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Author: Franco L.M. García J.M.M.
Tags: historia guerra civil historia de españa ejercito español fuerzas armadas
ISBN: 978-84-9928-076-9
Year: 2011
Text
ARMAS
DE LA GUERRA CIVIL
ESPAÑOLA
Armas y Uniformes
de la Guerra Civil
Española
Dirección editorial
Isabel Ortiz
Proyecto editorial
Lucas Molina Franco
Texto
Lucas Molina Franco
y José María Manrique García
Corrección
Lucas Molina Franco
Documentación gráfica
Varios autores
Diseño y realización
UriARTE
Mapas y cuadros
UriARTE
Tratamiento de imágenes
UriARTE
Cualquier forma de reproducción o transformación de acta obra sólo puede ser realizada
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Armas y Uniformes
de la Guerra Civil
Española
Lucas Molina Franco
José María Manrique García
tikal
Sumario
Introducción
Visión global de las armas y uniformes de la Guerra Civil Española 15
La uniformidad de preguerra 1 9
Deslinde de campos 25
Las fases de la güeña y el aprovisionamiento de armamento 27
Recapitulación, producción propia y recuperación 40
Reglamento de uniformidad de 1926 21
La uniformidad de regulares en 1936 27
La uniformidad del arma de aviación en 1936 38
EL ARMA DE AVIACIÓN
La aviación en la Guerra de España
45
Los cazas
Ametralladoras y cañones de a bordo
Los aviones de reconocimiento, ataque y cooperación
Los bombarderos y transportes
b El armamento lanzable empleado por ambos bandos
La uniformidad de la Aviación republicana
La uniformidad de la Aviación nacional y de la Aviazione legionaria
La Legión Cóndor
LA MARINA
La Marina española en 1936 105
Los buques de la Marina de Guerra y su artillería principal '
La Aeronáutica Naval 111
La evolución de la Flota nacional H3
Los cruceros «Cañarías» y «Baleares» 114
Los minadores 118
El crucero «República» 119
Buques mercantes incorporados a la Marina nacional
La ayuda exterior: Alemania e Italia 127
Los minas navales 123
La Marina republicana 135
: UmS™ §“7“ » 1“ Marina republicana !*
La Marina de Guerra Auxiliar de Euzkadi 142
Las flotillas de vigilancia de Cataluña, Cartagena, Almería y Valencia
El apoyo naval soviético a la Flota republicana
144
145
Las Armas submarinas de la Guerra Civil 739
Las ametralladoras antiaéreas republicanas 140
La uniformidad de la marina 147
EL EJÉRCITO
Carros de combate y vehículos blindados en la Guerra Civil Española 151
Unidades y medios blindados al comienzo de la Guerra Civil 151
La fabricación de medios blindados en la Guerra Civil 153
Unidades y medios blindados importados durante la Guerra Civil 163
La uniformidad de los cañistas
181
Las armas individuales y colectivas del combatiente 183
Armamento individual 183
Armamento colectivo 206
Armas de acompañamiento 217
Lanzallamas 218
a Minas terrestres 219
La uniformidad de La Legión 198
La uniformidad de los milicianos republicanos 204
La uniformidad de El Requeté 213
La uniformidad de La Falange 214
Las piezas de artillería: cañones y obuses 223
Los materiales obsoletos 224
La artillería naval desembarcada 226
Los antiaéreos improvisados del bando nacional 226
La artillería republicana sobre ferrocarril 228
Balance de la artillería en servicio en ambos bandos 228
Las importaciones de material artillero en el transcurso de la guerra 230
La aportación alemana 230
La artillería italiana 234
Material de artillería importado por la República 238
Artillería antiaérea 243
Los cohetes 244
La uniformidad italiana
La uniformidad republicana
La uniformidad de las Brigadas Internacionales
Agradecimientos
Guía de siglas
Archivos y bibliografía
Introducción
Uno de los aspectos menos estudiados -y más
fabulados- de la Guerra Civil española es el
que se refiere al armamento empleado en la
misma. Su importancia es, sin lugar a dudas,
un aspecto capital del conflicto dado que es el armamento,
el elemento principal con el que se hacen las guerras, amén
de los hombres y del dinero, como dijo Napoleón. Al ha-
blar de armamento nos referimos al utilizado por ambos
bandos, bien en cuanto a su distribución inicial, a su pro-
ducción, a las ayudas exteriores, al coste de las mismas e,
incluso, al empleo que se le dio.
Decir que es un tema de actualidad y que ha sido -y
es- objeto de interesadas tergiversaciones, es una obvie-
dad que salta a la vista, con la mirada puesta en la tan ma-
noseada «memoria histórica».
Como bien afirma Stanley G. Payne: «existe una tra-
dición lacrimógena que se instauró pronto en los comen-
tarios republicanos, y que sostiene que sus fuerzas estaban
tan pobremente armadas que no tuvieron muchas posibi-
lidades de alcanzar una victoria militar; a medida que la in-
vestigación avanzaba lentamente, empezó a quedar claro que
esta interpretación era algo exagerada, dado que en deter-
minadas áreas las armas republicanas eran muy superio-
res a las de sus oponentes, aunque en otras, probablemente,
fueran inferiores».
Estos aspectos, número y calidad, son básicos para en-
juiciar la guena, y sobre ellos enfocaremos nuestro interés
a continuación, porque, ¿quién no ha oído la manida mu-
letilla del invencible y numerosísimo armamento alemán?
Pero, además de la calidad y el número, hav múltiples
aspectos referidos al armamento que deben tenerse en
cuenta: el factor tiempo -reparto inicial, ritmo de incre-
mento, estado final-, su disUibución espacial, su empleo,
la metodología de la adquisición, los precios, las impli-
caciones internacionales, la producción propia, la recu-
peración del capturado, etc.
Otro aspecto fundamental es la variedad, tanto en
cuanto a los tipos de armas como a los diversos modelos
de cada una de ellas, con lo que supone para la eficacia y
la logística de mantenimiento y abastecimiento de piezas
de repuesto y municiones. Hay que considerar que en Es-
paña se utilizó, además del armamento reglamentario en
sus Ejércitos y Fuerzas de Orden Público en 1936, otro ma-
terial obsoleto almacenado en los Parques y Maestranzas
de Artillería, amén de todas las armas individuales que es-
taban en manos particulares y las que ambos bandos pro-
dujeron a lo largo del conflicto.
A ellas habrá que sumar las importadas del extranjero,
importantísimo conjunto que dio pie a la entrada de gran
parte de los modelos empleados en la Primera Guena
Mundial y una importante porción de los que luego se usa-
rían en la Segunda.
Por otro lado, pese a que, generalmente, cuando se ha-
bla de los medios de combate, el pensamiento tiende a irse
a los materiales, es decir, a las máquinas, queremos re-
cordar que el principal medio de combate es el hombre;
como ya en 1929 afirmaba D. Carlos Martínez de Cam-
pos: «Los medios comprenden los efectivos (humanos) y el
12 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
material, cuya importancia es idéntica, si bien la prepon-
derancia de las fuerzas morales es más importante hoy que
en ningún otro tiempo*.
De la misma manera von Richthofen escribió en sus
memorias, refiriéndose a nuestra guerra: *Por muy mo-
dernas y eficaces que sean las armas de que disponga un
país, si los que las manejan carecen del espíritu que aquí
hemos visto, es seguro que nunca alcanzarán la plenitud de
su rendimiento*
Porque el objetivo estratégico de una batalla y de la gue-
rra no consiste tanto en aniquilar a los combatientes ene-
migos, como en aniquilar su valor, es decir, su voluntad
de vencer en la lucha. Quede dicho ésto para centrar ade-
cuadamente esta especializada visión del armamento de
aquella guerra, sin olvidar la vital importancia que el
mismo tuvo en ella.
En cuanto a la uniformidad y el equipo del comba-
tiente, que configura otra parte muy importante y «per-
sonal» de los medios que éste utilizó, hay que decir que
tanto una como otro fueron muy variados, debido a las
aportaciones de los combatientes foráneos y al hecho de
ser una guerra intestina. Los medios iniciales, tanto de pro-
ducción como almacenados, se repartieron entre los dos
bandos, con el agravante de que uno de ellos estaba in-
merso en una revolución en la que cada región, comité lo-
cal o milicia de partido diseñaba sus propios uniformes
o se dotaba con lo que podía, al menos durante el primer
ano de la guerra, para, avanzada ésta, imponer una nueva
uniformidad para el Ejército Popular de la República, de
corte innovador e inspiración marxista.
Sobre ello, la ingente movilización de hombres, que
en el conjunto de los dos bandos llegó a alcanzar los dos
millones de combatientes, hizo necesario emplear todo
lo utilizable, tanto de origen nacional, incluidas pren-
das civiles, como extranjero, sin desdeñar -antes al con-
trario- la utilización de elementos capturados al ene-
migo. Ésto fue aun más necesario, por supuesto, en
aquellos elementos del equipo personal intermedios en-
tre el armamento y el vestuario, como es el caso del co-
rreaje, el casco o la máscara antigás. Si a lo anterior aña-
dimos la peculiar ideosincrasia española, nada abocada
a la disciplina, sino más bien inclinada al individua-
lismo, comprenderemos que el aspecto general del com-
batiente de aquella contienda fue de un colorido y di-
versidad más que llamativo.
Este libro, por lo tanto, pretende dar una idea ajus-
tada y general de los aspectos relacionados con la uni-
formidad y el armamento, que son su objeto, pero siendo
conscientes de que no podemos llegar al límite de es-
pecialización que un estudio detallado permite. Es tal
la cantidad de modelos de uniformes y armas que se uti-
lizaron que, sin duda, su estudio y descripción porme-
norizada ofrece materia para la realización de una en-
ciclopedia. Por ello, nos proponemos hacer un resumen
cabal, y unas sucintas descripciones, que permitan al lec-
tor tener una ¡dea global de ambos aspectos.
Visión global de las armas
y los uniformes de la
Guerra Civil Española
Según el general Mola, al final de la Guerra de
África, debido a su intenso uso, sólo eran úti-
les unos 40.000 fusiles, 300 ametralladoras,
10 grupos de obuses (155, 105 y 75 mm, de
producción nacional) y la moderna artillería de costa
y antiaérea que empezaba a desplegarse en las bases
navales, además de los 16 antiaéreos Skoda de
7,65/40 mm, mod. 1919. La
motorización
estaba arrancando aún en la Península y, como en tan-
tos otros ejércitos, el ganado era todavía la base del
transporte terrestre y el medio de combate de la Ca-
ballería. Los servicios de Aviación del Ejército de Tie-
rra y de la Armada contaban con aviones con muchas
horas de vuelo, que rápidamente se iban quedando ob-
soletos.
Los diversos programas de modernización, escasos de
fondos, y más con la llegada de la República, apenas
existieron. Las compras en el exterior se paralizaron.
Las fábricas militares de Trubia.
Sevilla. Oviedo, Toledo,
16 Armas y uniformes de la Guerra Civil Esf añola ____
Murcia y Granada, además de las Maestranzas y Parques
de Artillería, estaban complementadas por la Sociedad
Española de Construcción Naval, Experiencias Indus-
triales, Marquina, etc.
La mayor parte del armamento terrestre era de pro-
ducción nacional. El armamento ligero (fusiles, pisto-
las, cascos, máscaras, morteros, ametralladoras, etc...)
era de gran calidad y se estaba a punto de dotar a las
unidades con eficaces subfusiles (STAR RU) y cañones
de acompañamiento (Arellano).
Un aspecto esclarecedor
es el grado de mecaniza-
ción de aquellos Ejércitos,
aun teniendo en cuenta
que las divisiones acoraza-
das aun estaban por nacer en el resto del mundo, y que
incluso los alemanes hicieron la Segunda Guerra Mun-
dial con unidades hipomóviles. Los carros de combate
Renault FT-17 supervivientes de la campaña africana,
y los de la batería de carros de asalto Schneider CA-1,
armados con un cañón de 75 mm y dos ametrallado-
ras, eran, prácticamente, los únicos en servicio en 1936.
A ellos había que añadir cuatro ejemplares del
malogrado cano de diseño español Trubia A-
4, algún blindado «Tiznao» procedente de
la guerra de África y varias auto-ametra-
lladoras de producción nacional denomi-
nadas «carros Bilbao». Los «Bilbao» fue-
ron, sin duda, los blindados que más juego
dieron en los primeros meses de la guerra.
CüBRECABEZAS Y BOTONES
Al comenzar la guerra, el «Ros», cubrecabezas
militar por excelencia en los 50 años previos, ya
no era reglamentario. Los botones eran los
reglamentarios en el Arma de Artillería.
(Ilustraciones: Carlos Medina Avila)
Unidad Reg. Carros de Combate n° 1 Vehículos Renault FT-17 N° 5 Ciudad Madrid Bando Rep. Valor Mil. Poco
Reg. Carros de Combate n° 2 Renault FT-17 5 Zaragoza Nac. Poco
Reg. de InP. «Milán» n° 32 Trubia A-4 3 Oviedo Nac. Poco _
Fábrica de Trubia Trubia A-4 1 Trubia Rep. Poco
Gr. Auto-ametralladoras Cab’ «Carro Bilbao» 12 Aranjuez (Madrid) Rep. Aceptable
Comandancias G* de Asalto «Carro Bilbao» 22 Madrid, Barcelona.Valencia, Bilbao, Badajoz Rep. Aceptable
Comandancias G* de Asalto «Carro Bilbao» 4 Sevilla y Zaragoza Nac. Aceptable
S.E.C.N. de Bilbao «Carro Bilbao» 2 Bilbao Rep Aceptable
Escuela de Automovilismo Pesado Schneider CA-I 4 Madrid Rep. Poco
Parque de Artillería. Schneider CA-1 2 Madrid Rep Poco
Regimiento de Costa n° 2 Blindados Ferrol 4 El Fprrnl Nac. Poco
os. 8 nacionales, 12 republicanos; AAM: 6 nacionales y 36 republicanas. Conjunto: 60 blindados
De los planes de la Dictadura para la Marina de Gue-
rra surgieron de nuestros arsenales los cruceros Príncipe
Alfonso, Almirante Cetrera, Miguel de Cervantes, Cana-
rias y Baleares, cinco destructores tipo Churruca y los
submarinos clase «C». entre otros, en diversos grados
ejecución. Era una Marina bien equilibrada en sus me-
dios navales de superficie, aéreos y submarinos. En el
1936 ocupaba el sexto lugar del mundo.
Aunque los diseños españoles de aviones obtuvieron
un merecido reconocimiento internacional en 1919, la
razón práctica impuso la importación de baratos exce-
dentes de la pasada guerra mundial, abortándose nues-
Armas y uniformes de la Guerra Civil Española i 7
tro desarrollo industrial. No obstante, durante los años
finales de la Guerra de África y posteriores, el Servicio
de A\ iación obtuvo la mayoría de sus aviones y molo-
res de la industria nacional.
Apenas algún avión más que los grandes aviones de
transporte Ford 4-AT y DC-2 eran enteramente metáli-
cos y gozaban de la radio. En el caso de los cazas y, en
general, de los de observación y ataque, su aspecto y ca-
racterísticas aún eran similares a las de los biplanos de
la Primera Guerra Mundial. España no contaba en esos
momentos con ningún avión polimotor de bombardeo,
aunque anteriormente sí los había tenido.
Cruceros
Los seis cruceros participantes en la Guerra Civil española. El «Cananas»
y el «Baleares» entraron en servicio con la guena ya iniciada.
Illlllllllll
MENDEZ NUNEZ
ALMIRANTE CERVERA
MIGUEL DE CERVANTES
CANARIAS
BALEARES
18 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
Hidroavión
El Savoia S. 62 era uno de los
hidros en servicio en la
Aeronáutica Naval española al
comienzo de la guerra.
Nieuport-52
Arriba. Era el caza
reglamentario en la
Aviación española de 1936
Dragón Raihde
Centro. Un avión como
éste, un De Havilland DH
89, fue el que transportó a
Franco desde Cananas a
Marruecos el 18 de julio de
1936.
Existían en España cuatro industrias aeronáuticas de
importancia:
• Hispano-Suiza, S.A., cuyo excepcional motor
Hispano de 140 CV se había hecho famoso en la
Primera Guerra Mundial, con fábrica en Guada-
lajara. Era la encargada de construir en España
el Hawker Fury. Tenía el provecto del magnífico
caza Hispano C-36 y el de reconocimiento-bom-
bardeo HS RBL-36, ambos de 1936.
• Construcciones Aeronáuticas, S.A. -CASA-, había
fabricado Breguet-XIX y Dornier Wal y tenía ta-
lleres en Getafe y Puntales (Cádiz). Iba a construir
el Martín 139 (seleccionado en el concurso de
1935); por ello, a los «Katiuska» se los denominará
Martín Bomben
• Loring, en Cuatro Vientos, fabricó los Fokker C.IV.
Tras la guerra sería denominada AISA.
• Elizalde, de Barcelona, fabricaba los motores de
los Breguet-XIX.
Esta industria había sido capaz de proporcionar, ade-
más de las realizaciones reseñadas anteriormente, pro-
yectos, dignos y desgraciados, tales
como el autogiro así como varios
polimotores.
El estereotipo, muchas veces di-
vulgado, de unos «mediocres Ejér-
citos» lastrados por sus orígenes
coloniales, no es cierto, al menos
en gran parte; únicamente el fin
de la guerra de África y el parón
Armas y uniformes de la Guerra Civil Española 19
División de España en julio del 36
Zona Republicana
Zona Nacional
de la República había introducido un decenio de falta
de inversiones y actualizaciones, sin que apenas hubie-
ran empezado nuevos programas de mejora. Muchos
militares estaban curtidos por la Guerra del Rif (1909-
27) y por las revoluciones internas, y gozaban de gran-
des conocimientos teóricos militares; la Institución con-
servaba aun grandes capacidades, incluso de diseño y
fabricación, con las cuales lograron mantener y recu-
perar el armamento existente, movilizar la industria ci-
vil y acoger los avances técnicos extranjeros, asimilando
con rapidez y eficacia su uso y entretenimiento.
Incluso se tenía experiencia en el empleo y fabrica-
ción de agresivos químicos, utilizados en África mien-
tras no estuvieron prohibidos por la implantación del
Protocolo de Ginebra de 1925.
Por ello, cuando Alemania y la URSS, fundamental-
mente, aprovecharon el conflicto para probar ideas y equi-
pos, los mismos, en manos españolas, obtuxieron una cua-
lificada acreditación y un eficaz empleo y mantenimiento.
Cartel de guerra
Cuando se creó el denominado Ejército Popular
de la República, éste absorvió a todas las milicias
que hasta entonces habían mantenido en alto el
ideal del Frente Popular.
Uniformes
Página 20. Los combatientes iniciaron
ü guerra con la uniformidad existente
en a República, aunque se llegaron a
emplear piezas ya en desuso.
La uniformidad de preguerra
Cuando se produjo el alzamiento, la uniformidad del
Ejército de Tierra era la impuesta, fundamental-
mente, por las Ordenes Circulares de 27 de junio de
1931, y 21 de noviembre de 1932 (Colección Legisla-
tiva -C. L.- n” 41 I y 618; fundamentalmente se supri-
mían las coronas reales), las cuales modificaban el Re-
glamento de Uniformidad de 1926 (Real Orden
Circular R.O.C. de 31 de julio, C.L. n° 279). Pero, como
es lógico en todos los campos de la actividad humana,
en los Ejércitos los cambios administrativos tardan en
generalizarse, tanto por la inercia en el suministro de
las nuevas prendas y equipos, como por la tendencia
a seguir utilizándolas aunque estuvieran en «desuso»,
así como por la prudencia con que se almacenaban los
materiales no reglamentarios para casos de moviliza-
ción. Por estos motivos, en el verano y otoño de 1936,
e incluso durante toda la guerra en algunos casos, se
TODAS LAS MILICIAS FUNDIDAS EN EL
EJERCITO
2o Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
siguieron utilizando prendas que ya no eran regla-
mentarias. Por ello, empezaremos nuestra exposi-
ción en este campo con un ligero repaso de aque-
llos uniformes reglamentarios y los
inmediatamente anteriores a los mismos.
Antes de adentramos en la uniformidad, hay 1
que recordar la organización del Ejército de Tie-
rra en 1936, que según la ley de 12 de septiembre
de 1932, estaba compuesto por las Armas
combatientes de Infantería, Caballería,
Artillería, Ingenieros y Aviación, los
Cuerpos de Intendencia, Sanidad,
Tren, Intervención y Jurídico, los
Institutos armados de la Guardia
Civil y Carabineros, y los Servi-
cios de Estado Mayor, Artillería,
Ingenieros, Automovilismo, etc.
El color caqui verdoso inició su implantación
en España en 1911, y sólo tres años más tarde,
en 1914.se declaraba regla-
mentario para todo el Ejér-
cito el uniforme de verano
color caqui verdoso-oscuro.
Pero serían las experiencias
adquiridas por los ejércitos en la
Primera Guerra Mundial y por el
español en la Guerra de África, las
que acabarían imponiendo defi-
nitivamente formas y colores
más racionales, al menos en
cuanto al mimetismo con el
terreno y la funcionalidad en
los uniformes de gala, diario,
paseo, faena y campaña.
Imagen cortesía Carlos Medina Axila
Armas y uniformes de la Guerra Civil Española 21
Reglamento de uniformidad de 1926
Tropa a pie
Verano (algodón)
Guerrera. Pantalón polaina abotonado
desde la rodilla y trabilla. Borceguíes cuero
color avellana. Boina grande caqui. Som-
brero. Ceñidor, chapa y tahalí.
Invierno (lana)
Guerrera. Pantalón bombacho atado en
pantorrilla.Vendas polainas de paño. Borce-
guíes de cuero. Tabardo chaquetón. Cha-
leco de lana. Guantes de algodón. Boina
grande caqui. Sombrero chambergo. Ceñi-
dor. chapa y tahalí.
Campaña
Cinturón y trinchas (cuero avellana) en
forma de Y. Cartucheras: dos delante y una
detras. Cantimplora. Vaso/jarnllo. Capote
manta. Morral de espalda. Bolsa de cos-
tado. Manta y correilla.
Paseo Oficiales y Jefes.
1920 y Sig.s.
Guerrera entallada, abierta. Camisa caqui
verdosa. Calzón de montar. Capote-manta.
Impermeable. Bous de monur. Correaje
tipo inglés en cuero avellana. Guantes piel
avellana. Gorra de plato. Gorro de cuartel.
Ros (sólo hasu 1932).
Tropa montada
Verano/lnviemo
Igual pero con panulones polaina (lana y
algodón) tipo breeche y polainas de cuero
avellana conformadas a la pantorrilla.
En campaña
El anterior más el morral de pan y la ban-
dolera.
Las alpargaus de suela de esparto, que te-
nían una «vida» útil de uno a tres meses,
eran el calzado normal en la mayoría de las
actividades. El gorro cuartelero de borla se
podía usar en maniobras y campaña. El
casco quedaba por determinar y el cham-
bergo. sólo se autorizó en África.
En 1929 se introdujo, provisionalmente, un
uniforme de trabajo compuesto por un
«traje mono», o «buzo», de color azul os-
curo. A los oficiales de las unidades de mon-
taña se les autorizó el uso del ubardo, el
sombrero y la boma (ésu se suprimió del
resto de unidades).
Imágenes
22 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
En 1920 (R.O.C. de 19 de abril) se adoptó el uniforme
de paseo, abierto y de color caqui, para jefes y oliciales,
base del que se usaría durante muchos años después. El
reglamento de 1926, que generalizó el caqui-verdoso, sólo
hacía excepción de las tropas de la Casa Real, Aviación,
Tercio, Regulares, Mehalas, Intervenciones Militares,
Guardia Civil, Carabineros, Inválidos y Compañías de Mar.
En cuanto a las divisas representativas de cada em-
pleo, eran las tradicionales desde 1908, a base de es-
trellas o galones, en oro para las Armas (Infantería, Ca-
ballería, Artillería e Ingenieros) y en plata para los
Cuerpos (Intendencia, Guardia Civil, Sanidad, Jurídico,
Intervención, Brigada Obrera y Topográfica etc...). Tras
la efímera vida de los empleos de subavudante y sar-
gento primero (nacidos con el Cuerpo de Suboficiales
en diciembre de 1931 y finiquitados en julio de 1934,
con el ingreso en él de los sargentos), eran las tradicio-
nales, situadas en manga, gorra y pecho:
Jefes:
• Coronel, teniente coronel y comandante con 3, 2 y 1
estrellas de ocho puntas.
Oficiales:
• Capitán, teniente y alférez con 3, 2 y 1 estrellas de
seis puntas.
Suboficiales:
• Subteniente con una estrella de cinco puntas.
• Sargento con tres galones en diagonal situados en la
bocamanga.
Clases de Tropa:
• Cabo, con tres galones encarnados en la bocamanga
• Soldado de primera, con un galoncillo angular en-
camado en el brazo.
• Soldado, sin ninguna divisa.
Las divisas reglamentarias eran las que se muestran
en la ilustración inferior.
Imágenes cortesía Carlos Medina Avila
Armas y uniformes de la Guerra Civil Española 23
En 1931 se especificó la composición del uniforme
de lana caqui para diario: gorro de cuartel, gorra de
plato -con corona mural sobre el emblema del Arma-,
guerrera, capote, calzón, bolas de montar, borceguíes,
polainas de cuero, espuelas, guantes, sable y correaje.
En 1932 se introdujo un mono de faena e instrucción
de color gris
Obviamos la descripción de los uniformes de gala y
media gala, y del casco, introducido en 1931, la cual ex-
pondremos en otro lugar.
Los principales emblemas de cada Arma, Cueipo o Ser-
vicio, en oro o plata según el caso, eran los siguientes:
• Infantería: Cornetilla sobre espada y mosquete, cru-
zados. En oro.
• Caballería: Sables cruzados sobre lanzas. Oro.
• Artillería: Bomba (pella) llameante o «bombeta». Oro.
• Ingenieros (Zapadores y Transmisiones): Castillo. Oro.
• Intendencia: Sol con palmas. Plata.
Tren: Una rueda dentada y alada, con una bómbela
llameante y con rayos. Plata.
• Sanidad -Medicina, Farmacia, Veterinaria-: Cruz de
Malta, copa y serpiente, respectivamente para las dos
primeras (entre hojas de roble), y laureles la tercera.
Plata.
• Jurídico: Haz de líctores con alabarda, entre hojas de
roble. Plata.
• Intervención: Sol radiante entre ramas de roble. Plata.
• Estado Mayor Estrella de cinco puntas y ramas de
roble, en oro; característica del mismo era la faja
azul.
• Brigada Obrera y Topográfica: Estrella de cinco pun-
tas y anagrama con letras B. O y T.
Uniformes de Artillería
Diversos uniformes vigentes para el Amia de Artillería
durante la Segunda República. (1931-1936).
(Ilustraciones: Carlos Medina Ávila)
24 Armas y uniformes de la Guerra Civil Espaxoi.a
Segunda República
Izquierda Escudo vigente en
España durante la Segunda
República.
Derecha. Portada de la Constitución
de la República española.
Uniformes y emblemas
La Guardia Civil y la de Asalto participaron
en la guerra como cuerpos combatientes. A la
primera, en el bando republicano, le
cambiaron el nombre por el de Guardia
Nacional Republicana.
(ilustraciones: Museo de la Guardia Civil y
revista «Eurouniformes»).
CONSTITUCIÓN
LA REPÚBLICA
ESPADOLA
Con aquellos uniformes, fundamentalmente defini-
dos por la guerrera cerrada, el pantalón-polaina y el go-
rrillo cuartelero, entró el Ejército en la guerra.
La uniformidad de la Guardia Civil en 1936 era, bá-
sicamente y a semejanza de la del Ejército de Tierra -del
que formaba parte-, la reglamentada en 1926, con los
cambios de 1931 y. posteriormente, algunos menores de
1935, tal que el gorrillo isabelino de cuartel y campaña,
de amplia franja roja. El color gris-verde claro del te-
jido y el pantalón recto, unido al correaje amarillo y al
sombrero «tricornio», componían los trazos tradicio-
nales de su uniformidad. Los miembros de la Benemé-
rita a caballo llevaban calzón de montar y
botas o
Carabineros, Cuerpo que fue militar
hasta finales de 1932, lecha en que
pasó a depender exclusivamente de
Hacienda, y cuyos miembros de
tropa estaban dotados de un uni-
bién portaban una gran capa, o «capota» azul «lina» fo-
rrada en rojo, mientras que la tropa, en sus servicios,
llevaba una capa verde. Los correajes de doble tirante,
alguno de ellos en cuero crudo, convi-
vieron con la bandolera con cartuche-
rines. Era muy llamativo también el cor-
dón fiador de la pistola, en color negro
y sujeto al cuello. El emblema era
una G y una C entrelazadas, en plata.
forme de parecida hechura y color al de la Guardia Ci-
vil, aunque caracterizado por utilizar gorra de plato.
Otro Cuerpo de Seguridad significativo era la Guardia
de Asalto, nacida en 1932 y dependiente del Ministerio
de Gobernación, la cual, tras la Revolución de Asturias,
pasó a tener variado armamento militar (granadas, pis-
tolas-ametralladoras, fusiles-ametralladores y morte-
ros); sus guerreras cerradas y pantalones rectos, acom-
pañadas de gorra de plato o gorrillo cuartelero, eran
azules oscuros en invierno y grises en verano. Ambos
Cuerpos utilizaban las divisas reglamentarias en el Ejér-
cito en todos sus empleos. Sus emblemas eran dos ca-
rabinas cruzadas sobre un sol, y una C y una S entre-
lazadas, respectivamente, ambos en plata.
Los uniformes de las unidades especiales se verán
más adelante.
Armas uniformes de la Guerra Civil Española 25
Deslinde de campos
La distribución inicial de las armas del Ejército, la Ma-
lina y los Institutos Armados entre los dos bandos que
se enfrentaron en la güeña revolucionaria desatada en
1936 fue bastante similar a la de los efectivos humanos:
de unos 258.000 hombres que debía haber según planti-
lla, 112.000 permanecieron leales al Gobierno y 146.000
se alzaron en armas.
Pero estas cifras solo producen una ligera orientación
en cuanto a la cantidad y calidad de los primeros me-
dios con que contó cada bando. Con relación al Ejército
de Tierra, que entonces englobaba a la Aviación como
un Arma más, el importante y eficaz Ejército de África
contaba con 47.000 hombres, pero estaban fuera de la
Península, como las fuerzas de los Archipiélagos, y para
pasar a ella debían enfrentarse con la Marina y la Avia-
DIVISION DE EFECTIVOS
Plantillas el I 8 de julio de 1936
Total Gobierno Alzados Observaciones
Ej. Territorial 1 17.500 55.225 62.275 Existencias reales: unos 60 000 en la Pe-
Ej. de África 47.000 — 47.000 nínsula; 36.812 en África; 4.303 en Aviación;
Serv. Aviación 5.500 3.300 2.200 34.400 en G. Civil; 16.000 Carabineros; más
Total 170.000 58.525 1 11 475 de 17.000 Guardias de Seguridad y Asalto
Marina 20.000 13.000 7.000 y unos 2.000 entre Mozos de Escuadra. Mi-
Fuerzas O.P. 67.500 40 500 27.000 ñones, Guardias Forales y Migueletes.
Toe teórico 257.500 1 12.025 145.475
Efectivos reales el 18 de julio
Alzados del Ejército: 37 800 en la Península. 36.100 en África y 2.150 de Aviación. 74.000 en total, pero
solo 38.000 en la Península.
Ejército con el Gobierno: el 35.6 % del total y más del 47 % de los no africanos (40.000 peninsulares)
- 2/3 partes del Ejército con los alzados (pero 1/3 fuera de la Península, luego igualdad en ella.)
- 23.000 alzados de las Fuerzas de Seguridad, frente a 37.000 leales.
- 2/3 partes de las Fuerzas de Seguridad con Gobierno.
Resumen: superioridad conjunta en la Península de los 76.000 leales frente a los 60.000 alzados, aunque
globalmente fueran 96.000 los alzados contra 77.000 leales.
^Fuerzas Jalifianas: más de 13.000.
26 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
DISTRIBUCIÓN INICIAL DE LA AVIACION Y DE LA MARINA EL 18 DE JULIO DE 1936
Bando Caza Reco/Bombard. Polimotores Hidros Tot. militar Auxiliares Total
ZZ Gobierno 50 Ni 52 87 Br. XIX etc 15 55 207 200 407
ZZ Alzados 15 60 5 17 97 15 112
Bando Acorazados Cruceros Destructores Submarinos Cañoneros Torpederos Total
ZZZ Gobierno 1 3 1 1 +5(-) consL 12 1 6 34
ZZ Alzados 1 (-) pend. baja 1 +3 (-) repar. y constr. 1 (-) gran rep. 4 5 13
El acorazado España estaba pendiente de baja: los cruceros Baleares y Cananas, y cinco destructores en Cartagena en construcción
(Ulloa, Ciscar, Jorge Juan, Cravina y Escaño); pendientes de gran reparación estaban el crucero República y el destructor Velasco.
ción que, mayoritariamente, había quedado en manos
del Gobierno. Por supuesto, no hay que olvi-
darse de las diversas fuerzas de orden
público, determinantes en muchos
casos, dada la naturaleza revolu-
cionaria de los comienzos de la
guerra.
La situación la retrató clara-
mente Indalecio Prieto el 23-VII-
1936: «¡Están locos! ¿Dónde
van? ¿No ven que los medios
para conseguir la victoria
están en nuestras ma-
nos? El utillaje in-
dustrial, el dinero,
la flota, la avia-
Indalecio Prieto
Histórico dirigente del
Partido Socialista; llegaría a
ser ministro de Marina y
Aire en el transcurso del
conflicto.
ción, los hombres. El levantamiento, al no haber conse-
guido su triunfo por sorpresa, está fatal-
mente condenado al fracaso ».
Fue la revolución imperante sobre
los restos de la República la que im-
pidió utilizar esa superioridad, funda-
mentalmente durante las primeras se-
manas e incluso meses. Antes de
acabar julio de 1936, se disolvieron to-
das las unidades que habían tomado
pane en la sublevación, con lo que ape-
nas le quedó ejército a la República, salvo
las milicias de los partidos. Uno de los ma-
yores precios que tuvo que pagar la revo-
lución fue el asesinato masivo de los oficia-
les de la Flota: aproximadamente la mitad de los
Armas y uniformes de la Guerra Civil Española ti
que quedaron en zona frentepopulista fueron muertos;
aquel crimen impidió que se pudiera sacar rendimiento
a los buques, lo que facilitó el «Paso de Estrecho» y
otras acciones, que fueron posibles con los raquíticos
medios navales de los sublevados.
Las fases de la guerra y el
aprovisionamiento de armamento
Periodo Revolucionario (hasta septiembre de 1936)
Quizás como mejor se comprenda la influencia del ar-
mamento en la guerra sea estudiando y analizando la lu-
cha en el aire. La Guerra de España fue el punto de in-
flexión en el desarrollo y evolución de la aviación mundial,
en el diseño y la construcción de aviones de guerra, de
los distintos sistemas de armas, desde los aviones de com-
bate v de las tácticas y las técnicas de la aviación militar.
Los aviones impusieron la cambiante superioridad aérea.
A pesar de su aplastante superioridad, el gobierno del
Frente Popular decidió inmediatamente solicitar ayuda
de su homónimo de la República Francesa, aceptando
éste hacerlo el 21 de julio; las entregas comenzaron en-
seguida, llegando cuatro transpones civiles Latécoére 28
a Alicante, y dos Bloch militares, entre el 23 y el 25 de
aquel mismo mes. Alemania aprobó sus ayudas el día
25, y el 27 se incorporaban los primeros Junkers Ju 52,
a la vez que el primer bombardero francés Potez 54 lle-
gaba a la Península. El día 26 el Komintem decidió pres-
tar su apoyo a la República. El 30, los italianos envia-
ron doce bombarderos Savoia SM.81, de ios que solo
nueve llegarían a Melilla.
Alegoría de la República
Cartel propagandístico y alegórico de
la Segunda República española. La
bandera tricolor, la balanza de la
justicia y el lenta «Libertad, Igualdad,
Fraternidad» eran las piedras
angulares del aquel régimen.
28 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
Condecoraciones
Derecha. Anverso y reverso de
la Medalla de la Campaña,
instituida por los vencedores
para conmemorar la victoria en
el conflicto civil.
Avión francés
Abajo. Avión de caza francés,
Dewoitine D-371/372.
El 1 de agosto un transporte inglés De Havilland DH-
89 recién comprado aterrizó en Burgos. Los aviones ci-
viles pronto dejaron de serlo, mediante rápidas e impro-
visadas adaptaciones de lanzabombas y armamento, de
caba la fábrica de armas de Trubia y dos de los Latéco-
ére hacían lo propio bombardeando el aeródromo de Gra-
nada. Este mismo día 2, Francia concedió licencias de ex-
portación de 14 cazas Dewoitine D-372, seis bimotores
Potez Po-54 de bombardeo y otros aviones fabricados por
Amiot (varios Po-54 más, un MB-210 y otro Loire et Oli-
vier); y, sin licencia conocida, cinco Loire 46 de caza y
otros aviones hasta superar los 40 aunque, en muchos ca-
sos, y ante las protestas de su propio Parlamento, llega-
ron desalmados.
Refiriéndonos a los aprovisionamientos de arma-
mento, a partir de esas fechas comienza el denominado
periodo revolucionario, que dura hasta la firma del
Pacto de No Intervención, el 9 de septiembre de 1936.
Fue un periodo caracterizado por unas ayudas
moderadas y de similar cuantía en
forma que el 2 de
agosto el DH-
89 ata-
Armas y uniformes üe la Guerra Civil Española 29
Avión italiano
Izquierda Aparato de caza y
escuela Romeo Ro. 4/
(Ilustración' Julio López Caeiro)
B()\1 BARDERO SOVIÉTICO
Abajo. Bimotor rápido soviético
Tupohev SB, apodado
«Katiuska*. Fue el mejor
bombardero de la Guerra Civil y
su debut en España sorprendió a
propios y extraños.
ambos bandos; durante el mismo, el paso del Estrecho
por el Ejército de África, acarreó la participación so-
viética y a la postre, la aportación masiva italo-alemana.
Antes de seguir adelante, queremos dejar constancia
de que el famoso «Paso del Estrecho», el primer puente
aéreo de la historia, se inició el mismo mes de julio con
medios autóctonos de los sublevados: tres Fokker F-VII,
un DC-2 y dos Domier «Wal». Del 19 de julio al 4 de
agosto fueron trasladados a la Península ocho batallo-
nes de fuerzas de choque (seis en vuelo y dos en barco),
casi el 40 por ciento de los existentes. La paulatirui lle-
gada de los Junkers Ju 52 alemanes aumentó su efica-
cia. El «Convoy de la Victoria» cruzaba el Estrecho el 5
de agosto. Mediado el mes de agosto habían llegado a
la Península unos 40 aviones franceses y parecido nú-
mero de aparatos italo-germanos.
Periodo de implantación de la No Intervención
(hasta abril de 1937)
El segundo período de flujo armamentista duró hasta la
entrada en rigor de las patrullas de vigilancia interna-
cional, el 20 de abrí! de 1937, caracterizado por la lucha
entre Italia v Rusia por obtener la supremacía en los abas-
tecimientos, en tanto no se hacía efectiva la vigilancia.
Aun partiendo de inferioridad de medios y contando
con similares ayudas a los republicanos, los nacionales
consiguieron la superioridad aérea entre mediados de
agosto y finales de octubre. Para entonces los aviones
de la plantilla inicial casi habían desaparecido.
El 28 de octubre, en el marco de lo que se conoció
como el «Contraataque sobre
Seseña», para fre-
nar el avance sobre
30 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
Carteles
En ambos bandos, los
diseñadores gráficos
afanaron por ofrecer al
publico tina visión
sublimada v proclive a sus
propios intereses,
comparándola, en algún
caso, con la (¡nena de la
Independencia.
Trimotor di transpon.
Abajo. Fokker A-17/
Con estos aparatos, además
de un [)C-2 v algún Domar
" Wal», comenzaron los
sublevados el paso de
tropas desde el protectorado
marroquí a la Península en
julio de 19.36.
Madrid, los canos T-26 y los bombarderos Tupoliev SB
«Katiuska», ambos soviéticos y con tripulaciones rusas,
demostraron que eran elementos muy superiores técni-
camente a las máquinas que se les oponían. Aquello ter-
minó de cuajar el envío del contingente alemán. La ven-
taja cualitativa que consiguieron estos medios en el
segundo trimestre de la guerra, la mantuvo el Ejército
Popular hasta bien avanzada la misma. A partir de en-
tonces, los «Katiuska», más veloces que los cazas con-
quedó definitivamente roto al incorporarse, el 13 de no-
viembre, la nueva generación de cazas Polikarpov 1-16
(que serían conocidos aquí como «Mosca» por sus usua-
rios y «Rata» por sus enemigos), superiores en velocidad
y techo a los cazas y bombarderos nacionales, a los que
correspondió el honor de ser los primeros cazas mono-
planos monomolores con tren de aterrizaje plegable que
entraron en combate en la historia. La presencia de unos
sesenta modernos aviones de tren retráctil (SB e 1-16) al-
trarios, pudieron bombardear los objetivos nacionales
con práctica impunidad. A partir del 4 de noviembre ac-
tuaron los cazas biplanos Polikarpov 1-15 «Chato», que
eran similares en prestaciones a los Fiat y mucho mejo-
res que los alemanes Heinkel He 51. El equilibrio
tero por completo la lucha aérea.
La sorpresa tecnológica de los «Katiuska» y de los ca-
zas 1-16 se incrementaba al montar ametralladoras
«ShKAS», con una cadencia de tiro de 1.800 disparos
por minuto, doblando la de sus adversarios.
Armas_y uniformes df_l.a_Guerra C^l Española 31
Carro de combate
Alemania envió a España 122
carros de combate
Panzerkanipfwagen l Ausf. .4 y B
Eran unos medios de combate
francamente pobres y mal
armados, que se vieron superados
por sus homónimos soviéticos.
(Ilustración: Julio López Caeiro)
Carteles
Emblemas partidtstas.
gritos patrióticos o
uniformes militares fueron
los referentes para los
publicistas españoles de la
época, para crear una
iconografía típica del
conflicto bélico.
militar moderna; éstos contaban con trenes de aterrizaje
plegables, alas cantilever sin tirantes, en duraluminio y
de perfil grueso -daban mayor sustentación y menos tur-
bulencias-, fuselajes más resistentes de igual material,
hélices de paso variable -con el ángulo de incidencia de
las palas modificable a voluntad- así como otros mu-
chos adelantos.
La superioridad técnica que supusieron estos apa-
ratos y, en consecuencia, el dominio del aire, estuvo en
manos republicanas desde noviembre de 1936 hasta bien
entrado el verano de 1937 (Batalla de Brúñete).
El primer empleo en combate real de tanques sovié-
ticos T-26 se produjo en Seseña y resultó un fracaso.
Pero el causante de la debacle no fue el material, cuva
calidad era excelente, sino el
empleo que se hizo del mismo. De los tres modelos de
canos de combate enviados por la Unión Soviética, el
más numeroso y eficaz era el T-26 B mod. 1933, de 9,5
toneladas, copia mejorada en la URSS del británico Vic-
kers de 6 toneladas, aunque muy potenciada con la in-
clusión de una ton e nueva, en posición dominante v con
giro central, amplia (capaz para el jefe de carro y tira-
dor), y armada con un potente cañón de 45 mm. Estas
características, sumadas a su buena movilidad y a otras
optativas, como el empleo de la radio, una segunda ame-
tralladora DT de 7,62 mm instalada en la parte poste-
rior de la tone, e incluso una tercera, para la defensa
antiaérea, en la parte superior de la misma, le hacían
ser el más revolucionario y mejor carro del momento
en todo el mundo, siendo los aportados por italianos y
alemanes, absolutamente ineficaces contra él.
32 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
Gorras militares
Derecha. Diferentes variantes de
gorra para oficial del Ejército
español en la anteguerra. Destaca,
por su colorido, la pantera por la
izquierda, que porta escarapela
con los colores republicanos.
Dicha gorra pertenece a un
artillero del Regimiento Ligero >í‘
3. La de al lado, porta las estrellas
de capitán y la de abajo,
corresponde a un miembro del
Regimiento Pesado n° 1
(Ilustraciones: C. Medina Ávila)
Cañón italiano
Abajo. Varios artilleros con
una pieza de montaña
italiana, de 65 mm.
El segundo en número e importancia fue el modelo
medio BT-5 (Bystrochodya Tank), de 11 toneladas, copia
del americano Christie, que montaba una torre similar
al T-26. La ventaja tecnológica en carros se mantuvo en
manos republicanas desde octubre de 1936 hasta 1939.
El ataque a Madrid, efectuado por el general Varela
a comienzos de noviembre de 1936, se llevó a cabo con
unos 12.000 hombres (veintiocho batallones y veinti-
cuatro baterías), aproximadamente los efectivos nomi-
nales de una División con 12 batallones al completo, más
otros 18.000 en otros frentes laterales; éstos chocaron
con unos 25.000 hombres encuadrados ya en algunas
brigadas mixtas y con superioridad aérea y blindada ma-
nifiesta. Por entonces los efectivos totales republicanos
eran unos 355.500 hombres. Los nacionales al-
canzaban una cifra algo superior
a los 300.000.
.y .sT*
Las brigadas mixtas republicanas fueron una crea-
ción netamente española. Nacieron por una decisión to-
mada el 27 de noviembre de 1936 y sus efectivos osci-
laron alrededor de los 4.000 hombres (cuatro batallones
a unos 700 efectivos, con apoyos y servicios).
A mediados de octubre de 1936 llegó el cuerpo ex-
pedicionario luso y elementos de las Brigadas Interna-
cionales; a mediados de noviembre, el alemán; y entre
diciembre y febrero del año siguiente el Corpo Truppe
Voluntaire italiano.
Periodo de equilibrio (hasta septiembre de 1937)
El tercer periodo de importaciones puede considerarse
que transcurre desde abril hasta el Pacto de Nyon
(Suiza), firmado el 14 de septiembre de 1937; el acuerdo,
que reconocía cierta beligerancia a los contendientes, re-
gulaba el empleo de submarinos, denotas reco-
mendadas al tráfico, etc;
Armas y uniformes de la Guerra Civil Española 33
Buque Alxii.iar
Líi denominada «Marina
Auxiliar de Euzkadi»
contó entre sus buques
militarizados, con varios
pesqueros de P.Y.SB.E.
El de la imagen, llamado
«Euskal- Erría», fue
rebautizado como
«Bizkaya* y armado con
varios cañones de 47, 75
y 101,6 mm
a partir de esa fecha los buques de guena nacionales
hundieron más barcos mercantes enemigos.
En mayo de 1937, antes de la Batalla de Brúñete, el
nuevo Ejército Popular de la República contaba con tres
ejércitos de operaciones y cuatro cuerpos de ejército au-
tónomos, con un total de 10 cuerpos de ejército orga-
nizados y cinco más en organización, 65 divisiones (ca-
torce de ellas en el Norte y dieciocho en organización),
con 209 brigadas mixtas (dieciocho en organización y
56 en el Norte); las milicias aún existían, aunque esta-
ban en trance de desaparición. Las piezas de artillería
eran más de 2.000 y la división de blindados tenía una
plantilla de 134 carros y 130 blindados; además, cada
ejército tenía un batallón con tres compañías de carros
y una de blindados, salvo el del Norte, que contaba con
un regimiento con cuatro batallones.
Las batallas de Málaga, el Jarama, Guadalajara, La
Granja. Vizcaya, e incluso Brúñete, se lucharon con
igualdad numérica en el total de aviones, aunque los re-
publicanos seguían teniendo la superioridad tecnológica
(los cazas Messerschmitt B1 109 y los bombarderos He
111 eran modelos experimentales y apenas había una
docena de cada uno).
El 21 de junio de 1937, en plena batalla de Brúñete,
fue suprimida la Comandancia Militar de las milicias,
lo que determinó su fin y el verdadero inicio del Ejér-
cito Popular de la República.
A finales de octubre de 1937, un año después de con-
seguida la clara superioridad tecnológica, además de la
material, el Ejército Popular perdió definitivamente los
cuatro cuerpos de ejército del Norte, con unos efecti-
vos nada desdeñables, que incluían 16 divisiones con
Submarino
Submarino español de la clase «C».
Todos los submarinos disponibles
por la Armada en 1936 quedaron en
manos de las fuerzas leales al
gobierno de la República. Los
sublevados adolecieron de una falta
absoluta de estos medios hasta la
adquisición en Italia de sendos
sumergibles, bautizados «General
Mola» y «General Sanjurjo d.
(ilustración: cortesía Museo Naval)
34 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
Combatientes
Derecha. Variada y dtspar
uniformidad fue lo que
caracterizó a los combatientes
de ambos bandos en la Guerra
Civil española.
Casco
Abajo. Casco español modelo
1926, perteneciente a un
soldado de artillería.
(Ilustración: C. Medina Ávila)
55 brigadas -aproximadamenie unos 200.000 hom-
bres-, 50 carros de combate, 500 cañones, 250.000 fu-
siles, y unos 100.000.000 de cartuchos, además de 200
aviones, dos destructores, cuatro submarinos y dos tor-
pederos, junto con las mejores fábricas de armas, es de-
cir, una cuarta parte de su potencial militar. Tras la ca-
ída del frente Norte, los nacionales alcanzaron
superioridad plena, tanto aérea como terrestre, además
de una importante base humana e industrial.
Las rutas alternativas de aprovisionamiento y la
AMENAZA DE GUERRA MUNDIAL.
Los periodos armamentistas posteriores, están ca-
racterizados por la concentración de todo el poderío
aeronaval nacional en Mallorca, donde se constituyó
la «Flota del Bloqueo» (otoño de 1937), y por las cri-
sis de la anexión de Austria por Alemania (marzo de
1938) y de Munich (septiembre). Estos aconteci-
mientos redujeron la afluencia de importaciones en
el bando nacional hasta el fin de los mismos, produ-
ciéndose una considerable ayuda rusa entre mayo y
agosto de 1938.
En diciembre de 1937 el Ejército Popular estaba for-
mado por un ejército de maniobra -con cinco cuerpos
de ejército, dotados de 14 divisiones, 36 brigadas mix-
tas, dos brigadas blindadas y una brigada de caballería,
con un total de 120.000 hombres-; cinco ejércitos te-
rritoriales (Centro, Levante, Este, Extremadura y An-
dalucía) y dos agrupaciones de defensa de costas.
La artillería republicana estaba compuesta por 167
baterías de acompañamiento, 56 grupos divisionarios,
19 agrupaciones de cuerpo de ejército y seis de ejército
Armas y uniformes de la Guerra Civil Española 35
(cerca de dos mil piezas), y dos brigadas de artillería an-
tiaérea (con un total de más de 300 cañones). Los efec-
tivos totales superaban el millón de hombres y era nu-
méricamente superior al de Franco.
A partir de abril de 1937 las antiguas divisiones or-
gánicas nacionales se transformaron en ocho cuerpos
de ejército, que encuadraban a 16 divisiones, además de
las brigadas de la Ciudad Universitaria, la de Cáceres.
las de Navarra, las tres de Aragón y la de Oviedo. Una
vez hubo caído el frente Norte, se crearon los cuerpos
de ejército que, en la práctica, serán los definitivos, y
muchas de las brigadas, como las de Navarra, pasarán
a ser divisiones; también se organizaron las divisiones
de caballería.
En diciembre de 1937 los dos tipos de divisiones, ro-
jas y azules, se componían generalmente de 12 batallo-
nes, y cada uno de éstos, a su vez, de cuatro compañías
de fusileros y una de ametralladoras; sus efectivos to-
tales eran de 14.133 y 10.400 hombres, respectivamente.
La ofensiva de Aragón finalizó con la llegada al mar de
las tropas nacionales en abril de 1938.
Las crisis del Anschluss (que tuvo lugar a partir del 12
de marzo de 1938), y más tarde la de Munich y la de los
Súdeles (septiembre de 1938), propiciaron las formidables
aportaciones de armas de mediados de 1938, que hicie-
ron posible que las unidades republicanas reconstruyeran
y mantuvieran sus 200 brigadas mixtas, que se conserva-
ron hasta la Batalla del Ebro, y tras la cual empezó su im-
parable declive. Al caer Cataluña (enero de 1939), defen-
dida por 21 divisiones del ataque de otras tantas, solo
quedó el solitario Grupo de Ejércitos de la Región Cen-
tral (GERO), compuesto por 49 divisiones (136 brigadas
mixtas), una división de blindados con tres brigadas, tres
brigadas de Caballería y dos brigadas de artillería antiaé-
Franco y Medalla Militar individual
Francisco Franco fue exaltado a la Jefatura
del Estado por los sublevados el 1 de
octubre de 1936, otorgándosele plenos
poderes para la conducción de la guerra.
En abril de 1937, unificaría los dos
partidos más importantes en la zona
nacional y militarizaría las milicias de
ambos.
A la derecha, anverso y reverso de la
Medalla Militar Individual, segunda en
importancia de las condecoraciones
militares españolas.
36 Armas y uniformes de la Guerra Civil Español a
Fonolocalizador
Aparato soviético para la detección de
aeronaves por el sonido. Im foto está
tomada en Barcelona.
rea, con un total de 1.300 cañones y más de 300 carros y
vehículos blindados de todos los tipos.
El último pedido a la URSS, solicitado en diciembre
de 1938, sobre el que no hay acuerdo en las cifras, pero
que según el propio Hidalgo de Cisneros, jefe de la avia-
ción republicana desplazado a Moscú, constaba de 1.908
cañones de campaña, 128 de malina y 120 antiaéreos, 413
aviones, 4.000 ametralladoras, 6.000 fusiles ametrallado-
res y 400.000 fusiles, pretendía, sin duda, continuar la gue-
rra hasta enlazarla con la inminente guerra mundial. Da-
niel Kovvalsky da una versión muy reducida del mismo:
650 cañones, 250 aviones, 250 carros, las 4.000 ametra-
lladoras y otras numerosas armas y municiones.
Se atendió la petición, aunque no se sabe en qué pro-
porción, y salieron de Murmansk siete buques que des-
embarcaron en la costa atlántica francesa a mediados de
Cañón ruso
Pieza antiaérea soviética de 7,62 cm
modelo 31. El ultimo pedido
republicano de material de guerra a la
URSS, incluía material de este tipo
aunque nunca se recibiría.
diciembre, 359 cañones, 1.382.540 proyectiles, 134 aviones,
40 carros de combate, 3.000 ametralladoras, 40.000 fusi-
les y 100 millones de cartuchos, 15 lanchas torpederas con
30 toipedos, y 1.350 toneladas de pólvora. Por carretera o
tren, y mediante el entonces novedoso TIR (Trafic Inter-
national Routier), con el que se trataba de burlar la vigi-
lancia del control internacional de no intervención, fueron
llegando a la frontera los materiales hasta la primera quin-
cena de enero de 1939, con la batalla de Cataluña ya sen-
tenciada. Por diversas dificultades y la oposición de algu-
nos funcionarios franceses, generalmente se acepta que
sólo llegaron a España 30 aviones, 20 cañones, gran can-
tidad de municiones, 2.700 ametralladoras y la totalidad
de los 40.000 fusiles; el resto volvió a la URSS.
El suministro de armas
soviéticas a España se
Armas y uniformes de la Guerra Civil Española 37
La uniformidad de regulares en 1936
La Fuerzas Regulares Indígenas nacieron
en 1911. organizándose en Grupos (Regi-
mientos) y Tabores (Batallones) de tropa
mahometana (askans), salvo algún europeo
en las planas mayores y compañías de
ametralladoras. Los mandos eran general-
mente españoles, aunque algunos marro-
quíes también llegaron a oficial (kaid).
Desde la implantación del uniforme
«único», en 1926. la uniformidad de los re-
gulares se caracterizaba por la predomi-
nancia del color beige («garbanzo») y por-
que cada Tabor tenía un color que le dis-
tinguía de los demás, aplicándose a las fajas
y vendas de la tropa, los portadivisas. paño
y arabescos de la chilaba, etc. Su emblema
era. y sigue siendo, una media luna hori-
zontal y dos fusiles cruzados.
La tropa y los suboficiales llevaban la gue-
rrera común y pantalón tipo breeche (los
europeos, con vendas azul oscuro, caqui, o
garbanzo) o serual (calzón moro o zara-
güelles, los mahometanos); en verano se
utilizaba la camisa remangada y siempre la
faja de tela. Su prenda de cabeza era el
rexa o turbante blanco, sustituido, en el
caso de los españoles, por el tarbuch (go-
rro troncocómco de color rojo); el cal-
zado era la alpargata en verano y el borce-
guí en invierno y también formaba parte
del equipo la skara, el zurrón de costado
en cuero con adornos y flecos.
Los oficiales llevaban guerrera cerrada
color caqui modelo 1926 (uniforme de
paseo) o anteriores en color garbanzo
(instrucción y campaña); pantalón y botas
de montar; gorra de plato con el imperial
(parte superior) rígido o flexible y en co-
lor rojo. Las «galletas» portadivisas eran
de color del tabor y estaban situadas so-
bre el bolsillo izquierdo de la guerrera.
La chilaba, una especie de poncho con ca-
pucha, era la prenda de abrigo común,
aunque más adornada en el caso de los
oficiales (y con forro blanco en ocasiones);
el color de la misma debía ser el distintivo
de cada tabor.
Imágenes cortesía de A. Vargas Machuca y revista «Euroumformes»
38 Armas y uniformes
de la Guerra Civil Española
La uniformidad del arma de aviación en 1936
El Arma de Aviación del Ejército de Tie-
rra -tras la proclamación de la República
se llamó el Cuerpo General de Aviación
y Servicio de Aviación Militar-, regía su
uniformidad por la O.C. de 11 de julio
de 1931.
El uniforme de diario o pa-
seo establecido por
la República, y
que fue el vi-
gente en el
bando nacional
hasta abril de
1938. desterraba
el inicial de color
«verde amarillo os-
curo» y hacia desaparecer del
emblema (el sol alado de inspiración
egipcia) cualquier tipo de corona.
El uniforme que describimos era de paño
color «azul tina oscuro». La gorra de
plato tenía una «galleta» con el emblema
y las divisas, visera de charol y barbo-
quejo dorado; ésta se alternaba con el
gorro isabelino de borla. La guerrera, con
hombreras flexibles, era cruzada y estaba
provista de dos filas de botones dorados;
tenia un bolsillo, con tapa, en la parte su-
perior izquierda y otros dos, similares, en
los faldones. Las divisas de
cada empleo y su
colocación, en
todo eran igua-
les al resto del
Ejército. Los
pantalones eran
rectos, con do-
bladillo, y los zapa-
tos y calcetines negros.
La camisa era blanca y la cor-
bata. negra. Los guantes eran color ma-
rrón claro (avellana). Como prenda de
abrigo los jefes y oficiales podían llevar
capa, capote, ambos de color tina oscuro,
y abrigo de cuero (marrón oscuro) tipo
gabardina
Este uniforme «de diario» o «paseo» se-
guirá en vigor en el bando nacional hasta
1938 y en el republicano, durante toda la
guerra, en este caso con la correspon-
diente variación de los emblemas y divi-
sas, fundamentalmente para dar entrada
a la estrella roja de cinco puntas y a la
sustitución de las estrellas por barras.
El uniforme de vuelo, regulado en agosto
de 1933. era de color azul, siendo blanco
el de climas cálidos; también era fre-
cuente ver monos de vuelo reglamenta-
rios con anterioridad, como los de color
y forma similar al mono del resto del
Ejército. Los de invierno, estaban forra-
dos de piel, con cuello del mismo mate-
rial. En todos ellos las divisas, reglamen-
tariamente, debían llevarse en las hom-
breras, pero enseguida se generalizó el
uso de la «galleta», situada en el lado iz-
quierdo del pecho.
Imágenes cortesía de la revista «Eurouniformes» e «Historia de la Cruzada
Armas y uniformes de la GlerRz\ Civil Española 39
hizo dentro del marco de la llamada «Operación X». di-
rigida por una sección especial denominada así, creada
en el Servicio de Inteligencia Militar (NKVD), v supuso
el transporte, mediante buques mercantes hábilmente ca-
muflados bajo la denominación «Y» (Igreek), de cerca de
500.000 toneladas de armamento, municiones, combus-
tible, así como un variado elenco de material militar, ade-
más de centenares de voluntarios y asesores soviéticos.
Cuando en marzo de 1939 se desencadenó la llamada
«Ofensiva de la Victoria», el Ejército nacional contaba
con casi 1.200.000 hombres frente a los 800.000 que aún
conservaba el de la República.
Para nutrir aquellas unidades, y manejar su arma-
mento, la República movilizó un total de 1.750.000 hom-
bres y su oponente 1.260.000. Las aportaciones de per-
sonal extranjero se pueden cifrar como sigue:
El Alemanes: 15.000 hombres en total (6.500 perma-
nentes, como máximo).
II Italianos: 100.000 hombres (simultáneamente 40.000
como máximo).
Marroquíes: cerca de 70.000 hombres en la Península
(bando nacional); unos mil en el republicano, sin con-
tar los pocos cientos que formaban parte de las Briga-
das Internacionales.
>.» Irlandeses y portugueses: unos mil.
M Rusos: unos 2.000 en 1937 y luego siempre más de
1.000, con un total máximo de 6.000.
= Brigadas Internacionales: encuadraron una cifra
superior a los 120.000 hombres, y de ellos, aproxi-
madamente, unos a 70.000 fueron extranjeros (si-
multáneamente sólo estuvieron en España entre
25.000 y 40.000 hombres).
600.000
500 000
400.000
300.000
200000
100000
0
FUSILES
2500
CAÑONES
CARROSY BLINDADOS
AVIONES
500
I 600
2500.- __ r ^"'r
li li li li
BARCOS
0
RESUMEN DE LOS PRINCIPALES MEDIOS IMPORTADOS Y DE SU COSTE Nacionales Republicanos
Fusiles 450.000 600.000
Cañones 2.310 2.440
Carros y Blindados 280 470
Aviones 1.560 1.410
Barcos: 4 destructores 2 submarinos 9 lanchas 4 lanchas
Coste: De 420 a 620 millones de $ frente a más de 717 (517 eran el «oro Moscú»); según la fuente que se tome
40 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
Recapitulación, producción propia y
recuperación
Recapitulación
Como resumen, podemos decir que se partió de una
manifiesta superioridad de medios de los guberna-
mentales, la cual se mantuvo durante una parte de la
contienda.
Además, y en conjunto, la ayuda que recibió la Re-
pública fue sensiblemente simétrica en términos de ca-
lidad, e incluso más numerosa en ocasiones, siendo, so-
bre todo, más cara en términos monetarios y de fuerte
dependencia política de los suministradores.
Como prueba de lo anterior, veamos los totales re-
dondeados, cuyos detalles se desglosarán en otra parte
de este libro.
En contra de lo que se ha venido aduciendo como jus-
tificación para la derrota del Frente Popular, Stalin en-
vió lo mejor de sus aviones de caza y de bombardeo, así
como sus mejores tanques, que en octubre del 1936 eran
de lo más avanzado del mundo, así como muchos ca-
ñones, ametralladoras y fusiles, lo cual es innegable. Y
los envió en cantidades más que apreciables, y los en-
vió incluso después de la Batalla del Ebro cuando, al me-
nos, según las cuentas soviéticas, el oro depositado en
Moscú ya se había agotado, con lo que teóricamente, se
servían a crédito.
La suerte de las armas tuvo que ver más que con el
número y calidad del armamento, con las cualidades,
el empleo y la fe en la victoria de los hombres que lo
utilizaron. Probablemente, la mayor identificación de los
soldados nacionales a los ideales de su causa, su disci-
plina y su cualificación técnica, decidieron la lucha.
Producción
En cuanto a la producción de armamento por los propios
bandos enfrentados, coincidimos con Stanley G. Payne
en que la de la zona nacional fue pragmática y planteada
a corto plazo, estando orientada especialmente a la pro-
ducción de armas básicas de infantería y artillería (re-
paraciones fundamentalmente), así como sus municiones
y otros suministros rutinarios.
PRODUCCION DURANTE LA GUERRA
Carros y Blindados:
Bando Carros Blindados
Gobierno Unos 20 500 «Tiznaos» y 200 bhndados (140 UNL y 60 Ford) Algunos trenes blindados.^ de Artillería sobre vía férerea
Alzados 3 Cañones: 162 nacionales y 21 republicanos Una treintena.
Armas ligeras:
I 37.000 fusiles nacionales frente a 2.000 republicanos.
3.900 ametralladoras y 5.000 fusiles ametralladores frente
a algún centenar.
Aviones:
252 republicanos: 237 1-15 y otros 10 1-16 (35 se terminarían en Je-
rez después de la guerra) montados en España. Además, cuatro hi-
dros S-62, un Fokker C.X y otro D.XXI.
A partir de mayo del 39 estaba previsto que salieran de Sevilla, unos
100 Fiat CR. 32.
PRODUCCIÓN DURANTE LA GUERRA
Carros
Blindados
Cañones Fusiles
Armas y imformes de la Gi erra Civil Española 41
Los recursos industriales de la zona republicana, más
amplios en un principio, fueron movilizados de forma
distinta y más desordenada, producto, entre otras co-
sas. de su desorganización y parcialidad (partidos, re-
giones separatistas, etc). En aviación \ automoción, par-
tiendo de las mejores fábricas con las que contaban, el
resultado fue una notable producción de aviones de caza
soviéticos, complementada con la fabricación de más de
200 vehículos blindados de ruedas de buena calidad. Las
producciones locales de blindados fueron de 30 unida-
des los nacionales, y 700 sus oponentes, en su gran ma-
yoría blindados de ruedas. Los Ford tipo BA-6 se in-
cluyen entre los producidos en España (aunque sus
piezas fueran importadas) para el Ejército Popular de
la República.
Recuperación
Blindado
Aniba. El bando nacional
recupero multitud de material
republicano de todas clases.
Los datos de material recuperado más próximos a los de-
finitivos, para el total de la campaña y lo recogido tras el
fin de la guerra, son los siguientes: 576.301 fusiles y
1.136.260.000 cartuchos de 388 clases distintas; 25.306
ametralladoras y fusiles ametralladores; más de
10.000.000 de bombas de mano; 6.990 molleros; 1.877 ca-
ñones de todos los tipos (incluso de carro de combate) y
3.683.086 proyectiles. El valor material de lo recuperado
para la economía militar, en forma directa o indirecta y,
en consecuencia, para la nacional, oscilaba entre 15.000
y 20.000 millones de pesetas de entonces.
