Text
                    ARMAS
DE LA GUERRA CIVIL
ESPAÑOLA

Armas y Uniformes de la Guerra Civil Española
Dirección editorial Isabel Ortiz Proyecto editorial Lucas Molina Franco Texto Lucas Molina Franco y José María Manrique García Corrección Lucas Molina Franco Documentación gráfica Varios autores Diseño y realización UriARTE Mapas y cuadros UriARTE Tratamiento de imágenes UriARTE Cualquier forma de reproducción o transformación de acta obra sólo puede ser realizada con la autorización del titular del copyright. Dinjase además a CEDRO (Centro Espahol de Derechos Reprográfko*. www.cedro orgj si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra © SUSAETA EDICIONES, S.A. - Obra colectiva Tikal Ediciones C/ Campezo, 13 - 28022 Madrid TeL: 91 3009100 - Fax: 91 3009110
Armas y Uniformes de la Guerra Civil Española Lucas Molina Franco José María Manrique García tikal
Sumario Introducción Visión global de las armas y uniformes de la Guerra Civil Española 15 La uniformidad de preguerra 1 9 Deslinde de campos 25 Las fases de la güeña y el aprovisionamiento de armamento 27 Recapitulación, producción propia y recuperación 40 Reglamento de uniformidad de 1926 21 La uniformidad de regulares en 1936 27 La uniformidad del arma de aviación en 1936 38 EL ARMA DE AVIACIÓN La aviación en la Guerra de España 45 Los cazas Ametralladoras y cañones de a bordo Los aviones de reconocimiento, ataque y cooperación Los bombarderos y transportes b El armamento lanzable empleado por ambos bandos La uniformidad de la Aviación republicana La uniformidad de la Aviación nacional y de la Aviazione legionaria La Legión Cóndor LA MARINA La Marina española en 1936 105 Los buques de la Marina de Guerra y su artillería principal ' La Aeronáutica Naval 111 La evolución de la Flota nacional H3 Los cruceros «Cañarías» y «Baleares» 114 Los minadores 118 El crucero «República» 119 Buques mercantes incorporados a la Marina nacional La ayuda exterior: Alemania e Italia 127 Los minas navales 123 La Marina republicana 135 : UmS™ §“7“ » 1“ Marina republicana !* La Marina de Guerra Auxiliar de Euzkadi 142
Las flotillas de vigilancia de Cataluña, Cartagena, Almería y Valencia El apoyo naval soviético a la Flota republicana 144 145 Las Armas submarinas de la Guerra Civil 739 Las ametralladoras antiaéreas republicanas 140 La uniformidad de la marina 147 EL EJÉRCITO Carros de combate y vehículos blindados en la Guerra Civil Española 151 Unidades y medios blindados al comienzo de la Guerra Civil 151 La fabricación de medios blindados en la Guerra Civil 153 Unidades y medios blindados importados durante la Guerra Civil 163 La uniformidad de los cañistas 181 Las armas individuales y colectivas del combatiente 183 Armamento individual 183 Armamento colectivo 206 Armas de acompañamiento 217 Lanzallamas 218 a Minas terrestres 219 La uniformidad de La Legión 198 La uniformidad de los milicianos republicanos 204 La uniformidad de El Requeté 213 La uniformidad de La Falange 214 Las piezas de artillería: cañones y obuses 223 Los materiales obsoletos 224 La artillería naval desembarcada 226 Los antiaéreos improvisados del bando nacional 226 La artillería republicana sobre ferrocarril 228 Balance de la artillería en servicio en ambos bandos 228 Las importaciones de material artillero en el transcurso de la guerra 230 La aportación alemana 230 La artillería italiana 234 Material de artillería importado por la República 238 Artillería antiaérea 243 Los cohetes 244 La uniformidad italiana La uniformidad republicana La uniformidad de las Brigadas Internacionales Agradecimientos Guía de siglas Archivos y bibliografía

Introducción Uno de los aspectos menos estudiados -y más fabulados- de la Guerra Civil española es el que se refiere al armamento empleado en la misma. Su importancia es, sin lugar a dudas, un aspecto capital del conflicto dado que es el armamento, el elemento principal con el que se hacen las guerras, amén de los hombres y del dinero, como dijo Napoleón. Al ha- blar de armamento nos referimos al utilizado por ambos bandos, bien en cuanto a su distribución inicial, a su pro- ducción, a las ayudas exteriores, al coste de las mismas e, incluso, al empleo que se le dio. Decir que es un tema de actualidad y que ha sido -y es- objeto de interesadas tergiversaciones, es una obvie- dad que salta a la vista, con la mirada puesta en la tan ma- noseada «memoria histórica». Como bien afirma Stanley G. Payne: «existe una tra- dición lacrimógena que se instauró pronto en los comen- tarios republicanos, y que sostiene que sus fuerzas estaban tan pobremente armadas que no tuvieron muchas posibi- lidades de alcanzar una victoria militar; a medida que la in- vestigación avanzaba lentamente, empezó a quedar claro que esta interpretación era algo exagerada, dado que en deter- minadas áreas las armas republicanas eran muy superio- res a las de sus oponentes, aunque en otras, probablemente, fueran inferiores». Estos aspectos, número y calidad, son básicos para en- juiciar la guena, y sobre ellos enfocaremos nuestro interés a continuación, porque, ¿quién no ha oído la manida mu- letilla del invencible y numerosísimo armamento alemán? Pero, además de la calidad y el número, hav múltiples aspectos referidos al armamento que deben tenerse en cuenta: el factor tiempo -reparto inicial, ritmo de incre- mento, estado final-, su disUibución espacial, su empleo, la metodología de la adquisición, los precios, las impli- caciones internacionales, la producción propia, la recu- peración del capturado, etc. Otro aspecto fundamental es la variedad, tanto en cuanto a los tipos de armas como a los diversos modelos de cada una de ellas, con lo que supone para la eficacia y la logística de mantenimiento y abastecimiento de piezas de repuesto y municiones. Hay que considerar que en Es- paña se utilizó, además del armamento reglamentario en sus Ejércitos y Fuerzas de Orden Público en 1936, otro ma- terial obsoleto almacenado en los Parques y Maestranzas de Artillería, amén de todas las armas individuales que es- taban en manos particulares y las que ambos bandos pro- dujeron a lo largo del conflicto. A ellas habrá que sumar las importadas del extranjero, importantísimo conjunto que dio pie a la entrada de gran parte de los modelos empleados en la Primera Guena Mundial y una importante porción de los que luego se usa- rían en la Segunda. Por otro lado, pese a que, generalmente, cuando se ha- bla de los medios de combate, el pensamiento tiende a irse a los materiales, es decir, a las máquinas, queremos re- cordar que el principal medio de combate es el hombre; como ya en 1929 afirmaba D. Carlos Martínez de Cam- pos: «Los medios comprenden los efectivos (humanos) y el
12 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española material, cuya importancia es idéntica, si bien la prepon- derancia de las fuerzas morales es más importante hoy que en ningún otro tiempo*. De la misma manera von Richthofen escribió en sus memorias, refiriéndose a nuestra guerra: *Por muy mo- dernas y eficaces que sean las armas de que disponga un país, si los que las manejan carecen del espíritu que aquí hemos visto, es seguro que nunca alcanzarán la plenitud de su rendimiento* Porque el objetivo estratégico de una batalla y de la gue- rra no consiste tanto en aniquilar a los combatientes ene- migos, como en aniquilar su valor, es decir, su voluntad de vencer en la lucha. Quede dicho ésto para centrar ade- cuadamente esta especializada visión del armamento de aquella guerra, sin olvidar la vital importancia que el mismo tuvo en ella. En cuanto a la uniformidad y el equipo del comba- tiente, que configura otra parte muy importante y «per- sonal» de los medios que éste utilizó, hay que decir que tanto una como otro fueron muy variados, debido a las aportaciones de los combatientes foráneos y al hecho de ser una guerra intestina. Los medios iniciales, tanto de pro- ducción como almacenados, se repartieron entre los dos bandos, con el agravante de que uno de ellos estaba in- merso en una revolución en la que cada región, comité lo- cal o milicia de partido diseñaba sus propios uniformes o se dotaba con lo que podía, al menos durante el primer ano de la guerra, para, avanzada ésta, imponer una nueva uniformidad para el Ejército Popular de la República, de corte innovador e inspiración marxista. Sobre ello, la ingente movilización de hombres, que en el conjunto de los dos bandos llegó a alcanzar los dos millones de combatientes, hizo necesario emplear todo lo utilizable, tanto de origen nacional, incluidas pren- das civiles, como extranjero, sin desdeñar -antes al con- trario- la utilización de elementos capturados al ene- migo. Ésto fue aun más necesario, por supuesto, en aquellos elementos del equipo personal intermedios en- tre el armamento y el vestuario, como es el caso del co- rreaje, el casco o la máscara antigás. Si a lo anterior aña- dimos la peculiar ideosincrasia española, nada abocada a la disciplina, sino más bien inclinada al individua- lismo, comprenderemos que el aspecto general del com- batiente de aquella contienda fue de un colorido y di- versidad más que llamativo. Este libro, por lo tanto, pretende dar una idea ajus- tada y general de los aspectos relacionados con la uni- formidad y el armamento, que son su objeto, pero siendo conscientes de que no podemos llegar al límite de es- pecialización que un estudio detallado permite. Es tal la cantidad de modelos de uniformes y armas que se uti- lizaron que, sin duda, su estudio y descripción porme- norizada ofrece materia para la realización de una en- ciclopedia. Por ello, nos proponemos hacer un resumen cabal, y unas sucintas descripciones, que permitan al lec- tor tener una ¡dea global de ambos aspectos.


Visión global de las armas y los uniformes de la Guerra Civil Española Según el general Mola, al final de la Guerra de África, debido a su intenso uso, sólo eran úti- les unos 40.000 fusiles, 300 ametralladoras, 10 grupos de obuses (155, 105 y 75 mm, de producción nacional) y la moderna artillería de costa y antiaérea que empezaba a desplegarse en las bases navales, además de los 16 antiaéreos Skoda de 7,65/40 mm, mod. 1919. La motorización estaba arrancando aún en la Península y, como en tan- tos otros ejércitos, el ganado era todavía la base del transporte terrestre y el medio de combate de la Ca- ballería. Los servicios de Aviación del Ejército de Tie- rra y de la Armada contaban con aviones con muchas horas de vuelo, que rápidamente se iban quedando ob- soletos. Los diversos programas de modernización, escasos de fondos, y más con la llegada de la República, apenas existieron. Las compras en el exterior se paralizaron. Las fábricas militares de Trubia. Sevilla. Oviedo, Toledo,
16 Armas y uniformes de la Guerra Civil Esf añola ____ Murcia y Granada, además de las Maestranzas y Parques de Artillería, estaban complementadas por la Sociedad Española de Construcción Naval, Experiencias Indus- triales, Marquina, etc. La mayor parte del armamento terrestre era de pro- ducción nacional. El armamento ligero (fusiles, pisto- las, cascos, máscaras, morteros, ametralladoras, etc...) era de gran calidad y se estaba a punto de dotar a las unidades con eficaces subfusiles (STAR RU) y cañones de acompañamiento (Arellano). Un aspecto esclarecedor es el grado de mecaniza- ción de aquellos Ejércitos, aun teniendo en cuenta que las divisiones acoraza- das aun estaban por nacer en el resto del mundo, y que incluso los alemanes hicieron la Segunda Guerra Mun- dial con unidades hipomóviles. Los carros de combate Renault FT-17 supervivientes de la campaña africana, y los de la batería de carros de asalto Schneider CA-1, armados con un cañón de 75 mm y dos ametrallado- ras, eran, prácticamente, los únicos en servicio en 1936. A ellos había que añadir cuatro ejemplares del malogrado cano de diseño español Trubia A- 4, algún blindado «Tiznao» procedente de la guerra de África y varias auto-ametra- lladoras de producción nacional denomi- nadas «carros Bilbao». Los «Bilbao» fue- ron, sin duda, los blindados que más juego dieron en los primeros meses de la guerra. CüBRECABEZAS Y BOTONES Al comenzar la guerra, el «Ros», cubrecabezas militar por excelencia en los 50 años previos, ya no era reglamentario. Los botones eran los reglamentarios en el Arma de Artillería. (Ilustraciones: Carlos Medina Avila) Unidad Reg. Carros de Combate n° 1 Vehículos Renault FT-17 N° 5 Ciudad Madrid Bando Rep. Valor Mil. Poco Reg. Carros de Combate n° 2 Renault FT-17 5 Zaragoza Nac. Poco Reg. de InP. «Milán» n° 32 Trubia A-4 3 Oviedo Nac. Poco _ Fábrica de Trubia Trubia A-4 1 Trubia Rep. Poco Gr. Auto-ametralladoras Cab’ «Carro Bilbao» 12 Aranjuez (Madrid) Rep. Aceptable Comandancias G* de Asalto «Carro Bilbao» 22 Madrid, Barcelona.Valencia, Bilbao, Badajoz Rep. Aceptable Comandancias G* de Asalto «Carro Bilbao» 4 Sevilla y Zaragoza Nac. Aceptable S.E.C.N. de Bilbao «Carro Bilbao» 2 Bilbao Rep Aceptable Escuela de Automovilismo Pesado Schneider CA-I 4 Madrid Rep. Poco Parque de Artillería. Schneider CA-1 2 Madrid Rep Poco Regimiento de Costa n° 2 Blindados Ferrol 4 El Fprrnl Nac. Poco os. 8 nacionales, 12 republicanos; AAM: 6 nacionales y 36 republicanas. Conjunto: 60 blindados
De los planes de la Dictadura para la Marina de Gue- rra surgieron de nuestros arsenales los cruceros Príncipe Alfonso, Almirante Cetrera, Miguel de Cervantes, Cana- rias y Baleares, cinco destructores tipo Churruca y los submarinos clase «C». entre otros, en diversos grados ejecución. Era una Marina bien equilibrada en sus me- dios navales de superficie, aéreos y submarinos. En el 1936 ocupaba el sexto lugar del mundo. Aunque los diseños españoles de aviones obtuvieron un merecido reconocimiento internacional en 1919, la razón práctica impuso la importación de baratos exce- dentes de la pasada guerra mundial, abortándose nues- Armas y uniformes de la Guerra Civil Española i 7 tro desarrollo industrial. No obstante, durante los años finales de la Guerra de África y posteriores, el Servicio de A\ iación obtuvo la mayoría de sus aviones y molo- res de la industria nacional. Apenas algún avión más que los grandes aviones de transporte Ford 4-AT y DC-2 eran enteramente metáli- cos y gozaban de la radio. En el caso de los cazas y, en general, de los de observación y ataque, su aspecto y ca- racterísticas aún eran similares a las de los biplanos de la Primera Guerra Mundial. España no contaba en esos momentos con ningún avión polimotor de bombardeo, aunque anteriormente sí los había tenido. Cruceros Los seis cruceros participantes en la Guerra Civil española. El «Cananas» y el «Baleares» entraron en servicio con la guena ya iniciada. Illlllllllll MENDEZ NUNEZ ALMIRANTE CERVERA MIGUEL DE CERVANTES CANARIAS BALEARES
18 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española Hidroavión El Savoia S. 62 era uno de los hidros en servicio en la Aeronáutica Naval española al comienzo de la guerra. Nieuport-52 Arriba. Era el caza reglamentario en la Aviación española de 1936 Dragón Raihde Centro. Un avión como éste, un De Havilland DH 89, fue el que transportó a Franco desde Cananas a Marruecos el 18 de julio de 1936. Existían en España cuatro industrias aeronáuticas de importancia: • Hispano-Suiza, S.A., cuyo excepcional motor Hispano de 140 CV se había hecho famoso en la Primera Guerra Mundial, con fábrica en Guada- lajara. Era la encargada de construir en España el Hawker Fury. Tenía el provecto del magnífico caza Hispano C-36 y el de reconocimiento-bom- bardeo HS RBL-36, ambos de 1936. • Construcciones Aeronáuticas, S.A. -CASA-, había fabricado Breguet-XIX y Dornier Wal y tenía ta- lleres en Getafe y Puntales (Cádiz). Iba a construir el Martín 139 (seleccionado en el concurso de 1935); por ello, a los «Katiuska» se los denominará Martín Bomben • Loring, en Cuatro Vientos, fabricó los Fokker C.IV. Tras la guerra sería denominada AISA. • Elizalde, de Barcelona, fabricaba los motores de los Breguet-XIX. Esta industria había sido capaz de proporcionar, ade- más de las realizaciones reseñadas anteriormente, pro- yectos, dignos y desgraciados, tales como el autogiro así como varios polimotores. El estereotipo, muchas veces di- vulgado, de unos «mediocres Ejér- citos» lastrados por sus orígenes coloniales, no es cierto, al menos en gran parte; únicamente el fin de la guerra de África y el parón
Armas y uniformes de la Guerra Civil Española 19 División de España en julio del 36 Zona Republicana Zona Nacional de la República había introducido un decenio de falta de inversiones y actualizaciones, sin que apenas hubie- ran empezado nuevos programas de mejora. Muchos militares estaban curtidos por la Guerra del Rif (1909- 27) y por las revoluciones internas, y gozaban de gran- des conocimientos teóricos militares; la Institución con- servaba aun grandes capacidades, incluso de diseño y fabricación, con las cuales lograron mantener y recu- perar el armamento existente, movilizar la industria ci- vil y acoger los avances técnicos extranjeros, asimilando con rapidez y eficacia su uso y entretenimiento. Incluso se tenía experiencia en el empleo y fabrica- ción de agresivos químicos, utilizados en África mien- tras no estuvieron prohibidos por la implantación del Protocolo de Ginebra de 1925. Por ello, cuando Alemania y la URSS, fundamental- mente, aprovecharon el conflicto para probar ideas y equi- pos, los mismos, en manos españolas, obtuxieron una cua- lificada acreditación y un eficaz empleo y mantenimiento. Cartel de guerra Cuando se creó el denominado Ejército Popular de la República, éste absorvió a todas las milicias que hasta entonces habían mantenido en alto el ideal del Frente Popular. Uniformes Página 20. Los combatientes iniciaron ü guerra con la uniformidad existente en a República, aunque se llegaron a emplear piezas ya en desuso. La uniformidad de preguerra Cuando se produjo el alzamiento, la uniformidad del Ejército de Tierra era la impuesta, fundamental- mente, por las Ordenes Circulares de 27 de junio de 1931, y 21 de noviembre de 1932 (Colección Legisla- tiva -C. L.- n” 41 I y 618; fundamentalmente se supri- mían las coronas reales), las cuales modificaban el Re- glamento de Uniformidad de 1926 (Real Orden Circular R.O.C. de 31 de julio, C.L. n° 279). Pero, como es lógico en todos los campos de la actividad humana, en los Ejércitos los cambios administrativos tardan en generalizarse, tanto por la inercia en el suministro de las nuevas prendas y equipos, como por la tendencia a seguir utilizándolas aunque estuvieran en «desuso», así como por la prudencia con que se almacenaban los materiales no reglamentarios para casos de moviliza- ción. Por estos motivos, en el verano y otoño de 1936, e incluso durante toda la guerra en algunos casos, se TODAS LAS MILICIAS FUNDIDAS EN EL EJERCITO
2o Armas y uniformes de la Guerra Civil Española siguieron utilizando prendas que ya no eran regla- mentarias. Por ello, empezaremos nuestra exposi- ción en este campo con un ligero repaso de aque- llos uniformes reglamentarios y los inmediatamente anteriores a los mismos. Antes de adentramos en la uniformidad, hay 1 que recordar la organización del Ejército de Tie- rra en 1936, que según la ley de 12 de septiembre de 1932, estaba compuesto por las Armas combatientes de Infantería, Caballería, Artillería, Ingenieros y Aviación, los Cuerpos de Intendencia, Sanidad, Tren, Intervención y Jurídico, los Institutos armados de la Guardia Civil y Carabineros, y los Servi- cios de Estado Mayor, Artillería, Ingenieros, Automovilismo, etc. El color caqui verdoso inició su implantación en España en 1911, y sólo tres años más tarde, en 1914.se declaraba regla- mentario para todo el Ejér- cito el uniforme de verano color caqui verdoso-oscuro. Pero serían las experiencias adquiridas por los ejércitos en la Primera Guerra Mundial y por el español en la Guerra de África, las que acabarían imponiendo defi- nitivamente formas y colores más racionales, al menos en cuanto al mimetismo con el terreno y la funcionalidad en los uniformes de gala, diario, paseo, faena y campaña. Imagen cortesía Carlos Medina Axila
Armas y uniformes de la Guerra Civil Española 21 Reglamento de uniformidad de 1926 Tropa a pie Verano (algodón) Guerrera. Pantalón polaina abotonado desde la rodilla y trabilla. Borceguíes cuero color avellana. Boina grande caqui. Som- brero. Ceñidor, chapa y tahalí. Invierno (lana) Guerrera. Pantalón bombacho atado en pantorrilla.Vendas polainas de paño. Borce- guíes de cuero. Tabardo chaquetón. Cha- leco de lana. Guantes de algodón. Boina grande caqui. Sombrero chambergo. Ceñi- dor. chapa y tahalí. Campaña Cinturón y trinchas (cuero avellana) en forma de Y. Cartucheras: dos delante y una detras. Cantimplora. Vaso/jarnllo. Capote manta. Morral de espalda. Bolsa de cos- tado. Manta y correilla. Paseo Oficiales y Jefes. 1920 y Sig.s. Guerrera entallada, abierta. Camisa caqui verdosa. Calzón de montar. Capote-manta. Impermeable. Bous de monur. Correaje tipo inglés en cuero avellana. Guantes piel avellana. Gorra de plato. Gorro de cuartel. Ros (sólo hasu 1932). Tropa montada Verano/lnviemo Igual pero con panulones polaina (lana y algodón) tipo breeche y polainas de cuero avellana conformadas a la pantorrilla. En campaña El anterior más el morral de pan y la ban- dolera. Las alpargaus de suela de esparto, que te- nían una «vida» útil de uno a tres meses, eran el calzado normal en la mayoría de las actividades. El gorro cuartelero de borla se podía usar en maniobras y campaña. El casco quedaba por determinar y el cham- bergo. sólo se autorizó en África. En 1929 se introdujo, provisionalmente, un uniforme de trabajo compuesto por un «traje mono», o «buzo», de color azul os- curo. A los oficiales de las unidades de mon- taña se les autorizó el uso del ubardo, el sombrero y la boma (ésu se suprimió del resto de unidades). Imágenes
22 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española En 1920 (R.O.C. de 19 de abril) se adoptó el uniforme de paseo, abierto y de color caqui, para jefes y oliciales, base del que se usaría durante muchos años después. El reglamento de 1926, que generalizó el caqui-verdoso, sólo hacía excepción de las tropas de la Casa Real, Aviación, Tercio, Regulares, Mehalas, Intervenciones Militares, Guardia Civil, Carabineros, Inválidos y Compañías de Mar. En cuanto a las divisas representativas de cada em- pleo, eran las tradicionales desde 1908, a base de es- trellas o galones, en oro para las Armas (Infantería, Ca- ballería, Artillería e Ingenieros) y en plata para los Cuerpos (Intendencia, Guardia Civil, Sanidad, Jurídico, Intervención, Brigada Obrera y Topográfica etc...). Tras la efímera vida de los empleos de subavudante y sar- gento primero (nacidos con el Cuerpo de Suboficiales en diciembre de 1931 y finiquitados en julio de 1934, con el ingreso en él de los sargentos), eran las tradicio- nales, situadas en manga, gorra y pecho: Jefes: • Coronel, teniente coronel y comandante con 3, 2 y 1 estrellas de ocho puntas. Oficiales: • Capitán, teniente y alférez con 3, 2 y 1 estrellas de seis puntas. Suboficiales: • Subteniente con una estrella de cinco puntas. • Sargento con tres galones en diagonal situados en la bocamanga. Clases de Tropa: • Cabo, con tres galones encarnados en la bocamanga • Soldado de primera, con un galoncillo angular en- camado en el brazo. • Soldado, sin ninguna divisa. Las divisas reglamentarias eran las que se muestran en la ilustración inferior. Imágenes cortesía Carlos Medina Avila
Armas y uniformes de la Guerra Civil Española 23 En 1931 se especificó la composición del uniforme de lana caqui para diario: gorro de cuartel, gorra de plato -con corona mural sobre el emblema del Arma-, guerrera, capote, calzón, bolas de montar, borceguíes, polainas de cuero, espuelas, guantes, sable y correaje. En 1932 se introdujo un mono de faena e instrucción de color gris Obviamos la descripción de los uniformes de gala y media gala, y del casco, introducido en 1931, la cual ex- pondremos en otro lugar. Los principales emblemas de cada Arma, Cueipo o Ser- vicio, en oro o plata según el caso, eran los siguientes: • Infantería: Cornetilla sobre espada y mosquete, cru- zados. En oro. • Caballería: Sables cruzados sobre lanzas. Oro. • Artillería: Bomba (pella) llameante o «bombeta». Oro. • Ingenieros (Zapadores y Transmisiones): Castillo. Oro. • Intendencia: Sol con palmas. Plata. Tren: Una rueda dentada y alada, con una bómbela llameante y con rayos. Plata. • Sanidad -Medicina, Farmacia, Veterinaria-: Cruz de Malta, copa y serpiente, respectivamente para las dos primeras (entre hojas de roble), y laureles la tercera. Plata. • Jurídico: Haz de líctores con alabarda, entre hojas de roble. Plata. • Intervención: Sol radiante entre ramas de roble. Plata. • Estado Mayor Estrella de cinco puntas y ramas de roble, en oro; característica del mismo era la faja azul. • Brigada Obrera y Topográfica: Estrella de cinco pun- tas y anagrama con letras B. O y T. Uniformes de Artillería Diversos uniformes vigentes para el Amia de Artillería durante la Segunda República. (1931-1936). (Ilustraciones: Carlos Medina Ávila)
24 Armas y uniformes de la Guerra Civil Espaxoi.a Segunda República Izquierda Escudo vigente en España durante la Segunda República. Derecha. Portada de la Constitución de la República española. Uniformes y emblemas La Guardia Civil y la de Asalto participaron en la guerra como cuerpos combatientes. A la primera, en el bando republicano, le cambiaron el nombre por el de Guardia Nacional Republicana. (ilustraciones: Museo de la Guardia Civil y revista «Eurouniformes»). CONSTITUCIÓN LA REPÚBLICA ESPADOLA Con aquellos uniformes, fundamentalmente defini- dos por la guerrera cerrada, el pantalón-polaina y el go- rrillo cuartelero, entró el Ejército en la guerra. La uniformidad de la Guardia Civil en 1936 era, bá- sicamente y a semejanza de la del Ejército de Tierra -del que formaba parte-, la reglamentada en 1926, con los cambios de 1931 y. posteriormente, algunos menores de 1935, tal que el gorrillo isabelino de cuartel y campaña, de amplia franja roja. El color gris-verde claro del te- jido y el pantalón recto, unido al correaje amarillo y al sombrero «tricornio», componían los trazos tradicio- nales de su uniformidad. Los miembros de la Benemé- rita a caballo llevaban calzón de montar y botas o Carabineros, Cuerpo que fue militar hasta finales de 1932, lecha en que pasó a depender exclusivamente de Hacienda, y cuyos miembros de tropa estaban dotados de un uni- bién portaban una gran capa, o «capota» azul «lina» fo- rrada en rojo, mientras que la tropa, en sus servicios, llevaba una capa verde. Los correajes de doble tirante, alguno de ellos en cuero crudo, convi- vieron con la bandolera con cartuche- rines. Era muy llamativo también el cor- dón fiador de la pistola, en color negro y sujeto al cuello. El emblema era una G y una C entrelazadas, en plata.
forme de parecida hechura y color al de la Guardia Ci- vil, aunque caracterizado por utilizar gorra de plato. Otro Cuerpo de Seguridad significativo era la Guardia de Asalto, nacida en 1932 y dependiente del Ministerio de Gobernación, la cual, tras la Revolución de Asturias, pasó a tener variado armamento militar (granadas, pis- tolas-ametralladoras, fusiles-ametralladores y morte- ros); sus guerreras cerradas y pantalones rectos, acom- pañadas de gorra de plato o gorrillo cuartelero, eran azules oscuros en invierno y grises en verano. Ambos Cuerpos utilizaban las divisas reglamentarias en el Ejér- cito en todos sus empleos. Sus emblemas eran dos ca- rabinas cruzadas sobre un sol, y una C y una S entre- lazadas, respectivamente, ambos en plata. Los uniformes de las unidades especiales se verán más adelante. Armas uniformes de la Guerra Civil Española 25 Deslinde de campos La distribución inicial de las armas del Ejército, la Ma- lina y los Institutos Armados entre los dos bandos que se enfrentaron en la güeña revolucionaria desatada en 1936 fue bastante similar a la de los efectivos humanos: de unos 258.000 hombres que debía haber según planti- lla, 112.000 permanecieron leales al Gobierno y 146.000 se alzaron en armas. Pero estas cifras solo producen una ligera orientación en cuanto a la cantidad y calidad de los primeros me- dios con que contó cada bando. Con relación al Ejército de Tierra, que entonces englobaba a la Aviación como un Arma más, el importante y eficaz Ejército de África contaba con 47.000 hombres, pero estaban fuera de la Península, como las fuerzas de los Archipiélagos, y para pasar a ella debían enfrentarse con la Marina y la Avia- DIVISION DE EFECTIVOS Plantillas el I 8 de julio de 1936 Total Gobierno Alzados Observaciones Ej. Territorial 1 17.500 55.225 62.275 Existencias reales: unos 60 000 en la Pe- Ej. de África 47.000 — 47.000 nínsula; 36.812 en África; 4.303 en Aviación; Serv. Aviación 5.500 3.300 2.200 34.400 en G. Civil; 16.000 Carabineros; más Total 170.000 58.525 1 11 475 de 17.000 Guardias de Seguridad y Asalto Marina 20.000 13.000 7.000 y unos 2.000 entre Mozos de Escuadra. Mi- Fuerzas O.P. 67.500 40 500 27.000 ñones, Guardias Forales y Migueletes. Toe teórico 257.500 1 12.025 145.475 Efectivos reales el 18 de julio Alzados del Ejército: 37 800 en la Península. 36.100 en África y 2.150 de Aviación. 74.000 en total, pero solo 38.000 en la Península. Ejército con el Gobierno: el 35.6 % del total y más del 47 % de los no africanos (40.000 peninsulares) - 2/3 partes del Ejército con los alzados (pero 1/3 fuera de la Península, luego igualdad en ella.) - 23.000 alzados de las Fuerzas de Seguridad, frente a 37.000 leales. - 2/3 partes de las Fuerzas de Seguridad con Gobierno. Resumen: superioridad conjunta en la Península de los 76.000 leales frente a los 60.000 alzados, aunque globalmente fueran 96.000 los alzados contra 77.000 leales. ^Fuerzas Jalifianas: más de 13.000.
26 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española DISTRIBUCIÓN INICIAL DE LA AVIACION Y DE LA MARINA EL 18 DE JULIO DE 1936 Bando Caza Reco/Bombard. Polimotores Hidros Tot. militar Auxiliares Total ZZ Gobierno 50 Ni 52 87 Br. XIX etc 15 55 207 200 407 ZZ Alzados 15 60 5 17 97 15 112 Bando Acorazados Cruceros Destructores Submarinos Cañoneros Torpederos Total ZZZ Gobierno 1 3 1 1 +5(-) consL 12 1 6 34 ZZ Alzados 1 (-) pend. baja 1 +3 (-) repar. y constr. 1 (-) gran rep. 4 5 13 El acorazado España estaba pendiente de baja: los cruceros Baleares y Cananas, y cinco destructores en Cartagena en construcción (Ulloa, Ciscar, Jorge Juan, Cravina y Escaño); pendientes de gran reparación estaban el crucero República y el destructor Velasco. ción que, mayoritariamente, había quedado en manos del Gobierno. Por supuesto, no hay que olvi- darse de las diversas fuerzas de orden público, determinantes en muchos casos, dada la naturaleza revolu- cionaria de los comienzos de la guerra. La situación la retrató clara- mente Indalecio Prieto el 23-VII- 1936: «¡Están locos! ¿Dónde van? ¿No ven que los medios para conseguir la victoria están en nuestras ma- nos? El utillaje in- dustrial, el dinero, la flota, la avia- Indalecio Prieto Histórico dirigente del Partido Socialista; llegaría a ser ministro de Marina y Aire en el transcurso del conflicto. ción, los hombres. El levantamiento, al no haber conse- guido su triunfo por sorpresa, está fatal- mente condenado al fracaso ». Fue la revolución imperante sobre los restos de la República la que im- pidió utilizar esa superioridad, funda- mentalmente durante las primeras se- manas e incluso meses. Antes de acabar julio de 1936, se disolvieron to- das las unidades que habían tomado pane en la sublevación, con lo que ape- nas le quedó ejército a la República, salvo las milicias de los partidos. Uno de los ma- yores precios que tuvo que pagar la revo- lución fue el asesinato masivo de los oficia- les de la Flota: aproximadamente la mitad de los
Armas y uniformes de la Guerra Civil Española ti que quedaron en zona frentepopulista fueron muertos; aquel crimen impidió que se pudiera sacar rendimiento a los buques, lo que facilitó el «Paso de Estrecho» y otras acciones, que fueron posibles con los raquíticos medios navales de los sublevados. Las fases de la guerra y el aprovisionamiento de armamento Periodo Revolucionario (hasta septiembre de 1936) Quizás como mejor se comprenda la influencia del ar- mamento en la guerra sea estudiando y analizando la lu- cha en el aire. La Guerra de España fue el punto de in- flexión en el desarrollo y evolución de la aviación mundial, en el diseño y la construcción de aviones de guerra, de los distintos sistemas de armas, desde los aviones de com- bate v de las tácticas y las técnicas de la aviación militar. Los aviones impusieron la cambiante superioridad aérea. A pesar de su aplastante superioridad, el gobierno del Frente Popular decidió inmediatamente solicitar ayuda de su homónimo de la República Francesa, aceptando éste hacerlo el 21 de julio; las entregas comenzaron en- seguida, llegando cuatro transpones civiles Latécoére 28 a Alicante, y dos Bloch militares, entre el 23 y el 25 de aquel mismo mes. Alemania aprobó sus ayudas el día 25, y el 27 se incorporaban los primeros Junkers Ju 52, a la vez que el primer bombardero francés Potez 54 lle- gaba a la Península. El día 26 el Komintem decidió pres- tar su apoyo a la República. El 30, los italianos envia- ron doce bombarderos Savoia SM.81, de ios que solo nueve llegarían a Melilla. Alegoría de la República Cartel propagandístico y alegórico de la Segunda República española. La bandera tricolor, la balanza de la justicia y el lenta «Libertad, Igualdad, Fraternidad» eran las piedras angulares del aquel régimen.
28 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española Condecoraciones Derecha. Anverso y reverso de la Medalla de la Campaña, instituida por los vencedores para conmemorar la victoria en el conflicto civil. Avión francés Abajo. Avión de caza francés, Dewoitine D-371/372. El 1 de agosto un transporte inglés De Havilland DH- 89 recién comprado aterrizó en Burgos. Los aviones ci- viles pronto dejaron de serlo, mediante rápidas e impro- visadas adaptaciones de lanzabombas y armamento, de caba la fábrica de armas de Trubia y dos de los Latéco- ére hacían lo propio bombardeando el aeródromo de Gra- nada. Este mismo día 2, Francia concedió licencias de ex- portación de 14 cazas Dewoitine D-372, seis bimotores Potez Po-54 de bombardeo y otros aviones fabricados por Amiot (varios Po-54 más, un MB-210 y otro Loire et Oli- vier); y, sin licencia conocida, cinco Loire 46 de caza y otros aviones hasta superar los 40 aunque, en muchos ca- sos, y ante las protestas de su propio Parlamento, llega- ron desalmados. Refiriéndonos a los aprovisionamientos de arma- mento, a partir de esas fechas comienza el denominado periodo revolucionario, que dura hasta la firma del Pacto de No Intervención, el 9 de septiembre de 1936. Fue un periodo caracterizado por unas ayudas moderadas y de similar cuantía en forma que el 2 de agosto el DH- 89 ata-
Armas y uniformes üe la Guerra Civil Española 29 Avión italiano Izquierda Aparato de caza y escuela Romeo Ro. 4/ (Ilustración' Julio López Caeiro) B()\1 BARDERO SOVIÉTICO Abajo. Bimotor rápido soviético Tupohev SB, apodado «Katiuska*. Fue el mejor bombardero de la Guerra Civil y su debut en España sorprendió a propios y extraños. ambos bandos; durante el mismo, el paso del Estrecho por el Ejército de África, acarreó la participación so- viética y a la postre, la aportación masiva italo-alemana. Antes de seguir adelante, queremos dejar constancia de que el famoso «Paso del Estrecho», el primer puente aéreo de la historia, se inició el mismo mes de julio con medios autóctonos de los sublevados: tres Fokker F-VII, un DC-2 y dos Domier «Wal». Del 19 de julio al 4 de agosto fueron trasladados a la Península ocho batallo- nes de fuerzas de choque (seis en vuelo y dos en barco), casi el 40 por ciento de los existentes. La paulatirui lle- gada de los Junkers Ju 52 alemanes aumentó su efica- cia. El «Convoy de la Victoria» cruzaba el Estrecho el 5 de agosto. Mediado el mes de agosto habían llegado a la Península unos 40 aviones franceses y parecido nú- mero de aparatos italo-germanos. Periodo de implantación de la No Intervención (hasta abril de 1937) El segundo período de flujo armamentista duró hasta la entrada en rigor de las patrullas de vigilancia interna- cional, el 20 de abrí! de 1937, caracterizado por la lucha entre Italia v Rusia por obtener la supremacía en los abas- tecimientos, en tanto no se hacía efectiva la vigilancia. Aun partiendo de inferioridad de medios y contando con similares ayudas a los republicanos, los nacionales consiguieron la superioridad aérea entre mediados de agosto y finales de octubre. Para entonces los aviones de la plantilla inicial casi habían desaparecido. El 28 de octubre, en el marco de lo que se conoció como el «Contraataque sobre Seseña», para fre- nar el avance sobre
30 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española Carteles En ambos bandos, los diseñadores gráficos afanaron por ofrecer al publico tina visión sublimada v proclive a sus propios intereses, comparándola, en algún caso, con la (¡nena de la Independencia. Trimotor di transpon. Abajo. Fokker A-17/ Con estos aparatos, además de un [)C-2 v algún Domar " Wal», comenzaron los sublevados el paso de tropas desde el protectorado marroquí a la Península en julio de 19.36. Madrid, los canos T-26 y los bombarderos Tupoliev SB «Katiuska», ambos soviéticos y con tripulaciones rusas, demostraron que eran elementos muy superiores técni- camente a las máquinas que se les oponían. Aquello ter- minó de cuajar el envío del contingente alemán. La ven- taja cualitativa que consiguieron estos medios en el segundo trimestre de la guerra, la mantuvo el Ejército Popular hasta bien avanzada la misma. A partir de en- tonces, los «Katiuska», más veloces que los cazas con- quedó definitivamente roto al incorporarse, el 13 de no- viembre, la nueva generación de cazas Polikarpov 1-16 (que serían conocidos aquí como «Mosca» por sus usua- rios y «Rata» por sus enemigos), superiores en velocidad y techo a los cazas y bombarderos nacionales, a los que correspondió el honor de ser los primeros cazas mono- planos monomolores con tren de aterrizaje plegable que entraron en combate en la historia. La presencia de unos sesenta modernos aviones de tren retráctil (SB e 1-16) al- trarios, pudieron bombardear los objetivos nacionales con práctica impunidad. A partir del 4 de noviembre ac- tuaron los cazas biplanos Polikarpov 1-15 «Chato», que eran similares en prestaciones a los Fiat y mucho mejo- res que los alemanes Heinkel He 51. El equilibrio tero por completo la lucha aérea. La sorpresa tecnológica de los «Katiuska» y de los ca- zas 1-16 se incrementaba al montar ametralladoras «ShKAS», con una cadencia de tiro de 1.800 disparos por minuto, doblando la de sus adversarios.
Armas_y uniformes df_l.a_Guerra C^l Española 31 Carro de combate Alemania envió a España 122 carros de combate Panzerkanipfwagen l Ausf. .4 y B Eran unos medios de combate francamente pobres y mal armados, que se vieron superados por sus homónimos soviéticos. (Ilustración: Julio López Caeiro) Carteles Emblemas partidtstas. gritos patrióticos o uniformes militares fueron los referentes para los publicistas españoles de la época, para crear una iconografía típica del conflicto bélico. militar moderna; éstos contaban con trenes de aterrizaje plegables, alas cantilever sin tirantes, en duraluminio y de perfil grueso -daban mayor sustentación y menos tur- bulencias-, fuselajes más resistentes de igual material, hélices de paso variable -con el ángulo de incidencia de las palas modificable a voluntad- así como otros mu- chos adelantos. La superioridad técnica que supusieron estos apa- ratos y, en consecuencia, el dominio del aire, estuvo en manos republicanas desde noviembre de 1936 hasta bien entrado el verano de 1937 (Batalla de Brúñete). El primer empleo en combate real de tanques sovié- ticos T-26 se produjo en Seseña y resultó un fracaso. Pero el causante de la debacle no fue el material, cuva calidad era excelente, sino el empleo que se hizo del mismo. De los tres modelos de canos de combate enviados por la Unión Soviética, el más numeroso y eficaz era el T-26 B mod. 1933, de 9,5 toneladas, copia mejorada en la URSS del británico Vic- kers de 6 toneladas, aunque muy potenciada con la in- clusión de una ton e nueva, en posición dominante v con giro central, amplia (capaz para el jefe de carro y tira- dor), y armada con un potente cañón de 45 mm. Estas características, sumadas a su buena movilidad y a otras optativas, como el empleo de la radio, una segunda ame- tralladora DT de 7,62 mm instalada en la parte poste- rior de la tone, e incluso una tercera, para la defensa antiaérea, en la parte superior de la misma, le hacían ser el más revolucionario y mejor carro del momento en todo el mundo, siendo los aportados por italianos y alemanes, absolutamente ineficaces contra él.
32 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española Gorras militares Derecha. Diferentes variantes de gorra para oficial del Ejército español en la anteguerra. Destaca, por su colorido, la pantera por la izquierda, que porta escarapela con los colores republicanos. Dicha gorra pertenece a un artillero del Regimiento Ligero >í‘ 3. La de al lado, porta las estrellas de capitán y la de abajo, corresponde a un miembro del Regimiento Pesado n° 1 (Ilustraciones: C. Medina Ávila) Cañón italiano Abajo. Varios artilleros con una pieza de montaña italiana, de 65 mm. El segundo en número e importancia fue el modelo medio BT-5 (Bystrochodya Tank), de 11 toneladas, copia del americano Christie, que montaba una torre similar al T-26. La ventaja tecnológica en carros se mantuvo en manos republicanas desde octubre de 1936 hasta 1939. El ataque a Madrid, efectuado por el general Varela a comienzos de noviembre de 1936, se llevó a cabo con unos 12.000 hombres (veintiocho batallones y veinti- cuatro baterías), aproximadamente los efectivos nomi- nales de una División con 12 batallones al completo, más otros 18.000 en otros frentes laterales; éstos chocaron con unos 25.000 hombres encuadrados ya en algunas brigadas mixtas y con superioridad aérea y blindada ma- nifiesta. Por entonces los efectivos totales republicanos eran unos 355.500 hombres. Los nacionales al- canzaban una cifra algo superior a los 300.000. .y .sT* Las brigadas mixtas republicanas fueron una crea- ción netamente española. Nacieron por una decisión to- mada el 27 de noviembre de 1936 y sus efectivos osci- laron alrededor de los 4.000 hombres (cuatro batallones a unos 700 efectivos, con apoyos y servicios). A mediados de octubre de 1936 llegó el cuerpo ex- pedicionario luso y elementos de las Brigadas Interna- cionales; a mediados de noviembre, el alemán; y entre diciembre y febrero del año siguiente el Corpo Truppe Voluntaire italiano. Periodo de equilibrio (hasta septiembre de 1937) El tercer periodo de importaciones puede considerarse que transcurre desde abril hasta el Pacto de Nyon (Suiza), firmado el 14 de septiembre de 1937; el acuerdo, que reconocía cierta beligerancia a los contendientes, re- gulaba el empleo de submarinos, denotas reco- mendadas al tráfico, etc;
Armas y uniformes de la Guerra Civil Española 33 Buque Alxii.iar Líi denominada «Marina Auxiliar de Euzkadi» contó entre sus buques militarizados, con varios pesqueros de P.Y.SB.E. El de la imagen, llamado «Euskal- Erría», fue rebautizado como «Bizkaya* y armado con varios cañones de 47, 75 y 101,6 mm a partir de esa fecha los buques de guena nacionales hundieron más barcos mercantes enemigos. En mayo de 1937, antes de la Batalla de Brúñete, el nuevo Ejército Popular de la República contaba con tres ejércitos de operaciones y cuatro cuerpos de ejército au- tónomos, con un total de 10 cuerpos de ejército orga- nizados y cinco más en organización, 65 divisiones (ca- torce de ellas en el Norte y dieciocho en organización), con 209 brigadas mixtas (dieciocho en organización y 56 en el Norte); las milicias aún existían, aunque esta- ban en trance de desaparición. Las piezas de artillería eran más de 2.000 y la división de blindados tenía una plantilla de 134 carros y 130 blindados; además, cada ejército tenía un batallón con tres compañías de carros y una de blindados, salvo el del Norte, que contaba con un regimiento con cuatro batallones. Las batallas de Málaga, el Jarama, Guadalajara, La Granja. Vizcaya, e incluso Brúñete, se lucharon con igualdad numérica en el total de aviones, aunque los re- publicanos seguían teniendo la superioridad tecnológica (los cazas Messerschmitt B1 109 y los bombarderos He 111 eran modelos experimentales y apenas había una docena de cada uno). El 21 de junio de 1937, en plena batalla de Brúñete, fue suprimida la Comandancia Militar de las milicias, lo que determinó su fin y el verdadero inicio del Ejér- cito Popular de la República. A finales de octubre de 1937, un año después de con- seguida la clara superioridad tecnológica, además de la material, el Ejército Popular perdió definitivamente los cuatro cuerpos de ejército del Norte, con unos efecti- vos nada desdeñables, que incluían 16 divisiones con Submarino Submarino español de la clase «C». Todos los submarinos disponibles por la Armada en 1936 quedaron en manos de las fuerzas leales al gobierno de la República. Los sublevados adolecieron de una falta absoluta de estos medios hasta la adquisición en Italia de sendos sumergibles, bautizados «General Mola» y «General Sanjurjo d. (ilustración: cortesía Museo Naval)
34 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española Combatientes Derecha. Variada y dtspar uniformidad fue lo que caracterizó a los combatientes de ambos bandos en la Guerra Civil española. Casco Abajo. Casco español modelo 1926, perteneciente a un soldado de artillería. (Ilustración: C. Medina Ávila) 55 brigadas -aproximadamenie unos 200.000 hom- bres-, 50 carros de combate, 500 cañones, 250.000 fu- siles, y unos 100.000.000 de cartuchos, además de 200 aviones, dos destructores, cuatro submarinos y dos tor- pederos, junto con las mejores fábricas de armas, es de- cir, una cuarta parte de su potencial militar. Tras la ca- ída del frente Norte, los nacionales alcanzaron superioridad plena, tanto aérea como terrestre, además de una importante base humana e industrial. Las rutas alternativas de aprovisionamiento y la AMENAZA DE GUERRA MUNDIAL. Los periodos armamentistas posteriores, están ca- racterizados por la concentración de todo el poderío aeronaval nacional en Mallorca, donde se constituyó la «Flota del Bloqueo» (otoño de 1937), y por las cri- sis de la anexión de Austria por Alemania (marzo de 1938) y de Munich (septiembre). Estos aconteci- mientos redujeron la afluencia de importaciones en el bando nacional hasta el fin de los mismos, produ- ciéndose una considerable ayuda rusa entre mayo y agosto de 1938. En diciembre de 1937 el Ejército Popular estaba for- mado por un ejército de maniobra -con cinco cuerpos de ejército, dotados de 14 divisiones, 36 brigadas mix- tas, dos brigadas blindadas y una brigada de caballería, con un total de 120.000 hombres-; cinco ejércitos te- rritoriales (Centro, Levante, Este, Extremadura y An- dalucía) y dos agrupaciones de defensa de costas. La artillería republicana estaba compuesta por 167 baterías de acompañamiento, 56 grupos divisionarios, 19 agrupaciones de cuerpo de ejército y seis de ejército
Armas y uniformes de la Guerra Civil Española 35 (cerca de dos mil piezas), y dos brigadas de artillería an- tiaérea (con un total de más de 300 cañones). Los efec- tivos totales superaban el millón de hombres y era nu- méricamente superior al de Franco. A partir de abril de 1937 las antiguas divisiones or- gánicas nacionales se transformaron en ocho cuerpos de ejército, que encuadraban a 16 divisiones, además de las brigadas de la Ciudad Universitaria, la de Cáceres. las de Navarra, las tres de Aragón y la de Oviedo. Una vez hubo caído el frente Norte, se crearon los cuerpos de ejército que, en la práctica, serán los definitivos, y muchas de las brigadas, como las de Navarra, pasarán a ser divisiones; también se organizaron las divisiones de caballería. En diciembre de 1937 los dos tipos de divisiones, ro- jas y azules, se componían generalmente de 12 batallo- nes, y cada uno de éstos, a su vez, de cuatro compañías de fusileros y una de ametralladoras; sus efectivos to- tales eran de 14.133 y 10.400 hombres, respectivamente. La ofensiva de Aragón finalizó con la llegada al mar de las tropas nacionales en abril de 1938. Las crisis del Anschluss (que tuvo lugar a partir del 12 de marzo de 1938), y más tarde la de Munich y la de los Súdeles (septiembre de 1938), propiciaron las formidables aportaciones de armas de mediados de 1938, que hicie- ron posible que las unidades republicanas reconstruyeran y mantuvieran sus 200 brigadas mixtas, que se conserva- ron hasta la Batalla del Ebro, y tras la cual empezó su im- parable declive. Al caer Cataluña (enero de 1939), defen- dida por 21 divisiones del ataque de otras tantas, solo quedó el solitario Grupo de Ejércitos de la Región Cen- tral (GERO), compuesto por 49 divisiones (136 brigadas mixtas), una división de blindados con tres brigadas, tres brigadas de Caballería y dos brigadas de artillería antiaé- Franco y Medalla Militar individual Francisco Franco fue exaltado a la Jefatura del Estado por los sublevados el 1 de octubre de 1936, otorgándosele plenos poderes para la conducción de la guerra. En abril de 1937, unificaría los dos partidos más importantes en la zona nacional y militarizaría las milicias de ambos. A la derecha, anverso y reverso de la Medalla Militar Individual, segunda en importancia de las condecoraciones militares españolas.