Al menos 178 carros T-26 B fueron cogidos al enemigo
en diversos estados de conservación durante la Guerra
Civil. El número de T-26 B en servicio con la Agrupación
de Carros de Combate de La Legión al finalizar la gue-
rra, alcanzaba la cifra de 80, de los cuales 49 estaban ope-
rativos y el resto reparación. A ellos había que sumar los
20 del Ejército del Sur. Es decir: 100 en servicio de 200
capturados durante la guerra.
Por último, baste decir que, al término de la con-
tienda, el ejército vencedor estaba equipado en un 30 por
ciento con material procedente del enemigo.
Escarapela
Abajo. El poco tiempo que
perduró el «Ros» durante la
República, llevó en su frente
esta escarapela.
(Ilustración: C. Medina Avila)
EL ARMA DE
AVIACIÓN
La Aviación en la
Guerra de España
n 1936, los aviones del Ejército y la Marina
españolas eran similares a los aparatos de
la Primera Guerra Mundial; los tres tipos
básicos de aparatos en servicio, el hidro
Recordemos que su reparto inicial fue en la propor-
ción de algo más de 3 a 1 a favor del gobierno republi-
cano del Frente Popular, teniendo en cuenta la distri-
bución de las industrias aeronáuticas y Maestranzas de
Dornier «Wal». el bombardero Breguet XIX y el caza
Nieuport 52, todos construidos en España, habían
sido adoptados en 1922, 1923 y 1928, respectivamente.
A mediados de 1936 había en España unos 360 avio-
nes eficaces, militarmente hablando. 300 de los cuales
eran monomotores (la mitad Breguet-XIX, un cuarto
Nieuport Ni-52 y otros tantos de la Aeronáutica Naval)
y el resto polimotores; dos terceras partes de los cuales
eran Domier Wal y el resto aviones terres-
tres, de los que los mejores eran los Fok-
ker F-VII y el Douglas DC-2 de LAPE.
Aviación. Los sublevados contaron con casi la mitad de
los Breguet, ningún caza en vuelo, nueve Domier «Wal»,
cinco Savoia S.62, tres Fokker F-VIIb y un DC-2.
Por entonces tenían aptitud de vuelo alrededor de 600
pilotos militares -incluyendo los de la Aeronáutica Na-
val-, de ios que 250 apoyaron al Gobierno, 150 se unie-
ron al alzamiento y unos 200, fundamentalmente en
zona gubernamental, murieron ejecutados, fueron en-
carcelados o se ocultaron
46 Armas v uniformes de la Guerra Civii Española
Las aportaciones iniciales francesas por un lado
-como hemos visto-, e ¡talo-germanas, por otro, intro-
dujeron modelos un puco superiores a los de dotación
en el momento del alzamiento, en cantidades similares
en ambos bandos; lo verdaderamente significativo y tras-
cendente llegó con la ayuda soviética. La superioridad
aérea republicana primero, y luego la paridad, se man-
tuvo hasta la caída del frente Norte. A partir de enton-
El conjunto de aviones suministrados a ambos ban
dos, reflejado en el cuadro siguiente, muestra la I;
• • j i * • i
superioridad numérica -de apenas un centenar- a fav
de los nacionales: unos 1.560 frente a 1.415 Hav ñu» -
que ma«
tizar que. dentro de los verdaderamente eficaces o de pri
mera línea, el desequilibrio fue algo mayor: unos 1 4oo
nacionales frente a 1.150 republicanos. Aunque esta des-
proporción se produjo, fundamentalmente, en los últi-
ccs cambió de mano, lenta pero inexorablemente.
mos compases de la guerra.
COMPARATIVA ENTRE LAS APORTACIONES AERONAUTICAS TOTALES A AMBOS BANDOS
Aviones Caza Bombardeo /Transporte Otros Total Bando
Modernos • Alcm 156 Bf 109. He.l 12 115: He III.Ju 86/ 87 60 Do 17. He 70 331
• luí. 10 (G.50) 113 (SM 79 y BR 20) 23 (Ba 65) 146 477
• Sov. 286 (1-16) 93 (SB) 379
• Otros 34 (GE-23) sobre 25 (varios) sobre 15 (vanos) sobre 75 454
Obsoletos • Alem 126 (He 51) 67 (ju 52) 107 (vanos) 300
• luí. 377 (CR 32) 84 (SM 81) 134 (vanos) 595 895
• Sov. 420 (1-15 e 1-152) 93 (RZ) 31 (R-5) 544
• Otros 106 (vanos) 20 126 670
2a Linca • Alcm 125 (vanos) 125
• luí. 25 (vanos) 25
• Otros 38 38 188
• Sov. 4 4
• Otros 73 214 287 291
Nacionales Alemania: 756: Italia: 766; Otros. 38 Total General. I 560
Republicanos. URSS. 927*; Francia: 188. Otros: 300 Total General: 1.415*
De ellos 237 eran l-IS f otros 10 eran I-16.montados en España Un centenar de amones mas paso, y repaso, la frontera francesa en 1939 (no se cuentan).
Por otro lado, las fabricas españolas hicieron, además, vanas decenas de entrenadores propios (tipos GP I. E 30 y E 34).
Por naciones de origen, los totales numéricos fueron:
Nacionales
Alemanes: 756
lulianos: 766
Polacos: 24
Ingleses y franceses 14 aproximadamente
Checos y americanos 30 (capturados).
Via Portugal llegaron 2 (ingleses)
• Republicanos
Soviéticos: 680. (*)
Franceses: 188.
Ingleses: 65.
Canada/EE.UU.: 34+23. (**)
Holandeses: 30.
Checos: 26
Estonios: 8 (franceses e ingleses).
Suecos: 4 (modelos americanos).
______ Suizos: 2 (modelos
n_____......................................
americanos).
La Aviación en la Guerra de España 47
La variedad de modelos, incluyendo los aviones civiles e incluso bombardeo, fue enorme, y es importante rese-
utilizados para misiones de enseñanza, enlace, transporte ñarla para dar ajustada idea de lo que fue aquel conflicto.
En conjunto, los nacionales utilizaron hasta 61 tipos
distintos (importados o capturados):
El 41 Modelos alemanes de 28 tipos distintos:
Arado Ar 66 C, Ar 68 E y Ar 95 A; Bücker Bú 131 A y B,
Bu 133 C; Domier Do 17 E, F y P; Fieseler Fi 156 A; Gotha
Go 145 A; Heinkel He 45, He 46 C, He 50 G, He 51 B y C.
He 59 B, He 60 E, He 70 E y F, He 111 B y E, He 112 V y B.
He 115 A; Henschel Hs 123 A y Hs 126 A: Junkers W 34 hi,
Ju 52 3/m y Ju 52 3/m W, Ju 86 D. Ju 87 V, A y B; Klemm
L.32 aXIV; Messerschmitt Bf 108 B. Bf 109 V, B, C, D y E.
11 20 Modelos italianos de otros tantos tipos:
Breda Ba. 28, Ba. 33, Ba. 65; Cant Z. 501 y Z. 506; Ca-
proni Ca. 100, AP. 1, Ca. 135, Ca. 310; Fiat BR. 20, CR 20,
CR. 30, CR. 32, G. 50; Macchi M. 41; Romeo Ro. 37, Ro.
41; Savoia Marchetti S. 55X, SM. 81. SM. 79.
se 4 Modelos ingleses: Airspeed AS 6 Envoy II, De Ha-
villand DH 89 Dragón Rapide, Miles M 2 Hawk.
• 4 Modelos norteamericanos: Fairchild 91, Lockheed
L-10 Electra, Northrop ID Delta, Vultee VI A.
11 3 Modelos franceses: Farman F-191, Caudron C-272
Lucióle, Caudron C-601 Aiglon.
= 3 Modelos holandeses: Fokker F-VII, F-VTL/3m, F-XII.
H 2 Modelos polacos: PWS-10 y RWD-13.
fi 1 Modelo checo: Aero A-101.
La Aviación de la República tuvo en servicio 84 va-
riantes importadas:
! 8 Modelos soviéticos: Polikarpov 1-15, 1-15 bis, 1-16,
Super 1-16 y UTI-4; Tupoliev SB; Polikarpov R-5 y R-Z.
I 33 Modelos franceses: Bleriot Spad 51, 56, 91 y 111;
Breguet 460 y 470; Caudron C 59, C 272/227 Lucióle y C
600/601 Aiglon; Couzinet 101; Dewoitine D 27/53, D
371/372 y D 510; Farman F 190/197, F 401/402, F
430/431/432 y F 481; Gourdou Lesseurre GL 32; Hannot
H 437/439; Latécoére 28; Loire 46; Maillet 20/21; Marcel
Bloch 210; Moreau 10; Morane Saulnier MS 181, MS 230
y MS 341; Potez 25 A, 36/43, 56 y 540/542; Romano R 82;
SAB SEMA 12.
E 17 Modelos norteamericanos: Beechcraft 17; Be-
llanca 28/70; Clark GA 43 A; Consolidated 20A Fleetster;
Douglas DC 1 y DC 2; Grumman GE 23 Delfín; Lockheed
Vega, Sirius y Orion; Northrop 1C Delta y 2/5 Gamma; Se-
versky SEV 3; Sikorsky S 38B; Spartan 7 Executive; Vul-
tee V-1/V-1A.
58 13 Modelos ingleses: Airspeed AS 6 Envoy y AS 8 Vi-
ceroy; Avro 626 Cadet y 643 Tutor; Bristoll Bulldog; De Ha-
villand DH 84 Dragón, DH 82 Tiger Moth, DH 89 Dragón
Rapide y DH 90 Dragonfly; G.A. Monospar ST 12/25; Mi-
les M 2 Hawk y M 3 Falcon; Percival Gull.
= 9 Modelos holandeses: Fokker F VII, F IX, F XII, F
XVIII, F XX, C X y D XXI; Koolhoven FK 40 y FK 51.
fi 3 Modelos checos: Aero A 101, Letov S 231, Avia 51.
El 1 Modelo alemán: Focke Wulf Fw 56 Stosser.
Además de la importante participación extranjera,
tanto en número como en calidad, la guerra española
la primera en la que la aviación tuvo un papel de-
cisivo y preponderante en algunos momentos, y fue tam-
bién el primer ensayo de las doctrinas del poder aéreo.
Dada la gran variedad de modelos, resulta imposible
atarlos todos en detalle en este tipo de obra, por lo que
haremos un esbozo general de los más significativos,
agrupándolos según sus misiones y exponiendo sus ca-
racterísticas principales mediante cuadros comparati-
vos, entresacando a continuación los más importantes
y haciendo una más prolija descripción de ellos. Inter-
calaremos entre ellas las de las correspondientes armas
embarcadas.
48 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
Los Cazas
Emblemas
Fueron utilizados por los
aviones de la Regia
Aeronáutica, ene uadrados
en la Aviación Legionaria
durante la Guena Civil.
(Ilustraciones: Uri \RTE)
Ilawker Fury (a construir por la Hispano Suiza en Gua-
E1 reparto inicial de cazas entre los dos bandos supuso.
dalajara)-, a los monoplanos de tren retráctil y entera-
como hemos dicho, el que los alzados no contaran con
ninguno en vuelo, aunque pronto dispusieron de tres Ni-
52 que por error aterrizaron en Granada, otro que se pasó
de Madrid a Burgos y algunos más que fueron saliendo
reparados del Parque de Sevilla.
La aviación de caza comenzó la guen a con aviones
más propios de la primera conflagración mundial que
de aquel momento, aunque estaba pendiente su reno-
vación, y la terminó con modelos que hicieron un gran
papel durante la Segunda Guerra Mundial, pasando de
los biplanos de madera y tela -los Nieuport Ni-52
(sexquiplano metálico), Martinsyde F4 (Aviación
Naval), o el que iba a ser
reglamentario
Hawker Fvry
Avión de caza británico Hawker Fury Antes de empezar la
guerra, la Aviac ión Militar había decidido adquirir estos avion^
para sustituir a los Nieuport Ni-52.
mente metálicos Bf 109, Heinkel He 112. Fiat G. 50 y
Polikarpov 1-16 tipo 10. Como el lector comprobará en
los cuadros descriptivos de los modelos más significa-
tivos, se pasó de unas velocidades de 260 km/h a otras
de hasta 550 km/h y de techos de 8.000 m a otros de
11.000 m, junto con una potencia de fuego muy supe-
rior, debido al mayor número de armas, su mayor cali-
bre y la elevada cadencia de tiro, así como al empleo de
radio y equipo de respiración. Hay que tener en cuenta
que en una docena de años, -desde el fin de la Primera
Guena Mundial-, los cazas sólo aumentaron 80 km/h
su velocidad, pasando de 220 km/h en 1919 a 300 km/h
en 1933, y en una evolución vertiginosa, llegaron a su-
perar los 550 km/h durante la contienda española.
La Aviación en la Glerra de España 49
LOS PRINCIPALES APARATOS DE CAZA
Nieuport Ni-52 C-l (1929) - 50 leales y 15 alzados HS Hawker Spanish Fury (VI/36) - España, 3 ejemplares
—— J LxAxH- 7.64x 12x3 m / 1 800 Kg. í Velocidad. 260 Km/h / Alcance: 400 Km. • Techo. 8.000 m / Radio no •y ¡ Armas; 2x7 mm Vickers y una fotoametralla- ¡ dora. * 4L 4W^fc. LxAxH 7.95x9.15x3.10 m / 1.760 Kg. Velocidad. 386 Km/h / Alcance: 635 Km. Techo: 9.050 m / Radio no Armas: 2x7 mm Vickers. previsto 2x13,2.
Dewoitine D 371/372 (VIII/36) - Francia. 18 ejemplares Loire 46 Cl (VIII/36) - Francia 5 ejemplares
LxAxH: 7,44x 1 1.8x3,18 m / 2.000 Kg. Velocidad: 380 Km/h / Alcance: 3.5 horas. Techo: 11.000 m / Radio: no. Armas: 2x7.5 mm Darne / 2x7 Vickers. LxAxH. 7.88x1 1.83x4,13 m / 2.000 Kg. Velocidad: 370 Km/h / Alcance 750 Techo: 11.750 m / Radio: no. Armas 4x7,5 mm MAC-Vickers.
Heinkel He 5IB y C (VIII/36) - Alemania. 126 ejemplares Fiat CR.32 Chirri (VIII/36) - Italia. 377 ejemplares
LxAxH: 8,43x 1 1 x3.2 m / 1.900 Kg. Velocidad. 330 Km/h / Alcance 740 Km Techo: 7.700 m / Radio: no. Armas: 2x7,92 mm MG17/6 bombas de 10 kg. LxAxH: 7.45x9,5x2,63 m / 1.900 Kg Velocidad: 345 Km/h / Alcance: 780 Km Techo: 7.800 m / Radio: no. Armas: 2x7.7 mm Breda. Luego 2x12,7 mm Breda.
Polikarpov 1-15 «Chato» (X/36) - URSS. 390 ejem. Polikarpov l-l6Tp. 5-6 «Mosca» (X/36) - URSS. 256
A • LxAxH: 6.28x9,13x2.92 / 1.430 Kg. ¡ Velocidad: 360 Km/h / Alcance. 725 Km. ¡ 10.000 m / Radio: ¡ Armas: 4x7,62 mm PV-1. 2 bom. de 5 y 2 de • i 12. LxAxH 5.90x9x2.56 / 1.460 Kg. Velocidad. 450 Km/h / Alcance: 820 Km. Techo: 9.200 m / Radio no. Armas 2x7,62 mm ShKAS, Hasta 125 kg b. 10
Messerschmitt Bf 109 B/C/D (IV-VI11/3 7) - Alemania. 90 ej. Messerschmitt Bf 109 E (11/39) - Alemania. 49 ejemplares
LxAxH: 8.55x9.87x2.45 m / 2.150 Kg Velocidad: 470 Km/h / Alcance: 680 Km. Techo: 8.300 m / Radio: no. Armas: 2x7,92 mm MGI7, en los C/D eran 4 LxAxH: 8.8x9,87x2,5 m / 2 580 Kg Velocidad: 550 Km/h / Alcance: 660 Km. Techo: 10 500 m / Radio: si. Armas: 4x7.92 mm MGI7.
Polikarpov 1-15 bis «Super Chato» (X/38) - URSS. 390 ejem. Polikarpov l-l6Tp. 10 «Super Mosca» (IV/38) - URSS 30 ej.
LxAxH: 6.27x10.2x2,92 m / 1.900 Kg. Velocidad: 370 Km/h / Alcance: 725 Km. Techo: 9.500 m / Radio: no. Armas: 4x7,62 mm PV-1. algunos con ShKAS. LxAxH: 6x9x2.50 m / 1.715 Kg Velocidad: 460 Km/h / Alcance: 800 Km. Techo: 8.270 m / Radio: no. Armas: 4x7,62 mm ShKAS, 2x20 mm ShVAK. Tipo 17.
Heinkel He 1 I2B (XII/38) - Alemania. 17 ejemplares Fiat G.50 (1938) - Italia 10 ejemplares
| LxAxH: 9.3x9,1x3.5 m / 2.250 Kg. x ¡ Velocidad: 430 Km/h / Alcance: 1.150 Km. * *>*- B©2 ^/ \ ! Techo: 9.500 m / Radio: si. k i Armas: 2x20 mm MG/FF y 2x7.92.MG 17.60 Kg LxAxH 7,79x10.96x2.96 m / 2.400 Kg. Velocidad. 470 Km/h / Alcance 670 Km. Techo: 10.700 m / Radio, no. Armas: 2x12,7 mm Breda.
LxAxH:largoxanchoxalto, b: bombas.
so Armas y uniformes de la Glerra Ctx il Española
Fiat CR. 32
Vista frontal de un avión italiano
Fiat CR 32. Se aprecia el buje,
parte de la hélice y la zona del
motor. El ejemplar está expuesto en
el Museo del Aire, Al fondo, a la
derecha, se aprecia una panoplia
con las dos ametralladoras Breda-
SAFAT cal. 7,7 mm que montaba
el Fiat pilotado por García Morato
el día de su muerte.
El Fiat CR. 32 «Chirri»
El CR. 32 (por Celestino Rosatelli) era un caza monoplaza
biplano nacido en 1933, de estructura de madera y alu-
minio, recubierta con tela y chapa metálica, con tren fijo,
dotado de un motor Fiat A30-RA-Bis, lineal, de 12 cilin-
dros en V y 600 CV de potencia. Se produjo en cuatro ver-
siones: inicial, «bis», «ter» y «cuarter». El armamento ori-
ginal fue de dos ametralladoras Breda de 7,7 mm en el
morro; la versión «bis», para el ataque a tierra, estuvo ar-
mada con otras dos ametralladoras en las alas inferiores,
y hasta 100 kg de bombas; poste-
riormente se sustituyeron las del
morro por dos Breda de
12,7 mm; no obs-
Caza italiano
Fiat CR. 32. jflAiri
(Ilustración: cortesía del Museo ‘
tante, muchos españoles personalizaron su armamento de
forma que, generalmente, montaban una ametralladora
de cada clase, mientras que los italianos usaron las dos
pesadas. La versión «ter» tenía reforzado el tren de ate-
rrizaje y algunos aviones de la «cuarter» llevaron radio.
El 14 de agosto de 1936 llegaron a Melilla 12 «Chi-
ras» (Chirri es la trascripción fonética de la pronun-
ciación italiana de las letras CR, Caza Rosatelli: Chi
Erre) de la versión «bis» y el 20, nueve más a Vigo. Es-
taban pilotados por aviadores de la Regia Aeronáutica
italiana, voluntarios, alistados en el Tercio de la Legión
Española bajo nombre falso. Previamente habían lle-
gado a España, en julio y agosto, los cazas franceses, en-
tre ellos los Dewoitine 371/372
La Aviación en la Glerra de España si
Fiat CR.32
Vista en tres cuartos del Fiat
CR. 32 italiano mostrado en el
Museo del Aire Fue el caza
más numeroso de la Aviación
nacional en el trascurso de la
Guerra Civil Española.
de la «Escuadrilla España» de André Malraux, formada
por muchos voluntarios extranjeros. Poco tiempo des-
pués se creó la «Aviación Legionaria», constituida por
la escuadrilla «La Cucaracha», mandada por Dequal «Li-
mones!»; en ella se integraron, a primeros de septiem-
bre de 1936 v de forma sucesiva, García Morato, Salas
Larrazábal y Salvador Díaz-Benjumca, formando la mí-
tica «Patrulla Azul». Durante el mes de octubre los «Chi-
Avión de notables características acrobáticas y muy
estable plataforma de tiro, demostró que, bien pilotado,
podía hacer frente con éxito a cazas más modernos y
de mejores características, como era el caso de los so-
viéticos. Aquello indujo a muchos a considerar aun vá-
lida la fórmula del biplano, no obstante, los Fiat no te-
nían velocidad suficiente para mantenerse a distancia
de tiro -en vuelo horizontal- de los SB «Katiuska» y, res-
rri» conquistaron el dominio del aire, que les fue arre-
batado por los cazas soviéticos en cuanto entraron en
acción. El 4 de noviembre sólo había en
vuelo 16 Fiat de los 33 con
que llegó a contar la
escuadrilla legio-
naria.
pecto a los 1-16 «Mosca», éstos tenían mayor velocidad
y altura de vuelo, por lo que sólo podían defenderse gra-
cias a su mayor maniobrabilidad y velocidad en pi-
«Chirri»
Fiat CR. 32 (número de
sene 431) 3-5, empleado
por la Aviación nacional.
cado, va que incluso su agilidad era menor
que la de los 1-15 «Chato». A este res-
pecto, Andrés García Lacalle,
escribió: I
s; Armas y uniformes de la Guerra CctEs^»------------------------
Patrulla de Fiat
Una bellísima imagen de
tres cazas Fiat CR. 32
italianos en vuelo,
pertenecientes al Grupo 26.
Decoración
Abajo. Colores básicos de los
aparatos de la aviación
republicana. El timón de cola
(izquierda) llevaba los colores déla
bandera de la República. En la
parte trasera del fuselaje, y a
ambos lados del mismo (derecha)
los aviones portaban una banda
roja de aproximadamente un metro
de anchura.
El piloto del avión 1-15 se encontraba seguro en su avión
porque sabía que si el Fiat le presentaba combate, su avión
era superior para revolverse en un espacio mucho más re-
ducido que el que necesitaba el contrario. Y supongo que el
piloto del Fiat también debería sentirse seguro en su avión
porque le permitía aceptar el combate cuando lo consideraba
conveniente, puesto que era bastante más rápido (sic; ¿en el
picado?) que el 1-15, o abandonarlo a voluntad amparado
en su fulminante picado.
El inteligente y tenaz, empleo de los «Chirris», permi-
tió que salieran airosos de los numerosísimos combates en
los que participaron, con virtiéndoles en una auténtica le-
yenda. García Morato consiguió con él 36 de sus 40 de-
rribos y Salvador Díaz-Benjumea, 25.
Por su número total, próximo a los 380, formó el grueso
de la Aviación nacional y de la «Legionaria» (italiana).
En Sevilla se montó una factoría para fabricar 100 ca-
zas CR. 32, que empezaron a entregarse después de mayo
de 1939. Por su parte, la Maestranza Aérea de Sevilla re-
construyó 49 CR. 32 durante la güeña, y estaba en mar-
cha su reparación en serie.
Los 28 cazas Romeo Ro. 41 empleados en España
eran buenos aviones en vuelo, pero estaban superados
como cazas.
Hoy día sólo queda un «Chirri» en España, concreta-
mente en el Museo del Aire de Madrid; otro, regalado por
España, se conserva en Italia. En el Mar Menor (Murcia)
se está construyendo una réplica a tamaño real de un Ro-
meo Ro. 41.
LOS CAZAS SOVIÉTICOS POLIKARPOV 1-15 E 1-16
(Istrebitel: caza)
El I-15 Chaika (Gaviota) era un sexquiplano diseñado en
la URSS en 1933, dotado de un motor M-25 de 710 CV
(versión del norteamericano Wright Cyclone que equipaba
también al I-16), accionando una hélice AV-1, que le pro-
porcionaba una velocidad máxima notable (360 km/h),
un gran techo (10.000 m) y una más que buena veloci-
dad ascensional. Todo ello le convertía en superior a la
mayoría de los cazas en servicio en todo el mundo.
La Aviación en la Guerra de España S3
Polikarpov 1-15
En el Museo del Aire se
expone una réplica del caza
soviético 1-15
El 29 de noviembre de 1935 una versión de este avión
íijó el record mundial de altitud en 14.575 metros.
Los «Chatos» o «Curtiss», como se conocieron en
cada bando, estaban blindados y armados con cuatro
(por Shpitalny v Komaritsky), también de calibre 7,62,
pero con una cadencia de 1.500/1.800 dpm, por lo que
eran conocidas como «rusas rápidas». Contaban con
cuatro enganches subalares para bombas, en combina-
ametralladoras Nadashkevich PV-1 (tipo Maxim), cali-
ciones que podían ser: 2 de 50kg, 4 de 25, u 8 de 10.
bre 7,62 mm, sincronizadas con la hélice, dos en la parte
Los primeros 25 aviones llegaron a Cartagena a me-
superior del motor y otras dos en los laterales del fuse-
diados de octubre de 1936 y 15
laje. Su cadencia unitaria de tiro era de 780/900 dispa-
ros por minuto (dpm), con una dotación por arma de
500 cartuchos
más a Bilbao dos
semanas
«Chato»
Polikarpov 1-15 de la
Aviación republicana en un
aeródromo de campaña.
54 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
José María Bravo
Abajo. Uno de los ases de la
Aviación de caza republicana era el
piloto José María Bravo Fernández-
Herniosa.
El ntecánicio de la escudnlla lo
afeita delante de su Polikarpov 1-16.
más tarde; todos ellos pilotados por soviéticos. Sucesi-
vos envíos hicieron que el total de los recibidos de Ru-
sia durante la Guerra Civil ascendiera a 153, cifra más
baja de las comúnmente acreditadas, otras apuntan a
que fueron 186, fabricándose en España, en las facto-
rías SAF de Sabadell y Reus, otros 237 aviones de este
Entre otras primicias, fue el protagonista del primer
derribo nocturno en la Guerra Civil Española.
Mediada la campaña de Cataluña, se recibieron, vía
Francia, 30 Polikarpov 1-15 Bis «Superchato», con mo-
tor M-25B de 750 CV, ala superior en parasol y cuatro
ametralladoras ShKaS de 7,62 mm.
modelo, quedando otros 63 a medio acabar y siendo el
modelo de avión más numeroso de los que participaron
Los Polikarpov 1-16 fueron los primeros de una
en la contienda española en ambos bandos. El indi-
nueva generación aeronáutica. Compactos, de cons-
La Aviación en la Glerra de España 55
Emblemas repi bi ¡canos
Diversos emblemas que
decoraron los aviones
soviéticos Polikarpov 1-16
republicanos, durante la
Guerra Civil Española.
(Ilustraciones’ CriXRTE)
0
coitos v cilindricos, y dotados de grandes motores ra-
diales (algunos Wright «Cyclone» F-54, pero la mayoría
M-25 soviéticos). Fueron los precursores en utilizar el
tren retráctil, el cual era accionado a mano por el pi-
loto mediante una manivela. El «Mosca», como fue co-
nocido en España el «Ishak» (burrito), tenía, en el tipo
6, una cabina cerrada deslizante hacia adelante, cuyo
parabrisas estaba atravesado por un visor tubular de
puntería, mientras que en el tipo 10 el parabrisas era ae-
rodinámico y en su parte interior estaba instalada una
mira réflex.
Montaba el mismo motor que el 1-15, con lo que eso
suponía de ventaja logística, y estaba armado con dos ame-
tralladoras ShKaS de 7,62 mm en las alas, fuera del disco
de la hélice, en los tipos 5 y 6, o de cuatro en el tipo 10
«Supermosca»; las cuatro armas proporcionaban la nada
despreciable potencia de fuego de 6.000/7.200 dpm.
Fueron los mejores del mundo hasta que las últimas
versiones de los Messerschmitt les arrebataron esa pri-
macía, cuando la guerra española ya estaba muy de-
cantada para el bando nacional.
Los primeros 31 cazas 1-16, pilotados por soviéticos,
combatieron en el cielo de Madrid en noviembre de
1936; otros 31 se incorporaron en febrero del año si-
guiente, seguidos de otros 17 en mayo. En abril de 1938
se recibieron 30 1-16 tipo 10 «Supermosca», que lleva-
ban dos ametralladoras más en el capot y eran capaces
de subir hasta los 10.000 m de altura. Sucesivas entre-
gas de estos aparatos conformaron la cifra de 276 avio-
nes enviados desde la URSS, a los que hay que sumar
Polikarpov 1-16
Fue uno de los
mejores cazas de la
Guerra Civil
española. El de la
imagen pertenece a
la Fundación
•Infante de
Orleans» y
funciona
perfectamente.
56 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
otros diez aviones de este modelo fabricados en España
antes de finalizar la guerra, en talleres ubicados en la
provincia de Alicante, aunque sólo cuatro fueron en-
tregados a la Aviación republicana.
La irrupción de los «Moscas» en los cielos marcó el
fin de los cazas biplanos; hasta entonces se había bus-
cado la velocidad ascensional, a base de una gran su-
perficie alar y la maniobrabilidad, sustentada en la re-
ducción del radio de viraje.
Los cazas Polikarpov I-15, y sobre todo, los I-16, rom-
pieron los esquemas de los alemanes e italianos. Si bien
es cierto que los Fiat CR. 32 eran similares a los 1-15,
los Heinkel He 51 no tenían absolutamente nada que ha-
cer frente a ellos, por lo que fueron relegados a misio-
nes de apoyo a tierra en cuanto fue materialmente po-
sible. Los «Chirris» iniciales, cuya velocidad, techo y
armamento no tenían parangón con el 1-16 «Mosca»,
quedaron obsoletos frente al excelente aparato soviético,
aunque le aventajaban en maniobrabilidad y eso les
daba una oportunidad.
Hay dos réplicas, a escala 1:1 y de gran calidad, de
«Chato» en España, una en el Museo del Aire y otra en
el similar catalán. En Madrid también hay una de
«Mosca», y en la Fundación Infante de Orleans hay uno
en vuelo, comprado en Nueva Zelanda. En Tonino,
Moscú, se conservan varios «Chatos», «Superchatos» y
«Moscas», algunos en vuelo.
«Grünhertz»
El corazón
verde.«Grúnherz». lo h<cta
un prototipo de B/ ¡og £rQ
el símbolo personal de
Oberleutnant Traíalo)
(Ilustración: UriARTEj
Los Messerschmiti Bf 109
El Bf 109 era un caza monoplaza monomotor monoplano
de ala baja, completamente metálico y con tren de ate-
rrizaje principal retráctil. Tras unas rápidas evaluaciones
en nuestros cielos, llevadas a efecto desde diciembre de
1936, y en las que participaron los prototipos V-3, V-4 y
V-5 -este último precursor de la serie B-l- del caza ale-
mán Bf 109 -dotados de motores Junkers-Jumo 210 de
610 CV-, entre primavera y verano de 1937 llegaron los
primeros Messerchmitt Bf 109 B-l (Bayerische Flug-
zeugwerke 109), hasta alcanzar un total de cincuenta. Con-
cretamente, a principios de julio de 1937 comenzaron a
llegar a León, desde el puerto de Vigo, los Messerschmiti
Bf 109 B-2 con los que se equiparía la escuadrilla l.J/88
(1° Staffel del Jagdgruppe J/88). Contaban con motores
Jumo 210Da y 210Ea de 650 y 680 CV, respectivamente,
Mfsserschmiít Bi 109 B
Pertenecía al grupo de caza de
la Legión Condor. Se trataba
de un modernísimo aparato
de caza alemán, comparable al
soviético 1-16.
A pesar de su aparatoso
radiador, las finas líneas de
los Mes ser se aprecian en este
Bf 109 B / de la escuadrilla
2J/88.
La Aviación en la Guerra de España 57
empleadas por la
Aviación nacional.
que movían hélices bipalas, las cuales primero fueron de
madera y paso fijo, y luego metálicas y de paso variable;
esta motorización les permitía alcanzar los 440 km/h.
prácticamente la misma que los «Moscas». Su armamento
consistía en tres ametralladoras MG 17, dos en el capó y
una en el eje del motor, e incluso algunos contaron con
equipos de radio.
Una docena de ellos fueron sustituidos por mode-
los C-l al final del verano; estos nuevos aviones esta-
aunque lo más destacable era su equipo de radio, de-
nominado FuG 7R/T.
La actuación conjunta, en la Batalla de Brúñete, de
los dos tipos de «Messer», marcó el comienzo del cam-
bio de la superioridad tecnológica detentada por los
«Moscas».
Alemania apostó muy pronto por los visores reflex,
abandonando el colimador, de forma que los «Revi» (Re-
flexvisier) C-l2 C de Zeiss dotaron a los Messerchmitt
ban dotados con motores Jumo 210Ga de invección
Bí 109 B-1, y modelos perfeccionados a otros aviones.
directa y 710 CV de potencia, sistema superior al de
carburador de flotación, porque permitía al avión re-
E1 dispositivo más común de sincronización fue el me-
cánico Argus Mod. 6.
$8 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
Emblemas
/ZQiííen/fl «Zihnder Hat»,
emblema de la 2J/88,
segunda escuadrilla del
Grupo de Caza de la Legión
Cóndor
Derecha. « Vista, suerte y al
toro», emblema del grupo de
caza de la Aviación
nacional, al mando del
comandante García Morato
(Ilustraciones: UriARTE)
Los D-l aparecieron en combate en noviembre de
1937 y contaban con una variante del motor Jumo
210Da dotada de compresor, que proporcionaba 30 mi-
nutos más de autonomía de vuelo. Estaban annados con
dos ametralladoras en las alas y otras dos sobre el mo-
tor. Después de la ocupación de Cataluña, la Cóndor re-
cibió los nuevos Messerschmitt BÍ-109E «Emil», por lo
tanto apenas intervinieron en combates, y ésta traspasó
algunos Bf 109 B a los pilotos españoles. Los «E» in-
corporaban radio y oxigeno, así como mejor armamento
en la versión E-3, dos MG17 sobre el motor y dos ca-
ñones Oerlikon MG/FF de 20 mm en las alas, así como
un potente motor Daimler Benz DB. 601 Aa de 1.175 CV.
Los «Messer» compensaban la mayor maniobrabili-
dad de los cazas soviéticos, bien fueran los 1-15 «Chato»
o los 1-16 «Mosca», la muy superior cadencia de tiro de
sus ametralladoras ShKAS y el blindaje de protección
para el piloto, con una mayor velocidad de picado y una
superior estabilidad como plataforma de tiro, unido a un
mejor empleo, dado que los alemanes ensayaban por en-
tonces las patrullas de cuatro aviones, los cuales se lan-
zaban desde mayor altura sobre sus adversarios para
romper, a continuación, el contacto y eludir, en lo posi-
ble, la «pelea de perros» o combate próximo y conti-
nuado, conformado por una persecución repleta de gi-
ros para conseguir colocarse a la cola del contrario
Joaquín García Morato
El máximo as de la aviación de caza
nacional fue Joaquín García Morato,
que con más de 40 victorias también 0
fue de la Güeña Civil Española En a
imagen, un sonriente García Morato m
apoya en la cola de su avión -unbuJl
CR 32- donde apreciamos el embk ma
de su escuadrilla.
Trofeo de glerra
Deriva de un avión denibado por
el capitán García Pardo, sobre el
que se estamparon las victorias
cosechadas por el grupo del
comandante García Morato.
_ l A AviaciOn en I-A Guerra de España 59
VICTORIAS DE LOS «ASES» DE LA CAZA
nota: datos no contrastados
Nacionales:
40 Joaquín García Morato
25 Julio Salvador Díaz-Benjumea
21 + 1/3 Manuel Vázquez Sagastizábal
l7Arístides García López-Rengel
16+1/3 Ángel Salas Larrazábal
13 Miguel Guerrero Garda
12 Miguel García Pardo
11 Joaquín Velasco Fernández Nespral
11 Carlos Bayo Alessandri
10 Rodolphe de Hemncourt de Grunne (Belga)
Republicanos
<21 ? Leopoldo Morquillas Rubio
11 Andrés García Lacalle (5 en un día)
I I Manuel Aguirre López
I I Abel Guidez (Francés)
10 José María Bravo Fernández
10 Miguel Zambudio Martínez
10 Emilio Ramírez Bravo
10 Juan Comas Borras
8 Frank G.Tinker (Norteamericano)
Alemanes
14 Werner Molders
12 Wolfgang Schellman
I I Harro Harder
10 Peter Boddem
16 Anatol Serov
15 Oqvel Rychagov
14 J.G.Yeremenko
13 S. P Denisov
13 Vladimir Bobrov
12 Stepan Suprun
12 LA Lakeiev
11 Eugeny Stepanov
Italianos
14 Brunetto di Montegnacco
12 Guido Prcssel
9 Andrea Zotti
9 Adriano Mantelli
9 Guido Nobih
8 Giuseppe Cenm
60 Armas y uniformes de la Guerra Civii_Espa\ola
Emblemas aeronáuticos
Izquierda. «La Gaviota» de
Rudolf Goy, de la 3.J/88.
Estaba pintada en el Bf 109
6-75.
Derecha Otra variante del
emblema «Zilinder Hat» de
la 2a Escuadrilla del Grupo
de Caza de la Legión Cóndor.
(Ilustraciones' UriARTE)
Avión alemán
A/m/o. Un avión de wa
alemán Messerschmut &
109 bipala de la 2‘
Escuadrilla del 1/88
La llegada de los veloces Bf 109 impulsó a los pilo-
tos alemanes a abandonar las generalmente aceptadas
formaciones en cuña de a tres, pues no permitían a su
jefe el control efectivo de la misma durante el combate.
La nueva y abierta formación de dos parejas, agrupa-
das «como los dedos principales de una mano», además
de las ventajas de visibilidad y control que aportaba, sa-
caba mayor partido de la velocidad y el armamento con
un ataque «masivo» de la misma que con la ge-
neralización de combates individuales. Los
aviones de cada pareja (Rolle) mante-
nían un intervalo de unos doscientos
metros entre ambos apa-
ratos, volando
el jefe (Rotlenführer) algo más adelantado que su
«punto» (Kaczmarek. o escudero); el líder dirigía la na-
vegación y el ataque, mientras que el punto le cubría la
cola. Dos parejas en línea, aunque la segunda algo re-
trasada, formaban la patrulla (Schwann, ban-
dada), la cual cubría un frente de unos
550 metros. Esta fundamental forma-
ción ha llegado idéntica casi hasta
nuestros días.
La Escuadrilla (Sta/fel) es-
taba formada por tres patru-
llas, totalizando
12 aviones.
La Aviación en la Guerra de España 6i
ALGUNOS CAÑONES Y AMETRALLADORAS DE AVIACIÓN UTILIZADOS EN 1936-39
Lewis 7,7X56R. 303” - Francesas e inglesas Vickers E/F 7,7 mm. - Varios
3 . T Toma de gas regulable. En torreas. Diversos modelos. Preguerra e inicios. CadenciaV0:450 dpm-740 m/s i Retroceso del cañón y cierre 7? ~ } E en torre (tambor), } F sincronizada con hélice (cinta) ' CadenciaV0. 750 dpm
Vickers K 7,7 mm. - Varios Darne M.I925 (7 mm.)y M.I922 (7 mm.). - Francia
Hd/iim-d r lU~ Toma de gases. Gas Operated (G O). En torretas. Preguerra e inicios CadenciaV0: 900 dpm í Toma de gases. En torreas, incluso dobles. | Sincronizadas. Vo (7,7 mm):825 dpm. j CadenciaV0: 1000 dpm-703 m/s i i i
Breda Mod. 28 7,7x56R Italia Breda Mod. 50 12,7x81 mm. - Alemania
Retroceso de cañón y cierre. Cinta.Torretas y sincronizada. CadenciaV0 900 dpm-720 m/s í Retroceso del cañón y cierre. I Proyectil muy eficaz • CadenciaV0: 700 dpm-760 m/s i i » —
Rheinmetall MGI5 7,92x57 mm. - Alemania Rheinmetall MGI7 7,92 mm. - Alemania
-------------------—...r.. I Retroceso del cañón y cierre. 1 | Acerrojamiento por rodillos. ! Torreta. Ex-Solothum MG 29 } CadenoaV0: 900 dpm-755 m/s T* | Retroceso del cañón y cierre. rormfu^w.uii J ' Sincronizada Ciña de 250 c. ! Similar a la anterior. i ! CadenciaV0: 1200 dpm-755 m/s
MG FF 20 mm. 20x81 - Alemania HS-9 y ShVK de 20 mm - Hispanosuiza
Retroceso de masas. Cerrojo abierto Arma de cazas CadenciaVQ.- 530 dpm-718 m/s --------------------------y-------------------------------------- ' Toma de gases del cañón. | Del HS-9 se derivó el HS-404 y su copia .. f.n * 1 i/ .ti । ShVK. todos de 20x1 10 mm.
í CadenciaV0.420 dpm-870 m/s
ShKaS 7,62x54 - URSS PV 1 Maxim 7,62x54 mm - URSS
Toma de gases Capot/ala/torreta Cinta. Modelos KM-33/35/36 torre/ala/capó. CadenciaV0: 1.800 dpm-825 m/s ! «Rusa Lena» i . - - y ' ! Retroceso de cañón. } CadenciaV0: 750 dpm-800 m/s
Se utilizaron torretas de muy variada clase y condición: de una o dos armas; en el techo, en el morro y ventrales: fijas y eclipsables. manuales y
con dispositivos auxiliares de muelle o hidráulicos. También se utilizaron fotoametralladoras. para registrar los derribos y la eficacia del tiro en
general, posiblemente por primera vez.
62 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
Ametralladoras de Fiat CR. 32
En el Museo del Aire se conservan, tal
y como quedaron tras el accidente, las
dos ametralladoras Breda-SAFAT -cal.
7,7 mm- que montaba el Fiat pilotado
por García Morato el día de su muerte.
(Cortesía: Museo del Aire)
Ametralladoras y cañones de a bordo
Las ametralladoras de calibre fusil con que se armaban
los aviones, utilizaban muy habitualmente proyectiles es-
peciales (trazadores, explosivos, incendiarios y perfo-
rantes); normalmente las cintas de munición intercala-
ban disparos (cartuchos completos) de diversas
clases, además de los ordinarios, en fun-
ción del tipo de combate que se es-
peraba entablar en cada salida;
en el caso de las
ametralladoras
Armamento
Ametralladora MG-FF
de 20 nun con cargador.
pesadas (calibres su-
periores a los 10 mm)
y cañones (calibres su-
perior a 20 mm) ocurrió lo
mismo.
Al empleo de la munición de cali-
bre 7,7 x 56 R (.303 British MI889) inglés,
reglamentario en la Aeronáutica Española al co-
mienzo del conflicto, dada la numerosa presencia
de aviones ingleses excedentes de la Primera Guerra
Mundial entre los que se emplearon en la Guerra de
África, se sumó la utilización de armas italianas del
mismo calibre y similar origen. A este calibre se aña-
dieron el 7,92x57 alemán y el 7,62x54 R ruso, configu-
rando estos tres calibres el conjunto de munición de fu-
sil más numerosa, aunque no única.
M La L'RSS proporcionó la más importante cantidad de
anuas aéreas, en su conjunto muy homogéneas y de bue-
nas características. De las insuperables ShKaS se llegó
a decir que «serraban» materialmente las alas de los
aviones contrarios, dada su altísima cadencia entonces,
hay que pensar el demoledor efecto combinado de las
cuatro que armaban el Superchato (7.200 dpm). Además
de ellas, se utilizaron las versiones rusas y checas de la
Maxim/Vickers: las conocidas
Nadashkevich PV-1 de
7,62 y las Ceska
Zbrojovka CZ-28
AKC 1925 de 7,92
de los Letov S-231
y Aero-101. Otio
ejemplar, mucho me-
nos tenido en cuenta-
fue la Degtyarev [)A’
derivada del fusil
ametrallad01'
DP Pe,°
Lk Aviación en la Guerra de España 63
con cargador de sesenta cartuchos y un peso descargada
de siete kilos; tenía una velocidad de tiro de 500 dpm y
840 m/s de velocidad inicial; externamente se caracte-
rizaba por su corto culatín curvado hacia arriba; se
montó en los R-5 Rasantes, en el dorso y, probable-
mente, en los R-Z Natacha. Algunos cañones ShVAK de
20 mm, copias frau-
dulentas del Hispano-
Suiza HS-404, armaron unos pocos «Mosca» transfor-
mados al tipo 17.
33 El bando republicano, entre la gran variedad de avio-
nes que importó, utilizó diversas armas de diseño ini-
cia] inglés. Entre ellas hay que destacar las Vickers Ma-
xim 1917, similares a las Vickers E de preguerra. Tam-
bién contó con algunas Browning de patente americana.
II Armas de origen francés fueron las ametralladoras
Darne, tanto las que dotaban algunos aviones de pre-
guerra -incluso en tórrelas dobles-, como las que vi-
nieron con los aviones importados, aunque hay que re-
cordar que algunos
llegaron
desarmados. Los
cañones de 20 mm
Hispano Suiza HS-9 incor-
porados a los motores de los cazas Devvoitine D 510,
Ametralladoras
Arriba: la francesa Darne.
^bajo- Cañón MG-FF sin cargador.
(Cortesía: Museo del Aire)
64 Armas y uniformes de la Glerra Civil Española
Armas de aviación
Detalle del montaje doble del
bombardero Tupoliev SB « Katiuska >
con sus ametralladoras ShKAS y las
cintas de munición.
tuvieron que volver a Francia, bien fuera por conside-
rarse secreto militar no exportable -y eso que los pri-
meros motores cañón de Hispano Suiza, versión de los
Oerlikon, se hicieron en Barcelona-, bien por presio-
nes de su política interior.
l Italia trajo sus aviones con el armamento de dotación
reglamentaria: las Breda-SAFAT (Societá Anónima Fa-
brica Anni Torino) de 7,7 y 12,7 mm, y algunas anti-
cuadas Lewis de 7,7 mm, como parte del armamento la-
teral de los S. 79 (dos) y S. 81 (una). Las potentes y muy
eficaces del calibre 12,7 se emplearon como sigue:
• Fiat CR.32: 1 ó 2 (con 350 disparos por arma), en el
morro y sincronizadas con la hélice
• Fiat G. 50: 2 en el morro.
• Romeo Ro. 37: 2 en el capó.
• Breda Ba. 65: 2 en las alas.
• Savoia S. 79 y Br. 20: 3,
en posiciones frontal,
dorsal, y ventral.
• Cant Z. 506: 2, en una torreta
doble dorsal.
.Montaje sencillo
Ametralladora Lewis de 7,7 mm.
(Cortesía: Museo del Aire)
e» Alemania aportó las ametralladoras Rheinmetall, 480
ejemplares de la MG 15 y 174 de la MG 17, derivadas
de la Dreyse MG 13 -y ésta, a su vez, de la MG 29 So-
lothum suiza-, caracterizadas por ser de retroceso corto
del cañón y del cierre, mediante unos rodillos que dis-
cunen por unas guías lineales, con incrementador de re-
troceso -por acción de los gases de la boca sobre el ca-
ñón- y muelle amortiguador y acelerador.
Así mismo probó aquí el cañón Rheinmetall C 30.
MG C/30L o MG 102 (cartucho de 20x138) en el proto-
tipo del He 112 V 5, el cual, disparando por el eje de la
hélice, destruyó tres carros de combate en Brúñete; tam-
bién algunos Rheinmetall Lb 201 de 20x138, los cuales
iban situados en la proa de algunos Heinkel He 59. Un
Mauser MG 151/20 de 20x81 aparecería entre los restos
de un Domier Do 17 derribado en Asturias.
Avanzado el año 1938, el cañón se enseñoreó del aire,
dado su mayor alcance y poder de destrucción: el MU
FF de 20 mm armó a los Bf 109 E-3, uno en cada
plano, y a los He 112 B
dos en el mon o.
un PASAJE^
EN
La Aviación en la Guerra de España 6S
Los Aviones de reconocimiento, ataque
y cooperación
Heinkel He 45 Pavo
El Heinkel He 45 era un biplano, monomotor (inicial-
mente un BMW VI de 600 Cv), tren fijo, biplaza, dise-
ñado como avión de reconocimiento, colaboración con
las fuerzas terrestres y bombardeo ligero. Como arma-
mento disponía de una ametralladora MG 17 fija de tiro
frontal y otra MG 15 dorsal de defensa trasera, así como
10 bombas de 10 kg dispuestas bajo el fuselaje o una cá-
mara de reconocimiento, y otros 200 kg de bombas su-
jetas bajo las alas. Era de características similares, aun-
que inferiores, al R 5 Rasante.
Su código de matrícula era el 15.
Intervinieron en casi todas las grandes batallas, tanto
los españoles como los alemanes, quienes conservaron
unos pocos para corrección del tiro artillero hasta la lle-
gada de los Henschel Hs 126A. Corno los demás avio-
nes empleados en las «cadenas» de apoyo inmediato a
tierra, sufrieron numerosos derribos, muchos de los cua-
les se saldaron con «tomas fuera del campo», siendo re-
cuperados más tarde, dada su dureza constructiva, lo
cual compensaba sus bajas prestaciones.
La «cadena» consistía en una forma de ataque a tie-
rra en la que los aviones atacantes lo hacían uno a con-
tinuación de otro, describiendo una circunferencia más
o menos vertical, que en su parte inferior era casi tangente
al terreno atacado. El efecto material y moral de la acu-
Heinkel He 45
Era un aparato de
reconocimiento y
cooperación alemán -algo
anticuado-, y que tras
servir en el Á/88 de la
Legión Cóndor pasó a las
unidades españolas donde
se integró y se empleó con
profusión en el trascurso
de la Guerra de España.
66 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española____
LOS PRINCIPALES APARATOS DE RECONOCIMIENTO. ATAQUE Y COOPERACIÓN
CASA Breguet XIX. 2 Series (1928) - España 80R +60N CASA-Vickers «Vildebeest» (1935) - España 27 R
LxAxH: 9.1x14.86x3.34 m / 1950 Kg í a ' Vel°c’dad. 230 Km/h । ! Alcance 800 Km. 1 • Techo: 6 300 m / Radio: no. • Armas: 1x7.7 mmVickers 440 kg b. «Hispana» ! LxAxH 11.22x14.93x4.47 m / 3 850 kg i Veloc,dad 225 Km/h ' Alcance: 970 Km j Techo: 5.800 m / Radio si. ¡ Armas: 3x7.7 mmVickers y Lewis. 750+200 kg • lanzables. • *
Heinkel He 45C «Pavo» (XI/36) - Alemania 18 Heinkel He 46C «Pava» (XI/36) - Alemania 20
| T ¡ LxAxH 10x11.5x3.6 m / 2 745 Kg - - k Í V • Velocidad 290 Km/h *«W* ! Alcance: 1.200 ; Techo 5 500 m / Radio: no. j Armas. 2x7.92 mm MG 15 y 17 300 kg bom. i • [ LxAxH 9,5x14x4.2 m 7 2.3ÓO Kg ! Velocidad: 250 Km/h. ¡ Alcance. 1 050 > Techo 6.000 m / Radio. (?) ! Armas 1x7,92 mm MG 15 dorsal. 20x10 kg ! bombas. I i -
Aero Al 01 «Oca/Felipe» (IV/37) - Checoslov 7R+22N Polikarpov R-5 «Rasante/Papagayo» (XI/36) - URSS 31
***-? T - -i • LxAxH: 12.1x17x373 m / 4.350 Kg í Velocidad: 260 Km/h. j Alcance. 840 Km. j Techo. 5.500 m / Radio: no. J Armas: 4x7,92 mm CZ/Lewis. 3x 100+4x50 kg b 1 1 ! LxAxH 10.56x15,5x3,25 m/ 2 900 Kg ‘ 230 Km/h / Alcance: 800 Km ¡' Techo: 6 500 m j Armas: 2x7,62 mm (1 dorsal). 8x50 kg bombas j en alas.
Polikarpov R-Z «Natacha/Papagayo» (1/37). URSS. 93 Grumman GE-23 «Delfín» (V/38) - Canadá / EE UU 34
1 ' । । । i i ¡ LxAxH 9.72x15.5x3.6 m / 3 500 Kg. Velocidad. 315 Km/h. Alcance 1 000 Km Techo- 8 000 m / Radio, no. Armas 2x7,62 mm. 450 kg bom de 50/30 kg — —T • LxAxH 7.57x10.52x2,9 m/ 2.250 Kg ' Velocidad 350 Km/h j Alcance 1010 Km. ¡ Techo: 7 300 m / Radio: • Armas 3x7.7 mm Brownmg. 300 kg bombas
Romeo Ro.37 bis (IX/36) - Italia 68 Henschel Hs 1 23 A1 «Angelito» (X/36) - Alemania 6
i । i • i । i • 1 Henschel Hs LxAxH. 8.6x 11.08x3.15 m / 2.425 Kg. Velocidad- 330 Km/h Alcance 1 200 Km. Techo- 7.200 m / Radio: no Armas 3x7,7 mm (1 dorsal). 12x12 ó 15 b 1 26A (X/38) - Alemania 8 T j LxAxH 8,3x10,5x3,2 m / 2.267 Kg ! Velocidad: 340 Km/h / Alcance-860 Km. ¡ Techo: 9.000 m / Radio si. j Armas: 12x7.92 mm MG 17 Bombas 4x50 kg o i ¡ contenedor, i i Heinkel He 70 E, F «Blitz/Rayo» (X/36) - Alemania 28
T
j Velocidad: 370 Km/h
• Alcance: 750 Km
• Techo: 9 000 m / Radio: si
í Armas: 2x7.92 mm MGI5 y 17 10x10*1x50 kg
; bombas.
¡ LxAxH: 11.7x14.8x3.1 m / 3.420 Kg
| Velocidad 360 Km/h / Alcance I 000 K
¡ Techo: 5.250 m / Radio: si.
! Armas: 1x7.92 mm MGI5. 6x50 o 24x1
J
! 36x I kg bombas.
LxAxH: largoxanchoxalto. b: bombas.
La Aviación en la Guerra de España 67
Pavo
Emblema utilizado por el
gmpo de Heinkel He 45 de
la Aviación nacional.
(Ilustración Un ARTE}
As DE DIAMANTES
Emblema empleado por los
Heinkel lie 45 del Grupo de
reconocimiento de la Legión
Cóndor (A/88)
(Ilustración Un ARTE)
mutación y permanencia de los ataques fue demoledor,
al menos hasta que se generalizó el empleo de cañones
antiaéreos automáticos, generalmente de 20 mm, aunque
también de 37 Rheinmetall y 40 Bofors, hecho producido
coincidiendo con la Batalla del Ebro.
Un ejemplo son los hechos que concurrieron para la
concesión de la Laureada al capitán Ugarte. El 9 de sep-
tiembre de 1938. en plena Batalla del Ebro, este capi-
tán recibió la orden de atacar con su escuadrilla obje-
tivos próximos a la Venta de Camposines; cada avión
cargó 24 bombas y dos tambores de ametralladora tra-
sera; la reacción antiaérea contra la cadena fue tan
el plano superior, le ocasionó un gran boquete en el
mismo, la pérdida del parabrisas y serios desperfectos
en cabina, además de heridas a los tnpulantes. Ugarte
aterrizó en un aeródromo sin romper el avión, perdiendo
el conocimiento y muriendo días después
Además de los 10 aparatos llegados en diciembre de
1936, terminada la guerra llegaron otros 15, con lo que,
unidos a envíos intermedios, totalizaron 33 ejemplares.
Aero A-101 «Praga», «Oca»» «Felipe»
El A-100 era un biplano checoslovaco de colaboración
con el Ejército, biplaza, monomotor (Avia Vr-36 lineal
fuerte que derribó tres aparatos.
de 650 CV, copia del Hispano
68 Armas y un.formes de la GlERKACiyiLEswgOLA
Romeo Ro. 37
Aparato italiano de cooperación
v ataque al suelo, Romeo Ro.
37 Fue, quizás, el avión más
versátil de los empleados en la
«cadena»
12 Yrds
estaba remotorizado con un Hispano Suiza
Praga, más ligero pero con menos potencia (775 Cv). To-
dos eran muy lentos y pesados, aunque resistentes.
Estaba originalmente armado con dos ametralla-
doras fijas Ceska Zbrojovka CZ-28 de 7,92 mm y otras
dos Lewis móviles para el observador, junto con más 600
kg de bombas, a razón de tres de 100 kg en la bodega
interna, estibadas verticalmente, y ocho de hasta 50 kg
bajo las alas y el fuselaje.
El Gobierno de la República adquirió el total de los
29 ejemplares construidos del A-101, que fueron envia-
dos en dos lotes: uno de 22 remitido en abril de 1937,
que a la postre cayó en manos de los nacionales, cuando
el crucero nacional «Almirante Cervera» capturó el va-
por «Hordena», y otro de 7 aparatos, que se incorpora-
rían a la Aviación republicana en la primavera de 1938.
IMAN Romeo Ro. 37 bis
Se trataba de un biplano biplaza de reconocimiento y ata-
que al suelo, de construcción mixta -madera, tela y me-
tal- y tren fijo, equipado con un motor Piaggio radia] P.LX
RC-40 de 560 Cv, carenado con un anillo NACA. Inicial-
mente podía montar una o dos ametralladoras tijas
Breda-Safat de 7,7 mm y una móvil igual o Lewis en el
puesto del observador; cargaba doce bombas de 12 o 15
kg (180 kg) en afustes subalares y ventrales. Nutrió tanto
las filas de la Aviación Legionaria como las de la espa-
ñola, desde febrero de 1937.
Fue un avión muy versátil, que además de tareas de
reconocimiento prestó excelentes servicios en las «ca-
denas». Para estas misiones de ataque, en las que la cola
del avión atacante era protegida por el siguiente en la
«rueda», algunos aviones españoles fueron transforma-
dos en monoplazas, adaptándoles soportes de bombas
bajo el puesto del observador.
Avión checoslovaco
Los Aero A-101 en servicio
con la Aviación nacional
fueron capturados por el
crucero «Almirante Cervera»
en el vapor que los traía a
territorio de la República.
Estos aviones prestaron un
buen servicio a los
sublevados pese a sus
pobres prestaciones y a su
diseño un tanto anticuado.
__________!±^v'-'cláN en la guerra „h España t.
Heinkel He 70
.4170» de reconocimiento v
bombardeo ligero Heinkel
He 70. conocido en España
como «Rayo». Era mi
magnífico aparato alemán
que pasó a manos españolas
durante el conflicto, tras su
entrega por la Legión
Cóndor.
Heinkel He «70 Blitz/Rayo»
ticamente moderno entre los suministrados al bando na-
En 1936 el Heinkel He 70 era un veloz avión de recono-
cimiento fotográfico y bombardeo ligero. Aquel mono-
plano, monomotor (BMW VI de 750 Cv) de tren retrác-
til con patín de cola, biplaza, había sido diseñado como
Jarra de cerveza
Fue pintada como emblema
personal en el Heinkel He 70
codificado 14-47.
(Ilustración: UriARTE)
avión de turismo y enlace para 4 pasajeros y 2 tripulan-
tes. En la versión de bombardeo, el He 70 E. contaba
con una ametralladora defensiva trasera MG 15 y
capacidad para 300 kg de bombas en tres so-
portes Elvemag en el interior del fuselaje,
para seis bombas de 50 kg o 24 bombas
de 10 kg, mientras que el He 70 F era
la versión de reconocimiento foto-
gráfico de largo alcance, aunque con-
servaba la capacidad de bombardeo.
Este magnífico avión, el único autén-
cional durante el primer año de conflicto, fue asignado
a la AufklárungsstafíeU88 de la Legión Cóndor como avión
de exploración lejana. Los dos primeros ejemplares lie-
garon a finales de octubre de 1936. Aunque
metálico en gran medida, sus elípticas alas se-
guían siendo de madera. Por su inadecuado ar-
mamento defensivo, en la primavera de 1937 sería sus-
tituido en sus cometidos por los más apropiados
Domier Do 17, pasando entonces casi todos los
aviones disponibles a la Aviación nacional,
donde sustituyeron inmediatamente a los más
que superados Breguel XIX.
Realizó importantes misiones de bombardeo
puntual, como las de las centrales eléctricas
del Pirineo.
Emblema
Decoró la deriva del grupo
de «Rayos» de la Aviación
nacional (7-G-14). Era una
golondrina negra sobre un
circulo azul..
(Ilustración: UriARTE)
70 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
«Natacha»
Abajo. Aparato de
reconocimiento,
cooperación y asalto
Polikarpov R-Z «Natacha».
Los R-5 Rasante y R-Z Natacha (Papagayos)
Además de modernos cazas y bombarderos, en otoño de
1936 la Unión Soviética envió también dos modelos de
aviones de reconocimiento, cooperación y asalto, los bi-
planos Polikarpov R-5
«Rasante» y su de-
rivado directo
el R-Z «Na-
tacha»,
ambos
bauti-
zados
como «Papagayos» por los nacionales, algo anticuados ya.
especialmente el primero, aunque más eficaces que los
Breguet XIX de plantilla e incluso que los Heinkel He 45
y los Aero A-101, dieron origen, posteriormente, al famoso
IL-2 «Sturmovik» de la Segunda Guerra Mundial. Su ac-
tuación en la Batalla de Guadalajara marcó un hito en el
empleo de la aviación de asalto.
Los dos modelos eran biplanos de alas desiguales y
amostradas entre sí, de tren fijo, y llevaban una tripu-
lación de dos hombres: el piloto y el bombardero-ame-
trallador. Estaban armados en origen con una ametra-
lladora PV-1, sincronizada con la hélice y situada en el
costado izquierdo del fuselaje, y con una DA situada en
una tórrela dorsal, primero de accionamiento manual '
luego eléctrico, que en ocasiones se transformaba en un
montaje doble de otras armas, incluso ShKas: la anu
La Aviación en la Guerra de España 71
La uniformidad de la Aviación republicana
cas, se impuso
el traje com-
puesto por
pantalón con
cremalleras
las gafas solían ser CEBE 4.000. En
todo caso, pronto se implantó la confec-
sas de cada empleo. Por la O.C de 4 de
marzo de 1937 se des-
La Aviación de la República Española siguió
utilizando los uniformes reglamentarios, con
la salvedad del cambio de emblemas y divi-
sas, las cuales se modificaron por O.C. de 5
de noviembre de 1936. estableciéndose las
arrollaron los diversos
emblemas de especia-
lidades. No obstante,
como es común tra-
tándose de uniformi-
dad. la aplicación de las
normas no fue «uniforme», dán-
dose numerosas excepciones, más com-
prensibles en unos Ejércitos en los que las
milicias de partido seguían teniendo mucho
poder, con la consiguiente agresión a la dis-
ciplina. En 1938 se adoptó un uniforme de
verano de paseo y servicio, en loneta gris, al
«plato» de la gorra se le podía adoptar una
funda blanca y las divisas iban en «palas» rí-
gidas colocadas en las hombreras.
El mono de vuelo azul siguió usándose pero,
tras la utilización de pren-
das francesas y. so-
bre todo, soviéti-
en las perneras,
chaquetón largo
cruzado, cubrebotas
barras y zunchos dorados con ángulos simi-
lares a los del reglamento de 1926, añadién-
dose a los emblemas de Aviación una estre-
ro,a de c‘nco puntas; la citada estrella es-
tuvo, hasta comienzos de diciembre de ese
rno año, acompañando también a las divi-
con cremalleras, y gorro, todos de cuero
color avellana oscuro o casi negro, a los que
habia que sumar las gafas.También se usa-
ron similares cazadoras de cuero. El chaque-
tón se podía utilizar como prenda de abrigo
con el uniforme de paseo.
Algunos de los equipos franceses estaban
fabricados por la casa Lemercier Fréres, y
Imágenes cortesía revista «Euroumformes
ción de las prendas de vuelo en factorías lo-
cales. Al final de la guerra, como ya hemos
mencionado, se copiaron trajes de vuelo
americanos dotados de calefacción eléctrica.
Los gorros de vuelo con auriculares y larin-
gófonos también abundaron. En el Museo de
Aire se conserva uno ruso modelo SL-82.
72 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
Cabinas
Derecha Cabina del
Polikarpov R-Z «Natacha».
Izquierda Puestos del piloto
v ametrallador-bombardero
del R-5 «Rasante»
(Ilustraciones: UriARTE)
«Rasante»
Abato. En la escuela soviética de
Kirovabad (Caucaso, URSS), los
pilotos españoles volaron los
Polikarpov R-5 «Rasantes», que
más tarde emplearían también
en España.
(ralladora fija de los R-5. Todas estas armas eran del ca-
libre 7,62 mm. Podían portar ocho bombas de 50 ó 30
kilogramos bajo las alas y otras ocho bajo el fuselaje, ade-
más de contar con una bodega interna con capacidad
para 16 bombas menores. Incluso podía sustituirse la
carga alar compuesta
por 4 bombas de
50 kg por una
de 250.
vado del BMW VI), de 680 caballos de potencia; su fuse-
laje era de madera reforzada con aluminio y sus super-
ficies estaban enteladas; solo tenían alerones los planos
superiores.
Los Rasantes, en ocasiones, no dispusieron de la
ametralladora fija. La versión
especial «Sturinovik (Sht).
que operó durante la Ba-
talla de Guadalajara.
montaba cuatro o sets
ametralladoras P\-
1 bajo el plano in-
ferior, con un
El Polikarpov R-5 Rasante llegó a España, en noviem
bre de 1936, en número de treinta y un aparatos. Estaba
dotado de un motor M-l 7B de 12 cilindros en \ » (den-
La Aviación ex la Guerra de España 73
cierto ángulo de depresión para poder ametrallar a tie-
rra en vuelo rasante horizontal; se ha escrito que estos
Rasantes, distintos de los llegados inicialmente, fueron
reclamados muy pronto a la URSS y reembarcados.
En cualquier caso, en pocos meses, y en manos ru-
sas, se comprobó que eran poco manejables, así como
demasiado lentos y vulnerables. Por ello, en junio de
1937 los supervivientes se encuadraron en una escua-
drilla de ataque nocturno, formada por pilotos españo-
les. Por aquella época también ser retiraron de las ope-
raciones diurnas y de los frentes más activos varios tipos
de aviones anticuados en los dos bandos: Potez-54, Fok-
ker F- VII 3m, Junkers Ju 52 3m, Breguet XIX. Heinkel
He 46, etc.
Los ataques nocturnos tomaron la pauta de ataques
individuales con intervalos de 15 o 20 minutos entre
aviones, haciendo lodos sucesivamente el viaje a baja al-
tura y «en visual» (guiándose por el terreno), elevándose
después v picando al objetivo con el motor parado (para
evitar su localización por escuchas o fonolocalizadores)
desde 2.500 o 3.000 m, incluso en ocasiones desde el
lado opuesto al frente de combate, después de haber
dado una gran vuelta para ello, para terminar arrojando
su carga de unos 500 kg de bombas.