36 Armas y uniformes de la Guerra Civil Español a Fonolocalizador Aparato soviético para la detección de aeronaves por el sonido. Im foto está tomada en Barcelona. rea, con un total de 1.300 cañones y más de 300 carros y vehículos blindados de todos los tipos. El último pedido a la URSS, solicitado en diciembre de 1938, sobre el que no hay acuerdo en las cifras, pero que según el propio Hidalgo de Cisneros, jefe de la avia- ción republicana desplazado a Moscú, constaba de 1.908 cañones de campaña, 128 de malina y 120 antiaéreos, 413 aviones, 4.000 ametralladoras, 6.000 fusiles ametrallado- res y 400.000 fusiles, pretendía, sin duda, continuar la gue- rra hasta enlazarla con la inminente guerra mundial. Da- niel Kovvalsky da una versión muy reducida del mismo: 650 cañones, 250 aviones, 250 carros, las 4.000 ametra- lladoras y otras numerosas armas y municiones. Se atendió la petición, aunque no se sabe en qué pro- porción, y salieron de Murmansk siete buques que des- embarcaron en la costa atlántica francesa a mediados de Cañón ruso Pieza antiaérea soviética de 7,62 cm modelo 31. El ultimo pedido republicano de material de guerra a la URSS, incluía material de este tipo aunque nunca se recibiría. diciembre, 359 cañones, 1.382.540 proyectiles, 134 aviones, 40 carros de combate, 3.000 ametralladoras, 40.000 fusi- les y 100 millones de cartuchos, 15 lanchas torpederas con 30 toipedos, y 1.350 toneladas de pólvora. Por carretera o tren, y mediante el entonces novedoso TIR (Trafic Inter- national Routier), con el que se trataba de burlar la vigi- lancia del control internacional de no intervención, fueron llegando a la frontera los materiales hasta la primera quin- cena de enero de 1939, con la batalla de Cataluña ya sen- tenciada. Por diversas dificultades y la oposición de algu- nos funcionarios franceses, generalmente se acepta que sólo llegaron a España 30 aviones, 20 cañones, gran can- tidad de municiones, 2.700 ametralladoras y la totalidad de los 40.000 fusiles; el resto volvió a la URSS. El suministro de armas soviéticas a España se
Armas y uniformes de la Guerra Civil Española 37 La uniformidad de regulares en 1936 La Fuerzas Regulares Indígenas nacieron en 1911. organizándose en Grupos (Regi- mientos) y Tabores (Batallones) de tropa mahometana (askans), salvo algún europeo en las planas mayores y compañías de ametralladoras. Los mandos eran general- mente españoles, aunque algunos marro- quíes también llegaron a oficial (kaid). Desde la implantación del uniforme «único», en 1926. la uniformidad de los re- gulares se caracterizaba por la predomi- nancia del color beige («garbanzo») y por- que cada Tabor tenía un color que le dis- tinguía de los demás, aplicándose a las fajas y vendas de la tropa, los portadivisas. paño y arabescos de la chilaba, etc. Su emblema era. y sigue siendo, una media luna hori- zontal y dos fusiles cruzados. La tropa y los suboficiales llevaban la gue- rrera común y pantalón tipo breeche (los europeos, con vendas azul oscuro, caqui, o garbanzo) o serual (calzón moro o zara- güelles, los mahometanos); en verano se utilizaba la camisa remangada y siempre la faja de tela. Su prenda de cabeza era el rexa o turbante blanco, sustituido, en el caso de los españoles, por el tarbuch (go- rro troncocómco de color rojo); el cal- zado era la alpargata en verano y el borce- guí en invierno y también formaba parte del equipo la skara, el zurrón de costado en cuero con adornos y flecos. Los oficiales llevaban guerrera cerrada color caqui modelo 1926 (uniforme de paseo) o anteriores en color garbanzo (instrucción y campaña); pantalón y botas de montar; gorra de plato con el imperial (parte superior) rígido o flexible y en co- lor rojo. Las «galletas» portadivisas eran de color del tabor y estaban situadas so- bre el bolsillo izquierdo de la guerrera. La chilaba, una especie de poncho con ca- pucha, era la prenda de abrigo común, aunque más adornada en el caso de los oficiales (y con forro blanco en ocasiones); el color de la misma debía ser el distintivo de cada tabor. Imágenes cortesía de A. Vargas Machuca y revista «Euroumformes»
38 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española La uniformidad del arma de aviación en 1936 El Arma de Aviación del Ejército de Tie- rra -tras la proclamación de la República se llamó el Cuerpo General de Aviación y Servicio de Aviación Militar-, regía su uniformidad por la O.C. de 11 de julio de 1931. El uniforme de diario o pa- seo establecido por la República, y que fue el vi- gente en el bando nacional hasta abril de 1938. desterraba el inicial de color «verde amarillo os- curo» y hacia desaparecer del emblema (el sol alado de inspiración egipcia) cualquier tipo de corona. El uniforme que describimos era de paño color «azul tina oscuro». La gorra de plato tenía una «galleta» con el emblema y las divisas, visera de charol y barbo- quejo dorado; ésta se alternaba con el gorro isabelino de borla. La guerrera, con hombreras flexibles, era cruzada y estaba provista de dos filas de botones dorados; tenia un bolsillo, con tapa, en la parte su- perior izquierda y otros dos, similares, en los faldones. Las divisas de cada empleo y su colocación, en todo eran igua- les al resto del Ejército. Los pantalones eran rectos, con do- bladillo, y los zapa- tos y calcetines negros. La camisa era blanca y la cor- bata. negra. Los guantes eran color ma- rrón claro (avellana). Como prenda de abrigo los jefes y oficiales podían llevar capa, capote, ambos de color tina oscuro, y abrigo de cuero (marrón oscuro) tipo gabardina Este uniforme «de diario» o «paseo» se- guirá en vigor en el bando nacional hasta 1938 y en el republicano, durante toda la guerra, en este caso con la correspon- diente variación de los emblemas y divi- sas, fundamentalmente para dar entrada a la estrella roja de cinco puntas y a la sustitución de las estrellas por barras. El uniforme de vuelo, regulado en agosto de 1933. era de color azul, siendo blanco el de climas cálidos; también era fre- cuente ver monos de vuelo reglamenta- rios con anterioridad, como los de color y forma similar al mono del resto del Ejército. Los de invierno, estaban forra- dos de piel, con cuello del mismo mate- rial. En todos ellos las divisas, reglamen- tariamente, debían llevarse en las hom- breras, pero enseguida se generalizó el uso de la «galleta», situada en el lado iz- quierdo del pecho. Imágenes cortesía de la revista «Eurouniformes» e «Historia de la Cruzada
Armas y uniformes de la GlerRz\ Civil Española 39 hizo dentro del marco de la llamada «Operación X». di- rigida por una sección especial denominada así, creada en el Servicio de Inteligencia Militar (NKVD), v supuso el transporte, mediante buques mercantes hábilmente ca- muflados bajo la denominación «Y» (Igreek), de cerca de 500.000 toneladas de armamento, municiones, combus- tible, así como un variado elenco de material militar, ade- más de centenares de voluntarios y asesores soviéticos. Cuando en marzo de 1939 se desencadenó la llamada «Ofensiva de la Victoria», el Ejército nacional contaba con casi 1.200.000 hombres frente a los 800.000 que aún conservaba el de la República. Para nutrir aquellas unidades, y manejar su arma- mento, la República movilizó un total de 1.750.000 hom- bres y su oponente 1.260.000. Las aportaciones de per- sonal extranjero se pueden cifrar como sigue: El Alemanes: 15.000 hombres en total (6.500 perma- nentes, como máximo). II Italianos: 100.000 hombres (simultáneamente 40.000 como máximo). Marroquíes: cerca de 70.000 hombres en la Península (bando nacional); unos mil en el republicano, sin con- tar los pocos cientos que formaban parte de las Briga- das Internacionales. >.» Irlandeses y portugueses: unos mil. M Rusos: unos 2.000 en 1937 y luego siempre más de 1.000, con un total máximo de 6.000. = Brigadas Internacionales: encuadraron una cifra superior a los 120.000 hombres, y de ellos, aproxi- madamente, unos a 70.000 fueron extranjeros (si- multáneamente sólo estuvieron en España entre 25.000 y 40.000 hombres). 600.000 500 000 400.000 300.000 200000 100000 0 FUSILES 2500 CAÑONES CARROSY BLINDADOS AVIONES 500 I 600 2500.- __ r ^"'r li li li li BARCOS 0 RESUMEN DE LOS PRINCIPALES MEDIOS IMPORTADOS Y DE SU COSTE Nacionales Republicanos Fusiles 450.000 600.000 Cañones 2.310 2.440 Carros y Blindados 280 470 Aviones 1.560 1.410 Barcos: 4 destructores 2 submarinos 9 lanchas 4 lanchas Coste: De 420 a 620 millones de $ frente a más de 717 (517 eran el «oro Moscú»); según la fuente que se tome
40 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española Recapitulación, producción propia y recuperación Recapitulación Como resumen, podemos decir que se partió de una manifiesta superioridad de medios de los guberna- mentales, la cual se mantuvo durante una parte de la contienda. Además, y en conjunto, la ayuda que recibió la Re- pública fue sensiblemente simétrica en términos de ca- lidad, e incluso más numerosa en ocasiones, siendo, so- bre todo, más cara en términos monetarios y de fuerte dependencia política de los suministradores. Como prueba de lo anterior, veamos los totales re- dondeados, cuyos detalles se desglosarán en otra parte de este libro. En contra de lo que se ha venido aduciendo como jus- tificación para la derrota del Frente Popular, Stalin en- vió lo mejor de sus aviones de caza y de bombardeo, así como sus mejores tanques, que en octubre del 1936 eran de lo más avanzado del mundo, así como muchos ca- ñones, ametralladoras y fusiles, lo cual es innegable. Y los envió en cantidades más que apreciables, y los en- vió incluso después de la Batalla del Ebro cuando, al me- nos, según las cuentas soviéticas, el oro depositado en Moscú ya se había agotado, con lo que teóricamente, se servían a crédito. La suerte de las armas tuvo que ver más que con el número y calidad del armamento, con las cualidades, el empleo y la fe en la victoria de los hombres que lo utilizaron. Probablemente, la mayor identificación de los soldados nacionales a los ideales de su causa, su disci- plina y su cualificación técnica, decidieron la lucha. Producción En cuanto a la producción de armamento por los propios bandos enfrentados, coincidimos con Stanley G. Payne en que la de la zona nacional fue pragmática y planteada a corto plazo, estando orientada especialmente a la pro- ducción de armas básicas de infantería y artillería (re- paraciones fundamentalmente), así como sus municiones y otros suministros rutinarios. PRODUCCION DURANTE LA GUERRA Carros y Blindados: Bando Carros Blindados Gobierno Unos 20 500 «Tiznaos» y 200 bhndados (140 UNL y 60 Ford) Algunos trenes blindados.^ de Artillería sobre vía férerea Alzados 3 Cañones: 162 nacionales y 21 republicanos Una treintena. Armas ligeras: I 37.000 fusiles nacionales frente a 2.000 republicanos. 3.900 ametralladoras y 5.000 fusiles ametralladores frente a algún centenar. Aviones: 252 republicanos: 237 1-15 y otros 10 1-16 (35 se terminarían en Je- rez después de la guerra) montados en España. Además, cuatro hi- dros S-62, un Fokker C.X y otro D.XXI. A partir de mayo del 39 estaba previsto que salieran de Sevilla, unos 100 Fiat CR. 32. PRODUCCIÓN DURANTE LA GUERRA Carros Blindados Cañones Fusiles
Armas y imformes de la Gi erra Civil Española 41 Los recursos industriales de la zona republicana, más amplios en un principio, fueron movilizados de forma distinta y más desordenada, producto, entre otras co- sas. de su desorganización y parcialidad (partidos, re- giones separatistas, etc). En aviación \ automoción, par- tiendo de las mejores fábricas con las que contaban, el resultado fue una notable producción de aviones de caza soviéticos, complementada con la fabricación de más de 200 vehículos blindados de ruedas de buena calidad. Las producciones locales de blindados fueron de 30 unida- des los nacionales, y 700 sus oponentes, en su gran ma- yoría blindados de ruedas. Los Ford tipo BA-6 se in- cluyen entre los producidos en España (aunque sus piezas fueran importadas) para el Ejército Popular de la República. Recuperación Blindado Aniba. El bando nacional recupero multitud de material republicano de todas clases. Los datos de material recuperado más próximos a los de- finitivos, para el total de la campaña y lo recogido tras el fin de la guerra, son los siguientes: 576.301 fusiles y 1.136.260.000 cartuchos de 388 clases distintas; 25.306 ametralladoras y fusiles ametralladores; más de 10.000.000 de bombas de mano; 6.990 molleros; 1.877 ca- ñones de todos los tipos (incluso de carro de combate) y 3.683.086 proyectiles. El valor material de lo recuperado para la economía militar, en forma directa o indirecta y, en consecuencia, para la nacional, oscilaba entre 15.000 y 20.000 millones de pesetas de entonces. Al menos 178 carros T-26 B fueron cogidos al enemigo en diversos estados de conservación durante la Guerra Civil. El número de T-26 B en servicio con la Agrupación de Carros de Combate de La Legión al finalizar la gue- rra, alcanzaba la cifra de 80, de los cuales 49 estaban ope- rativos y el resto reparación. A ellos había que sumar los 20 del Ejército del Sur. Es decir: 100 en servicio de 200 capturados durante la guerra. Por último, baste decir que, al término de la con- tienda, el ejército vencedor estaba equipado en un 30 por ciento con material procedente del enemigo. Escarapela Abajo. El poco tiempo que perduró el «Ros» durante la República, llevó en su frente esta escarapela. (Ilustración: C. Medina Avila)
EL ARMA DE AVIACIÓN

La Aviación en la Guerra de España n 1936, los aviones del Ejército y la Marina españolas eran similares a los aparatos de la Primera Guerra Mundial; los tres tipos básicos de aparatos en servicio, el hidro Recordemos que su reparto inicial fue en la propor- ción de algo más de 3 a 1 a favor del gobierno republi- cano del Frente Popular, teniendo en cuenta la distri- bución de las industrias aeronáuticas y Maestranzas de Dornier «Wal». el bombardero Breguet XIX y el caza Nieuport 52, todos construidos en España, habían sido adoptados en 1922, 1923 y 1928, respectivamente. A mediados de 1936 había en España unos 360 avio- nes eficaces, militarmente hablando. 300 de los cuales eran monomotores (la mitad Breguet-XIX, un cuarto Nieuport Ni-52 y otros tantos de la Aeronáutica Naval) y el resto polimotores; dos terceras partes de los cuales eran Domier Wal y el resto aviones terres- tres, de los que los mejores eran los Fok- ker F-VII y el Douglas DC-2 de LAPE. Aviación. Los sublevados contaron con casi la mitad de los Breguet, ningún caza en vuelo, nueve Domier «Wal», cinco Savoia S.62, tres Fokker F-VIIb y un DC-2. Por entonces tenían aptitud de vuelo alrededor de 600 pilotos militares -incluyendo los de la Aeronáutica Na- val-, de ios que 250 apoyaron al Gobierno, 150 se unie- ron al alzamiento y unos 200, fundamentalmente en zona gubernamental, murieron ejecutados, fueron en- carcelados o se ocultaron
46 Armas v uniformes de la Guerra Civii Española Las aportaciones iniciales francesas por un lado -como hemos visto-, e ¡talo-germanas, por otro, intro- dujeron modelos un puco superiores a los de dotación en el momento del alzamiento, en cantidades similares en ambos bandos; lo verdaderamente significativo y tras- cendente llegó con la ayuda soviética. La superioridad aérea republicana primero, y luego la paridad, se man- tuvo hasta la caída del frente Norte. A partir de enton- El conjunto de aviones suministrados a ambos ban dos, reflejado en el cuadro siguiente, muestra la I; • • j i * • i superioridad numérica -de apenas un centenar- a fav de los nacionales: unos 1.560 frente a 1.415 Hav ñu» - que ma« tizar que. dentro de los verdaderamente eficaces o de pri mera línea, el desequilibrio fue algo mayor: unos 1 4oo nacionales frente a 1.150 republicanos. Aunque esta des- proporción se produjo, fundamentalmente, en los últi- ccs cambió de mano, lenta pero inexorablemente. mos compases de la guerra. COMPARATIVA ENTRE LAS APORTACIONES AERONAUTICAS TOTALES A AMBOS BANDOS Aviones Caza Bombardeo /Transporte Otros Total Bando Modernos • Alcm 156 Bf 109. He.l 12 115: He III.Ju 86/ 87 60 Do 17. He 70 331 • luí. 10 (G.50) 113 (SM 79 y BR 20) 23 (Ba 65) 146 477 • Sov. 286 (1-16) 93 (SB) 379 • Otros 34 (GE-23) sobre 25 (varios) sobre 15 (vanos) sobre 75 454 Obsoletos • Alem 126 (He 51) 67 (ju 52) 107 (vanos) 300 • luí. 377 (CR 32) 84 (SM 81) 134 (vanos) 595 895 • Sov. 420 (1-15 e 1-152) 93 (RZ) 31 (R-5) 544 • Otros 106 (vanos) 20 126 670 2a Linca • Alcm 125 (vanos) 125 • luí. 25 (vanos) 25 • Otros 38 38 188 • Sov. 4 4 • Otros 73 214 287 291 Nacionales Alemania: 756: Italia: 766; Otros. 38 Total General. I 560 Republicanos. URSS. 927*; Francia: 188. Otros: 300 Total General: 1.415* De ellos 237 eran l-IS f otros 10 eran I-16.montados en España Un centenar de amones mas paso, y repaso, la frontera francesa en 1939 (no se cuentan). Por otro lado, las fabricas españolas hicieron, además, vanas decenas de entrenadores propios (tipos GP I. E 30 y E 34). Por naciones de origen, los totales numéricos fueron: Nacionales Alemanes: 756 lulianos: 766 Polacos: 24 Ingleses y franceses 14 aproximadamente Checos y americanos 30 (capturados). Via Portugal llegaron 2 (ingleses) • Republicanos Soviéticos: 680. (*) Franceses: 188. Ingleses: 65. Canada/EE.UU.: 34+23. (**) Holandeses: 30. Checos: 26 Estonios: 8 (franceses e ingleses). Suecos: 4 (modelos americanos). ______ Suizos: 2 (modelos n_____...................................... americanos).
La Aviación en la Guerra de España 47 La variedad de modelos, incluyendo los aviones civiles e incluso bombardeo, fue enorme, y es importante rese- utilizados para misiones de enseñanza, enlace, transporte ñarla para dar ajustada idea de lo que fue aquel conflicto. En conjunto, los nacionales utilizaron hasta 61 tipos distintos (importados o capturados): El 41 Modelos alemanes de 28 tipos distintos: Arado Ar 66 C, Ar 68 E y Ar 95 A; Bücker Bú 131 A y B, Bu 133 C; Domier Do 17 E, F y P; Fieseler Fi 156 A; Gotha Go 145 A; Heinkel He 45, He 46 C, He 50 G, He 51 B y C. He 59 B, He 60 E, He 70 E y F, He 111 B y E, He 112 V y B. He 115 A; Henschel Hs 123 A y Hs 126 A: Junkers W 34 hi, Ju 52 3/m y Ju 52 3/m W, Ju 86 D. Ju 87 V, A y B; Klemm L.32 aXIV; Messerschmitt Bf 108 B. Bf 109 V, B, C, D y E. 11 20 Modelos italianos de otros tantos tipos: Breda Ba. 28, Ba. 33, Ba. 65; Cant Z. 501 y Z. 506; Ca- proni Ca. 100, AP. 1, Ca. 135, Ca. 310; Fiat BR. 20, CR 20, CR. 30, CR. 32, G. 50; Macchi M. 41; Romeo Ro. 37, Ro. 41; Savoia Marchetti S. 55X, SM. 81. SM. 79. se 4 Modelos ingleses: Airspeed AS 6 Envoy II, De Ha- villand DH 89 Dragón Rapide, Miles M 2 Hawk. • 4 Modelos norteamericanos: Fairchild 91, Lockheed L-10 Electra, Northrop ID Delta, Vultee VI A. 11 3 Modelos franceses: Farman F-191, Caudron C-272 Lucióle, Caudron C-601 Aiglon. = 3 Modelos holandeses: Fokker F-VII, F-VTL/3m, F-XII. H 2 Modelos polacos: PWS-10 y RWD-13. fi 1 Modelo checo: Aero A-101. La Aviación de la República tuvo en servicio 84 va- riantes importadas: ! 8 Modelos soviéticos: Polikarpov 1-15, 1-15 bis, 1-16, Super 1-16 y UTI-4; Tupoliev SB; Polikarpov R-5 y R-Z. I 33 Modelos franceses: Bleriot Spad 51, 56, 91 y 111; Breguet 460 y 470; Caudron C 59, C 272/227 Lucióle y C 600/601 Aiglon; Couzinet 101; Dewoitine D 27/53, D 371/372 y D 510; Farman F 190/197, F 401/402, F 430/431/432 y F 481; Gourdou Lesseurre GL 32; Hannot H 437/439; Latécoére 28; Loire 46; Maillet 20/21; Marcel Bloch 210; Moreau 10; Morane Saulnier MS 181, MS 230 y MS 341; Potez 25 A, 36/43, 56 y 540/542; Romano R 82; SAB SEMA 12. E 17 Modelos norteamericanos: Beechcraft 17; Be- llanca 28/70; Clark GA 43 A; Consolidated 20A Fleetster; Douglas DC 1 y DC 2; Grumman GE 23 Delfín; Lockheed Vega, Sirius y Orion; Northrop 1C Delta y 2/5 Gamma; Se- versky SEV 3; Sikorsky S 38B; Spartan 7 Executive; Vul- tee V-1/V-1A. 58 13 Modelos ingleses: Airspeed AS 6 Envoy y AS 8 Vi- ceroy; Avro 626 Cadet y 643 Tutor; Bristoll Bulldog; De Ha- villand DH 84 Dragón, DH 82 Tiger Moth, DH 89 Dragón Rapide y DH 90 Dragonfly; G.A. Monospar ST 12/25; Mi- les M 2 Hawk y M 3 Falcon; Percival Gull. = 9 Modelos holandeses: Fokker F VII, F IX, F XII, F XVIII, F XX, C X y D XXI; Koolhoven FK 40 y FK 51. fi 3 Modelos checos: Aero A 101, Letov S 231, Avia 51. El 1 Modelo alemán: Focke Wulf Fw 56 Stosser. Además de la importante participación extranjera, tanto en número como en calidad, la guerra española la primera en la que la aviación tuvo un papel de- cisivo y preponderante en algunos momentos, y fue tam- bién el primer ensayo de las doctrinas del poder aéreo. Dada la gran variedad de modelos, resulta imposible atarlos todos en detalle en este tipo de obra, por lo que haremos un esbozo general de los más significativos, agrupándolos según sus misiones y exponiendo sus ca- racterísticas principales mediante cuadros comparati- vos, entresacando a continuación los más importantes y haciendo una más prolija descripción de ellos. Inter- calaremos entre ellas las de las correspondientes armas embarcadas.