El R-Z «Natacha», presentaba unas prestaciones muy
superiores a su antecesor, alcanzando velocidades inte-
riores a las de los cazas Heinkel He 51 y Fiat CR. 32.
Aparte de un nuevo motor M-34 de 750 Cv, cuyo ra-
diador estaba dispuesto por detrás de las ruedas, se re-
dujo la longitud del aparato en más de un metro, au-
mentándose la sección del fuselaje y mejorándose
r-o r^c i a r^iiFRRA Civil Española
74 Armas y uniformes de la Glerraii-------------—
aspectos relacionados con la maniobrabilidad, un
nuevo empenaje de cola triangular, y la comodidad de
los tripulantes: la cabina del piloto quedaba semicerrada
mediante paneles laterales transparentes plegables y la
del observador comprendía una sección fija y otra des-
lizable, para poder emplear su ametralladora.
A España llegaron 93 aparatos, en tres partidas su-
cesivas, entre enero y mayo de 1937.
Muy robusto y de gran disponibilidad operativa, nor-
malmente operaba a baja cota y en formaciones cerra-
das, sacando el máximo partido del fuego cruzado del
conjunto de sus ametralladoras dorsales. Ante la caza
contraria, la láctica evasiva más utilizada era picar y es-
capar en vuelo rasante, manteniendo la formación para
cubrirse mutuamente con sus amas. Todavía se consen a
un ejemplar de R-5 en Moscú.
(Ilustración: Julio López Caeiro)
Grumman GE-23 «Delfín»
El Grumman SF1/FF1 era un avión de caza embarcado
de la Navy norteamericana, que lo mantuvo en sen-icio
hasta 1940 en la versión mejorada F2F. A España llegó
una versión de exportación del FF1, construida bajo li-
cencia en Canadá por la Canadian Car and Foundry, una
fábrica creada para evitar el embargo de armas a España,
bajo la denominación CCF G-23 «Goblin» (era un SF con
armamento del modelo FF y motor «Cyclone»), y a la que
tanto norteamericanos como canadienses concedieron la
licencia de exportación a Turquía, como subterfugio para
encubrir su verdadero destino, Barcelona, en mavo de
1938. De los cincuenta aviones contratados por la Re-
pública, sólo se llegaron a recibir treinta y cuatro.
Se trataba de un biplano biplaza en tándem, de fu-
selaje monocasco y tren de aterrizaje retráctil,
A\ 1ÓX NORTEAMERICANO
La Aviación de la República
recibió 34 aviones
norteamericanos Grumman
GE-23 «Delfín», remitidos a
España en 1938. Fue
empleado en misiones de
asalto y de defensa de costas
en el Mediterráneo.
estaba propulsado por un motor Wright Cyclone R
18’0 F-52 de 890 Cv de potencia, y armado con tres ame-
tralladoras de 7,7 mm, una de ellas dorsal, y 300 kg de
bombas. El GE-23 llevaba radio y las bolsas de flotación
hinchables de los aviones navales. El «Delfín», obvia-
mente, no era rival para los cazas nacionales, más rápi-
dos y ágiles que el americano, y también era inferior a
los cazas rusos, por lo que se le empleó en misiones de
asalto, donde destacó por su eficacia y robustez, llegando
a hacer bombardeos en picado.
La Aviación en la Guerra de España 75
LOS BOMBARDEROS Y TRANSPORTES
Los esbeltos y rápidos bombarderos «Katiuska» fueron
un duro revés para los aviones de caza italogermanos,
pues también en este campo se inició la modernidad
con su llegada. Pero veamos un resumen sucinto de
cómo eran los bombarderos con que estaban dotados
los contendientes a su llegada, antes de estudiar más
pormenorizadamente los diversos modelos que luego
actuarían en la Segunda Guerra Mundial; a este res-
pecto, y según informaciones firmes de la 2a Sección
La uniformidad de la Aviación nacional
Y DE LA AVIAZIONE LEGIONARIA
Hasta marzo de 1938 (BOE del 27) no se
sustituyó el uniforme de paseo azul-tina, de-
clarado reglamentario en 1931 para oficia-
les. En color «gris-ratón» y con claras in-
fluencias alemanas, se caracterizaba por una
guerrera abierta, con cuatro bolsillos, «rom-
bos» en las solapas y gorra de plato con
frontal alto. El emblema incorporaba una co-
rona ducal y el «águila de San Juan» al disco
rojo. Los «rombos», piezas de metal o paño
con los emblemas de especialidad,
completaban la uniformidad.
En cuanto a traje de vuelo, en la
práctica se adoptó el italiano co-
lor caqui-marrón, con cazadora
de cuello de piel en invierno.
La uniformidad de paseo de los
aviadores italianos, además de la
suya propia, en ocasiones, era la
reglamentaria en La Legión, mien-
tras fueron la «Aviación del Ter-
cio» y, después de enero de 1937,
la normal española, pero siempre
con el emblema de Aviación sobre
el que iba el de La Legión.
Imágenes cortesía del Museo del Aire
76 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
La Legión Cóndor
Imágenes cortesía revista «Eurounifomie^
El uniforme de diario de la Legión Cóndor
era de color caqui-marrón. La guerrera era
abierta, similar a la española de 1926 (en
ocasiones usaban ésta), de paño y con cua-
tro bolsillos. La camisa era blanca, o de co-
lor arena clara, y la corbata negra. El panta-
lón podía ser recto o de montar, con zapa-
tos o botas, respectivamente. La prenda de
cabeza era un gorrillo «cuartelero» tipo F//e-
germutze, en paño o tela de gabardina. Las
divisas, de un grado superior al que ostenta-
ban en Alemania, eran las españolas sobre
fondo característico («vivos»: negro para Es-
tado Mayor, amarillo para Aviación, rojo para
Antiaérea, pardo claro para Transmisiones
rosa para carros -Grupo Imker-, azul os-
curo para Sanidad, y verde oscuro la Inten-
dencia) y colocadas encima del bolsillo iz-
quierdo de la guerrera; simétrico con ellas
iba el emblema de la Aviación Militar o el de
la Aviación de El Tercio. Como prenda de
abrigo utilizaban uno largo de cuero negro.
El correaje era cuero avellana similar o igual
que el español.
El traje de vuelo era el reglamentario en
Alemania para climas cálidos, de color simi-
lar al de paseo de sus uniformes, y el para-
caídas era el Srtzfallschirm de asiento.
La A\ i ación en la Gi erra de España 77
Cartel de propaganda
Durante la Guerra Civil Española
fueron muy abundantes los
ejemplos de diseño de carteles,
evocando alguno de los aspectos
más relevantes de los
combatientes de uno y otro bando
En la imagen podemos apreciar
una alegoría-homenaje del Partido
Socialista a la Aviación
republicana.
Bombardero Hfinkel Hf 111
Abajo. derecha Perfil de la parte
delantera de un Heinkel He IJ IB de la
Legión Cóndor Se aprecia tanto el
puesto de los pilotos como el del
ametrallador de proa
Abajo, izquierda Puesto del
ametrallado) en un Heinkel He 11 IB
En la fotografía se ven vanos
cargadores para la \1G así como un
paracaídas y la ametralladora
(ilustración UriARTE)
del Estado Mayor de la Flota, queremos apuntar que
estuvo bastante adelantada la compra de una docena
de Fortalezas Volantes B-17 norteamericanas a finales
de 1938, lo que hubiera supuesto la consagración de la
aviación de bombardeo en aquella guerra, además de
un duro golpe al bando nacional.
Como mero apunte para situar en su exacta realidad
el conflicto, en comparación con otros, y en relación con
las víctimas causadas en los bombardeos a las reta-
guardias, diremos que el 7 de noviembre de 1938,
cuando los republicanos estaban ya en franca retirada
en el Ebro, tres aparatos «Katiuska» bombardearon el
pueblo de Cabra (Córdoba), que estaba en fiestas, cau-
sando 86 muertos y 117 heridos, prácticamente todos
ellos personal civil. Como contrapunto, recordemos que
en el magnificado bombardeo de Guernica -nudo de co-
municaciones próximo al frente, con fábricas de bom-
bas y con cuarteles de «gudaris»- realizado el 26 de abril
de 1937 por las aviaciones alemana e italiana, no llega-
ron a 126 los muertos. En este mismo sentido, en el
asalto al «Cinturón de Hierro» de Bilbao, acaecido 11
de junio de 1937, después de una preparación artillera
de 144 piezas durante cinco horas, y un bombardeo de
42 polimotores. con 106 salidas de los grandes bom-
barderos y 72 de los monomotores, se lanzaron más de
100 toneladas de bombas; y en la preparación para el
ataque inicial de la gran ofensiva de .Aragón, que tuvo
lugar el 9 de marzo de 1938, la aviación de Kindelán
lanzó 210 toneladas de bombas, cifra récord de toda la
guerra española.
78 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
Z* LOS PRINCIPALES APARATOS DE BOMBARDEO "
CASA DornierWal (1922) - 15 nac.tras reparaciones Fokker-Loring F-VII b/3m. (antes 1936) - 3 nac.y 3 rep
LxAxH: 17.25x22.5x4,8 m / 5.750 Kg. i j Velocidad: 200 Km/h. FRJ * _ ¡ Alcance: 2.000 Km. j Techo: 5.000 m / Radio: si. j Armas: 1 Darne frontal. 2x7,92 Mauser dorsal. । i Ju 52 3 m. (VI1736) - Alemania 67 S. 81 «Pipis LxAxH: 14,56x21.71x3.75 m / 5 300 kg. Velocidad: 220 Km/h. Alcance: 1.200 Km. Techo: 5.000 m / Radio: si. Armas Adaptaciones muy diversas. trello» (VII/36) - Italia 84
LxAxH: 18,9 x29.2 x 5.5 m / 10 500 Kg. Velocidad: 290 Km/h. Alcance: 1.290 Techo- 6 300 m / Radio: si. Armas: 2x7,92 MG 15. 1 000 kg bombas. LxAxH. 9,5x14x4,2 m 7 2.300 Kg Velocidad: 250 Km/h. Alcance: 1 050. Techo: 6.000 m / Radio: si Armas: 1x7,92 MG 15 dorsal, 20x10 kg bom- bas.
Potez-540/542 (VII/36) - Francia 14 Tupolev SB 2 «Katiuska» (X/36) - URSS 93
LxAxH. 16,22x22,1x3.88 m / 4.350 Kg. Velocidad: 320 Km/h. Alcance. 1.200 Km. Techo. 10 000 m / Radio si. Armas: 3 torretas dobles, 1 560 kg bombas. r LxAxH: 12,57x20.33x3,25 m / 7.900 Kg. Velocidad: 430 Km/h. Alcance: 2.300 Km. Techo: 7 800 m / Radio: si. Armas: 4x7.62 ShKas, 600 kg bombas.
S. 79 «Sparviero» (11/37) - Italia 100 Heinkel He 111 B/E Pedro (11/37) - Alemania 97
LxAxH: 16.2x21,2x4,1 m / 10.500 Kg. Velocidad: 430 Km/h. Alcance: 2.000 Km. Techo. 7.000 m / Radio: si. Armas: 3x12,7 y 1x7,7, 1 600 kg bombas. ‘ LxAxH 17.25x22.6x3.9 m / 8.Ó00 Kg Velocidad. 400/420 Km/h. Alcance: 900/1.500 Km. Techo: 7.000 m / Radio: si. Armas: 3x7,92 MG-15,1.500 ó 2000 kg bom- bas
Dornier Do 17 E/F/P «Bacalao» (11/37) - Alemania 32 Fiat BR. 20 «Cicogna» (VI/37) - Italia 13
Junkers Ju 87V/A/B LxAxH: largoxanchoxalto. b: LxAxH 16.25x18x4.32 m / 7.000 Kg. Velocidad: 340/400 K/h. Alcance: 1.000 Km. Techo: 5.500 m / Radio: si. Armas: 3x7,92 MG-15,750 kg bombas Stuka (¿VI? XII/37) - Alemania 13 b^HjlTxTsl^jTm/TísÓ'Kg" Velocidad: 320/350 Km/h Alcance: 800 Km. Techo: 8.100 m / Radio: si Armas: 2 ó 3 x7,92. Hasta 700. 7 kg de bom- bas. bombas. ____ 1 Heinkel He 59 B-2 < LxAxH. l6.íx2L56x4,3 m / 9.900 Kg. Velocidad: 340 Km/h. Alcance: 3.000 Km. Techo: 9.000 m / Radio: si. Armas. 4x7.7 ó 3x7.7 y 1x20. 1600 kg bom- bas._________—— (Zapatones» (X/36) - Alemania 27 LxAxH: 17,4x23,7x7.10 m / 9.400 Kg Velocidad 230 Km/h. Alcance: 1.800 Km. Techo: 5.000 m / Radio: si Armas: 2x7.92 MG 15.1x20.1000
La Aviación en la Guerra de España 79
LOS TRANSPORTES-BOMBARDEROS
En julio de 1936 había en toda España más de 20 poli-
motores terrestres (un Ford 4 AT, dos De Havilland «Dra-
gón», dos Monospar ST-12, varios Junkers K-30 y G-24,
etc), siendo los mejores el Fokker F.VIIb 3/m y, por su-
puesto, el Douglas DC-2, el cual era un avión de una nueva
generación, como en el campo militar lo fueron luego el
1-16 y el SB. Todos, o gran parte de ellos, se adaptaron al
bombardero en los primeros momentos, y los mejores
continuaron en esa tarea durante meses.
Fokker F. VIIb 3/m.
Estos trimotores de transpone
estaban en servicio, tanto en el
Ejercito como en LAPE.
El Fokker F-VII b/3m, era un trimotor de transporte
para 12 pasajeros (adaptable como bombardero) y fue
el primer avión que alcanzó verdaderamente el éxito
mundial en ese campo comercial. Era un monoplano de
ala alta, metálico y con revestimientos de lela. Además
de cuatro construidos por Loring para la Escuadrilla Co-
lonial de Cabo Juby, con lanzabombas ventral y visores
de fábrica, además de una ametralladora dorsal, las Lí-
neas Aéreas Postales Españolas (LAPE) tenían tres en
servicio. Sólo tres de los militares quedaron en manos
de los alzados. A lo largo de los primeros meses de la
guerra, cadíi bando compró, al menos -pues hay dis-
paridad de cifras-, cinco ejemplares si-
milares (había una versión
monomotor
so Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
Dolglas DC-2
Este avión pertenecía a
LAPE y tras su captura en el
aeródromo de Tablada, pasó
a prestar servicio en la
Aviación nacional.
«Dragón Rapide»
Abajo. De Havilland DH-89
«Dragón Rapide» En la
imagen uno de los aparatos
en servicio con los
sublevados, que fue
bautizado con el nombre de
«Capitán Pouso».
y cuatro más de trimotores -tipos IX, XII, XVIII y XX-
Las adaptaciones fueron muy diversas, incluso con ini-
ciales y rudimentarios portabombas laterales externos.
Un F-VIIb realizó el bombardeo de la Basílica de El Pi-
lar de Zaragoza con bombas A-6 de 50 kg.
Algo similar puede decirse de los bimotores DH-89,
de los que, ya en diciembre de 1935 la Aviación Militar
había adquirido tres de la versión militar D.H.89 iM, do-
tados de tres ametralladoras Vickers, una de ellas de tiro
frontal, y una pequeña carga de bombas. Ambos ban-
dos llegaron a adquirir una veintena más de modelos si-
milares.
De los cinco DC-2 de LAPE, cuatro quedaron en ma-
nos del Gobierno, quien luego compraría dos más y el
único DC-1 construido. Ambos tipos de aparato, muy si-
milares, eran de construcción enteramente metálica y
tren retráctil, y podían llevar 14 pasajeros a 340 km/h.
El Junkers Ju 52 3mg 3e era un excelente trimotor
comercial de transporte, monoplano, con total revesti-
miento metálico (aluminio ondulado) y de tren fijo: fue
uno de los más fiables aviones de línea de todos los tiem-
pos por sus características de vuelo y rentabilidad, cons-
tituyendo la espina dorsal de Lufthansa y volando en 25
países y 30 compañías de transporte aéreo de todos los
continentes. Curiosamente, como otras armas alemanas,
su desarrollo se llevó a cabo en una factoría soviética
para eludir las restricciones del Tratado de Versalles.
Adaptado ya en Alemania para bombardero, se le armó
con dos ametralladoras MG 15 situadas en puestos dor-
sal y ventral (éste era una «cesta» escamoteable), se le
La Aviación en la Guerra de España 8i
JüNKERS JL 52 3/M.
Fueron los primeros
aparatos que Alemania
envió en ayuda de los
alzados. Era un avión de
transporte mu\ utilizado poi
los teutones y en España
prestó servicio como tal,
añadiendo a esta misión la
de bombardero.
dotó de capacidad para llevar 1.000 kg de bombas en una
bodega interna y se le taparon las ventanas.
Diez aparatos fueron enviados en vuelo entre el 29
de julio y el 13 de agosto y viajaron aparentando ser apa-
ratos civiles de Lufthansa, con los puestos dorsales y ven-
trales tapados con planchas metálicas, uno, con matrí-
cula civil D-AMYM, aterrizó en zona republicana,
concretamente en Azuaga, Badajoz, el 9 de agosto. Otros
diez aparatos llegaron a Cádiz el 6 de agosto en el «Usa-
ramo», junto con seis He 51. Nueve de ellos constitu-
yeron inmediatamente la «Escuadra B» de bombardeo
y el resto se incorporó al puente aéreo como transpor-
tes, para, una vez acabado éste y ya completamente ar-
mados, emplearse también como bombarderos.
Los Junkers Ju 52 eran aviones muy lentos para los
rápidos cazas Dewoitine D-371/372, Hawker Fury y es-
pecialmente para los Polikarpov 1-1 5 e 1-16, por lo que
sufrieron sensibles bajas y, en cuanto se pudo, fueron
relegados a tareas de transporte. A lo largo de la gue-
rra se estima que estos aviones hicieron 13.000 horas
de vuelo operacionales y lanzaron 6.000 toneladas de
bombas.
JiNKERS Je 52 3/m
duchos trimotores
alemanes Junkers Ju 52
fueron empleados por la
legión Cóndor, aunque la
fnayor parte de ellos pasaron
a ”1a"™ de la Aviación
nacional, sobre todo tras la
JgQí/a de los modernos
demkel He ¡II
82 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
«Mlltiplace de co.mb.at»
Abajo. Avión francés de
bombardeo y transporte
Potez 54. Estos aparatos
llegaron a España a los
pocos días de iniciarse la
sublevación militar,
enviados por el gobierno del
Frente Popular francés
como respuesta a la petición
de ayuda cursada por las
autoridades de la República.
Potez «R»
Derecha y abajo. Potez 54
«R», empleado por la
Aviación republicana. Es de
destacar la hoz y el martillo
(emblema del Partido
Comunista) pintadas
encima de la letra
identificativa del aparato.
(Ilustración: UriARTE)
LOS BOMBARDEROS FRANCESES
Francia proporcionó catorce Potez 54 (540/542), siete
Marcel Bloch 210, similar al anterior, y el prototipo del
Breguet 460 Vultur.
El Po-54 era un «multiplaza de combate», monoplano
de ala alta, tren retráctil, bimotor (dos Hispano-Suiza
12Xirs de 690 Cv el Po-540, o Lorraine Petrel de 720 Cv
el Po-542). Llegaron desarmados, por lo que se sustituyó
su armamento (tres ametralladoras dobles Dame 34 de 7,5
mm, en torretas proa, dorsal y ventral, por Vickers y Le-
wis de 7,7 mm); originalmente estaba diseñado
para llevar hasta 1.000 kg de bombas, cua-
tro de 225 kg debajo de los pequeños pla-
nos inferiores que unían los motores al
fuselaje ó diez de 55 kg en la bodega. En el Ejército fran-
cés volaba con cuatro tripulantes.
Diseñado como bombardero y avión de reconoci-
miento, contaba con cámaras fotográficas, radio y equi-
pos para vuelo nocturno. Sus características eran su-
periores a las del Junkers Ju 52. Su mala fama de «ataúd
volante», se debe a la interesada propaganda comunista
para desprestigiarlos frente a los «Katiuska» y a su mal
empleo inicial por las tripulaciones españolas, reclu-
tadas aleatoriamente, así como a la deficiente adapta-
ción de armamento defensivo; en realidad fue un bom-
bardero, lo mismo que los demás franceses, de
características medias. Los Potez 54 fueron el caballo
de batalla de la escuadrilla de André Malraux («Es-
cuadrilla España») y todos llevaban una gran letra
La AmciON en la Guerra de España 83
Tripulantes de «Katiuska»
f:na imagen de tripulantes del
bombardero soviético Tupoliev
SB «Katiuska» Este aparato
era lo mejor de la indrustria
aeronaúitca soviética, v en
España causó verdadera
sensación, tanto a usuarios
como a enemigos.
blanca identificativa en la deriva. Fueron relegados a
la llegada de los «Katiuska» soviéticos.
Los similares Marcel Bloch 210, con tren retráctil y 1.600
kg de bombas, tuvieron igual inmerecida fama y trato.
Al Breguet 460 Vultur le cupo el trágico honor de ser
derribado en la costa de Genova por la artillería an-
tiaérea de un buque no identificado.
Tupoliev SB Katiuska
En octubre de 1936, poco antes que los 1-15 e 1-16, apa-
recieron sobre los cielos de España los primeros bimo-
tores de bombardeo de tren retráctil que entraron en
combate en el mundo: eran éstos los Tupoliev SB, co-
nocidos en España como «Katiuskas» y «Martin Bom-
ben». Eran de construcción enteramente metálica, con
alas provistas de flaps y tren retráctil hidráulico.
Se trataba de un esbelto monoplano de construcción
enteramente metálica: de ala media en voladizo, con
flaps y tren retráctil, su planta de potencia la constitu-
ían dos motores soviéticos M-100, copia bajo licencia del
Hispano-Suiza 12Y. Su limpia línea aerodinámica, unida
a la potencia de sus motores, le permitía alcanzar la in-
igualable -para 1936- velocidad máxima de 430 km/h.
Estos rapidísimos aviones marcaron un hito en la con-
tienda, ya que f ueron capaces de bombardear con total
impunidad los principales aeródromos de la retaguar-
dia nacional, tales como Sevilla, Salamanca, Cáceres o
Granada. Como afirma Jesús Salas, los «Katiuskas» tras-
tocaron los términos en que se venía desarrollando la
lucha aérea en España.
Otro factor importante lo constituían sus rapidísi-
mas ametralladoras ShKas, en montaje frontal doble y
84 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
accionado manualmente, y eléctrico en la dorsal. Po-
día transportar una gran panoplia de bombas que iban
desde la más ligera de un kg hasta la pesada FAB de 500
kg, en combinaciones que no excedieran de los, no ex-
cesivamente elevados, 600 kg de peso total (seis de 70
kg más cuatro de 15, ó bien seis de 100 kg, ó dos de 250
kg más cuatro bombas contrapersonal). Los «Katiuska»
fueron protagonistas del bombardeo del acorazado
«Deutschland», en un intento de internacionalizar aun
más la guerra. Podían montar una cámara fotográfica.
Tras un año de clara superioridad, poco a poco su ve-
locidad empezó a dejar de ser impedimento para los ca-
zas, lo cual, junto con la facilidad de incendio de sus tan-
ques de combustible, ya que en un principio iban
desprovistos de depósitos autosellantes, y su blindaje
era, únicamente, una plancha de 9 mm para el piloto,
su delicado mantenimiento en campaña, le hicieron su-
frir numerosas pérdidas y ceder su primacía. \o obs-
tante, se le fueron introduciendo mejoras que alargaron
su eficacia: motores sobrealimentados, oxígeno para los
tripulantes por encima de 6.000 metros, calefacción eléc-
trica en los monos de vuelo de origen americano -me-
diante batería de 24 voltios-, interfono entre los tripu-
lantes, así como las chapas de protección y los tanques
de combustible con sellado interno de caucho. Los «Su-
per Katiuska», ó SB bis, fueron enviados por la URSS
en grandes cantidades (entre 60 y 90) al final de la gue-
rra, pero no llegaron a cruzar la f rontera; estaban equi-
pados con motores M-103 de 990 Cv y hélices tripalas
de paso regulable.
Sección de cola
Tupohev SB «Katiuska»
(Ilustración: Un ARTE)
La A\ iación en la Guerra de España 85
Avión di bombardeo Heinkel He 111
Los Bombarderos alemanes
Cuatro Heinkel He 111 B. del tipo que llegaría a ser mí-
tico bimotor de bombardeo medio, fueron enviados a Es-
paña en febrero de 1937 para su evaluación en combate,
seguidos de cinco más en mayo. Eran de la versión B-1.
cuya planta propulsora la constituían sendos motores
Daimler Benz 600C de 880 Cv, los cuales le permitían al-
canzar los 370 km/h, una velocidad máxima superior a
la de los «Chatos», la cual se veía reducida con la carga
de sus 1.500 kg de bombas, pero, aun así, inicialmente
se le empleó sin escolta de caza, sobre todo de noche. Un
año más tarde llegarían Heinkel He 111 El y E3, dota-
dos de motores Jumo 211 de 1.100 Cv de potencia, 395
km/h de velocidad máxima y capacidad para 2.000 kg de
bombas. Hasta octubre de 1937 no se creó dentro del K/88
la primera patrulla constituida por pilotos españoles y,
con la llegada de más aparatos del modelo E, los del mo-
delo B fueron pasando al Grupo 10-G-25 de la Aviación
española.
Como en el caso del He 111. los prímeros Domier Do
17 E, versión de bombardeo de este bimotor de finísi-
mas líneas apodado «Lápiz Volador», se incorporaron al
VB/88 en febrero de 1937, junto con los inviables Jun-
kers Ju 86. Todos ellos pertenecían ya a la nueva gene-
ración aeronáutica y eran las primicias del /// Reich en
materia de bombardeo: enteramente metálicos, tren re-
tráctil, etc. El Domier Do 17 era un monoplano alemán
de ala alta, apto para el bombardeo (750 kg de bombas),
aunque la «Cóndor» lo empleó preferentemente en mi-
siones de observación y reconocimiento a larga distan-
cia, para lo cual las versiones F y P estaban convenien-
temente dotadas de equipos fotográficos. Sus motores
Dornier Do 17
Los primeros ejemplares de
e$te aparato llegaron a
paña para incorporarse
a latinidad experimental
^’bardeodela Legión
fondor, llamada VB/88.
86 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
eran dos BMW Wserie 9 en los modelos E y F y dos
BMW 132/serie 1 en el P. Según motorizaciones, su ve-
locidad máxima oscilaba entre 330-400 km/h (550 km/h
en picado el E). El Do 17P estaba completamente des-
armado, pero llevaba cuatro cámaras fotográficas ins-
taladas en la bodega de bombas, en la que también iba
un depósito auxiliar de combustible; en estas condicio-
nes su alcance eran 1.600 km.
El que se haría famoso como Stuka,
el Junkers Ju 87, era un robusto mono-
plano de ala en forma de W, biplaza, en-
teramente metálico y con tren fijo de
característico carenado.
Aunque se sabe que
uno de los prototipos se empleó contra el Cinturón de
Hierro, lo cierto es que a finales de 1937 llegaron tres
Junkers Ju 87 A, los cuales entraron en combate por pri-
mera vez el 17 de febrero, en las postrimerías de la Ba-
talla del Alfambra (Teruel). El Ju 87B podia llevar una
bomba de 500 kg bajo el fuselaje y cuatro de 50 en las
alas, mientras que el «A» solo cargaba la de 500 si de-
jaba en tierra al ametrallador, portando, normalmente,
una de 250; el armamento fijo en el «B» pasó a dos ame-
tralladoras en las alas, más la móvil dorsal. Este expo-
nente adelantado y excepcional de la aviación de ataque
en picado, gracias a sus frenos especiales, tuvo también
en España sus primeros días de gloria -destrucción de
los puentes sobre el Ebro al comienzo de esa
batalla- y sus primeros derribos a manos de
la antiaérea enemiga.
Junkers Ju 87B
El que sería mundialmente famoso Stuka
realizó sus primeras misiones de bombardeo
en ptcado en la Guerra de España.
La A\ iación en la Guerra de España 87
Savoia Marchetti SM. 81
hic el primer avión militar
italiano enviado por
Mussolim como ayuda a los
sublevados en España
Los Bombarderos Italianos
El Savoia Marchetti SM. 81 era un trimotor de ala baja
y construcción mixta madera-metal, dotado de varias
motorizaciones, que iban desde los Piaggio PX RC.35
de 700 Cv a los Gnóme-Rhóne 14K de 740 Cv, pasando
por los Alfa Romeo 125 RC.35 de 680 Cv, motores estos
últimos que portaban la mayoría de los aviones pre-
sentes en España. Disponía, como armamento defen-
sivo, de cuatro ametralladoras Breda-Safat de 7,7 mm,
en torretas eclipsables dorsal y ventral, accionadas hi-
dráulicamente en dirección -sistema Riva-Calzoni-, y
dos Lewis laterales del mismo calibre. Podía transpor-
tar 2.000 kg de bombas, según las siguientes combina-
ciones: cuatro de 500 kg ó cuatro de 250 kg estibadas
horizontalmente; 16 de 100 kg estibadas verticalmente
(su peso real era de casi 130 kg); 28 de 50 kg (realmente
pesaban cerca de 70 kg); 56 de 31/24/20/15 kg; ó 1.008
incendiarias de dos kg. Aunque de concepción más an-
tigua y bastante más lento que el SM.79, estábil bien ar-
mado y podía transportar una mayor carga de bombas.
Contaba con un radio transmisor RA 3501, un receptor
AR5, un radio goniómetro P63N y un cámara OMI30.
En España cumplió con su papel perfectamente hasta
el final de la guerra.
El SM. 79 era un trimotor de bombardeo de moderna
concepción, construcción mixta, cuyo fuselaje estaba
conformado por una estructura tubular de acero sol-
dado, recubierta de duraluminio en la parte delantera
y de tela en las secciones traseras, sólido, con tren re-
tráctil v dotado de motores Alfa Romeo 126 RC.34 de
780 Cv. Su armamento defensivo era muy poderoso,
Savoia-Marchetti SM. 79
88 ARMAS Y UN.FORMES DE LA GDERRA_OyU-ESPAÑOLA
Fiat BR. 20 «Cicogna»
Derecha y abajo. Bimotor
monoplano de reconocimiento
y bombardeo fabricado por la
casa Fiat y empleado en
combate en la Guerra de
España.
(Ilustración: J. López Caeiro)
Emblema
Centro. Los aviones italianos
destacados en Baleares
llevaban inscrita la letra *M»
-por Mussoltni- en el circulo
negro del fuselaje.
pues contaba con tres ametralladoras Breda-Safat de
12,70 mm, con campos de tiro ventral, dorsal, que le
daba el característico aspecto de llevar «joroba», y fren-
en junio de 1937. Estos aviones realizaron sus prime-
ras misiones en el frente de Aragón sin escolta de caza,
dada su velocidad -340 km/h- y cota de vuelo -hasta
tal, y una Lewis de 7,7 mm, para hacer fuego
9.000 m-, ventajas que perdió, sobre todo la al-
desde las ventanas laterales. El ofensivo con-
sistía en tonelada y media de bombas en di-
ferentes configuraciones. Fue también el i
bombardero italiano más importante de la I
Segunda Guerra Mundial. En ambos con-
flictos se ganó el aprecio de sus tripulacio-
nes de cuatro o cinco hombres por avión.
El Fiat BR-20 «Cicogna» (cigüeña) era un bimotor
monoplano de tren retráctil, con cometidos de recono-
cimiento y bombardeo, de los que tres llegaron a España
tura, frente a los 1-16 tipo 10. Su armamento
estaba compuesto por cuatro ametrallado-
ÍL ras Breda de 7,7 mm o por dos de estas ar-
mas, en posición ventral (retráctil) y fron-
tal, en torreta Breda R, y una tercera dorsal
de 12,70 mm en torreta semirretráctil Fiat
M1; inicialmente el puesto dorsal era una to-
rre DR armada con dos Breda de 7,7. Podía
transportar 1.600 kg de bombas, a razón de cuatro de
250 kg y otras de menor peso. Podía montar una cámara
fotográfica vertical AGR61 en la bodega de bombas.
1
La Aviación ex la Guerra de España 89
Emblemas
¿05 portaban diversos tipos de aviones
italianos. 4 la izquierda, el del XII Grupo de
Bombardeo «Sorci Verdín ratones verdes qtte
portaban los Savoia SM. 79 y a la derecha la
cabeza de cigüeña que llevaban los Fiat BR. 20.
(llustraciimes: UriARTE)
Los Grandes Hidros
Además de los Domier «Wal» (ballena) autóctonos, que
fueron los mejores hidroaviones en su momento y que ju-
garon su papel -a pesar de estar algo envejecidos- como
aviones de reconocimiento, transporte -hasta 11 perso-
nas como «sardinas en lata» en el Paso del Estrecho- y
bombardero (700 kg de bombas en las alas), y otros ti-
pos menores de la Aeronáutica Naval, en la Guerra Civil
se emplearon muchos y variados hidros (Arado 95, Fair-
child 91, Heinkel 60, Heinkel 115, Junkers Ju 52 3/m W,
Savoia Marchetti S-55X, Seversky SEV 3). Merece la pena
destacar los grandes bombarderos, los cuales tuvieron
una importante actuación contra el tráfico naval y las in-
fraestructuras costeras.
Los hidros italianos más importantes fueron los Cant
Z. 501 y Cant Z. 506. El primero era un hidrocanoa, mo-
nomotor, monoplano de ala alta, dotado de un Isotta-
Fraschini Asso XI RC. 15 de 840 Cv, que le proporcionaba
275 km/h de velocidad máxima y un gran radio de ac-
ción (2.600 km); montaba cuatro ametralladoras Breda
de 7.7 mm y podía transportar una carga de 650 kg de
bombas; la tripulación la componían cuatro hombres.
Llegaron 10 ¿i España. El Z-506 fue el mejor hidroavión
italiano de la época; trimotor (Alfa Romeo 126 RC.34
de nueve cilindros en estrella de 780 Cv) monoplano de
ala media, estaba provisto de dos grandes flotadores;
contaba con cuatro ametralladoras, dos de 12,70 mm y
otras dos de 7,7 mm y podía transportar una carga de
1.000 kg de bombas a 365 km/h de velocidad máxima,
con una autonomía de 2.000 km; componían su tripu-
lación cinco hombres. Ramón Franco pereció en uno de
los cuatro aparatos que llegaron a España.
90 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
Emblemas de hidroaviones
Izquierda. Emblema empleado
por la Escudrilla de hidroaviones
de la Legión Cóndor (AS/88).
Derecha. Emblema que llevaron
los Heinkel He 60 de la
Escuadrilla española de hidras.
(Ilustraciones: UriARTE)
El Heinkel He 59B-2 «Zapatones» era un hidroavión
biplano, con dos flotadores y otros tantos motores, con
cometidos de reconocimiento marítimo y bombardeo.
Estuvo encuadrado en la Escuadrilla de Reconocimiento
Marítimo (AS./88) de la Legión Cóndor, con bases, pri-
mero en Puntales (Cádiz) y El Atalayón (Melilla), y des-
pués en Pollensa (Mallorca); se emplearon, sobre todo,
en reconocimientos, ataques a puertos del Mediterráneo
e interceptación de las co-
municaciones terres-
Cataluña.
Heinkel He 59
Fueron los hidroaviones más
voluminosos empleados en el
conflicto español de 193t> 39.
k\.
Como armamento contaba con sendas ametrallado-
ras MG 15 en puestos ventral y dorsal, y otra, o un ca-
ñón de 20 mm Lb-201, en el puesto proel. Tenia capa-
cidad para llevar hasta 1.000 kg de bombas en bodega
interna (20 de 50 kg), o de forma externa una bomba
500 kg o un torpedo de 1.000 kg bajo el fuselaje. Otras
combinaciones externas eran cuatro bombas de 250 kg
o cargas de profundidad de igual peso, en soportes PVC
503, o dos de 500 kg.
En los bombardeos nocturnos a objetivos costeros,
apagaban los motores mucho antes de llegar al objetivo
y se aproximaban planeando, bombardeaban a 300 me-
tros de altura y encendían motores después de largar las
bombas. El Hauptmann Martín Harlinghausen hundió
con un torpedo LT F-5 el vapor inglés «Thorpeness
(4.798 Tn), en Valencia, la noche del 21 de junio de 1938
LajAviación en la Guerra de España 91
Talleres de Guernica
Aquí se fabricaban las bombas de aviación «Híspanla A-6 de 50 Kg.
Heinkel He 46
En la parte inferior se ven las bombas alemanas A-6 de 50 kg.
El armamento lanzable empleado por
AMBOS BANDOS
Bombas de anteguerra
Durante la Guerra de África, finalizada en 1927, fueron
reglamentarias las que aparecen en el cuadro inferior;
posteriormente aparecieron las denominadas A-6, B-3, B-
4 y C-5. Es razonable suponer que en 1936 se siguiera al-
macenando una reserva de parte de las mismas.
Los Talleres Guernica S.A., junto con Experiencias
Industriales S.A. (EISA, en Aranjuez), fabricaron la ma-
yoría de estas bombas, e incluso otras de hasta 200, 300
y 500 kg. Guernica S.A. denominaba Hispana o Híspa-
nla a sus bombas; estos talleres crearon también la
bomba «Hidrostática» -carga de profundidad- y desde
1925, la espoleta de ojiva y hélice Hispania. Este artifi-
A-l Explosiva de 10 kg Cargada conTrilita
A-2 50 kg Explosiva Amatol
A-3 100 kg Explosiva Amatol
A-4 6 kg Explosiva Trilita
A-5 12,5 kg Explosiva Trilita. Hispania Mod. 1926
A-6 50 kg Explosiva Trilita
B-l 7 kg Incendiaria Gasolina
B-2 1 kg Incendiaria Fósforo y aluminio
B-3 0,2 kg Incendiaria Magnesio y óxido
B-4 4 kg Incendiaria Parafina y algodón pólvora
C-l 50 kg De Gases Iperita
C-2 10 kg De Gases Iperita
C-3 C A 26 kg De Gases Fosgeno
C C 10 kg De Gases Cloropicnna
20 kg De Gases Iperita
cio estaba compuesto por un cuerpo de latón y cinco pa-
las de la hélice de calamina, cuyo vástago central, por
la rotación de las palas sometidas a la comente de aire
producida por la caída, dejaba en libertad al percutor,
actuando de seguro de distancia. También producían
una tipo «botón» -a percusión- para bombas menores.
La Aeronáutica Naval había comprado diversos mo-
delos de bombas en Inglaterra durante la Guerra de
África, incluso bombas de gases sistema Pickew. Algu-
nas de las convencionales llegaron a julio de 1936 como
dotación de los aviones navales, como las Hale «Heavy
Case MK 1I/C» de 12 Ib, conocidas en la aviación repu-
blicana como R5, de fragmentación-explosiva de 5 kg;
y también las panzudas HE. RL. de 112 libras modelo
Mk 1, de unos 55 kg.
Con relación a las de gases recordemos, de nuevo,
que durante la Guerra de África el empleo de estos agre-
sivos era totalmente legal, y sólo se prohibieron, y no
de forma total, tras la implantación del Protocolo de Gi-
nebra de 1925, siendo España una de las primeras na-
ciones en ratificarlo en 1929.
Cruz Laureada de San Fernando
Era la máxima condecoración española.
de la Guerra Civil Española
Lanzabombas artesanal
Iba montado en un Fokker F-Vllb 3m
civil, militarizado durante la contienda.
Bomba FAB-50 de 50 kg
Fue recuperada en posguerra
— Improvisadas por ambos bandos —
Ante la ausencia de bombas reglamentarias, por no dis-
ponerse de ellas o agotarse rápidamente sus existencias,
ambos bandos utilizaron durante lo primeros meses de
la guerra, gran variedad de proyectiles de mortero y de
artillería provistos de improvisadas aletas, e incluso gra-
nadas de mano -sólas o unidas a botellas de gasolina-.
Veamos algunos ejemplos:
En el Parque de Artillería de Burgos, el comandante
Del Monte consiguió realizar bombas de 45 y 60 kg con
proyectiles de artillería de 155 y 210 mm, a los que hizo
soldar en el culote un estabilizador hecho con cuatro ale-
las en forma de cruz. Inicialmente se lanzaron a mano
y luego se utilizaron unos lanzadores externos, cons-
truidos con unos largueros adosados horizontalmente
al fuselaje, de manera que, al inclinar el soporte, se ha-
cía resbalar las bombas. Varios sistemas de lanzamiento
similares se utilizaron también en el bando contrario,
incluso en los Fokker F-VIlb civiles, como muestran las
fotos del codificado EC-PPA lomadas en el aeródromo
de Sariñena, con una bomba Hispania de 125 kg, en sep-
tiembre de 1936.
Posteriormente, diseñó un lanzador en «nido de
abeja», para seis bombas de 50 kg, formado por otros
tantos prismas adosados verticalmente entre sí y al cos-
tado del avión -normalmente del tipo «Dragón Rá-
pido»-, cuyo dispositivo de lanzamiento era una barra
horizontal que las sujetaba por el culote.
Bombas de aviación
Diversos tipos y modelos de
bombas de aviación, en
servicio con la Aviación
Militar española desde los
años veinte.
Laureada de Madrid
Era la máxima co"d‘c°'j]ic¡0
instituida durante el conthc-
por el gobierno de la
La Aviación en la Guerra de España 93
= republicanas reglamentarias
Las Aviación de la República normalizó, al menos, los
siguientes tipos de bombas:
• Explosivas/fragmentación, incluyendo en este con-
cepto las de demolición o «generalpourpose»: R-5 (5
kg), R-10 (10 kg), «Maunaiz-Sasia» (11 kg), R-20 (20
kg), R-25 (25 kg), R-50 (50 kg), R-70 (70 kg). Las In-
dustrias de Guerra de Cataluña -CIGC- construyeron,
inicialmente de forma independiente, bombas de frag-
mentación de 12 -copia de la A5-, 70, 250 -copia de
la soviética ZAB-50-TG según la CIGC- y 500 kg, ade-
más de una incendiaria. A finales de septiembre de
1937, un informe de la Comisión de Industrias de
Guerra afirmaba haber producido 71.619 bombas de
aviación. Durante la guerra, la fábrica Elizalde (Bar-
celona) fue colectivizada con el nombre de SAF 8 y
dedicada a la fabricación de material de guerra, es-
pecialmente bombas de aviación de 250 y 500 kg.
• Perforantes/antiblindaje: envuelta de una sola pieza
y ojiva reforzada R-30 (32 kg), R-60 (60 kg).
• Incendiarias: «Baby» -de 0,35 kg, fabricada desde
1926 por la Unión Española de Explosivos-, «Amiga»
(1,25 kg), «Reus» (12 kg); normalmente la composi-
ción de estas bombas era a base de una envuelta de
«Elektrón» -aleación muy ligera de manganeso y alu-
minio, que fundía con facilidad- y carga de Termita
(aluminio, óxido de hierro y óxido de cobre/manga-
neso). Al final de la guerra, la Hispano-Suiza de Bar-
celona tenía pendientes de terminación 80.000 bom-
bas incendiarias CAM-2, de las que había entregado
18.850. Seguramente éstas son las que la Comisión
de Industrias de Guerra describe como «de magne-
sio» y que tenían unas perforaciones en el cuerpo
para dejar salir el mismo.
Y hablando de producción, hasta su ocupación por
los nacionales, los Talleres Guernica, sitos en el famoso
pueblo bombardeado, fabricaban 500 bombas diarias
lipo A-5 de 12,5 kg.
|É
GENERALIDAD
DE CATALUÑA
500
94 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
APROXIMACIÓN A LAS BOMBAS ENVIADAS POR LA URSS (Fuente: G. Howson)
Expedición. Barco Llegada N° y tipo de bombas
Y-14. Darro _________ 3O-XII-36 17.500 en total
Y-l7.Aldecoa 5-11-37 12.700 (200 de «penetración profunda»)
Y-27. Escolano 29-IV-37 I 1.700 en total
Y-28. Cabo Santo Tomé l-V-37 10.750 (3.750 de 20,6.000 de 50 y I 000 de 70 kg)
Y-31 Sac-2 21 -V-37 7.000 (6.000 de 50 y 1.000 de 70 kg)
Y-33.Artea Mendi l-VI-37 1.670 (650 de 50. 1.000 de 100 y 20 de 250 kg FAB)
Y-34. Aldecoa 21 -VI-37 3.405 (1.350 de 50.2.000 de 100.40 de 250,15 de 500 kg FAB)
Y-36. Darro I0-VIII-37 8.815 bombas incendiarias
¿’Winmpeg 6-IV-38 7.724 sin especificar
i Francesas
Las fotos tomadas al Potez 54 letra F, decorado con la
frase: «Aquí te Espero», que fue derribado en septiembre
de 1936, muestran claramente, bajo sus semi-alas, cua-
tro bombas francesas de 100 o 125 kg.
Se utilizaron también bombas esféricas que descen-
dían sujetas por paracaídas y cuya espoleta era de pén-
dulo. Sin duda se utilizaron otros tipos de los que des-
conocemos detalles. Más adelante haremos mención a
las de gases de 240 kg -lo mismo que a las de igual tipo
rusas, alemanas, inglesas y nacionales-.
mb Soviéticas (o al menos catalogadas como rusas
Sus códigos actuales (norteamericanos) son letras A0
para las de fragmentación/contrapersonal, ZAB paralas
incendiarias/fumígenas y FAB para las de demolición, se-
guidas del peso en kg.
• AO-1; reforzadas con un zuncho metálico interior al-
canzaban los 2,5 kg.
• AO-10; como las del «Delfín» expuesto en El Kursaal
de San Sebastián.
• AO-20 (R-20); eran proyectiles de artillería ingleses
de calibre 114,3 mm (4.5 pulgadas) y rasos de 10. y
122 dotados de aletas. Sus pesos estaban entre los 2 >
y 22 kg, sus longitudes rondaban los 760 mm y sus
cargas explosivas los tres kilos. Tenían una espoleta
de ojiva y hélice.
• ZAB-25 incendiaria; espoleta de cola, dentro de un
sector cilindrico.
• FAB-50 M2 y M6; antiguos proyectiles de artillen'1
de 152 y 155 mm. Tenían una espoleta de hélice tn
el culote y cuatro grandes estabilizadores sujetos cc
dos aros.
• ZAB-50 TG (R-50), cuyas dimensiones eran ae -
mm de diámetro y 1,11 m de largo; tenían cuatio
tas y la misma espoleta de ojiva que la AO-20.
• De 70 kg (R-70)
• De 100 kg
• FAB-250
• FAB-500
Bombas .
Arriba. R-50 (ZAB-50) de los
aviones de ataque RZ ?
Izquierda. El derribado Pote-
«Aquí te espero», niuestr •
bombas francesas de 100 *l>
LA Guerra de España 95
Bombas
40- 10 del Grumman
G-23 - Delfín»» expuesto
en el Kursaal.
Espoleta
Abajo. Espoleta de culote,
situada entre las aletas de
la FAB-50 M-6.
Todas las anteriores están documentadas, en pane por
el recuento parcial que proporcionó Gerald Howson, de
las suministradas (ver cuadro de la página anterior).
Además en la exposición que el Servicio de Recupera-
ción Nacional realizó el Kursaal de San Sebastián, en 1938,
se exhibieron otras bombas, algunas distintas de las an-
teriores y catalogadas allí como rusas, aunque, segura-
mente, no todas lo eran. Se trataba de las siguientes:
• De demolición de 250 kg; con espoleta de ojiva a per-
cusión y cuatro grandes aletas.
• De demolición de 200 kg; «panzuda» y con cuatro ale-
tas pequeñas; con una espoleta en la ojiva y otra en
el culote. Aparentemente, de esta bomba se han «pes-
cado» dos en el fondo del Cantábrico; una de ellas
fue desactivada por los TEDAX de la Guardia Civil
el 20 de marzo de 1985, con el resultado de una in-
toxicación por humos y el dictamen de que contenía
agresivos químicos; sus restos se pueden contemplar
en la colección-museo de la jefatura de ese servicio
en Valdemoro (Madrid).
• De demolición de 100 kg; aletas unidas con dos aros;
espoletas en ojiva y culote.
• De demolición de 90 kg; cuatro aletas de forma es-
pecial y dos espoletas.
Otra similar de 70 kg; «panzuda», con cuatro pe-
queñas aletas unidas por un aro y un resalte poste-
ar Espoleta de culote. Lanzada por los «Katiuska».
Seguramente soviética.
• De 50 kg antipersonal; con grandes aletas unidas por
un tirante ancho.
• Antipersonal de 40 kg; muy «panzuda» y con cuatro
aletas.
• De 25 kg contrapersonal; muy alargada y con cuatro
aletas.
• De 20 kg; con grandes aletas unidas por dos grupos
de pequeños tirantes. Seguramente era una variante
de las AO-20 soviéticas.
Como resumen, diremos que los Servicios de Mate-
rial del que, tras el fin de la guerra, seria conocido como
Ejército del Aire, recuperaron para su uso militar o in-
dustrial -en ocasiones tras su desbarate- bombas de las
siguientes clases (peso en kilos): 750, 500, 350, 250, 120,
100, 75, 50, 32, 25, 20 largas, 20 cortas, 10 y 1.
La Aviación en la Guerra df. España 97
1 « V oue reflejaban la factoría de fabricación,
1*1 eSpOieta J' * _
fecha v el lote; «Rli.S.1936 22d» significa que había
fabricada por Rheinmetall-Borsig AG. en Soem-
\ ,rda durante 1936 y que pertenecía al lote 22d. El sub-
tipo de espoleta lo definía el número de su retardo, que
llevaba troquelado dentro de un círculo y que aquí se
ha puesto entre paréntesis. En nuestra güeñ a se utili-
zaron las del tipo 5 y también las del 15. El retardo se
conseguía por medio de una galleta de pólvora y su du-
ración era exactamente 5 o 15 décimas de segundo; la
modelo 15 era la usada en bombardeos en picado, pues
protegía más de la explosión al avión que la lanzaba. Su
condensador se descargaba, caso de no explosionar, a
las setenta y dos horas de haber sido lanzadas, quedando
inertes; la cadena de fuego la constituían, además, sen-
dos cebos y multiplicadores. En ocasiones se sustituye-
ron estas espoletas por las mecánicas de percusión «His-
pania Modelo Ebro», de igual forma externa, las cuales
aparecieron por aquella época.
La carga de estas bombas era, normalmente, trilita,
pero las de 50 y 250 kg podían llevar amonal, y la de 50,
amatol, en algunas ocasiones.
También había bombas alemanas incendiarias de 4
y 1 kg (BIPE o B1 El; 50 mm de diámetro y 350 de alto),
a base de termita, y una fumígena de 50 kg (Clorhidrina).
Las características de la de 1 kg eran: 34,2 cm de largo,
5 de diámetro y 360 g de termita. Esta bomba «de ra-
cimo», pues se lanzaba desde contenedores, fue utilizada
en el conflicto Ifni-Sahára, en 1958.
El famoso piloto de caza alemán Adolf Galland dejó
constancia en sus memorias, al hablar de la batalla de
Brúñete, del empleo experimental por parte alemana de
depósitos de gasolina unidos a pequeñas bombas, a
modo de «napalm» rudimentario. Pero mucho antes, en
los ataques de la aviación republicana a la ciudad de
O^edo, se usaron reiteradamente, por parte de «La Glo-
osa>>. dispositivos similares que provocaron grandes in-
dios en aquella heroica y sufrida población.
Bombas de aviación
Arriba derecha. Efectos de una bomba alemana
una calle del Madrid cercado.
Abajo. Diferentes tipos y modelos de borní
alemanas
,8 Armas y unwormbsdelaGuerkaCmlEspañola
ii Italianas (legionarias)
Las bombas italianas empleadas, hasta julio 1938. fueron
563.000. de nueve modelos distintos.
800
2.504
3.681
150
418
361
198
594
Bombas italianas hasta julio de 1938
(Según Jesús Salas Larrazábal)
CLASE (kg) NÚMERO TONELADAS
250 3.053 763.2
100 8.000
100 25.041
50 73.630
20 7.503
15 27916
12
2
2
21.748
99.080
297.050
Sección de bomba
Sección de bomba italiana
de 50 kg.
Bombas italianas
Izquierda. S-79 soltando
bombas de 100 kg.
Abajo. Depósito de bombas
italianas en Ávila.
El citado comandante Del Monte, del Parque d \
tillería de Burgos, dejó constancia de que a primer.,,
agosto de 1936. llegaron las primeras bombas exiI iri
jeras de 100 kg. a las que hubo de dotar de un multi
plicador en sustitución del Skoda original, hay qUe -v
ner en cuenta que gran parte del arsenal italiano era
«presa de güeñ a» a los austríacos o derivado de sus pro-
duelos. Para el general e historiador Ramón Salas, los
italianos aportaron más de 16.720 toneladas en total
pero esa cantidad aumenta hasta las 19.084 toneladas
de bombas lanzadas, y 1.042.000 cartuchos disparados
según los datos de los historiadores italianos Rovighi y
Stefani, todo lo cual nos da una idea del posible total
La carga era de trilita, aunque las bombas de 50 y
100 kg hechas en España podían estar cargadas con
amonal o amatol. Podemos suponer que prácticamente
La Aviación en la Glerra de España 99
todos los modelos de bombas en servicio en Italia vi-
nieron a la Península (ver cuadro).
Había otras dos bombas incendiarias de 2 y 20 kg-
ambas eran de envuelta de electrón y carga de termita,
aunque la de 2 kg llevaba también un pequeño depó-
sito de gasolina y era de forma cilindrica. En muchas
ocasiones ha sido confundida con una granada de ti^o
incendiario.
Las espoletas italianas eran la «percutor universal»,
para la bomba de fragmentación de 2 kg; la de ojiva a
percusión de la bomba de 12 kg, con vástago y hélice
de seguridad. Variantes de vástago y hélice eran usadas
en las de 15/50/100/250/500/800 kg, con posibilidad de
emplearse en ojiva y culote; cada tipo de bomba llevaba
una espoleta distinta, aunque de funcionamiento muy
similar, y no intercambiable.
CARACTERÍSTICAS DE LAS BOMBAS ITALIANAS EN SERVICIO EN 1936
Tipo Peso Peso (kg) Diámetro
(Peso, Modelo) Total Carga Cuerpo
en kg Explosiva en mm
800 Modelo 28 800 357 458
500 Modelo 28 500 220 458
0 250 Modelo 28 250 120 446
Mina de 101 104 30 260
Mina de 100 100 27.5 252
Esférica de 70 70 44 400
IP 70 kf
Torpedín de 50 50 25 150
Mina de 31 31 10.5 162
Torpedino de 21 24 12 162
Incendiaria de 20 20 7 de Termita 160
Mina de 15 15 5.6 120
Bomba de 12 12 1.8 90
«Spezzone» de 2 2 0,36 70
Incendiaria de 2 2 70
«Dispersoide» 40,6 1 235
« Evaporoide» 55 0,175 248
Incendiaria de 1 1.34 0.485 70
4500 De Ejercicio 4,5 0.4 82
De Ejercicio 10 II 0.435
Ancho Longitud
Total Total
mm mm
458 3.560
458 2 590
453 2020
285 1.100
254 1.233
— —-
720
190 800
190 775
860
160 790
95 823
70 150
Bombas de aviación italiana
Arriba. Cuerpo de una bomba de 100 kg.
Abajo. Torpedín de 50 kg.
273
250 986
250 820
70 150
133 400
132 450
ioo Armas y uniformes de la Guerra Civ il Española
— Nacionales
Todas las bombas alemanas, italianas, e incluso las rusas
capturadas, de 1 a 250 kg, y las correspondientes espole-
tas, se llegaron a fabricar durante la guerra en el bando
nacional. Al menos cuatro tipos de fragmentación/demo-
lición, de 70, 100, 150 y 250 kg, se fabricaron con la de-
nominación genérica de «Nacional».
El Parque de Artillería de Burgos montó talleres de
carga de bombas en Briviesca, Santa Olalla, Calzada de
Bureba, Pancorbo, Miranda e Izarra -para bombas «ne-
grillas», desde octubre de 1937, y «legionarias», desde di-
ciembre de ese año-. Las bombas negrillas de 250 kg las
cargaba el Parque de Valladolid, y las de 50 kg (vacías)
la fábrica de Zumárraga.
La Fábrica de Artillería de Sevilla construyó bombas
A-5 (12 kg) y A-6 (50 kg) españolas.
También se fabricó la incendiaria Hispana «Baby», de
Primera fila
la: «AZC 10». bombas incendiarias de 4 kg y explosivas de 10k
2a: Idem completa.
3a: «A5M», bombas de 10 kg alemanas (Segunda Guerra Mundial)
4a: «A tiempos Mod. 28», bombas de iluminación e Hispana de SO ..
5a: Otra versión de la anterior, bombas de iluminación e Hispana de SO
kg
6a: «Hispana» primitiva, para bombas de 10 kg. Ita.
7a/b: «M 25». para bombas de 50 y 100 kg Ita.
8 a/b/c: «M 26» para bomba-mina de 100 kg (con multiplicador). Ita.
9 a/b/c:Variante de la anterior, bomba-mina de 100 kg (con multiplicador)
10 a/b/c: «M 27» para bombas de 250 kg Ita.
Segunda fila
| b: «Hispana» modificada, bombas de 12 kg contrapersonal. Ita.
2b: «Universal Modelo 21». bombas de 2 kg incendiarias y explosivas Ita
3b: «Universal» legionaria, bombas de 2 kg incendiarias y explosivas Ita
4b: Sin cartela.
5b: «Santiago-Mendi». bombas de 10 kg. Esp
6b: Otra «Santiago-Mendi» similar.
7a/b: «M 25», bombas de 50 y 100 kg. Ita.
Tercera fila
forma cilindrica y sencilla construcción, cuya espoleta era
un cartucho de caza.
Todo ello no son más que datos parciales de una rea-
lidad mucho más amplia, aunque desconocida, basada en
la movilización industrial.
Ic: «GAMA» (seccionada), para bombas de 50, 250 y 500 kg.Alem.
2c: «EC 50 EBRO», bombas de 50.250 y 500 kg. Esp
3c: Espoleta eléctrica alemana «ZC 50» para bombas de 50,250 y 500 kg
4c: Espoleta «Delta», bombas de 10 kg.Alem.
5c: Espoleta «M 27». bombas de 250 kg. Ita.
6c: Espoleta «M 23», bombas «mina» de 15 kg. Ita.
7c: Espoleta «M 24», bombas incendiarias de 20 kg. Ita.
Espoletas
Diversas espoletas empleadas
en las bombas de la Aviación
nacional.
(Museo del Aire)
CUADRO DE ESPOLETAS MUSEO DEL AIRE
la 2a 3a 4a 5a 6a _____________________________________
Ib 2b 3b 4b 5b 6b 7a/b 8a/b 9a/b lOa/b/c
le 2c 3c 4c 5c 6c 7c 8c 9c
La Aviación en la Guerra de España ioi
Otras bombas
Ambos contendientes emplearon también bombas de ilu-
minación -en su interior iba un cohete que hacía des-
plegar un paracaídas que sujetaba la bengala-, tanto para
guiar a los propios bombardeos como para avxida en los
aterrizajes nocturnos; los dos primeros derribos noctur-
nos de la historia, reclamados por los pilotos rusos Ana-
toli Serov y M. Yakushin, la del 26 de junio de 1937. fue-
ron facilitados porque los Junkers Ju 52 nacionales
atrojaban bengalas sobre los objetivos a batir, según in-
novadora idea del capitán Carlos de Haya. También hay
que mencionar otras bombas portadoras de diversos ele-
mentos, es decir, lo que hoy denominaríamos contene-
dores de transporte, empleadas en el Alcázar de Toledo
o el Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza.
Espoletas
Estos elementos imprescindibles de toda bomba debieron
ser muy numerosos y variados, prueba de ello es que sólo
en el catálogo que editó el Serv icio de Recuperación de la
Región Centro, en el año 1942, aparecen dibujados y des-
critos un total de veintiséis tipos distintos de espoletas.
Entre todas las empleadas por ambos bandos, aproxi-
madamente una docena fueron autóctonas; concreta-
mente, además de las de preguerra, los nacionales utili-
zaron las nuevas «Ebro», «Santiago-Mendi», «Hispana
Modificada» y varias copias de alemanas e italiana. Como
ejemplo de lo anterior, citemos que la fábrica Hijos de
Orbea S.C. produjo, entre otras municiones y a lo largo
de la guerra, 2.563.916 de espoletas «Legionaria» (ita-
liana) mod. 1910. junto con 60.800 cebos y 51.900 cáp-
sulas iniciadoras para bombas legionarias de aviación,
así como 4.086 espoletas de aviación «Hispania».
Torpedos
Los torpedos que podían lanzar los «Vildebeesl» de an-
teguerra eran el de 785 kg normalizado en la Aeronáu-
tica Naval y el de 967 kg de la Roval Navy; también po-
día llevar cargas de profundidad Vickers de 57 kg.
Los empleados por la Legión Cóndor en los hidros
Heinkel He 59 fueron los LTF-5 sistema Schwartzkopff,
fabricados en Noruega por Horten.
Bombas
Amba Cargando una bomba de 100 kg en un BR 20.
Abajo Un » Huevo del diablo» alemán (napalm improvisado}.
LA MARINA
La Marina española
en 1936
Podemos definir a la Armada española en
1936 como una Marina a medias entre la
modernidad y la mediocridad, involucrada
todavía en el desarrollo de varios planes
para su mejora, propuestos por diversos ministros
desde principios de siglo.
El 18 de julio de 1936, los hombres y los navios de
la Marina española se repartían entre las bases nava-
les principales situadas en El Ferrol (La Coruña), Car-
tagena (Murcia) y Cádiz, y las secundarias ubicadas en
Mahón (Menorca- Baleares), Ríos y Marín (Ponteve-
dra), La Graña (El Ferrol) y Puntales (Cádiz). Además
de los buques de superficie, la Armada disponía de dos
flotillas de submarinos con base en Cartagena y Ma-
hón, y los aviones e hidros de la Aeronáutica Naval, con
bases en San Javier (Murcia) y El Prat de Llobregat
(Barcelona).
Los buques de mayor porte de la Armada española
eran los dos acorazados supervivientes del Plan de Es-
cuadra Maura-Ferrándiz, denominados «España» y
«Jaime I», unos barcos construidos en los astilleros de
El Ferrol entre 1909 y 1921 y poderosamente artillados
con piezas de la casa inglesa Vickers.
Tras los acorazados, la importancia en cuanto a su
porte la tenían los cruceros, nacidos a la sombra de la
llamada Lev Miranda, aunque construidos durante la
dictadura de Primo de Rivera. Eran los denominados
«Príncipe Alfonso» (más tarde llamado «Libertad»), «Al-
mirante Cervera» v «Miguel de Cervantes», de 7.976 to-
neladas de desplazamiento, contando también con ar-
la denominada Ley de Escuadra Maura-Ferrándiz (de 7 de enero de
1908) proponía, diez años después del Desastre del 98, la forma-
ción de una escuadra digna de ese nombre y de un tejido industrial
capaz de construirla y mantenerla. Entre las construcciones con-
templadas, había tres acorazados de 15.000 toneladas, denominados
«España», «Alfonso XIII» y «Jaime I». El primero, entregado a la Ar-
mada el 8 de septiembre de 1913, embarrancó frente a Cabo Tres
Forcas, en la costa norte de Marruecos, el 26 de agosto de 1923,
perdiéndose definitivamente quince meses más tarde tras un fortí-
simo temporal.Tras el advenimiento de la II Republica, el «Alfonso
XIII» pasó a denominarse «España», igual que su malhadado hermano.
Base naval de Ferrol
En 1936 era la más importante de España
,06 ARMAS y UNIFORMES DE LA GUERRaCiVIlESPAÑOLA
Carteles
Sendos carteles de propaganda
de cada uno de los bandos en
conflicto
tillería de patente Vickers. Otros dos cruceros, el «Re-
pública» (anteriormente denominado «Reina Victoria
Eugenia») y el «Méndez Núñez», más antiguos que los
anteriores, estaban todavía en servicio.
Al comenzar la contienda había dos clases de des-
tructores; los más antiguos eran tres unidades de la clase
Alsedo, construidos en Cartagena entre 1921 y 1925. Los
más modernos, eran catorce unidades de la clase Chu-
rruca, aunque no todos los buques de este porte esta-
ban entregados a la Marina por parte de los astilleros
de la Sociedad Española de Construcción Naval. A me-
dida que fue posible, se alistaron y entraron en servicio
con la Marina republicana.
Por último, hemos de citar los cañoneros y los sub-
marinos tipos «B» y «C» en servicio. Referente a los ca-
ñoneros, hay que aclarar que de los cinco buques en ser-
vicio en 1936, dos de ellos (los denominados «Laya» y
«Launa»), habían sido construidos en Cartagena por la
Sociedad Española de Construcción Naval (S.E.C.N.)en
1911 y 1912, respectivamente. Los otros tres, denomi-
nados «Cánovas del Castillo», «Dato» y «Canalejas», eran
más modernos. En total, se disponía de doce submari-
nos -seis del tipo «B» y otros seis del tipo «C»-.
Como unidades menores, no podemos dejar de ha-
cer mención a los veintidós torpederos de primera clase
construidos a la luz de la Ley de 7 de enero de 1908, en
El Plan de Escuadra del almirante, y en-
CRUCERO MENDEZ NIÑEZ
Se trataba de un buque algo
antiguo pero con evidente poder
militar. Htzo la guerra en el
bando republicano.
tonces ministro de Marina, don Augusto
Miranda y Godoy, fue promulgado como
Ley el 17 de febrero de 1915. Según el
mismo, se acometió la construcción de los
cruceros «Reina Victoria Eugenia».» Mén-
dez Núñez» y «Blas de Lezo»,se adquirie-
ron los primeros sumergibles, organizán-
dose el Arma Submarina en España, y l°s
primeros aeroplanos, con la constitución
de la llamada Aeronáutica Naval. Ademas,
se planificó la construcción de tres des
tructores clase Alsedo. seis submarinos de
la llamada Serie «B» y tres cañoneros clase
Cánovas del Castillo.
La Marina Española en 1936 107
Acorazado «España»
Era junto a su gemelo «Jaime
I, el buque de mayor porte y
poder ofensivo de la Marina
española en 1936. Cuando
estalló el conflicto su estado
era francamente malo, auque
los sublevados le sacaron
mucho partido en el Norte. Se
hundió en 1937 al chocar con
una mina en el Cantábrico.
la factoría de la S.E.C.N. de Cartagena. De todos ellos
sólo quedaban once en servicio en julio de 1936.
También podemos citar la serie de nueve guarda-
costas en servicio, todos ellos con nombres de lugares
del protectorado marroquí («Larache», «Tetuán», «Ar-
cila», «Alcázar», «Uad Martín», etc...), los remolcado-
res de altura y de rada o las unidades de tren naval de
los arsenales, aunque éstas no tuvieron mayor trascen-
dencia y obviamos profundizar en ellas.
LOS BUQUES DE LA MARINA DE GUERRA Y
SU ARTILLERÍA PRINCIPAL
Tras la sublevación del 18 de julio, el Gobierno de la Re-
pública ordenó a la mayoría de los buques que estaban
en condiciones de hacerlo partir de sus bases y dirigirse
a diferentes lugares de la costa española para intentar, con
su presencia y sus medios artilleros, aplacar la subleva-
ción y hacer acto de presencia en nombre de la legalidad
constituida. Así, el «Jaime I», los cruceros «Libertad»,
«Miguel de Cenantes» y «Méndez Núñez», y muchos de
los destructores tipo Churruca, cumplieron las órdenes
del ministro de Marina y después de petrolear y alistar a
la dotación, salieron a la mar.
Lo que ocurrió a partir de ese momento en la ma-
yoría de ellos, tras las consignas transmitidas desde la
emisora del Ministerio de Marina, desborda los límites
de este libro. Sólo diremos que entre el 18 de julio de
1936 y el 30 de agosto de ese mismo año, es decir, en
el transcurso de un mes y medio, fueron asesinados un
total de 255 almirantes, jefes y oficiales del Cuerpo Ge-
neral de la Armada en situación de activo. Según los da-
tos más fiables esta cifra supuso la pérdida del 35,3%
Buques de la Armada
Los dos acorazados de la Marina, el «España» y el «Jaime I»,
junto al crucero «Libertad» en Cartagena.
108 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española —
Tipo de buque Republicanos Nacionales
Acorazados L Jaime 1 España (con dotación reducida y pendiente gran reparación, venta o desguace)
Cruceros Libertad. Miguel de Cervantes, Méndez Núñez Almirante Cervera (en dique seco). República (en 11 situación), Canarias y Baleares (en construcción en El Ferrol)
Destructores Alsedo, Lazaga, Churruca. Alcalá Galiano, Sánchez Barcáiztegui, Almirante Ferrándiz, José Luis Diez Lepanto, Almirante Valdés. Almirante Antequera,Almirante Miranda, Gravina Escaño. Jorge Juan. Ulloa, Ciscar Velasco (en gran reparación en el Arsenal de El Ferrol)
(los cinco últimos, en construcción)
Cañoneros Laya Dato, Cánovas del Castillo, Canalejas y Lauria
Torpederos 1——————————— M — n° 3.14,17.20,21 y 22 n° 2.7.9. 16 y 19
Submarinos B-1. B-2, B-3. B-4. B-5. B-6, C-1, C-2, C-3. C-4, C-5, C-6. D-1, D-2 y D-3 (estos tres últimos en construcción)
Buques Escuela - Juan Sebastián de Elcano y Galatea
Buque de Salvamento de Submarinos Kanguro
Transportes de Guerra Almirante Lobo Contramaestre Casado
Guardacostas Tetuán, Dad Lucus, Uad Muluya y Xauen Alcázar. Arcila, Larache Uad Kert y Uad Martín
Buques Hidrográficos Tofiño y Ártabro
Remolcadores Ciclope, Gaditano, R-11. R-12. R-13, R-14 y R-15 Cartagenero, Ferrolano, Galicia y R-16
Minadores Júpiter,Vulcano, Marte y Neptuno (en construcción)
Guardapescas Torpedista Hernández y Marinero Cante Condestable Zaragoza, Maquinista Maclas, Contramaestre Castelló, Cabo Garciolo. Fogonero Bañobre y Marinero Jarana
del total del escalafón de dicho Cuerpo General cifra
que aumenta al 90% si consideramos sólo a los man-
dos embarcados el 18 de julio de 1936 en los buques
de la Flota. En la práctica, del total de 721 almirantes,
jefes y oficiales del Cuerpo General en activo, única-
mente 50 (el 6,5%) prestaron servicio al gobierno del
Frente Popular.
La base naval principal de Cartagena y las secunda-
rias de Mahón, Prat de Llobregat y San Javier queda-
ron en manos de las fuerzas leales a la República, mien-
tras que las principales de El Fenol y Cádiz y las
secundarias de Marín, La Graña, Ríos y Puntales que-
daron en poder de los sublevados. De todos los buques
de guerra existentes en esos momentos, cincuenta y uno
permanecieron en el denominado bando republicano,
Cañonero Laya
Fue el único de su clase que
quedó en poder de los
gubernamentales.
(Cortesía Museo Naval)
La realidad era que los sublevados el 18 de julio sólo
podían contar con seis buques de porte mediano: el cru-
cero «Almirante Cervera», el destructor «Velasco», y los
cuatro cañoneros «Dato», «Cánovas del Castillo», «Ca-
nalejas» y «Launa». Tanto el acorazado «España» como
el crucero «República» estaban pendientes de gran re-
paración y no podían navegar en esos momentos. Los
cruceros «Canarias» y «Baleares» y los minadores «Jú-
piter», «Vulcano»; «Neptuno» y «Marte», estaban toda-
vía en construcción; el resto de los buques eran de muy
pequeño porte o nulos como navios de guerra (caso este
último de los buques escuela o del transporte). Como
es fácil deducir del cuadro anterior, en los primeros mo-
mentos los nacionales carecían de submarinos y aco-
razados, la desproporción en lo que respecta a destruc-
tores era abrumadora (once trente a uno) y la desventaja
i io Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
ARTILLERÍA NAVAL MONTADA EN LOS BUQUES ESPAÑOLES EL 18 DE JULIO DE 1936
Modelo/Calibre Republicanos Nacionales
Vickers-Armstrong de 305 mm 8 8
Vickers de 152.4/50 mm 16 8
Vickers de 152,4/50 mm (antiguo) 6 9
Vickers de 120/45 mm «D» 35 0
Vickers de 120/45 mm «F» 10 0
Vickers de 101,6 mmAA 7 4
Vickers de 101,6/40 mm «K» 6 15
Vickers de 101.6/50 mm «E» 20 20
Vickers de 76,2/45 mm AA 21 0
Vickers de 76,2/34 mm AA 2 0
Vickers de 76,2/50 mm Tr Sa 8 9
Elswick-Armstrong de 76,2 mm 4 5
Vickers de 47/50 mm AA 12 14
Vickers de 47 mm (para torpederos) 18 15
TOTAL 173 107
era obvia en cruceros (tres frente a uno), lo mismo que
en torpederos (seis frente a cinco). La única superiori-
dad en buques de pequeño porte que tenían los suble-
vados respecto a los gubernamentales era en lo que con-
cierne a los cañoneros (cuatro frente a uno).
«Almirante Cervera»
Vista desde proa. Fué el único
crucero en servicio que quedó en
poder de los sublevados el 18 de
julio de 1936.
Es, pues, evidente y notoria la desproporción con la
que partían los sublevados en cuanto se refiere a me-
dios de combate naval, y fue por ello que los esfuerzos
en los primeros momentos se centraron, sobre todo, en
obtener ayuda exterior para intentar suplir la carencia
casi absoluta de potencia frente a su adversario.
Escladrilbi Martinsyde
Perteneciente a la
aeronáutica naval. Se
trataba de aparatos de caza y
todos quedaron en poder de
las fuerzas leales al gobierno
de la República.
La Marina Española en 1936 111
La Aeronáutica Naval
En julio de 1936 esta rama de Ja Armada contaba con
las bases de San Javier (Murcia) y El Prat de Llobregat
(Barcelona) y las estaciones navales de apoyo
de Marín (Pontevedra) y Mahón
(Menoría).
De los 111
aparatos existentes el 18 de
julio en el seno de la Aeronáutica
Naval, 103 quedaron en manos del
Gobierno republicano; los alzados
únicamente consiguieron ocho hi-
droaviones, cinco Savoia S. 62 y tres
Hidroavión Dornier «Wai » de bombardeo
Un aparato igual que éste fue el que utilizaron
Franco, Ruíz de Alda y Rada para su famoso
vuelo transoceánico en la década de los años
veinte: el «Plus Ultra»
(Cortesía Museo Naval}
Domier «Wal».
REPARTO DE AERONAVES DE LA AERONÁUTICA NAVAL EL 18 DE JULIO DE 1936
Aeronave Republicanos Nacionales
Hidro Savoia S. 62 35 5 Me par «2 »» tejar te par*.*eeear *1 Ga-
Avión torpedero Vickers «VildebesD> 27 0 nara! te la ArmJa par». Lnzraear «a na «ar»te!t ed litar te Arleolfir.
Hidro escuela Macchi 18 10 0 <ua a» ¿apaste te 1* Marina Alreetawnta.
Avión de caza Martinsyde 10 0 < Miml te Floral Frateleaa TT ¿4 lateate
Hidro de bombardeo Dornier «Wal» 5 3 ’jo»i t, «• la 'loaba , teAarU Jarátete Marte! y’ . V J * , . * l // ¡
CU.4»
Avión de escuela Hispano E-30 Avión de escuela Avro 504-K 7 0 Erarlato Joa< <Xrefn da Sarule<-i‘- .
2 0 ifcw.rr-1" Cae»-O ‘Hfqr.iijJa IMMJ—' teafe OJate '»
Autogiro La Cierva C.30 A 2 0 jMtJrPiSñreo Maiíiok. te Valaaco
Avión de escuela Hispano E-34 1 0 fteqMt* Partea Uwndo BteKOfa Xoaruía Maero
Avioneta CASA III 0 »**-* Q—ax.
i .f j.jm, ir Araos* -^Jultía Mártir leaJcto tel Carillo
Avión de caza Hawker Osprey 1 0
Avioneta De Havilland DH 60 G-lll «Moth Major» 1 0
Avioneta De Havilland DH 83 «Fox Moth» 1 0
TOTAL 103 8
El grueso (casi el 93 por ciento) de la aviación naval quedó en manos del bando gubernamental.
Hidroaviones
Varios hidroaviones de la Aeronáutica Naval en la
base de San Javier, Mar Menor, antes del conflicto.
La evolución de la
Flota nacional
reyendo que el triunfo del Alzamiento sería
cuestión de días, los sublevados vieron
pronto la necesidad de emprender
operaciones marítimas en el
Cantábrico, gran parte de cuyo lito-
ral estaba en poder del adversario.
Enseguida pudo hacerse a la mar el
crucero «Almirante Cervera», aun-
que con una dotación reducida. Se
emprendió el urgente armamento del
acorazado «España» -en situación de
reserva-y pudo también conseguirse que en
poco tiempos saliese a la mar, aunque con
tan poco personal que prácticamente sólo po-
día utilizar una de las torres de la artillería principal.
Igualmente, en muy poco tiempo se consiguió que el
«Velasco» pudiese alistarse; en este caso con su
dotación original, que permaneció a
las órdenes de su comandante, el
capitán de corbeta Calderón.
Rápidamente aumentó la
eficacia de los buques de gue-
rra y de los «bous» auxiliares
armados, y ellos contribuyeron a
la caída del norte, iniciando el blo-
queo de la costa enemiga y apre-
sando muchos buques con material
para el enemigo.
Don Francisco Moreno
Fue el Almirante ¡efe de la
Flota nacional. Colaboró
con Franco en la represión
de la revolución asturiana
de 1934.
114 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
Combate naval
Con el crucero «Baleares» como
protagonista.
(Cortesía Museo Naval)
Crucero «Canarias»
Abajo. Última travesía del
«Cananas» en 1975. Detrás, el
castillo de San Felipe, en la Ría
de El Ferrol.
Los cruceros «Canarias» y «Baleares»
En cualquier caso, el dominio del Cantábrico era un tanto
precario, pues la flota republicana era, sobre el papel, mu-
cho más poderosa, y como a los nacionales les interesaba
extenderlo al Estrecho y al Mediterráneo, se hacía pre-
ciso armar todos los buques disponibles. Aunque se pen-
saba que la guerra iba a ser muy corta, se emprendieron
obras de armamento en varios de ellos, cuyos trabajos exi-
gían algunos meses, comenzando por el crucero «Cana-
rias», pues su estado de adelanto podría permitir un ar-
mamento en plazo relativamente breve.
Tras el montaje y adaptación de una de las direccio-
nes de tiro terrestres de la artillería de costa, existentes
en la plaza de El Ferrol, y el acoplamiento de un girós-
copo de puntería, adquirido de forma un tanto ro-
cambolesca en
Portugal, se confió la defensa antisubmarina del «Ca-
narias» a su velocidad, pues no se disponía de la insta-
lación de artillería secundaria de 12 cm, v ésta no se
montaría hasta meses después en Cádiz, donde se en-
contraba en construcción. Para las primeras salidas se
montaron provisionalmente unos viejos cañones de
101,6 mm, procedentes del «España» y algunas piezas
Nordenfelt de 57 mm, que habían pertenecido a las vie-
jas fragatas de «Numancia» y «Vitoria».
Como la defensa antiaérea tampoco existía, se utilizó
la artillería principal de 203 mm (que podía llegar a dis-
parar en elevación a 70°)
para tratar
d e
La evolución de la i lota nacional 115
Cruceros nacionales
dos cruceros tipo «Washington»,
en construcción por los astilleros
españoles de la SE de C N. -ubicados
en Ferrol-, entrarían en servicio varios
meses después de iniciada la Guerra
Civil española
batir a los aviones enemigos. Después de tantas vicisi-
tudes y finalizados los trabajos de armamento, el 13 de
septiembre de 1936 se hizo por primera vez a la mar el
«Canarias» para probar el funcionamiento de las insta-
laciones y rellenar de petróleo. Las pruebas no fueron
alentadoras. Aparecieron numerosos defectos, sobre
todo en la artillería, algo que llevó a sus oficiales a du-
dar de su eficacia. Los hechos se encargarían de de-
mostrar todo lo contrario.
El día 27 de septiembre de 1936 salían de la ría de El
Ferrol con destino al sur, con las luces apagadas y con
el mayor sigilo, el «Canarias» y el «Cervera». Dos días
más tarde, el 29, el flamante crucero «Canarias» consi-
guió un sonado éxito que marcó un antes y un después
para el desarrollo de la guerra naval. El estrecho de Gi-
braltar se encontraba eficazmente bloqueado por la es-
cuadra republicana. Se trataba de los destructores «Gra-
vina» y «Almirante Ferrándiz», y precisamente contra
este último se dirigió el «Canarias». Se locó zafarrancho
de combate, y cuando el buque se encontraba a veinte
mil metros, se rompió el luego con los dos cañones de
proa. La primera andanada erró el tiro, pero la inmediata
corrección hizo que a la segunda salva el «Canarias» hi-
ciera blanco en el destructor republicano, que recibió un
impacto a bordo sin tiempo para reaccionar.
A una velocidad de veintiocho nudos, el «Cananas»
siguió haciendo fuego contra el desdichado destructor,
que aún recibiría varios impactos más. En pocos mi-
nutos el «Ferrándiz» estaba fuera de combate y, pese a
los grandes incendios que se habían declarado a bordo,
continuaba flotando. El «Canarias» suspendió el fuego
y procedió a recoger a los supervivientes. Finalizada la
Miscelánea
Sello emitido a favor de los
familiares de los caídos del
crucero «Baleares».
(Colección Esc rigas)
Artili ería principal del
crucero «Canarias»
Se trataba de ocho
poderosos cañones Vickers
de 203 mm montados en
cuatro torres pareadas a
proa y a popa del buque.
116 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
Efectos procedentes del cri cero
«Almirante Cervera»
Muestran restos de un tubo de caldera,
afectado por la explosión de diversas
bombas de aviación lanzadas por aparatos
republicanos, en un bombardeo que tuvo
lugar el 22 de febrero de 1937.
(Cortesta Museo Naval)
Crucero «Canarias»
Abajo. Fue el buque más longevo en la
Armada Española, de los procedentes
de la Guena Civil. En la imagen- de
finales de los 60- se le ve atracado al
muelle del Arsenal de Ferrol.
operación, y tras una terrible explosión intema, el «Fe-
rrándiz» pasó a engrosar la lista de los buques españo-
les que reposan en el fondo del mar.
La repercusión y la trascendencia de este combate
en el desarrollo ulterior de la guerra fue tremendo.
Aunque la diferencia de poder material entre las ma-
rinas de ambos contendientes era muy importante, la
entrada en servicio del «Canarias» destruyó los posi-
bles restos de moral que pudiesen tener las dotaciones
de la flota republicana.
En vista de lo ocurrido en aguas del Estrecho, el Go-
bierno republicano retiró del Cantábrico el grueso de su
flota y la envió nuevamente al Mediterráneo. Rehuyó el
combate con los dos cruceros, aprovechando las som-
bras de la noche para conseguir el paso del Estrecho de
Gibraltar.
A iinales de octubre, el «Canarias» pasó el Estrecho
y realizó una tounié por el Mediterráneo, lo que provocó
que su halo de invencible -e incluso de ubicuo- le acom-
pañara el resto de la guerra. Los buenos resultados ob-
tenidos por el «Canarias» fueron determinantes puraque
el Estado Mayor de la Armada diese la orden de arma-
mento del otro crucero en construcción, el «Baleares»,
con la máxima urgencia posible. Los esfuerzos de la fac-
toría ferrolana, en este caso, fueron mayores, si cabe,
que en el anterior, pues hasta el 18 de julio los trabajos
realizados en este buque eran de menor envergadura que
los desarrollados en su gemelo, teniendo prevista su en-
trada en sen icio a finales de 1937 o primeros de 1938.
El 21 de septiembre, ante la inminente salida del «Ca-
narias», se decidió activar el armamento del «Baleares»
y la S.E.C.N. hizo un esfuerzo verdaderamente brillante,
La EVOLUCIÓN DE LA FLOTA NACIONAL 117
repitiendo en mayor escala las vicisitudes del arma-
mento del «Canarias» Durante el mes de noviembre, y
antes de su primera salida a la mar. se montaron en el
buque dos alzas directoras procedentes de la artillería
de costa así como sendos telémetros procedentes de Cá-
diz. Por fin, el día 28 de diciembre de 1936 salía a la mar
a efectuar sus pruebas de máquinas el segundo de los
cruceros tipo Washington de la Marina española. Pero
la realidad fue que el buque salió de Ferrol con serias
deficiencias, ya que, entre otras cosas, le faltaban todavía
las dos torres de la artillería principal de popa, además
de toda la artillería secundaria de 120 mm, al igual que
el «Canarias», armamento que. gradualmente, se com-
pletaría en las diversas recaladas del barco a Cádiz; fi-
nalmente, pudo estrenarse en combate con motivo de
la conquista de Málaga, a principios del año 1937.
La entrada en servicio del «Baleares» significó un
considerable refuerzo para la Marina nacional que ope-
raba en aguas del Estrecho y del Mediterráneo, y per-
mitió un respiro para que se pudieran efectuar obras de
reparación en el crucero «Cervera», que se encontraba
va en muy mal estado por su constante utilización desde
el principio de la campaña. En septiembre de 1937 el
«Baleares» se enfrentó -en las proximidades de cabo
Cherche!, en la costa de Argelia- con dos cruceros v ocho
destructores enemigos, que protegían un convoy com-
puesto por cuatro buques mercantes. El «Baleares» re-
cibió varios impactos de la artillería de 152,4 mm de los
cruceros, que le produjeron averías de menor impor-
tancia, pronto reparadas en Ferrol. El convoy jamás lle-
garía a su destino.
En marzo de 1938, el «Baleares», el crucero más jo-
ven de todos los que se enfrentaban en la Guerra Ci-
vil. se iba al fondo del mar en aguas de Cabo de Palos,
torpedeado en un encuentro nocturno con la escuadra
enemiga.
Crucero «Baleares»
Primera salida a la mar del buque.
Es bien visible en la chimenea una
banda de color más claro que el
resto del buque, dicha banda sería
eliminada al llegar a Cádiz.
lis Armas y uniformes de la Guerra Ci\il Española
«VüLCANO»
Abajo. Poco después de la entrada
en servicio del «Júpiter», la
Marina nacional dispuso de una
segunda unidad a la que se
denominó «Vulcano».
Minador «Júpiter»
Arriba. derecha y centro. Fue el
primero de la serie de cuatro
unidades, que estuvo preparado en
los astilleros ferrolanos. Se le
montaron cuatro modernos
cañones de origen alemán.
LOS MINADORES
A principios de 1937, entregado el crucero «Baleares» y
en curso de armamento el mercante «Mar Cantábrico»
(capturado frente a Santander con carga de material bé-
lico para la República), comenzaron las obras de alista-
miento de estos cuatro barcos, tropezando, como ocu-
rriera ya en otras ocasiones, con numerosas dificultades
derivadas de la escasez de medios, pero venciéndose tam-
bién todos los obstáculos.
Era necesaria la entrada en servicio de estos buques,
debido, sobre todo, a la inexistencia casi absoluta de des-
tructores en el bando nacional, y aunque en puridad no
H
‘ > 5
tendrían capacidad para sustituirlos en todas sus mi-
siones, prestarían muy buenos servicios en los teatros
de operaciones navales para enfrentarse con los barcos
del adversario.
Entre marzo y julio de 1937 entraron en servicio dos
de los minadores en construcción, el «Júpiter» y el «Vul-
cano», que tuvieron ocasión de participar en la cam-
paña del Cantábrico: actuaron como tales minadores en
.VULCANO,
La evolución de la flota nacional i 19
Crucero «República»
Se trata de una imagen tomada
desde una aeronave antes de
iniciarse el conflicto. El 18 de julio
estaba amarrado en la bahía de
Cádiz, en situación de inutilidad.
En 1938 se puso en servicio con el
nombre de «Navarra»
todas las operaciones de esta índole que allí se des-
arrollaron y que después repetirían en el Mediterráneo.
El «Marte», mucho más retrasado que sus hermanos,
no entraría en servicio hasta diciembre de 1938 y por
último, el «Neptuno» no llegó a tiempo para participar
en la Guerra Civil, pues sería entregado a la Marina en
abril de 1939, una vez finalizadas las hostilidades.
El crucero «República»
El «República», como se le llamaba a este barco desde el
año 1931, se encontraba el 18 de julio de 1936 fondeado
en Cádiz, con sus calderas y máquinas completamente in-
útiles. Los primeros días se utilizó como batería flotante,
pues todavía montaba sus nueve cañones Vickers de 15,24
cm, que le serían desmontados para emplazarlos en ba-
lerías terrestres en la costa del estrecho de Gibraltar.
Tras la loma de Bilbao, en junio de 1937, se vio la
posibilidad de armar este viejo crucero, y se estudió en
la factoría ferrolana de la SECN un proyecto de reforma,
que sería presentado en Salamanca. Una vez finalizado,
éste mereció la aprobación del Estado Mayor de la Ar-
mada, que ordenó el traslado a remolque -única forma
en la que el barco podía desplazarse- hasta Ferrol.
Esto ocurrió a finales de julio de 1937, pero ya con
una nueva denominación, que había entrado en vigor
un mes antes: «Navarra». Las obras de habilitación de
este buque se empezaron realmente en los últimos me-
ses del año 1937, iniciando el desguace de las partes de
la estructura afectadas por el proyecto.
El nuevo crucero montó una batería principal de seis
cañones Vickers de 152,4 mm, entregados -como en otras
ocasiones- por el Ejército. Para la defensa antiaérea se
BUQUES DE GUERRA INCORPORADOS A LA MARINA NACIONAL DURANTE EL CONFLICTO
Entrada
Buque Clase servicio Armamento
Canarias Crucero 16-9-1936 8 cñ. Vickers de 203 mm. 8 cñ. AA de 120 mm, 3 am. Flak de 20 mm
® Baleares Crucero 28-12-1936 8 cñ.Vickers de 203 mm. 4 cñ.AA de 120 mm. 4 cñ AA de 88 mm Flak. 3 am. Flak de 20 mm
® Navarra Crucero 15-7-1938 6 cñ. Vickers de 152.4 mm. 4 cñ AA de 88 mm Flak
Júpiter Minador 27-3-1936 4 cñ. de 105 mm Flak (luego 4 Vickers de 120 mm). 4 cñ.AA de 88 mm Flak y 4 am.AA de 20 mm Scotti
Vulcano Minador 2-7-1937 4 cñ.Vickers de 120/45 mm y 2 cñ.AA de 88 mm Flak
• Marte Minador 20-12-1938 4 cñ Vickers de 120/45 mm
* C. Sotelo Cañonero 30-5-1938 2 cñ.Vickers de 120/45 mm y 2 am.AA de 13.2 mm Breda
Malaspina Hidrógrafo 10-5-1937 2 cñ. Elswick de 76.2 mm
120 Armas y uniformes de la Guerr/\ Civil Española
solicitaron a Alemania cuatro cañones de 88 mm L/45.
idénticos a los montados en otros buques de la Marina
nacional, y a Italia otras tantas ametralladoras Scotti IF
de 20 mm y 70 calibres.
En julio de 1938, el «Navarra» se incorporó a la Ilota
nacional y se integró en la División de Cruceros, junto
al «Canarias» y al «Cervera», siniendo de revulsivo para
la «cariacontecida» Marina nacional, todavía sin repo-
nerse del terrible golpe sufrido tras la reciente y trágica
desaparición del ciucero «Baleares».
Bous del Cantábrico «Ciriza» > «Fantástico
Eran buques de pesca anillados que realizaban
labores de patrulla naval.
Insignia del Estado Mayor
La portaban los miembros de la
Armada asignados al Estado Mayor
del Cuartel General del Generalísimo.
(Cortesía Museo Naval)
Buques mercantes incorporados a la
Marina nacional
Los «BOUS» ARMADOS
Las primeras medidas que se adoptaron en el bando .su-
bievado. con el objeto de suplir la carencia de cierto t¡po
de buques y la precariedad de los existentes en Ferrol \
en Cádiz, fueron encaminadas a la rápida puesta en ser-
vicio los buques que habían quedado en su poder y ar-
mar una serie de pequeños buques mercantes -pesque-
ros, fundamentalmente- para asegurar las labores de
patrulla y güeña al tráfico marítimo enemigo.
Con numerosos cañones de pequeños calibres (37,47.
57 y 76 mm) y diversas ametralladoras de calibre fusil,
-material presente en maestranzas y arsenales, proce-
dente de buques militares dados de baja y desguazados-,
IW
La evolución de la flota nacional 121
Postal patriótica
Representa a un oficial de Marina \
vanos marineros en posición de
finnes. Al fondo los colores de la
bandera monárquica.
(Colecc ton Escrigas)
el mando nacional procedió a armar los barcos que, a
partir de entonces, se conocerían como «bous armados»,
los cuales serían encuadrados en las diversas flotillas que
iban a operar en los distintos teatros de operaciones que
tuvo en el mar la Guerra Civil española.
Se trataba de unidades muy marineras, de doscien-
tas a trescientas toneladas, con motor de vapor, v ca-
paces de dar una velocidad de ocho a diez nudos y
aguantar fuertes temporales, tan habituales en el Can-
tábrico. En esta categoría también se incluyeron los ba-
caladeros, que tenían un desplazamiento de 1.200 to-
neladas y condiciones marineras muy semejantes.
Aunque su misión principal era la de impedir el su-
ministro de materiales y paralizar el tráfico comercial
en el litoral enemigo, incluyendo las labores de pesca,
también se involucraron en el apoyo
a las
Cañón Xordenfelt
Era una pieza de artillería
naval de 57 mm de calibre.
La montaron muchos
«Bous» annados.
tropas nacionales que operaban en la zona de vigilan-
cia, y realizaron cometidos de toda índole, como caza-
submarinos, vigilancia, exploración, patrulla, etc. La ac-
tividad de armamento de todas las fuerzas auxiliares que
colaboraron con los buques de guen a nacionales, tanto
en el Cantábrico como en otros teatros de operaciones,
hizo que se transformaran en patrulleros muchos bu-
ques, de los que podríamos destacar los siguientes: De-
nis, Argos, Guimerá, Tiburón, Juan Ignacio, Tritonia,
Txit-Ona, Cabo Home, Ciriza, Chamorro, Sta. Urbana,
Juan Mari, Tito. Fantástico, Apagador, A. Cervera, Mu-
sel, Galerna, Galicia, Mercedes, Cartagenero, Castelló.
Virgen de Iciar, Álava, Virgen de Begoña, Virgen del Car-
men, Moncho, Henry, Hydria, Bilbao, Senra, etc.
Serían habilitados como minadores, además de las
instalaciones que con este objeto se dispusieron tam-
bién en el destructor «Velasco», el vapor «Genoveva
Fierro» y los pesqueros «Felisa Rodal» y «Ro-
dal Barreno».
De entre lodos los «bous» armados na-
cionales podemos destacar dos de ellos,
denominados «Galerna» y «Álava». Ambos
eran buques pertenecientes a la PYSBE, compañía vasca
fundada en 1927 y dedicada desde hacía tiempo a la
pesca del bacalao.
122 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
Los bacaladeros «Galerna» y «Álava»
El 15 de octubre de 1936, la flotilla de «bous» naciona-
les basada en el puerto de Pasajes (Guipúzcoa) capturó
a uno de los bacaladeros de la PYSBE que prestaban ser-
vicio como enlaces marítimos en el norte republicano. Se
trataba del denominado «Galerna», un buque constando
en Escocia en 1928 con 1.204 toneladas de registro, pro-
pulsión a vapor y de características muy marineras.
Un mes más tarde el «Galerna» sería anillado utili-
zando dos cañones Vickers de 101,6 mm y 50 calibres
mod. E, que fueron emplazados en sendas plataformas
situadas sobre el castillo de proa y en la sobrecubierta
de popa, y otros dos Vickers de 47 mm y 50 calibres mod.
1908, a babor y estribor de la chimenea. Tras una ago-
tadora campaña en el Cantábrico, el «Galerna» entró en
larga reparación el 28 de agosto de 1937, situación en
la que permanecería casi tres meses, después de los cua
les volvería a realizar misiones de patrulla en el Canta-
brico hasta el final del conflicto civil.
Otro de los buques de PYSBE. el denominado «His-
pania», sería capturado por los nacionales cuando és-
tos entraron en Bilbao, semihundido en su ría. Tras re-
flotarlo en agosto de 1937, la Marina nacional lo
incorporó a sus «bous» armados con el nombre de
«Álava»; le montaron dos cañones Krupp de 88 mm y
dos Vickers de 47 mm y 50 calibres mod. 1908. Entró
en servicio en octubre de ese mismo año y, junto al «Ga-
lerna», quedó en el Cantábrico como patrullero tras la
caída del frente norte, por lo que no tendría ocasión de
entrar en combate en el resto de la guerra.
Buque-escuela «Juan
Sebastián de Elcano»
Es el único buque de los que
participaron en la Guerra Civil
Española, que todavía hoy
navega encuadrado en la
Annada Española,
(Ilustración Julio López Caeiroi
La EVOLUCION DE LA FLOTA NACIONAL 123
us flotillas DE dragaminas
En Ferrol, Cádiz y Mallorca se organizaron sendas flo-
tillas de dragaminas, para las que se utilizaron varios
barcos pesqueros de casco de madera, requisados y a cu-
vas dotaciones originales se militarizó y empleó en las
tareas de rastreo de minas en cada una de las zonas ma-
rítimas. La del Cantábrico dispuso de los buques: «Pe-
dro Álvarez». «Ons», «Sálvora», «Almirante Cervera»,
«Nuevo Pepe Lestón», «Perla del Mar» y «Aberri
Eguna». La flotilla del Estrecho, el «Castor», «Pollux»,
«1-2» e «1-4» (todos aparejados con rastras modelo ne-
grillo). La flotilla de Baleares disponía de los barcos
«Cervantes», «Calderón de la Barca», «Elisa n° 1» y
«Elisa n° 2».
Llave de fuego
Perteneció a una pieza de
artillería naval.
(Cortesía Museo Naval}
LOS CRECEROS AUXILIARES
La necesidad de contar con barcos de gran porte, capa-
ces de acoger a bordo una variedad de armamento de di-
ferentes calibres, hizo que la Marina nacional requisara
varios buques mercantes y los transformara en «cruce-
ros auxiliares».
En el transcurso de los cuatro primeros meses de
guerra, la Marina nacional había conseguido armar un
total de nueve barcos mercantes, que conservaron, por
regla general, su propia tripulación, aumentada en el
personal de marinería necesario para el manejo del ar-
mamento y una pequeña guarnición de Infantería de
Marina.
Para el armamento de dichos buques se utilizaron di-
ferentes materiales artilleros, aunque casi todos ellos
eran de la casa Vickers y de calibre 120 y 101,6 mm, pro-
cedentes los primeros de la Fábrica de Artillería de La
Carraca, donde se construían los cañones de los des-
tructores clase Churruca; y los segundos, del material
recuperado del primer acorazado «España», perdido
anos atrás en el cabo Tres Forcas, aunque se consiguió
salvar toda su artillería.
Uno de los primeros vapores armados fue el «Dó-
rnine», un moderno buque de 6.900 toneladas de regis-
10 bruto, perteneciente a la compañía Transmedite-
ánea, dedicada al tráfico comercial con Guinea.
LAS MINAS NAVALES
En 1936 la Marina española disponía de varios tipos de minas,
aunque se trataba de modelos anticuados, procedentes de la
Primera Guerra Mundial, fabricados en nuestro país por la
Sociedad Española de Construcción Naval. Eran las minas de
bastón Vickers-Elia H-I6-A, y la de antena Vickers H-5, ambas
de diseño británico. Su carga era de unos 100 kilos de trilita y
su eficacia fue prácticamente nula. En los primeros meses de
la guerra, los nacionales emplearon en el Cantábrico al «Ve-
lasco» para organizar campos de minas ofensivos en los prin-
cipales puertos de la zona republicana.
Vanas adquisiciones en el transcurso del conflicto dotaron a
los nacionales de minas alemanas «de cuernos» tipo EME,
que databan también de la Primera Guerra Mundial, aunque
su modelo era mucho más avanzado que las Vickers. Los ale-
manes suministraron unos 500 ejemplares a finales de 1936.
Tras la caída de Bilbao, en junio de 1937, los alemanes sumi-
nistrarían otras cien minas del modelo «Carbomt», denomi-
nadas «de pera» por la forma de su cuerpo principal Al pa-
recer, se montaron varios campos con estas minas entre Gi-
jón y Avilés. aunque no consiguieron éxito alguno.
Otros tipos empleados en España fueron las EMC II y EMD
alemanas, del año 1924. la holandesa Vickers H-2. análoga a
la anterior, y la Mótala, de patente sueca, de 1930.
124 ARMAS 1 l x| FORMES DE LA GIERRA ClVIL ESPW \
En el arsenal de La Speria < Italia > fueron armados
tres buques mercantes de nombres «Ciudad de Palma»
(enPríncipe Alfonso*). «Res Jaime !• y • Mallorca» El
primero lubia sido construido en Italia en 19*0. tema
5.650 toneladas de registro bruto. Los otros dos eran
también de ongen italiano, aunque mas antiguos >
pequemos que el anterior.
Urs vapores denominados «Ciudad de Va
léñela». «Ciudad de Mahón* > «Ciudad de
Alicante* también fueron habilitadlo
como mercantes armados El pri-
mero de 2 497 toneladas de re
gistrn bruto lúe artillado en
La íaoi < i !<»•• t»t H
I MUI I VI V l»l OJU
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(<•/«•< i »-•»« Fu ma
Cadi/ v Fenol El secundo \ el tercer'» Je 2 lcÜ v 2**K)
toneladas respes tivamente
Los buques . La /ato. v -PuvhoL.de I ^|4 tonelada*
de registro, eran antiguos mercantes construidos en Ita
lia a tíñales del siglo XIX v fueron armados en ¡<«* pri
irnms meses de l.i vontienda
Los mercantes «Re\ Jaime II- \ -J J Sister». ira* *cr
capturados por el crucen» -Cananas- en el Medi-
terráneo en septiembre de W*7 tamban tuc
ron transformados en mercantes ai
tnados Ambo* n»/alxin la* tre*
mil totwlada* de tevt*lro
bruto peí teñe-
124 Armas y uniformes de la Glerra Civil Española
Banderines
Fueron ofrecidos como
obsequio al crucero
«Almirante Cerrera»
(Cortesía Museo Naval)
En el arsenal de La Spezia (Italia) fueron armados
tres buques mercantes de nombres «Ciudad de Palma»
(ex-«Príncipe Alfonso»), «Rey Jaime I» y «Mallorca». El
primero había sido construido en Italia en 1930, tenía
5.650 toneladas de registro bruto. Los otros dos eran
también de origen italiano, aunque más antiguos y
pequeños que el anterior.
Los vapores denominados «Ciudad de Va-
lencia», «Ciudad de Mahón» y «Ciudad de
Alicante» también fueron habilitados
como mercantes armados. El pri-
mero, de 2.497 toneladas de re-
gistro bruto fue artillado en /
Acorazado «España»
Ahal<> Participó en la Guerra
Civil en el bando nacional
aunque su estado operativo no
era óptimo Se hundió en el
Cantábrico, tras chocar con
mina, en 1937.
(Ilustración: Julio López Caeiro)
La evolución de la flota NACIONAL 125
Emblema de ojal
Fue fabricado iras el hundimiento del
crucero «Baleares» el 6 de marzo de
¡938, para recaudar fondos para las
viudas \ los huérfanos de los marinos
del buque.
(Colección Escrigas)
Cádiz y Fenol. El segundo y el tercero, de 2.150 y 2900
toneladas respectivamente.
Los buques «Lázaro» y «Puchol», de 1.514 toneladas
de registro, eran antiguos mercantes construidos en Ita-
lia a finales del siglo XIX, y fueron armados en los pri-
meros meses de la contienda.
Los mercantes «Rey Jaime II» y «J. J. Sister», tras ser
capturados por el crucero «Canarias» en el Medi-
terráneo en septiembre de 1937, también fue-
ron transformados en mercantes ar-
mados. Ambos rozaban las tres
mil toneladas de registro
bruto, pertene-
126 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
cían a la Transmediterránea, habían sido construidos en
Italia y habían servido como buques pasión en la zona
republicana en los primeros momentos de la guerra.
La motonave «Mar Cantábrico», de 6.632 toneladas
de registro bruto y 7.500 de carga, fue apresada por el
«Canarias» en el golfo de Vizcaya, caigada de ai mámenlo
y pertrechos de güeñ a con destino al norte republicano,
procedente de Norteamérica y México. Debido a su ta-
maño, características, y por su amplio radio de acción,
el Estado Mayor de la Armada nacional pensó transfor-
mar este magnífico buque de carga en crucero auxiliar.
Los resultados obtenidos en la transformación
este barco fueron tan buenos que más adelante -en b
factoría de Sestao- se procedió a hacer la misma <
ración en su gemelo, el «Mar Negro», apresado pO| |a
escuadra nacional con cargamento de material de <
rra para el bando republicano cuando regresaba de Ru
sia. Los trabajos de conversión del buque en crucero
auxiliar se llevaron a cabo de una manera más com-
pleta por disponer de materiales de acero en mavor
cantidad que cuando se armó el «Mar Cantábrico» en
Ferrol.
Torpedera alemana
Fue enviada en el curso de la
Guerra Civil a los alzados. La
imagen sería tomada años más
tarde, en la bahía de Cádiz. La
bandera española que lleva
pintada en el costado era la
marca identificativa de los
buques españoles durante la II
Guerra Mundial.
BUQUES MERCANTES CONVERTIDOS EN CRUCEROS AUXILIARES
Ciudad de Palma 2 cñ.Vickers de 120 mm y 2 cñ.AA de 76,2 mm
Ciudad de Alicante I cñ. Vickers de 120 mm. 2 cñ. Vickers de 101,6 mm, I cñ. Vickers de 47 mm y I am.AA de 13,2 mm
Ciudad de Mahón 3 cñ.Vickers de 101,6 mm y I am. Flak de 20 mm
Lázaro
Puchol
Rey Jaime II
J.J. Sister
Rey Jaime I
Mallorca
Dómine
Ciudad de Valencia
Mar Cantábrico
Mar Negro
I cñ. Vickers de 120 mm, 2 cñ.Vickers de 101,6 mm, 2 cñ. de 47 mm y I am. AA de 13,2 mm
I cñ. Vickers de 120 mm, 2 cñ. Vickers de 101,6 mm, 2 cñ. de 47 mm y I am. AA de 13,2 mm
2 cñ. Vickers de 101,6 mm
2 cñ. Vickers de 101,6 mm, I cñ. Elswick de 76,2 mm y I am.de 13 mm
I Armstrong de 120 mm y I Ansaldo de 76,2 mm (luego se le montó I Vickers AA de 47 mm, en sustitución de aquel)
I Armstrong de 120 mm y I Ansaldo de 76 mm (luego se le montó I Vickers AA de 47 mm, en sustitución de aque)
I cñ. de 120 mm, 2 cñ.Vickers de 101,6 mm, 2 cñ.Vickers de 47 mm, I am. AA de 20 mmy otra Breda de 13.2 mm
4 cñ.Vickers de 152,4 mm, 4 cñ. AA Flak de 88 mmy 4 am. Flak de 20 mm
4 cñ.Vickers de 152,4 mm.4 cñ. Armstrong de 76.2 mm AA y 3 am.Scotti de 20 mm
La evolución de la flota nacional 127
Bandera de guerra del III Reicii
Procede de una falúa del acorazado
«Deutschland» La Marina del Reich
se vio envuelta en vanos sucesos
violentos durante la conflagración
española.
(Cortesía Museo Naval)
La ayuda exterior: Alemania e Italia
Desde el comienzo del conflicto, los sublevados tuvieron
las simpatías de Alemania e Italia. Aunque la mayor palle
de la ayuda que estos países comenzaron a hacer llegar
fue a parar al Ejército y a la Aviación, la Armada también
fue receptora de algunos materiales, necesarios para in-
crementar la potencia de la exigua y mal armada flota con
la que contaba.
Alemania remitió artillería y direcciones de tiro, casi
todo el material procedía de la Primera Guerra Mundial,
así como municiones y cinco lanchas torpederas de di-
seño moderno y avanzado. Italia, además de artillería y
direcciones de tiro anticuadas, accedió a vender a los su-
blevados cuatro viejos destructores, dos buenos subma-
rinos y cuatro lanchas torpederas, pequeñas y mediocres.
Ayuda naval germana ei
Las lanchas torpederas
Tras la denota alemana en la Primera Guena Mundial,
la nueva armada teutona quedó limitada a una pequeña
fuerza de buques costeros con nula capacidad otensiva.
Pese a ello, los astilleros alemanes desarrollaron en la dé-
cada de los años veinte varías lanchas rápidas lanzator-
pedos experimentales. En 1930 se construyó la primera
lancha rápida antisubmarina denominada UZ(S) 16. que
pronto cambiaría su denominación por Wl, v dos años
más tarde por el ya definitivo S-l.
Con ella dio comienzo una nueva saga, cuyas cinco
primeras unidades (lanchas S-l a S-5) serían transferi-
das a la Marina sublevada en el transcurso de la Gue-
rra Civil española.
Torpedera alemana S-l
Fue entregada a la Marina
nacional y bautizada «Oviedo».
(Ilustración Julio López Caetro)
,28 ».M.« y uniformes de la Guerra Civil Espacióla
LANCHAS TORPEDERAS ALEMANAS Y SU ARMAMENTO
Lancha torpedera Armamento Observaciones
S-l Oviedo I Flak de 20 mm C/30 y 2 lanzatorpedos de 533 mm 51,6 Tm
S-2 Falange 1 Flak de 20 mm C/30 y 2 lanzatorpedos de 533 mm 57.6 Tm. Se quemó durante la guerra
S-3 Badajoz 1 Flak de 20 mm C/30 y 2 lanzatorpedos de 533 mm 57,6 Tm
S-4 Requeté 1 Flak de 20 mm C/30 y 2 lanzatorpedos de 533 mm 57,6 Tm
S-5 Toledo 1 Flak de 20 mm C/30 y 2 lanzatorpedos de 533 mm 57,6 Tm
TOTAL 5 Flak de 20 mm y 10 lanzatorpedos de 533 mm 57,6 Tm
Lancha de apoyo al AS/88
Pollensa
Armamento
I Flak de 20 mm C/30
Observaciones
Su misión no era ofensiva sino de apoyo
El 14 de noviembre de 1936 arribaba al puerto de
El Ferrol el buque mercante alemán «Ulhenfcls», entre
cuya carga traía dos lanchas torpederas: la «S-2» y la
«S-4», que serían bautizadas por la Marina nacional
como «Falange» y «Requeté». Tres meses después, el «li-
mar», buque la misma nacionalidad, descargaba en el
puerto de Huelva otras tres lanchas de la misma clase,
las «S-l», «S-3» y «S-5», denominadas, respectivamente,
«Oviedo», «Badajoz» y «Toledo». Hay que tener en
cuenta que varios meses más tarde se recibiría la lan-
cha denominada «Pollensa», que fue utilizada para el
servicio de la escuadrilla AS/88 de la Legión Cóndor. To-
das ellas montaban de origen una ametralladora an-
tiaérea de 2 cm C/30 Flak.
Artillería para los buques de superficie
La escuálida Ilota de los sublevados adolecía de la falta
de artillería antiaérea, y las primeras peticiones vinieron
enfocadas, precisamente, en ese sentido. El total de pie-
zas de la especialidad enviadas a la Marina nacional tue
de setenta y cinco cañones y ametralladoras, que se pue-
den desglosar de la siguiente manera:
• Ocho cañones antiaéreos de 10,5 cm L/45 en mon-
taje C/30.
• Cuatro cañones antiaéreos de 10,5 cm Ubis u Tbts
Flak L/45.
• Ocho cañones antiaéreos de 8,8 cm S.K.C/30 en mon-
taje M.PL.C/30.
• Diez cañones antiaéreos de 8,8 cm L/45 en montaje
M.P.L.C/13.
• Cuarenta y tres ametralladoras antiaéreas de 2 cm
C/30 en montaje C/30.
• Dos cañones para tiro de superficie de 8,8 cm
S.K..L/45 sobre montaje M.L.C/06 (antiguas piezas na-
vales procedentes de la Marina imperial germana con
las que se artilló el bou «Álava»).
Lancha Torpedera
Izquierda. Fue una de las
entregadas a la Marina
nacional por el Tercer
Reich.
Destructor «Ceuta»
Página siguiente. Italia '< K
a los sublevados cuatro
destructores. En la iniag1""
de ellos, bautizado en Espa»
como «Ceuta»-
La evolución de la flota nacional 129
Submarino italiano
Pertenecía a la clase Archimede y en España se
le dio el nombre de '•General San ¡urjo»
(Ilustración: Julio López Caeiro)
La ayuda naval italiana i i
Desde los primeros días de la sublevación, cuando estuvo
claro que el Arma Submarina al completo quedó en ma-
nos de los frentepopulislas, la exigua Marina de los su-
blevados vio la necesidad acuciante de solicitar la cesión
de algún sumergible que compensara la aplastante su-
perioridad del enemigo. Tras las reticencias de Alemania
y Portugal, Italia dio su aprobación a ceder la utilización
a los nacionales de varios submarinos con dotación pro-
pia, pero con un comandante adjunto español, que ase-
soraría al comandante real del buque y que figuraría
como comandante efectivo si éste tuviera que dar la cara
ante buques de la Marina de Guerra de otro país.
Por otro lado, y debido a la carencia casi absoluta de
destructores, también se solicitaron a Italia algunas uni-
dades para aliviar el enorme esfuerzo que realizaba el
«Velasco», único destructor en manos de los sublevados.
En este caso, las unidades navales vendidas fueron unos
viejos destructores, agotados y poco efectivos, aunque,
como en muchas otras ocasiones, la Marina nacional
supo sacarles provecho durante la campaña.
Además de artillería naval para poder armar algunas
de las unidades de la flota nacional y unos pocos bous,
la Regia Marina enrió cuatro pequeñas lanchas torpe-
deras de dos modelos diferentes, cuyo resultado no me-
rece casi ni comentarios.
Submarinos italianos en el conflicto hispano
En marzo de 1937 el Duce dio su aprobación a la venta
de dos modernos submarinos de la clase Archimede, con
destino a la Marina nacional. Prerio a la cesión, las au-
toridades italianas exigieron el envío de oficiales y sub-
„ .» r.uPRRA Civil Española
,M ARMAS Y UNIFORMES DE LA GUERRA C-----------
destructores italianos
«Huesca» y «Teruel», junto
al «Ceuta», atracados de
popa en un puerto del
Mediterráneo a finales de
1938. H
(Cortesía Museo Naval)
oficiales españoles para familiarizarse en el manejo de los
buques, que zarparon del arsenal de La Spezia el 17 de
abril de 1937 con rumbo a Mallorca. Los submarinos eran
los denominados en la Regia Marina «Arquimede» y «To-
rricelli», nombres que, una vez incorporados a la Armada
nacional, se les cambiaron por «General Mola» y «General
Sanjurjo». El armamento de estos buques consistía en dos
cañones bivalentes OTO de 100/47 mm, dos ametralla-
doras Breda de 13,2 mm mod. 1931 en la torre, en mi-
sión antiaérea, seis tubos lanzatorpedos de 533 mm y dos
de 450 mm.
En septiembre de 1937, Italia aceptó poner a dispo-
sición de la flota nacional cuatro unidades, aunque no
en concepto de venta sino de una especie de arrenda-
miento con tripulaciones italianas incluidas, que pasa-
ron a depender del Estado Mayor de la Armada nacio-
nal: vestían sus mismos uniformes, cobraban en pesetas
y se sometieron a todas las leyes españolas. Los buques
que Italia arrendó eran los otros dos de la clase Archi-
mede, denominados «Galileo Galilei» y «Galileo Ferra-
rás», y los costeros «Iride» y «Onice», ambos pertene-
cientes a la clase Perla. El «Galilei» fue denominado
«General Mola II», y el «Ferraris», «General Sanjurjo II»:
el «Onice» fue conocido como «Aguilar Tablada», y el
«Iride», «González López».
Los destructores procedentes de Italia
En septiembre de 1937 Italia accedía a vender a los su-
blevados cuatro destructores para reforzar su escasa flota.
Se trataba de dos sploratori, denominados en la Regia Ma-
rina «Aquila» y «Falco», y dos contra-torpederi conocidos
por «Alessandro Poerio» y «Guglielmo Pepe».
Destructor «Meulla»
Los destructores italianos
enviados a España eran buques
viejos y poco operativos, a los
que la Marina nacional sacó un
buen rendimiento.
La EVOLUCIÓN de LA FLOTA NACIONAL 131
Los primeros, el «Aquila» y el «Falco», formaban
parte de una serie de cuatro buques encargados a los as-
tilleros italianos en 1913 por la Marina rumana, que se-
rían incautados por Italia en 1915, al participar en la Pri-
mera Guerra Mundial a favor de la Entente, y que
entrarían en servicio con la Regia Marina entre 1917 y
1920. El armamento con el que vinieron a España era
cuatro cañones Canet-Schneider-Armstrong de 120/45
mod. 1918/19, en dos montajes dobles (a proa y a popa
en la línea de crujía), dos cañones antiaéreos Armstrong-
Ansaldo de 76,2/40 mm, cuatro tubos lanzatorpedos de
450 mm y cuatro ametralladoras Cok de 6,5 mm.
Para su enmascaramiento, antes de ser enviados a Es-
paña les fue montada una cuarta chimenea falsa, con
objeto de que se confundieran con el destructor nacio-
nal «Velasco», por lo que se les bautizó como «Velasco-
Ceuta» y «Velasco-Mel i lia». Una vez en España, se les
cambiaron las ametralladoras antiaéreas Breda de 13,2
mm por cuatro Rheinmetall Flak 30 de 20 mm.
El 24 de noviembre de 1937, los oficiales y las tri-
pulaciones españolas designadas al efecto se hicieron
cargo de los destructores italianos «Alessandro Poerio»
y «Guglielmo Pepe», bautizados en España como
«Huesca» y «Teruel», respectivamente. Se trataba de dos
viejas unidades de 864 toneladas de desplazamiento, ar-
madas con cuatro piezas de 102 mm (una a proa, otra
a popa, y las otras dos, una por cada banda), dos ame-
tralladoras de 37 mm y otras dos de 20 mm, así como
cuatro tubos lanzatorpedos de 450 mm. Su estado y ve-
tustez provocaron que estas unidades no tuvieran, prác-
ticamente, ningún peso específico en la contienda, su-
friendo graves averías en el sistema de propulsión.
Sumergible italiano
«Arquímede»
Fue vendido a la Marina
nacional por la Regia Marina
en 1937.
Emblema de ojal
Fabricado en Milán
en 1937, representa la
amistad hispano-
italiana durante la
Guerra Civil española
n y .wiroRMES de la guerra civil Española
Las lanchas torpederas
Cuatro fueron las lanchas torpederas italianas vendidas
al Gobierno de Burgos en el transcurso de la Guerra Ci-
vil española; todas ellas eran denominadas en Italia Mo-
íoscafo Annati Siluranti «MAS». Estaban armadas con tor-
pedos de 450 mm, situados en canastas laterales, y
ametralladoras de 6,5 mm.
Las cuatro lanchas italianas pertenecían a dos mo-
delos diferentes:
• «Javier Quiroga» (ex-«MAS 435») y «Cándido Pérez»
(ex-«MAS 436»). Tenían un motor de 1.200 CV y habían
sido construidas en Venecia por la Societá Veneciana Au-
tomobili Navali (SVAN) y botadas ambas en 1931. Lle-
garon las dos a Ceuta el 20 de enero de 1937, hasta
donde viajaron sobre la cubierta del crucero ligero «Mu-
zio Attendolo». Se destinaron inicialmente a operacio-
nes contra la costa de Málaga, todavía en poder de los
republicanos, y fueron transferidas a la Marina nacio-
nal el 17 de marzo de 1937, tras formar al personal es-
pañol destinado a ellas.
La «Javier Oui-
roga» se perdió el 7 de
mayo de 1937, debido a la colisión
con su compañera «Cándido Pérez» frente a las
costas de Granada.
Cromos
Aniba, página actual y
siguiente. Secuencia
idealizada del hundimiento
del crucero «Baleares». P°r
el lanzamiento de torpedos
desde destructores
republicanos.
(Colección Escrigas)
Sublevación
Cuadro alegórico de la<
sublevación de la",a e¡
en el acorazado «Esp
19 de julio de 1936.
______La evolución de la FLOTA NACIONAL 133
• «Nápoles» (ex-«MAS 100») y «Sicilia» (ex-«MAS
223»), de unas doce toneladas y motor de 500 CV, habían
sido construidas en Livomo por la firma Orlando, y bo-
tadas en 1917 («MAS 100») y 1918 («MAS 223»). Estas
dos últimas, de tamaño más reducido que las anteriores,
llegaron a Cádiz el 15 de enero de 1937, transportadas por
el vapor mercante «Emani» desde el Arsenal de La
Spezia. Se destinaron, en principio, a la de-
fensa del puerto de Cádiz y sus
aguas próximas. Fueron
entregadas al
personal
español el 20 de marzo del mismo año, tras la formación
de éste por los italianos llegados con las lanchas.
La artillería naval italiana
Al igual que ocurrió con la ayuda alemana a la marina
sublevada, Italia consintió enviar a los nacionales varios
cañones (todos ellos antiaéreos), para así dar cobertura
y mejorar la paupérrima defensa contra aeronaves, de la
que adolecían los buques de los sublevados. En concreto,
fueron piezas de 100/47 OTO; de 76,2/40 Armstrong; de
40/39 mm Vickers-Temi; de 37 mm Breda; de 20 mm
Scotti y de 13,2 mm Breda.
Lancha torpedera
Se trata de una M.A.S. de las
enviadas por Italia durante la
Guerra Civil española.
(Cortesía Museo Naval)
CAÑONES NAVALES SUMINISTRADOS POR ITALIA Y EMBARCADOS EN BUQUES DE LA FLOTA NACIONAL
Cañón 100/47 mm 76,2/40 mm 40/39 mm 37 mm 20/70 mm 13,2 mm Total
Ejemplares 4 ¡g g 2 9 13
La Marina
republicana
orno ya hemos comentado, la gran mayoría
de los buques de la Marina española que-
daron, a partir del 18 de julio de 1936,
en poder de las fuerzas leales al Go- «
y «Ulloa», que entraron a formar parte de la flota re-
publicana entre 1936 y 1937. armados con cañones de
120 mm como artillería principal.
De la misma manera, adquirió y montó en sus
biemo de la República. Es por
ello que el bando republicano
tuvo menos necesidad que su
oponente de convertir buques
mercantes en navios de guerra.
El Gobierno de la República
logró rematar y poner en servi-
cio todos los destructores clase
Churruca que el 18 de julio estaban
todavía en construcción. Eran éstos los
denominados «Almirante Antequera»,
«Gravina», «Escaño», «Ciscar», «Jorge Juan
buques diverso armamento antiaé-
reo del que, como les ocurría a
sus oponentes, carecían de
manera casi absoluta.
Como veremos a conti-
nuación, también en la zona
frentepopulista, y sobre todo en
el norte vasco, cántabro y astu-
riano, se utilizaron mercantes y pes-
queros armados para complementar las
unidades de guena presentes en esos te-
atros de operaciones. La denominada Ma-
Bitácora
Perteneció a un un buque
de guena participante en el
conflito civil.
(Cortesía Museo Naval}
Destructores tipo Churruca
Son los «Sánchez Barcaiztegui*,
«Almirante Ferrándiz* y «José
Luis Diez* en una imagen previa
a la Guerra Civil. Todos los
destructores de esta serie
quedaron en poder de la flota
gubernamental.
riña de Guerra Auxiliar de Euskadi, en su escaso año de
vida, mantuvo operativos, por ejemplo, nueve bous ar-
mados, veintisiete dragaminas y una veintena de lanchas
de diversos cometidos. En el Mediterráneo, con base en
los principales puertos murcianos, levantinos y catala-
nes, operaron varias flotillas de vigilancia compuestas
por lanchas patrulleras de circunstancias, armadas con
diversos y antiguos cañones y ametralladoras
Buques de guerra incorporados a la
Marina republicana
Los seis destructores en construcción en Cartagena el 18
de julio de 1936 se fueron incorporando a la flota repu-
blicana a medida que la factoría naval los iba entregando.
El primero de ellos fue el «Almirante Miranda», cuyas
obras estaban prácticamente finalizadas. Entró en servi-
cio el 25 de julio y se incorporó a la flotilla de destruc-
tores de Cartagena. Un mes más tarde salía a la mar el
«Gravina» y tres semanas después el «Escaño». El 24 de
octubre de 1936 se incorporaba a la flota republicana el
«Ciscar». Los dos últimos destructores, cuyas obras es-
taban mucho más retrasadas, el «Jorge Juan» y el «Ulloa»,
entrarían en servicio al año siguiente, el 30 de agosto y
el 20 de noviembre de 1937, respectivamente.
Al parecer, sólo había en Cartagena -destinados a los
primeros destructores- un total de nueve cañones Vic-
kers de 120 mm y 45 calibres modelo «F», circunstan-
cia que obligó a desmontar uno de los cinco cañones Vic-
kers modelo «D» de cada uno de los ocho destructores
en servicio de la clase Churruca, para armar con todos
ellos los cuatro destructores cuya entrega estaba prevista
para los meses siguientes. Para completar el armamento
Crucero «Libertad»
Dos de los tres cruceros clase
Príncipe Alfonso en servicio en la
Armada Española, quedaron en
manos de las tropas leales al
gobierno: eran el «Libertad* y el
«Miguel de Cervantes*. En la
fotografía, una vista de popa del
«Libertad*, buque insignia de la
Flota Republicana.
La Marina republicana 137
Gorra y entorchados de almirante
Pertenecieron a D. Valentín Fuentes, de la Flota Republicana
(Cortesía Museo Naval) a'
de los nuevos destructores se llegaron a utilizar -durante
Puerto de Santa Cruz de Tenerife
Ahajo. La imagen fue tomada pocas fechas
antes del inicio de la sublevación. En ella
podemos observar vanos submarinos,
destructores y cruceros de la Armada
española de aquel entonces Todos ellos
serían testigos de primera linea en la Guerra
Civil que se avecinaba.
de 76,20 mm y 45 calibres, de las cuales la Marina re-
tín breve espacio de tiempo- las piezas Vickers de 101,6
mm y 40 calibres procedentes de los destructores «Al-
sedo» y «Lazaga», cuya operatividad los primeros me-
ses de la guerra era bastante escasa.
Los dos últimos destructores entregados a la Marina
publicana disponía de trece piezas, por lo que el «Cis-
car», en abril de 1937, fue dotado de un cañón similar,
de 76,20 mm. pero de sólo 34 calibres (más corto y de
peores prestaciones que los otros). Además de estos ca-
ñones, los destructores fueron destinatarios de otro tipo
republicana, fueron armados con los cañones Vickers de
de armas antiaéreas en distintas fases del conflicto, y se
120 mm procedentes de sus hermanos «Churruca» y «Al-
calá Galiano», ambos averiados y en dique seco en Car-
tagena hasta el final de la contienda.
La defensa antiaérea de estas unidades, al igual que
produjeron cambios constantes de este nuevo arma-
mento. Estos medios de defensa antiaérea eran, por un
lado, ametralladoras de 25 y 13 mm marca Hotchkiss,
adquiridas antes de la guerra, aunque montadas en los
fors de 40 mm y 56 calibres y Oerlikon de 20 mm y 70
calibres, todas ellas importadas por el gobierno de la Re-
pública a finales de 1938 y montada en los barcos en
esas mismas fechas.
mendada a un cañón Vickers en mon
taje de gran án
»
destructor Artillería el 18-7-1936 Artillería en enero de 1937 Artillería en enero de 1939
Sánchez Barcáiztegui 5 cñ. de 120 mm, mod «D» y 1 cñ. AA de 76,2/45 Vickers. 4 cñ. de 120 mm. mod «D». 1 cñ. AA de 76.2/45Vickers y 1 am.AA Hotchkiss de 13,2 mm. Sin datos.
Almirante Ferrándiz 5 cñ. de 120 mm, mod «D» y 1 cñ. AA de 76,2/45 Vickers. Hundido Hundido.
José Luis Diez 5 cñ. de 120 mm, mod «D» y 1 cñ. AA de 76,2/45 Vickers. 4 cñ. de 120 mm. mod «D», 1 cñ. AA de 76.2/45Vickers y 1 am.AA Hotchkiss de 25 mm. Internado en Gibraltar. _ 1
Lepanto 5 cñ. de 120 mm, mod «D» y 1 cñ. AA de 76.2/45 Vickers. 4 cñ. de 120 mm, mod «D». 1 cñ. AA de 76.2/45Vickers y 1 am.AA Hotchkiss de 25 mm. L___ 4 cñ. de 120 mm, 1 cñ.AA de 76,2/45Vic- kers. 1 am.AA Hotchkiss de 25 mm y 1 am. AA Oerlikon de 20 mm.
Churruca 5 cñ. de 120 mm, mod «D» y 1 cñ. AA de 76,2/45 Vickers. < 4 cñ. de 120 mm, mod «D». 1 cñ. AA de 76,2/45Vickers y 1 am.AA Hotchkiss de 25 mm. Desarmado.
Alcalá Galiano 5 cñ. de 120 mm, mod «D» y 1 cñ. AA de 76,2/45 Vickers. 4 cñ. de 120 mm, mod «D», 1 cñ. AA de 76,2/45Vickers y 1 am.AA Hotchkiss de 13,2 Desarmado.
Almirante Valdés 5 cñ. de 120 mm, mod «D» y 1 cñ. AA de 76,2/45 Vickers. 4 cñ. de 120 mm, mod «D», 1 cñ. AA de 76,2/45Vickers y 1 am.AA Hotchkiss de 13,2 mm. 4 cñ. de 120 mm, 1 cñ. AA de 76,2/45 Vic- kers, 1 am.AAVickers-Terni de 40 mm y 2 am. Oerlikon de 20mm.
Almirante Antequera 5 cñ. de 120 mm. mod «F» y 1 cñ. AA de 76.2/45 Vickers. 4 cñ. de 120 mm. mod «D», 1 cñ. AA de 76,2/45Vickers y 1 am.AA Hotchkiss de 13,2 mm. 4 cñ. de 120 mm. 1 cñ. AA de 76,2/45 Vic- kers y 2 am. AA Hotchkiss, 1 de 13,2 mm y 1 de 25 mm.
Almirante Miranda 1 2 cñ. de 120 mm. mod. «D», 2 cñ. de 120 mm. Mod. «F», 1 cñ.AA de 76,2/45 y 1 am.AA Hotchkiss de 13,2 mm. 4 cñ. de 120 mm, 1 cñ. AA de 76,2/45 Vic- kers, 1 am.AA Hotchkiss de 13,2 mm y 2 am. Oerlikon de 20 mm.
i Gravina 4 cñ. de 120 mm, mod «F», 1 cñ. AA de 76,2/45Vickers y 1 am.AA Hotchkiss de 13.2 mm. 4 cñ. de 120 mm. 1 cñ. AA de 76,2/45 Vic- kers y 1 am.AA Hotchkiss de 13,2 mm.
Escaño 4 cñ. de 120 mm. mod «D». 1 cñ. AA de 76.2/45Vickers y 1 am.AA Hotchkiss de 13.2 mm. 4cft.de 120 mm. 1 cñ. AA de 76,2/45 Vic- kers y 1 am.AA Hotchkiss de 13,2 mm y । am. Oerlikon de 20 mm.
1 Ciscar 4 cñ. de 120 mm, mod «D» y 1 cñ. AA de 76,2/45 Vickers. Perdido.
Jorge Juan | ¡ Ulloa Sin entregar. Sin datos.
L ' Sin entregar. 4 cñ. de 120 mm. 1 cñ. AA de 76,2/45 Vic- kers, 1 cñ. de 40 mm y 2 am.AA Oerlikon de 20 mm.
Las Armas submarinas de la Guerra Civil
El armamento más importante que llevaban muchos de los buques de
menor porte -submarinos, torpederos o destructores- no era la arti-
llería convencional sino las denominadas armas submarinas: torpedos,
minas y cargas de profundidad.
El servicio de torpedos se estableció en España a principios de la dé-
cada de 1870 y desde entonces nuestra Marina dispuso de multitud
de tipos y vahantes, si bien fueron los denominados «locomóviles»
los más importantes y los que había en servicio al iniciarse las hostili-
dades. Se trataba de armas netamente ofensivas, con una gran carga
explosiva y dotadas de un motor que las desplazaba, una vez lanzadas,
en dirección hacia el objetivo.