48 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española Los Cazas Emblemas Fueron utilizados por los aviones de la Regia Aeronáutica, ene uadrados en la Aviación Legionaria durante la Guena Civil. (Ilustraciones: Uri \RTE) Ilawker Fury (a construir por la Hispano Suiza en Gua- E1 reparto inicial de cazas entre los dos bandos supuso. dalajara)-, a los monoplanos de tren retráctil y entera- como hemos dicho, el que los alzados no contaran con ninguno en vuelo, aunque pronto dispusieron de tres Ni- 52 que por error aterrizaron en Granada, otro que se pasó de Madrid a Burgos y algunos más que fueron saliendo reparados del Parque de Sevilla. La aviación de caza comenzó la guen a con aviones más propios de la primera conflagración mundial que de aquel momento, aunque estaba pendiente su reno- vación, y la terminó con modelos que hicieron un gran papel durante la Segunda Guerra Mundial, pasando de los biplanos de madera y tela -los Nieuport Ni-52 (sexquiplano metálico), Martinsyde F4 (Aviación Naval), o el que iba a ser reglamentario Hawker Fvry Avión de caza británico Hawker Fury Antes de empezar la guerra, la Aviac ión Militar había decidido adquirir estos avion^ para sustituir a los Nieuport Ni-52. mente metálicos Bf 109, Heinkel He 112. Fiat G. 50 y Polikarpov 1-16 tipo 10. Como el lector comprobará en los cuadros descriptivos de los modelos más significa- tivos, se pasó de unas velocidades de 260 km/h a otras de hasta 550 km/h y de techos de 8.000 m a otros de 11.000 m, junto con una potencia de fuego muy supe- rior, debido al mayor número de armas, su mayor cali- bre y la elevada cadencia de tiro, así como al empleo de radio y equipo de respiración. Hay que tener en cuenta que en una docena de años, -desde el fin de la Primera Guena Mundial-, los cazas sólo aumentaron 80 km/h su velocidad, pasando de 220 km/h en 1919 a 300 km/h en 1933, y en una evolución vertiginosa, llegaron a su- perar los 550 km/h durante la contienda española.
La Aviación en la Glerra de España 49 LOS PRINCIPALES APARATOS DE CAZA Nieuport Ni-52 C-l (1929) - 50 leales y 15 alzados HS Hawker Spanish Fury (VI/36) - España, 3 ejemplares —— J LxAxH- 7.64x 12x3 m / 1 800 Kg. í Velocidad. 260 Km/h / Alcance: 400 Km. • Techo. 8.000 m / Radio no •y ¡ Armas; 2x7 mm Vickers y una fotoametralla- ¡ dora. * 4L 4W^fc. LxAxH 7.95x9.15x3.10 m / 1.760 Kg. Velocidad. 386 Km/h / Alcance: 635 Km. Techo: 9.050 m / Radio no Armas: 2x7 mm Vickers. previsto 2x13,2. Dewoitine D 371/372 (VIII/36) - Francia. 18 ejemplares Loire 46 Cl (VIII/36) - Francia 5 ejemplares LxAxH: 7,44x 1 1.8x3,18 m / 2.000 Kg. Velocidad: 380 Km/h / Alcance: 3.5 horas. Techo: 11.000 m / Radio: no. Armas: 2x7.5 mm Darne / 2x7 Vickers. LxAxH. 7.88x1 1.83x4,13 m / 2.000 Kg. Velocidad: 370 Km/h / Alcance 750 Techo: 11.750 m / Radio: no. Armas 4x7,5 mm MAC-Vickers. Heinkel He 5IB y C (VIII/36) - Alemania. 126 ejemplares Fiat CR.32 Chirri (VIII/36) - Italia. 377 ejemplares LxAxH: 8,43x 1 1 x3.2 m / 1.900 Kg. Velocidad. 330 Km/h / Alcance 740 Km Techo: 7.700 m / Radio: no. Armas: 2x7,92 mm MG17/6 bombas de 10 kg. LxAxH: 7.45x9,5x2,63 m / 1.900 Kg Velocidad: 345 Km/h / Alcance: 780 Km Techo: 7.800 m / Radio: no. Armas: 2x7.7 mm Breda. Luego 2x12,7 mm Breda. Polikarpov 1-15 «Chato» (X/36) - URSS. 390 ejem. Polikarpov l-l6Tp. 5-6 «Mosca» (X/36) - URSS. 256 A • LxAxH: 6.28x9,13x2.92 / 1.430 Kg. ¡ Velocidad: 360 Km/h / Alcance. 725 Km. ¡ 10.000 m / Radio: ¡ Armas: 4x7,62 mm PV-1. 2 bom. de 5 y 2 de • i 12. LxAxH 5.90x9x2.56 / 1.460 Kg. Velocidad. 450 Km/h / Alcance: 820 Km. Techo: 9.200 m / Radio no. Armas 2x7,62 mm ShKAS, Hasta 125 kg b. 10 Messerschmitt Bf 109 B/C/D (IV-VI11/3 7) - Alemania. 90 ej. Messerschmitt Bf 109 E (11/39) - Alemania. 49 ejemplares LxAxH: 8.55x9.87x2.45 m / 2.150 Kg Velocidad: 470 Km/h / Alcance: 680 Km. Techo: 8.300 m / Radio: no. Armas: 2x7,92 mm MGI7, en los C/D eran 4 LxAxH: 8.8x9,87x2,5 m / 2 580 Kg Velocidad: 550 Km/h / Alcance: 660 Km. Techo: 10 500 m / Radio: si. Armas: 4x7.92 mm MGI7. Polikarpov 1-15 bis «Super Chato» (X/38) - URSS. 390 ejem. Polikarpov l-l6Tp. 10 «Super Mosca» (IV/38) - URSS 30 ej. LxAxH: 6.27x10.2x2,92 m / 1.900 Kg. Velocidad: 370 Km/h / Alcance: 725 Km. Techo: 9.500 m / Radio: no. Armas: 4x7,62 mm PV-1. algunos con ShKAS. LxAxH: 6x9x2.50 m / 1.715 Kg Velocidad: 460 Km/h / Alcance: 800 Km. Techo: 8.270 m / Radio: no. Armas: 4x7,62 mm ShKAS, 2x20 mm ShVAK. Tipo 17. Heinkel He 1 I2B (XII/38) - Alemania. 17 ejemplares Fiat G.50 (1938) - Italia 10 ejemplares | LxAxH: 9.3x9,1x3.5 m / 2.250 Kg. x ¡ Velocidad: 430 Km/h / Alcance: 1.150 Km. * *>*- B©2 ^/ \ ! Techo: 9.500 m / Radio: si. k i Armas: 2x20 mm MG/FF y 2x7.92.MG 17.60 Kg LxAxH 7,79x10.96x2.96 m / 2.400 Kg. Velocidad. 470 Km/h / Alcance 670 Km. Techo: 10.700 m / Radio, no. Armas: 2x12,7 mm Breda. LxAxH:largoxanchoxalto, b: bombas.
so Armas y uniformes de la Glerra Ctx il Española Fiat CR. 32 Vista frontal de un avión italiano Fiat CR 32. Se aprecia el buje, parte de la hélice y la zona del motor. El ejemplar está expuesto en el Museo del Aire, Al fondo, a la derecha, se aprecia una panoplia con las dos ametralladoras Breda- SAFAT cal. 7,7 mm que montaba el Fiat pilotado por García Morato el día de su muerte. El Fiat CR. 32 «Chirri» El CR. 32 (por Celestino Rosatelli) era un caza monoplaza biplano nacido en 1933, de estructura de madera y alu- minio, recubierta con tela y chapa metálica, con tren fijo, dotado de un motor Fiat A30-RA-Bis, lineal, de 12 cilin- dros en V y 600 CV de potencia. Se produjo en cuatro ver- siones: inicial, «bis», «ter» y «cuarter». El armamento ori- ginal fue de dos ametralladoras Breda de 7,7 mm en el morro; la versión «bis», para el ataque a tierra, estuvo ar- mada con otras dos ametralladoras en las alas inferiores, y hasta 100 kg de bombas; poste- riormente se sustituyeron las del morro por dos Breda de 12,7 mm; no obs- Caza italiano Fiat CR. 32. jflAiri (Ilustración: cortesía del Museo ‘ tante, muchos españoles personalizaron su armamento de forma que, generalmente, montaban una ametralladora de cada clase, mientras que los italianos usaron las dos pesadas. La versión «ter» tenía reforzado el tren de ate- rrizaje y algunos aviones de la «cuarter» llevaron radio. El 14 de agosto de 1936 llegaron a Melilla 12 «Chi- ras» (Chirri es la trascripción fonética de la pronun- ciación italiana de las letras CR, Caza Rosatelli: Chi Erre) de la versión «bis» y el 20, nueve más a Vigo. Es- taban pilotados por aviadores de la Regia Aeronáutica italiana, voluntarios, alistados en el Tercio de la Legión Española bajo nombre falso. Previamente habían lle- gado a España, en julio y agosto, los cazas franceses, en- tre ellos los Dewoitine 371/372
La Aviación en la Glerra de España si Fiat CR.32 Vista en tres cuartos del Fiat CR. 32 italiano mostrado en el Museo del Aire Fue el caza más numeroso de la Aviación nacional en el trascurso de la Guerra Civil Española. de la «Escuadrilla España» de André Malraux, formada por muchos voluntarios extranjeros. Poco tiempo des- pués se creó la «Aviación Legionaria», constituida por la escuadrilla «La Cucaracha», mandada por Dequal «Li- mones!»; en ella se integraron, a primeros de septiem- bre de 1936 v de forma sucesiva, García Morato, Salas Larrazábal y Salvador Díaz-Benjumca, formando la mí- tica «Patrulla Azul». Durante el mes de octubre los «Chi- Avión de notables características acrobáticas y muy estable plataforma de tiro, demostró que, bien pilotado, podía hacer frente con éxito a cazas más modernos y de mejores características, como era el caso de los so- viéticos. Aquello indujo a muchos a considerar aun vá- lida la fórmula del biplano, no obstante, los Fiat no te- nían velocidad suficiente para mantenerse a distancia de tiro -en vuelo horizontal- de los SB «Katiuska» y, res- rri» conquistaron el dominio del aire, que les fue arre- batado por los cazas soviéticos en cuanto entraron en acción. El 4 de noviembre sólo había en vuelo 16 Fiat de los 33 con que llegó a contar la escuadrilla legio- naria. pecto a los 1-16 «Mosca», éstos tenían mayor velocidad y altura de vuelo, por lo que sólo podían defenderse gra- cias a su mayor maniobrabilidad y velocidad en pi- «Chirri» Fiat CR. 32 (número de sene 431) 3-5, empleado por la Aviación nacional. cado, va que incluso su agilidad era menor que la de los 1-15 «Chato». A este res- pecto, Andrés García Lacalle, escribió: I
s; Armas y uniformes de la Guerra CctEs^»------------------------ Patrulla de Fiat Una bellísima imagen de tres cazas Fiat CR. 32 italianos en vuelo, pertenecientes al Grupo 26. Decoración Abajo. Colores básicos de los aparatos de la aviación republicana. El timón de cola (izquierda) llevaba los colores déla bandera de la República. En la parte trasera del fuselaje, y a ambos lados del mismo (derecha) los aviones portaban una banda roja de aproximadamente un metro de anchura. El piloto del avión 1-15 se encontraba seguro en su avión porque sabía que si el Fiat le presentaba combate, su avión era superior para revolverse en un espacio mucho más re- ducido que el que necesitaba el contrario. Y supongo que el piloto del Fiat también debería sentirse seguro en su avión porque le permitía aceptar el combate cuando lo consideraba conveniente, puesto que era bastante más rápido (sic; ¿en el picado?) que el 1-15, o abandonarlo a voluntad amparado en su fulminante picado. El inteligente y tenaz, empleo de los «Chirris», permi- tió que salieran airosos de los numerosísimos combates en los que participaron, con virtiéndoles en una auténtica le- yenda. García Morato consiguió con él 36 de sus 40 de- rribos y Salvador Díaz-Benjumea, 25. Por su número total, próximo a los 380, formó el grueso de la Aviación nacional y de la «Legionaria» (italiana). En Sevilla se montó una factoría para fabricar 100 ca- zas CR. 32, que empezaron a entregarse después de mayo de 1939. Por su parte, la Maestranza Aérea de Sevilla re- construyó 49 CR. 32 durante la güeña, y estaba en mar- cha su reparación en serie. Los 28 cazas Romeo Ro. 41 empleados en España eran buenos aviones en vuelo, pero estaban superados como cazas. Hoy día sólo queda un «Chirri» en España, concreta- mente en el Museo del Aire de Madrid; otro, regalado por España, se conserva en Italia. En el Mar Menor (Murcia) se está construyendo una réplica a tamaño real de un Ro- meo Ro. 41. LOS CAZAS SOVIÉTICOS POLIKARPOV 1-15 E 1-16 (Istrebitel: caza) El I-15 Chaika (Gaviota) era un sexquiplano diseñado en la URSS en 1933, dotado de un motor M-25 de 710 CV (versión del norteamericano Wright Cyclone que equipaba también al I-16), accionando una hélice AV-1, que le pro- porcionaba una velocidad máxima notable (360 km/h), un gran techo (10.000 m) y una más que buena veloci- dad ascensional. Todo ello le convertía en superior a la mayoría de los cazas en servicio en todo el mundo.
La Aviación en la Guerra de España S3 Polikarpov 1-15 En el Museo del Aire se expone una réplica del caza soviético 1-15 El 29 de noviembre de 1935 una versión de este avión íijó el record mundial de altitud en 14.575 metros. Los «Chatos» o «Curtiss», como se conocieron en cada bando, estaban blindados y armados con cuatro (por Shpitalny v Komaritsky), también de calibre 7,62, pero con una cadencia de 1.500/1.800 dpm, por lo que eran conocidas como «rusas rápidas». Contaban con cuatro enganches subalares para bombas, en combina- ametralladoras Nadashkevich PV-1 (tipo Maxim), cali- ciones que podían ser: 2 de 50kg, 4 de 25, u 8 de 10. bre 7,62 mm, sincronizadas con la hélice, dos en la parte Los primeros 25 aviones llegaron a Cartagena a me- superior del motor y otras dos en los laterales del fuse- diados de octubre de 1936 y 15 laje. Su cadencia unitaria de tiro era de 780/900 dispa- ros por minuto (dpm), con una dotación por arma de 500 cartuchos más a Bilbao dos semanas «Chato» Polikarpov 1-15 de la Aviación republicana en un aeródromo de campaña.
54 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española José María Bravo Abajo. Uno de los ases de la Aviación de caza republicana era el piloto José María Bravo Fernández- Herniosa. El ntecánicio de la escudnlla lo afeita delante de su Polikarpov 1-16. más tarde; todos ellos pilotados por soviéticos. Sucesi- vos envíos hicieron que el total de los recibidos de Ru- sia durante la Guerra Civil ascendiera a 153, cifra más baja de las comúnmente acreditadas, otras apuntan a que fueron 186, fabricándose en España, en las facto- rías SAF de Sabadell y Reus, otros 237 aviones de este Entre otras primicias, fue el protagonista del primer derribo nocturno en la Guerra Civil Española. Mediada la campaña de Cataluña, se recibieron, vía Francia, 30 Polikarpov 1-15 Bis «Superchato», con mo- tor M-25B de 750 CV, ala superior en parasol y cuatro ametralladoras ShKaS de 7,62 mm. modelo, quedando otros 63 a medio acabar y siendo el modelo de avión más numeroso de los que participaron Los Polikarpov 1-16 fueron los primeros de una en la contienda española en ambos bandos. El indi- nueva generación aeronáutica. Compactos, de cons-
La Aviación en la Glerra de España 55 Emblemas repi bi ¡canos Diversos emblemas que decoraron los aviones soviéticos Polikarpov 1-16 republicanos, durante la Guerra Civil Española. (Ilustraciones’ CriXRTE) 0 coitos v cilindricos, y dotados de grandes motores ra- diales (algunos Wright «Cyclone» F-54, pero la mayoría M-25 soviéticos). Fueron los precursores en utilizar el tren retráctil, el cual era accionado a mano por el pi- loto mediante una manivela. El «Mosca», como fue co- nocido en España el «Ishak» (burrito), tenía, en el tipo 6, una cabina cerrada deslizante hacia adelante, cuyo parabrisas estaba atravesado por un visor tubular de puntería, mientras que en el tipo 10 el parabrisas era ae- rodinámico y en su parte interior estaba instalada una mira réflex. Montaba el mismo motor que el 1-15, con lo que eso suponía de ventaja logística, y estaba armado con dos ame- tralladoras ShKaS de 7,62 mm en las alas, fuera del disco de la hélice, en los tipos 5 y 6, o de cuatro en el tipo 10 «Supermosca»; las cuatro armas proporcionaban la nada despreciable potencia de fuego de 6.000/7.200 dpm. Fueron los mejores del mundo hasta que las últimas versiones de los Messerschmitt les arrebataron esa pri- macía, cuando la guerra española ya estaba muy de- cantada para el bando nacional. Los primeros 31 cazas 1-16, pilotados por soviéticos, combatieron en el cielo de Madrid en noviembre de 1936; otros 31 se incorporaron en febrero del año si- guiente, seguidos de otros 17 en mayo. En abril de 1938 se recibieron 30 1-16 tipo 10 «Supermosca», que lleva- ban dos ametralladoras más en el capot y eran capaces de subir hasta los 10.000 m de altura. Sucesivas entre- gas de estos aparatos conformaron la cifra de 276 avio- nes enviados desde la URSS, a los que hay que sumar Polikarpov 1-16 Fue uno de los mejores cazas de la Guerra Civil española. El de la imagen pertenece a la Fundación •Infante de Orleans» y funciona perfectamente.
56 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española otros diez aviones de este modelo fabricados en España antes de finalizar la guerra, en talleres ubicados en la provincia de Alicante, aunque sólo cuatro fueron en- tregados a la Aviación republicana. La irrupción de los «Moscas» en los cielos marcó el fin de los cazas biplanos; hasta entonces se había bus- cado la velocidad ascensional, a base de una gran su- perficie alar y la maniobrabilidad, sustentada en la re- ducción del radio de viraje. Los cazas Polikarpov I-15, y sobre todo, los I-16, rom- pieron los esquemas de los alemanes e italianos. Si bien es cierto que los Fiat CR. 32 eran similares a los 1-15, los Heinkel He 51 no tenían absolutamente nada que ha- cer frente a ellos, por lo que fueron relegados a misio- nes de apoyo a tierra en cuanto fue materialmente po- sible. Los «Chirris» iniciales, cuya velocidad, techo y armamento no tenían parangón con el 1-16 «Mosca», quedaron obsoletos frente al excelente aparato soviético, aunque le aventajaban en maniobrabilidad y eso les daba una oportunidad. Hay dos réplicas, a escala 1:1 y de gran calidad, de «Chato» en España, una en el Museo del Aire y otra en el similar catalán. En Madrid también hay una de «Mosca», y en la Fundación Infante de Orleans hay uno en vuelo, comprado en Nueva Zelanda. En Tonino, Moscú, se conservan varios «Chatos», «Superchatos» y «Moscas», algunos en vuelo. «Grünhertz» El corazón verde.«Grúnherz». lo h<cta un prototipo de B/ ¡og £rQ el símbolo personal de Oberleutnant Traíalo) (Ilustración: UriARTEj Los Messerschmiti Bf 109 El Bf 109 era un caza monoplaza monomotor monoplano de ala baja, completamente metálico y con tren de ate- rrizaje principal retráctil. Tras unas rápidas evaluaciones en nuestros cielos, llevadas a efecto desde diciembre de 1936, y en las que participaron los prototipos V-3, V-4 y V-5 -este último precursor de la serie B-l- del caza ale- mán Bf 109 -dotados de motores Junkers-Jumo 210 de 610 CV-, entre primavera y verano de 1937 llegaron los primeros Messerchmitt Bf 109 B-l (Bayerische Flug- zeugwerke 109), hasta alcanzar un total de cincuenta. Con- cretamente, a principios de julio de 1937 comenzaron a llegar a León, desde el puerto de Vigo, los Messerschmiti Bf 109 B-2 con los que se equiparía la escuadrilla l.J/88 (1° Staffel del Jagdgruppe J/88). Contaban con motores Jumo 210Da y 210Ea de 650 y 680 CV, respectivamente, Mfsserschmiít Bi 109 B Pertenecía al grupo de caza de la Legión Condor. Se trataba de un modernísimo aparato de caza alemán, comparable al soviético 1-16. A pesar de su aparatoso radiador, las finas líneas de los Mes ser se aprecian en este Bf 109 B / de la escuadrilla 2J/88.
La Aviación en la Guerra de España 57 empleadas por la Aviación nacional. que movían hélices bipalas, las cuales primero fueron de madera y paso fijo, y luego metálicas y de paso variable; esta motorización les permitía alcanzar los 440 km/h. prácticamente la misma que los «Moscas». Su armamento consistía en tres ametralladoras MG 17, dos en el capó y una en el eje del motor, e incluso algunos contaron con equipos de radio. Una docena de ellos fueron sustituidos por mode- los C-l al final del verano; estos nuevos aviones esta- aunque lo más destacable era su equipo de radio, de- nominado FuG 7R/T. La actuación conjunta, en la Batalla de Brúñete, de los dos tipos de «Messer», marcó el comienzo del cam- bio de la superioridad tecnológica detentada por los «Moscas». Alemania apostó muy pronto por los visores reflex, abandonando el colimador, de forma que los «Revi» (Re- flexvisier) C-l2 C de Zeiss dotaron a los Messerchmitt ban dotados con motores Jumo 210Ga de invección Bí 109 B-1, y modelos perfeccionados a otros aviones. directa y 710 CV de potencia, sistema superior al de carburador de flotación, porque permitía al avión re- E1 dispositivo más común de sincronización fue el me- cánico Argus Mod. 6.
$8 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española Emblemas /ZQiííen/fl «Zihnder Hat», emblema de la 2J/88, segunda escuadrilla del Grupo de Caza de la Legión Cóndor Derecha. « Vista, suerte y al toro», emblema del grupo de caza de la Aviación nacional, al mando del comandante García Morato (Ilustraciones: UriARTE) Los D-l aparecieron en combate en noviembre de 1937 y contaban con una variante del motor Jumo 210Da dotada de compresor, que proporcionaba 30 mi- nutos más de autonomía de vuelo. Estaban annados con dos ametralladoras en las alas y otras dos sobre el mo- tor. Después de la ocupación de Cataluña, la Cóndor re- cibió los nuevos Messerschmitt BÍ-109E «Emil», por lo tanto apenas intervinieron en combates, y ésta traspasó algunos Bf 109 B a los pilotos españoles. Los «E» in- corporaban radio y oxigeno, así como mejor armamento en la versión E-3, dos MG17 sobre el motor y dos ca- ñones Oerlikon MG/FF de 20 mm en las alas, así como un potente motor Daimler Benz DB. 601 Aa de 1.175 CV. Los «Messer» compensaban la mayor maniobrabili- dad de los cazas soviéticos, bien fueran los 1-15 «Chato» o los 1-16 «Mosca», la muy superior cadencia de tiro de sus ametralladoras ShKAS y el blindaje de protección para el piloto, con una mayor velocidad de picado y una superior estabilidad como plataforma de tiro, unido a un mejor empleo, dado que los alemanes ensayaban por en- tonces las patrullas de cuatro aviones, los cuales se lan- zaban desde mayor altura sobre sus adversarios para romper, a continuación, el contacto y eludir, en lo posi- ble, la «pelea de perros» o combate próximo y conti- nuado, conformado por una persecución repleta de gi- ros para conseguir colocarse a la cola del contrario Joaquín García Morato El máximo as de la aviación de caza nacional fue Joaquín García Morato, que con más de 40 victorias también 0 fue de la Güeña Civil Española En a imagen, un sonriente García Morato m apoya en la cola de su avión -unbuJl CR 32- donde apreciamos el embk ma de su escuadrilla. Trofeo de glerra Deriva de un avión denibado por el capitán García Pardo, sobre el que se estamparon las victorias cosechadas por el grupo del comandante García Morato.
_ l A AviaciOn en I-A Guerra de España 59 VICTORIAS DE LOS «ASES» DE LA CAZA nota: datos no contrastados Nacionales: 40 Joaquín García Morato 25 Julio Salvador Díaz-Benjumea 21 + 1/3 Manuel Vázquez Sagastizábal l7Arístides García López-Rengel 16+1/3 Ángel Salas Larrazábal 13 Miguel Guerrero Garda 12 Miguel García Pardo 11 Joaquín Velasco Fernández Nespral 11 Carlos Bayo Alessandri 10 Rodolphe de Hemncourt de Grunne (Belga) Republicanos <21 ? Leopoldo Morquillas Rubio 11 Andrés García Lacalle (5 en un día) I I Manuel Aguirre López I I Abel Guidez (Francés) 10 José María Bravo Fernández 10 Miguel Zambudio Martínez 10 Emilio Ramírez Bravo 10 Juan Comas Borras 8 Frank G.Tinker (Norteamericano) Alemanes 14 Werner Molders 12 Wolfgang Schellman I I Harro Harder 10 Peter Boddem 16 Anatol Serov 15 Oqvel Rychagov 14 J.G.Yeremenko 13 S. P Denisov 13 Vladimir Bobrov 12 Stepan Suprun 12 LA Lakeiev 11 Eugeny Stepanov Italianos 14 Brunetto di Montegnacco 12 Guido Prcssel 9 Andrea Zotti 9 Adriano Mantelli 9 Guido Nobih 8 Giuseppe Cenm
60 Armas y uniformes de la Guerra Civii_Espa\ola Emblemas aeronáuticos Izquierda. «La Gaviota» de Rudolf Goy, de la 3.J/88. Estaba pintada en el Bf 109 6-75. Derecha Otra variante del emblema «Zilinder Hat» de la 2a Escuadrilla del Grupo de Caza de la Legión Cóndor. (Ilustraciones' UriARTE) Avión alemán A/m/o. Un avión de wa alemán Messerschmut & 109 bipala de la 2‘ Escuadrilla del 1/88 La llegada de los veloces Bf 109 impulsó a los pilo- tos alemanes a abandonar las generalmente aceptadas formaciones en cuña de a tres, pues no permitían a su jefe el control efectivo de la misma durante el combate. La nueva y abierta formación de dos parejas, agrupa- das «como los dedos principales de una mano», además de las ventajas de visibilidad y control que aportaba, sa- caba mayor partido de la velocidad y el armamento con un ataque «masivo» de la misma que con la ge- neralización de combates individuales. Los aviones de cada pareja (Rolle) mante- nían un intervalo de unos doscientos metros entre ambos apa- ratos, volando el jefe (Rotlenführer) algo más adelantado que su «punto» (Kaczmarek. o escudero); el líder dirigía la na- vegación y el ataque, mientras que el punto le cubría la cola. Dos parejas en línea, aunque la segunda algo re- trasada, formaban la patrulla (Schwann, ban- dada), la cual cubría un frente de unos 550 metros. Esta fundamental forma- ción ha llegado idéntica casi hasta nuestros días. La Escuadrilla (Sta/fel) es- taba formada por tres patru- llas, totalizando 12 aviones.
La Aviación en la Guerra de España 6i ALGUNOS CAÑONES Y AMETRALLADORAS DE AVIACIÓN UTILIZADOS EN 1936-39 Lewis 7,7X56R. 303” - Francesas e inglesas Vickers E/F 7,7 mm. - Varios 3 . T Toma de gas regulable. En torreas. Diversos modelos. Preguerra e inicios. CadenciaV0:450 dpm-740 m/s i Retroceso del cañón y cierre 7? ~ } E en torre (tambor), } F sincronizada con hélice (cinta) ' CadenciaV0. 750 dpm Vickers K 7,7 mm. - Varios Darne M.I925 (7 mm.)y M.I922 (7 mm.). - Francia Hd/iim-d r lU~ Toma de gases. Gas Operated (G O). En torretas. Preguerra e inicios CadenciaV0: 900 dpm í Toma de gases. En torreas, incluso dobles. | Sincronizadas. Vo (7,7 mm):825 dpm. j CadenciaV0: 1000 dpm-703 m/s i i i Breda Mod. 28 7,7x56R Italia Breda Mod. 50 12,7x81 mm. - Alemania Retroceso de cañón y cierre. Cinta.Torretas y sincronizada. CadenciaV0 900 dpm-720 m/s í Retroceso del cañón y cierre. I Proyectil muy eficaz • CadenciaV0: 700 dpm-760 m/s i i » — Rheinmetall MGI5 7,92x57 mm. - Alemania Rheinmetall MGI7 7,92 mm. - Alemania -------------------—...r.. I Retroceso del cañón y cierre. 1 | Acerrojamiento por rodillos. ! Torreta. Ex-Solothum MG 29 } CadenoaV0: 900 dpm-755 m/s T* | Retroceso del cañón y cierre. rormfu^w.uii J ' Sincronizada Ciña de 250 c. ! Similar a la anterior. i ! CadenciaV0: 1200 dpm-755 m/s MG FF 20 mm. 20x81 - Alemania HS-9 y ShVK de 20 mm - Hispanosuiza Retroceso de masas. Cerrojo abierto Arma de cazas CadenciaVQ.- 530 dpm-718 m/s --------------------------y-------------------------------------- ' Toma de gases del cañón. | Del HS-9 se derivó el HS-404 y su copia .. f.n * 1 i/ .ti । ShVK. todos de 20x1 10 mm. í CadenciaV0.420 dpm-870 m/s ShKaS 7,62x54 - URSS PV 1 Maxim 7,62x54 mm - URSS Toma de gases Capot/ala/torreta Cinta. Modelos KM-33/35/36 torre/ala/capó. CadenciaV0: 1.800 dpm-825 m/s ! «Rusa Lena» i . - - y ' ! Retroceso de cañón. } CadenciaV0: 750 dpm-800 m/s Se utilizaron torretas de muy variada clase y condición: de una o dos armas; en el techo, en el morro y ventrales: fijas y eclipsables. manuales y con dispositivos auxiliares de muelle o hidráulicos. También se utilizaron fotoametralladoras. para registrar los derribos y la eficacia del tiro en general, posiblemente por primera vez.
62 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española Ametralladoras de Fiat CR. 32 En el Museo del Aire se conservan, tal y como quedaron tras el accidente, las dos ametralladoras Breda-SAFAT -cal. 7,7 mm- que montaba el Fiat pilotado por García Morato el día de su muerte. (Cortesía: Museo del Aire) Ametralladoras y cañones de a bordo Las ametralladoras de calibre fusil con que se armaban los aviones, utilizaban muy habitualmente proyectiles es- peciales (trazadores, explosivos, incendiarios y perfo- rantes); normalmente las cintas de munición intercala- ban disparos (cartuchos completos) de diversas clases, además de los ordinarios, en fun- ción del tipo de combate que se es- peraba entablar en cada salida; en el caso de las ametralladoras Armamento Ametralladora MG-FF de 20 nun con cargador. pesadas (calibres su- periores a los 10 mm) y cañones (calibres su- perior a 20 mm) ocurrió lo mismo. Al empleo de la munición de cali- bre 7,7 x 56 R (.303 British MI889) inglés, reglamentario en la Aeronáutica Española al co- mienzo del conflicto, dada la numerosa presencia de aviones ingleses excedentes de la Primera Guerra Mundial entre los que se emplearon en la Guerra de África, se sumó la utilización de armas italianas del mismo calibre y similar origen. A este calibre se aña- dieron el 7,92x57 alemán y el 7,62x54 R ruso, configu- rando estos tres calibres el conjunto de munición de fu- sil más numerosa, aunque no única. M La L'RSS proporcionó la más importante cantidad de anuas aéreas, en su conjunto muy homogéneas y de bue- nas características. De las insuperables ShKaS se llegó a decir que «serraban» materialmente las alas de los aviones contrarios, dada su altísima cadencia entonces, hay que pensar el demoledor efecto combinado de las cuatro que armaban el Superchato (7.200 dpm). Además de ellas, se utilizaron las versiones rusas y checas de la Maxim/Vickers: las conocidas Nadashkevich PV-1 de 7,62 y las Ceska Zbrojovka CZ-28 AKC 1925 de 7,92 de los Letov S-231 y Aero-101. Otio ejemplar, mucho me- nos tenido en cuenta- fue la Degtyarev [)A’ derivada del fusil ametrallad01' DP Pe,°
Lk Aviación en la Guerra de España 63 con cargador de sesenta cartuchos y un peso descargada de siete kilos; tenía una velocidad de tiro de 500 dpm y 840 m/s de velocidad inicial; externamente se caracte- rizaba por su corto culatín curvado hacia arriba; se montó en los R-5 Rasantes, en el dorso y, probable- mente, en los R-Z Natacha. Algunos cañones ShVAK de 20 mm, copias frau- dulentas del Hispano- Suiza HS-404, armaron unos pocos «Mosca» transfor- mados al tipo 17. 33 El bando republicano, entre la gran variedad de avio- nes que importó, utilizó diversas armas de diseño ini- cia] inglés. Entre ellas hay que destacar las Vickers Ma- xim 1917, similares a las Vickers E de preguerra. Tam- bién contó con algunas Browning de patente americana. II Armas de origen francés fueron las ametralladoras Darne, tanto las que dotaban algunos aviones de pre- guerra -incluso en tórrelas dobles-, como las que vi- nieron con los aviones importados, aunque hay que re- cordar que algunos llegaron desarmados. Los cañones de 20 mm Hispano Suiza HS-9 incor- porados a los motores de los cazas Devvoitine D 510, Ametralladoras Arriba: la francesa Darne. ^bajo- Cañón MG-FF sin cargador. (Cortesía: Museo del Aire)
64 Armas y uniformes de la Glerra Civil Española Armas de aviación Detalle del montaje doble del bombardero Tupoliev SB « Katiuska > con sus ametralladoras ShKAS y las cintas de munición. tuvieron que volver a Francia, bien fuera por conside- rarse secreto militar no exportable -y eso que los pri- meros motores cañón de Hispano Suiza, versión de los Oerlikon, se hicieron en Barcelona-, bien por presio- nes de su política interior. l Italia trajo sus aviones con el armamento de dotación reglamentaria: las Breda-SAFAT (Societá Anónima Fa- brica Anni Torino) de 7,7 y 12,7 mm, y algunas anti- cuadas Lewis de 7,7 mm, como parte del armamento la- teral de los S. 79 (dos) y S. 81 (una). Las potentes y muy eficaces del calibre 12,7 se emplearon como sigue: • Fiat CR.32: 1 ó 2 (con 350 disparos por arma), en el morro y sincronizadas con la hélice • Fiat G. 50: 2 en el morro. • Romeo Ro. 37: 2 en el capó. • Breda Ba. 65: 2 en las alas. • Savoia S. 79 y Br. 20: 3, en posiciones frontal, dorsal, y ventral. • Cant Z. 506: 2, en una torreta doble dorsal. .Montaje sencillo Ametralladora Lewis de 7,7 mm. (Cortesía: Museo del Aire) e» Alemania aportó las ametralladoras Rheinmetall, 480 ejemplares de la MG 15 y 174 de la MG 17, derivadas de la Dreyse MG 13 -y ésta, a su vez, de la MG 29 So- lothum suiza-, caracterizadas por ser de retroceso corto del cañón y del cierre, mediante unos rodillos que dis- cunen por unas guías lineales, con incrementador de re- troceso -por acción de los gases de la boca sobre el ca- ñón- y muelle amortiguador y acelerador. Así mismo probó aquí el cañón Rheinmetall C 30. MG C/30L o MG 102 (cartucho de 20x138) en el proto- tipo del He 112 V 5, el cual, disparando por el eje de la hélice, destruyó tres carros de combate en Brúñete; tam- bién algunos Rheinmetall Lb 201 de 20x138, los cuales iban situados en la proa de algunos Heinkel He 59. Un Mauser MG 151/20 de 20x81 aparecería entre los restos de un Domier Do 17 derribado en Asturias. Avanzado el año 1938, el cañón se enseñoreó del aire, dado su mayor alcance y poder de destrucción: el MU FF de 20 mm armó a los Bf 109 E-3, uno en cada plano, y a los He 112 B dos en el mon o. un PASAJE^ EN
La Aviación en la Guerra de España 6S Los Aviones de reconocimiento, ataque y cooperación Heinkel He 45 Pavo El Heinkel He 45 era un biplano, monomotor (inicial- mente un BMW VI de 600 Cv), tren fijo, biplaza, dise- ñado como avión de reconocimiento, colaboración con las fuerzas terrestres y bombardeo ligero. Como arma- mento disponía de una ametralladora MG 17 fija de tiro frontal y otra MG 15 dorsal de defensa trasera, así como 10 bombas de 10 kg dispuestas bajo el fuselaje o una cá- mara de reconocimiento, y otros 200 kg de bombas su- jetas bajo las alas. Era de características similares, aun- que inferiores, al R 5 Rasante. Su código de matrícula era el 15. Intervinieron en casi todas las grandes batallas, tanto los españoles como los alemanes, quienes conservaron unos pocos para corrección del tiro artillero hasta la lle- gada de los Henschel Hs 126A. Corno los demás avio- nes empleados en las «cadenas» de apoyo inmediato a tierra, sufrieron numerosos derribos, muchos de los cua- les se saldaron con «tomas fuera del campo», siendo re- cuperados más tarde, dada su dureza constructiva, lo cual compensaba sus bajas prestaciones. La «cadena» consistía en una forma de ataque a tie- rra en la que los aviones atacantes lo hacían uno a con- tinuación de otro, describiendo una circunferencia más o menos vertical, que en su parte inferior era casi tangente al terreno atacado. El efecto material y moral de la acu- Heinkel He 45 Era un aparato de reconocimiento y cooperación alemán -algo anticuado-, y que tras servir en el Á/88 de la Legión Cóndor pasó a las unidades españolas donde se integró y se empleó con profusión en el trascurso de la Guerra de España.
66 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española____ LOS PRINCIPALES APARATOS DE RECONOCIMIENTO. ATAQUE Y COOPERACIÓN CASA Breguet XIX. 2 Series (1928) - España 80R +60N CASA-Vickers «Vildebeest» (1935) - España 27 R LxAxH: 9.1x14.86x3.34 m / 1950 Kg í a ' Vel°c’dad. 230 Km/h । ! Alcance 800 Km. 1 • Techo: 6 300 m / Radio: no. • Armas: 1x7.7 mmVickers 440 kg b. «Hispana» ! LxAxH 11.22x14.93x4.47 m / 3 850 kg i Veloc,dad 225 Km/h ' Alcance: 970 Km j Techo: 5.800 m / Radio si. ¡ Armas: 3x7.7 mmVickers y Lewis. 750+200 kg • lanzables. • * Heinkel He 45C «Pavo» (XI/36) - Alemania 18 Heinkel He 46C «Pava» (XI/36) - Alemania 20 | T ¡ LxAxH 10x11.5x3.6 m / 2 745 Kg - - k Í V • Velocidad 290 Km/h *«W* ! Alcance: 1.200 ; Techo 5 500 m / Radio: no. j Armas. 2x7.92 mm MG 15 y 17 300 kg bom. i • [ LxAxH 9,5x14x4.2 m 7 2.3ÓO Kg ! Velocidad: 250 Km/h. ¡ Alcance. 1 050 > Techo 6.000 m / Radio. (?) ! Armas 1x7,92 mm MG 15 dorsal. 20x10 kg ! bombas. I i - Aero Al 01 «Oca/Felipe» (IV/37) - Checoslov 7R+22N Polikarpov R-5 «Rasante/Papagayo» (XI/36) - URSS 31 ***-? T - -i • LxAxH: 12.1x17x373 m / 4.350 Kg í Velocidad: 260 Km/h. j Alcance. 840 Km. j Techo. 5.500 m / Radio: no. J Armas: 4x7,92 mm CZ/Lewis. 3x 100+4x50 kg b 1 1 ! LxAxH 10.56x15,5x3,25 m/ 2 900 Kg ‘ 230 Km/h / Alcance: 800 Km ¡' Techo: 6 500 m j Armas: 2x7,62 mm (1 dorsal). 8x50 kg bombas j en alas. Polikarpov R-Z «Natacha/Papagayo» (1/37). URSS. 93 Grumman GE-23 «Delfín» (V/38) - Canadá / EE UU 34 1 ' । । । i i ¡ LxAxH 9.72x15.5x3.6 m / 3 500 Kg. Velocidad. 315 Km/h. Alcance 1 000 Km Techo- 8 000 m / Radio, no. Armas 2x7,62 mm. 450 kg bom de 50/30 kg — —T • LxAxH 7.57x10.52x2,9 m/ 2.250 Kg ' Velocidad 350 Km/h j Alcance 1010 Km. ¡ Techo: 7 300 m / Radio: • Armas 3x7.7 mm Brownmg. 300 kg bombas Romeo Ro.37 bis (IX/36) - Italia 68 Henschel Hs 1 23 A1 «Angelito» (X/36) - Alemania 6 i । i • i । i • 1 Henschel Hs LxAxH. 8.6x 11.08x3.15 m / 2.425 Kg. Velocidad- 330 Km/h Alcance 1 200 Km. Techo- 7.200 m / Radio: no Armas 3x7,7 mm (1 dorsal). 12x12 ó 15 b 1 26A (X/38) - Alemania 8 T j LxAxH 8,3x10,5x3,2 m / 2.267 Kg ! Velocidad: 340 Km/h / Alcance-860 Km. ¡ Techo: 9.000 m / Radio si. j Armas: 12x7.92 mm MG 17 Bombas 4x50 kg o i ¡ contenedor, i i Heinkel He 70 E, F «Blitz/Rayo» (X/36) - Alemania 28 T j Velocidad: 370 Km/h • Alcance: 750 Km • Techo: 9 000 m / Radio: si í Armas: 2x7.92 mm MGI5 y 17 10x10*1x50 kg ; bombas. ¡ LxAxH: 11.7x14.8x3.1 m / 3.420 Kg | Velocidad 360 Km/h / Alcance I 000 K ¡ Techo: 5.250 m / Radio: si. ! Armas: 1x7.92 mm MGI5. 6x50 o 24x1 J ! 36x I kg bombas. LxAxH: largoxanchoxalto. b: bombas.
La Aviación en la Guerra de España 67 Pavo Emblema utilizado por el gmpo de Heinkel He 45 de la Aviación nacional. (Ilustración Un ARTE} As DE DIAMANTES Emblema empleado por los Heinkel lie 45 del Grupo de reconocimiento de la Legión Cóndor (A/88) (Ilustración Un ARTE) mutación y permanencia de los ataques fue demoledor, al menos hasta que se generalizó el empleo de cañones antiaéreos automáticos, generalmente de 20 mm, aunque también de 37 Rheinmetall y 40 Bofors, hecho producido coincidiendo con la Batalla del Ebro. Un ejemplo son los hechos que concurrieron para la concesión de la Laureada al capitán Ugarte. El 9 de sep- tiembre de 1938. en plena Batalla del Ebro, este capi- tán recibió la orden de atacar con su escuadrilla obje- tivos próximos a la Venta de Camposines; cada avión cargó 24 bombas y dos tambores de ametralladora tra- sera; la reacción antiaérea contra la cadena fue tan el plano superior, le ocasionó un gran boquete en el mismo, la pérdida del parabrisas y serios desperfectos en cabina, además de heridas a los tnpulantes. Ugarte aterrizó en un aeródromo sin romper el avión, perdiendo el conocimiento y muriendo días después Además de los 10 aparatos llegados en diciembre de 1936, terminada la guerra llegaron otros 15, con lo que, unidos a envíos intermedios, totalizaron 33 ejemplares. Aero A-101 «Praga», «Oca»» «Felipe» El A-100 era un biplano checoslovaco de colaboración con el Ejército, biplaza, monomotor (Avia Vr-36 lineal fuerte que derribó tres aparatos. de 650 CV, copia del Hispano
68 Armas y un.formes de la GlERKACiyiLEswgOLA Romeo Ro. 37 Aparato italiano de cooperación v ataque al suelo, Romeo Ro. 37 Fue, quizás, el avión más versátil de los empleados en la «cadena» 12 Yrds estaba remotorizado con un Hispano Suiza Praga, más ligero pero con menos potencia (775 Cv). To- dos eran muy lentos y pesados, aunque resistentes. Estaba originalmente armado con dos ametralla- doras fijas Ceska Zbrojovka CZ-28 de 7,92 mm y otras dos Lewis móviles para el observador, junto con más 600 kg de bombas, a razón de tres de 100 kg en la bodega interna, estibadas verticalmente, y ocho de hasta 50 kg bajo las alas y el fuselaje. El Gobierno de la República adquirió el total de los 29 ejemplares construidos del A-101, que fueron envia- dos en dos lotes: uno de 22 remitido en abril de 1937, que a la postre cayó en manos de los nacionales, cuando el crucero nacional «Almirante Cervera» capturó el va- por «Hordena», y otro de 7 aparatos, que se incorpora- rían a la Aviación republicana en la primavera de 1938. IMAN Romeo Ro. 37 bis Se trataba de un biplano biplaza de reconocimiento y ata- que al suelo, de construcción mixta -madera, tela y me- tal- y tren fijo, equipado con un motor Piaggio radia] P.LX RC-40 de 560 Cv, carenado con un anillo NACA. Inicial- mente podía montar una o dos ametralladoras tijas Breda-Safat de 7,7 mm y una móvil igual o Lewis en el puesto del observador; cargaba doce bombas de 12 o 15 kg (180 kg) en afustes subalares y ventrales. Nutrió tanto las filas de la Aviación Legionaria como las de la espa- ñola, desde febrero de 1937. Fue un avión muy versátil, que además de tareas de reconocimiento prestó excelentes servicios en las «ca- denas». Para estas misiones de ataque, en las que la cola del avión atacante era protegida por el siguiente en la «rueda», algunos aviones españoles fueron transforma- dos en monoplazas, adaptándoles soportes de bombas bajo el puesto del observador. Avión checoslovaco Los Aero A-101 en servicio con la Aviación nacional fueron capturados por el crucero «Almirante Cervera» en el vapor que los traía a territorio de la República. Estos aviones prestaron un buen servicio a los sublevados pese a sus pobres prestaciones y a su diseño un tanto anticuado.