Los buques torpederos construidos a la sombra del Plan de Escuadra
de Ferrándiz. desde el T-1 hasta el T-22, de los que once estaban ope-
rativos al iniciarse la guerra en España, estaban dotados de dos tubos
de lanzar de 450 mm -uno sencillo y otro doble- preparados para
disparar los torpedos Schwartzkopf A/08 mediante aire a presión.
Los destructores de la clase Alsedo iban armados con dos montajes
dobles de tubos lanzatorpedos, que procedían al lanzamiento por me-
dio de un cartucho de pólvora, como sería ya corriente a partir de
entonces en los buques torpederos de superficie. Los torpedos eran
los denominados W-45. con carga explosiva de 200 kg de trilita. Aun-
que tenían el mismo calibre que los anteriores Schwartzkopf A/08, lle-
vaban doble carga explosiva y su velocidad era sensiblemente mayor.
Los destructores clase Churruca portaban una batería de torpedos
constituida por seis tubos de lanzar de calibre 533,4 mm, distribuidos
en dos montajes triples. Los torpedos empleados eran los denomina-
dos W-533. construidos en la fabrica de Fiume (Italia), con una carga
explosiva de 250 k de trilita fundida y graduación para tres tipos de
lanzamiento.
Cuenta el vicealmirante García Parreño el caso más extraordinario
de lanzamiento de torpedos que, tal vez. se haya dado jamás. Ocurrió
durante el encuentro del «José Luis Diez» con el minador «Vulcano»,
cuando el primero salió de Gibraltar para entrar en el Mediterráneo,
en los últimos meses de la Guerra Civil. El «Vulcano» consiguió ce-
narle el paso y abordó al destructor por la amura de estribor, el
«José Luis Diez», que llevaba sus tubos de lanzar orientados por el
través de estribor, tomó una violenta escora hacia babor por efecto
del encontronazo y, no se sabe cómo, uno de los torpedos se dis-
paró» cruzó por el aire sobre la cubierta del «Vulcano» y fue a caer al
agua por la otra banda, dejándose parte de la cola, con la cruz de qui-
llas, contra el trancanil de estribor de minador. El destructor republi-
cano fue a varar a la playa de Los Catalanes.
Los cruceros «Libertad», «Miguel de Cervantes» y «Almirante Cer-
vera» llevaban una batería de torpedos compuesta por doce tubos,
repartidos en cuatro montajes triples, dos por cada banda, en la cu-
bierta superior, en una instalación análoga a la de los destructores.
Los torpedos eran los mismos, los italianos, reformados en España.
W-533.
Por lo que respecta a los submarinos, hemos de anotar que los seis
de la serie «B» construidos en Cartagena entre 1922 y 1926 llevaban
cuatro tubos de 450 mm cada uno, y los seis de la sene «C», cons-
truidos también en Cartagena y de mayores dimensiones que los an-
teriores, disponían de seis tubos de 533,4 mm.
Muchos de los buques de guerra españoles disponían en julio de
1936 de morteros para lanzar cargas de profundidad Vickers, varade-
ros para las mismas, y paravanes para sembrar campos de minas.
Al internacionalizarse la contienda española, se vieron también torpe-
dos italianos, rusos y alemanes, así como minas y cargas de profundi-
dad de las mismas procedencias.
BUQUE
Crucero Cervantes
Destructor A. Valdés
TOTAL
Crucero Liberad
Destructor J. L Diez
Destructor Ulloa
LAS AMETRALLADORAS ANTIAEREAS REPUBLICANAS
En diciembre de 1935 se había firmado un contrato con la firma Hotchkiss para la adquisición de diez equipos dobles de ametralladoras
antiaéreas de 25 mm y otros diez de 13.2 mm con sus repuestos y municiones. Este material no comenzó a estar presente en España
hasta abril de 1936, fecha en que llegaron a Cartagena cuatro montajes de 25 mm y diez de I 3.2 mm con accesorios y munición
El dia del alzamiento todas estas ametralladoras estaban en el arsenal de Cartagena sin montar en ningún buque, y a ellas se unió otra
de 25 mm que. aunque destinada al cañonero mexicano «Durango». seria incautada por las autoridades republicanas en Valencia. El resto
del pedido jamás llegaría a España Tras la sublevación, la Marina gubernamental montó estas ametralladoras en la mayoría de los buques
de superficie que quedaron en su poder, como el acorazado «Jaime I». los cruceros «Libertad» y «Cervantes» o los destructores En el
transcurso del conflicto sufrieron múltiples cambios de emplazamiento e incluso alguna pérdida, por hundimiento del buque que lo por-
taba o por inutilización del propio arma.
AMETRALLADORAS HOTCHKISS 25 mm
4 menajes dobles comprados a Francia en abril de 1936
Un monaje doble incauado al Gobierno mexicano en
agosto de 1936
AMETRALLADORAS HOTCHKISS 13,2 mm
10 montajes dobles comprados a Francia en abril 1936
TOTAL: 5 montajes con 10 ametralladoras
TOTAL: 10 montajes con 20 ametralladoras
Como ayuda procedente del exterior, en el transcurso de la guerra la Marina republicana recibió varias ametralladoras de 40 mm. unas
del modelo Bofors. moderno y eficaz en su cometido antiaeronáutico, y otras Vickers-Terni. variante italiana de una anticuada ametra-
lladora inglesa en montaje naval. Los receptores de estas armas fueron los cruceros «Libertad» y «Cervantes», y los destructores «José
Luis Diez». «Ulloa» y «Almirante Valdés».
ARMA DE 40 mm
Dos Bofors
Dos Bofors
Dos Vickers-Terni ___________
Una, sin especificar modelo. Lo más
probable es que fuese Vickers-Terni
Una Vickers-Terni
Ocho cañones de 40 mm
OBSERVACIONES
Se desconoce el número de serie. Moñudas en toldilla y en la concha
de popa
N°: 673 y 674 Moñudas en toldilla y en la concha de popa
A popa y en la plauforma del monuje n° 3
Procedía del Cervantes. Moñuda en crujía, a popa del cañón n° 5
N°: 97. Moñuda el 15 de septiembre en la toldilla. en el lugar que
ocupaba la antiaérea de 13.2 mm Hotchkiss
Es posible que hubiera alguna más moñuda en algún otro destructor,
aunque no tenemos datos para confirmarlo
En fecha tan tardía como diciembre de 1938. la mayoría de los buques de la flota republicana recibieron ametralladoras Oerlikon de
20 mm. Se trataba de una magnifica ametralladora, idéntica a la que venia prestando servicio en la DECA republicana desde los prime-
ros meses de la contienda, aunque en este caso sobre un afuste naval. El despliegue de estas armas en los buques republicanos viene re-
cogido en el cuadro siguiente:
BUQUE OERLIKON 20 mm OBSERVACIONES
Crucero Cervantes Cuatro N°: 1.619. 1 620, 1 623 y 1 624
Crucero Libertad Cuatro N°: 1 621, 1.618. 1.612 y 1.614. Las dos primeras situadas a proa, por fuera del rompedor y las otras dos en el espadell. a Br y Er del montaje n° 3
Crucero Méndez Núñez Tres N°: 1.342. 1.608 y 1.609. El primero en la torre de combate, el segundo en la repisa, a popa, y el tercero en la toldilla
Destructor Lepanto Una N°. 1.627. Montada en el centro, el la plataforma del cañón n° 3
Destructor A.Valdés Dos N°: 1.613 y 1.617. Sobre la plataforma del centro, entre las chimeneas, a Br y Er
Destructor Ulloa Dos N° 1.610 y 1.616. Sobre la plataforma del centro, entre las chimeneas, a Br y Er
Destructor Escaño Una N° 1.622
Destructor A. Antequera No disponía de este tipo de armas
Destructor A Miranda Dos N°: Sobre la plataforma del centro, entre las chimeneas, a Br y Er
Destructor Gravina Una N° 1.126
Destructor Sánchez Barcáiztegui Se carece de datos
Destructor Jorge Juan ¡L Se carece de datos
TOTAL 20 Oerlikon Se trata de un mínimo comprobado. Quizás en los destructores de los
que se carece de datos hubiera montada alguna más
Si recapitulamos, podemos afirmar que en el transcurso de la Guerra Civil, la República contó -al menos- con sesenta y dos ame-
tralladoras antiaéreas de 20. 25 y 40 mm montadas en los buques de su flota.
Destructor
Todos los destructores de la clase
Churruca quedaron en poder del
Gobierno de la República. En la
imagen el «Alcalá Galiano»
(Cortesía Museo Naval)
142 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
Boi «Donostia»
Pertenecía a la denominada
Marina Auxiliar de Euscadi
La Marina de Guerra Auxiliar de
Elzkadi
El 15 de octubre de 1936, el lehendakari José Antonio
Aguirre organizaba una Sección de Marina, dependiente
del Departamento de Defensa del Gobierno vasco, que
llegó a constituir una verdadera Fuerza Naval vasca, cuya
misión fundamental iba a ser la protección de la pesca y
la libre navegación en aguas territoriales, así como el
mantenimiento libre de obstáculos de los accesos a los
dos piezas de 101,6 mm, y se dejó al «Araba» sin arti-
llería alguna por el mal estado general del buque.
En ese mismo mes de diciembre de 1936, y ya por
mediación de la Marina vasca, se procedió al artillado
de dos parejas de arrastreros: el «Goizeko-Izarra» y el
«Iparreko-Izarra». Un mes más tarde, entraba en servi-
cio el bou «Donostia», antiguo bou nacional «Virgen del
Carmen», cuya tripulación se sublevó contra sus man-
dos y se pasó a los republicanos al entrar en Bilbao.
puertos vascos.
El núcleo central de esta fuerza lo constituyeron cua-
tro bacaladeros de PYSBE, que estaban en proceso de
artillado por mediación de las Fuerzas Navales del Can-
tábrico. El 30 de octubre de 1936, el Gobierno vasco in-
cautó los bacaladeros «Mistral», «Vendaval», «Euzkal-
Hem'a» e «Hispania». Estos buques fueron artillados en
los astilleros Euskalduna, entre octubre y noviembre,
En diciembre, sus tripulaciones estuvieron formadas
por personal de la Jefatura de Marina de Euzkadi y sus
nombres pasaron a ser, respectivamente, «Gipuzkoa»,
«Nabarra», «Bizcaya» y «Araba». También tuvo lugar un
cambio en el artillado de estos bous: se potenció la ar-
tillería de los tres primeros, a los que se les montaron
Cromo
Fue editado en tiempos de la
República, alusivo a la Flota
de Guerra española en
aquellas fechas.
(Colección Escribas)
La Marina republicana 143
BOUS ARTILLADOS DE LA MARINA AUXILIAR DE EUZKADI NOMBRE PYSBE ARTILLERÍA noviembre 36 ARTILLERÍA enero 37
^OriDr'fc Gipuzkoa Mistral 1 cñ.Vickers de 101.6 mm, 1 cñ. Vickers de 76,2 mm y 2 am.AA de 8 mm 2 cñ.Vickers de 101.6 mm y 2 am.AA de 8 mm
Nabarra Vendaval 1 cñ.Vickers de 101.6 mm y 2 am. AA de 8 mm 2 cñ.Vickers de 101,6 mm y 2 am.AA de 8 mm
Bizkaya Euzkal-Herría 1 cñ.Vickers de 101.6 mm y 2 am. AA de 8 mm 2 cñ.Vickers de 101.6 mm y 2 am.AA de 8 mm
Araba Hispania 1 cñ.Vickers de 101,6 mm y 2 am. AA de 8 mm Desartillado
Goizeko-lzarra No era PYSBE 1 cñ. Vickers de 57 mm y 1 am AA calibre fusil
|parreko-l zarra No era PYSBE 1 cñ.Vickers de 57 mm y 1 am AA calibre fusil
Donostia No era PYSBE 1 cñ.Vickers de 76.2 mm. 1 cñ.Vickers de 47 mm y 2 am.AA calibre fusil
Gaztei No era PYSBE tí
Iruña No era PYSBE tí
Con el fin de recoger y destruir las minas que los na-
cionales sembraban en la zona vasca, se eligieron varios
pesqueros, a los que, de idéntica manera que en la otra
zona, se les dio el nombre de dragaminas. Fueron un
total de veintisiete los navios dedicados a estos menes-
teres, y aunque no se les dotó de armamento alguno, re-
alizaron una labor agotadora y no exenta de peligros.
La Marina Auxiliar de Euzkadi dispuso de otra vein-
tena de lanchas, buques auxiliares y yates, con los que
desarrolló sus misiones hasta la caída de Vizcaya en ma-
nos nacionales.
LOS BUQUES CIVILES DE LA FUERZAS NAVALES DEL
Cantábrjco
El 13 de octubre, cuando la flota republicana abandonaba
definitivamente el Cantábrico, dejaba en Bilbao al des-
tructor «José Luis Diez», los submarinos «C-2» y «C-5»
y el torpedero n° 3, y en Santander tres hidros de la Ae-
BUQUES MERCANTES INCORPORADOS A LAS FUERZAS NAVALES DEL CANTÁBRICO
NOMBRE TIPO __________ ARMAMENTO
Alcaudón Bou armado 2 cñ.Vickers de 47 mm y I am. calibre fusil
Tiburón Bou armado I cñ. Vickers de 76,2/50, I cñ. Vickers de 57 mm y I Am. calibre fusil
J. M1 Martínez Bou armado I cñ. Nordenfelt de 57mm, I cñ. Vickers de 47/50 mm y 2 Am. calibre fusil
Guión presidencial
Se izaba en los buques de
la Marina Española
cuando eran visitados
por el presidente,
Manuel Azaña.
(Cortesía Museo Naval)
San José Dragaminas Ninguno
San Antonio Dragaminas Ninguno
Justiniano Dragaminas Ninguno
Adelina Dragaminas Ninguno
V-| Lancha motora Ninguno
V-8 Lancha motora Ninguno
V-9 Lancha motora Ninguno
Ángela Lancha motora Ninguno
Mitote Lancha motora Ninguno
144 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
Bou «Nabarra»
Había sido el «Vendaval» en
su época de bacaladero con
PYSBE.
«Mistral»
Abajo. Tras su incautación
por el Gobierno de Euzkadi,
se convirtió en el Bou
armado «Gipuzkoa». En la
imagen vemos a parte de su
tripulación tras el combate
que mantuvo con el crucero
nacional «Canarias».
ronáutica Naval. Pues bien, a esta agrupación que quedó
al mando del capitán de corbeta Lara Dorda se le dio el
nombre de Fuerzas Navales del Norte.
Más tarde, cuando tomó el mando el capitán de cor-
beta Monreal, pasarían a denominarse Fuerzas Navales
del Cantábrico.
A los buques de guerra antes indicados se unirían,
en el transcurso de la campaña del norte varios buques
más, entre los que podemos destacar el destructor «Cis-
car» y los submarinos «B-6», «C-3», «C-4» y «C-6», así
como diversos bous armados, dragaminas y lanchas.
Las flotillas de vigilancia de
Cataluña, Cartagena, Almería y
Valencia
Las denominadas «flotillas de vigilancia y delensa anti-
submarina» fueron creadas en junio de 1937 y tenían
como misión la protección en aguas jurisdiccionales es-
pañolas de los buques mercantes que, procedentes de la
zona francesa, se dirigían a la zona republicana.
La de Cataluña estaba compuesta por varios bous ar-
mados y ocho lanchas patrulleras, que sólo disponían
de ametralladoras. Eran los barcos, los siguientes:
«Ana», «Francisco», «Adela», «Río Urume», «Rafael».
«Llobregat», «María», «Juan Lucena», «Alcaudón» y «V-
33-1-3».
La flotilla de lanchas antisubmarinas para defender
el puerto de Barcelona disponía de dos lanchas ex-fran-
Bandera Nacional
Vigente durante los años que
duró la Segunda República.
(Cortesía Museo Naval)
__La Marina republicana 145
Bandera
de la Unión de Repúblicas
Socialistas Soviéticas.
Condecoración
REPUBLICANA
Anverso y reverso de una
de las condecoraciones
otorgadas durante el
periodo republicano: La
orden de la República.
(Cortesía Museo Naval)
cesas de dieciséis toneladas, denominadas «DAR-1» y
«DAR-2» y de seis lanchas rápidas de origen vasco, que
recibieron los nombres «K-8», «K-l 1», «K-15», «K-17»,
«K-19» y «Ella».
Además, en Barcelona amarraba el transporte de gue-
rra «Lealtad» (ex-«Darro»), dedicado al tráfico de Car-
tagena, Valencia, Barcelona y Mahón, lo mismo que el
vapor «Capitán Sagarra».
Por otra parte, componían la flotilla de Cartagena los
torpederos n° 14 y 17, las lanchas patrulleras tipo DA,
n° 12, 22, 41 y 42, los guardacostas n° 24, 25, 26, 27 y
28; los pesqueros armados «Ma Teresa» y «Hermanos
Llorca»; cinco lanchas antisubmarinas y once rastrea-
dores de minas. La de Valencia estaba formada por los
guardacostas «V-18», «V-22» y «V-23» y la de Almena por
los «V-29» y «V-30».
N. Klznetsov
Jefe de la misión de la
Marina soviética en la
Guerra Civil Española.
El apoyo naval soviético a la Flota
REPUBLICANA
La asistencia naval: los asesores
La Unión soviética prestó asistencia naval al Gobierno de
la República española antes, incluso, de que Madrid lo
pidiera oficialmente. En la segunda mitad de agosto se
inició el envío de personal técnico, en un ambiente de si-
gilo, poniéndose al mando del equipo el agregado naval
soviético Nicolai Kuznetsov. Pese a todos los esfuerzos que
estos asesores realizaron para poner al personal a la al-
tura del material naval del que disponía la Flota repu-
blicana, según Daniel Kovalsky, nunca consiguieron con-
vertir ese cueipo maltrecho del ejército en un arma
competente. Si bien se trataba de una Flota no despre-
ciable, su cueipo de oficiales era prácticamente inexis-
tente, pues casi todos los mandos habían muerto asesi-
nados en los primeros días de la contienda.
Cámara fotográfica
Empleada por la
Aeronáutica Naval en los
años 30 desde sus aviones.
i46 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
En el contexto de la asistencia a la Marina republi-
cana. ésta requería jefes y oficiales de buques y sub-
marinos, y por ello, de acuerdo con el Gobierno, se de-
cidió enviar a España un grupo de seis submarinistas y
varios torpedistas para designarlos comandantes de tri-
pulaciones españolas y mixtas (hispano-soviéticas) en
los submarinos de la clase «C». En conjunto, el grupo
de asesores soviéticos en la Marina de Guerra republi-
cana sumaban setenta y siete personas, que participa-
ron en muchas de las operaciones y combates navales
La Marina mercante soviética apoyó también el es-
fuerzo bélico republicano al comprometerse con las mi-
siones de transporte de material bélico desde los puer-
tos de partida hasta el territorio leal.
En los primeros meses de la guerra los cargueros
salían de puertos soviéticos (Odessa, Feodosia, Se-
bastopol...) y llegaban a puertos españoles, camufla-
dos y enmascarados,
con diferente pabellón
y nombre supuesto.
Pero cuando el blo-
queo de la Flota
nacional se hizo
más duro, se decidió
remitir los cargamen-
tos militares hasta El
Havre o Cherburgo y.
luego, por vía férrea, cruzar Francia y llegar a (
luña. A partir de septiembre de 1937 los nacionales
tensificaron sus operaciones de guerra al tráfico hu
diendo varios buques republicanos sin cargameni.
bélico, y por eso, desde esos momentos, a todos los hu
ques mercantes que hacían la ruta se les dotaba de ar-
mas en las bases navales soviéticas, que a menudr
eran varias ametralladoras y piezas antiaéreas de pe-
queño calibre (45 mm) y, en otros casos, cañones de
superficie de 75 mm.
Las lanchas rápidas rusas
La Unión Soviética, suministrador principal de arma-
mento para la República, remitió entre mayo y junio de
1937 cuatro modernas unidades ligeras con destino a la
Marina gubernamental. Se trataba de unas magníficas
lanchas torpederas de tipo G-5, desarrolladas en 1933,
y que alcanzaban una velocidad superior a
los 45 nudos con mar en calma, velocidad
impartida por sendos motores situados
a popa. Su armamento con-
sistía en un montaje doble
de ametralladoras calibre
fusil y dos tubos lanzatorpe-
dos de 533 mm. Las cuatro
recibidas fueron bautizadas
como LT 11,21, 31 y 41
La Marina republicana 147
Torpedera
Plano de las lanchas
torpederas G-5 soviéticas,
remitidas a España por la
URSS.
La uniformidad de la marina
La Marina fue. quizás, el Ejército mejor
uniformado durante la Guerra Civil espa-
ñola; sus uniformes fueron siempre los
reglamentarios y tradicionales de la Ar-
mada y las variaciones de los mismos du-
rante la contienda fueron mínimas y afec-
taron más a emblemas y escudos que al
propio uniforme.
Había uno blanco, para verano, con gue-
rrera cerrada para oficiales y suboficiales,
pantalón recto y zapatos también blancos.
Para invierno el uniforme era azul marino,
con guerrera abierta, camisa blanca, cor-
bata negra y pantalón azul
marino recto. Los zapatos
eran negros. En verano las
divisas se llevaban en palas
negras, sobre los hombros,
y -en principio- eran las
prescritas en el reglamento
de 1920. En invierno, se llevaban cosidas
en la bocamanga.
Éstas fueron las únicas señas de identidad
que distinguieron a nacionales y republi-
canos: mientras los sublevados mantuvie-
ron las «cocas» sobre los galones, defi-
niendo cada uno de los empleos milita-
res. los republicanos las eliminaron y las
sustituyeron por estrellas cosidas por en-
cima de dichos galones.
La marinería, al igual que sus jefes, dis-
ponía de uniformes para verano e in-
vierno -blancos o azules-, así como
uno gris de faena para uso
a bordo de los buques.
Además del característico
«Lepanto». como se co-
noce a la gorra de la mari-
nería, los uniformes lleva-
ban el clásico «tafetán».
ilustraciones cortesía José Mana
EL EJÉRCITO
Carros de combate y
vehículos blindados en la
Guerra Civil Española
Desde mayo de 1931, diez de los trece ca-
rros Renault FT-17, supervivientes de la
campaña de Marruecos, fueron asignados
a dos Regimientos de Carros de Combate
creados en esa fecha; el nu 1 en Madrid y el n° 2 en
Zaragoza, y los otros tres quedaron en la Escuela Cen-
tral de Tiro para la celebración de cursos y realización
de prácticas de los alumnos.
mera vista pudiera parecer. Se trataba, en suma, de dos
secciones de cinco carros cada una, dotadas de un ma-
terial desgastado y obsoleto, con el perjuicio añadido de
que se carecía de repuestos para su mantenimiento, as-
pecto que afectó, sobre todo, a los vehículos del Regi-
miento de Zaragoza, que sirvieron como (dente de pie-
zas de repuesto para los de Madrid.
Antes del inicio de la Guerra Civil, se fabricaron cua-
tro blindados de circunstancias en el
Unidades y medios blindados al
COMIENZO DE LA GUERRA ClVIL
La realidad de esas dos unidades llamadas
de manera algo rimbombante Regimientos
por el gobierno de la República, era mu-
cho más humilde de lo que a pri
Parque de Artillería del Regimiento
de Costa n° 2, con los que esta uni-
dad artillera participó en la su-
blevación de ju-
lio y ganó
para su
123
52 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
causa la importantísima ciudad de Ferrol, su comarca
y sus arsenales y astilleros.
Tras la creación del Cuerpo de Seguridad y Asalto
-unidad policial dotada de armamento de guerra, or-
ganizada por el entonces teniente coronel Muñoz
Grandes en el período republicano- fue necesario dise-
ñar un vehículo blindado dotado de ametralladoras, que
sirviera en las Compañías de Especialidades de las Co-
mandancias en las que fue articulado el citado Cuerpo.
Dicho vehículo fue fabricado por la factoría de Bilbao
de la Sociedad Española de Construcción Naval, y re-
cibió el nombre de Carro Blindado Bilbao modelo 1932.
Debido a sus buenas prestaciones y a la facilidad p
su construcción, este blindado también fue declarado r •
glamentario para el Grupo de Autoametralladoras-C-.
ñón del Arma de Caballería, constituido según Orden
Circular de 5 de junio de 1931 y con sede en Madrid
El total de vehículos de esta clase fabricados hast t
julio de 1936 fue de 40. correspondiendo 28 al Cuerpo
de Seguridad y Asalto (dos en cada una de las 14 Co-
mandancias) y 12 al Grupo de Autoametralladoras de
Caballería, que aún no había completado su plantilla
Asignados a la Escuela de Automovilismo Pesado de
Artillería, existían en Madrid un mínimo de cuatro canos
de asalto Schneider CA-1 operativos, los cua-
les se emplearon en el asalto al Cuartel de la
Montaña, en el asedio al Alcázar de Toledo y
en la defensa de Madrid. En Asturias, también
sobrevivían los cuatro carros «Trubia», fabri-
cados la década anterior, aunque su valor mi-
litar era realmente nimio.
La situación el 18 de julio de 1936, por lo
que respecta a canos de combate y \ehicu-
Ca.mió.n Blindado
El ' Bilbao» era el mejor de los
blindados existentes en España
antes del conflicto civil
Unidad Vehículos Cantidad Ciudad Bando Valor Militar
Regimiento de Carros de Combate n° 1 Carros Renault FT-17 5 Madrid Rep. • Poco
Regimiento de Carros de Combate n° 2 Regimiento de Infantería «Milán» n° 32 rabnr.i HATmhn Carros Renault FT-17 5 Zaragoza r Nac • Poco
Carros Trubia A-4 3 Oviedo Nao • Nulo
• uwi xjc iruulíi xjTUDO de Allffiimnrri1!-^ Carro Trubia A-4 1 Trubia Rep. • Nulo
^uto-ametralladoras Cañón de Caballería z* \ , -
Carros «Bilbao» Mod 32 12 Aran|uez (Madrid) Rep. • Aceptable
Comandancias de la Guardia de Asalto
Carros «Bilbao» Mod 32 22 Madrid, Barcelona, Rep • Aceptable
Comandantas de la Guardia de Asalto S EC.N. de Bilbao Valencia. Bilbao, Badajoz
Carros «Bilbao» Mod 32 4 Sevilla y Zaragoza Nac. • Aceptable
Escuela de Automovilismo Pesado de Artillería Kegimiento de Costa n° 2 Carros «Bilbao» Mod 32 2 Bilbao Rep. • Aceptable
Carros Schneider CA-1 Blindados «Ferrol» 4-6 4 Madrid Ferrol Rep. • Nac • Poco Poco
_______________________CARR0S ” COMBOTE I ' r "" 1«» BUFADOS en LA Gl ERRA ClVIL ESPAÑOLA |53
Carro Renault
Página 151. Procedentes de la guena de
Marruecos, los carros franceses Renault
FT-17 eran los únteos en servicio el 18 de
julio de 1936.
Trlbia-Naval
Derecha y abajo. Una partida de estos
ingenios blindados fue fabricada en
Bilbao en 1937, aunque no fueron rivales
para las tropas nacionales
(Ilustración: Julio López Caeiro)
los blindados, viene recogida en el cuadro de la página
anterior.
Lo cierto es que si exceptuamos los blindados «Bil-
bao» -que, recordemos, no estaban diseñados específi-
camente para uso militar, sino policial-, el resto del ma-
terial blindado presente en España el 18 de julio de 1936
era poco menos que inservible. El desbalance, por tanto,
en medios blindados, en los inicios de la guerra, era fa-
vorable a las fuerzas gubernamentales, quienes tenían
en sus filas 36 carros «Bilbao» frente a sólo cuatro los
sublevados.
La fabricación de medios blindados en
la Guerra Civil
Con los medios existentes entonces, la guerra que
empezaba en España no llevaba camino de
caracterizarse por el empleo de modernos medios
blindados y acorazados, probados va con relativo éxito
en la Primera Guena Mundial y desarrollados durante
las dos décadas siguientes por la mayoría de países
europeos y Norteamérica.
LOS BLINDADOS NACIONALES
El bando sublevado fue muy remiso en la
fabricación de ingenios blindados,
podiendo, únicamente, contabilizar los que
a continuación relacionamos:
154 Armas y uniformes
de la Guerra Civil Española
Camión blindado
Derecha v página siguiente, arriba. El
camión blindado Hispano-Suiza MC -
36 fue fabricado antes del conflicto.
El de la imagen lleva una torre de
carro de combate ruso T-26 -montada
durante la guerra-. Fue capturado pol-
los nacionales, que lo encuadraron en
la Agrupación de Carros de combate
del Ejército del Sur.
Blindado Mercier
Abajo. Se construyó en los primeros
momentos de la guerra en Zaragoza,
en los Talleres Mercier.
• Una serie sobre chasis de camión, construida en
Zaragoza en los primeros meses de 1936, tanto en los
talleres de La Maquinista y Fundiciones del Ebro como
en la fábrica Carde y Escoriaza y en los Talleres
Mercier. En total una docena de vehículos que
combatieron en el frente aragonés.
• Otra serie de doce vehículos sobre cha-
sis de camión, fabricada en Pamplona, que
tomó parte en la toma de San Sebastián en
el verano de 1936 y en las operaciones so-
bre Bilbao nueve meses más tarde. A dife-
rencia de los fabricados en Zaragoza, éstos eran
malos y muy poco efectivos, militarmente hablando.
• Un blindado artesanal de ruedas fabricado en Pozo-
blanco, que sería capturado por los milicianos, y otros
dos en Valladolid, uno de los cuales acudió con la co-
lumna del general Senador al Alto del León.
• Un blindado sobre chasis de tractor oruga Caterpi-
llar, fabricado por Talleres Mercier de Zaragoza, armado
con dos ametralladoras Hotchkiss de 7 mm. Vehículo
efectista y curioso, pero poco práctico, y aunque se le
llegó a denominar «tanque Aragón», no pasaba
de ser un pequeño blindado sin apenas valor
militar.
• Un prototipo de can'o de combate de In-
fantería, fabricado en Bilbao a finales de 1937.
Aprovechando los talleres y la línea de pro-
ducción del conocido como Can o «Trubia-Naval»
-empleado en el Norte por las fuerzas vascas-, los na-
cionales, tras la ocupación de Vizcaya, diseñaron y fa-
bricaron un ejemplar de carro de combate que aunaia
lo mejor de los tres vehículos de combate foráneos que
participaban en la güeñ a: el alemán Panzer l, el italiano
Fiat CV 3/35 v el soviético T-26B. Tras las preceptivas
VEHÍCULOS BLINDADOSY CARROS DE COMBATE
FABRICADOS POR LOS NACIONALES (1936 - 1939)
Modelo Cantidad Ciudad Año Valor Militar
Blindados de circunstancias 12 Zaragoza 1936 Poco
Blindados de circunstancias 12 Pamplona 1936 Muy poco
Blindados de circunstancias 1 Pozoblanco 1936 Muy poco
Blindados de circunstancias 2 Valladolid 1936 Muy poco
Blindado oruga 1 Zaragoza 1936 Poco
Carro de combate 1 Bilbao 1937 Relativo
Carro de combate Verdeja 1 Zaragoza 1938 Bueno
TOTAL 30
pruebas, el ingenio no dio los resultados apetecidos y
no se fabricaron más ejemplares.
• Otro prototipo de carro fabricado en el Taller de la
Agrupación de Carros de Combate, ubicado en Cariñena,
a finales de 1938. Este blindado, denominado por el ape-
llido de su diseñador, el entonces capitán de Artillería Ver-
deja, fue construido aprovechando piezas de otros carros
y vehículos disponibles en los talleres, e intentando ex-
traer lo mejor de los modelos extranjeros presentes en la
contienda española. El carro cumplió sobradamente con
las estrictas condiciones impuestas por la comisión que
lo evaluó, y tras ser revistado por el propio Franco, se or-
denó la ejecución del proyecto y la fabricación de más ca-
rros de preserie. Finalizó la Guerra Civil y el proyecto de
carro «Verdeja» siguió adelante, aunque diversos facto-
res, cuyo desarrollo sería muy prolijo detallar aquí, lo hi-
cieron fracasar quince años más tarde.
Tercio «María de Molina»
empresa zaragozana Ebro
construyó vanos blindados
del estilo del mostrado en la
fotografía. El personal que
r°dea al vehículo pertenece al
Urcio de requetés «María de
Molina*.
LOS BLINDADOS REPUBLICANOS
Al contrario que sus oponentes, los republicanos
construyeron un sinfín de blindados de todo tipo y
condición desde los primeros días del conflicto; muchos
de ellos meros elementos de propaganda sin ningún
valor militar, empleados más para pasear las siglas del
partido o sindicato por el pueblo o la ciudad donde
fueron montados, que para luchar contra los sublevados.
Como contrapunto a estos productos de la improvi-
sación de los primeros momentos del conflicto, es de jus-
ticia decir que en la zona republicana -bajo la supervi-
sión de ingenieros y técnicos soviéticos- se llegaron a
fabricar magníficos vehículos blindados de ruedas y de
cadenas, como los denominados
156 Armas y uniformes de la Guerra Civil- Española
Camión blindado Fiei.d 2
Fue fabricado por la constructora
Field, de Barcelona, entre agosto \
diciembre de 1936
!A&AIX EL FE XISMEi !
ÍW PASARA
1
UNL-35 o Chevrolet modelo 1937, los cuales fueron, con
mucha diferencia, los mejores de su clase y los únicos
fabricados en serie durante la Guerra Civil española;
tanto es así que los que lograron capturar sus enemigos
en el campo de batalla fueron puestos inmediatamente
en sen-icio en sus propias unidades, permaneciendo en
activo en el Ejército español de la postguerra hasta bien
entrados los años cincuenta.
manufacturar vehículos, representado, fundamental-
mente, por la Hispano Suiza; otro dedicado al ensamblaje
y puesta en el mercado de vehículos, cuyos máximos ex-
ponentes eran las filiales españolas de la Ford o la Gene-
ral Motors, e incluso un tercero dedicado a la fabricación
de material móvil para la construcción, el ferrocarril o el
sector naval. Con estos condicionantes, no es raro que Ca-
taluña se situase a la cabeza del ranking de fabricación
de blindados durante la Güeña Civil.
Blindados y carros de combate fabricados en Cataluña
En 1936 existía en Cataluña una importante industria me-
talúrgica, destacando un sector
dedicado a
Carros de combate y vehículos blindados en la Guerra Civil Española 157
Blindado Chevrolet uod. 37
Izquierda. En la zona republicana se
fabricaron los mejores vehículos
blindados de la Guerra Civil. Con
planos y asesores soviéticos se llegaron
a construir vanas decenas de
magníficos blindados, annados de
cañón de 37 o 45 mm y varias
ametralladoras.
Blindado Hispano-Suiza
Arriba, centro Aunque era un blindado
construido antes de la guerra, se
empleó con eficacia en el conflicto.
dades milicianas, estos blindados pasaron a desempeñar
papeles menos ofensivos \ terminaron ejerciendo labores
de retaguardia.
Según los datos contenidos en la documentación del
antiguo Consejero de Finanzas de la Generalidad cata-
Desde los primeros momentos de la sublevación, mul-
titud de talleres catalanes comenzaron a blindar camio-
nes sin un objetivo definido ni una dirección organizada.
Más adelante, encuadradas en la denominada Comisión
de Industrias de Güeña de la Geneialidad, muchas fá-
bricas y talleres de Cataluña se dedicaron a la labor de
construir una serie de vehículos blindados, que serian en-
lana. Josep Tarradellas, fueron, como mínimo, un total
de 159 blindados los construidos bajo los auspicios de
las Industrias de Guerra de la Generalidad entre sep-
tiembre de 1936 y julio de 1937, cifra a la que habría
que sumar otros 33 vehículos construidos hasta sep-
tiembre. A partir de septiembre de 1937, y sobre lodo
en 1938, se fabricarían más blindados de varios mode-
cuadrados, normalmente, en las columnas que partían
en dirección al frente aragonés. Tras la formación del
Ejército Popular y la consiguiente absorción de las uni-
los, aunque estos, obviamente, no estaban contenidos
en las cifras facilitadas por el documento aportado por
Josep Tarradellas.
Varios blindados republicanos
Página anterior, abajo. Retirada de
las tropas republicanas del G.E.R.O.
por la frontera francesa. Febrero de
1939.
Abajo. Bandera de Cataluña.
Ametralladora risa
Degtyarev
Derecha. Algunos carros
rusos T-26 llevaban una
ametralladora antiaérea de
7,62 mm montada en la
torre, en un afuste especial.
158 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
Tali er de construcción de blindados
De manera artesanal se blindaron todo tipo de camiones v coches.
Bandera
Pertenecía a una unidad de carros de combate republicana
No sería descabellado afirmar que en los casi tres años
de guerra, en Cataluña se fabricaron más de 200 vehícu-
los blindados de ruedas, algunos verdadera chatarra mó-
vil. aunque otros tuviesen un indudable valor militar.
Por lo que respecta a los carros de combate y vehí-
culos blindados dotados de cadenas fabricados en te-
rritorio catalán, hemos de apuntar la media docena
construida en San Sadurní de Noya, en la fábrica de-
nominada Maquinaria Moderna para Construcciones y
Obras Públicas S.A.E.
Las empresas implicadas en esta fabricación fueron:
La Electricilat S.A. (tres blindados); Melcior Baltá, de
Villafranca del Penedés, (un blindado); SAFA, de Blanes
(un blindado); Talleres Serra de Ha-
Carro Sadurní de Noya
Fue fabricado por las
Industrias de Guerra de
Cataluña.
dalona (dos blindados); Talleres Girona (29 camiones
blindados de seis modelos diferentes); Constructora
Field, de Barcelona, (13 blindados en cuatro series); Ma-
quinista Terrestre y Marítima (22 vehículos blindados
en cuatro series diferentes); Talleres Torras Herrería y
Construcción (50 vehículos blindados de diversa factura
y valor militar); Nuevo Vulcano. (cuatro series de blin-
dados, totalizando 17 vehículos); Hispano Suiza, (40 co-
ches y camiones blindados, correspondiendo casi la mi-
tad de ellos al modelo H-S 3T6 (T-60), de muy buena
factura y con indudable valor combativo); Maquinaria
Moderna, de San Sadurní de Noya, (cuatro tractores
blindados y dos canos de
combate).
Carros de combate y vehículos blindados en la Guerra Civil Española i59
—----
Blindados y carros de combate fabricados en el Norte
En Bilbao y Guipúzcoa se han identificado un total de
19 blindados improvisados entre julio y septiembre de
1936. Algunos incorporaban torres fijas en las que se les
podía montar armamento y la mayoria fueron captura
dos por los nacionales que los emplearon en la ofensiva
sobre Bilbao.
De la misma forma, a finales de 1936 v principios de
1937, la Sociedad Española de Construcción Naval, con
sede en Seslao, fabricó dos series de blindados deno-
minados «Naval-Somua» por estar construidos sobre
chasis de autobuses franceses Somua. En total se lle-
garon a elaborar dieciséis vehículos. En la misma época,
los Talleres Echevarría, de Bilbao, llegaron a producir
una docena de camiones, los cuales serían empleados
por las fuerzas republicanas en el frente Norte.
Quizás el provecto más ambicioso de los realizados en
el norte fuera la fabricación en la S.E.C.N. de Seslao, de
una familia de carros de combate, copia de un proyecto
de 1935 desarrollado íntegramente en la Fábrica de Tru-
bia, y que tema como base el tractor Landesa, en servi-
cio en algunas unidades del Ejército español. Este nuevo
carro de combate, denominado Trubia-Naval, comenzó
a salir de la factoría de Sestao en marzo de 1937. fecha
Bi inda dos Fiei.d 4
Construidos de numera un tamo estrambótica,
estos blindados catalanes pasaron desapercibidos
en la Guerra Civil española
BLINDADOS Y CARROS DE COMBATE FABRICADOS EN CATALUÑA
Modelo Fabricante Lugar Cantidad Valor Militar
Blindados Improvisados Varios Cataluña 6 Muy poco
Blindado de ruedas La Electricitat S.A. 3 Muy poco
Blindado de ruedas Talleres Baltá Villafranca del Penedés 1 Muy poco
Blindado de ruedas SAFA Blanes 1 Muy poco
Blindado de ruedas Talleres Serra Badalona 2 Muy poco
Blindado de ruedas Talleres Girona 29 Diverso
Blindado de ruedas Constructora Field Barcelona 13 Poco
wllliuauw Uv 1 Uv'JQJ Blindado de ruedas Maquinista Terrestre y Marítima Barcelona 22 Poco
50
Blindado de ruedas Diverso Talleres Torras Herrería y Construcción Barcelona
Blindado de ruedas Astillero Nuevo Vulcano Barcelona 17 Relativo
Blindado de ruedas Hispano-Suiza Barcelona 40 Relativo Poco
Blindados de cadenas Maquinaria Moderna San Sadurni de Noya 4
San Sadurni de Noya 2 8 Relativo Muy poco
Carro de combate Maquinaria Moderna
Carro de combate Varios Calella. Manresa, Sitges, Badalona,Villafranca...
TOTAL ।
(') Las cantidades que se reflejan son las mínimas comprobadas de las que existe evidencia gráfica documental- aunque todos los
•icios apuntan a que se construyeron algunos más.
160 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
Blindados «Ferrol»
Combatieron durante la güeña en la zona Non
en los frentes de León y Asturias, con las tro^'
nacionales, asignados a las baterías de fusileros
del Regimiento de Artillería de Costa n 2 Su
mascota era una centollo con los colores
nacionales y la leyenda ' Adelante. ¡Viva España1..
Talleres Torras
Página siguiente. abajo Dos
blindados republicanos.
fabricados en Barcelona por lo
Talleres Torras, dependientes de
las Industrias de Guerra de la
Generalidad.
en la que se creaba el denominado Batallón de Cairos Li-
geros de Combate de Euzkadi.
Estos pequeños carros de combate, cuyo poder ofen-
sivo consistía habitualmente, en dos ametralladoras,
participaron en la campaña de Vizcaya y en la de San-
tander encuadrados en la unidad de carros de combate
en cano de combate en la Fábrica de Trubia en agosto
de 1936, siendo empleado contra los defensores de
Oviedo en septiembre y octubre, hasta que fue captu-
rado por las tropas nacionales al romper el cerco de la
capital asturiana.
del Ejército del Norte, y su número, probablemente, no
Blindados fabricados Levante
pasó de la veintena.
En Asturias también se blindaron una decena de ca-
miones comerciales, que se emplearon en los asaltos a
los Cuarteles de Gijón, y en la defensa frente a las Co-
lumnas Gallegas que avanzaban por el oeste de Oviedo.
Uno de los tractores Landesa, fabricados para el Ejér-
En el Levante español había dos grandes empresas me-
talúrgicas: la Unión Naval de Levante y los Altos Hor-
nos de Sagunto, amén de un gran número de pequeñas
empresas y talleres mecánicos. Será en esta zona de Es-
paña donde se llegarían a construir un mayor numero
de blindados de ruedas, la mayoría de magnífica cali-
cito antes de la
guerra, sería
transformado
dad, dando lugar a
este fenómeno la
llegada del Go-
Carro Tribia-Naval
Los nacionales
capturaron numerosos
carros de este modelo,
fabncados por la
Naval de Sestao
(Bilbao).
Carros de combate y 'Ehkllos blindados en la Guerra Civil Española i6,
BLINDADOSY CARROS DE COMBATE FABRICADOS EN EL NORTE
Modelo Fabricante Lugar Cantidad Valor Militar
Blindados Improvisados Varios Bilbao-Guipúzcoa 19 Muy poco
Blindados Naval-Somua S.EC.N. Sestao 16 Poco
Blindados Echevarría Talleres Echevarría Bilbao 12 Poco
Carro Trubia-Naval S.EC.N. Sestao 15-20 Relativo
Blindados improvisados Vanos Asturias 10 Muy poco
Carro Landesa Fábrica de Trubia Trubia 1 Relativo
TOTAL 73-78
biemo Central republicano a Valencia, y el control de
toda la industria levantina -hasta entonces en manos del
denominado Comité Ejecutivo Popular-, por la Subse-
cretaría de Armamentos, quien reconvirtió las instala-
ciones y la maquinaria de las dos grandes empresas ci-
tadas para fabricar blindados, material pesado y
municiones, y las de los pequeños talleres para fabricar
material ligero.
La Unión Naval de Levante, más tarde denominada
Fábrica n° 22, fue la empresa que construyó todos los
blindados en esta zona, llegando a producir unos 250
de varias versiones y calidades. Sin duda, los vehículos
más importantes de los allí fabricados fueran el deno-
minado UNL-35 y el Chevrolet 1937 (también de-
nominado blindado B.C.).
Bajo la dirección técnica del ingeniero soviético, co-
ronel Nicolai Alimov, y con la colaboración de técnicos
españoles y soviéticos, se fabricó el mejor vehículo blin-
dado de los empleados en el transcurso de la Guerra Ci-
vil española. Para ello se emplearon chasis de camiones
rusos ZIS-5, de 3 toneladas, convenientemente adapta-
dos en la Fábrica n° 22 y soldados eléctricamente. Las
planchas empleadas en el blindaje se construían en Sa-
gunto por los Altos Hornos, donde otro ingeniero so-
viético supervisaba los parámetros para su elaboración.
La producción de estos blindados dio
comienzo a comienzos de 1937 en Va-
lencia, a un ritmo que no superaba
los cinco blindados mensuales. En la
primavera de
1938, debido
162 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
a los bombardeos nacionales sobre la capital del Turia,
las instalaciones de la Fábrica n° 22 se trasladaron a la
provincia de Alicante, y fueron montadas en los muni-
cipios de Elda y Petrel, situados al oeste de la capital,
donde continuó la producción de blindados hasta el mes
de marzo de 1939.
En total se llegaron a fabricar del orden de unos 150
vehículos, agrupados en ocho series diferentes en las que
además del ZIS-5 se emplearon chasis de 1,5 Tm de Ford
(mod. 79, de 1937 y mod. 817T de 1938), GAZ (AA) y
Chevrolet (1938 serie T). En 1937 también se emplea-
ron algunos chasis de camiones de origen británico.
Los UNL-35 se emplearon en todos los frentes de la
Guerra Civil excepto en el Norte, aunque, paradójica-
mente, su bautismo de fuego no fuera contra los suble-
vados el 18 de julio de 1936, sino en los denominados
sucesos de Barcelona de mayo de 1937, apoyando a la
Guardia de Asalto que llegó de Valencia para aplastar a
las milicias anarquistas y del POUM.
Bi indados UNL-35
Arriba y derecha. Bajo la dirección del coronel
soviético Nicolai Alimov, se fabricaron en la Unión
Naval de Levante, cerca de 150 blindados de este
modelo, aprovechando diversos chasis Z/S, Ford,
GAZ AA. Chevrolet etc...
Fue el mejor y más numeroso de los blindados
construidos durante la guerra española.
Muchos vehículos de este modelo serían capturados
por los nacionales en el transcurso de la contienda, v tras
encuadrarlos en sus unidades ios emplearían contra sus
antiguos propietarios con evidentes buenos resultados,
lo que sería trascendental para su posterior encuadra-
miento, tras el fin de las hostilidades, en el nuevo Ejér-
cito español de la posguerra.
También se fabricó en el mismo establecimiento el
denominado Chevrolet 1937 o blindado B.C., réplica del
soviético BA-6, y que al igual que ocurrió con los UNL-
35, se construyó bajo la supervisión de ingenieros ru-
sos usando chasis ensamblados en la General Motors
El blindado, del que se llegaron a fabricar del orden de
Carros de combate y vehículos blindados ia la Guerra c.vil Española
las setenta unidades, montaba dos modelos de ton e: una
Blindados en Francia
Izquierda. Tras la caída de Cataluña en poder de
los nacionales, muchos blindados del GERO
pasaron la frontera francesa y terminaron en el
país vecino. En la imagen, un gendarme
custodia más de una docena de blindados
Chevrolet Mod. 37y UNL-35 en suelo francés.
Otros vehículos blindados
pequeña, dotada de un canon Hotchkiss de 37 mm -pro-
cedente de la URSS- y una ametralladora de 7.92 mm..
muy similar a la del blindado soviético BA-1, y otra de
mayor tamaño que era la empleada por los blindados
BA-6 y los caiTos de combate T-26 B y BT-5; probable-
mente se utilizaron las que fueron retiradas de carros y
vehículos destruidos durante la contienda.
Es factible que se llegaran a terminar unos setenta
vehículos antes de finalizar la contienda, aunque la Sec-
ción de Blindados de la Subsecretaría de Armamento,
En otros lugares de la Península se construyeron, con
más pena que gloria, vehículos blindados de circuns-
tancias. los cuales, como acabamos de ver, no fueron más
que insignificantes apoyos puntuales para lev amar la mo-
ral de unas milicias que se aprestaban a defender a la
República.
Unidades y medios blindados
IMPORTADOS DURANTE LA GUERRA ClVIL
La situación de clara precariedad en medios blindados
organismo de quién dependía su fabricación, ofreció a
la Inspección de las Fuerzas Blindadas la cifra de 275
y acorazados era tan evidente en la España de 1936 que
Alemania, Italia y la Unión Soviética, los tres grandes
en proceso de construcción el 31 de mayo de 1938.
Vehículo soviético
Un autoametralladora-cañón de origen
soviético BA-6. Fueron unos
magníficos vehículos blindados,
dotados de una potencia de fuego a la
altura de los carros de combate y una
extraordinaria movilidad.
(Ilustración: Julio López Caeiro)
blindados fabricados en levante
Modelo Blindados UNL-I Blindados UNL-2 UNL Prototipo II UNL Goliat (Prototipos) Fabricante UNI Lugar Valencia Cantidad 5 Valor Militar Poco
UNL Valencia n° 7? íUNLt Valencia 9 4 Poco Bueno Bl INDADO DE CIRCUNSTANCIAS .4/W/O.C,,ex/raorJí/Jan(,e/e/);p. de vehículo bltndado durante L Guerra Civil española Su v0¡Or militar era escaso, pese al e„lpt.io de sus constructores. Fue utilv^ por los nacionales en el Frente ¿ Aragón.
Fábnca n° 22 (UNL) Valencia 2 Bueno
UNL-3S Fábrica n° 22 (UNL) Valencia Unos 150 Mucho
Rlmdado de ruedas Chevrolet 1937 Barcelona Unos 70 Mucho
TOTAL 240
VEHÍCULOS BLINDADOS FABRICADOS EN DIVERSOS LUGARES
Modelo______ Fabricante Lugar Cantidad Valor Militar
Blindados improvisados Vanos en Andalucía Rioonto, Puente Genil. 14 Muy poco
Aznalcóllar, Peñarroya.
□nares. Úbeda.
Blindados improvisados Varios en Extremadura Don Benito y Ménda (Badajoz) 3 Muy poco
Blindados improvisados En Casulla la Nueva Ciudad Real Varios Muy poco
Blindados improvisados Talleres deVegamediana Cistiema (León) 1 Muy poco
Blindados improvisadosSociedad Comercial de Hierros Madrid 5 Muy poco
TOTAL 23
suministradores de material bélico en la Guerra Civil
española, decidieron desde un principio el envío de estos
medios de combate para apoyar el esfuerzo bélico de los
contendientes.
Por lo que respecta a carros de combate, mientras
Alemania e Italia remitieron a los sublevados los lige-
ros Panzerkanipfwagen 1 y Fiat-Ansaldo CV. 33/35,
pobres en prestaciones y tremendamente vul-
nerables frente a cualquiera de las armas emple-
adas en el conflicto, los soviéticos
remitieron a los republicanos
los carros más modernos y efectivos de sus arsenales:
el T-26B y el BT-5. Y en cuestión de blindados de rue-
das, frente a los ocho anticuados vehículos italianos
Lancia 1Z y 1ZM, recibidos en Cádiz en diciembre de
1936, los republicanos recibieron, por lo menos, 120
blindados soviéticos BA-3, BA-6 y 1 AI.
m A clue fueron descargados en Bilbao y
Levante en diciembre de 1936.
Es evidente, pues,
que la superiori-
dad absoluta en
Carros de combate > vehículos blindados en la Guerra Civil Español a iss
Tanqueta italiana
Izquierda, abajo v página 169 Carro de
combare ligero Fiat Ansaldo L i, también
denominado en su país de origen como
carro veloce C l 33/35 Paso sm pena m
gloria por el conflicto español, aunque sus
constructores v usuarios latinos decidieron
que su época había pasado La fotografía de
la izquierda corresponde a uno de los
ejemplares capturados por los republicanos
en la batalla de <ruadalajara
(Ilustración Julio López Caeiro)
este tipo de medios de combate estuvo de pai te de las
fuerzas republicanas, aunque éstas no supieron sacarle
todo el partido necesario para que fueran realmente de-
cisivos en la contienda española.
Analizaremos, de manera independiente, los medios
aportados por teutones y latinos, diferenciando clara-
mente la filosofía de unos y otros respecto al empleo de
los blindados, así como su valor militar en la contienda
hispana
Blindados y carros de combate importados por los
SUBLEVADOS
Los can os de combate alemanes
A partir de octubre de 1936, harán acto de presencia en
territorio español carros de combate y vehículos
blindados foráneos -italianos y alemanes-, todos ellos
acompañados del elemento humano necesario para
entrenar a los soldados nacionales en el manejo de tales
Dado lo escaso del material blindado en sen icio y su
pésimo estado, en septiembre de 1936 el teniente co-
ronel Walter Warlimont, Agregado Militar alemán en
el Cuartel General de Franco, propuso a Berlín el en-
vío urgente de carros de combate y personal especia-
ingenios, tratando a la vez de reforzar y afianzar los
escasos recursos disponibles, y crear las bases de una
organización potente que pudiera enfrentarse al
lizado para apoyar al Ejército sublevado.
A partir de ese momento se pusieron en marcha los re-
sortes de la burocracia ger-
.*Y>»
P.V»ZERKAMpFWACEN I
Derecha, abajo y página siguiente. Este
fue el único modelo de carro de
combate enviado por el III Reich a los
sublevados durante el conflicto. Como
el italiano, se trataba de un blindado
ligero, mal armado y con una
protección para sus sirvientes,
francamente deficiente.
(Ilustración: Julio López Caeiro)
y un grupo de especialistas de todos los empleos para ins-
truir a los españoles en las nuevas tácticas desarrolladas
por los alemanes en materia de guerra acorazada.
El Panzergruppe Thoma, que así se llamó al batallón
alemán por el apellido de su comandante, comprendía
un total de 270 hombres que formaban una plana ma-
yor de mando, dos compañías de carros de combate, una
compañía de transportes, una compañía de taller, una
armería, una unidad antitanque y un grupo de intér-
pretes, aportando un total de cuarenta y un carros del
modelo Panzerkatnpfwagen ¡ Ausf.A, así como diversos
camiones, vehículos, cañones contra carro, motocicle-
tas, accesorios y piezas de repuesto.
En julio de 1936, el Panzjer 1 Ausf. A era un carro de
combate que pudiéramos denominar de circunstancias,
diseñado y fabricado para formar e instruir a las dota-
ciones del arma acorazada alemana en el manejo y em-
pleo de las nuevas tácticas desarrolladas por los teóricos
germanos. Y como carro de entrenamiento el Panzer lera
muy bueno, y fue muy apreciado por los españoles en esta
faceta, pero si algo se demostró en el transcurso de la gue-
rra española fue que en combate real contra otros carros
de combate armados de cañón, era totalmente vulnera-
ble, tanto por su escasa protección como por su pobre y
débil armamento, solicitando permanentemente los es-
pañoles el envío de carros dotados con armas de más ca-
libre, aunque el Reich nunca accedería a la entrega de es-
tos ingenios.
En el mes de noviembre, se recibieron en Sevilla olios
21 carros Panzerkampfwageti /, en este caso del modelo
La Legión
El arcabuz, la pica y1,1
ballesta constituyeron el
emblema empleado i <-S <
Tercio de Extranjeros.
CaRROS 1)E COMBATE y \ EHICl LOS BLINDADOS EN LA GlERRA ClVIL ESPAÑOLA 167
Ausf. B. Poco más tarde, y a través de la unidad militar
alemana se recibieron otros diez carros Panzer / adicio-
nales, sirviendo estos nuevos vehículos para cubrir las
bajas que, inevitablemente, se estaban produciendo en
la guerra española.
A estos setenta y dos carros de combate que aportó
la Legión Cóndor al esfuerzo de guerra nacional, se su-
maron otros cincuenta más que se recibieron por me-
diación de la sociedad Hispano-Marroquí de Transpor-
tes (HISMA Ltda).
Al finalizar la guerra, quedaban en estado operativo
un total de 84 carros de combate negrillos, lo que su-
pone que fueron baja definitiva durante los 29 meses que
estuvieron operativos los Panzer /, 38 ingenios blinda-
dos germanos, el 31% de los recibidos.
Bandera
Fue empleada por la
Agrupación de carros de
combate del Ejército nacional.
Modelo
Panzerkampfwagen I
Panzerkampfwagen I
Panzerkampfwagen I
Panzerkampfwagen I
Panzerkampfwagen I
SECUENCIA DE LLEGADA DE LOS CARROS ALEMANES
Fabricante Recibidos Cantidad Valor Militar
I Krupp y Maybach Octubre 1936 41
I Krupp y Maybach Diciembre 1936 21
I Krupp y Maybach Agosto de 1937 30
I Krupp y Maybach Finales de 1937 10
I Krupp y Maybach Enero de 1939 20
122
relativo
relativo
relativo
relativo
relativo
TOTAL
i68 armas y uniformes de la Guerra Civil Española
Emblema
Centro. Las unidades de carros
del Ejército nacional -del Norte
v del Sur-, emplearon como
emblema una calavera con las
tibias cruzadas, sobre un carro
de combate, todo ello orlado
con sendas hojas de laurel,
enlazadas en su inferior por
una cinta bicolor
Carros alemanes
Derecha. Los Panzer I
alemanes fueron la base
material de la Agrupación de
Carros de Combate del
Ejército del Norte.
Los blindados y los carros de combate italianos
Italia envió a la Guerra de España ocho blindados Lan-
cia 1Z v 1ZM, que combatieron agrupados en una com-
pañía de autoametralladoras de la que dispuso el Corpo
di Truppe Volontari durante el conflicto. Estos blindados
fueron diseñados y construidos por la casa italiana Lan-
cia entre 1915 y 1917, y participaron en la Primera Gue-
rra Mundial con el Regio Esserciio, por lo que al arribar
a España, en diciembre de 1936, eran vehículos desfa-
sados y poco eficaces, militarmente hablando. Montaban
dos o tres ametralladoras Fiat-Revelli mod. 14 de 6,5 mm
rros muy ligeros armados con dos ametralladoras Fiat
35 de 8 mm. y tripulados por dos hombres.
Los primeros cinco ejemplares llegaron a la ciudad
portuaria de Vigo en fecha tan temprana como el 16 de
agosto de 1936 y fueron adscritos al Grupo de Infor-
mación de Artillería n° 3, con sede en Valladolid. quien
los encuadró y dotó de personal A primeros de sep-
tiembre, y tras una primera fase de acoplamiento, la sec-
ción de Fiat fue enviada al Frente Norte al mando del
teniente de Artillería Tamariz-Martell.
El 28 de septiembre llegaba a Vigo otro vapor, el
«Ciltá de Bengasi», que descargó diez nuevos carros
italianos, aunque en esta ocasión tres de ellos eran de
variante lan-
zallamas, así
como nuevo
1
y durante la guerra se perdieron cinco de ellos, regre-
sando a Italia los tres supervivientes.
Los carros de combate que envió Mussolini a la con-
tienda española fueron del modelo fabricado por la casa
Fiat-Ansaldo, denominado Carro Veloce CV. 33/35, ca-
Carros de combate y vehículos blindados ex la Guerra Civil Española i69
personal técnico y repuestos. Con todo este material,
y varias decenas de cañones de acompañamiento de in-
fantería de 65/17, se constituyó en Cáceres el denomi-
nado Ragruppamento ilalo-spagnolo di carri e artiglie-
ria, encuadrado en la Legión, quien le facilitó el
personal y la impedimenta necesaria para comenzar a
operar en los frentes de combate.
Pero a finales de 1936 se constituía el denominado
Corpo di Truppe Volontarie, y en él se encuadraron to-
dos los efectivos de esta nacionalidad presentes en Es-
paña. El 22 de diciembre, la Primera Compañía de Ca-
rros Ligeros entregaba todos los Fiat-Ansaldo CV.
33/35, integrándose su personal en las nuevas unidades
que se organizaron. Pocos días antes, el 8 de diciembre,
el vapor «Aniene» había desembarcado 20 carros lige-
ros italianos, los cuales, junto a los nueve que todavía
existían, constituyeron dos compañías.
Carro lanzallamas
Fiat-Ansaldo CV. 33/35 en versión
lanzallamas.
(Ilustración- Julio López Caeiro)
En los meses de enero \ febrero de 1937 se recibie-
ron otros 24 carros italianos, que sirvieron para orga-
nizar otras dos compañías, las cuales, junto a las que
ya operaban, constituyeron el denominado Ragruppa-
niento Repparti Specializzati, que a las órdenes del co-
ronel Cario Rivolta, contaba además con una compañía
de autos blindados, otra de motoametralladoras, otra de
lanzallamas y una batería de cañones contracarro de 47
mm. En cada compañía había una sección del Ejército
nacional, compuesta por un alférez, y 25 individuos de
tropa, dotada de dos camiones y dos ametralladoras.
Al parecer, en marzo se recibieron otros 24 canos
Fiat-Ansaldo CV. 33/35 que sirvieron para cubrir bajas
v completar las compañías existentes a trece can os cada
una, y en abril se completarían éstas, tras las pérdidas
sufridas en Guadalajara, con otros doce carros del
mismo modelo que llegaron a Sevilla.
170 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
Fiat-Ansaldo CV. 33/35
Arriba. abajo y página
siguiente, abajo Los italianos
habían empleado con éxito
sus carros de combate ligeros
CV 33/35, en la campaña de
Abismia. Desgraciadamente
para ellos, la Guerra de
España nada tuvo que ver
con la campaña africana y
sus oponentes republicanos
importados de la URSS-
fueron muy superiores en
todos los sentidos
En septiembre de 1937 se recibían otros 16 Fiat-An-
saldo CV. 33/35 y se constituía en el seno del CTV el de-
nominado a partir de entonces, Raggruppamento Ca-
rristi, con dos batallones de carros, a dos compañías
al batallón mixto del Raggruppamento Carristi, Tras la Ba-
talla del Ebro, la unidad de canos del CTV recibió un úl-
timo envío de Italia, consistente en 32 vehículos nuevos,
con los que cubrieron bajas y reforzaron los compañías
cada uno, un batallón mixto en el que se encuadraba una
del Raggruppamento.
compañía de carros lanzallamas, una compañía de au-
tos blindados y una tercera de moto-ametralladoras.
Completaba la orgánica del Raggruppamento una uni-
dad de zapadores, una batería antitanque de 37 mm. y
una sección de la misma especialidad de 47 mm.
La siguiente remesa de carros italianos, con doce uni-
dades, llegó a Sevilla en abril de 1938, y con ellos se re-
pusieron las pérdidas que se habían producido hasta en-
tonces, añadiendo una
compañía
En la página siguiente recogemos en forma de cua-
dro las aportaciones italianas de carros Fiat-Ansaldo CV.
33/35 en el transcurso de la Guena Civil española.
En conjunto, la aportación italiana de canos de com-
bate al bando nacional fue un poco mayor que la ale-
mana en cuanto al número de unidades enviadas, aun-
que su efectividad real fue tan pobre o quizás más que
la de los ingenios germanos, pues aunque la movilidad
de los Fiat-Ansaldo era algo mejor que la de los Pan-
zet, ni su protección (una plancha de 13,5 mm en
la parte más gruesa) ni su armamento
Emblemas italianos
ios de las dos primeras filas son los signos tácticos
empleados por el denominado Ragruppamento
Repparti Specializzati, unidad italiana que incluía
los carros de combate ligeros Fiat-Ansaldo CV.33/35
cuando se constituyó el CTV.
En la fila superior, los círculos de colores
correspondientes a las cuatro compañías de carros.
En la fila central, los triángulos correspondientes a
las tres secciones de cada compañía.
Ea tercera fila incluye los signos tácticos utilizados
por el Ragruppamento Camsti desde su formación
en septiembre de 1937.
Los números interiores corresponden al ordinal de
cada carro dentr de la compañía.
(Ilustración: UriARTE
(dos ametralladoras Fiat 35 de 8 mm) estaban a la al-
tura de las circunstancias.
Sumando la aportación total de carros de combate al
bando nacional en el transcurso del conflicto obtenemos
la cifra de 275 ingenios, repartidos cronológicamente de
la siguiente manera: 97 en 1936; 116 en 1937; 44 en 1938
y 20 en 1939.
Blindados y carros de combate importados por los
ingenios de esta clase empleados por sus oponentes.
Pero veamos con detalle cuáles fueron las importaciones
de estos materiales.
Los blindados de ruedas
Tres fueron los modelos de blindados de ruedas que la
República recibió de su aliado soviético durante la Gue-
rra Civil: el ligero FA-1 y los pesados, y casi iguales en-
tre sí, BA-3 y BA-6.
REPUBLICANOS
Si tuviéramos que definir de alguna manera el material
blindado importado por la República, tendríamos que
convenir que, en general, fue de magnífica factura y
calidad. Era nuevo, de primerísimo orden y con una más
que aceptable potencia de fuego; suficiente, desde luego,
para poner fuera de combate a cualquiera de los
APORTACIONES DE CARROS ITALIANOS
Modelo Fabricante Recibidos Cantidad Valor Militar
CV 33/35 Fiat-Ansaldo 16 de agosto 1936 S relativo
CV. 33/35 Fiat-Ansaldo 28 de septiembre 1936 10 relativo
CV. 33/35 Fiat-Ansaldo 8 de diciembre 1936 20 relativo
CV 33/35 Fiat-Ansaldo Enero-febrero 1937 24 relativo
CV. 33/35 Fiat-Ansaldo Marzo de 1937 24 relativo
CV 33/35 Fiat-Ansaldo Abril de 1937 12 relativo
CV 33/35 Fiat-Ansaldo Septiembre 1937 16 relativo
CV. 33/35 Fiat-Ansaldo Abril de 1938 12 relativo
CV. 33/35 Fiat-Ansaldo Noviembre-dic. 1938 32 relativo TOTAL 155
172 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
Blindado soviético
Derecha y abajo. Uno de los
blindados ligeros soviéticos
enviados a España por la URSS
fue el FA-1, que no pasaba de ser
un coche ligeramente armado y
protegido. Muchos de estos
vehículos fueron capturados por
los nacionales e integrados en sus
unidades blindadas.