__________!±^v'-'cláN en la guerra „h España t. Heinkel He 70 .4170» de reconocimiento v bombardeo ligero Heinkel He 70. conocido en España como «Rayo». Era mi magnífico aparato alemán que pasó a manos españolas durante el conflicto, tras su entrega por la Legión Cóndor. Heinkel He «70 Blitz/Rayo» ticamente moderno entre los suministrados al bando na- En 1936 el Heinkel He 70 era un veloz avión de recono- cimiento fotográfico y bombardeo ligero. Aquel mono- plano, monomotor (BMW VI de 750 Cv) de tren retrác- til con patín de cola, biplaza, había sido diseñado como Jarra de cerveza Fue pintada como emblema personal en el Heinkel He 70 codificado 14-47. (Ilustración: UriARTE) avión de turismo y enlace para 4 pasajeros y 2 tripulan- tes. En la versión de bombardeo, el He 70 E. contaba con una ametralladora defensiva trasera MG 15 y capacidad para 300 kg de bombas en tres so- portes Elvemag en el interior del fuselaje, para seis bombas de 50 kg o 24 bombas de 10 kg, mientras que el He 70 F era la versión de reconocimiento foto- gráfico de largo alcance, aunque con- servaba la capacidad de bombardeo. Este magnífico avión, el único autén- cional durante el primer año de conflicto, fue asignado a la AufklárungsstafíeU88 de la Legión Cóndor como avión de exploración lejana. Los dos primeros ejemplares lie- garon a finales de octubre de 1936. Aunque metálico en gran medida, sus elípticas alas se- guían siendo de madera. Por su inadecuado ar- mamento defensivo, en la primavera de 1937 sería sus- tituido en sus cometidos por los más apropiados Domier Do 17, pasando entonces casi todos los aviones disponibles a la Aviación nacional, donde sustituyeron inmediatamente a los más que superados Breguel XIX. Realizó importantes misiones de bombardeo puntual, como las de las centrales eléctricas del Pirineo. Emblema Decoró la deriva del grupo de «Rayos» de la Aviación nacional (7-G-14). Era una golondrina negra sobre un circulo azul.. (Ilustración: UriARTE)
70 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española «Natacha» Abajo. Aparato de reconocimiento, cooperación y asalto Polikarpov R-Z «Natacha». Los R-5 Rasante y R-Z Natacha (Papagayos) Además de modernos cazas y bombarderos, en otoño de 1936 la Unión Soviética envió también dos modelos de aviones de reconocimiento, cooperación y asalto, los bi- planos Polikarpov R-5 «Rasante» y su de- rivado directo el R-Z «Na- tacha», ambos bauti- zados como «Papagayos» por los nacionales, algo anticuados ya. especialmente el primero, aunque más eficaces que los Breguet XIX de plantilla e incluso que los Heinkel He 45 y los Aero A-101, dieron origen, posteriormente, al famoso IL-2 «Sturmovik» de la Segunda Guerra Mundial. Su ac- tuación en la Batalla de Guadalajara marcó un hito en el empleo de la aviación de asalto. Los dos modelos eran biplanos de alas desiguales y amostradas entre sí, de tren fijo, y llevaban una tripu- lación de dos hombres: el piloto y el bombardero-ame- trallador. Estaban armados en origen con una ametra- lladora PV-1, sincronizada con la hélice y situada en el costado izquierdo del fuselaje, y con una DA situada en una tórrela dorsal, primero de accionamiento manual ' luego eléctrico, que en ocasiones se transformaba en un montaje doble de otras armas, incluso ShKas: la anu
La Aviación en la Guerra de España 71 La uniformidad de la Aviación republicana cas, se impuso el traje com- puesto por pantalón con cremalleras las gafas solían ser CEBE 4.000. En todo caso, pronto se implantó la confec- sas de cada empleo. Por la O.C de 4 de marzo de 1937 se des- La Aviación de la República Española siguió utilizando los uniformes reglamentarios, con la salvedad del cambio de emblemas y divi- sas, las cuales se modificaron por O.C. de 5 de noviembre de 1936. estableciéndose las arrollaron los diversos emblemas de especia- lidades. No obstante, como es común tra- tándose de uniformi- dad. la aplicación de las normas no fue «uniforme», dán- dose numerosas excepciones, más com- prensibles en unos Ejércitos en los que las milicias de partido seguían teniendo mucho poder, con la consiguiente agresión a la dis- ciplina. En 1938 se adoptó un uniforme de verano de paseo y servicio, en loneta gris, al «plato» de la gorra se le podía adoptar una funda blanca y las divisas iban en «palas» rí- gidas colocadas en las hombreras. El mono de vuelo azul siguió usándose pero, tras la utilización de pren- das francesas y. so- bre todo, soviéti- en las perneras, chaquetón largo cruzado, cubrebotas barras y zunchos dorados con ángulos simi- lares a los del reglamento de 1926, añadién- dose a los emblemas de Aviación una estre- ro,a de c‘nco puntas; la citada estrella es- tuvo, hasta comienzos de diciembre de ese rno año, acompañando también a las divi- con cremalleras, y gorro, todos de cuero color avellana oscuro o casi negro, a los que habia que sumar las gafas.También se usa- ron similares cazadoras de cuero. El chaque- tón se podía utilizar como prenda de abrigo con el uniforme de paseo. Algunos de los equipos franceses estaban fabricados por la casa Lemercier Fréres, y Imágenes cortesía revista «Euroumformes ción de las prendas de vuelo en factorías lo- cales. Al final de la guerra, como ya hemos mencionado, se copiaron trajes de vuelo americanos dotados de calefacción eléctrica. Los gorros de vuelo con auriculares y larin- gófonos también abundaron. En el Museo de Aire se conserva uno ruso modelo SL-82.
72 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española Cabinas Derecha Cabina del Polikarpov R-Z «Natacha». Izquierda Puestos del piloto v ametrallador-bombardero del R-5 «Rasante» (Ilustraciones: UriARTE) «Rasante» Abato. En la escuela soviética de Kirovabad (Caucaso, URSS), los pilotos españoles volaron los Polikarpov R-5 «Rasantes», que más tarde emplearían también en España. (ralladora fija de los R-5. Todas estas armas eran del ca- libre 7,62 mm. Podían portar ocho bombas de 50 ó 30 kilogramos bajo las alas y otras ocho bajo el fuselaje, ade- más de contar con una bodega interna con capacidad para 16 bombas menores. Incluso podía sustituirse la carga alar compuesta por 4 bombas de 50 kg por una de 250. vado del BMW VI), de 680 caballos de potencia; su fuse- laje era de madera reforzada con aluminio y sus super- ficies estaban enteladas; solo tenían alerones los planos superiores. Los Rasantes, en ocasiones, no dispusieron de la ametralladora fija. La versión especial «Sturinovik (Sht). que operó durante la Ba- talla de Guadalajara. montaba cuatro o sets ametralladoras P\- 1 bajo el plano in- ferior, con un El Polikarpov R-5 Rasante llegó a España, en noviem bre de 1936, en número de treinta y un aparatos. Estaba dotado de un motor M-l 7B de 12 cilindros en \ » (den-
La Aviación ex la Guerra de España 73 cierto ángulo de depresión para poder ametrallar a tie- rra en vuelo rasante horizontal; se ha escrito que estos Rasantes, distintos de los llegados inicialmente, fueron reclamados muy pronto a la URSS y reembarcados. En cualquier caso, en pocos meses, y en manos ru- sas, se comprobó que eran poco manejables, así como demasiado lentos y vulnerables. Por ello, en junio de 1937 los supervivientes se encuadraron en una escua- drilla de ataque nocturno, formada por pilotos españo- les. Por aquella época también ser retiraron de las ope- raciones diurnas y de los frentes más activos varios tipos de aviones anticuados en los dos bandos: Potez-54, Fok- ker F- VII 3m, Junkers Ju 52 3m, Breguet XIX. Heinkel He 46, etc. Los ataques nocturnos tomaron la pauta de ataques individuales con intervalos de 15 o 20 minutos entre aviones, haciendo lodos sucesivamente el viaje a baja al- tura y «en visual» (guiándose por el terreno), elevándose después v picando al objetivo con el motor parado (para evitar su localización por escuchas o fonolocalizadores) desde 2.500 o 3.000 m, incluso en ocasiones desde el lado opuesto al frente de combate, después de haber dado una gran vuelta para ello, para terminar arrojando su carga de unos 500 kg de bombas. El R-Z «Natacha», presentaba unas prestaciones muy superiores a su antecesor, alcanzando velocidades inte- riores a las de los cazas Heinkel He 51 y Fiat CR. 32. Aparte de un nuevo motor M-34 de 750 Cv, cuyo ra- diador estaba dispuesto por detrás de las ruedas, se re- dujo la longitud del aparato en más de un metro, au- mentándose la sección del fuselaje y mejorándose
r-o r^c i a r^iiFRRA Civil Española 74 Armas y uniformes de la Glerraii-------------— aspectos relacionados con la maniobrabilidad, un nuevo empenaje de cola triangular, y la comodidad de los tripulantes: la cabina del piloto quedaba semicerrada mediante paneles laterales transparentes plegables y la del observador comprendía una sección fija y otra des- lizable, para poder emplear su ametralladora. A España llegaron 93 aparatos, en tres partidas su- cesivas, entre enero y mayo de 1937. Muy robusto y de gran disponibilidad operativa, nor- malmente operaba a baja cota y en formaciones cerra- das, sacando el máximo partido del fuego cruzado del conjunto de sus ametralladoras dorsales. Ante la caza contraria, la láctica evasiva más utilizada era picar y es- capar en vuelo rasante, manteniendo la formación para cubrirse mutuamente con sus amas. Todavía se consen a un ejemplar de R-5 en Moscú.
(Ilustración: Julio López Caeiro) Grumman GE-23 «Delfín» El Grumman SF1/FF1 era un avión de caza embarcado de la Navy norteamericana, que lo mantuvo en sen-icio hasta 1940 en la versión mejorada F2F. A España llegó una versión de exportación del FF1, construida bajo li- cencia en Canadá por la Canadian Car and Foundry, una fábrica creada para evitar el embargo de armas a España, bajo la denominación CCF G-23 «Goblin» (era un SF con armamento del modelo FF y motor «Cyclone»), y a la que tanto norteamericanos como canadienses concedieron la licencia de exportación a Turquía, como subterfugio para encubrir su verdadero destino, Barcelona, en mavo de 1938. De los cincuenta aviones contratados por la Re- pública, sólo se llegaron a recibir treinta y cuatro. Se trataba de un biplano biplaza en tándem, de fu- selaje monocasco y tren de aterrizaje retráctil, A\ 1ÓX NORTEAMERICANO La Aviación de la República recibió 34 aviones norteamericanos Grumman GE-23 «Delfín», remitidos a España en 1938. Fue empleado en misiones de asalto y de defensa de costas en el Mediterráneo.
estaba propulsado por un motor Wright Cyclone R 18’0 F-52 de 890 Cv de potencia, y armado con tres ame- tralladoras de 7,7 mm, una de ellas dorsal, y 300 kg de bombas. El GE-23 llevaba radio y las bolsas de flotación hinchables de los aviones navales. El «Delfín», obvia- mente, no era rival para los cazas nacionales, más rápi- dos y ágiles que el americano, y también era inferior a los cazas rusos, por lo que se le empleó en misiones de asalto, donde destacó por su eficacia y robustez, llegando a hacer bombardeos en picado. La Aviación en la Guerra de España 75 LOS BOMBARDEROS Y TRANSPORTES Los esbeltos y rápidos bombarderos «Katiuska» fueron un duro revés para los aviones de caza italogermanos, pues también en este campo se inició la modernidad con su llegada. Pero veamos un resumen sucinto de cómo eran los bombarderos con que estaban dotados los contendientes a su llegada, antes de estudiar más pormenorizadamente los diversos modelos que luego actuarían en la Segunda Guerra Mundial; a este res- pecto, y según informaciones firmes de la 2a Sección La uniformidad de la Aviación nacional Y DE LA AVIAZIONE LEGIONARIA Hasta marzo de 1938 (BOE del 27) no se sustituyó el uniforme de paseo azul-tina, de- clarado reglamentario en 1931 para oficia- les. En color «gris-ratón» y con claras in- fluencias alemanas, se caracterizaba por una guerrera abierta, con cuatro bolsillos, «rom- bos» en las solapas y gorra de plato con frontal alto. El emblema incorporaba una co- rona ducal y el «águila de San Juan» al disco rojo. Los «rombos», piezas de metal o paño con los emblemas de especialidad, completaban la uniformidad. En cuanto a traje de vuelo, en la práctica se adoptó el italiano co- lor caqui-marrón, con cazadora de cuello de piel en invierno. La uniformidad de paseo de los aviadores italianos, además de la suya propia, en ocasiones, era la reglamentaria en La Legión, mien- tras fueron la «Aviación del Ter- cio» y, después de enero de 1937, la normal española, pero siempre con el emblema de Aviación sobre el que iba el de La Legión. Imágenes cortesía del Museo del Aire
76 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española La Legión Cóndor Imágenes cortesía revista «Eurounifomie^ El uniforme de diario de la Legión Cóndor era de color caqui-marrón. La guerrera era abierta, similar a la española de 1926 (en ocasiones usaban ésta), de paño y con cua- tro bolsillos. La camisa era blanca, o de co- lor arena clara, y la corbata negra. El panta- lón podía ser recto o de montar, con zapa- tos o botas, respectivamente. La prenda de cabeza era un gorrillo «cuartelero» tipo F//e- germutze, en paño o tela de gabardina. Las divisas, de un grado superior al que ostenta- ban en Alemania, eran las españolas sobre fondo característico («vivos»: negro para Es- tado Mayor, amarillo para Aviación, rojo para Antiaérea, pardo claro para Transmisiones rosa para carros -Grupo Imker-, azul os- curo para Sanidad, y verde oscuro la Inten- dencia) y colocadas encima del bolsillo iz- quierdo de la guerrera; simétrico con ellas iba el emblema de la Aviación Militar o el de la Aviación de El Tercio. Como prenda de abrigo utilizaban uno largo de cuero negro. El correaje era cuero avellana similar o igual que el español. El traje de vuelo era el reglamentario en Alemania para climas cálidos, de color simi- lar al de paseo de sus uniformes, y el para- caídas era el Srtzfallschirm de asiento.
La A\ i ación en la Gi erra de España 77 Cartel de propaganda Durante la Guerra Civil Española fueron muy abundantes los ejemplos de diseño de carteles, evocando alguno de los aspectos más relevantes de los combatientes de uno y otro bando En la imagen podemos apreciar una alegoría-homenaje del Partido Socialista a la Aviación republicana. Bombardero Hfinkel Hf 111 Abajo. derecha Perfil de la parte delantera de un Heinkel He IJ IB de la Legión Cóndor Se aprecia tanto el puesto de los pilotos como el del ametrallador de proa Abajo, izquierda Puesto del ametrallado) en un Heinkel He 11 IB En la fotografía se ven vanos cargadores para la \1G así como un paracaídas y la ametralladora (ilustración UriARTE) del Estado Mayor de la Flota, queremos apuntar que estuvo bastante adelantada la compra de una docena de Fortalezas Volantes B-17 norteamericanas a finales de 1938, lo que hubiera supuesto la consagración de la aviación de bombardeo en aquella guerra, además de un duro golpe al bando nacional. Como mero apunte para situar en su exacta realidad el conflicto, en comparación con otros, y en relación con las víctimas causadas en los bombardeos a las reta- guardias, diremos que el 7 de noviembre de 1938, cuando los republicanos estaban ya en franca retirada en el Ebro, tres aparatos «Katiuska» bombardearon el pueblo de Cabra (Córdoba), que estaba en fiestas, cau- sando 86 muertos y 117 heridos, prácticamente todos ellos personal civil. Como contrapunto, recordemos que en el magnificado bombardeo de Guernica -nudo de co- municaciones próximo al frente, con fábricas de bom- bas y con cuarteles de «gudaris»- realizado el 26 de abril de 1937 por las aviaciones alemana e italiana, no llega- ron a 126 los muertos. En este mismo sentido, en el asalto al «Cinturón de Hierro» de Bilbao, acaecido 11 de junio de 1937, después de una preparación artillera de 144 piezas durante cinco horas, y un bombardeo de 42 polimotores. con 106 salidas de los grandes bom- barderos y 72 de los monomotores, se lanzaron más de 100 toneladas de bombas; y en la preparación para el ataque inicial de la gran ofensiva de .Aragón, que tuvo lugar el 9 de marzo de 1938, la aviación de Kindelán lanzó 210 toneladas de bombas, cifra récord de toda la guerra española.
78 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española Z* LOS PRINCIPALES APARATOS DE BOMBARDEO " CASA DornierWal (1922) - 15 nac.tras reparaciones Fokker-Loring F-VII b/3m. (antes 1936) - 3 nac.y 3 rep LxAxH: 17.25x22.5x4,8 m / 5.750 Kg. i j Velocidad: 200 Km/h. FRJ * _ ¡ Alcance: 2.000 Km. j Techo: 5.000 m / Radio: si. j Armas: 1 Darne frontal. 2x7,92 Mauser dorsal. । i Ju 52 3 m. (VI1736) - Alemania 67 S. 81 «Pipis LxAxH: 14,56x21.71x3.75 m / 5 300 kg. Velocidad: 220 Km/h. Alcance: 1.200 Km. Techo: 5.000 m / Radio: si. Armas Adaptaciones muy diversas. trello» (VII/36) - Italia 84 LxAxH: 18,9 x29.2 x 5.5 m / 10 500 Kg. Velocidad: 290 Km/h. Alcance: 1.290 Techo- 6 300 m / Radio: si. Armas: 2x7,92 MG 15. 1 000 kg bombas. LxAxH. 9,5x14x4,2 m 7 2.300 Kg Velocidad: 250 Km/h. Alcance: 1 050. Techo: 6.000 m / Radio: si Armas: 1x7,92 MG 15 dorsal, 20x10 kg bom- bas. Potez-540/542 (VII/36) - Francia 14 Tupolev SB 2 «Katiuska» (X/36) - URSS 93 LxAxH. 16,22x22,1x3.88 m / 4.350 Kg. Velocidad: 320 Km/h. Alcance. 1.200 Km. Techo. 10 000 m / Radio si. Armas: 3 torretas dobles, 1 560 kg bombas. r LxAxH: 12,57x20.33x3,25 m / 7.900 Kg. Velocidad: 430 Km/h. Alcance: 2.300 Km. Techo: 7 800 m / Radio: si. Armas: 4x7.62 ShKas, 600 kg bombas. S. 79 «Sparviero» (11/37) - Italia 100 Heinkel He 111 B/E Pedro (11/37) - Alemania 97 LxAxH: 16.2x21,2x4,1 m / 10.500 Kg. Velocidad: 430 Km/h. Alcance: 2.000 Km. Techo. 7.000 m / Radio: si. Armas: 3x12,7 y 1x7,7, 1 600 kg bombas. ‘ LxAxH 17.25x22.6x3.9 m / 8.Ó00 Kg Velocidad. 400/420 Km/h. Alcance: 900/1.500 Km. Techo: 7.000 m / Radio: si. Armas: 3x7,92 MG-15,1.500 ó 2000 kg bom- bas Dornier Do 17 E/F/P «Bacalao» (11/37) - Alemania 32 Fiat BR. 20 «Cicogna» (VI/37) - Italia 13 Junkers Ju 87V/A/B LxAxH: largoxanchoxalto. b: LxAxH 16.25x18x4.32 m / 7.000 Kg. Velocidad: 340/400 K/h. Alcance: 1.000 Km. Techo: 5.500 m / Radio: si. Armas: 3x7,92 MG-15,750 kg bombas Stuka (¿VI? XII/37) - Alemania 13 b^HjlTxTsl^jTm/TísÓ'Kg" Velocidad: 320/350 Km/h Alcance: 800 Km. Techo: 8.100 m / Radio: si Armas: 2 ó 3 x7,92. Hasta 700. 7 kg de bom- bas. bombas. ____ 1 Heinkel He 59 B-2 < LxAxH. l6.íx2L56x4,3 m / 9.900 Kg. Velocidad: 340 Km/h. Alcance: 3.000 Km. Techo: 9.000 m / Radio: si. Armas. 4x7.7 ó 3x7.7 y 1x20. 1600 kg bom- bas._________—— (Zapatones» (X/36) - Alemania 27 LxAxH: 17,4x23,7x7.10 m / 9.400 Kg Velocidad 230 Km/h. Alcance: 1.800 Km. Techo: 5.000 m / Radio: si Armas: 2x7.92 MG 15.1x20.1000
La Aviación en la Guerra de España 79 LOS TRANSPORTES-BOMBARDEROS En julio de 1936 había en toda España más de 20 poli- motores terrestres (un Ford 4 AT, dos De Havilland «Dra- gón», dos Monospar ST-12, varios Junkers K-30 y G-24, etc), siendo los mejores el Fokker F.VIIb 3/m y, por su- puesto, el Douglas DC-2, el cual era un avión de una nueva generación, como en el campo militar lo fueron luego el 1-16 y el SB. Todos, o gran parte de ellos, se adaptaron al bombardero en los primeros momentos, y los mejores continuaron en esa tarea durante meses. Fokker F. VIIb 3/m. Estos trimotores de transpone estaban en servicio, tanto en el Ejercito como en LAPE. El Fokker F-VII b/3m, era un trimotor de transporte para 12 pasajeros (adaptable como bombardero) y fue el primer avión que alcanzó verdaderamente el éxito mundial en ese campo comercial. Era un monoplano de ala alta, metálico y con revestimientos de lela. Además de cuatro construidos por Loring para la Escuadrilla Co- lonial de Cabo Juby, con lanzabombas ventral y visores de fábrica, además de una ametralladora dorsal, las Lí- neas Aéreas Postales Españolas (LAPE) tenían tres en servicio. Sólo tres de los militares quedaron en manos de los alzados. A lo largo de los primeros meses de la guerra, cadíi bando compró, al menos -pues hay dis- paridad de cifras-, cinco ejemplares si- milares (había una versión monomotor
so Armas y uniformes de la Guerra Civil Española Dolglas DC-2 Este avión pertenecía a LAPE y tras su captura en el aeródromo de Tablada, pasó a prestar servicio en la Aviación nacional. «Dragón Rapide» Abajo. De Havilland DH-89 «Dragón Rapide» En la imagen uno de los aparatos en servicio con los sublevados, que fue bautizado con el nombre de «Capitán Pouso». y cuatro más de trimotores -tipos IX, XII, XVIII y XX- Las adaptaciones fueron muy diversas, incluso con ini- ciales y rudimentarios portabombas laterales externos. Un F-VIIb realizó el bombardeo de la Basílica de El Pi- lar de Zaragoza con bombas A-6 de 50 kg. Algo similar puede decirse de los bimotores DH-89, de los que, ya en diciembre de 1935 la Aviación Militar había adquirido tres de la versión militar D.H.89 iM, do- tados de tres ametralladoras Vickers, una de ellas de tiro frontal, y una pequeña carga de bombas. Ambos ban- dos llegaron a adquirir una veintena más de modelos si- milares. De los cinco DC-2 de LAPE, cuatro quedaron en ma- nos del Gobierno, quien luego compraría dos más y el único DC-1 construido. Ambos tipos de aparato, muy si- milares, eran de construcción enteramente metálica y tren retráctil, y podían llevar 14 pasajeros a 340 km/h. El Junkers Ju 52 3mg 3e era un excelente trimotor comercial de transporte, monoplano, con total revesti- miento metálico (aluminio ondulado) y de tren fijo: fue uno de los más fiables aviones de línea de todos los tiem- pos por sus características de vuelo y rentabilidad, cons- tituyendo la espina dorsal de Lufthansa y volando en 25 países y 30 compañías de transporte aéreo de todos los continentes. Curiosamente, como otras armas alemanas, su desarrollo se llevó a cabo en una factoría soviética para eludir las restricciones del Tratado de Versalles. Adaptado ya en Alemania para bombardero, se le armó con dos ametralladoras MG 15 situadas en puestos dor- sal y ventral (éste era una «cesta» escamoteable), se le
La Aviación en la Guerra de España 8i JüNKERS JL 52 3/M. Fueron los primeros aparatos que Alemania envió en ayuda de los alzados. Era un avión de transporte mu\ utilizado poi los teutones y en España prestó servicio como tal, añadiendo a esta misión la de bombardero. dotó de capacidad para llevar 1.000 kg de bombas en una bodega interna y se le taparon las ventanas. Diez aparatos fueron enviados en vuelo entre el 29 de julio y el 13 de agosto y viajaron aparentando ser apa- ratos civiles de Lufthansa, con los puestos dorsales y ven- trales tapados con planchas metálicas, uno, con matrí- cula civil D-AMYM, aterrizó en zona republicana, concretamente en Azuaga, Badajoz, el 9 de agosto. Otros diez aparatos llegaron a Cádiz el 6 de agosto en el «Usa- ramo», junto con seis He 51. Nueve de ellos constitu- yeron inmediatamente la «Escuadra B» de bombardeo y el resto se incorporó al puente aéreo como transpor- tes, para, una vez acabado éste y ya completamente ar- mados, emplearse también como bombarderos. Los Junkers Ju 52 eran aviones muy lentos para los rápidos cazas Dewoitine D-371/372, Hawker Fury y es- pecialmente para los Polikarpov 1-1 5 e 1-16, por lo que sufrieron sensibles bajas y, en cuanto se pudo, fueron relegados a tareas de transporte. A lo largo de la gue- rra se estima que estos aviones hicieron 13.000 horas de vuelo operacionales y lanzaron 6.000 toneladas de bombas. JiNKERS Je 52 3/m duchos trimotores alemanes Junkers Ju 52 fueron empleados por la legión Cóndor, aunque la fnayor parte de ellos pasaron a ”1a"™ de la Aviación nacional, sobre todo tras la JgQí/a de los modernos demkel He ¡II
82 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española «Mlltiplace de co.mb.at» Abajo. Avión francés de bombardeo y transporte Potez 54. Estos aparatos llegaron a España a los pocos días de iniciarse la sublevación militar, enviados por el gobierno del Frente Popular francés como respuesta a la petición de ayuda cursada por las autoridades de la República. Potez «R» Derecha y abajo. Potez 54 «R», empleado por la Aviación republicana. Es de destacar la hoz y el martillo (emblema del Partido Comunista) pintadas encima de la letra identificativa del aparato. (Ilustración: UriARTE) LOS BOMBARDEROS FRANCESES Francia proporcionó catorce Potez 54 (540/542), siete Marcel Bloch 210, similar al anterior, y el prototipo del Breguet 460 Vultur. El Po-54 era un «multiplaza de combate», monoplano de ala alta, tren retráctil, bimotor (dos Hispano-Suiza 12Xirs de 690 Cv el Po-540, o Lorraine Petrel de 720 Cv el Po-542). Llegaron desarmados, por lo que se sustituyó su armamento (tres ametralladoras dobles Dame 34 de 7,5 mm, en torretas proa, dorsal y ventral, por Vickers y Le- wis de 7,7 mm); originalmente estaba diseñado para llevar hasta 1.000 kg de bombas, cua- tro de 225 kg debajo de los pequeños pla- nos inferiores que unían los motores al fuselaje ó diez de 55 kg en la bodega. En el Ejército fran- cés volaba con cuatro tripulantes. Diseñado como bombardero y avión de reconoci- miento, contaba con cámaras fotográficas, radio y equi- pos para vuelo nocturno. Sus características eran su- periores a las del Junkers Ju 52. Su mala fama de «ataúd volante», se debe a la interesada propaganda comunista para desprestigiarlos frente a los «Katiuska» y a su mal empleo inicial por las tripulaciones españolas, reclu- tadas aleatoriamente, así como a la deficiente adapta- ción de armamento defensivo; en realidad fue un bom- bardero, lo mismo que los demás franceses, de características medias. Los Potez 54 fueron el caballo de batalla de la escuadrilla de André Malraux («Es- cuadrilla España») y todos llevaban una gran letra
La AmciON en la Guerra de España 83 Tripulantes de «Katiuska» f:na imagen de tripulantes del bombardero soviético Tupoliev SB «Katiuska» Este aparato era lo mejor de la indrustria aeronaúitca soviética, v en España causó verdadera sensación, tanto a usuarios como a enemigos. blanca identificativa en la deriva. Fueron relegados a la llegada de los «Katiuska» soviéticos. Los similares Marcel Bloch 210, con tren retráctil y 1.600 kg de bombas, tuvieron igual inmerecida fama y trato. Al Breguet 460 Vultur le cupo el trágico honor de ser derribado en la costa de Genova por la artillería an- tiaérea de un buque no identificado. Tupoliev SB Katiuska En octubre de 1936, poco antes que los 1-15 e 1-16, apa- recieron sobre los cielos de España los primeros bimo- tores de bombardeo de tren retráctil que entraron en combate en el mundo: eran éstos los Tupoliev SB, co- nocidos en España como «Katiuskas» y «Martin Bom- ben». Eran de construcción enteramente metálica, con alas provistas de flaps y tren retráctil hidráulico. Se trataba de un esbelto monoplano de construcción enteramente metálica: de ala media en voladizo, con flaps y tren retráctil, su planta de potencia la constitu- ían dos motores soviéticos M-100, copia bajo licencia del Hispano-Suiza 12Y. Su limpia línea aerodinámica, unida a la potencia de sus motores, le permitía alcanzar la in- igualable -para 1936- velocidad máxima de 430 km/h. Estos rapidísimos aviones marcaron un hito en la con- tienda, ya que f ueron capaces de bombardear con total impunidad los principales aeródromos de la retaguar- dia nacional, tales como Sevilla, Salamanca, Cáceres o Granada. Como afirma Jesús Salas, los «Katiuskas» tras- tocaron los términos en que se venía desarrollando la lucha aérea en España. Otro factor importante lo constituían sus rapidísi- mas ametralladoras ShKas, en montaje frontal doble y
84 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española accionado manualmente, y eléctrico en la dorsal. Po- día transportar una gran panoplia de bombas que iban desde la más ligera de un kg hasta la pesada FAB de 500 kg, en combinaciones que no excedieran de los, no ex- cesivamente elevados, 600 kg de peso total (seis de 70 kg más cuatro de 15, ó bien seis de 100 kg, ó dos de 250 kg más cuatro bombas contrapersonal). Los «Katiuska» fueron protagonistas del bombardeo del acorazado «Deutschland», en un intento de internacionalizar aun más la guerra. Podían montar una cámara fotográfica. Tras un año de clara superioridad, poco a poco su ve- locidad empezó a dejar de ser impedimento para los ca- zas, lo cual, junto con la facilidad de incendio de sus tan- ques de combustible, ya que en un principio iban desprovistos de depósitos autosellantes, y su blindaje era, únicamente, una plancha de 9 mm para el piloto, su delicado mantenimiento en campaña, le hicieron su- frir numerosas pérdidas y ceder su primacía. \o obs- tante, se le fueron introduciendo mejoras que alargaron su eficacia: motores sobrealimentados, oxígeno para los tripulantes por encima de 6.000 metros, calefacción eléc- trica en los monos de vuelo de origen americano -me- diante batería de 24 voltios-, interfono entre los tripu- lantes, así como las chapas de protección y los tanques de combustible con sellado interno de caucho. Los «Su- per Katiuska», ó SB bis, fueron enviados por la URSS en grandes cantidades (entre 60 y 90) al final de la gue- rra, pero no llegaron a cruzar la f rontera; estaban equi- pados con motores M-103 de 990 Cv y hélices tripalas de paso regulable. Sección de cola Tupohev SB «Katiuska» (Ilustración: Un ARTE)
La A\ iación en la Guerra de España 85 Avión di bombardeo Heinkel He 111 Los Bombarderos alemanes Cuatro Heinkel He 111 B. del tipo que llegaría a ser mí- tico bimotor de bombardeo medio, fueron enviados a Es- paña en febrero de 1937 para su evaluación en combate, seguidos de cinco más en mayo. Eran de la versión B-1. cuya planta propulsora la constituían sendos motores Daimler Benz 600C de 880 Cv, los cuales le permitían al- canzar los 370 km/h, una velocidad máxima superior a la de los «Chatos», la cual se veía reducida con la carga de sus 1.500 kg de bombas, pero, aun así, inicialmente se le empleó sin escolta de caza, sobre todo de noche. Un año más tarde llegarían Heinkel He 111 El y E3, dota- dos de motores Jumo 211 de 1.100 Cv de potencia, 395 km/h de velocidad máxima y capacidad para 2.000 kg de bombas. Hasta octubre de 1937 no se creó dentro del K/88 la primera patrulla constituida por pilotos españoles y, con la llegada de más aparatos del modelo E, los del mo- delo B fueron pasando al Grupo 10-G-25 de la Aviación española. Como en el caso del He 111. los prímeros Domier Do 17 E, versión de bombardeo de este bimotor de finísi- mas líneas apodado «Lápiz Volador», se incorporaron al VB/88 en febrero de 1937, junto con los inviables Jun- kers Ju 86. Todos ellos pertenecían ya a la nueva gene- ración aeronáutica y eran las primicias del /// Reich en materia de bombardeo: enteramente metálicos, tren re- tráctil, etc. El Domier Do 17 era un monoplano alemán de ala alta, apto para el bombardeo (750 kg de bombas), aunque la «Cóndor» lo empleó preferentemente en mi- siones de observación y reconocimiento a larga distan- cia, para lo cual las versiones F y P estaban convenien- temente dotadas de equipos fotográficos. Sus motores Dornier Do 17 Los primeros ejemplares de e$te aparato llegaron a paña para incorporarse a latinidad experimental ^’bardeodela Legión fondor, llamada VB/88.
86 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española eran dos BMW Wserie 9 en los modelos E y F y dos BMW 132/serie 1 en el P. Según motorizaciones, su ve- locidad máxima oscilaba entre 330-400 km/h (550 km/h en picado el E). El Do 17P estaba completamente des- armado, pero llevaba cuatro cámaras fotográficas ins- taladas en la bodega de bombas, en la que también iba un depósito auxiliar de combustible; en estas condicio- nes su alcance eran 1.600 km. El que se haría famoso como Stuka, el Junkers Ju 87, era un robusto mono- plano de ala en forma de W, biplaza, en- teramente metálico y con tren fijo de característico carenado. Aunque se sabe que uno de los prototipos se empleó contra el Cinturón de Hierro, lo cierto es que a finales de 1937 llegaron tres Junkers Ju 87 A, los cuales entraron en combate por pri- mera vez el 17 de febrero, en las postrimerías de la Ba- talla del Alfambra (Teruel). El Ju 87B podia llevar una bomba de 500 kg bajo el fuselaje y cuatro de 50 en las alas, mientras que el «A» solo cargaba la de 500 si de- jaba en tierra al ametrallador, portando, normalmente, una de 250; el armamento fijo en el «B» pasó a dos ame- tralladoras en las alas, más la móvil dorsal. Este expo- nente adelantado y excepcional de la aviación de ataque en picado, gracias a sus frenos especiales, tuvo también en España sus primeros días de gloria -destrucción de los puentes sobre el Ebro al comienzo de esa batalla- y sus primeros derribos a manos de la antiaérea enemiga. Junkers Ju 87B El que sería mundialmente famoso Stuka realizó sus primeras misiones de bombardeo en ptcado en la Guerra de España.
La A\ iación en la Guerra de España 87 Savoia Marchetti SM. 81 hic el primer avión militar italiano enviado por Mussolim como ayuda a los sublevados en España Los Bombarderos Italianos El Savoia Marchetti SM. 81 era un trimotor de ala baja y construcción mixta madera-metal, dotado de varias motorizaciones, que iban desde los Piaggio PX RC.35 de 700 Cv a los Gnóme-Rhóne 14K de 740 Cv, pasando por los Alfa Romeo 125 RC.35 de 680 Cv, motores estos últimos que portaban la mayoría de los aviones pre- sentes en España. Disponía, como armamento defen- sivo, de cuatro ametralladoras Breda-Safat de 7,7 mm, en torretas eclipsables dorsal y ventral, accionadas hi- dráulicamente en dirección -sistema Riva-Calzoni-, y dos Lewis laterales del mismo calibre. Podía transpor- tar 2.000 kg de bombas, según las siguientes combina- ciones: cuatro de 500 kg ó cuatro de 250 kg estibadas horizontalmente; 16 de 100 kg estibadas verticalmente (su peso real era de casi 130 kg); 28 de 50 kg (realmente pesaban cerca de 70 kg); 56 de 31/24/20/15 kg; ó 1.008 incendiarias de dos kg. Aunque de concepción más an- tigua y bastante más lento que el SM.79, estábil bien ar- mado y podía transportar una mayor carga de bombas. Contaba con un radio transmisor RA 3501, un receptor AR5, un radio goniómetro P63N y un cámara OMI30. En España cumplió con su papel perfectamente hasta el final de la guerra. El SM. 79 era un trimotor de bombardeo de moderna concepción, construcción mixta, cuyo fuselaje estaba conformado por una estructura tubular de acero sol- dado, recubierta de duraluminio en la parte delantera y de tela en las secciones traseras, sólido, con tren re- tráctil v dotado de motores Alfa Romeo 126 RC.34 de 780 Cv. Su armamento defensivo era muy poderoso, Savoia-Marchetti SM. 79
88 ARMAS Y UN.FORMES DE LA GDERRA_OyU-ESPAÑOLA Fiat BR. 20 «Cicogna» Derecha y abajo. Bimotor monoplano de reconocimiento y bombardeo fabricado por la casa Fiat y empleado en combate en la Guerra de España. (Ilustración: J. López Caeiro) Emblema Centro. Los aviones italianos destacados en Baleares llevaban inscrita la letra *M» -por Mussoltni- en el circulo negro del fuselaje. pues contaba con tres ametralladoras Breda-Safat de 12,70 mm, con campos de tiro ventral, dorsal, que le daba el característico aspecto de llevar «joroba», y fren- en junio de 1937. Estos aviones realizaron sus prime- ras misiones en el frente de Aragón sin escolta de caza, dada su velocidad -340 km/h- y cota de vuelo -hasta tal, y una Lewis de 7,7 mm, para hacer fuego 9.000 m-, ventajas que perdió, sobre todo la al- desde las ventanas laterales. El ofensivo con- sistía en tonelada y media de bombas en di- ferentes configuraciones. Fue también el i bombardero italiano más importante de la I Segunda Guerra Mundial. En ambos con- flictos se ganó el aprecio de sus tripulacio- nes de cuatro o cinco hombres por avión. El Fiat BR-20 «Cicogna» (cigüeña) era un bimotor monoplano de tren retráctil, con cometidos de recono- cimiento y bombardeo, de los que tres llegaron a España tura, frente a los 1-16 tipo 10. Su armamento estaba compuesto por cuatro ametrallado- ÍL ras Breda de 7,7 mm o por dos de estas ar- mas, en posición ventral (retráctil) y fron- tal, en torreta Breda R, y una tercera dorsal de 12,70 mm en torreta semirretráctil Fiat M1; inicialmente el puesto dorsal era una to- rre DR armada con dos Breda de 7,7. Podía transportar 1.600 kg de bombas, a razón de cuatro de 250 kg y otras de menor peso. Podía montar una cámara fotográfica vertical AGR61 en la bodega de bombas.
1 La Aviación ex la Guerra de España 89 Emblemas ¿05 portaban diversos tipos de aviones italianos. 4 la izquierda, el del XII Grupo de Bombardeo «Sorci Verdín ratones verdes qtte portaban los Savoia SM. 79 y a la derecha la cabeza de cigüeña que llevaban los Fiat BR. 20. (llustraciimes: UriARTE) Los Grandes Hidros Además de los Domier «Wal» (ballena) autóctonos, que fueron los mejores hidroaviones en su momento y que ju- garon su papel -a pesar de estar algo envejecidos- como aviones de reconocimiento, transporte -hasta 11 perso- nas como «sardinas en lata» en el Paso del Estrecho- y bombardero (700 kg de bombas en las alas), y otros ti- pos menores de la Aeronáutica Naval, en la Guerra Civil se emplearon muchos y variados hidros (Arado 95, Fair- child 91, Heinkel 60, Heinkel 115, Junkers Ju 52 3/m W, Savoia Marchetti S-55X, Seversky SEV 3). Merece la pena destacar los grandes bombarderos, los cuales tuvieron una importante actuación contra el tráfico naval y las in- fraestructuras costeras. Los hidros italianos más importantes fueron los Cant Z. 501 y Cant Z. 506. El primero era un hidrocanoa, mo- nomotor, monoplano de ala alta, dotado de un Isotta- Fraschini Asso XI RC. 15 de 840 Cv, que le proporcionaba 275 km/h de velocidad máxima y un gran radio de ac- ción (2.600 km); montaba cuatro ametralladoras Breda de 7.7 mm y podía transportar una carga de 650 kg de bombas; la tripulación la componían cuatro hombres. Llegaron 10 ¿i España. El Z-506 fue el mejor hidroavión italiano de la época; trimotor (Alfa Romeo 126 RC.34 de nueve cilindros en estrella de 780 Cv) monoplano de ala media, estaba provisto de dos grandes flotadores; contaba con cuatro ametralladoras, dos de 12,70 mm y otras dos de 7,7 mm y podía transportar una carga de 1.000 kg de bombas a 365 km/h de velocidad máxima, con una autonomía de 2.000 km; componían su tripu- lación cinco hombres. Ramón Franco pereció en uno de los cuatro aparatos que llegaron a España.
90 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española Emblemas de hidroaviones Izquierda. Emblema empleado por la Escudrilla de hidroaviones de la Legión Cóndor (AS/88). Derecha. Emblema que llevaron los Heinkel He 60 de la Escuadrilla española de hidras. (Ilustraciones: UriARTE) El Heinkel He 59B-2 «Zapatones» era un hidroavión biplano, con dos flotadores y otros tantos motores, con cometidos de reconocimiento marítimo y bombardeo. Estuvo encuadrado en la Escuadrilla de Reconocimiento Marítimo (AS./88) de la Legión Cóndor, con bases, pri- mero en Puntales (Cádiz) y El Atalayón (Melilla), y des- pués en Pollensa (Mallorca); se emplearon, sobre todo, en reconocimientos, ataques a puertos del Mediterráneo e interceptación de las co- municaciones terres- Cataluña. Heinkel He 59 Fueron los hidroaviones más voluminosos empleados en el conflicto español de 193t> 39. k\. Como armamento contaba con sendas ametrallado- ras MG 15 en puestos ventral y dorsal, y otra, o un ca- ñón de 20 mm Lb-201, en el puesto proel. Tenia capa- cidad para llevar hasta 1.000 kg de bombas en bodega interna (20 de 50 kg), o de forma externa una bomba 500 kg o un torpedo de 1.000 kg bajo el fuselaje. Otras combinaciones externas eran cuatro bombas de 250 kg o cargas de profundidad de igual peso, en soportes PVC 503, o dos de 500 kg. En los bombardeos nocturnos a objetivos costeros, apagaban los motores mucho antes de llegar al objetivo y se aproximaban planeando, bombardeaban a 300 me- tros de altura y encendían motores después de largar las bombas. El Hauptmann Martín Harlinghausen hundió con un torpedo LT F-5 el vapor inglés «Thorpeness (4.798 Tn), en Valencia, la noche del 21 de junio de 1938
LajAviación en la Guerra de España 91 Talleres de Guernica Aquí se fabricaban las bombas de aviación «Híspanla A-6 de 50 Kg. Heinkel He 46 En la parte inferior se ven las bombas alemanas A-6 de 50 kg. El armamento lanzable empleado por AMBOS BANDOS Bombas de anteguerra Durante la Guerra de África, finalizada en 1927, fueron reglamentarias las que aparecen en el cuadro inferior; posteriormente aparecieron las denominadas A-6, B-3, B- 4 y C-5. Es razonable suponer que en 1936 se siguiera al- macenando una reserva de parte de las mismas. Los Talleres Guernica S.A., junto con Experiencias Industriales S.A. (EISA, en Aranjuez), fabricaron la ma- yoría de estas bombas, e incluso otras de hasta 200, 300 y 500 kg. Guernica S.A. denominaba Hispana o Híspa- nla a sus bombas; estos talleres crearon también la bomba «Hidrostática» -carga de profundidad- y desde 1925, la espoleta de ojiva y hélice Hispania. Este artifi- A-l Explosiva de 10 kg Cargada conTrilita A-2 50 kg Explosiva Amatol A-3 100 kg Explosiva Amatol A-4 6 kg Explosiva Trilita A-5 12,5 kg Explosiva Trilita. Hispania Mod. 1926 A-6 50 kg Explosiva Trilita B-l 7 kg Incendiaria Gasolina B-2 1 kg Incendiaria Fósforo y aluminio B-3 0,2 kg Incendiaria Magnesio y óxido B-4 4 kg Incendiaria Parafina y algodón pólvora C-l 50 kg De Gases Iperita C-2 10 kg De Gases Iperita C-3 C A 26 kg De Gases Fosgeno C C 10 kg De Gases Cloropicnna 20 kg De Gases Iperita cio estaba compuesto por un cuerpo de latón y cinco pa- las de la hélice de calamina, cuyo vástago central, por la rotación de las palas sometidas a la comente de aire producida por la caída, dejaba en libertad al percutor, actuando de seguro de distancia. También producían una tipo «botón» -a percusión- para bombas menores. La Aeronáutica Naval había comprado diversos mo- delos de bombas en Inglaterra durante la Guerra de África, incluso bombas de gases sistema Pickew. Algu- nas de las convencionales llegaron a julio de 1936 como dotación de los aviones navales, como las Hale «Heavy Case MK 1I/C» de 12 Ib, conocidas en la aviación repu- blicana como R5, de fragmentación-explosiva de 5 kg; y también las panzudas HE. RL. de 112 libras modelo Mk 1, de unos 55 kg. Con relación a las de gases recordemos, de nuevo, que durante la Guerra de África el empleo de estos agre- sivos era totalmente legal, y sólo se prohibieron, y no de forma total, tras la implantación del Protocolo de Gi- nebra de 1925, siendo España una de las primeras na- ciones en ratificarlo en 1929. Cruz Laureada de San Fernando Era la máxima condecoración española.