(Ilustración: Julio López Caeiro)
El blindado ligero ruso FA-1
El vehículo blindado ligero FA-1 se desarrolló en la Unión
Soviética en 1931, basándose en el chasis del coche G AZ-
A, entrando en producción en la fábrica Izhorskiy, de Le-
ningrado, entre 1932 y 1936, año este último en el que
próxima a los sesenta ejemplares, pues a finales de mavo
de 1938 las Fuerzas Blindadas republicanas disponían
todavía de 28 vehículos de esta ciase en servicio. Te-
niendo en cuenta las inevitables pérdidas por destrucción
o captura, no es descabellado plantear esa cifra como
sería reemplazado por el denominado BA-20. El FA-1 era,
en fin, un coche ligeramente armado y protegido, que se-
ría empleado por el Ejército republicano en misiones se-
más probable.
Los blindados BA-3 y BA-6
cundarias como enlace o vigilancia de carreteras y ca-
minos. El FA-1 se empleó en distintos frentes de la guerra
y los capturados por los nacionales fueron asignados,
principalmente, a la Agrupación de Carros de Combate
del Ejército del Sur.
Aunque no hay evidencias objetivas que nos permi-
tan ofrecer datos exactos de los vehículos recibi-
dos en el transcurso del conflicto español, pode-
mos aventurar que la cifra hubo de estar
Los BA-3 y BA-6 eran blindados pesados fabricados en
la planta de Izhorskiy entre 1935 y 1938, que montaban
una torre idéntica a la que llevaban los carros de com-
bate T-26 B
dotada de un
potente ca-
ñón de 45
mm nio-
delo 1932
Carros de combateyvbhIculos blindados en ,a guerra c
Estandarte
jZrecha. Anverso y reverso de
fo bandera del Estandarte del
jjl Batallón de Carros,
perteneciente a la Bagada de
Tanques republicana.
Blindado
Derecha, abajo. El blindado más
potente de los empleados en la
Guerra de España fue, sin duda,
el soviético BA-6.
como armamento principal, y dos ametralladoras de
7,62 mm Degtyarev DT-1932, reglamentarias entonces
en la Unión Soviética. Lo cierto es que el BA-6 no era
más que una versión aligerada en casi una tonelada del
BA-3, en el que se había montado una suspensión re-
forzada y una nueva transmisión, y aunque externa-
mente eran casi idénticos, es sencillo identificarlos por
llevar el BA-3 una puerta de entrada en la parte poste-
rior del vehículo, puerta que sería eliminada en la ver-
sión BA-6.
En 1936 se recibieron cuatro BA-3 y veintiséis BA-6
y al año siguiente, aunque no se conoce con certeza la
cantidad recibida, es probable que fueran, por lo menos,
otros cincuenta ingenios.
La potencia de fuego de este blindado de ruedas, sin
lugar a dudas el mejor de los que participó en la Gue-
rra Civil, era idéntica a la del carro de combate T-26 B,
aunque no podemos decir lo mismo ni de su movilidad
ni de su protección.
Por la documentación del general Vicente Rojo sa-
bemos que a finales de mayo de 1938 quedaban en ser-
vicio en las Fuerzas Blindadas republicanas una cin-
cuentena de vehículos de esta clase; por otra parte, según
las cifras de vehículos capturados que acabamos de ci-
tar, y de los probables BA-6 destruidos durante los dos
años de guerra, no sería muy aventurado conjeturar que
los recibidos por la República durante todo el conflicto,
procedentes de la Unión Soviética, superaran los 75
ejemplares y se aproximaran al centenar.
ARMAS V
pii i
I iil 111III
Carro de combate
Los sublevados suplieron -con creces-
su déficit de medios blindados y
acorazados, recurriendo a la captura de
blindados y carros de combate
soviéticos, empleados por sus oponentes.
En la imagen, un carro T-26 B recién
cogido en los combates.
Los carros de combate
Tres fueron los modelos de carros de combate que reci-
bió el bando republicano en el transcurso del conflicto
español. El más numeroso, moderno y eficaz era el so-
viético T-26 B Mod. 1933, copia fabricada en la URSS
-bajo licencia- del británico Vickers de 6 toneladas, aun-
que actualizada con la inclusión de una torre nueva, ar-
mada con un cañón de 45 mm.
El segundo de los carros, en número y en importan-
cia, enviados por la Unión Soviética fue el modelo me-
dio de 11 toneladas, Bystrochodya Tank 5 (BT-5), copia
del americano Christie, que montaba una torre muy si-
milar al ligero T-26 e idéntico armamento.
Por último, procedentes de la URSS y Polonia, la Re-
pública recibió cerca de cuarenta vetustos Renault FT-
17, la mayoría de ellos armados con un cañón de 37 mm
que se incorporaron a las unidades acorazadas frente-
populistas con más pena que gloria.
Los carros de combate medios T-26 B
El T-26 B -conocido como «Vickers» por los naciona-
les-, fue el modelo de carro más característico e im-
portante de la Guerra Civil Española, además de con-
tar con el diseño más equilibrado de todos los
empleados en ella.
En 1929, una comisión soviética realizaba un estu-
dio en varios países para conocer todos los adelantos \
novedades producidas en el terreno de los vehículos blin-
dados y carros de combate. Precisamente, una de las em-
presas que visitó la comisión fue la Vickers-Armstrong,
Modelo Fabricante Recibidos Cantidad Valor Militar
FA-1 Izhorskiy
BA-3/BA-6 Izhorskiy
Cañón y ametralladora
Los carros rusos estaban
armados con un cañón de
45 mm y una ametralladora
coaxial de 7,62 mm, que
podemos apreciar en estas
dos imágenes, junto a la
óptica de puntería de los
mismos.
1936-37 60 aprox relativo
1936-37 75-100 mucho
TOTAL 135-160
Tarros de combate
7 Renault FT-17 supervivientes de la Güeña de
Marruecos. junto a los capturados a los
republicanos -importados por éstos durante la
r erra- constituyeron una compañía de depósito
el seno de las dos agrupaciones de carros de
'combate del Ejército nacional.
T-26 B
Abajo. Los cairos soviéticos
capturados por los nacionales y
puestos en servicio en sus propias
filas, fueron decorados con vistosas
banderas bicolores para evitar
desagradables malentendidos con los
antitanques propios.
(Ilustración: Julio López Caeiro)
donde los militares y técnicos soviéticos pudieron ver
el diseño inglés del denominado Vickers Six Ton B, blin-
dado que les sorprendió gratamente y del que la URSS
adquirió un ejemplar.
Tras diversos estudios, se llegaron a desarr ollar dos
prototipos derivados del carro inglés, aunque no dieron
el resultado apetecido por el Ejército Rojo. Por ello se
tomó la determinación de adquirir la licencia de fabri-
cación, con lo que el primer modelo de carro soviético
saldría de las factorías en 1931, disponiendo, al igual que
una pieza alemana diseñada por Rheinmetall y vendida
su licencia a la URSS en 1930.
Aprobada por Stalin la «Operación X», de ayuda a la
República española, comenzaron los envíos de arma-
mento a España, pudiendo fechar la llegadíi del primer
Igrek (expedición) de cairos T-26 B, el 15 de octubre de
1936, cuando el buque «Konsomol» desembarcaba en
Cartagena cincuenta de estos blindados. Este material
llegó junto a un centenar de mecánicos, especialistas, tri-
pulantes y asesores a las órdenes del coronel Krivosheim.
el británico, de dos pequeñas torres dotadas de ame-
Sólo mes y medio más tarde, a finales de noviem-
tralladora. La versión enviada a España era la B, en la
bre, llegaron cincuenta y seis nuevos T-26 B junto a un
centenar y medio de especialistas al mando del gene-
ral D.G. Paxlov, procedentes de la Aca-
demia de Guerra Mecanizada
del Ejército Rojo, situada
en Bielorrusia.
que se suprimieron las dos torrecillas individuales y se
montó una de mayor tamaño que albergaba un
potente cañón de 45 mm, versión de
176 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
Carro de combate
Arriba v abajo. Los T-26 B capturados en buen
estado por los nacionales, fueron empleados por
ellos contra sus antiguos usuarios.
Bandera
Abajo. Enseña de la Base de Alcalá de
Henares, ubicación de las Brigadas Blindadas
republicanas.
Tanque soviético
Página siguiente, arriba y aba ¡o. Las fuerzas
republicanas recibieron 50 carros pesados de
origen soviético, BT-5, a los que sacaron muy
poco rendimiento.
(Ilustración: Julio López Caeiro)
el vapor «Gravelines». La cifra total de can os de este mo-
En el primer trimestre de 1937 llegarían a España
otros cien carros T-26 B, y en mayo cincuenta más, y hasta
esa fecha, la República habría recibido un total de 256
carros de este modelo. Con los algo más del centenar y
medio supervivientes y los 50 BT-5 recibidos en agosto,
en octubre de ese año se llegaría a organizar la denomi-
nada División de Ingenios Blindados, constituida por dos
Brigadas Blindadas, un Regimiento de carros pesados y
una Brigada de Infantería.
Los últimos T-26 B llegados a España durante la gue-
rra serían los veinticinco recibidos en marzo de 1938 en
délo, según los datos aportados anteriormente, es de 281.
Por último, hemos de constatar el proyecto de ad-
quisición de 300 carros T-26, llevado a cabo en mayo de
1938 por el Coronel Inspector de las Fuerzas Blindadas
D. Rafael Paredes, y presentado al entonces general Jefe
del Estado Mayor Central, D. Vicente Rojo.
Lo cierto es que en esas fechas, las Fuerzas Blinda-
das de la República, contaban todavía con un centenar
de T-26B a los que habría que sumar veintiocho BT-5,
medio centenar de BA-6 y cerca de una treintena de FA-
1, lodo ello sin contar con los fabricados en España l NL
BL/W '
35 y Chevrolet Mod. 1937. Una importante masa de blin-
dados, sin duda, aunque la República estaba ya he-
rida de muerte.
---------------RR0S DE COMBATE Y vehículos blindados en la Guerra Civil Española 177
SECUENCIA DE LLEGADA DE LOST-26B
Fecha 12-10-36 Krivosheim Buque Komsomol N“ de carros 50 Observaciones Al mando de
30-11-36 Pavlov Cabo Palos 37 Al mando de D G
30-11-36 Mar Caribe 19
06-03-37 Cabo Santo Tomé 60
08-03-37 Darro 40
07-05-37 Cabo Palos 50
13-03-38 Gravehnes 25 Los últimos recibidos
TOTAL 281
Los carros de combate pesados BT-5
Una información recibida por el entonces coronel Vicente
Rojo, fechada en Valencia el 12 de agosto de 1937, seña-
laba la reciente recepción, procedentes de la Unión So-
viética, de «50 tanques modelo BT-5».
En dicho documento se afirma que los carros esta-
rían listos para operar el día 5 de septiembre, encua-
drados 48 de ellos en un Regimiento, dedicando los dos
restantes a enseñanza y a talleres.
El BT-5 era, en esencia, una versión soviética del ca-
rro norteamericano diseñado por Christie: el T-3 mod.
1931, al cual se le había montado una torre idéntica a
la del T-26 B, armada con una pieza de 45 mm mod.
1932 y una ametralladora DT de 7,62 mm. Fueron cons-
truidos en la fábrica de locomotoras
«Komintem», de Jarkov, v
su mayor cuiiosidad con respecto al resto de los tanques
en servicio en ese momento era que podía operar, in-
distintamente, con las orugas y sin ellas, pudiendo pa-
sar de uno a otro sistema en una media hora. Su peso
superaba en una tonelada y media al del citado T-26 y
aun así era más rápido que éste gracias a su motor Li-
berty de 450 Hp.
Fue. con toda seguridad, el mejor de todos los carros
de combate utilizados en la Guerra Civil española, aun-
que el pésimo empleo que de ellos hicieron los republi-
canos en las operaciones en las que tomaron parle, hizo
que pasaran con más pena que gloria por los teatros de
operaciones españoles. Es muy sintomático que los na-
cionales, habiendo capturado numerosos ejemplares en
la zona de Fuentes de Ebro en octubre de 1937
así como en la Batalla del Ebro, un
178 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
Tanque Renault
Izquierda y abajo. Polonia y la Unión
Soviética fueron los suministradores de
cairos de combate obsoletos FT-17 -de origen
francés- a la República La mayoría estaban
armados con cañones Puteaux de 37 mm,
que manejaba el jefe de carro, quien se
alojaba -de pie- en la torre cdindirica
En la imagen izquierda se aprecia el interior
del carro, con el cierre del cañón y los
depósitos de munición.
año más tarde, no los integraran en ninguna de las uni-
dades de carros de su Ejército, manteniéndolos como
Los Renault FI-17
El carro de combate diseñado por Louis Renault en
reseña en las agrupaciones de carros de combate, y des-
plena Primera Guerra Mundial, denominado Faible
echando su empleo, incluso después de la contienda.
En junio de 1938 el parque de estos carros en 4
manos de las Fuerzas Blindadas de la Repú-
blica ascendía a veintiocho, habiendo per-
dido hasta entonces casi la mitad de sus
efectivos en el frente aragonés.
Después de guerra, los vencedores no
mantuvieron ningún BT-5 soviético en
servicio.
Tonnage mod. 1917, se convirtió en el
ingenio blindado de cadenas por an-
tonomasia en la década de los años
veinte, siendo importado o cons-
truido bajo licencia por numero-
sos países de Europa y América,
incluida España, a donde llega-
ría el primer ejemplar en 1919,
adquirido para su eva-
luación por el Museo
de Artillería.
Carros de combate y vehículos blindados en
i a Guerra Civil Española 179
Lo cierto es que
estos carros, in-
cluso los armados
con cañón de 37
mm, estaban fran-
La primera partida de estos obsoletos can os de com-
bate fue la que se recibió en el puerto de Alicante el 24
de noviembre de 1936, transportada por el buque «Rum-
bón», y compuesta por dieciséis vehículos procedentes de
Polonia. Tres meses más tarde, se recibían en el puerto
de Santander otros dieciséis carros de este mismo mo-
delo, procedentes de la Unión Soviética, que fueron des-
embarcados del vapor «Autom». En esta ocasión, nueve
de los carros estaban armados con cañón de 37 mm y
siete con ametralladora, pasando a reforzar la unidad de
carros del Norte.
camente obsoletos y desgastados, como ocurrió con mu-
cho del material militar adquirido por comisionistas y
enviados del gobierno republicano, que procedía de los
excedentes de los países europeos que accedieron a re-
alizar las transacciones. Su participación en la contienda
española, fue más bien anecdótica y en nada desniveló
la balanza. Hemos de hacer notar como dato interesante,
que si bien los republicanos a principios de 1937, dis-
ponían de 38 ingenios blindados de este modelo (treinta
y dos importados más seis españoles) frente a cinco los
nacionales, un año y medio más tarde se invertirían las
Carro Renault FT-17
Arriba e izquierda Los militares
españoles va conocían el FT-17, pues
no en vano, había estado en servicio
en nuestro país desde principios de
los años veinte. Los recibidos por la
Republica fueron de varias versiones,
como el mostrado en la imagen
superior, que tiene la torre poligonal
en lugar de cilindrica.
180 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
Renal lt FT-17
Izquierda. Renault FT-17 expuesto en San
Sebastián, en 1938, delante del Gran
Kursaal (hoy Museo Guggetiheint).
CARROS IMPORTADOS POR EJERCITO
POPULAR DE LA REPUBLICA
Modelo T-26B Recibidos en 1936-38 Cantidad 281 Valor Militar mucho
BT-5 1937 50 mucho
Renault FT-17 1936-37 32 poco
TOTAL 363
lomas, contabilizando los republi-
canos un total de doce FT-17 en mayo
de 1938 y los nacionales veintisiete
carros de este modelo, la mayoría de
ellos, capturados en las operaciones del
frente norte.
Carro T-26 B
Muchos carros de cómbale T-26 B han sobrevivido a la guerra,
ecorando numerosos acuartelamientos españoles hasta nuestros días,
gunos de ellos -como el de la fotografía- fueron restaurados en los
a/JpS leu!a J novet1^ del siglo XX, y puestos de nuevo en servicio con
e f in e salvar para las futuras generaciones, parte del patrimonio
mi ttar español y preservar piezas de indudable valor histórico en las
mejores condiciones posibles.
Carros de combate y vehícl los blindados en la Guerra Civil Española 18i
La uniformidad de los carristas
Los miembros de los dos Regimientos de Carros españoles
no tenían uniformidad propia, empleando el mono reglamen-
tario como uniforme de trabajo; en el uniforme de paseo usa-
ban una pequeña chapa metálica representando un FT-17 visto
de pefil. colocada encima del bolsillo derecho de la guerrera.
Los tanguistas rusos usaban el calzón oscuro o el mono caqui
soviético, boina negra (en ocasiones otras prendas similares ci-
viles con visera) o gorra de plato y chaquetón de cuero negro
con cuello de piel, junto con botas. Quizás lo más peculiar de
su equipo era el típico casco-chicho-
nera de carrista, con almoadillados ho-
rizontales y transversales, alguno de
ellos con los auriculares radio incor-
porados, que ha llegado casi hasta
nuestros dias sin apenas variación y ha
sido copiado, incluso por los alemanes.
Los italianos de los carros CV. 33 y
las autoametralladoras Lancia utili-
zaban el mismo uniforme de su Ca-
ballería, más un chaquetón (giubbone)
de cuero negro, cruzado y con cintu-
rón, y el peculiar casco modelo 35
forrado de cuero negro, con una an-
cha banda de protección contra los
golpes, correa barboquejo y cogo-
tera; también usaban boina negra y
su peculiar «bustina» (gorrillo). El
calzón de montar y las polainas de
cuero, con largas correas para ajus-
tarlas, como las de los «bersaglieri»
(tiradores) motoristas, completaban
el conjunto, aunque, para instrucción
y campaña lo normal es que utiliza-
ran un mono azul.
Los instructores de la Legión Cón-
dor llevaban el peculiar uniforme de
paseo de la unidad, pero con boina
8ra y el emblema de la calavera
con las tibias cruzadas, el cual pasó luego a españoles e ita-
lianos; los oficiales llevaban, además, el característico abrigo
largo de cuero gris azulado. En campaña, y a bordo de los
panzer, usaban el mono azul o caqui de instrucción espa-
ñol, con gorro cuartelero del mismo origen alternando con
la boina, correaje español de cuero y sus características
botas de media caña. Este uniforme de instrucción y cam-
paña era también el de los carristas españoles, variando el
calzado y algún detalle más.
Las armas individuales y
colectivas del combatiente
En 1938 Franco escribió: «¿a Infantería tiene
unos órganos de fuego y otros de choque; los
de fuego son la ametralladora, el mortero y el
fusil ametrallador, y los de choque los fusile-
ros granaderos». A ellos habría que añadir los pequeños
cañones de acompañamiento, cuyo cometido era ase-
gurar el apoyo inmediato a las vanguardias y la lucha
contra carros y contra fortificaciones ligeras, así como
los lanzallamas, que eran otra arma de acompañamiento.
Cerraba la panoplia de las armas de todo combatiente
individual, el casco y la máscara
Armamento individual
Fusiles
El fusil Mauser español mod. 1893 de 7 mm, coloquial-
mente llamado «el chopo», era el reglamentario en 1936;
se completaba con el cuchillo-bayoneta mod. 1893 o el
machete mod. 1913, que era más largo, para compensar
la menor longitud del mosquetón Mauser español mod.
1916 de 7 mm, al que iba fundamentalmente destinado;
ambos eran intercambiables. La carabina Mauser espa-
ñola mod. 1895 de 7 mm, era en realidad una tercerola
aun más corta, propia de los «Cuerpos Montados».
antigás, además de las pistolas y
subfusiles, los cuales todavía se j
estaban introduciendo en las
plantillas de las unidades mi-
litares y lo habían hecho ya en
las de orden público, sólo tras
la revolución de Asturias.
Las armas de repetición tipo Mauser se caracteriza-
ban por su cierre «de cerrojo», que le permitía realizar
sucesivos disparos sin tener que alimentar el arma con
nuevos cartuchos cada vez. La acción de ali-
mentación de su depósito interno para
cinco cartuchos se realizaba mediante
cargadores-guía. En el interior del cerrojo
Soldado italiano presentando
ARMAS
Página 184 arriba. Mosquetón
sistema Paravicino-Carcano mod.
1881 TS y casco Mod 35.
Armas españolas
Página 184 abajo. Mosquetón rayado
Remington mod 1874; fusil Mauser
mod. 1893; carabina Mauser f,io“a
1895; mosquetón Mauser mod. 191o.
cuchillo-bayoneta mod. 1893
(Cortesía: Carlos Medina Avila)
184 Armas y uniformes de la Guerra Civil española
iba alojado el percutor y su muelle, y en su extremo tra-
sero la aleta del seguro. El mosquetón y el fusil Mauser,
con su inseparable cuchillo bayoneta, seguían siendo uti-
lizados por la infantería en el combate cuerpo a cuerpo.
Por lo que se refiere a la munición empleada en Es-
paña, podemos hablar del cartucho de 7x57 Mauser es-
pañol mod. 1893, con proyectil de punta ojival roma,
también denominado bala «R», que fue sustituido en
1913 por un modelo mejorado, dotado de un proyec-
til terminado en punta, denominado bala «P», cargado
con pólvora progresiva. Éste era el utilizado por los fu-
siles, fusiles-ametralladores y ametralladoras regla-
mentarias en 1936. Había también cartuchos específi-
cos para salvas, para instrucción, explosivos,
perforantes, incendiario-perforantes, trazador-perfo-
rantes, lanzagranadas, e incluso uno con un cohete de
señales.
Además de los modelos reglamentarios, diversos cuer-
pos de seguridad seguían usando carabinas diversas, al-
gunas derivadas de mítico Winchester calibre 44 del Far-
Hesz, como las Tigre producidas en nuestro país, y otras
de 9 mm largo tipo Destróyer y Bergmann, a la vez que
también se almacenaban en los Parques partidas de fusi-
les reglamentarios antes de la introducción del Mauser,
como la tercerola mod. 1873.
Se estima que al estallar la guerra, si sumáramos los
existentes en las unidades de los Ejércitos (unos 180.000)
y Fuerzas de Orden Público (más de 100.000, incluidos los
procedentes del Somatén), más los que se guardaban en
los Parques y Arsenales, existían más de 600.000 fusiles,
los cuales se re-
partieron casi
equitativamente
entre los dos ban-
dos.
A partir de
aquel momento
se desató una ca-
rrera de arma-
mento para con-
Manáis’
seguir lodos los necesarios para armar a las unidades y
a las milicias movilizadas. Por parte de los sublevados
primó la producción propia en las Fábricas de Coruña y
Oviedo, con casi 140.000 armas, heme a cantidades tes-
timoniales del otro bando, fundamentalmente en Cata-
luña; pero ambos contendientes tuvieron que buscar el
aprovisionamiento exterior, en cantidades que llegarían
a alcanzar los 450.000 procedentes de Alemania e Italia
y los cerca de 600.000 llegados de la URSS y de otras na-
ciones proveedoras
de la República.
Alemania pro-
porcionó 207.306
mosquetones de re-
petición Mauser A/*'
y Gewher 98, mod.
1914 y calibre
7,92x57, usados, así
como munición
Las Armas individuales y colectivas del combatiente i85
hasta un total de 261 millones de cartuchos, incluidos 4.2
millones en calibre 7x57 mm.
Italia aportó 240.747 fusiles de repetición, incluidos
los 105.000 utilizados por el CTV; eran fundamental-
mente diversos modelos de Paravicino-Carcano (Mann-
licher) en calibre 6,5x52 mm y unos 2.000 anticuados
Vetterli-Vitali de calibres 11 mm y
6,5 mm. Para estas armas y para las
ametralladoras de igual origen, se
importaron unos 324 millones de
cartuchos.
Portugal aportó unos pocos fusi-
les Mauser Vergheiro mod. 1904 en
calibre 7,92x57 para los «Viriatos» de
su Misión Militar de Observación.
Al final de la guerra el millón largo de hombres de
las unidades terrestres del Ejército Nacional contaba con
1.010.000 fusiles, 41.000 mosquetones y 3.000 carabinas
(1.054.000 armas en total). Hasta el final de la guerra
el Servicio de Recuperación nacional contabilizó la re-
cuperación de 576.301 fusiles y 1. 136.260.000 cartuchos,
capturados al enemigo.
El Ejército Popular de la República, que llegó a en-
cuadrar a unos 800.000 hombres bien armados -incluso
al final de la guerra-, se equipó con
una increible variedad de modelos y
calibres, la inmensa mayoría de im-
portación, dado que los mosquetones
completos Mauser español mod.
1916 producidos en Bilbao por las In-
dustrias de Güeña Guipuzcoanas
(IGG) apenas sobrepasaron los 200,
y los finalmente aceptados de los
construidos en Barcelona/Tarrasa y Valencia/Castellón
rondaron los 1.000, a lo que habría que sumar alguna
carabina Mauser «Manresa».
FUSILES SUBLEVADOS REPUBLICA TOTAL
Iniciales 325.000 275.000 (1) 600 000
Producción nacional 137.000 2.000 139.000
Alemania 207.000 — 207.000
Italia 240.000 240.000
Via URSS — 500.000 500.000
Otros Países 50.000 50.000
Total 909.000 827.000 1.736.000
(I) El Ejército Popular utilizó más de 60 tipos de fusiles y otros tantos de machetes, frente a una decena de tipos importados y/o pro-
ducidos por los nacionales, junto con 19 calibres distintos de munición de fusil -la 8a División utilizaba siete calibres distintos en julio
del 38-. Hasta 388 subtipos distintos de munición de fusil clasificó el Servicio de Recuperación Nacional. Además, se daba la circuns-
tancia de que. si bien la munición mejicana y la española eran intercambiables, los cartuchos de 8 mm franceses y austríacos no. lo que
también ocurría con los de 6.5 mm japoneses e julianos.
No hemos tenido en cuenu los del último pedido a la URSS -40.000 fusiles y 100 millones de cartuchos-, pues la mayoría quedaron
retenidos en Francia entre finales de 1938 y principios del 39. o volvieron a cruzar la frontera ante el desplome del frente.
La munición calibre 7x57 rnm.de fusil, fusil ametrallador y ametralladora, que existía en julio de 1936, era de unos 78 millones de car-
tuchos, de los que unos 35 quedaron en zona republicana. Alemania aportó 261 millones e Italia 320, frente a, por lo menos. 862 los so-
viéticos -cifra que reconoce Yuri Ribalkyn- y al menos otros 30 mejicanos -el Servicio de Recuperación Nacional recogió 1.132 millo-
nes~ Es muy difícil determinar el toul de los producidos: sólo las Industrias de Guerra de Cauluña fabricaron 76 millones hasu octu-
bre de 1937; la zona norte republicana llego a producir 120.000 cartuchos-día (90.000 en Vizcaya) y la Fábrica de Sevilla fabricó un promedio
de 500.000 cartuchos-día. La importante Fábrica de Toledo se trasladó a Levante y Cataluña montó dos. denominadas F-7 y F-12. con
maquinaria francesa.
186 ARMAS Y UNIFORMES DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA
ARMAS republicanas tipo fusil importadas:
M Soviéticas
• Fusil Moisin-Nagant mod. 1891 y 1891/1930, de fa-
bricación ruso-soviética, y fusil mod. 1891 fabricado
en EE.UU. por Remington y Westinghouse, y envia-
dos vía Méjico, por lo que fueron conocidos como
«mexicankis» También llegó la carabina mod. 1938.
Todos ellos en el calibre 7,62x54, munición que se fa-
bricaría en España en grandes cantidades. En total
se recibieron, al menos. 283.170. Eran muy buenas
armas, a pesar del aspecto anticuado que les confe-
ría su larga bayoneta «de cubo».
• Fusil semiautomático Simonov AVS-36 en calibre
7,62x54 (según Ribalkyn).
— Polacas
• Carabina Mauser-Moisin mod. 1925, calibre 7,92x57,
transformada de la rusa mod. 1891.
7 - Mauser español 1916
Mauser de diversas manufacturas (cuando no se
INDICA, EN CALIBRE 7,92x57):
ti Checas
• El magnífico Mauser Vz-24, muy parecido al Kar 98k
alemán. Se recibieron 50.000 en 1938, además de pe-
queñas partidas llegadas previamente. La nación con-
signataria de todas las armas checas fue Méjico.
o Alemanas
• Fusil Mauser Comisión Gewher mod. 1888 de varias
manufacturas (Erfurt, Amberg, Spandau, Mauser,
Danzing, etc.), carabina mod. 1898a y mosquetón
mod. 1898K (Karabine 98k, kurz, Kar 98). Eran pro-
cedentes de botín de guerra y compensaciones deri-
vadas de la Primera Guerra Mundial, por lo que tu-
vieron diversos orígenes.
™ Polacas
• Carabina y mosquetón Mauser mod. 1929 y 1930 (co-
pia de los alemanes mod. 1898). También carabinas
1898. En 1963 el Ejército español aun conservaba
24.198 en servicio.
si Turcas
• Fusil y mosquetón Mauser mod. 1890 (alguno en
calibre 7,62).
Los Mauser españoles Largo (m) Peso (kg) X.eí (m> 4 000'2 000
Fusil 1893 1.23/1,49 3.95/4.38
Mosquetón 1916 1,05/1.45 3.75/4.27 1.400
Carabina 1895 0,94 3.2 1.900
Las Armas individuales y colectivas del combatiente i87
paraguay as
¡|es mosquetones y carabinas -los últimos con el
’ cen'ojo curvado- Mauser mod. 1897/1907/1927.
s Argentinas, bolivianas, uruguayas
", Fusil, mosquetón y carabina Mauser mod. 1891, ca-
libre 7,65x53. Pudieron llegar vía Méjico y se conta-
bilizaron 15.000 bolivianos y 7.119 uruguayos.
II Belgas
• Fusiles Mauser mod. 1889, calibre 7,65x53 y mod.
1889/1916, calibre 7,92x57, estos últimos eran belgas
capturados y transformados por Alemania.
t Chilenas
• Fusil Mauser mod. 1895 y 1912 en calibre 7x57.
H Mejicanas
• Fusiles y mosquetones Mauser mod. 1895/1901/1910
(¿1934?) en calibre 7x57.
ii Rumanas
• Fusiles Mauser-Mannlicher mod. 1892 y 1893, en ca-
libre 6,5x53R
s Holandesas
• Fusil Mauser-Mannlicher mod. 1895 en calibre
6,5x53, similar al rumano.
zs Austríacas
• Fusiles Manlincher mod. 1888/90 y 1895 en calibre
8x50R, carabinas mod. 1890 y 1895, y mosquetón
mod. 1895 de igual calibre y cerrojo acortado. Se re-
cibieron casi 62.000, sobre todo en la zona Norte, al-
gunos procedentes de Polonia
II Francesas
• Fusil Chassepot mod. 1866 en calibre 11x59; no era
de repetición.
• Fusil Grass mod. 1874/80 en calibre 11x59; (anti-
cuado, usaba pólvora negra y no era de repetición);
mosquetón Grass mod. 1877/80 en calibre 11x59; fu-
sil Grass mod. 1884 en calibre 11x59 (con depósito
tubular para ocho cartuchos tipo Kropatschek); fu-
sil Grass-Kropatschek mod. 1874/85 en calibre
11x59. Hubo ejemplares recalibrados a 8x50.
• Fusil Lebel mod. 1886/1893 en calibre 8x50R; se ci-
tan 19.930 recibidos.
• Berthier 8x50R (carabina mod. 1890, mosquetón
mod. 1892, fusil 1907/15 y fusil y mosquetón 1916).
• Fusil MAS mod. 1936 en calibre 7,5x54, sistema
Mauser. Para su evaluación en combate.
CARACTERÍSTICAS DE LOS PRINCIPALES FUSILES
Modelo / calibre Largo (cm) Peso (kg) X.ef. (km) Sist. de repetición. Cargador. Largo cañón
FusJcar/mos. 7,92x57 Gew98/ 98a/Kar 98k 125/110/1II 4,05/3,6/3,9 2.000 Cerrojo clásico de «giro-traslación». Depósito 5 cart.
Grass 11x59 mod. 1884 124 4,2 1.9 Cerrojo 8 cart. 740 mm.
Lebel 1886/93 cal. 8xS0 130 4,28 2,4 Cerrojo recto. Cargador: 8. Cañón: 800 mm
Berthier 8x50 car. 90, mos. 92, fus. 07. fus. 16, mos. 16 94/94/130/ 130/94 3,09/ 3 3,8/ 4,2 3,1 1/2 2.4/ 2,4/2 Mauser. Cargador: 3, 3, 3, 5,5. Largos: 450,450,800,800,460
lee-Metford 7,7mm mod. 1888 y 1894 126/101 4,7/3,4 2000Y 1,83 Cerrojo. 8/10 cartucho el Io. 6 el 2o. 767/525
Lee-Enfield 7,7mm M 95/02 SMLE 126/113 4,2/3,9 2000Y 1,83 Cerrojo. 10 Cart. Cañones de 767/640
Enfield Qi. 7,7 N°3Mkl Pac 191-4 117,5 4.35 1600Y Tipo Mauser. 5 cart Cañón: 660 mm
Winchester M. 95 cal. 7.62x54 117,5 3,8 3.200 De Palanca. 5 cartuchos. 710 mm
Ross Mod. 1910 / cal. 7.7x56R 128,5 4,45 I200Y 1,1 Cerrojo de corredera. 5 cart. Cañón: 765 mm
Schmid-Rubm fus. mod. 1889/96, fus. y car. 96/11 I30/I3I/110 4,45/4,6/3,88 2.000/1.500 Cerrojo de corredera. 12/6/6 can Cañón: 780/780/590
6,5x50 car. mod. 1897 fusiles 1896/1905 420/790/795 3.4/3,9/4.15 2.000 Cerrojo tipo Mauser modificado. 5 can Cañón: 420/795/790
Motín Nagant cal. 7.62 M. 1891 - 91 /30. car. M. 1910 130/123/124 4,35/3,95/3,97 1500 Cerrojo. 5 can Cañón: 800/730 mm.
M»nnlicher 8x50 fus. 88/90, car. 90 car. 95. mos. 95 128/100/100/100 4,573.5/3.1/3,3 1.900/2400 Cerrojo de acción lineal Seguro «de tracción» Cañón 765/495/500/480
''«erli-Vitali cal. 10,4 mod. 1870/87 4.3 1.600 Cerrojo . 4 cartuchos Cañón: 860 mm
135
^Hi-Mannhcher- Carcano. fus. 70/91 135 4.35 1.600 Cerrojo. 6 cartuchos Cañón: 860 mm
Carahi ~ 6,5x52 Paravicino-Carcano-Mannlich. Uublni «Tigre» 129/92/92 99,5 3.85/3/3 2.9 2.000/ 1 500 1000 Cerrojo tipo Mauser. 6 cartuchos. Cañón: 780/444 Palanca tipo Winchester^
(*) Notas: alcance eficaz X ef; calibre: cal; carabina: car; cartuchos: cart; disparos por minuto: dpm, fabricada, fab. fus'
mosquetón: mos; refrigerada por agua/aire: refrig. agua/aire; velocidad inicial. Vq, yardas, y.
188 Armas y uniformes de la Guerra Civil española
II Italianas (además de las tomadas en Guadalajara al
CTV)
• Fusil Vetterli mod. 1870 en calibre 10,4x47R, no era
de repetición.
:: Danesas
• Fusiles Krag Jórgensen mod. 1889 en calibre 8x58R
(danés), mod. 1892 en calibre 7,62x59R (norteame-
ricano) y mod. 1894 en calibre 6,5x55 (noruego).
SB Sajonas (la mayor parte remitidas por la URSS)
• Fusil inglés Lee-Metford Mk I/Mk II mod. 1888 en ca-
libre 7,7x56 R (.303" British), sin aleta de seguro y
un depósito de 8/10 cartuchos, respectivamente. Ca-
rabina Lee-Metford mod. 1894 en calibre 7,7,
• Fusil inglés Lee-Enfield mod. 1895/1914 en calibre
7,7x56 R; similar al Metford pero más pequeño. Fu-
sil Lee-Enfield SMLE Mk 1 (n° 1 corto;) mod. 1902
en calibre 7,7 y otras variantes; fue fabricado en
EE.UU. y en Canadá.
• Enfield Pattem 14 (n° 3 Mk I) en calibre 7,7x56 R,
con cerrojo tipo Mauser y alza colocada sobre el
puente del cajón de los mecanismos; se construyó
sólo en EE. UU.
• Pattem mod. 1917 en calibre 7,62x63 (.30-06); simi-
lar al anterior y fabricado por Winchester, Reming-
ton y Eddystone.
• Fusil Winchester mod. 1895 en calibre 7,62x54R, fa-
bricado para Rusia; acción de palanca y depósito cen-
tral que admitía los «peines» del Moisin-Nagant.
• Fusil norteamericano Winchester mod. 1869 en ca-
libre 7,62. No era de repetición.
• Fusiles Colt o Remington calibre 7,62, además de al-
gún Colt mod. 1863 calibre 44/40.
• Fusil canadiense Ross mod. 1910 en calibre 7,7x56 R
sistema Lee.
D Suizas
• Fusiles mod. 1899/96 y 1911 en calibre 7,54, y cara-
bina 1896/11 en calibre 7,54.
® Japonesas (llegaron vía Méjico y la URSS)
• Arisaka calibre 6,5x50,5 mm y transformados de
7,92x57; variantes carabina y fusil mod. 1897 (Meiji
30), y fusil mod. 1905 (Meiji 38); basados en el sis-
tema Mauser; utilizaban la misma espada-bayoneta.
Fusiles
De arriba a abajo.
Gew 98
2.- Berthier Mod 1907-15
3.- Mannlincher 88
4.- Lebel
5.- Winchester Mod. 1895
6.- Machete de fusil Ross
7.- Lee Metford F
Las Armas individuales y colectivas del combatiente 189
—----
Esta antinatural variedad de modelos y dispersión de
esfuerzos, dado que se compraron a múltiples naciones
o proveedores -aunque la gran mayoría procedían de la
URSS-, tuvo consecuencias muy negativas, tanto en el
precio que se pagó por ellos como en la calidad conse-
guida, en muchos casos bajísima. al ser armas anticua-
das, desgastadas y mal conservadas, además de las ex-
tremas complicaciones logísticas que cabe suponer. Los
fusiles Mosin sólo llegaron a España después de que los
soviéticos vaciaran sus depósitos de los modelos ex-
tranjeros que mantenían en reserva. Primero llegarían
los anticuados Mosin mod. 1891. y después los más mo-
demos 1891/30 y 1938.
Como complemento de los fusiles hay que tener pre-
sentes los machetes, las bayonetas, y los cuchillos-ba-
yoneta. los cuales les acompañaron casi en relación uno
a uno. Hubo en aquel conflicto más de 60 variedades de
estas armas blancas, incluyendo espectaculares espadas-
bayonetas.
Pistolas
SoS,VerSasLuserP08-
]0- Ber&nan M 1910.
Pistolas
La pistola reglamentaria en España en 1936 era la Astra
400 de 9 mm largo (Bergmann-Bayard, 9x23) mod. 1921,
conocida como «puro», sucesora de la Campo Giro
1913/16 y realizada en Guernica, en los talleres «Espe-
ranza y Unceta». Era de cañón fijo, con seguros de aleta,
cargador y empuñadura, pesaba, vacía, 1,015 kg, su lon-
gitud total era de 225 mm, y su cargador era de 8 car-
tuchos. En total unas 50.000 dotaban al Ejército, la Ma-
rina y los Carabineros.
Las Star, en sus diferentes modelos de 1920, 1921 y
1922, en calibre de 9 mm largo, eran pistolas de cañón
móvil, inspiradas en la Colt mod. 1911; pesaban un ki-
logramo, su longitud era de 204 mm y el cargador te-
nía igual capacidad. La Guardia Civil contaba con unas
25.000.
Los revólveres Colt y similares eran armas cuya po-
sesión había sido autorizada a los oficiales españoles du-
rante muchos años, incluso algunos de ellos eran re-
glamentarios, como el «Smith español» -fabricado por
Orbea en calibre 38 corto-.
Lógicamente, es imposible determinar el número y
tipo de pistolas y revólvers empleadas durante la con-
tienda, dada su difusión y la capacidad de producción
española en ese campo. En ambos bandos se sacaron
de los Parques las Campogiro mod. 1913/16 y las Berg-
mann mod. 1903/08, ambas de 9 mm largo y, por su-
puesto, se incautaron las existencias de todo tipo en fá-
190 Armas y uniformes de la Guerra Civil española
bricas, armerías, servicios o incluso particulares. En Es-
paña existían también gran número de armas de 9 mm
corto (9x17) y 7,65 mm. como la Astra 300, de 9 mm Pa-
rabellum (9x19), así como de 9 mm especial (9x20 o 9
mm Browning Long -BL-). además de otros calibres y
marcas. Entre ellas podemos destacar la llamada «pis-
tola para mancos» JO-LO-AR y la Stai «Sindicalista»,
típico «hieiTo» de pistolero, por su fácil ocultación. A
ellas había que sumar las numerosas tipo «Ruby», en ca-
libre 7,65 mm, que estaban inspiradas en las Browning
FN belga Modelo 1903 y 1906, y que fueron fabricadas
por muy diversas casas, teniendo
muy amplia difusión también en el
extranjero.
Los sublevados importaron de Alemania algunos
centenares de Luger P 08 y algunas Walter PPs y PPKs
(en calibres 7,65 y 9 corto); el armamento individual
de los miembros de la Legión Cóndor (2.573 pistolas
Luger, 100 Walter y 95 Ortjies) regresó a Alemania con
los voluntarios. La Jefatura del Servicio de Recupera-
ción dejó constancia de la existencia, sin concretar el ori-
gen, de pistolas Selbslader calibre 7,65 mod. 1925,
Dreyse calibre 7,65 mod. 1923, Stevr calibre 9 mod.
1918, y también de las belgas Browning calibre 7,65
mod. 1918 y calibre 6,35. De Italia se trajeron algunas
Beretta (21.442 según Rovighi y Stefani) y hay que te-
ner en cuenta que la Beretta mod. 35 calibre 7,65 Brow-
ning era reglamentaria en la Regia Aeronáutica, la Re-
gia Marina y el Regio Essercito. Al finalizar la guerra, el
Ejército nacional contaba con 36.000 pistolas de dota-
ción en sus unidades, lo cual suponía solo parte de este
tipo de armamento, pues muchos mandos portaban las
de su propiedad.
En los comienzos del conflicto, la fábrica Astra en-
trego más de 14.500 «puros» Mod. 400 al Gobierno vasco
v más tarde, fabricaría unas 20.300 para los nacionales.
Pistolas
De arriba a abajo.
Pistola Tokarev TT33 seccionada.
Astra 400 «Puro» y con detalle de cu £
Cantpogiro 1913-16.
UsAkmas JNDIVMws y COLECTIVAS DEL COMBATIENTE
de 15.000 copias se produjeron en Alginet (Valen-
con mareaje «R E.» (República Española) y en la
. ’. caf 790 de Tarrasa, con mareaje «F. Ascaso».
Fábrica 5rtr
En Valencia capital se fabricó una versión sin seguro de
empuñadura.
En los Talleres del Parque Móvil de la Generalidad
de Cataluña se fabricaron más de 250 pistolas Isard. ins-
piradas en las Colt/Star. Asirá y Tokarev. Para la avia-
ción republicana se adquirieron, entre octubre de 1937
y enero de 1939. un total de 281 pistolas FN mod. 1922
en calibre 9 y 7.65 mm. También se utilizó la FN Brow
ning mod. 1903 de 9 mm BL. de martillo oculto, con
funda-culatín y cargador alargado de 10 cartuchos; és-
tas pudieron ser de procedencia paraguaya. Los sovié-
ticos trajeron pistolas Tokarev TT33 calibre 7.62 y re-
vólveres Nagant Mod. 1895.
Pistolas
De izquierda a derecha v de
arriba a abajo.
STAR Mod .4 1921.
Jo-Lo-Ar
Beretta M. 1931-34.
Glisenti 1910.
FN Cal 7,65.
CARACTERÍSTICAS DE LAS PRINCIPALES PISTOLAS
Modelo / Calibre Largo / Alto (mm) Peso vacia (kg) Cargador Sistema Vq (m/s)
Bergmann 9«|j / Mod. 1903/08 250/ 150/45 913/ 1130 6/10 Acerrojamiento por pieza móvil Cañón fijo. 340 m/s.
Campo Giro 9L Mod. 1913/16 237 / 136/5 950 1000 8 Cañón fijo y cierre móvil, por inercia) 370 m/s.
Astra 400 9 L Mod. 1921 224 / 135 1015 8 Cañón fijo y cierre móvil 380 m/s
Sar Mod 1920/21/22 9 L 208 / 135 1000 8 Colt/Browning: apertura por corto retroceso. Cañón móvil
Isard 9 L 250 1140 8 Similar Astra 1922. 335 m/s
Jo-Lo-Ar 9 L 217 1030 8 Cañón fijo y cierre por inercia
Glisenti «9 P» Mod 1910 210/ 135 905 8 Cierre de acción dierecta con apertura retardada. V0:295 m/s.
Serena 7.65 Mod 1935 152 / 110 570 9 Cañón fijo y bloqueo por inercia 290 m/s
Luger Mod P 08 9 Para 223 850 8 Cañón fijo. Cierre articulado (leva articulada) V0 325 m/s.
Steyr-Hahn 1918 Cal 9 220 1015 8 peine Cañón y cierre-corredera móviles
Wllter PP 7.65.9C Mod 29 170 660 8 Cañón fijo y retroceso directo V0: 290 m/s
f 7,65 Mod 1922 178/ 120 650 9 Cañón fijo y retroceso directo. Percurtor lanzado 3
^karey TT 33 Cal 7.62x25 195 840 8 Tipo Browning.VO: 400 m/s
devolver 7.62 Nagant M 1895 234 780 7 Al levantar el martdlo el tambor obturaba el cañón
,92 Armas y uniformes de la Guerra Civil española
SüBFUSILES Y PISTOLAS-AMETRALLADORAS
En julio de 1936, el subfusil RU-35 -por IRusta y SLi-
naga, mod. 1935- estaba en pruebas en la Escuela Cen-
tral de Tiro, aunque la Guardia Civil ya había adquir ido
100 de ellos -además de varios Schmeisser MP-28 fa-
bricados en Bélgica-. Los diseñadores de la empresa
Star (Bonifacio Echevarría S.A.), Valentín Suinaga e
Isaac Irusta ya habían diseñado una carabina semiau-
tomática, a la que se denominó IS-34 así como el sub-
fusil SI-35, en calibre 9 mm largo. Podríamos hablar de
otros como el denominado Goliat MX-35, fabricado en
Eibar.
La Guardia Civil adquirió al menos 1.000 pistolas-ame-
tralladoras Astra (Uncela y Compañía) Mod. F de 9 mm
largo, derivadas de la Mauser C-96 en calibre 7,63 mm con
funda-culatín desprendible. La Guardia de Asalto había
recibido 1.350 pistolas-ametralladoras Astra modelos 901
y 902 en calibre 7,63 mm, similares a las anteriores, pro-
cedentes de las que la República incautó -por decreto- de
las industrias armeras de Vizcaya y Guipúzcoa. Con an-
terioridad a las pistolas-ametralladoras Astra, la firma
Beistegui Hermanos (BH) había fabricado la «Royal», muy
vendida en China, y las llamadas Modelo Militar «M.M.
31», «M.M. 34» y «Super Azul», en varios calibres, muchas
de las cuales participaron en el conflicto. El Benemérito
Instituto adquirió también algunas pistolas-ametrallado-
ras Star AD de 9 mm del calibre 9 largo.
Iniciado el conflicto, el Gobierno Vasco se apoderó
de una partida de más de 1.000 pistolas-ametralladoras
Astra 900 calibre 7,63 semiautomáticas, junto con 44
Mod. 903 y 150 Mod. F; también se hizo con un número
indeterminado de Beistegui «M.M 31» (4a versión) y de
un modelo híbrido de la «M.M. 34» y la «M.M 31», en
calibres 9 mm largo y 7,63 mm. Algunas «Ruby» y «Non
Plus Ultra», fabricadas por Gabilondo y Compañía de-
bieron estar presentes. Y lo mismo puede decirse de la
producción de subfusiles Star RU-35 y Goliat MX-1935.
Al Norte republicano llegaron varios Maschinenpsitole
Bergmann MP 18 I en calibre 9 mm Parabellum (52 en el
buque «Iciar») -el primer subfusil efectivo de la Primera
Guerra Mundial- y MP 28 II (calibres 9 mm Parabellum,
Pistolas ametralladoras
De aniba abajo: Pistola ametralladora STAR MD.
(Gustavo Morales)
Pistola ametralladora Astra MM31 con su estuche-ctdait'1
Slbfusiles
Naranjero MP28 II.
Goliat.
Las Armas inmv.dimlbs y colectivas del combctf^
q Parabellum y 7.63 mm Mauser; versión de en-
" nlin del anterior), junto con los también alemanes
tIegiK>ia calibre 9 mm Parabellum -cons-
QeIvinann
do inicialmente en Dinamarca-. Suomi mod. 31 en ca-
lí11 1 9 mm Parabellum (410 en «Yorkbrook») finlandeses
’’ estonios Tallin mod. 23 en calibre 9 mm Browning
largo.
También estuvieron presentes en España el Berg-
mann mod. 1920 de 7,65 mm y el suizo SIG mod. 1920
del mismo calibre (Scliweizerische Industrie Gesellschaft),
una copia bajo patente del MP 18. así como algunos
ejemplares del suizo Solothum Sl-100. los italianos Be-
retta 1918/30 y 1938 A. y el ruso PPD mod. 34.
Vía Legión Cóndor los nacionales importaron de Ale-
mania. al menos, ciento cincuenta subfusiles de diver-
sos modelos y otros veinte vía HISMA.
Los Mozos de Escuadra, y algunos escoltas de los di-
ligentes de la Generalidad, tenían algún ejemplar de sub-
fusiles ERM A y Thompson mod. 1928. calibre 45 (11.43
mm); los Thompson también se emplearon luego por los
guerrilleros republicanos.
El Erma Maschinen Pistóle EMP 35, y su versión Voll-
mer-ERMA sin manguito protector-refrigerador, estu-
vieron presentes en los dos bandos. La EMP 35 tuvo ver-
siones con distintos largos de cañón, todas provistas de
manguito y algunas con soporte para bayoneta; la más di-
fundida fue la segunda -cañón corto y sin seguro de re-
tenida de cieñe una vez montada-; era el anna más sen-
cilla de cuantas se utilizaron aquí, y permitía el fuego tiro
a tiro y a ráfagas; su cargador iba horizontal en el costado
izquierdo. Más de 50.000 fueron producidas en Alberique
(Valencia) y denominadas popularmente «Naranjero»,
SUBFUSILES Y PISTOLAS AMETRALLADORAS
Modelo/Calibre Largo (mm) Peso (kg) Cargador Sistema
Royal 2* ven. / 7.63 mm 295 sin culatín 1.3 10 fijo Ametrallador
Astra M.M 34 / 7.63/9 L 295/338 sinculatin 1.36 10/20/30 /40/50 Ametrallador y con selector de rafagas
Astra F / 9 mm Largo 315 sin culatín 1.35 10/20 móvil Rafagas y selector de cierre abierto al final
Star RU-35 / 9 mm Largo 900 3.8 vacio 10/30/40 Acción directa sobre cierre
Goliat MX 1935 / 9 mm L 970 4.1 vacio 32 Acción directa sobre cierre
18 1.9 Para. Schmeisser 815 5.26 32 «de caracol» Por inercia de masas Tiro ametrallador
28 II 9 P y 7.65 P. Schmeiser 812 4 vacío 24/32 Tiro automático y semiautomatico
Naranjero 9 |_ mod. 1938 606 4.2 36 Inercia de masas.Tiro a tiro y ráfagas
Labora 9 L 840 4.4 20/36 Inercia de masas Tiro a tiro y rafagas
mm Para 838 4.1 vacío 20/32 Cierre teléscópico.Tiro a tiro (TT) y raigas
Vollmer ERMA / 9 mm P 950 4 20/32/40/50 Sin manguito refrigerador. TT y ráfaga
ERMA EMP 35 / 9 mm P 892 4.16 20/32 Inercia de masas.Tiro a tiro y ráfagas
S'G Mod l9M í 7.65 mm 840 4,6 50 Inercia de masas. Solo ráfagas
Su^mod.3l/9mmPara T*nn,od.23.9Brown,ng Thoni[>sonmod.28AI 45 870 5.13 20/40/50/71 Acción directa de masas (inercia)
810 4.3 40 Inercia de masas Tiro a ráfagas
855 4.8 20/30/50 y 100 tambor
194 Armas y uniformes de la Guerra Cix 11 i-.spaxqi \
Del MP 28 II se produjo otra copia sin patente en la
Fábrica n° 14, de Barcelona -casi 300 ejemplares- y otra
de la ribera del Tuna de Valencia -en número no deter-
minado-; fue conocido como «Churrera/Avispero» y tam-
bién «Naranjero».
La zona republicana produjo varios ejemplares más
de este tipo de armamento: el famoso Labora-Fontbei -
nat y los casi desconocidos Téllez -de larguísimo cañón
y estructura similar al ERMA- y otro Star «Descono-
cido», que incluso pudieron tener procedencia hispa-
noamericana.
El original Labora-Fontbernat de las Industrias de
Guerra de Cataluña era un arma con dos versiones, el
Labora, producido en la Fábrica n° 15 de Barcelona, y
el Fonbemat -un líder anarquista muerto en el asalto a
las Atarazanas de forma similar a Ascaso-, manufactu-
rado en Olot. Sus mecanismos eran sencillos pero de la-
boriosa fabricación; tenían un cañón provisto de anillos
de refrigeración, un largo cargador de petaca colocado
verticalmente bajo el tubo, con un brocal con cachas de
madera que servía también de empuñadura. Se produ-
jeron más de dos mil armas en varias series, con pe-
queñas diferencias.
Los subfusiles fueron protagonistas de múltiples ac-
cidentes para sus usuarios, dado lo sencillo de sus me-
canismos y la poca fiabilidad de sus seguros. Los más
sonados fueron los que oficialmente costaron la vida, en
otoño de 1936, al capitán López Tienda, jefe de una co-
lumna republicana, y al líder anarquista Buenaventura
Durruti, con un ERMA en el frente de Madrid.
Subfusil
Thompson M28.Algunos de ellos
pertenecieron a los servicios de
segundad de la Generalidad de
Cataluña. Otros fueron usados por
las unidades republicanas de
guerrilleros.
Tonelete mod. 1918, primera
granada del Ejército español.
Granadas de mano, botellas inflamables y
CÓCTELES MOLOTOV
Las granadas de mano reglamentarias en 1936 eran la
ofensiva Lafitte mod. 1921, la defensiva de Tonelete mod.
1918, así como la granada de fusil llamada de Rabiza
Comisión de Experiencias mod. 1913; todas ellas fabri-
cadas por la Pirotecnia Militar de Sevilla y que se ha-
bían usado en la Guerra del Rif.
La Lafitte funcionaba a percusión al golpear contra
el suelo, tras quitar la horquilla del fiador de seguridad
y lanzar la, y después de que se desprendiera en vuelo el
seguro, tras desenrollarse en el aire las cuatro vueltas
de cinta de tela que hacían de seguro de distancia. La
de Tonelete n 1 tenía el cuerpo de fundición de hierro
con estrías exteriores que la dividían en cuarenta frag-
mentos; en la parte superior llevaba una tapa de hoja-
lata i oseada, con un rascador interno como el de lasca-
jas de cerillas, y en su interior un trozo de mecha lenta
en cuya punta llevaba una pequeña cerilla envuelta en
algodón atado con hilo, que inmovilizaba todo el con-
junto para evitar roces con el rascador; funcionaba, por
lo tanto, «a tiempos». La de Rabiza, que servía de so-
poi te y guía durante el lanzamiento, y de estabilizador
durante el vuelo funcionaba a percusión y estaba en des-
uso. También se adoptó la denominada Granada Pl
fensiva de Güeña mod. 1921, con espoleta a tiempos,
que no debió tener mucha difusión pero se utilizó luego
en la guerra.
Las Armas individuales y colectivas del combatiente 195
Cuantifkar el número de granadas empleadas en la
contienda y determinar su tipo es una tarea más que di-
fícil, como corresponde a una munición consumible y
que, incluso, puede producirse de manera más o menos
artesanal. La variedad de modelos seguramente rondará
los 200. Es llamativa la abundancia y variedad de gra-
nadas artesanales de mecha, o «petardos», cargadas de
pólvora -las «antitanques» estaban rellenas de cartuchos
de dinamita- y en ocasiones incluso sin detonador, y cu-
yos cuerpos estaban hechos bien en hojalata o bien em-
pleando trozos de tubo o cuerpos de fundición prefrag-
mentada, algunas, incluso adosadas a rabizas, para poder
lanzarlas con fusil, o a mangos de madera. Hay que re-
cordar también que, además de con rabiza, algunas se
podían lanzar con fusil mediante «trombones» especia-
les adaptados a su boca v cartuchos sin bala, como, efec-
tivamente, así se hizo.
Los nacionales siguieron fabricando la Lafitte, fun-
damentalmente en la Fábrica de Artillería y Pirotecnia
de Sevilla; en este conjunto sevillano se produjeron
2.306.174, con un ritmo final de 3.400 diarias.
Granada
SRCM Roma, uno
de los tres tipos de
granadas italianas
usadas en España.
pequeño tamaño, con forma y colorido similares. El to-
tal oficial de la aportación italiana fue de 2.975.305 bom-
bas de mano.
Los alemanes trajeron su AZB 24 Stielhandgrenale
modelo 1924 (STHG 24), y variantes anteriores, una de
las clásicas granadas «de mango» con la que se conse-
guían grandes alcances. Su iniciación se comenzaba des-
enroscando la base del mango y tirando de una aran-
déla de cerámica sujeta a una cuerda, en cuyo extremo
había un rascador en contacto con la cerilla unida a la
Los italianos aportaron al bando nacional las gra-
nadas ofensivas OTO 35 -corta y larga-, Breda 35 y
Roma SRCM, caracterizadas
por tener espoletas de percu-
sión instantánea
y por su
mecha lenta que hacía de retardo pirotécnico. En oca-
siones se utilizaron como contracarro, añadiendo a su
cabeza una envuelta con 225 gramos de trilita y, oca-
sionalmente, atando alrededor de su carga varias gra-
nadas Lafitte; también hay noticias de su utilización
como minas improvisadas. A través de la Legión Cón-
dor llegaron 20.200 y otras 119.800 por medio de la
HISMA.
Dinamitero con honda
La tradición de los mineros asturianos
de lanzar cartuchos de dinamita se
extendió a lo largo de la Guerra.
^^Armas y un,formes pe u GvgjuayjLBSj^ou
En el Ejército Popular de la República la variedad al-
canzó cotas extraordinarias. Muchas fueron construidas
por diversos talleres de milicias autónomas y partidos
políticos durante gran parte de la guerra, otras se ma-
nufacturaron en la Fábrica de Armas de Toledo hasta
su traslado y un gran número en talleres movilizados de
Madrid, Valencia, Zona Norte y Cataluña, unas veces co-
piando modelos importados y otras mediante diseños
nuevos. Muchas de ellas fueron de las denominadas «a
tiempos», con retardos piro-
técnicos de duración bas-
tante aleatoria, lo que
daba pié a accidentes e
incluso, si el retardo era
largo, a que el ene-
migo las devol-
viera, mientras
que otras conta-
ron con espoletas
de percusión ins-
tantánea, de di-
seño original y
distinto en cada
caso, como las
Autoloc, FA1 o CS, «de
doble fiador» o «de chi-
menea», IM (Industrias Militares), «de gorro chino» y
la «Ferrobellum» en diversas variantes. Su grado de se-
guridad para el soldado lanzador, sin duda, no debió ser
el óptimo.
También se importaron bombas de mano completas
o partes de ellas, como las granadas polacas y las es-
poletas francesas, completándolas y cargándolas con ex-
plosivos fabricados en España; su diseño databa de la
Primera Guerra Mundial y la mayoría de ellas eran de
retardo. Así, muchas armas autóctonas fueron el resul-
lado de la adaptación de espoletas extranjeras «de pa-
lanca., generalmente funcionando -a tiempos, con ini-
ctactón automática, a cuerpos de fundición de diversas
foi-mas -pina, tonelete, etc-.
Diversas granadas
Izquierda. OTO de gran capacidad.
De arriba a abajo. República o
Sifón, Lajltte, Defensiva Mod. 1921
y botella incendiaria.
Granadas italianas
Página 197 arriba. Todos los
modelos de granadas italianas.
Breda y Roma en los extremos
inferiores.
Las Armas individuales y colectivas del combatiente 197
Las armas denominadas «Ferrobellum» fueron fa-
bricadas en industrias metálicas que contaban con el im-
pulso inicial y la dirección del Partido Comunista en Ma-
drid y, luego, en Levante.
Hubo unas espoletas de iniciación automática v re-
tardo pirotécnico, denominadas F-18 o «de mecanismo
horizontal» y GT Ft-28, posiblemente construidas en Le-
vante y que se montaron en diversos cuerpos de grana-
das, generalmente tipo pina.
Las industrias de Guerra de Cataluña también produ-
jeron la Lafitte, concretamente en la fábrica Parés y Mas-
sana de Barcelona, hasta que la falta de latón Ies impidió
hacerlo; algunas partidas fueron cargadas con chedila. un
explosivo a base de clorato potásico que demostró ser in-
estable. Muchas de las capturadas por los nacionales, y
otras rellenas con ese explosivo procedente de recupera-
ción del enemigo, hicieron explosión espontáneamente, lo
que ocurrió también en el otro bando e incluso una vez
acabada la guerra. Las Industrias de Güeñ a de Cataluña.
Otras espoletas francesas, de sistemas más anticua-
dos. fueron las denominadas «de tapón y encendido a
percusión» (modelo 1915 y 1916), cuyo funciona-
miento a tiempos se conseguía, tras retirar el tapón, al
golpear la cabeza de la espoleta contra algún objeto
duro, con lo que se percutía la cápsula fulminante y se
antes de su absorción por la Subsecretaría de Armamento
del Ministerio de Defensa, entregaron más de 2.000.000
de granadas, siendo el ritmo de producción de 30.000 dia-
rias. La Hispano-Suiza de Barcelona produjo tres tipos de
granadas, a un ritmo de 3.000 diarias.
Las espoletas más utilizadas fueron las francesas FR
y FR-1 mod. 1935 y las versiones polacas de las mismas,
así como la Billant, de similar aspecto, pero con la pa-
lanca pasando por encima de un tapón más plano. Se
emplearon en granadas muy diversas.
trasmitía el luego a la mecha lenta que
ardía entre cuatro y seis segundos.
Las granadas originales
francesas que las incorpora-
ron, fueron las tipo «O», en
ocasiones denominada «OF»
-vffensive fusan te- mod.
1915; las «F/Fl» -de-
fensiva, de fundi-
ción y con
Granadero republicano
Lanzando una granada
Castillo y cubierto con un
casco español Trubia. Junto
a él, detalle de una granada
Castillo.
198 Armas y uniformes
de la Guerra Civil española
La Legión utilizaba uniformes de color gris-
verde. siendo los de paseo semejantes a los
del resto del Ejército pero con la guerrera
abierta -cuello con solapas, incluso la
tropa- y complementados con gorra «Tere-
siana»; no obstante, la prenda de cabeza
por excelencia era el gorrillo isabelino con
borla -las divisas iban en su frente en los
oficiales y en el lateral en los suboficiales-;
el pantalón de montar era de color beige.
La uniformidad de La Legión
el cual se usaba muchas veces en el uni-
forme de paseo junto con la bota alta (re-
glamentaria en 1936); el calzón de los sub-
oficiales y la tropa era ajustado en la pierna,
abotonado por el exterior, con trabilla para
pasar por debajo del calzado; la bota-alpar-
gata blanca era característica en verano. El
capote manta era la prenda de abrigo regla-
mentaria (abierto, con forro blanco y cuello
de piel para los oficiales) y la camisa abierta
y remangada era el distin-
tivo clásico en verano; la
tropa se abrigaba con la
manta, la cual, en campaña,
se llevaba dispuesta en ban-
dolera. El correaje era de
cuero negro y se comple-
taba con la característica
cartera-morral. El guante
blanco era muy usual en
cualquier ocasión.
Como curiosidad, ciertas
unidades continuaban
usando correajes de lona
tipo Mills inglés, bous ma-
rrones. e incluso se difun-
dió el uso de un jersy gris
(con cuello, cerrado con
un cordón), prenda que se
empezó a utilizar en 1931.
A comienzos de 1938 se
distribuyeron cazadoras
de paño, pantalones bom-
bachos, capotes tabardos
de invierno y botas de
media caña.
Las unidades de carros de
La Legión utilizaban la go-
rra negra con el emblema de la calavera,
aunque también el gorrillo legionario. La
chapa con el distintivo de carros de com-
bate iba en el lado derecho del pecho.
Como en el caso de muchos otros Cuer-
pos, los oficiales habilitados para empleos
superiores, o «estampillados», llevaban una
galleta negra, con las divisas del empleo ha-
bilitado, en el lado izquierdo del pecho.
Imágenes cortesía «Asociación Frente de Araron
Las Armas individuales y colectivas del combatiente 199
Diversas granadas
Arriba. CF Citrón F.
Abajo. Stielhandgranate 24.
forma de pina- y las «CF», Citrón Foug, o Limón. Tam-
bién se utilizó la granada Incendiatre mod. 1916. Hay
noticias de que en 1937 los nacionales capturaron unas
500.000 de diversos tipos.
La granada defensiva «D» era una minigranada ale-
mana con forma de huevo, denominada originalmente
Eierhandgrante mod. 1917, a la que se había dotado con
la espoleta polaca GRN 1931, del tipo francés FR1. Era
una transformación polaca, denominada Granat Zap-
zecny Wz 18, de las alemanas de la Primera Guerra
Mundial.
Las granadas defensivas polacas «Wz Gr 33», de
cuerpo similar a las de pina francesas tipo «F», lleva-
ban una espoleta parecida a la FR denominada Wz 31, mecanismo inventado por el francés Bornstein, -oca- sionalmente marcada como «B 3»-,
DIVERSOS MODELOS DE Granada Peso Largo(cm) (g) /ancho GRANADAS DE MANO Alcance Radio (m) Explosivo (m) Acción (g) cuya la palanca no abandonaba defi- nitivamente la granada. También se uti- lizó la granada ofensiva polaca «Wz 33», denominada «Bl», con la misma
Lafitte Mod. 1921 415 12/6 40 Variable 8/10 espoleta pero con un cueipo ovoide. Un
Tonelete Mod. 1918 750 9.2/6 Variable 100 50 cuerpo similar se utilizó en España, fa-
Def.Mod. 1921 800 7/6 100 65 bricado por las industrias dependien-
Rabiza C. E. 715 240 80 90 tes de la Subsecretaría de Armamento,
Breda 35 200 9,7/5.3 30 10 60 con espoletas polacas -originales o co-
Roma/S.R.C.M 199 7.8/6.25 30 10 43 pias españolas- y rusas tipo Koveshni-
OTO 35 200 8.5/5.25 30 10 71 kov. Los dos modelos originales de gra-
Stielhandgranate 24 510 35.6/6 35/40 12 165 nadas polacas estuvieron muy
Castillo 450 10.5/6 12 200 difundidos y la espoleta se utilizó tam-
Antitanque 650 /6 500 bién en las granadas defensivas cilin-
Sifón/Biberón 11,5/7,5 dricas autóctonas modelo «Universal»
O/O F 250 30/35 10 120 y en otras.
CF (Citrón F.) 550 14,5/6.1 30/35 50 90 Se denominaba «Universal» a las
Fl 660 16/6,4 35 100 60 granadas que montaban espoletas del
D 400 6/4.6 35 50 32 modelo 31 polaca. La granada defen-
WZ 33 polaca 600 11.2/5,7 30 100 66 siva cilindrica fue una de las más usa-
B 1 polaca 275 11/5,6 30 15 120 das. Tras la guerra fue la única que se
Univers. Oí polaca 328 140 siguió fabricando de forma regular
Oí. espoleta B3 304 106 como «Universal B-3» de Barcelona
Def. Barcelona 615 9/4.4 45 tipo ruso -junto con la «Ataque B-2»-,
Def. polaca 607 66 el cuerpo era copia de una granada
200 akmasvuniformes^^^
belga v se fabricó en dos variantes. Con este cuerpo se
utilizaron también espoletas Billant e incluso unas ar-
tesanales de palanca y grandes dimensiones.
El repon d actuado de José Tarradellas (octubre
1937). sobre las Industrias de Güeñ a de Cataluña, ade-
más de las granadas «Universal» y «B-3» cita la pro-
ducción de bombas de mano «de trombón, Hoffman,
6-F, Reus, antitanque, de fusil VB, de ffusil con varilla
e incendiarias AM»; especialmente en la Fábrica n" 9.
La granada defensiva cilindrica «de discos» era copia
de una francesa que originalmente llevaba la espoleta Bi-
llant. Los discos de la base permitían la suficiente obtu-
ración como para que se pudiera lanzar con un fusil do-
tado del correspondiente adaptador o con un mortero.
La URSS proporcionó granadas defensivas de pina
conocidas como «F-l» o Limonitas, similares a las an-
teriores «Fl/WZ 33», pero con una espoleta Koveshni-
kov claramente diferente. Su cuerpo era de fundición
con cuatro hileras de cuadradillo y ocho filas; la espo-
leta Koveshnikov de encendido automático y retardo pi-
rotécnico, era similar a la UZRG empleada en la Se-
gunda Guerra Mundial. Oficialmente fueron
suministradas 500.000 bombas de mano de todo tipo.
También se debieron recibir algunas granadas in-
glesas tipo Mills y similares, procedentes de la Primera
Guerra Mundial, pues se han hallado algunas
y fueron usadas por las unidades de gue-
rrilleros.
De Méjico se recibieron, al me-
nos, 27.000 de un tipo no co-
nocido.
Más de 20.000.000 de gra- j
nadas utilizó el Ejército Popu- n
lai de la Republica. El Servicio
de Recuperación Nacional, ya |
antes de agosto de 1938, había
recogido 15.467.800 granadas,
valoradas en casi 128 millones
de pesetas. La cifra final al aca-
bar la guerra, descontadas las
destruidas por mal estado (unos
Soldado republicano
Arriba Colocándose una granada
francesa tipo F en el correaje.
Legionarios al asalto
Uno de ellos se dispone a lanzar una
granada de ¡nano Lafitte.
Granada
Detalle de una Lafitte con el
anagrama del Tercio.
Las Armas ixd.vidvales y colectivas del combatifktf 20i
diez millones) y las que se utilizaron en combate por las
unidades, fue de 2.475.883,
El capitán médico D. Joaquín Pastor Candela, di-
rector del Hospital .Militar de Legionarios de Bilbao, es-
cribió: "... yo le llamaría a esta guerra la guerra de la
bomba de mano”.
Además de las normales, ya en preguerra había dos
tipos de granadas especiales de guerra química: la gra-
nada incendiaria mod. 1916 y la de gases lacrimógenos,
la cual era de dotación reglamentaria en los pelotones
motorizados del Cuerpo de Seguridad y Asalto. En el bu-
que «Mar Cantábrico» fueron capturadas 1.367 grana-
das de gas CS (lacrimógeno), de fusil \ con rabiza, una
muestra de las cuales se expuso en el Kursaal de San Se-
bastián en agosto 1938. Pero éste no fue un caso aislado,
en los estadillos de munición del Parque de Artillería n"
1 del Ejército del Centro, de otoño de 1937 e invierno de
1938, figuran granadas «Fumígenas de güeña tipos G.H.
30", G.Y. (R.F.), B.H.A. 90", B.H. 6', B.Y.L, B.T.H.» y
unas 1.000 lacrimógenas, normales y n° 1.
También hay que citar las botellas inflamables, luego
denominadas «cócteles molotov», que casi puede decirse
que se inventaron en el combate de Seseña, en 1936,
contra los carros rusos T-26 en su primera actuación,
en la castiza versión del botijo o cántaro lleno de gaso-
lina, al que se daba fuego mediante granadas de mano,
después de estrellarlos contra los carros. Luego se nor-
malizó su fabricación y empleo.
La Pasionaria
Junto a un soldado en cuyo
correaje van unas granaderas
para las del tipo "Castilla».
El 13 de mayo de 1937, el Batallón de Servicios Es-
peciales de la Comandancia de Ingenieros del Ejército
Popular tenia 1.003 botellas inflamables corrientes y 481
pequeñas, más 192 con cebo; y el Servicio de Recupe-
ración nacional describió un modelo enemigo de gra-
nada a percusión, cilindrica, unida por la base a un ci-
lindro similar conteniendo líquido inflamable, y otro
formado por una esfera metálica con picos en cuyo in-
terior estaba el líquido inflamable v dos esferas de vi-
drio, concéntricas, una con ácido y otra con clorato.
Los nacionales normalizaron aquellas armas anti-
tanque. inicialmente consistentes en botellas de vidrio
llenas de gasolina, mediante cuatro tipos de iniciadores,
consistentes en tubos de vidrio conteniendo ácidos y re-
activos. Además perfeccionaron al final de la guerra las
Bombas Incendiarias Antitanques (BIT) modelos 1, 11
v 111, bautizadas castizamente como «verrugas», con di-
ferentes mezclas incendiarias a las que daban fuego di-
versos modelos de espoletas. Eran de latón (modelo E-
2) o baquelita (E-3), de origen italiano, con
funcionamiento «a percusión instantánea» y se-
guro de distancia
202 Armas y uniformes de la Guerra Civil española
Sables y Lanzas
El uso del armamento clásico de la Caballeiía lúe muy
esporádico, al haber sido relegada la acción de choque
al arma blanca a su empleo contra tropas muy desmo-
ralizadas, y ser sustituida por la eficacia de los fuegos
de flanco y por sorpresa, dándose el caso de que la úl-
tima gran carga victoriosa de la historia fue la efectuada
por la Caballería nacional al final de la Batalla del Al-
fambra. En todo caso aun figuraban como dotación, in-
cluso para otros Institutos Montados y los escuadrones
de la Guardia Civil, los sables modelos 1880 y 1895, y
las espadas-sables «Puerto-Seguro» modelos 1907/18
para tropa y modelo 1908 para oficial. Las lanzas de los
modelos 1842, 1861, 1884 y 1905 quedaron relegadas,
casi generalmente, a actos sociales.
El Ejército Popular de la República utilizó espadas
y sables ingleses modelo 1796 para tropa de caballería.
Armas defensivas: cascos y máscaras antigás
El casco de acero se empezó a introducir con el Rcg|a.
mentó de Uniformidad de 1926; un concurso que. f¡.
nalmente, quedó desierto, e hizo que la Fábrica de Tru-
bia realizara unas series coilas de producción: mod.
1926 sin ala, y 1.500 con ala. En 1930 (Real Orden Cir-
cular n° 363, de 3 de noviembre) se aprobó definitiva-
mente el casco pero sin concretarse oficialmente cual
de las dos versiones, aunque al año siguiente comenzó
la fabricación de 20.000 unidades de la conocida como
modelo 30 con ala. la cual tenía seis remaches. Tras la
Revolución de Octubre de 1934 se aprobó un nuevo mo-
délo denominado M-34 «Azaña». más ligero, menos re-
sistente y de líneas más suaves, pensado para la Guar-
dia de Asalto. También se le conoce como «modelo
1938», dado que fue en esta fecha cuando se termino su
fabricación y se distribuyó mayontariamenie.
'ii
>; puede que las
en otras naciones o
’t '
MÁSCARAS USADAS EN LA GUERRA Y CONSERVADAS EN EL MUSEO DE LA MARAÑOSA
Ejército Nacional
Españolas: CMP normal y telefónica, varios modelos de DAGSA y Blanco, e imitaciones de la N-24 alemana (CMPN-24) y SR-3 italiana.
Alemanas: DRAEGER (varios modelos), N-15, N-16, N-24, y AUER (varios modelos).
Italianas: L (Pirelli). LT-35. P, PC-35. RS-35 y 37. IAC, SPACIANI.
Ejército Popular de la República
Españolas: CMP. CCL, Euskadi, CFF, FAP, FAP-N-24 (imitación de la ARS francesa), imitaciones de la Pirelli LT-35.
Belgas: SACIC, SLART.AG-15.
Holandesa: Hevea 127.
Francesas: varios modelos de ARS.
Checas: FATRA.
Inglesas: FITAN. Norman.
Norteamericanas: PENNA, X-1. etc.
Rusas: sólo aparece algún modelo denominado «de Protección Civil»;
aportaciones soviéticas, fueran, sobre todo, modelos comprados
procedentes de la Primera Guerra Mundial.
Nota: Hay. ademas, varios modelos art.sanaies mas o menos Improvisados por ambos bandos.
Las Armas individuales
*> COLECTIVAS DEL COMBATIENTE 203
Cascos
Izquierda. Adrián (francés),
Trubia (con y sin alas)
Abajo, izquierda. Checo con
«tetones» e italiano modelo 35,
como los de los soldados de la
foto de la derecha.
En 1935 la Escuela Central de Tiro hizo pruebas sobre
una nueva versión del casco sin ala, con una mínima vi-
sera, que era más apropiado que los anteriores. Inicial-
mente todos estaban pintados en color gris.
Los nacionales importaron de Alemania, al menos
100.000 cascos de los modelos 1916, 1916/31 y 1935, y de
Italia 264.344 de los modelos 1915/16 -similares al fran-
cés- y 1933; también se utilizaron algunos cascos del mo-
delo portugués «Coevo», fabricados en España y seme-
jantes al español sin ala. En el otro bando se recibieron
cascos franceses mod. 1935 Adrián (sin sujeciones para
los emblemas usados en Francia), soviéticos mod. 1926
(10.000 cascos metálicos llegaron en el buque «Aldecoa»
el 21 de junio de 1938) y numerosos checos mod. 1930.
En todo caso, para cuantificar los cascos empleados, aun-
que no se llegara al ideal de uno por soldado, estamos ha-
blando de cifras próximas al millón y medio; en 1963 exis-
tían aun 44.675 cascos «modelo español» y otros 9.656 «es-
pañol sin ala», 26.376 «legionarios» y 14.122 «negrillos»,
32.035 franceses y 23.335 de varios modelos.
Siguiendo con las armas defensivas, la primera más-
cara antigás española fue la T. P 1918, pero las utilizadas
en la Guerra de África fueron las inglesas modelo Y, junto
con las alemanas N-15 y similares. Tras unos primeros pro-
totipos C-195 y N-24, se adoptó como reglamentaria en
1934 la CMP-33 de la Constructora de Material de Pro-
tección de Barcelona, con tubo traqueal y cartucho fil-
trante de gran capacidad y filtros químico, físico y mecá-
nico. La máscara CMP dotó inicialmente a las Fuerzas de
Asalto, al Servicio de Aviación y a algunas unidades del
Ejército.
Vía Legión Cóndor, se importaron de Alemania 50.092
máscaras N-24 y otras 150.000 vía HISMA; de Italia lle-
garon 318.908 de los modelos LM-33 y LT-35. El capitán
204 Armas y uniformes de la Guerra Civil española
La uniformidad de LOS MILICIANOS REPUBLICANOS
Las milicias de los partidos y sindicatos fren-
tepopulistas de ámbito nacional no busca-
ron mayor uniformidad que las pocas señas
de identidad de sus respectivas formaciones,
lo que supuso que, inicialmente, casi la única
prenda común fuera el mono de trabajo, o
«buzo» -normalmente azul- y el correaje
militar, y esto último en el caso de tenerse.
No era raro el empleo de prendas de calle
más o menos usuales, alternadas con otras
militares (gorros, monos, etc); las zapatillas
de esparto eran el calzado más común. Los
anarquistas de la FAI (Federación Anarquista
Ibérica) solian llevar pañuelos, brazaletes e
incluso gorrillos con sus colores y siglas; el
rojo y el negro, igual que la Falange -lo que
acarreó algún trágico incidente- Similares
prendas y letras llevaban los comunistas ,
pañuelos y brazaletes rojos, letras UHP
-¡Unios, Hermanos Proletarios’-, hoz y mar-
tillo y otras, aunque éstos siempre fueron
más proclives a la disciplina, destacando los
uniformes de preguerra que empleaban sus
pioneros y sus juventudes. Lo mismo cabe
decir de los troskistas del POUM (Partido
Obrero de Unificación Marxista). Las milicia-
nas usaban las mismas prendas masculinas,
aunque en alguna rara fotografía se les ve
mente monos caqui y sombreros tipo
con falda.
Un caso peculiar
fueron los depor-
tistas participantes
en la «Olimpiada
Popular», que se
celebraba en Bar-
celona al estallar el
alzamiento, mu-
chos de los cuales
se incorporaron a
las milicias; por su
singularidad, se
agruparon por na-
cionalidades e
ideas políticas, re-
cibiendo un equipo
más uniforme; la
Columna «Thal-
mann», de judíos
alemanes, fue do-
tada de prendas
militares en des-
uso, concreta-
chambergo. lo que le dio un aspecto muy
particular.
Las milicias de los partidos separatistas cata-
lanes y vascos fueron más uniformes en su
vestuario.Ya en octubre de 1936 el Partido
Nacionalista Vasco dotó a sus milicias de gu-
daris. embrión de un Ejercito vasco, de pan-
talones bombachos de mil rayas -se les co-
nocería como «gudaris» entre los naciona-
les-, camisa blanca o caqui, cazadoras de
cuero o lona y boma negra; sus divisas eran
las tradicionales en el Ejército Las catalanas,
inicialmente, apenas si tenían alguna seña de
identidad más allá de las peculiares bomas
«barretinas» y brazaletes con los colores de
la bandera catalana; más tarde, la Generali-
dad uniformó su Ejército con calzones, ven-
das, cazadoras y gorros de paño en color
marrón oscuro, incluidos estos últimos, los
cuales eran una mezcla de pasamontañas y
bonete; otros partidos minoritarios tuvieron
uniformes más definidos, pero de poca im-
plantación, como sucedió en el otro bando
con los albiñanistas y similares.
Ilustraciones cortesía José Mana Bueno Car
Las Armas individuales > colectivas
DEL COMBATIENTE 205
Máscaras
Izquierda Máscara CMP
despiezada.
Derecha. Máscara Dagsa.
de Artillería, Antonio Blanco García, diseñó la máscara
Dra^er-Blanco modelo «Victoria», que fue adoptada a fi-
nales de 1937 v se fabricó en Segoxia por DAGSA (Defensa
.Antigás S.A); era una mezcla de la CMP y de la N-24.
En Cataluña se fabricaron máscaras CMP (53.000
eran aun operativas en 1954) y Pirelli «catalana»; según
la Generalidad, las Industrias de Guerra prácticamente
había fabricado 200.000 antes de octubre de 1937. Otros
Con numerosísimas importaciones -francesas, bel-
gas, rusas, etc- v fabricaciones nacionales se fue dotando
el Ejército de la República, y así el 2 de diciembre de
1937, el Ejército del Centro contaba con 116.073, aun-
que éstas no llegaban para dotar a todas sus Brigadas.
Los datos anteriores demuestran la clara intención
de los dos contendientes de dotar a todos sus soldados
con algo tan básico como el casco o el arma indi\ idual.
tipos de máscaras se producían en Alicante en esta
En conjunto, y como en el caso de los cubrecabezas,
misma época, mientras que en Vascongadas se fabrica-
ron 20.000 del modelo LT-35 italiano y estaban casi aca-
badas otras tantas cuando se ocupó la zona. En Asturias
la Constructora Gijonesa montó una cadena de produc-
ción de un modelo semejante al CMP aunque apenas
pudo llegar a la producción por la caída del frente Norte.
El 22 de septiembre de 1937 el Ejército Popular adoptó
como reglamentaria la máscara FATRA checa.
seguramente estamos hablando de
cerca de millón y medio de más-
caras. El fantasma de
la guerra química es-
tuvo muchísimo más
presente de lo que
nunca se ha querido
reconocer.
Máscaras CMP
Guardias de asalto y soldado
con máscaras CMP.
41 B
- J
206 Armas y uniformes de la Guerra Civil española
Armamento Colectivo
Ametralladoras y fusiles ametralladores
Las ametralladoras reglamentarias al comienzo de la
guerra eran la Hotchkiss en sus modelos 1907, 1907-09,
1907-12 y 1914-3, así como las especiales de Caballería
y carros -con asa en lugar de culatín-. No obstante, aun
se conservaban algunas pocas Maxim-Nordenfelt mod.
1897, Vickers-Maxim mod. 1905, Schwarzlose mod.
1907 y Colt mod. 1915. Todas ellas disparaban la mu-
nición reglamentaria calibre 7x57 del fusil Mauser.
Los fusiles ametralladores reglamentarios, tras la uti-
lización en África de algunos Madsen y Vickers Berthier,
eran los Hotchkiss tipos I (mod. 1922-1) y II (mod. 1925-
II, dotado éste de bípode y una línea más moderna), ori-
ginales galos en calibre 7 mm o construidos en la Fá-
brica de Oviedo, y que utilizaban un cargador rígido de
quince cartuchos similar al de las ametralladoras. Más
tarde se adoptó, en competencia con el Ecia mod. 1927,
el también español Astra-Unión mod. 1927; así mismo
existía una serie corta del nacional y reglamentario Tre-
póte mod. 1932. Todos ellos eran en calibre 7x57 y los
de diseño nacional contaban ya con cargadores de pe-
taca o «carteras», salvo el Astra.
Dado que en ocasiones es difícil distinguir entre am-
bas armas, algo que le sucedió a muchos encargados de
reflejar documentalmente las existencias, la mejor
forma de encarar el problema de sus cantidades es tra-
tarlas conjuntamente.
NACIONALES
Fusiles
Modelos Ametralladoras Ametralladores
Hotchkiss iniciales 1.100 1.896
Producción nacional 3.900 5.000
De Alemania 4.000 5.000
De Italia 3.500 5.250
TOTAL 12.500 17.146
El Ejército nacional contaba al final de la guerra con 35.000 armas
automáticas, de las cuales 13.000 eran ametralladoras. Su servicio
de recuperación contabilizó 25.306 armas automáticas capturadas,
de unos 50 modelos diferentes.
El último envío a Cataluña incluía 30.000 armas automáticas,
aunque pocas quedarían en España.
REPUBLICANOS ’———
Fusiles
Modelos Ametralladoras Ametralladores
Hotchkiss iniciales 750
Producción nacional ¡i Algunas 0/7
Vía URSS 10.000 20.000
Otros países 200 500
TOTAL 10.950 21.379
Ametralladoras
Las ametralladoras Hotchkiss disponibles en julio de
1936, incluidas las de la Guardia de Asalto, eran unas
1.850, a razón de 1.458 en las unidades militares de la
Península y 220 en las de África, de las que unas 1.100
quedaron en el bando nacional, a las que hay que su-
mar las de la Guardia Civil, las almacenadas en los par-
ques de artillería, cifra difícil de aventurar pero, sin
duda, baja. En total de 2.500 a 3.000 de todos los tipos,
incluidas las de la Marina y Aviación, y repartidas de
forma similar.
Las fábricas de Oviedo y La Coruña produjeron un
total de 3.916 Hotchkiss.
o Alemania aportó a su aliado algo menos de 5.000 ar-
mas automáticas, todas en calibre 7,92x57, entre las que,
seguramente, están incluidos los fusiles ametralladores
MG 13 Dreyse y MG 08/15 Maxim «negrilla ligera», ade-
más de las MG 08 Maxim «negrilla pesada». Las MG 08
estaban refrigeradas por agua y alimentadas por cintas
de lona de 250 proyectiles o de eslabones de metal de
50 elementos empalmables; se consideraban de segunda
línea o de posición, para lo que contaban con un trípode
pesado -mod. 08- y otro ligero, adaptables al tiro an-
tiaéreo, además de un goniómetro de puntería. La mag-
nífica ametralladora ligera Dreyse fue adoptada en 1932.
la Cóndor suministró también 520 armas, algunas con
trípode para tiro antiaéreo. La MG 13 armaba también
a los carros Panzer 1. En 1963 aun había en servicio en
España 1.372 «Dreisser» -como se les denominaba
pero muchas llegaron en la posguerra.
II Italia suministró 2.449 Fiat-Revelli mod. 1914 enC
libre 6,5x52 mm «Carcano», así como Fiat mod. 1935
8 mm -incluso en versión para carro de combate L
Las Armas individuales y colectivas del combatiente 207
Ametralladoras
te arriba abajo. Browning Mod. 1915 y 1918.
n e Kursaal de San Sebastián se pudo
preciar una Saint Etienne (izquierda, con
_ presor de rebufo), una Browning, una
a^emana y una Hotchkiss.
Hotchfa itálicos y cargador de
y 1.055 Saint Etienne mod. 1907 en calibre 8x50, in-
cluidas las del Corpa Tmppe Volontarie\ la Saint Etienne
era similar a nuestra Hotchkiss, aunque peor. También
trajo el CTV algunas Schwarzlose mod. 1907/12 recali-
bradas a 6,5x52 «Cancano». La cifra total, tomada de las
cuentas oficiales italianas, fue de 2.449 nütragliatrici,
más 1.055 Saint Etienne y 5.250 fucili nütragliatrici, con
un total de 8.754. Algunas armas de 12,7 mm de avia-
ción y Saint Etienne se emplearon como antiaéreas.
M El Ejército Popular de la República recibió de la
URSS, según los datos oficiales soviéticos, 20.486 ame-
tralladoras -incluidas las de Marina y Aviación y los fu-
siles ametralladores-, entre las que no se cuentan las
casi 2.400 que se recibieron en 1939, pertenecientes al
último envío remitido a través de Francia. Todo ello hace
suponer que la cifra total de armas automáticas envia-
das por Stalin fue de unas 30.000; una tercera parte se-
rían ametralladoras. Las mismas fueron de una gran va-
riedad de marcas y calibres:
» Fabricación inglesa:
• Vickers-Maxim mod. 1912, calibre 7,7 mm Mk 1 con
trípode 4B, y otros modelos similares, refrigeradas por
agua y con una peculiar empuñadura de brazos ha-
cia abajo y con cinta de lona; también había versio-
nes de las mismas refrigeradas por aire, originalmente
para empleo aéreo, con cinta metálica y dotadas de
trípode; todas las armas de origen aéreo tenían ver-
siones con alimentación por la izquierda o por la de-
recha, según su colocación original en el fuselaje.
• Vickers-Maxim Clase C, calibre 7,65x53 con trípode
L y LB de procedencia boliviana-uruguaya.
Manufactura norteamericana:
• Colt mejicanas de 7x57 mm y soviéticas de 7,62x54.
• Browning (Hartfort) en calibre 7 mm, mod. 1919. re-
frigerada por agua, con trípode sencillo y empuña-
dura de pistolete; construida en EE.UU.
El De origen alemán:
• MG-08 (Maxim) calibre 7,92x57 mm (y 7,65x53 bo-
liviano), con trípode similar al reglamentario en Es-
paña y con el de carrillo ruso.
208 Armas y uniformes de la Guerra Civil española
• Alguna Bergman calibre 7 mm y Bergmann mod.
1915, en calibre 7,92x57 refrigeradas por agua.
— Procedencia austro-húngara:
• Schwarzlose mod. 1907 en calibre 8x50 Mannlicher, re-
frigerada por agua, con trípodes mod. 07 y mod. 07/12.
k. Checolovaquia:
• La misma Schwarzlose Vz-24 Cal 7,92x57.
S Polacas:
• Browning mod. 1917 y mod. Vz-30, en calibre 7,92
mm, con trípode terminado en círculo.
M Manufactura soviética:
• Palumet Maksima PM (Maxim) mod. 1910, calibre
7,62x54 mm, refrigerada por agua, con cintas de
alimentación tipo canana de tela con 250 cartuchos
y provista de diversos trípodes -«Sokolov», con rue-
das y escudo, etc-. Fue el arma más suministrada
y una de las más eficaces, con magnífica acogida
entre las unidades nacionales que lograban captu-
rarlas; una de las versiones utilizadas fue la cuá-
druple antiaérea «Kondakov» -al menos hubo cinco
compañías de seis piezas en el Grupo de Ejércitos
de la Región Oriental (GERO) durante la Batalla del
Ebro-.
• Maxim PV-1 mod. 1926, en calibre 7,62 de avión, con
trípode terrestre.
Ametralladoras
Arriba. Una Vickers-Maxim (izquierda) una
Saint Etienne, una Vickers calibre 7,92 y una
Hotchkiss, en el Kursaal de San Sebastián
Centroo. Dos Hotchkiss. una de ellas
II Francesas:
• Hotchkiss mod. 1897 y Saint Etienne (Puteaux) M-
seccionada y junto con un cargador, en el
Museo de la Academia de Caballería
1907, en calibre 8 mm, similares a las utilizadas por
los nacionales. En el Kursaal se exhibió una Hotch-
kiss «SGDG de 6,5 mm antiaérea», caracterizada por
un tubo más largo. kSiJi
Grupo de milicianos
Vanos milicianos «uniformados» y en actitud
ciertamente poco marcial, manejando una
ametralladora Hotchkiss reglamentaria.
Las Armas individuales y colectivas del combatiente 209
— ——
- El Ejército Popular montó al menos una fábrica, la n°
j2 (Nules-Buñol, Valencia), en la que se montaron y re-
construyeron ametralladoras con piezas sueltas llegadas
déla URSS, además de manufacturarse piezas de la Ma-
xim MG-08 en calibre 7,92x57 y otras. Su labor dio a luz
dos ametralladoras distintas, la Maxim mod. 1910
«Mixta» en calibre 7,62x54 y la MG-08 «Mixta» en cali-
bre 7,92 (ruso-alemana); de esta última se conserva en el
Museo Militar de Valencia, la dedicada al general Miaja
durante su visita a la misma el 26 de septiembre de 1938
yen el de Montjuic (Barcelona), la dedicada a general Ma-
tallana en la misma ocasión. Los planos originales de am-
bas se conservan en la Fábrica de Armas de Oviedo.
• La MG-08 «Mixta» en calibre 7,92x57 tenía las si-
guientes peculiaridades: abrazadera en la parte final
de manguito de refrigeración para sujetar el arma al
carrillo; empuñaduras tipo soviético -se engarzaban
en el cajón de los mecanismos «a cola de milano»
desde arriba y eran algo menos voluminosas-; cajón
de mecanismos similar al ruso, con orificio en la
parte baja anterior-originalmente para adaptarlo al
carrillo «Sokolov»-; válvula de escape del vapor de
agua generado en el tubo de refrigeración distinta de
las armas originales rusas y alemanas; algunas armas
tenían piezas de bronce, como el brocal del meca-
nismo de alimentación y la tapa frontal del manguito
de refrigeración; esmerilados y tachaduras para bo-
rrar mareajes anteriores.
• La Maxim 1910 «Mixta» en calibre 7,62x54 R era si-
milar a la anteriormente descrita pero llevaba el re-
forzador de retroceso del modelo original ruso y un
cerrojo similar al original. De la misma apenas si se
llegaron a producir algunos pocos ejemplares.
• Las PV-1 adaptadas a su empleo en tierra también
debieron ser de reconstrucción, dada la escasez de
ellas para armar a los aviones que se construían (I-
15, etc). Muchas de las piezas eran de la Maxim mod.
1910, como el alza.
• La Maquinaria Moderna, de Manresa (Barcelona)
produjo un ejemplar de ametralladora reglamenta-
ria Hotchkiss, pero no prosperó su producción en se-
rie ante la dificultad de la fabricación de los corres-
pondientes cañones. No obstante, se fabricaron
muchas piezas sueltas de este arma y de la Colt.
AMETRALLADORAS TERRESTRES
Modelo / calibre Largo (mm) Peso (kg) Alcance X.ef.(m) Sistema
Maxim española mod. 1897 cal. 7 mm 1.100 28 (81 total) 2.000 Toma de gas. Refrigerada por agua
Colt mod. 1915 cal. 7 mm 1.050 16.2 (40.7) 2.000 Gas. Refrigerada por aire.
Hotchkiss mod. 1914 cal. 7 mm 1.400 24 (52,6) 2.000 Gas. Refrig. aire. «Peines» de 30 cart
MG-08 cal. 7,92 Spandau 1.110 (47.5) 3.200 Gas. Refrig. agua. Cinta metálica/lona
Dreyse MG-13 cal. 7,92 mm 1.450 12.4 Retroceso cañón. Cargadores 25 c.
Fiat Mod 1914 cal. 6,5 mm 1.180 (39,5) + 18.8 1.000 Corto retroceso cañón. Refrig. agua
Fiat Mod 1935 cal. 8 mm 1.270 (36) 2.000 Refrig. aire. Cinta de 300 cart.
Schwarzlose mod. 07/12 cal. 8 mm 1.110 (39.8) 2.400 Refrig. agua, cinta de 250
S. Etienne mod. 1907/16 cal. 8 mm 1.195 25,4 (49,1) 2.500 Toma de gases. Ref. aire.
Maxim mod. 1910 cal. 7,62 mm 1.110 24 (+ 60) 3.200 Retroceso de cañón y cierre. Ref. agua
PV-I/Sokolov cal. 7,62 mm 16,75 2.000 Ref. aire.
Browning Méjico/Polonia 7/7,92 mm 1.190 (43) 2.000 Corto retroceso cañón. Ref. agua.
Maxim mod. 03 polaca cal. 7,92 1.100 (33.75) 2.900 Ref. agua. Cinta lona de 250 cart.
Vickers-Maxim mod. 1912 cal. 7.7 1.155 18,1 2.700 Ref. agua. Cinta lona de 250 cart.
(*) Notas: calibre: cal; disparos por minuto: dpm; granada: gr; radio de acción de la granada/proyectil. na., alcance máximo. X
rnax; alcance eficaz: X ef; cartuchos: cart; refrigerada por agua/aire: refrig. agua/aire; fabricada: fab.
2io Armas y uniformes de la Guerra Civil española
Fusiles ametralladores
En 1936 el Ejército contaba, en total, con 2.775 fusiles
ametralladores (2.247 en la Península y 528 en África),
de los que el Gobierno conservó 879. A ellos habría que
sumar los de la Guardia Civil, los depositados en los Par-
ques, los de los Cuerpos de Seguridad, los de la Marina,
y aquellos que estuviesen en proceso de fabricación/prue-
bas, de forma que el total estaría en unos 3.000.
Desde finales de 1937 se produjo una versión mejo-
rada del Hotchkiss, denominada OC por haberse des-
arrollado y fabricado entre las fábricas de Oviedo y La
Coruña; el número total fue de 4.762.
Q La aportación alemana fue de unos 5.000 fusiles ame-
tralladores, fundamentalmente MG-08/15 y MG-13
Dreyse. Las 5.250 armas italianas, empleadas tanto por
el CTV como por unidades españolas -todas ellas dola-
das del poco potente cartucho de 6,5x52-, fueron los Fiat
mod. 1926 (muy pocos; con trípode) y los Breda mod.
1924 o mod. C (muy pocos, con trípode, empuñadura
de manillares y falso culatín). mod. 29 (similar al 30 pero
con un pie telescópico en el engarce del culatín) y mod.
30 (el más usual). Eran armas muy parecidas, con igual
sistema de funcionamiento y cargadores fijos al arma,
aunque abisagrados, a la izquierda en el Fiat y a la de-
recha en los Breda, que se alimentaban con depósitos
a modo de «peines», de 20 cartuchos cada una.
i Las armas de esta clase enviadas por los soviéticos
fueron, en general, muy apreciadas por las fuerzas na-
cionales que consiguieron capturarlas, en especial los
rusos Maxim-Tokarev mod. 1917 calibre 7,62 mm, los
alemanes Bergmann MG 15nA, los de fabricación po-
laca Browning Vz-28, y los Madsen (Alfa) y Hotchkiss
M-1925 checos (los cuatro últimos en calibre 7,92).
Pero, sin duda, los mejores eran los 2.000 checos Lehky
Kulomet Praga Vz-26 y Vz-30 (ZB-26 y ZB-30. prácti-
camente iguales entre sí), comprados y recibidos a la
vez que los famosos mosquetones Vz-24, lodos gracias
a los buenos oficios de Méjico, nación a la cual iban
oficialmente consignados. Asimismo llegaron, fusiles
ametralladores MG-08/15 y MG-08/18, junto con
DWM Parabellum mod. 1914 y mod. 1914/17, todos ve-
FlSlLES AMETRALLADORES
Arriba y centro. Fusil ametrallador ZB-30. ,
Abajo. Despiece del fusil ametrallador ZB-'Ü
Página 212 arriba. Fusil ametrallador ZB-?
Página 212 centro. Adaptación para enipeo
como fusil ametrallador de un DI de
blindado/carro
Página 212 abajo. Fusil ametrallador ¿B-*
junto con el DT de carro adaptado.
Las Armas individuales y colectivas del com batí ente 21
(eranos de la Primera Guerra Mundial. En conjunto,
los republicanos dispusieron de algo menos de 20.000.
— La lista completa de los empleados por el Ejército
Popular de la República es la siguiente:
• Hotchkiss mod. 1-1922 y 11-1925, Trapote y Astra-
Unión españoles, calibre 7x57
• Maxim-Tokarev mod. 1917 y los tres prototipos de
Maxim-Kolesnikov mod. 1925/27, calibre 7.62x54
mm y refrigerados por aire, soviéticos.
• •Ruchnoi Puleniot Degtyareva Pakhottiyi» (arma au-
tomática de infantería Degtyarev). Spitalni Komaritsky
D.P. mod. 1928 «Napot», calibre 7,62x54. La versión
para vehículos blindados, con culatín metálico exten-
sible, se denominó DT Parte de su éxito se debía al
cierre semirrígido, con dos aletas que, empujadas por
el percutor en el momento del disparo, acerrojaban la
recámara durante unos instantes, en claro antecedente
a los rodillos de la MG 42 y del Cetme.
• Bergmann MG 15 nA «Spandau» en calibre 7,92x57,
alemanes, refrigerados por agua y otros refrigerados
por aire fabricados en Erfurt. nA significa nuevo mo-
delo (neu art).
• Maxim MG-08/15 y MG-08/18, en calibre 7,92x57, re-
frigerados por agua o por aire.
• DWM «Parabellum» mod. 1914 y 1914-17, en calibre
7,92x57, alemanes, refrigerados por aire, con distin-
tos manguitos y largos de cañón (diámetro 7 cm y
largo 70 uno, 3 cm el calibre del tubo de refrigeración
y 65,8 cm de largo de cañón el otro). Procedían de bi-
planos de la Primera Guerra Mundial y DWM signi-
fica Deutsche Waffen und Munitionsfabriken.
• Nehuhausen mod. 1922, en calibre 7 mm, en dos ver-
siones; y Furrer-Nehuhausen mod. 1927 y calibre 7
mm, con cargador lateral; suizos y poco numerosos.
• Steyr-Solothum M-30 (predecesor de la MG 34), Igual
que los anteriores.
• Browning (BAR -Browning Automatic Rifle-) Vz-28 en
calibre 7,92x57, polaco; alguno dotado de culatines
de «aleta de tiburón».
• Madsen (Alfa) en calibre 7,92x57, versión checa del
danés mod. 1903; y armas similares en calibre
7,65x53 boliviano. Inglaterra suministró algunos
ejemplares en calibre 7,7.
• Lehky Kulomet Praga Vz-26 (ZB-26) en calibre
7,92x57 y Vz-30 (ZB-30).
FUSILES AMETRALLADORES
Modelo / calibre Largo (mm) Peso (kg) Alcance (m) Sistema
Hotchkiss mod. 1 M. 1922 cal. 7 mm 1.200 13,75 2.000 Armado con cerrojo. Toma de gases
Hotchkiss mod II M. 1925 cal. 7 mm 1.145 8,76 1.800 Toma de gases
OC Mod. 1937 cal. 7 mm 1.232 9,265 2.000 Toma gases _
CSRG Chauchat mod. 1915- cal. 8 mm 1.143 8,850 2.000 Retroceso cañón/cierre. Tiro a tiro y ráfaga.
MG 08-15/18 agua/aire cal. 7,92 mm 1.410 14.6(19.4) 1.800 Retroceso de masas (cierre)
Parabellum M. I 9J4 caL 7,92 mm 1.320 9,90 2.000 Retroceso de masas (cierre)
Bergmann MG-15 nA cal. 7,92 mm 1.120 12,9 2.000 Retroceso de masas (cierre)
Dreyse MG-13 cal. 7,92 mm 1.460 10,9 1.800 Retroceso cañón.
Breda Mod 30 cal. 6.5 mm 1230 10,63 1.500 Retroceso cañón/cierre
Fiat Mod 26 cal. 6,5 mm 1.340 13,45 1.500 Retroceso cañón/cierre
Maxim Tokarev cal. 7,62 mm 1.315 13.5 2.500 Corto retroceso cañón
Degtyarev DP 7.62x54 Mod. 30 1.270 9.3(12) 1.500 Toma de gases. Acerrojamiento «semirrígido»
ZB vz-26 cal. 7,92 mm 1.165 8.84 1.500 Toma de gases
Nehuhausen mod.22 SIG KE7 cal. 7 mm 1190 8,7 2.000 Retroceso de masas (cierre). Solo ráfagas.
Lewis Mkl mod. 1914 cal. 7,7 (.303) 1.289 14,5 1.700 Toma de gases. Cierre giratorio de 4 tetones.
2!2 armas y uniformes de la Guerra Ci\ il española
• Hotchkiss M-1922 y M-1925, calibre 7,92x57, checos.
• C.S.R.G. Chauchat-Lcbel mod. 1915 en calibre 8x50
mm francés. CSRG recuerda a sus inventores: coro-
nel Chauchat, capitán Sutuer, señor Ribeyralles y fa-
bricante, señor Gladiator.
• Chátellerault mod. 1924/24 Cal. 7,5x54. Basado en el
BAR y en el nuevo cartucho francés, este fusil ame-
trallador, con capacidad de tiro a tiro y ráfagas, fue
el sustituto del Chautchat. Debió llegar en pequeñas
cantidades para su evaluación en combate.
• Vickers-Berthier mod. 1928 en calibre 7,65x53,
belga. Algunos, como el modelo 1924-25, se fabrica-
ron en España por la Sociedad Española de Cons-
trucción Naval (Reinosa).
• Lewis 7,7x56 R de toma de gases y refrigerado por
aire en, al menos, cinco versiones, con cargadores cir-
culares de 47 y 97 cartuchos: el modelo 1914 para
avión; el Mk 2, versión del anterior, con un rudi-
mentario bípode y con manguito cilindrico y la de-
finitiva y clásica versión terrestre con
culatín-pistolete, manguito hasta el fi-
nal del tubo y bípode con tirante También dos
versiones -aviación y terrestre- del modelo
1916, con variaciones externas de los elemen-
tos de refrigeración.
Lewis Savage mod. 1915/18 en calibre 7,7x56 R. una
versión simplificada del anterior sin el manguito de
refrigeración; en versión para avión y con trípode
para empleo terrestre.
Bren mod. 1937 en calibre 7,7x56 R, versión bajo li-
cencia del ZB-30. Bren es la contracción de Bino y
Enfield. Debieron llegar unos pocos para su evalua-
ción en combate.
Fiat «S» mod. 1922 en calibre 6,5x52, con culatín,
empuñadura de pistolete, cargador de petaca en el
lateral izquierdo y bípode.
Fiat mod. 1926 en calibre 6,5x52 mm, con trípode.
Breda mod. C/1926, 1929 y 1930 en calibre 6,5x52.
Mendoza mod. 1914, en calibre 7x57, mejicano.
final de la contienda el Ejército de Tierra nació-
1 contaba con 35.000 armas automáticas, de las cua-
13.000 eran ametralladoras y 22.000 fusiles ametra-
adoies. Su servicio de recuperación contabilizó 25.306
ai mas automáticas, de medio centenar de modelos, cap-
ul adas en combate o en barcos apresados; un buen
ejemplo de ello fueron los 5.000 fusiles ametralladores
han ceses CSRG Chauchat mod. 1915, en calibre 8 mm
Mué llevaba el vapor «Sylvia».
Las Armas individuales y colectivas del combatiente 213
La uniformidad de El Requeté
La junta Carlista de Navarra había reclu-
tado, encuadrado y entrenado, clandestina-
mente, hasta 8.000 hombres, llegando a ha-
cer gestiones en Italia para dotarles de ar-
mamento En Andalucía su inspector fue el
bilaureado general Varela.
Aunque la característica del
Requeté fue la boina
roja, otros signos
de identidad, casi
siempre llevados
en el bolsillo del
lado izquierdo del
pecho, fueron el «De-
tente bala» -un «Sagrado
Corazón de Jesús» sobre una bandera de
España en vertical-, la cruz de San Andrés
sobre fondo blanco o el distintivo del Re-
rior se completaba con todo un conjunto
más o menos variado de prendas militares
y civiles.
Sus divisas fueron flores de lis en sustitu-
ción de las tradicionales estrellas, al menos
en el Norte, porque el requeté andaluz
utilizó barras horizontales; su color
era dorado o plateado, según fue-
ran de jefes o de oficiales.
Normalmente, las divisas del
rango militar efectivo se lle-
vaban en el lado izquierdo
del pecho y las de la Comu-
nión Tradicionalista en el dere-
queté -el águila bicéfala coronada-, y tam-
bién las cazadoras grises o pardas. Lo ante-
cho. Los brigadas llevaban una sardi-
neta vertical dorada en el Norte (dos án-
gulos en el Sur), siendo la misma verde
para los sargentos y roja para los cabos
(un ángulo en el Sur). Las borlas eran de
hilo de oro en los jefes y de plata en los
oficiales, siendo de seda blanca en los bri-
gadas, verde en los sargentos, roja en los
cabos, amarilla en el requeté, y morada en
los capellanes.
El uso único de las divisas de milicias fue
prohibido muy pronto, quedando todas
aquellas formaciones militarizadas, incluso
en lo referente
a uniformidad
litares.
de los distinti-
vos de los em-
pleos, reserván-
dose las divisas
propias solo
como comple-
mento a las m¡-
Imágenes cortesía revista «Eurouniforrnes» y vía autores
214 Armas y uniformes de la Guerra Civil española
La uniformidad de La Falange
La prenda distintiva por antonomasia era la
camisa azul, con el escudo del yugo y las
flechas bordado en rojo sobre el bolsillo iz-
quierdo. a ella, aunque no siempre, se aña-
día el gorrillo azul o negro, con vivos rojos
o blancos. Como tal prenda se demostró
demasiado llamativa en combate, y en oca-
siones se sustituyó por otras en las que en
las que el color azul se reducía al cuello y
las hombreras
Las unidades falangistas y los empleos de
los mandos respectivos, con indicación de
las otras unidades que las componían,
eran; elemento (2 escuadristas y su jefe);
escuadra (3 elementos. I jefe y I subjefe);
falange (3 escuadras); centuria (3 falanges,
similar a compañía); bandera (3 centurias,
similar a batallón); tercio (3 banderas); le-
gión (3 tercios). Las divisas de «primera lí-
nea» eran un lucero (estrella de 4 puntas)
está acreditado
que tercios y legio-
nes llegaran a
constituirse du-
rante la guerra-;
tres, dos y una fle-
chas en plata, res-
pectivamente, los
jefes de centuria,
falange y escuadra
(los subjefes igual
pero en rojo); es-
tas divisas se lleva-
ban en el bolsillo
izquierdo de la ca-
misa o prenda si-
milar. basante de-
bajo de las regla-
menarias miliares
en preguerra solo
de plaa para el Jefe Divisionario de Mili-
cias; tres, dos y un yugos en plaa. respecti-
vamente, los jefes de legión, tercio y ban-
dera (sus subjefes igual, pero en rojo) -no
las propias. Los mandos políticos, o de re-
aguardia. las poraban, a su vez. en color
verde y oro (un lucero, jefe local; dos luce-
ros. jefe provincial y tres luceros, jefe
nacional); en el otro
bolsillo los
miembros del
Sindicato
Español
Universia-
rio -SEU-
en ocasio-
nes llevaban
su emblema —un
cisne de
plata/blanco, con pico
rojo, con un escudo ajedre-
zado blanco y negro, y el yugo y las flechas
sobresaliendo por detrás.
Tras la unificación de la Falange y el Re-
queté, se constituyó la lla-
mada Falange Espa-
ñola Tradiciona-
lisa y de las
JONS (Junas
de Ofensiva
Nacional
Sindicalisa).
La uniformi-
dad de este
partido único fue
la camisa azul y la
boma roja.
Las Armas individuales y colectivas del combatiente 215
Mortero
Brixta italiano de 45 mm.
(Cortesía: Museo Academia de Caballería)
Mortero
De Acompañamiento de
Infantería Valero de 81 mm.
Morteros y Lanzagranadas de Trinchera
En la Primera Guerra Mundial aparecieron los llama-
dos Grenaíenwerfer/Minenwerfer (lanzagranadas o lan-
zaminas) y los morteros de infantería, empleándose es-
tos últimos en la Guerra de África: podemos destacar los
S.G.D.G. «Lafitte» T.L mod. 1925, en calibre 60 mm -en
tres versiones diferentes-, así como el español «Valero»
mod. 1926 en calibre 60 mm, construidos por Esperanza
y Compañía (ECIA) de Guemica (Vizcaya), y cuyo nom-
bre correspondía al apellido de su diseñador.
En 1932 se declaró reglamentario el mortero ligero de
infantería y caballería «Valero» mod. 1932, de 50 mm, y
en 1934 se adquirieron 800 ejemplares para dotar a cada
sección de infantería con dos de ellos; por entonces nin-
gún Ejército europeo contaba con un arma similar. Le si-
guió el mortero de acompañamiento de infantería «Va-
lero» mod. 1933, de 81 mm, de ánima lisa, con la
previsión de dotar un pelotón de dos piezas a los bata-
llones, recibiéndose un total de 312 ejemplares en 1934.
Aproximadamente, de los 1.700 «Valero» mod. 1932,
de 50 mm existentes en España en 1936, 1.150 queda-
ron con las unidades que se sublevaron y de los 300 «Va-
lero» mod. 1933, de 81 mm existentes, los nacionales
conservaron un total de 190. Ramón Salas afirma que
el Gobierno de la República contó, inicialmente, con 698
morteros de todos los tipos, sin duda porque incluye los
«Lafitte» mod. 1925 y «Valero» mod. 1926 de 60 mm.
En 1963, las existencias de morteros de los modelos
de anteguerra «Valero» de 50 y 81 mm, eran de 4.891 y
2.094 piezas, respectivamente. Esto nos puede dar una
idea de los fabricados por los dos bandos, teniendo en
cuenta que inmediatamente después de finalizada la
contienda se pusieron en producción nuevos modelos.
Italia suministró a los sublevados unos 1.500 en to-
tal -incluidos los empleados por el CTV- de los mode-
los «Brixia» mod. 35 de 45 mm (1.426 ejemplares) y
«Breda» mod. 35 de 81 mm 1935 (70 piezas). Italia tam-
bién aportó morteros de avancarga sistema «Tonda»,
de aspecto anticuado por su gran placa base y volantes
de puntería; tenían un calibre de 65 mm, pesaban 32 ki-
los y su alcance era de 700 m.
tes distribuidores de propaganda. Un peculiar mortero
ruso fue el basado en fusiles Moisin (Ferrobellum-Moi-
sin) y Winchester/Tigre, con el cañón acortado y dota-
dos de bocacha, con larguísimos bípodes, que podían
lanzar granadas de 45 mm similares a las del mortero
italiano «Brixia»; probablemente fueron diseños locales
La República contó con el magnífico mortero francés
«Stokes-Brandl» mod. 1918 y 1930. de 81 mm, y su ver-
sión en calibre 60 mm, que pudieran ser los mismos que
reseñan los soviéticos como suministrados, también re-
cibió el más anticuado «Delaunuy» mod. 1923 en calibre
75 mm de igual patente. Al menos cien morteros «Sto-
kes» y veinte mil disparos fueron suministrados por Po-
lonia.
Se fabricaron copias mejoradas del «Valero» de 50,
algunas con la denominación de morteros «CS», en la
zona Centro y otras por las Industrias de Güeña de Ca-
taluña, de igual calibre pero con mayor longitud de
tubo.
216 Armas y uniformes de la Glerra Civil española
El Ejército nacional disponía al final de la guerra de
7.600 morteros en sus unidades; el servicio de recupe-
ración contabilizó un total de 6.900 capturas.
La Unión Soviética aportó, oficialmente, 340 morte-
ros, cifra que parece baja, aunque en ella no estén in-
cluidos -por ser material de artillería-, los 293 lanza-
minas «Erdhard» de 76 mm y los otros 116 de calibre
superior o igual a los 152 mm, sobre todo si tenemos
en cuenta la multitud Grenatenwerfer Krupp mod. 1916
y similares empleados por el Ejército Popular.
De los anteriores lanzaminas alemanes se hicieron
numerosas copias artesanales, algunas de factura co-
munista denominadas «Ferrobellum», que lanzaban gra-
nadas provistas de rabiza y con rudimentaria espoleta
del tipo JSU (Juventudes Socialistas Unificadas). La Ge-
neralidad produjo 280, al menos, de otro denominado
LG-1 en el último trimestre de 1937 -en otros docu-
mentos se le llama LG-42-; muchos de estos lanzami-
nas se utilizaron también para lanzar granadas y cohe-
MORTEROS Y LANZAGRANADAS
Modelo I calibre
Largo Peso Alcance Sistema
(mm) (kg) (m)
GW. mod 1916 45 con base 42 340 1 060 Espiga (cal. 24) y gr. (*) de rabiza. Tubo, cartucho y suplementos
Lafitte mod. 1925. cal. 60 mm 1.300
Valero mod. 1926, cal. 60 mm 1.350 49 1060 Tubo, cartucho y suplementos
Valero mod. 1932, cal. 50 mm 630 7 1.000 Tubo, cartucho y suplementos
Brixia mod. 35. cal. 45 mm 860 15,5 500 Tubo, cartucho y suplementos
Stokes-Brand mod. 1935. cal. 60 mm 720 17,5 1.400 Carga por la culata. Cartucho tipo fusil
Valero mod. 1933. cal 81 mm 1.200
75.5 2.200 Tubo, cartucho y suplementos
Stokes-Brandt mod. 30. cal. 81 mm 1.275 61.3 3.000
Tubo, cartucho y suplementos
Franco, cal. 120 mm
2.000 848 6 400 Tubo, cartucho y suplementos
(*) Nota: calibre: cal; disparos por minuto: dpm; granada: gr; Grenatenwefer G. W; radio de acción de la
granada/proyectil: r.a. /// El mortero «Franco» no llegó a entrar en combate, pero ya estaba entregada una batería al
final de la guerra.
Morteros
De izquierda a derecha. Morteros
anticuados Delanuy francés, Lafitte,
Valero de 60 y Tórrela italiano. Se
conservan en el Museo de la Academia
de Caballería.
Las Armas individuales y colectivas del combatiente 217
Armas de Acompañamiento
«Si la Infantería posee molleros y cañones antitanque, no
será necesaria la Artillería de Acompañamiento Inmediato
fuera de los terrenos cubiertos y compartimentados» es-
cribiría Franco en sus «Comentarios al Reglamento de
las Grandes Unidades»; y en eso se estaba trabajando
en julio de 1936. En España, antes de la proclamación
de la República, la Sección de Infantería de la Escuela
Central de Tiro (Carabanchel, Madrid) y la Academia del
Arma (Toledo) contaban con, al menos, un cañón de in-
tornillo cilindrico, sistema Nordenfeld. v disparaba pro-
yectiles perforantes de 460 g y rompedores de 550 g,
cuya velocidad inicial rondaba los 330 m/s; al menos uno
de estos cañones de 37/22 participó en la defensa del al-
cázar de Toledo.
Desde 1926, el comandante de Artillería Antonio
Ramírez Areilano, de la Fábrica de Trubia, promo-
cionaba sus prototipos de cañón de 40/25 mm para
acompañamiento y de carro de combate Trubia A-4.
La pieza sería declarada reglamentaria en 1933, dis-
fantería austríaco Skoda mod. 1917, en cali-
bre 37 mm, así como con varias piezas del
Canon de 37 mm Míe 1916 T.R. (tir ra-
pide), sistema Puteaux, de 40 kg de
peso, a los que había que sumar otros
40 kg del trípode. Tenía un cierre de
poniendo en julio de 1936, de unos 60 cañones de
este modelo.
Morteros
Arriba, de izquierda a derecha. Stokes
francés de 60 mm, Stokes francés de 81
mm Mod. 29, Grenatewerfer modelo
1916, con su granada.
Cañón de acompañamiento
Derecha. Cañón de 37 mm Puteaux.
218 Armas y uniformes de la Guerra Civil española
Debido a que el estudio de los cañones de acompa-
ñamiento y antitanques lo incluimos en la parte dedi-
cada al material de artillería, aquí solo apuntaremos que
al comienzo de la guerra había 157 cañones de acom-
pañamiento, incluidos 32 en África, de los que 56 que-
daron en poder del Gobierno; en estas cifras deberían
contabilizarse algunos cañones de montaña, más o me-
nos anticuados, presentes en Parques e incluso Museos
de Artillería, de calibres hasta 80 mm, los cuales se em-
plearon, por lo menos, en los primeros meses del con-
flicto civil.
Los nacionales capturaron, a lo largo del conflicto, cin-
cuenta y tres franceses de 37 mm, probablemente de la
casa Puteaux. El servicio de recuperación también dejó
constancia de la existencia de ejemplares diversos como
los Skoda de 37 mm, los automáticos Semag de 20 mm
sobre afustes utilizables, únicamente, en tiro terrestre, los
SLA de 20 mm (Societá Anónima Italiana G. Ansaldo) mon-
tados sobre un robusto y sencillo trípode, algún ca-
ñón/mortero de retrocarga Skoda de 70 mm y varios
Schneider mod. 1923, de 75 mm, y Saint Chamond de
avancarga, del mismo modelo y calibre.
El Gabinete de Armas de la Academia de Infantería ha-
bía adquirido entre 19 i 8 y 1920, un fusil antitanque Mau-
ser modelo 1918 en calibre 13 mm, llegando a poseer al-
gún otro ejemplar de esta arma el bando republicano.
Lanzallamas
El primer lanzallamas español fue el «Biosca» mod. 1918,
aunque muy pocos ejemplares debían quedar en 1936.
Alemania suministró 59 lanzallamas portátiles Flam-
menwerfer, así como 70 «de trinchera»; uno de los lan-
zallamas ligeros se montó en un carro de combate Pan-
zerkampfwagen I Ausf A y tres de los pesados se
instalaron en camiones blindados. Con el resto del ma-
terial, en otoño de 1936, se formó una compañía en El
Tercio, con dos secciones ligeras y una pesada, dotadas
cada una con nueve aparatos, además de material para
formar otra. Los aparatos ligeros necesitaban dos sir-
vientes cada uno y los pesados cuatro; la citada com-
pañía no se empleó nunca como tal en combate.
Las Armas individuales y colectivas del combatiente 219
Los italianos proporcionaron el Lanciafiamnie mod.
35 «de mochila» que, modificado, se transformaba en
el «modelo pesado» que armaba al can*o de combate CV
35 LF. El portátil pesaba 26 kg -con 10 de líquido in-
flamable y 5 de nitrógeno impulsor- y tenía un alcance
máximo de 22 m. El carro, además de una ametralla-
dora, llevaba un tubo lanzallamas de 8 cm de calibre y
90 cm de largo, en lugar de la ametralladora izquierda
y un remolque en el que cargaba 520 litros de mezcla
incendiaria; su alcance máximo era de 70 m. Italia ex-
portó un total de 531 lanzallamas ligeros y pesados,
junto con 105 trajes de amianto para sus sirvientes.
Muchos de los lanzallamas pasaron a integrarse en
los equipos de descontaminación química, por su utili-
dad para limpiar, mediante el fuego, los objetos de forma
irregular impregnados de iperita y otros agresivos per-
sistentes.
Minas terrestres
La guerra de minas, bien la clásica de galenas o túne-
les, bien la de las enterradas en las vías de acceso, in-
cluso de ferrocarriles, ambas activadas por mecha o co-
rriente eléctrica, era de uso común desde antiguo. En
la contienda que nos ocupa la güeñ a de minas de gale-
ría fue realizada en los asedios, fundamentalmente en
el del Alcázar de Toledo (de las tres minas que esplo-
sionaron, dos estaban cargadas con cinco toneladas de
dinamita), y en los frentes estabilizados, como el de la
Ciudad Universitaria de Madrid
En cuanto estalló el conflicto, se emplearon desde los
primeros momentos las minas enterradas con pocos me-
dios -muchas veces improvisados-, aunque al final de la
güeña se hacía ya de forma amplia y sistemática. A me-
dida que avanzaba el conflicto se fueron determinando
conceptos tales como campo y masa de minas -reparto
Lanzallamas
Italiano Modelo 35.
por alineaciones o de forma aleatoria-, filas de minas, gru-
pos de minas, minas ancladas (anti-remoción), minas
trampa, etc, adelantándose a la Segunda Guerra Mundial.
A los campos de minas contracarro se les añadieron las
minas contrapersonal, para hacerlos más eficaces. Tam-
bién llegó a ser habitual su utilización delante de las po-
siciones.
220 Armas y uniformes de la Guerra Civil espaxch a
Minas contracarro
Las minas contracarro «Romero» Z-400 se empezaion a
fabricar en diciembre de 1936 en la Fundición Victoria y
los Talleres Iglesias, de Madrid, siguiendo las instruccio-
nes del teniente coronel Romero v de los hombres de la
Compañía de Especialidades de Ingenieros de la 4*' Bri-
gada Mixta. La Z-400 se construyó en un cofre de fundi-
ción herméticamente cen ado, en el que se alojaban hasta
100 cartuchos de dinamita y dos detonadores conectados
al tubo de cristal de la espoleta, y ésta a una batería ex-
terna. Estas minas, fabricadas por el Grupo de Defensa y
Fabricación de Artificios de Guerra, eran denominadas
«Z» (54 kilos), «X» (77 kilos) y «H» (120 kilos), y podían
ser automáticas o activadas a voluntad mediante explo-
sor. En competencia con ellas, el Batallón de Destruccio-
nes de Ingenieros del Ejército del Centro, normalizó y fa-
bricó diez modelos de las denominadas minas eléctricas
y «fogatas» -hornillos con metralla normalizados- «T».
Se utilizaron también eficaces minas rusas, simila-
res a la posteriormente conocida como TM-41.
En otoño de 1936, el bando nacional utilizaba en el
Frente Norte una mina automática terrestre de espoleta
química. Durante 1937 se diseñaron y fabricaron en la
Pirotecnia Militar de Sevilla las denominadas «Mon-
toro» y«H-I». Eran cajas rectangulares de madera o ba-
quelita, con espoleta central muy efectiva. Todas tenían
un funcionamiento similar, y sólo variaba la disposición
de los componentes y la envuelta de la mina. Resulta-
ron muy superiores a la «B-3» italiana y más baratas y
fáciles de construir que la mina «T» alemana.
En la batalla de Brúñete los nacionales tuvieron ne-
cesidad de contar con minas antitanque automáticas;
para entonces ya se disponía de algunas minas italianas
y alemanas. Posteriormente llegaron más modelos y
también se fabricaron, desde noviembre de 1937, en la
casa Aguirregavira y Zubia.
Mina contracarro
Minas Romero Z y Estrella T-2 .
Las Armas individuales y colectivas del combatiente 221
Mina Antitanque
Mina H / nacional.
Minas contrapersonal
Además de las improvisadas desde el primer momento,
pronto se perfeccionaron armas similares a las contra-
carro, aunque de menor tamaño.
Los sublevados usaron las italianas «B-4» y la na-
cional «P-l 1»; esta última, muy sencilla de instalación,
funcionamiento y manejo, consistía en una caja de ma-
dera que llevaba una carga de 50 gramos de explosivo.
En ocasiones se colocaban en estacas o arbustos, por en-
cima del suelo, y también se desarrollaron sistemas para
evitar la remoción de las minas por el enemigo, colo-
cando una segunda espoleta -camuflada y anclada- que
provocaba la explosión al intentar levantarla.
Se emplearon espoletas de diversos orígenes, como
la inglesa Mk-1.
Minas contra el tráfico ferroviario.
Las minas contra el tráfico ferroviario en la Guerra Ci-
vil, fueron muy usadas por los guerrilleros. Inicialmente
se emplearon minas improvisadas de disparo instan-
táneo a presión, similares a las más sencillas de las an-
titanques mencionadas, aunque hubo modelos perfec-
cionados, como la soviética «TON», con envuelta de
madera y una carga de tres kilos de trilita; la tradicio-
nal contramedida de llevar vagones vacíos delante de
la máquina las hizo pronto poco ineficaces. Luego apa-
recieron las minas con dos disparadores simultáneos
muy separados entre sí, que explosionaban sólo cuando
las ruedas del tren los oprimían a la vez. También se
emplearon disparadores retardados «Roqué», ya usados
en Cuba.
Las piezas de artillería:
cañones v obuses
A partir del 18 de julio de 1936. las unidades
de artillería del Ejercito español quedaron
deslindadas tal y como mostramos a con-
tinuación:
• En el bando nacional quedaron diez Regimientos Li-
seros, uno Pesado, uno de Montaña, dos de Costa, un
Grupo de Defensa Contra Aeronaves (DCA), un Grupo
de Información, las Agrupaciones de Ceuta y Melilla, los
Las plantillas artilleras en 1936 sumaban, aproxima-
damente. un total de 1.220 cañones y obuses de campaña,
montaña, costa, antiaérea y acompañamiento de infante-
ría. repartidos por todo el territorio nacional; la mayoría
eran bastante modernos y casi todos de constiucción ña-
cional. Además, en los parques de artillería, fábricas mi-
litares. maestranzas y almacenes se guardaban todo tipo
de cañones, obuses y morteros, tanto de modelos nuevos
Grupos Mixtos de Tenerife, Las Palmas y Ma-
llorca, la Comandancia Exenta de Asturias (un
grupo de Montaña) y los Parques y Maes-
tranzas de Cádiz. Sevilla, Zaragoza,
Burgos, Valladolid, La Coruña y El Fe-
nol, así como la Academia de Artille-
ría de Segovia.
• En el bando republicano permanecieron
seis Regimientos Ligeros, dos Pesados, uno
de Montaña, dos de Costa, el Regimiento a
Caballo, un Grupo de Defensa Contra Aeronaves,
dos Grupos de Información y los Parques de Ma-
drid, Valencia, Cartagena y Barcelona, así como la Co-
lumna de Municionamiento y los Parques de Ejército y
Cuerpo de Ejército, sitos también en la capital de España.
Obús de campaña Schxeider de 15,5 cm
patente francesa-aunque fabricado en
España-, era uno de los materiales más
numerosos en las unidades y parques.
en servicio (unos 300), como de otros ya dados de baja en
las unidades, pero todavía en condiciones de hacer fuego
y con munición disponible. Ambos bandos utilizaron todo
cuanto estaba en condiciones de disparar, incluso viejos
morteros de bronce.
Las cifras reales de material de artillería el 18 de ju-
lio de 1936 estarían en torno a las reflejadas en el cua-
dro adjunto, quizás algo menores en el bando nacional
y algo mayores en el republicano. Diversa documenta-
ción del Archivo General Militar de Avila detalla la can-
tidad real en manos del Ejército nacional a principios
de 1937, tras los primeros combates y cambios de mano.
Desgraciadamente, para el bando republicano sólo hay
información aproximada, motivo por el cual, para cal-
cular los datos reales de la artillería de campaña gu-
bernamental, extrapolamos las cifras de los nacionales
y las incrementamos en similares porcentajes.
Los datos anteriores nos llevan a afirmar que de las
aproximadamente 1.750 piezas de artillería reglamentarias
existentes, un 43 por ciento permanecieron en manos de
los republicanos, mientras que un 57 por ciento quedaron
en poder de los sublevados, aunque de ellas, un centenar
en Canarias. Baleares y Norte de África, con lo que los por -
centajes peninsulares pasan al 55 % en manos de los al-
zados, frente a un 45 % en poder de los leales al gobierno
del Frente Popular.
PIEZAS DE ARTILLERIA REGLAMENTARIAS (Abril de 1937) PLANTILLA (18 de julio 36) Nacionales Republicanos Nacionales REALES Republicanos Obús Schneider Era la pieza pesada reglamentaria en la Artillería española en 1936.
Cañón (C) 40/25 Ramírez Arellano Mod 33 <40? <30? <40? <50?
C. 75/28 Schneider Mod. 1906 (Campaña) 208 144 390 Aprox 250 Emblemas regimentales Dos parches regimentales empleados antes de la guerra
Obús (O) 105/11 Schneider Mod. 1919 (Montaña) 88 28 164 Aprox. 50
O. 105/22 Vickers Mod. 1922 (Campaña) 180 108 192 Aprox 100 civil.
O. 155/13 Schneider Mod 1917 (Campaña) 36 24 108 Aprox. 70
C. 150/27 Krupp Mod. 1913 (Campaña) 16 16 13 12
C. 70/16 Schneider Mod. 1908 (Acompañamiento) 94 56 73 Unas 120 B A C 1
C 76,5/40 Skoda Mod. 1919 (Antiaereo) 8 8 6 10
C. 381/45 Vickers Mod. 1926 (Costa) 6 12 6 12
C 152.4/50Vickers Mod. 1923 (Costa) 20 32 20 32
C. 105/43.5 (AA) Vickers Mod. 1923 (AA Costa) 0 48 0 48
C. 150/45 Munátz-Arguelles Mod. 1903 (Cosa) 53 8 53 8
O 240/16 Ordóñez Mod. 1916 (Cosa) 12 12 12 12
TOTAL 761 526 Ajuste por los ocho meses transcursos desde julio de 1936 a abril de 1937 1.077 Aprox. 774 k'
Nacionales: aproximadamente 1 100 / Republicanos: aproximadamente 800
224 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española____________
LOS MATERIALES OBSOLETOS
Si bien en la mayoría de los casos el valor militar de esos
materiales dejaba mucho que desear, su efecto psicológico
unido a la escasa capacidad residual aun les confería una
utilidad cierta, sobre todo al principio del conflicto.
Por lo que respecta a la artillería de montaña y de
campaña (hasta 100 mm de calibre), hemos de citar la
existencia, en parques, almacenes y fortificaciones, de
La Artillería en la Guerra Civil Española 225
modelos muy antiguos, sin órgano elástico e incluso de
bronce, que no tendremos en cuenta, junto con otros de-
nominados de «tiro rápido» (con primitivos sistemas de
freno-recuperador) que aún conservaban capacidad de
combate, bien como armas de «posición» en frentes se-
cudarios, bien como de acompañamiento y contracarro.
También existía la llamada artillería «de sitio y plaza»,
a la que pertenecían todas las piezas de calibre superior
a 100 rom; la mayoría de las supervivientes se utiliza-
ron durante casi toda la guerra. A algunos modelos,
segundo orden. Debido que en la costa la ventaja casi
siempre estaba a favor de la artillería que la defendía, su
labor seguía siendo de utilidad.
Los sublevados pusieron en sevicio unos 145 cañones
de campaña y 123 de costa, obsoletos, fuera de servicio
y en diversos estados de conservación, lo que totaliza al-
rededor de 270 piezas a disposición de la artillería na-
cional. Por su parte, los republicanos lograron recupe-
rar un mínimo de 285 cañones anticuados.
como el obús de bronce de 21 cm, se les sacó un partido
suficientemente aceptable, y en ambos bandos, comba-
tieron toda la guerra encuadrados en la artillería divi-
sionaria, de Cuerpo de Ejército o, incluso, de Ejército.
Eran muchas las piezas anticuadas de artillería de
costa que permanecían emplazadas
en el litoral español, defendiendo
plazas y bases consideradas como de
Lanzaminas alemán de 7,7 cm
Fue empleado por ambos bandos en
la contienda civil.
Cañón de montaña Schneider de 70/16mm
Izquierda. Era una pieza reglamentaría, pero en 1936había
Cañón de costa
Arriba. Cañón de costa Ordóñez de 15 cm. Era artillería del
siglo XIX y estaba fuera de servicio en 1936.
226 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
La artillería naval desembarcada
Era práctica habitual en España que los cañones navales
que se desembarcaban, cuando se desguazaban los
buques que los artillaban, se entregaran al Ejército para
su posible emplazamiento en tierra como piezas de
defensa costera. Por eso muchos de los sistemas
artilleros emplazados en nuestras costas tenían
denominaciones correspondientes a los apellidos de
ilustres diseñadores y artilleros la Armada, como
García Lomas o González Rueda. En el transcurso de
la Guerra esta práctica se vio acrecentada. Por otra
parte, durante el conflicto también se desmontaron
cañones de artillería de costa Vickers de 152,4/50 y se
artillaron en buques de güeña.
El bando nacional dispuso, en conjunto, de una ma-
yor cantidad de cañones navales emplazados en tierra
que sus oponentes. El Ejército Popular empleó en tie-
rra muy pocas piezas navales, pues la mayoría de las dis-
ponibles las montaron en otros buques, enviando mu-
chas al Norte para anillar la denominada «Flota
Auxiliar de Euzkadi».
LOS ANTIAÉREOS IMPROVISADOS DEL BANDO
NACIONAL
La falta de medios de artillería antiaérea en el bando
nacional fue paliada, al menos en parte, gracias a una
improvisación, como se había hecho en los primeros
tiempos de la aviación y en la Primera Guerra Mundial
El que a partir de entonces sena denominado «Flit» o
«Pichi» era un cañón de campaña Schneider de 75/28 mm
al que se le realizaron una serie de modificaciones en el
Parque de Artillería de Burgos. Allí, el capitán Del Castillo,
ideó un sistema para que el cañón tuviera más
posibilidades de apuntar y alcanzar a los aviones
enemigos. Con perfiles comerciales construyó un armazón
en el que apoyar la pieza artillera, previamente desprovista
de las ruedas, y todo el bloque se montó sobre una
plataforma circular horizontal la cual, provista de unos
engranajes y mediante el correspondiente volante, giraba
360°. Los «Flit» tuvieron tanto éxito que su diseño fue
copiado por los Parques de Ceuta y Melilla o el de Cádiz.
Su empleo se generalizó como defensa antiaérea de
ciudades y pueblos de cierta importancia, así como en
ARTILLERÍA DE CAMPAÑA OBSOLETA Nac. Rep. C.T.r. Saint Chamond 7.5 cm Ac (Campaña) 20 6
C.T.r.Krupp 7.5 cm Acero -Ac- (Campaña) 6 8-12
C. Krupp 7.5 cm Acero ( Montaña) 4 15
C. Plasencia 12 cm Bronce -Be- (Campaña) 22 2
C.Verdes Montenegro 15 cm Be (Campaña) 4 6
C. Krupp 15 cm Ac (Campaña) 0 12
O. Mata 15 cm Be (Campaña) 12 20
Mortero (M) Mata 15 cm Be (Campaña) 8 4
O. Plasencia 21 cm Be (Campaña) 26 12-16
M Mata 21 Be (Campaña) 8 1
TOTAL CAMPAÑA | 10 86-94 Sin contar los cañones Schneider-Canet 7,5 cm mod 1900 Rf¡ Krupp 8 cm Ac Rf. mod. 1878; Plasencia 8 cm Be. mod 1883; Sotomayor 8cm Ac. mod. 1880. Krupp 9 cm Ac mod 1875; Plasencia 8 cm mod 1873 Ac de montaña. Plasencia 9 cm Be. mod 1878 y mortero Mata 9 cm Be. mod 1891 El Ejercito Popular dispuso, ade- más, de cuatro piezas de costa Max.m-Nordenfelt de 57 mm mod II emplazadas en los trenes blindados y más de 30 cañones Krupp de 9 cm y otros tantos de 8 cm. Los nacionales emplearon I4S obsoletos y los republicanos bastantes más.
«Pichi»
Cañón de campaña Schneiderde 7,5 cm
La Artillería ex la Guerra Civil Española 227
diversos puntos del frente donde era imposible enviar
cañones de mejores prestaciones. Derribaron pocos avio-
nes, pero el efecto desmoralizador en los pilotos ene-
migos cuando a su alrededor explosionaban los pro-
yectiles formando una barrera, era considerable. La cifra
de «Pichis» transformados durante la guerra se acercó
al centenar de unidades, con lo que podemos afirmar
que estamos ante la pieza antiaérea pesada empleada en
mayor número durante la contienda española
Cañón de campaña Schneider de 7,5 c.\i
La pieza Schneider, de 75/28 mm Tr. mod. 1906 era la más
numerosa de las existentes en España al comenzar la guerra.
ARTILLERÍA DE COSTA OBSOLETA
C Nordenfelt 57 mm (57/37. Costa) Nac. 6 Rep 13 Emplazados en Cádiz, Menorca, Cartagena
C. Ordóñez 15 cm (150/34, Costa) 42 36 Archipiélagos, Ceuta. Cataluña,Vacongadas
CHRS de 15 cm Mod. 1878 (150/23,3. Costa) 0 16 Menorca y Cartagena
C Ordóñez 21 cm (210/35,6, Costa) 8 6 Mallorca, Las Palmas. Cartagena
O. Ordóñez 21 cm (210/14, Costa) 14 0 Las Palmas
CHRS de 24 cm Mod. 1881 (240/21. Costa) 0 2 Cartagena
CHRS de 24 cm Mod. 1884 (240/25.7. Costa) 0 3 Cartagena
C. Ordóñez 24 cm (240/35.6. Costa) 10 5 Cádiz,Tenerife, Las Palmas
O. Ordóñez 24 cm (240/16, Costa) 24 32 Ferrol., Cádiz,Tenerife. Mallorca, Menorca.
Cartagena. Vascongadas
C.Armstrong 24,6 cm (Costa) 2 0 Cádiz
C. Krupp 26 cm (260/35, Costa) 4 4 Ferrol, Ceuta, Menorca. Cartagena
C. Krupp 30.5 cm (305/35, Costa) 7 6 Cádiz. Ceuta. Menorca. Cartagena
C.Armstrong 30.5 cm (Costa) 6 0 Cádiz. Las Palmas
C. Ordóñez 30,5 cm (Costa) 0 8 Cartagena, Cataluña
TOTAL COSTA 123 131
Nota Como se verá más adelante, la artillería sobre vía Férrea -AVF- utilizó material Ordóñez para tal fin.
228 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
La artillería republicana sobre
FERROCARRIL
Especial mención merece la denominada «Artillería sobre
vía terrea». Entre abril y agosto de 1937 se montaron un
total de cinco obuses de acero de 240 mm Ordóñez mod.
1916 sobre góndolas de ferrocarril MZA (uno en la zona
centro y cuatro en Águilas -Murcia-), y en septiembre,
varios cañones de 210 mm Ordóñez mod. 1891 sobre
góndolas ferroviarias QQF Norte de 35 Tn.
Fueron proyectadas por los capitanes L'Empereur y
Aparicio, y se utilizaron locomotoras diesel MZA para
su arrastre. El Ejército Popular proyectó crear sendos
regimientos -cada uno con tres baterías de dos piezas-
algo que no se llegó a ultimar. Tomaron parte en diversas
operaciones, entre ellas la batalla de Teruel. Tres piezas
de cada modelo sobrevivieron a la güeña y fueron
utilizadas por los vencedores.
Balance de la artillería en servicio en
ambos bandos
Los sublevados mantuvieron en su poder unos 1.000
cañones y obuses de artillería de campaña, costa y
antiaérea, reglamentarios y en servicio en 1936. A éstos
habría que sumar 110 cañones y obuses de campaña
anticuados puestos de nuevo en servicio, junto con otros
123 antiguos cañones y obuses de costa, asi como 109
cañones navales traspasados al Ejército. En total, la
masa artillera inicial de los nacionales podemos
evaluarla entre 1.300 y 1.400 cañones, obuses y morteros
de todos los modelos, clases y calidades.
Por su parte, los republicanos mantuvieron en su poder
unas 750 piezas de artillería de todos los modelos en
servicio. A ellas hay que añadir unos 90 cañones y obuses
de campaña y 131 piezas costeras anticuadas y fuera de
servicio, además de 48 cañones navales empleados en
Emblema de Artillería
Fabricado en tela e hilo dorado
era el escudo del Amia de
Artillería, ¡ba cosido en el cuello
del capote de los combatientes.
Cañón Ordóñez de 21 cm
Varias de estas piezas fueron montadas
sobre plataformas ferroviarias QOF Norte,
de 35 Tm, por los republicanos.
La Artillería en la Guerra Civil Española 229
tierra. Un total que incluye entre 1.000 y 1.050 piezas
artilleras.
La diferencia podría oscilar entre las 250 y las 400 pie-
zas, lo que supondría entre un 25 y un 40 por ciento a fa-
vor de los sublevados, pero hemos de tener en cuenta la
precisión que antes hacíamos, de que una parte de sus ma-
teriales estaban fuera de la Península al estallar el conflicto,
y que la mayor paite de las fábrícas y demás recursos es-
taban en manos republicanas.
No hemos hablado de los materiales artilleros que
ambos bandos lograron fabricar en parques y maes-
tranzas de artillería, así como en las fábricas de Trubia,
Sevilla, Reinosa o Placencia de las Armas
A este respecto hay que decir que durante los ca-
torce meses que la fábrica de Trubia estuvo en ma-
nos de los frentepopulistas, éstos lograron
construir 20 obuses de 105/11 y 155/13
>> - mm. ademas de unos pocos ca-
li^ nones Je 4(i mn R.mii-
ic/du Xiuduiio.
Por otro lado, los nacionales, en los diecisiete meses
que tuvieron en su poder la fábrica, lograron poner en
producción y rematar un total de 1 17 cañones y obu-
ses de 75, 105 y 155 mm. En Reinosa, durante trece
meses de dominio de la factoría, los republicanos sólo
finalizaron una pieza de costa de 152,4 mm Vickers,
dejando otras siete más de ese mismo modelo y cali-
bre a medio acabar, tarea que rematarían los nacio-
nales cuando la fábrica cayó en su poder, en agosto de
1937. En Sevilla, los nacionales llegaron a fabricar a
lo largo del conflicto 68 obuses de 105 mm, amén de
numerosos tubos de respeto para éstas y otras piezas
en servicio en su artillería.
Una mayor capacitación profesional, unida a un dis-
ciplinado y eficaz sistema de producción, propició que el
bando sublevado llegara a fabricar en el transcurso de la
Guerra del orden de las 200 piezas artilleras completas,
frente a unas 30 sus oponentes.
Cañón de campaña Krupp de 15 cm
£sta pieza era reglamentaria en el
Ejército español de preguerra, aunque
su número era más bien escaso.
.71 ¡
230 Armamento y uniformes de la Glerra de España 1936-1939
Las importaciones de material
ARTILLERO EN EL TRANSCURSO DE LA
Guerra
Es realmente complejo determinar con precisión, todo
el material artillero de origen extranjero que llegó a
España en el transcurso de la guerra. Se trata de miles
de piezas de artillería, de diversos y muy diferentes
modelos, calibres y procedencias, y en muchas de las
ocasiones sin datos que permitan realizar un
seguimiento adecuado. Existe una mayor cantidad de
información de las importaciones del bando nacional y
los datos están bastante contrastados, lo que no implica
que pueda haber pequeñas imprecisiones o errores en
ciertos modelos.
Los suministros a los gubernamentales fueron mucho
más caóticos, tanto en lo que atañe a los muy variados
modelos -muchos de ellos antiguos y en condiciones de
uso bastante lamentables-, como en todo lo referente a
la tramitación de los pedidos y su llegada; es
prácticamente imposible determinar con exactitud la
verdadera realidad de la aportación artillera
internacional al bando gubernamental, aunque nuestras
cifras sean muy aproximadas.
La aportación alemana
El 6 de agosto llegaron a Cádiz 20
cañones antiaéreos Flak 30 de calibre
20/65, al poco tiempo se recibía una
batería dotada de cuatro piezas
pesadas de 8,8 cm Flak 18. Los
antiaéreos de 88/56, dotados
de direcciones de tiro, eran
entonces el sistema
antiaéreo más moderno en
servicio en Alemania. A
principios de noviembre de
1936, la ayuda alemana se
regularizó con la organización de la
Legión Cóndor, que incluía su
propia cobertura antiaérea: el
llamado Flakabteilung 88.
Flak 18, de 88/56
l°S cañones alemanes empleados en la Güeña de
España fue el Flak 18, de 88/56 mm.
ilustración: Ramiro Bujeiro)
El material antiaéreo enviado a lo largo de h e.
a este grupo fue de un total de 91 cañones automático.
20/65 Flak 30. 12 cañones ligeros de 3.7 cm Flak 18
y 71 cañones pesados de 8.8 cm Flak 18. Además
de las complejas y precisas direcciones de tiro
del modelo 36, los alemanes suministraron
a la Legión Cóndor y a la Agrupación de
Artillería Antiaérea nacional sendas
baterías de proyectores y
fonolocalizadores, aparatos ligados
a los cañones y a las
direcciones de tiro,
cuya misión era
detectar la
presencia de
blancos
La Artillería en la Guerra Civil Española 231
aéreos en la zona defendida por la batería antiaérea y
transmitirla a las direcciones de tiro. Todo este material
se fue incorporando a la unidad a lo largo de la guerra,
bien para formar las baterías iniciales y posteriores, bien
para cubrir bajas.
Otra vía de aprovisionamiento de material de guerra
Flak 14, de 75/36
Otro de los cañones alemanes más numerosos en la Guerra
Civil. En este caso se trata del Flak 14. de 75/36 mm,
adquirido por las autoridades españolas.
germano fue la organizada por una empresa creada ad
hoc, denominada Hispano Marroquí de Transportes
-HISMA- que lo adquiría a las empresas de armamento
alemanas, bien directamente, bien por medio de las au-
toridades teutonas. Así llegaron a España, a mediados
de 1938, 90 cañones 75/36 Flak 14, un producto híbrido
que provenía de la adaptación del tubo y la cuna de un
cañón de campaña FK 16 nA Rheinmetall, a la plata-
forma de un prototipo de cañón antiaéreo de Krupp. No
venían acompañados de medios modernos de dirección
de tiro y sus características militares eran más bien po-
PIEZAS DE ARTILLERÍA Y LANZAMINAS SUMINISTRADAS POR ALEMANIA A LOS NACIONALES
Denominación Facturadas a través de: Totales
Legión Cóndor HISMA/ROWAK
Piezas antiaereas (procedentes de la Luftwaffe):
• Cañón de 8.8 cm Flak 18 71 8 79
• Cañón de 7.5 cm Flak 14 - 90 90
• Cañón de 3.7 cm Flak 18 12 - 12
• Cañón ametrallador de 2 cm Flak 30 91 25 116
Total piezas antiaéreas 174 123 297
Piezas antitanque (procedentes del Heer):
• Cañón contracarro de 3,7 cm Pak 35/36 52 250 302
Total piezas antitanque 52 250 302
Lanzaminas de trinchera (procedentes del Heer)
• Lanzaminas de 7,7 cm - 80 80
Total lanzaminas de trinchera • 80 80
Piezas de campaña (procedentes del Heer):
• Obús pesado de 15 cm sFH 18 4 4
• Obús ligero de 10,5 cm LeFH 18 4 4
• Cañón pesado de 10 cm K 18 4 • 4
• Cañón de 7.7 cm FK 16 4 32 36
• Cañón de 7.7 cm C 96 nA 4 100 104
Total piezas de campaña 20 132 152
Piezas de costa (procedentes de la Knegsmanne):
• Cañón de 15 cm Ubts. und Tbts. K L/45 12 12
Total piezas de costa 12 12
TOTAL 246 597 843
232 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
bies. Al margen de esta operación, el General Jefe
del Aire solicitó medio centenar de cañones an-
tiaéreos Flak 30 y la Comandancia General de Ar-
tillería, 25 más. El 21 de mayo de 1938 se reci-
bían dos modernas baterías de 88/56, aunque sin
direcciones de tiro.
La primera recepción de cañones antitanques
alemanes se produjo en octubre de 1936, junto
a los primeros carros de combate Panzer-
kantpfwagen l Ausf. A; se trataba de 24 del mo-
delo Pak 35/36 de 37 mm; con 15 de ellos se or-
ganizó una compañía en el destacamento de
carros de combate y los otros nueve quedaron
como material de escuela en Cubas de la Sagra
embarcaban en Vigo otras 50 piezas y el 14 de abril de
1938, llegaban a Cubas los últimos 100 cañones, con lo
que la cifra total de antitanques de este modelo ascen-
dió a 302.
Puede decirse que en aquel conflicto, y en ambos
bandos, se usaron por primera vez antitanques que ha-
bían sido pensados y desarrollados específicamente
como tales. Su eficacia en combate fue muy elevada.
El denominado lanzaminas de trinchera «Erd-
hardt», de 75,6/5,2 mm y del modelo 1914, era un arma
de infantería que tuvo una enorme importancia y di-
fusión en la Primera Guerra Mundial, produciéndose
más de 12.000 ejemplares. Era un híbrido de mortero
de infantería y cañón de artillería, con ánima rayada y
(Madrid), base del Giuppe Thoma (instructores del Ejér-
cito de Tierra alemán en cuadrados en la Legión Cón-
dor). A mediados de noviembre se recibieron otros 28
de idéntico modelo, a los que se sumarían cuatro de los
nueve que habían quedado en Cubas a dispo-
posibilidad de tiro tenso. En enero de 1937 llegaron a Es-
paña 80 de estos lanzaminas, los cuales fueron repartidos
por los depósitos de armas entre los Ejércitos del Norte \
Sur, como piezas de acompañamiento.
sición de los instructores alemanes, con los
que se organizarían las tres primeras compa-
ñías antitanques del
Ejército nacional.
El siguiente envío de
100 cañones de este
modelo se produjo a fi-
nales de mayo de
1937, y con ellos
se organizaron
10 baterías de 10 pie-
zas cada una. El 20 de
agosto de 1937 des-
Proyectil de 88/56 mm
Arriba. Fue fabricado en España en la
postguerra y empleado por los cañones
alemanes Flak. 18 del Ejército español.
Goniómetro
Abajo, izquierda. Goniómetro alemán empleado
en los cañones entregados por el IIl Reich.
Cañón antiaéreo alemAn
Abajo, derecha. Excelente vista de un Flak 18
germano emplazado en algún lugar del frente.
La Artillería en la Guerra Civil Española 233
En esa misma fecha llegaron también 24 cañones de
campaña Krupp de 77/32 modelo FK 16, con 130.000
proyectiles, que se asignaron al Ejército del Norte y un
mes más tarde, se recibían otros ocho ca-
ñones de campaña FK 16 junto a 100.000
proyectiles más, a los que se sumarían en
enero del año siguiente, cuatro cañones
más de ese mismo modelo y otros cuatro
del modelo más antiguo C 96 11 A. Al fi-
nalizar la guerra, la Artillería nacional
disponía de 24 piezas útiles de 77/32.
En diciembre de 1938 las autoridades
alemanas remitieron cien piezas de 77/24
mm Krupp C. 96 nA -o 77 corto-. Estas piezas, más an-
tiguas y menos eficaces que las largas, no pudieron par-
ticipar en la Batalla del Ebro, pero supusieron un res-
piro al muy desgastado material de calibre mediano.
El coronel von Thoma, jefe del contingente terres-
tre de la Legión Cóndor, propuso la formación de un
«Grupo de Instrucción de Artillería» con dos de los
más modernos materiales de que disponía Alemania:
los denominados 15 cm schwere Feld Hattbilze sFH 18
mod. 1953 y 10,5 cm leichie Feld Haubitze leFH 18 mod.
1935. Poco antes de comenzar la Batalla
del Ebro se incorporaba al grupo una ter-
cera batería dotada de cañones Rhein-
metall: 10,5 cm Kanone K 18 sobre
afuste Krupp. Este Grupo de Instruc-
ción participó también en operaciones
militares de la contienda, como en la
citada Batalla del Ebro.
A petición de la Marina nacional, a
finales de 1936 llegaron una docena de
cañones Krupp de 15 cm Ubis U Tbís K L/45, piezas
navales utilizadas durante la Primera Guerra Mundial
en submarinos y torpederos de la Reichsmarine y como
artillería de costa. Además de ser material usado, la
calidad de estos cañones era bastante discreta, muy
por debajo de los Vickers de 15,24 fabricados en Es-
paña.
Condecoración
Arriba. Cruz de España con espadas. Se concedió a
todos los combatientes germanos de la Legión Cóndor.
Dirección de tiro antiaérea
Abajo. Modernísima dirección de tiro alemana del
modelo 36. Era, sin lugar a dudas, lo ultimo en la
tecnología germana.
*
234 Armas y un.formes de la Guerra Ovil Espasola
La artillería italiana
Aunque la obra de los italianos Rovighi y Steíani, edi-
tada por el Ufflcio Stonco italiano, es la mejor referen-
cia publicada hasta el momento, es di-
fícil precisar el número definitivo de las
piezas italianas presentes en la Güeñ a
de España debido a las divergencias
ocasionadas, sin duda, por considerar
piezas nuevas lo que no eran más que
repuestos (tubos, montajes, etc...).
A diferencia de lo que ocuitíó con el
material de origen alemán, hubo piezas
de campaña italianas que se entregaron
a los españoles y otras que empleó el
propio cuerpo expedicionario italiano
en la Guerra Civil: el denominado Corpo
Truppe Volontarie (CTV).
El CTV, que se estrenó en la con-
quista de Málaga, tuvo una estructura
que varió mucho a lo largo de la gue-
rra, pasando de estar formado únicamente por volun-
tarios italianos y alguna unidad regular del Regio Esér-
ciío, a disponer de unidades mixtas italo-españolas.
Durante toda su existencia el CTV man-
tuvo una unidad tipo Regimiento
de Artillería para Cuerpo
É.
Cartel de
PROPAGANDA
Arriba. Cartel
italiano impreso
durante la Guerra
de España.
Cañón antiaéreo
Pieza italiana de 75 mm.
montada sobre camión
Ce ira no.
de Ejército, y las Divisiones y Brigadas contaron con ar-
tillería de campaña, antiaérea y de acompañamiento
Por poner un ejemplo, el 1 de diciembre de 1938 la
artillería del CTV se componía de dos
raggruppanienti o agrupaciones: una
de campaña y otra antiaérea. La
Agrupación de Campaña «Santa Bár-
bara», disponía de dos grupos de tres
baterías de cañones de 105/28 mm (I
y III), otros dos grupos de tres bate-
rías de obuses de 149/12 mm (II v IV)
y dos grupos de dos baterías de 75/27
mm; todas las baterías a seis piezas.
La AgiTipación Antiaérea «18 de Julio»
tenía un grupo con cuatro balerías de
75 mm CK sobre camiones Ceirano 50
CMA y otra de 75/46 mm Ansaldo; el
segundo grupo disponía de tres bate-
rías de cañones de 20 mm Breda,
mod. 35; en total, seis grupos de cam-
paña que desplegaban 16 baterías de pequeños y me-
dianos calibres (96 piezas) y dos grupos
antiaéreos con ocho baterías
(38 cañones antiaéreos).
La División de Asalto
«Littorio» tenía un
La Artillería en la Guerra Civil Española 235
La uniformidad italiana
A finales de diciembre de 1936 se formaron las «Banderas» ita-
lianas (batallones) en España, fundamentalmente a base de vo-
luntarios del partido fascista italiano integrados en la M/izio Vo-
lontana per la Sicurezza Nazionale M V.S.N
(«camisas negras», Camiae Nere o C.C.N.N.;
su distintivo era una especie de triángulo
negro o ángulo/«ele» de trazo muy ancho
colocado en el borde de la solapa del cue-
llo), en las mismas se incluían miembros y
equipos de Ejército Italiano (Regio Eserato ó
R.E.I). La imcialmente denominada Miss/one
Militare Italiana in Spagna (MMIS) y luego
Corpo Truppe Volontaire (CTV) tuvo ligeras variaciones de uni-
forme, que fueron, básicamente, los reglamentarios en Italia, se-
gún se tratara de unidades integramente italianas o de instruc-
tores y soldados italianos en unidades españolas. Las Banderas
se agruparon, después de la conquista de Málaga, en tres Divi-
siones y a ellas se unió otra del Ejército (la «Littorio»), además
de parte de las unidades mixtas «Flechas Negras» y «Azules».
Más tarde, muchas de estas unidades se refundirían.
El uniforme de invierno inicial, de color caqui verdoso, estaba
formado por una guerrera abierta, con cuatro grandes bolsillos,
pantalón de montar en el caso de los oficiales y bombacho en
el resto, camisa y corbata en tonos similares para los primeros
y camisa cerrada con cremallera delantera para la tropa, una
gran boma azul oscuro o casco modelo 1915 (tipo francés;
luego se añadiría el original modelo 33). además del clásico go-
rrillo «bustina» (el cual podía desplegar una visera y sendas
orejeras) o el pasamontañas, complementado con botas de
montar o borceguíes y vendas, caso de la tropa (con los calceti-
nes por fuera y recogidos). El correaje de los oficiales era de
cuero y el del resto de lona verde clara. Se completaba con un
abrigo largo (capono), la mochila y la tienda de campaña mimeti-
Alegoría
Arriba. El régimen fascista asimiló a los combatientes
talianos en España, a los antiguos legionarios romanos.
Banderín
Derecha. Pertenecía al 2o Regimiento de la División
italiana del CTV «Flechas Negras».
zada envolviendo la manta, además de la bolsa de la máscara
antigás (de lona y alargada), la de costado y la bandolera/cartu-
chera de los «cuerpos montados», los cuales tenían también
polainas de cuero atadas con correas El de
verano era color verde-arena claro y la
prenda más característica era la «sahariana»
de los oficiales, que fue copiada rápidamente
en España: era «guerrera» cerrada pero de
tejido muy ligero y con cinturón de tela.
Los emblemas y distintivos de los diversos
Cuerpos/Armas los llevaban en el cuello/so-
lapas. Las divisas, en gran medida adaptadas a
las españolas, tenían una mayor variedad que ellas, dado que los
empleos del Eserato y la Mihaa eran mucho más numerosos
que los españoles, pues había tenientes coroneles (primi seniorí)
habilitados a coronel (cónsul), igual que comandantes (seniorí),
capitanes (centurión), tenientes (/efe de manipulo) y alféreces
(subjefe de manípulo) al empleo superior, llevando estrellas de
plata y la categoría de «primer»; además, diversas barras hori-
zontales. de oro y plata y distinto grosor, diferenciaban a una
decena de empleos de suboficiales y tropa.
236 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española----------------
regimiento de artillería, una batería antitanque de 4 7 32
mm y otra antiaérea de 20 mm, además de una batería
de cañones de acompañamiento de 65/17 mm en
cada uno de los dos regimientos de infante-
ría, más una sección de tres antiaéreos de
20 mm en cada una de las nueve planas
mayores de batallón. Su regimiento de
artillería disponía de un grupo de tres
baterías de obuses de 100/17 mm, un
grupo similar de cañones de 75/27
mm, y otro de cañones de 65/17 mm,
así como una batería antiaérea de 20
mm Breda, mod. 35.
Un total de doce obuses, veinticuatro
cañones y seis ametralladoras antiaéreas.
Las tres Divisiones de Flechas tenían
un regimiento de composición casi idéntica
al de la «Littorio». La única diferencia radicaba
en que, en las de «Flechas Azules» y «Flechas Negras»,
en lugar de una batería antiaérea de 20 mm, disponían
de un grupo mixto que encuadraba una batería de 20/65
mm Breda y otra de cañones antitanques de 37/42 mm.
La Agrupación de Carros de Combate tenía una ba-
tería de cañones de acompañamiento de 65/17 mm, una
batería de cañones contracarro de 37 mm y una seccic'r
de 47 mm.
Además, hay que sumar las piezas entregadas
por la Intendencia del CTV a las Escuelas y
Academias de Artillería, en concreto 32 p¡e.
zas de varios calibres y modelos, repar-
tidos equitativamente entre las Acade-
mias de Provisionales de Segovia
Sevilla y Medina del Campo.
En total, el CTV alineaba unas 450
piezas de artillería repartidas en 67
baterías de campaña y acompaña-
miento (incluyendo las de enseñanza),
17 antiaéreas y cinco antitanque. Esta
cifra concuerda bastante bien con un do-
cumento fechado el 7 de marzo de 1939 y
firmado por el coronel don Carlos Martínez
de Campos, Comandante General de Artillería
del Ejército del Norte, en el cual se relaciona la artille-
ría del Ejército del Centro para la ruptura del frente en
las últimas operaciones de la Guerra Civil: 61 baterías
de que disponía el CTV en ese momento y lugar. Es ob-
\ io que esta distribución final no responde a la realidad
de la aportación italiana a su Cuerpo de Ejército, pues
AMETRALLADORA ANTIAÉREA
Se trataba de una magnífica arma antiaérea italiana de 20 mm,
fabricada por Breda v empleada con profusión en España.
La Artillería en la Guerra Civil Española 237
por obra y gracia del uso y el desgaste, los accidentes,
las destrucciones y las capturas del material por parte
del enemigo, muchas piezas debieron ser repuestas. No
seria exagerado suponer que estas ampliaciones de ma-
terial supusieron entre un 30 y un 40 por ciento, inclu-
yendo el material de repuesto en almacén. Esto supon-
dría que por el CTV pasaron, como mínimo, entre 580
y 630 piezas de los calibres y modelos citados.
La aportación de material artillero italiano al Ejército
nacional fue muchísimo más numerosa que la alemana,
sobre todo en cañones y obuses de campaña, de forma
que tanto la artillería divisionaria como la de cuerpo de
ejército y ejército, así como la denominada Reserva Ge-
neral de Artillería, se nutrieron fundamentalmente de
ella. Además, el Ejército nacional empleó 39 piezas pro-
cedentes de la Marina italiana.
Para nosotros, el total del conjunto alcanza las 902
piezas, a sumar a las 580-630 del CTV. La diferencia -in-
ferior al centenar, en el peor de los casos- entre nues-
tras cifras (1.482-1.532) y las del Servicio Histórico ita-
liano (1.566 según los autores Rovighi y Steíani), puede
tener su origen en las piezas artilleras que el CTV man-
tuvo durante el conflicto como reserva, y que a nosotros
nos son desconocidas. En cualquier caso, la horquilla
en la que nos movemos oscila entre las 1.500 y las 1.600
piezas artilleras procedentes de Italia.
En relación con la calidad de las mismas, en enero
de 1939, el coronel Carlos Martínez de Campos, Co-
mandante General de Artillería del Ejército del Norte es-
cribió: «...El material legionario en nuestro poder se va
acercando rápidamente a la edad madura y aproximan-
dose, en consecuencia, a la caída vertical... creo no equi-
Cañón de montaña
Pieza italiana de 65 mm. En la Güeña de
España fue uno de los materiales más
apreciados por sus usuarios, pese a que se
trataba de un cañón ciertamente anticuado
y con unas prestaciones discretas.
vocarme suponiendo que el material legionario en poder
del CTV se halla en el mismo estado avanzado de desgaste,
pudiendo esperarse de el escaso rendimiento . Al 65. 75
y 100 italiano es indispensable recurrir para mantener en
auge lo presente, y si es posible, reforzarlo. Al 77 alemán
conviene recurrir no sólo para reemplazar el material ac-
tual, sino para crear más baterías de este tipo, ya que su
rendimiento es extraordinariamente grande; ya que su es-
tado de conservación (en el momento de la compra) es su-
perior al de los italianos, y ya, por fin, que es material más
duro que el de Italia».
Los cañones de campaña alemanes enviados eran, en
general, de prestaciones muy limitadas, pues se trataba
de material procedente de la Primera Guerra Mundial.
Esto nos puede dar la medida de cual era, en conjunto,
el valor del material italiano exportado a España.
"" --------- , -----................................. ‘1
Piezas terrestres italianas entregadas al Ejército Nacional
C. 65/17 C. 75/27 O. 100/17 C. 105/28 O. 149/12 C. 149/35 C. 152/37 M. 260/9 O. 305/17 AA. 20/65 Total
Í35 352 169 29 80 16 12 8 4 58 863
238 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
Cañón de campaña
El cañón Armstrong de 12,7 cm BL fue una de
las mejores piezas importadas por la República.
Artillería italiana N° piezas
CAA. 20/65 M.l 935 Breda 143
CAA. 40/39 Vickers-Terni 4
CCC. 47/32 Breda/OTO 30
C. 65/17 M 13 Temí 340
C. 75/13 M.I9I5 Skoda-Ansaldo 4
C.75/18 M. 1935 Ansaldo 2
C. 75/27 M.I906 Krupp-Ansaldo 334
C. 75/27 M.l 1 Deport-Terni 143
AA. 75/27 M. 15 Comis. Krupp 22
CAA. 75/46 M.l934 OTO AA 8
CAA. 76,2/40 M. 16/33 Ansaldo 20
O. 100/17 M.l4 Skoda-Terni 4
CAA. 100/47 Skoda-OTO II
C. 105/28 M.l3 Schneid.-Ansaldo 83
C. 120/45 M. 18 Armstrong 2
0.149/12 M.l4 Skoda 134
C. 149/35 M. 10 Armstrong-Terni 16
C. 152/3 M.l5/6 Skoda-Terni 12
M. 260/9 M.l6 Schneid-Ansaldo 8
0.305/17 4
TOTAL comprobado 1.324
Cañón contracarro
Pieza antitanque soviética de 45 mm. Era una copta
recahbrada de un cañón alemán diseñado en los años treinta
Material de artillería importado por la
República
Con la información hoy disponible es muy complicado llegar
a definir, con precisión matemática, el material de artillería
adquirido por el Ejército Popular de la República, va que,
como bien afirma Daniel Kowalsky en su obra «La Unión
Soviética v la Guerra Civil española», «...a pesar del acceso
actual a los archivos rusos, la tarea de llegar a cifras
concluyentes acerca de los envíos de armamento soviético a
España sigue siendo problemática.»
Parece lógico pensar que los primeros cañones impor-
tados por los frenlepopulistas procedieran de Francia, ya
que era éste el Gobierno ideológica y físicamente más pró-
ximo, aunque no se ha podido confirmar claramente nin-
gún detalle.
El primer cargamento de armas procedente de la Unión
Soviética partió del puerto de Feodosiia, en el Mar Negro, en
el buque español «Campeche», y llegó a Cartagena el 4 de oc-
tubre de 1936: eran seis obuses ingleses Q. F. Mk 1 de 4.5
(114,3 mm) modelo 1910 y 6.000 proyectiles.
A partir de este momento el Gobierno republicano des-
ató una carrera contra el reloj para adquirir en el extran-
jero armas y pertrechos, desperdiciando, en gran medida,
la capacidad productiva de las fábricas que estaban en su
poder. Una buena parte del armamento obtenido a través
de las diversas operaciones comerciales, llevadas a cabo por
personas o por comisiones designadas al efecto en países
hispanoamericanos o centroeuropeos (los intermediarios
La Artillería en la Guerra Civil Española 239
eran, casi siempre, redes organizadas de traficantes pro-
fesionales, cuya moralidad era dudosa), no tuvo ninguna
trascendencia para el desarrollo de las operaciones mi-
litares, pues se trataba de armas obsoletas, usadas, des-
calibradas y en condiciones de servicio bastante li-
mitadas.
Los materiales artilleros adquiridos, la
mayor pane de ellos a través de la Unión So-
viética, y en menor medida, suministrados
por terceros países y por traficantes de ar-
mas, formaron, junto a las piezas de arti-
llería reglamentarias en poder de los repu-
blicanos, un muestrario artillero
ciertamente heterogéneo, con obvias di-
ficultades en lo que se refiere a municio-
namiento y suministro de piezas de re-
puesto. En algunos casos concretos, se
recibieron verdaderas reliquias del pa-
sado, más propias de un museo militar
Recortable de época
Arriba. Cañón antiaéreo Skoda mod. 1919, de 7,65 cm. Esta
pieza fue empleada por ambos bandos en el transcurso de la
Guerra Civil española.
que de un ejército moderno, procedentes de con-
flictos previos a la Primera Guerra Mundial.
De todas formas, el conjunto de material anillen>
republicano, como veremos a continuación, no se po-
dría calificar, en ningún caso, como de poca entidad,
ni siquiera peor que el de sus adversarios.
En cuanto a la evolución, según Voronov («Bajo
la bandera de la España republicana»), general
de brigada de Artillería y jefe de los conse-
jeros soviéticos de artillería en España: «en
mayo de 1937 el Ejército republicano con-
taba con 451 baterías en acción (1.681 pie-
zas)». La tabla comparativa de los mate-
riales de artillería de campaña y
antiaérea presentes en julio de 1936 y en
mayo de 1937, en manos de ambos con-
tendientes, ayudará a comprender que
tras los primeros 10 meses de guerra, la
superioridad inicial de los nacionales en
piezas de artillería de campaña y antiaéreas, se vio com-
pensada por la afluencia de materiales foráneos, lo que
dio origen a que en ese momento la diferencia porcen-
Piezas NACIONALES Julio 36 Mayo 37
Españolas 1 100 aprox 1.058
Ayuda alemana 288
Ayuda italiana 608
TOTAL REPUBLICANOS 1.954
Piezas Julio 36 Mayo 37
Españolas 800 aprox. 730 aprox.
Ayuda URSS. etc. 951
1.681
TOTAL
Obús de campaña
Abajo. Pieza de 10,5 cm. «corto». Hasta cinco modelos
distintos de obuses Krupp de 10,5 cm emplearon las fuerzas
republicanas en la contienda.
tual de la artillería nacional con respecto a la republi-
cana se situara en el 16 por ciento.
En los dos años siguientes, los republicanos reobie-
ron otras 1.440 piezas, y los nacionales, 1.550, aunque
hay que matizar que 100 cañones alemanes de 77/24 y
el último pedido de cañones italianos (en total unas 176
piezas) incluidas en esa cifra linal, no tuvieron tiempo
de participar en el conflicto, pues se incorpoiaron a las
unidades, prácticamente, con la guerra terminada. No
tendremos en cuenta los cañones que entraron al final
de la contienda por la frontera catalana, procedentes de
la Unión Soviética, pues tuvieron que volver a traspa-
sarla luego.
La variedad, plasmada en 71 modelos diferentes de
cañones, obuses, morteros y lanzaminas de trinchera,
no fue en ningún caso ni buena ni deseable, pues el mu-
nicionamiento y el mantenimiento de tal muestrario de
materiales no podía ser más que difícil y complejo; al
lado de materiales de primerísimo orden y absoluta-
mente novedosos (como los antitanques nasos de 45
mm. los antiaéreos de esa misma nacionalidad de 76,2
mm o los automáticos Oerlikon de 20 mm), había ver-
daderas piezas de museo, como los cañones de 42 líneas,
mod. 1877 o los propios Perm de 155 mm, mod. 1881,
e incluso materiales muv desgastados
„„ Armas v vniformes de la GuerraCivil Española----------------------
Aun con lodo lo anterior, la cifra final
de casi 2.500 bocas de fuego recibidas
del exterior por la artillería republi-
cana, no deja lugar a dudas de la
entidad de los suministros.
Dada la manifiesta im-
posibilidad de describir,
ni someramente, la to-
talidad de los ma-
teriales
Cañón- británico
Al ongé,, IIIgl¿s
^^rsde Il,i9 cn¡Q
"B* Mkl. Ocho de
<™onesserectbier0,lat
e] Norte en¡apn
de 1937.
importados por el Ejército Popular, daremos una rela-
ción de ellos y unos cuadros-resumen con las caracte-
rísticas de los más significativos.
Si hacemos una comparación entre el número de mo-
delos diferentes empleados por la artillería de ambos
bandos nos encontramos con los siguientes resultados:
El bando nacional empleó los mismos 12 modelos re-
glamentarios, 22 modelos anticuados, 15 procedentes de
la Marina y 39 de los enviados por Italia y Alemania, con
un total de 88 diferentes. Más de 15 modelos «recupe-
rados» fueron empleados por los nacionles (Oerlikon y
Semag de 20 mm, antitanque de 45 mm, varios caño-
nes Schneider de 75 mm, varios obuses Krupp de 10s
mm, Armstrong de 127 mm, Vickers de 119,3 mm,
etc.), por lo que el total hubo de pasar, necesa
idamente, del centenar.
En ambos casos, un verdadero caos 1<\-'
tico, tanto de municionamiento, como de
paraciones del material y adquisición
puestos.
Obús soviético ,IKX/ 09-
Pieza de fabricación rusa de <¿ más de
Su parecido con el francés Schneii ti. P
una confusión a la hora de identificar <
Artillería importada por la República
Campaña Cañones y obuses N° Valor militar
11 C. Schneider 75 mm, mod. 1912 S <4? relativo
M C Schneider-Canet 75 mm, mod. 1898/01 27 relativo
— C. Schneider de 75 mm, mod. LD. 4 relativo
11 C. Schneider de 75 mm, mod. 1922 4 alto
C. Krupp-Ansaldo 75 mm. mod 06 122 alto
i C. Schneider-Saint Chamond 76,2/35 mm 51 relativo
mi C. Putilov de 76,2 mm, mod. 02/30 79 alto
= Q. Krupp de 76,5 mm 6 escaso
k. C. Skoda de 76,5 mm 56
mí C. Krupp 77/24 C. 96 nA 47 alto
m C.Krupp 77/32 FK 16 60 alto
M C. «Mondragón» 80 mm 8 escaso
m C. Schneider 80 mm 18
C. 87 mm mod. 1877/95 II escaso
C. Skoda de 100 mm. mod. 14/19 4 relativo
m C. Krupp de 105 mm rígido 2 escaso
11 Rezas Krupp de 105 (4 modelos) 63 relat/alto
m C. Schneider de 105 mm. mod. 1913 14 alto
m C. de 42 lineas (107 mm) mod. 1877 10 escaso
i C.de 107 Meiji 38 (1905 modif.) 74 escaso
O. Q. F. Mk 1 de 4,5 (114,3 mm) mod. 1910 159 alto
m C. Vickers 4,7 in. (119,3 mm) QF «B» MkJ 8 alto
m O. de 127 mm 12 escaso
m C.Armstrong 127 mm (60 libras B.L) 12 alto
m O. Krupp de 150 mm rígido 5 escaso
i O. Acero Krupp IgSFH 13 de 15 cm 4 relativo
m C. Krupp de 150 mm mod. 1892 6 escaso
m C.Vickers-Terni de 150 mm mJ.r. 14 escaso
O. Perm de 152 mm. mod. 1877 28 escaso
“ O. Putilov de 152 mm, mod. 09 24 alto
O. Schneider de 155 mm, mod. 1915 40 alto
i C. Perm de 155 mm. mod. 1881 32 alto
M. Schneider 220 mm, mod. 1916 Jl. alto
total i .040
Navales
4 C. Schneider de 100 mm, 4 C. Schneider de 150 mm.
16 C. K.21 de 45 mm AA, 4 C. 75/50 mod. 1892 (Canet-Perm)
----------------n — j— ---------------------------------------
Nota- Las banderas señalan el país desde donde se originó el envio del material
G cañón. O: obús; M. mortero
Acompañamiento y antitanque Valor militar
C añones_ N°
C. Puteaux 37 mm. mod. 16 14 Relativo
m C. Rosemberg 37 mm 5 Escaso
(i C. 37 mm g 250 Relativo
m C. Maklen 37 mm 30 Alto
C. Bofors 37 mm 28 Muy alto
C. 45 mm mod. 32 138 Muy alto
C. 20 mm «Semag» 8 Alto
II C. 25 mm 16 Alto
TOTAL 494
Trinchera Valor
Lanzaminas y morteros N° militar
im Lanzaminas Erdhart 76 mm 243 relativo
mí Lanzaminas Erdhart 170 mm 21 relativo
hb Lanzaminas Erdhart 250 mm 1 relativo
mh Lanzam. Metall-Plant 152 mm 86 relativo
mí Mortero Minomet 240 mm 8 relativo
TOTAL 359
Antiaérea Val o r
Cañones N° militar
m C. Oerlikon-Semag 20 mm 210 muy alto
C. Solothurn S5-100, 20 mm 4 muy alto
C. Hispano-Suiza HS-404, 20 mm 18 muy alto
Ib. C. Bofors 40 mm 28 muy alto
C. Vickers 40 mm 4 relativo
C. 57 mm 9 dudoso
m C. mod. 1915,75 mm 6 escaso
m C. Lender mod. 1915,76,2 mm 12 escaso
C. mod. 1931,76,2 mm 64 muy alto
TOTAL 355
Montaña Valor
Cañones N° militar
“ C. Krupp 60 mm 4 Escaso
m C. Mondragón 70 mm 16 Escaso
ze C. Krupp mod. 1907, 75 mm 7 Escaso
z: C. Schneider mod. MPC2,75 mm 4 Escaso
i C. Arisaka mod. 1898,75 mm 56 Escaso
i C. Putilov mod. 1910, 76,2 mm 8 Relativo
M C. Vickers 75 mm 4 Relativo
m C. Krupp mod. 1913,75 mm 4 Relativo
mí C. Obujov/Putilov 76,2 mm 8 Relativo
TOTAL 1 1 1
242 Armas yuniformes^^
La uniformidad republicana
Como hemos dicho anteriormente, al comienzo de la Guerra
estaba en vigor el Reglamento de Uniform.dad de 1931. sensi-
blemente igual al de 1926 Caracterizado el Ejército inicial del
bando republicano por ser de milicias, se incorporaron nume-
rosas prendas civiles, de forma que la prenda más usada por los
republicanos, sobre todo al principio, fue el mono azul, caqui,
gris o negro. Más tarde se añadieron otras militares de influen-
cia franco-soviética; en este sentido, se hizo popular el chaque-
tón de cuero negro, o marrón, de los rusos, la «canadiense» de
los voluntarios norteamericanos, etc..., las botas altas abrocha-
das por cordones y la gorra-pasamontañas forrada de piel.
El capote-manta fue muy usado por ambos bandos, así como la
cazadora, que se impuso a la guerrera por ser más práctica y
cómoda, y lo mismo pasó con la alpargata típica valenciana y la
cerrada de lona.
El nuevo Ejército Popular republicano cambió las divisas y el
uniforme- redujo a uno solo los grados del generalato y se esta-
bleció el Cuerpo de Comisarios Políticos.También introdujo la
estrella de cinco puntas roja (bolchevique), el gorrillo rojo o
rojo y negro y el pañuelo rojo, y el saludo reglamentario con el
puño cerrado, con o sin armas.
A finales de octubre de 1936 se introdujeron las nuevas divisas
de empleo, sustituyéndose las tradicionales estrellas por barras
de distinto grosor y en hilo rojo, coronadas, si es que puede va-
ler esa expresión aquí, por la estrella de cinco puntas roja.
Está claro que la inspiración de aquel Ejército, y así se proclamó
siempre, era el Ejército Rojo soviético, nacido de la revolución
bolchevique. Las barras finas horizontales definían los empleos
de alférez (I).teniente (2) y capitán (3).y anchas, de forma simi-
lar. los de comandante, teniente coronel y coronel; el cabo lle-
vaba un galón rojo y los suboficiales barras anchas verticales
(Una Cl Mrgent0 y dos el brigada); los generales, además del
‘-O" , - « ítab» c¡„co pra Tmbi
-to Modesto L¡ster Q b
ZT de «=
X"’-d......
X wi1^
ac tres puntas.
Imágenes cortesía E. Valeiro
Antiaéreo soviético
Cañón antiaéreo Modelo 31, de 7,62 cm.
Estaba a la altura de su homólogo alemán
de 8,8 cm en prestaciones y calidad.
Artillería
Antiaérea
Conocida como De-
fensa Contra Aeronaves
(DCA, o Antiaeronáu-
tica) en preguerra y
como Defensa Especial Con-
tra Aeronaves (DECA) en el Ejér-
cito Popular de la República, su des-
arrollo durante la contienda
española alcanzó unos niveles
impresionantes, empleándose
prácticamente cuantas nove-
dades se iban a introducir en
la Segunda
Guerra ¿
Mundial.
En relación al luego mítico cañón alemán de 88 mm
«8 con 8», fueron una auténtica novedad las eficaces di-
recciones de tiro electromecánicas del modelo 36. ca-
paces de hacer tiro de precisión y lograr derribos con
la primera salva; la primicia del empleo de este cañón
como antitanque correspondió a la primera batería es-
pañola dotada de este material. Lo verdaderamente re-
levante de este cañón, y de su semejante de 76.2/55 mm
soviético, era su integración en el conjunto del sistema
de armas: cañón, espoletas electromecánicas de preci-
sión, dirección de tiro, fonolocalizador, proyectores y
grupos electrógenos.
Los proyectores de uso militar iban montados sobre
carrillos especiales, como era el caso de los alemanes
Siemens de 150 cm de diámetro, o bien instalados so-
bre las cajas de camiones especiales, como los italianos
Fotoeíettrici de 90 cm y los soviéticos de 152 cm mon-
tados sobre camiones especiales Zis; al conjunto se le
denominaba Zis-12 3-15-4A.
Los fonolocalizadores alemanes fueron modelo Elas-
cop, de los italianos no se ha encontrado referencia es-
crita (en Italia el más difundido era el Galileo O.G. 34),
y los soviéticos eran ZT-5. Las direcciones de tiro ita-
lianas eran Galileo Mod. 1937 «Gamma» (para el 75/46
mm)y las rusas «Bect III» (para el 76,2/55 mm, mod 31)
Se organizaban redes o «cortinas» de vigilancia y
alarma, tomando como base, fundamentalmente, pues-
Antiaéro Modelo 31
(Ilustración: Julio López Caeiro)
OTO Y UNIFORMES^ELA^UERRAJ^^^l
LOS COHETES
Los únicos cohetes reglamentarios en 1936 eran k
relacionados con señales luminosas o lanzamiento de
pequeños objetos (cabos de cuerda, etc). Pero lo cieno
es que durante la guerra española se utilizaron, además
de éstos y otros cohetes de señales e iluminación
ingenios similares lanzadores de propaganda e, incluso
algunos modificados artesanalmente para portar
granadas o cartuchos de dinamita. Aunque casi todos
ellos eran de organización similar a la de los cohetes de
tos de observación enlazados telefónicamente (por ra-
dio, en el caso de buques), que daban un resultado im-
pensablemente bueno para nuestra mentalidad actual.
Hay testimonios orales que aseguran que los alemanes
emplearon por vez primera un radar de vigilancia mo-
delo «Freya», desde el aeródromo de La Cenia (1938/39),
aunque nuestras investigaciones en este sentido, con la
documentación de archivos manejada, han resultado in-
fructuosas a la hora de confirmar este extremo.
feria, a los empleados en agricultura contra el pedrisco
(antigranífugos) y a los utilizados en las guerras del siglo
XIX, hubo algunos a los que podríamos denominar
modernos, con clara vocación de armas de artillería,
tanto de campaña como antiaérea.
Los de iluminación, propaganda y porta-explosivos
estaban dotados de rabiza estabilizadora (varilla de ma-
dera de hasta dos metros), su carcasa solía ser de car-
tón y tenían un alcance medio de 800 metros; los de pro-
Además de los materiales pesados, se consagraron,
paganda podían llevar otras tantas octavillas; se
por su tremenda eficacia, los cañones automáticos (tiro
utilizaron con bastante profusión por ambos bandos.
a ráfagas) de 20, 37 y 40 mm, siendo los más afamados
hasta el punto de que no eran de extrañar consumos de
los 20/70 mm Oerlikon y los 40/60 mm Bofors, ambos
empleados por el Ejército de la República. También tu-
4.000 cohetes al mes (3.800 cohetes de propaganda lanzó
la 20a División nacional -Grupo de Divisiones de Avila
vieron gran predicamento los montajes cuádruples de
ametralladoras soviéticas Maxim de 7,62 mm,
encuadrados en la DECA.
y Segovia- en
ANTIAÉRO LIGERO REPUBLICANO
Aniba. Cañón-ametrallador antiaéreo
So>iag. de 20 mm, importado por la
República.
Cañón naval
Aja,o. Cañón naval de 7.62 cm. Vickers
(Ilustración: Julio López Caeiro)
La Artillería en la Guerra Civil Española 245
febrero de 1937). Las unidades de Propaganda, que su-
frieron bastantes bajas de combate, fueron objeto de es-
tudios por parte de los alemanes, que los trasladaron a
náutica de la zona alavesa, y la empresa Álava, de Vito-
ria. El cohete poseía la particular característica de que
las toberas de salida de gases, formadas por cuatro lu-
la Segunda Güeña Mundial
con bastante éxito, por cierto.
También existió una gra-
nada-cohete republicana
para lanzaminas de espiga,
de unos 8 cm de calibre por
37 de altura, dotada de es-
bos Venturi, estaban situadas
en cabeza; además de las cua-
tro aletas, contaba con un li-
món estabilizador automá-
tico. El cohete (metálico, de
110 mm de calibre y 820 mm
de longitud, unos 7 kg de
polela Ferrobellum.
El empleo del cohete como arma antiaérea prácti-
camente fue monopolio del bando nacional. Desde los
peso) se lanzaba en posiciones próximas a la vertical
desde un lanzador triple; estaba dotado de una espoleta
de doble efecto, a percusión y a tiempos (mediante mixto
primeros meses de la guerra se emplearon cohetes más
o menos normales en las zonas de Vitoria y Zaragoza,
al menos, para simular con sus explosiones las de las
barreras del tiro de la artillería antiaérea, más que para
dañar a los aviones directamente; también hay noticias
de su empleo en los «bous armados» nacionales con el
mismo fin.
Poco después, en Vitoria, se modificó un cohete an-
tigranífugo añadiéndole una carga de cloratita para
darle algún poder destructivo.
El mejor de todos fue el llamado torpedo antiaéreo
ALAS, ideado en septiembre de 1936 por el capitán de
Artillería Félix Sacristán, Jefe del Servicio de Antiaero-
que se graduaba para
producir barreras a
distintas alturas).
El 22 de febrero de
1937 un avión Breguet
XIX gubernamental
fue alcanzado por un
ALAS durante las ope-
raciones llevadas a
cabo en el sector de Es-
camplero-Oviedo (As-
turias), y a comienzos
de noviembre estaban
«Torpedo Aeri»
Dos imágenes del cohete
antiaéreo desarrollado a
instancias de la Generalidad
de Cataluña, denominado
«Torpedo Aeri».
246 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española
Lanzamiento
Derecha Pruebas de lanzamiento del
denominado «Torpedo aen»
Proyector antiaéreo
Izquierda Proyector alemán Siemens,
de 150 cm Se usaba para localizar, en
condiciones adversas de visibilidad,
los aviones enemigos
desplegadas, al me-
nos, siete estaciones
lanzatorpedos eléctricos
en el aeródromo de Lo-
groño. En agosto de 1938
se hizo una demostración en
Salamanca, a la que asistie-
ron miembros de la Legión
Cóndor, cuando ya se habían
fabricado unos 150 cohetes y
se estudiaba su radio control
zaba era de unos 700 km/h, con un alcance vertical 4 000
m; tenía una espoleta de ojiva a percusión y otra espo-
leta de culote «a tiempos de mixto», de autodestrucción
También había versiones que hoy denominaríamos tie-
rra-tierra y de costa. Poco más se sabe de ellos.
Hubo otras acciones en este campo, aun más difusas,
como la de uno de los técnicos republicanos de trenes
blindados. Franz Hager. quien probó un lanzacohetes (un
cañón de campaña utilizado como tal. a juzgar por la foto
reproducida) montado sobre un vagón. Asimismo hay no-
ticias de que la CNT desarrolló un cohete antiaéreo en
mediante una emisora Marconi. Poco después se per- colaboración con el ingeniero italiano Gino Bibbi.
dió su pista.
El cohete ALAS tuvo su réplica en el otro bando, que
construyó el denominado «Torpedo Aeri», cohete an-
tiaéreo ideado por don José Belmonte, quien, el 20 de
agosto de 1937, presentaba un informe al presidente de
la Generalidad de Cataluña de los lanzamientos de
prueba realizados en el puerto de Vallcarca (Garraf). Su
cuerpo era un cilindro metálico con tres aletas de plan-
cha de hierro en la cola, tenía un longitud aproximada
de unos 70 cm y un calibre de 75 mm: su peso total de-
bía ser de unos 10 kg, y la velocidad inicial que alcan-
COHETES
Cohetes de propaganda y lanzamensajes.
COHETE LANZAMENSAJES NACIO\AI
La Artillería en la Guerra Civil Española 247
La última huella de los cohetes antiaéreos republi-
canos es un escrito de la Subsecretaría del Ejército de
Tierra del Ministerio de Defensa Nacional, del 3 de ju-
nio de 1938, en Barcelona, en el que notificaba que el
agregado militar francés había asistido a las experien-
cias de un «cohete contra aeroplanos». También hay di-
fusa constancia del interés soviético por estos ensayos,
e incluso de su utilización en la defensa de núcleos ur-
banos de Valencia, según el general Vicente Rojo.
Cohetes «ALAS»
Derecha. Sendas imágenes de cohetes
desarrollados por los sublevados en Vitoria,
y denominados «AlAS».
La uniformidad de las Brigadas Internacionales
No tuvieron una uniformidad específica conjunta,
siendo la misma fruto de la nacionalidad mayoritaha
de los componentes de cada Brigada, con el consi-
guiente vestuario original, y de la capacidad de la In-
tendencia republicana a la hora de completar la
misma, la cual se fue acrecentando a lo largo de la
guerra. Como ejemplos, veamos los siguientes. La
primera creada fue la XI, del general Lukás, y tuvo
unos rasgos muy característicos, predominando las
grandes boinas negras de origen francés, los «cole-
tos» (chalecos de cuero sin mangas) de origen inglés
y los colores oscuros. El «Batallón de la Muerte»,
mandado por el italiano Malatesta y compuesto por
muchos compatriotas, tenía un vestuario tipo italiano
(uniforme gris verdoso con guerrera abierta y puñal
al estilo de los «arditi»), completado con boinas
como las anteriores. Los franceses del Batallón «Pa-
rís» llevaban prácticamente todas las prendas regla-
mentarias en Francia y fusiles Lebel. Los norteameri-
canos e ingleses de los Batallones «Lincoln» y «Bri-
tish» aportaron sus peculiaridades de origen: camisa
azul, pantalones breeches y vendas, con equipo del
US. Army, en el primer caso, y cazadoras de cuero y
pantalones bombacho en el segundo.
Imágenes cortesía revista «Eurouniformes»
248 Armamento y uniformes de la Guerra de España 1936-1939
Agradecimientos
Esta obra habría resultado inviable sin la generosa y extraordinaria participación de las siguientes personas e instituciones. A ellas les estaremos eternamente
agradecidos por su colaboración e interés en casi todos los apartados del libro.
-Excmos Srs D. José Ramón Calparsoro Perot, D Carlos Franco González-Llanos (q e p d), D Jesús Salas Larrazábal. D José María Sánchez de Toca y D
Luis Wilhelmi Castillo (q.e.p.d.).
-limos Srs D Juan Álvarez Abeilhé. D Hermenegildo Franco Castañón. D Emilio Herrera Alonso y D Manuel Sánchez Castaño
—Srs. D. Juan Escrigas Rodríguez. D Ruy Aballe, D. Jesús y Luis Acosta. D Manuel Alvaro. D Raúl Anas, D Jacinto Arévalo, D Juan Arráez. D. Luis Ignacio
Azaola, D. José María Bueno, D Jesús Beleños, D Javier Bermúdez de Castro, D Antonio Alonso, D José Manuel Campesino, D Jorge Femández-Coppel, D An-
tonio Castaño, D. Juan Luis Coello, D. Santiago Domínguez Llosá, D. José Ignacio Fernández Brea, I) Francisco Marín. D José María Mata. D Carlos Medina
Avila. D. Gustavo Morales. D. José Murillo. D César O'Donnell, D Francisco Palma, D Miguel Angel Pérez Rubio, D Rafael Permuy López, D Andrés Recube-
nis, D. Isaac Serrano, D. Miguel Suárez, D Javier Tonjano, D José Enrique Valeiro Nieto, Familia Queipo de Llano
-Instituciones y empresas Fábrica de Armas de La Coruña, Fundación Don Rodrigo, Fundación Infante de Orleans, Armería Soldiers, Instituto de Historia y
Cultura Militar, Instituto de Historia y Cultura Naval, Museo del Aire, Museo de la Guardia Civil, Museo de la Academia de Caballería. Museo de la Academia de
Infantería, Museo Naval. Museo Militar de Castellón y Aula Militar Bermúdez de Castro. Polígono de Experiencias de Carabanchel, Revistas Eurouniformes, De-
fensa y Guardia Civil, Subdirección General de Patrimonio Histórico-Artístico del Ministeno de Defensa
Guía de siglas
AGM-A: Archivo General Militar de Avila
AGM-M: Archivo General Militar de Madnd
AGL: Archivo de la Guerra de Liberación
Alem.: Alemania
AMAAEE: Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores
Ame: Ametralladora
Arm/A: Armario
Bía: Batería
Bón: Batallón
Cal: Calibre
Carp/C: Carpeta
Cart: Cartuchos
CE: Cuerpo de Ejército
Cia: Compañía
C ó Cñ: Cañón
CGG: Cuartel General del Generalísimo
CNT: Confederación Nacional de Trabajadores (sindicato anarquista)
CTV: Corpo Truppe Volontarie
DCA: Defensa Contra Aeronaves
DECA: Defensa Especial Contra Aeronaves (republicana)
DN: Documentación Nacional
DR: Documentación Republicana
dpm: Disparos por minuto
D.O. Diario Oficial
Div: División
E: Ejército
ECT: Escuela Central de Tiro
EMC: Estado Mayor Central
EPR. Ejército Popular de la República
esp: Espoleta
Fab: Fabricada/o
FA1: Federación Anarquista Ibérica
Fusam: Fusil ametrallador
gr. Granada
Gr: Grupo
GW: Grenatenwerfer
HISMA Ltda.: Compañía Hispano-Marroquí de Transportes
Ita.: Italia
JSU: Juventudes Socialistas Unificadas
Leg/L: Legajo
M: Mortero
MAOC: Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas
Mod: Modelo
n/A: Nueva Artillería o nuevo modelo (neuer Art)
Armamento y uniformes de la Guerra de España 1936-1939 249
Ob: Obús
O.C.: Orden Circular
PCE: Partido Comunista de España (ortodoxo)
POUM: Partido Obrero de Unificación Marxista (heterodoxo)
pr Proyectil
PSOE. Partido Socialista Obrero Español
r.a: radio de acción de la granada/proyectil
Refrig. agua/aire: Refrigerada por agua/aire
R.O.: Real Orden
R.O.C Real Orden Circular
SIA: Servicio de Información de Artillería
Se* Sección
sig: Siguientes.
Tn: Tonelada
T.RJt.r.: tiro rápido
UGT Unión General de Trabajadores (sindicato socialista)
UHT ¡Unios hermanos proletanos!
USM Ufficio Storico Militare
VO: Velocidad inicial
X. ef: Alcance eficaz
X. max: Alcance máximo
R. Mont.: Regimiento de Montaña
R. Costa: Regimiento de Artillería de Costa
Gr. Mixtos: Grupos Mixtos de Artillería
Archivos y bibliografía
• Archivos
Archivo General Militar de Ávila
Archivo General Militar de Madrid
Archivo Histórico Nacional
Archivo General de la Administración
Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores
Archivo de la Fundación Nacional Francisco Franco
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Archivo de la Zona Marítima del Cantábrico
Archivo Intermedio de la Región Militar Noroeste
Archivo del Polígono de Experiencias de Carabanchel
Archivo Tarradellas
Biblioteca Central Militar
Biblioteca de la Zona Marítima del Cantábrico
Biblioteca de la Fábrica de La Marañosa
Biblioteca del antiguo Parque de Artillería de Burgos
Biblioteca del antiguo Parque de Artillería de El Ferrol
Biblioteca del Regimiento de Artillería n° 5
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ARMAS I
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