de la Guerra Civil Española Lanzabombas artesanal Iba montado en un Fokker F-Vllb 3m civil, militarizado durante la contienda. Bomba FAB-50 de 50 kg Fue recuperada en posguerra — Improvisadas por ambos bandos — Ante la ausencia de bombas reglamentarias, por no dis- ponerse de ellas o agotarse rápidamente sus existencias, ambos bandos utilizaron durante lo primeros meses de la guerra, gran variedad de proyectiles de mortero y de artillería provistos de improvisadas aletas, e incluso gra- nadas de mano -sólas o unidas a botellas de gasolina-. Veamos algunos ejemplos: En el Parque de Artillería de Burgos, el comandante Del Monte consiguió realizar bombas de 45 y 60 kg con proyectiles de artillería de 155 y 210 mm, a los que hizo soldar en el culote un estabilizador hecho con cuatro ale- las en forma de cruz. Inicialmente se lanzaron a mano y luego se utilizaron unos lanzadores externos, cons- truidos con unos largueros adosados horizontalmente al fuselaje, de manera que, al inclinar el soporte, se ha- cía resbalar las bombas. Varios sistemas de lanzamiento similares se utilizaron también en el bando contrario, incluso en los Fokker F-VIlb civiles, como muestran las fotos del codificado EC-PPA lomadas en el aeródromo de Sariñena, con una bomba Hispania de 125 kg, en sep- tiembre de 1936. Posteriormente, diseñó un lanzador en «nido de abeja», para seis bombas de 50 kg, formado por otros tantos prismas adosados verticalmente entre sí y al cos- tado del avión -normalmente del tipo «Dragón Rá- pido»-, cuyo dispositivo de lanzamiento era una barra horizontal que las sujetaba por el culote. Bombas de aviación Diversos tipos y modelos de bombas de aviación, en servicio con la Aviación Militar española desde los años veinte. Laureada de Madrid Era la máxima co"d‘c°'j]ic¡0 instituida durante el conthc- por el gobierno de la
La Aviación en la Guerra de España 93 = republicanas reglamentarias Las Aviación de la República normalizó, al menos, los siguientes tipos de bombas: • Explosivas/fragmentación, incluyendo en este con- cepto las de demolición o «generalpourpose»: R-5 (5 kg), R-10 (10 kg), «Maunaiz-Sasia» (11 kg), R-20 (20 kg), R-25 (25 kg), R-50 (50 kg), R-70 (70 kg). Las In- dustrias de Guerra de Cataluña -CIGC- construyeron, inicialmente de forma independiente, bombas de frag- mentación de 12 -copia de la A5-, 70, 250 -copia de la soviética ZAB-50-TG según la CIGC- y 500 kg, ade- más de una incendiaria. A finales de septiembre de 1937, un informe de la Comisión de Industrias de Guerra afirmaba haber producido 71.619 bombas de aviación. Durante la guerra, la fábrica Elizalde (Bar- celona) fue colectivizada con el nombre de SAF 8 y dedicada a la fabricación de material de guerra, es- pecialmente bombas de aviación de 250 y 500 kg. • Perforantes/antiblindaje: envuelta de una sola pieza y ojiva reforzada R-30 (32 kg), R-60 (60 kg). • Incendiarias: «Baby» -de 0,35 kg, fabricada desde 1926 por la Unión Española de Explosivos-, «Amiga» (1,25 kg), «Reus» (12 kg); normalmente la composi- ción de estas bombas era a base de una envuelta de «Elektrón» -aleación muy ligera de manganeso y alu- minio, que fundía con facilidad- y carga de Termita (aluminio, óxido de hierro y óxido de cobre/manga- neso). Al final de la guerra, la Hispano-Suiza de Bar- celona tenía pendientes de terminación 80.000 bom- bas incendiarias CAM-2, de las que había entregado 18.850. Seguramente éstas son las que la Comisión de Industrias de Guerra describe como «de magne- sio» y que tenían unas perforaciones en el cuerpo para dejar salir el mismo. Y hablando de producción, hasta su ocupación por los nacionales, los Talleres Guernica, sitos en el famoso pueblo bombardeado, fabricaban 500 bombas diarias lipo A-5 de 12,5 kg. |É GENERALIDAD DE CATALUÑA 500
94 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española APROXIMACIÓN A LAS BOMBAS ENVIADAS POR LA URSS (Fuente: G. Howson) Expedición. Barco Llegada N° y tipo de bombas Y-14. Darro _________ 3O-XII-36 17.500 en total Y-l7.Aldecoa 5-11-37 12.700 (200 de «penetración profunda») Y-27. Escolano 29-IV-37 I 1.700 en total Y-28. Cabo Santo Tomé l-V-37 10.750 (3.750 de 20,6.000 de 50 y I 000 de 70 kg) Y-31 Sac-2 21 -V-37 7.000 (6.000 de 50 y 1.000 de 70 kg) Y-33.Artea Mendi l-VI-37 1.670 (650 de 50. 1.000 de 100 y 20 de 250 kg FAB) Y-34. Aldecoa 21 -VI-37 3.405 (1.350 de 50.2.000 de 100.40 de 250,15 de 500 kg FAB) Y-36. Darro I0-VIII-37 8.815 bombas incendiarias ¿’Winmpeg 6-IV-38 7.724 sin especificar i Francesas Las fotos tomadas al Potez 54 letra F, decorado con la frase: «Aquí te Espero», que fue derribado en septiembre de 1936, muestran claramente, bajo sus semi-alas, cua- tro bombas francesas de 100 o 125 kg. Se utilizaron también bombas esféricas que descen- dían sujetas por paracaídas y cuya espoleta era de pén- dulo. Sin duda se utilizaron otros tipos de los que des- conocemos detalles. Más adelante haremos mención a las de gases de 240 kg -lo mismo que a las de igual tipo rusas, alemanas, inglesas y nacionales-. mb Soviéticas (o al menos catalogadas como rusas Sus códigos actuales (norteamericanos) son letras A0 para las de fragmentación/contrapersonal, ZAB paralas incendiarias/fumígenas y FAB para las de demolición, se- guidas del peso en kg. • AO-1; reforzadas con un zuncho metálico interior al- canzaban los 2,5 kg. • AO-10; como las del «Delfín» expuesto en El Kursaal de San Sebastián. • AO-20 (R-20); eran proyectiles de artillería ingleses de calibre 114,3 mm (4.5 pulgadas) y rasos de 10. y 122 dotados de aletas. Sus pesos estaban entre los 2 > y 22 kg, sus longitudes rondaban los 760 mm y sus cargas explosivas los tres kilos. Tenían una espoleta de ojiva y hélice. • ZAB-25 incendiaria; espoleta de cola, dentro de un sector cilindrico. • FAB-50 M2 y M6; antiguos proyectiles de artillen'1 de 152 y 155 mm. Tenían una espoleta de hélice tn el culote y cuatro grandes estabilizadores sujetos cc dos aros. • ZAB-50 TG (R-50), cuyas dimensiones eran ae - mm de diámetro y 1,11 m de largo; tenían cuatio tas y la misma espoleta de ojiva que la AO-20. • De 70 kg (R-70) • De 100 kg • FAB-250 • FAB-500 Bombas . Arriba. R-50 (ZAB-50) de los aviones de ataque RZ ? Izquierda. El derribado Pote- «Aquí te espero», niuestr • bombas francesas de 100 *l>
LA Guerra de España 95 Bombas 40- 10 del Grumman G-23 - Delfín»» expuesto en el Kursaal. Espoleta Abajo. Espoleta de culote, situada entre las aletas de la FAB-50 M-6. Todas las anteriores están documentadas, en pane por el recuento parcial que proporcionó Gerald Howson, de las suministradas (ver cuadro de la página anterior). Además en la exposición que el Servicio de Recupera- ción Nacional realizó el Kursaal de San Sebastián, en 1938, se exhibieron otras bombas, algunas distintas de las an- teriores y catalogadas allí como rusas, aunque, segura- mente, no todas lo eran. Se trataba de las siguientes: • De demolición de 250 kg; con espoleta de ojiva a per- cusión y cuatro grandes aletas. • De demolición de 200 kg; «panzuda» y con cuatro ale- tas pequeñas; con una espoleta en la ojiva y otra en el culote. Aparentemente, de esta bomba se han «pes- cado» dos en el fondo del Cantábrico; una de ellas fue desactivada por los TEDAX de la Guardia Civil el 20 de marzo de 1985, con el resultado de una in- toxicación por humos y el dictamen de que contenía agresivos químicos; sus restos se pueden contemplar en la colección-museo de la jefatura de ese servicio en Valdemoro (Madrid). • De demolición de 100 kg; aletas unidas con dos aros; espoletas en ojiva y culote. • De demolición de 90 kg; cuatro aletas de forma es- pecial y dos espoletas. Otra similar de 70 kg; «panzuda», con cuatro pe- queñas aletas unidas por un aro y un resalte poste- ar Espoleta de culote. Lanzada por los «Katiuska». Seguramente soviética. • De 50 kg antipersonal; con grandes aletas unidas por un tirante ancho. • Antipersonal de 40 kg; muy «panzuda» y con cuatro aletas. • De 25 kg contrapersonal; muy alargada y con cuatro aletas. • De 20 kg; con grandes aletas unidas por dos grupos de pequeños tirantes. Seguramente era una variante de las AO-20 soviéticas. Como resumen, diremos que los Servicios de Mate- rial del que, tras el fin de la guerra, seria conocido como Ejército del Aire, recuperaron para su uso militar o in- dustrial -en ocasiones tras su desbarate- bombas de las siguientes clases (peso en kilos): 750, 500, 350, 250, 120, 100, 75, 50, 32, 25, 20 largas, 20 cortas, 10 y 1.
La Aviación en la Guerra df. España 97 1 « V oue reflejaban la factoría de fabricación, 1*1 eSpOieta J' * _ fecha v el lote; «Rli.S.1936 22d» significa que había fabricada por Rheinmetall-Borsig AG. en Soem- \ ,rda durante 1936 y que pertenecía al lote 22d. El sub- tipo de espoleta lo definía el número de su retardo, que llevaba troquelado dentro de un círculo y que aquí se ha puesto entre paréntesis. En nuestra güeñ a se utili- zaron las del tipo 5 y también las del 15. El retardo se conseguía por medio de una galleta de pólvora y su du- ración era exactamente 5 o 15 décimas de segundo; la modelo 15 era la usada en bombardeos en picado, pues protegía más de la explosión al avión que la lanzaba. Su condensador se descargaba, caso de no explosionar, a las setenta y dos horas de haber sido lanzadas, quedando inertes; la cadena de fuego la constituían, además, sen- dos cebos y multiplicadores. En ocasiones se sustituye- ron estas espoletas por las mecánicas de percusión «His- pania Modelo Ebro», de igual forma externa, las cuales aparecieron por aquella época. La carga de estas bombas era, normalmente, trilita, pero las de 50 y 250 kg podían llevar amonal, y la de 50, amatol, en algunas ocasiones. También había bombas alemanas incendiarias de 4 y 1 kg (BIPE o B1 El; 50 mm de diámetro y 350 de alto), a base de termita, y una fumígena de 50 kg (Clorhidrina). Las características de la de 1 kg eran: 34,2 cm de largo, 5 de diámetro y 360 g de termita. Esta bomba «de ra- cimo», pues se lanzaba desde contenedores, fue utilizada en el conflicto Ifni-Sahára, en 1958. El famoso piloto de caza alemán Adolf Galland dejó constancia en sus memorias, al hablar de la batalla de Brúñete, del empleo experimental por parte alemana de depósitos de gasolina unidos a pequeñas bombas, a modo de «napalm» rudimentario. Pero mucho antes, en los ataques de la aviación republicana a la ciudad de O^edo, se usaron reiteradamente, por parte de «La Glo- osa>>. dispositivos similares que provocaron grandes in- dios en aquella heroica y sufrida población. Bombas de aviación Arriba derecha. Efectos de una bomba alemana una calle del Madrid cercado. Abajo. Diferentes tipos y modelos de borní alemanas
,8 Armas y unwormbsdelaGuerkaCmlEspañola ii Italianas (legionarias) Las bombas italianas empleadas, hasta julio 1938. fueron 563.000. de nueve modelos distintos. 800 2.504 3.681 150 418 361 198 594 Bombas italianas hasta julio de 1938 (Según Jesús Salas Larrazábal) CLASE (kg) NÚMERO TONELADAS 250 3.053 763.2 100 8.000 100 25.041 50 73.630 20 7.503 15 27916 12 2 2 21.748 99.080 297.050 Sección de bomba Sección de bomba italiana de 50 kg. Bombas italianas Izquierda. S-79 soltando bombas de 100 kg. Abajo. Depósito de bombas italianas en Ávila. El citado comandante Del Monte, del Parque d \ tillería de Burgos, dejó constancia de que a primer.,, agosto de 1936. llegaron las primeras bombas exiI iri jeras de 100 kg. a las que hubo de dotar de un multi plicador en sustitución del Skoda original, hay qUe -v ner en cuenta que gran parte del arsenal italiano era «presa de güeñ a» a los austríacos o derivado de sus pro- duelos. Para el general e historiador Ramón Salas, los italianos aportaron más de 16.720 toneladas en total pero esa cantidad aumenta hasta las 19.084 toneladas de bombas lanzadas, y 1.042.000 cartuchos disparados según los datos de los historiadores italianos Rovighi y Stefani, todo lo cual nos da una idea del posible total La carga era de trilita, aunque las bombas de 50 y 100 kg hechas en España podían estar cargadas con amonal o amatol. Podemos suponer que prácticamente
La Aviación en la Glerra de España 99 todos los modelos de bombas en servicio en Italia vi- nieron a la Península (ver cuadro). Había otras dos bombas incendiarias de 2 y 20 kg- ambas eran de envuelta de electrón y carga de termita, aunque la de 2 kg llevaba también un pequeño depó- sito de gasolina y era de forma cilindrica. En muchas ocasiones ha sido confundida con una granada de ti^o incendiario. Las espoletas italianas eran la «percutor universal», para la bomba de fragmentación de 2 kg; la de ojiva a percusión de la bomba de 12 kg, con vástago y hélice de seguridad. Variantes de vástago y hélice eran usadas en las de 15/50/100/250/500/800 kg, con posibilidad de emplearse en ojiva y culote; cada tipo de bomba llevaba una espoleta distinta, aunque de funcionamiento muy similar, y no intercambiable. CARACTERÍSTICAS DE LAS BOMBAS ITALIANAS EN SERVICIO EN 1936 Tipo Peso Peso (kg) Diámetro (Peso, Modelo) Total Carga Cuerpo en kg Explosiva en mm 800 Modelo 28 800 357 458 500 Modelo 28 500 220 458 0 250 Modelo 28 250 120 446 Mina de 101 104 30 260 Mina de 100 100 27.5 252 Esférica de 70 70 44 400 IP 70 kf Torpedín de 50 50 25 150 Mina de 31 31 10.5 162 Torpedino de 21 24 12 162 Incendiaria de 20 20 7 de Termita 160 Mina de 15 15 5.6 120 Bomba de 12 12 1.8 90 «Spezzone» de 2 2 0,36 70 Incendiaria de 2 2 70 «Dispersoide» 40,6 1 235 « Evaporoide» 55 0,175 248 Incendiaria de 1 1.34 0.485 70 4500 De Ejercicio 4,5 0.4 82 De Ejercicio 10 II 0.435 Ancho Longitud Total Total mm mm 458 3.560 458 2 590 453 2020 285 1.100 254 1.233 — —- 720 190 800 190 775 860 160 790 95 823 70 150 Bombas de aviación italiana Arriba. Cuerpo de una bomba de 100 kg. Abajo. Torpedín de 50 kg. 273 250 986 250 820 70 150 133 400 132 450
ioo Armas y uniformes de la Guerra Civ il Española — Nacionales Todas las bombas alemanas, italianas, e incluso las rusas capturadas, de 1 a 250 kg, y las correspondientes espole- tas, se llegaron a fabricar durante la guerra en el bando nacional. Al menos cuatro tipos de fragmentación/demo- lición, de 70, 100, 150 y 250 kg, se fabricaron con la de- nominación genérica de «Nacional». El Parque de Artillería de Burgos montó talleres de carga de bombas en Briviesca, Santa Olalla, Calzada de Bureba, Pancorbo, Miranda e Izarra -para bombas «ne- grillas», desde octubre de 1937, y «legionarias», desde di- ciembre de ese año-. Las bombas negrillas de 250 kg las cargaba el Parque de Valladolid, y las de 50 kg (vacías) la fábrica de Zumárraga. La Fábrica de Artillería de Sevilla construyó bombas A-5 (12 kg) y A-6 (50 kg) españolas. También se fabricó la incendiaria Hispana «Baby», de Primera fila la: «AZC 10». bombas incendiarias de 4 kg y explosivas de 10k 2a: Idem completa. 3a: «A5M», bombas de 10 kg alemanas (Segunda Guerra Mundial) 4a: «A tiempos Mod. 28», bombas de iluminación e Hispana de SO .. 5a: Otra versión de la anterior, bombas de iluminación e Hispana de SO kg 6a: «Hispana» primitiva, para bombas de 10 kg. Ita. 7a/b: «M 25». para bombas de 50 y 100 kg Ita. 8 a/b/c: «M 26» para bomba-mina de 100 kg (con multiplicador). Ita. 9 a/b/c:Variante de la anterior, bomba-mina de 100 kg (con multiplicador) 10 a/b/c: «M 27» para bombas de 250 kg Ita. Segunda fila | b: «Hispana» modificada, bombas de 12 kg contrapersonal. Ita. 2b: «Universal Modelo 21». bombas de 2 kg incendiarias y explosivas Ita 3b: «Universal» legionaria, bombas de 2 kg incendiarias y explosivas Ita 4b: Sin cartela. 5b: «Santiago-Mendi». bombas de 10 kg. Esp 6b: Otra «Santiago-Mendi» similar. 7a/b: «M 25», bombas de 50 y 100 kg. Ita. Tercera fila forma cilindrica y sencilla construcción, cuya espoleta era un cartucho de caza. Todo ello no son más que datos parciales de una rea- lidad mucho más amplia, aunque desconocida, basada en la movilización industrial. Ic: «GAMA» (seccionada), para bombas de 50, 250 y 500 kg.Alem. 2c: «EC 50 EBRO», bombas de 50.250 y 500 kg. Esp 3c: Espoleta eléctrica alemana «ZC 50» para bombas de 50,250 y 500 kg 4c: Espoleta «Delta», bombas de 10 kg.Alem. 5c: Espoleta «M 27». bombas de 250 kg. Ita. 6c: Espoleta «M 23», bombas «mina» de 15 kg. Ita. 7c: Espoleta «M 24», bombas incendiarias de 20 kg. Ita. Espoletas Diversas espoletas empleadas en las bombas de la Aviación nacional. (Museo del Aire) CUADRO DE ESPOLETAS MUSEO DEL AIRE la 2a 3a 4a 5a 6a _____________________________________ Ib 2b 3b 4b 5b 6b 7a/b 8a/b 9a/b lOa/b/c le 2c 3c 4c 5c 6c 7c 8c 9c
La Aviación en la Guerra de España ioi Otras bombas Ambos contendientes emplearon también bombas de ilu- minación -en su interior iba un cohete que hacía des- plegar un paracaídas que sujetaba la bengala-, tanto para guiar a los propios bombardeos como para avxida en los aterrizajes nocturnos; los dos primeros derribos noctur- nos de la historia, reclamados por los pilotos rusos Ana- toli Serov y M. Yakushin, la del 26 de junio de 1937. fue- ron facilitados porque los Junkers Ju 52 nacionales atrojaban bengalas sobre los objetivos a batir, según in- novadora idea del capitán Carlos de Haya. También hay que mencionar otras bombas portadoras de diversos ele- mentos, es decir, lo que hoy denominaríamos contene- dores de transporte, empleadas en el Alcázar de Toledo o el Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza. Espoletas Estos elementos imprescindibles de toda bomba debieron ser muy numerosos y variados, prueba de ello es que sólo en el catálogo que editó el Serv icio de Recuperación de la Región Centro, en el año 1942, aparecen dibujados y des- critos un total de veintiséis tipos distintos de espoletas. Entre todas las empleadas por ambos bandos, aproxi- madamente una docena fueron autóctonas; concreta- mente, además de las de preguerra, los nacionales utili- zaron las nuevas «Ebro», «Santiago-Mendi», «Hispana Modificada» y varias copias de alemanas e italiana. Como ejemplo de lo anterior, citemos que la fábrica Hijos de Orbea S.C. produjo, entre otras municiones y a lo largo de la guerra, 2.563.916 de espoletas «Legionaria» (ita- liana) mod. 1910. junto con 60.800 cebos y 51.900 cáp- sulas iniciadoras para bombas legionarias de aviación, así como 4.086 espoletas de aviación «Hispania». Torpedos Los torpedos que podían lanzar los «Vildebeesl» de an- teguerra eran el de 785 kg normalizado en la Aeronáu- tica Naval y el de 967 kg de la Roval Navy; también po- día llevar cargas de profundidad Vickers de 57 kg. Los empleados por la Legión Cóndor en los hidros Heinkel He 59 fueron los LTF-5 sistema Schwartzkopff, fabricados en Noruega por Horten. Bombas Amba Cargando una bomba de 100 kg en un BR 20. Abajo Un » Huevo del diablo» alemán (napalm improvisado}.
LA MARINA

La Marina española en 1936 Podemos definir a la Armada española en 1936 como una Marina a medias entre la modernidad y la mediocridad, involucrada todavía en el desarrollo de varios planes para su mejora, propuestos por diversos ministros desde principios de siglo. El 18 de julio de 1936, los hombres y los navios de la Marina española se repartían entre las bases nava- les principales situadas en El Ferrol (La Coruña), Car- tagena (Murcia) y Cádiz, y las secundarias ubicadas en Mahón (Menorca- Baleares), Ríos y Marín (Ponteve- dra), La Graña (El Ferrol) y Puntales (Cádiz). Además de los buques de superficie, la Armada disponía de dos flotillas de submarinos con base en Cartagena y Ma- hón, y los aviones e hidros de la Aeronáutica Naval, con bases en San Javier (Murcia) y El Prat de Llobregat (Barcelona). Los buques de mayor porte de la Armada española eran los dos acorazados supervivientes del Plan de Es- cuadra Maura-Ferrándiz, denominados «España» y «Jaime I», unos barcos construidos en los astilleros de El Ferrol entre 1909 y 1921 y poderosamente artillados con piezas de la casa inglesa Vickers. Tras los acorazados, la importancia en cuanto a su porte la tenían los cruceros, nacidos a la sombra de la llamada Lev Miranda, aunque construidos durante la dictadura de Primo de Rivera. Eran los denominados «Príncipe Alfonso» (más tarde llamado «Libertad»), «Al- mirante Cervera» v «Miguel de Cervantes», de 7.976 to- neladas de desplazamiento, contando también con ar- la denominada Ley de Escuadra Maura-Ferrándiz (de 7 de enero de 1908) proponía, diez años después del Desastre del 98, la forma- ción de una escuadra digna de ese nombre y de un tejido industrial capaz de construirla y mantenerla. Entre las construcciones con- templadas, había tres acorazados de 15.000 toneladas, denominados «España», «Alfonso XIII» y «Jaime I». El primero, entregado a la Ar- mada el 8 de septiembre de 1913, embarrancó frente a Cabo Tres Forcas, en la costa norte de Marruecos, el 26 de agosto de 1923, perdiéndose definitivamente quince meses más tarde tras un fortí- simo temporal.Tras el advenimiento de la II Republica, el «Alfonso XIII» pasó a denominarse «España», igual que su malhadado hermano. Base naval de Ferrol En 1936 era la más importante de España
,06 ARMAS y UNIFORMES DE LA GUERRaCiVIlESPAÑOLA Carteles Sendos carteles de propaganda de cada uno de los bandos en conflicto tillería de patente Vickers. Otros dos cruceros, el «Re- pública» (anteriormente denominado «Reina Victoria Eugenia») y el «Méndez Núñez», más antiguos que los anteriores, estaban todavía en servicio. Al comenzar la contienda había dos clases de des- tructores; los más antiguos eran tres unidades de la clase Alsedo, construidos en Cartagena entre 1921 y 1925. Los más modernos, eran catorce unidades de la clase Chu- rruca, aunque no todos los buques de este porte esta- ban entregados a la Marina por parte de los astilleros de la Sociedad Española de Construcción Naval. A me- dida que fue posible, se alistaron y entraron en servicio con la Marina republicana. Por último, hemos de citar los cañoneros y los sub- marinos tipos «B» y «C» en servicio. Referente a los ca- ñoneros, hay que aclarar que de los cinco buques en ser- vicio en 1936, dos de ellos (los denominados «Laya» y «Launa»), habían sido construidos en Cartagena por la Sociedad Española de Construcción Naval (S.E.C.N.)en 1911 y 1912, respectivamente. Los otros tres, denomi- nados «Cánovas del Castillo», «Dato» y «Canalejas», eran más modernos. En total, se disponía de doce submari- nos -seis del tipo «B» y otros seis del tipo «C»-. Como unidades menores, no podemos dejar de ha- cer mención a los veintidós torpederos de primera clase construidos a la luz de la Ley de 7 de enero de 1908, en El Plan de Escuadra del almirante, y en- CRUCERO MENDEZ NIÑEZ Se trataba de un buque algo antiguo pero con evidente poder militar. Htzo la guerra en el bando republicano. tonces ministro de Marina, don Augusto Miranda y Godoy, fue promulgado como Ley el 17 de febrero de 1915. Según el mismo, se acometió la construcción de los cruceros «Reina Victoria Eugenia».» Mén- dez Núñez» y «Blas de Lezo»,se adquirie- ron los primeros sumergibles, organizán- dose el Arma Submarina en España, y l°s primeros aeroplanos, con la constitución de la llamada Aeronáutica Naval. Ademas, se planificó la construcción de tres des tructores clase Alsedo. seis submarinos de la llamada Serie «B» y tres cañoneros clase Cánovas del Castillo.
La Marina Española en 1936 107 Acorazado «España» Era junto a su gemelo «Jaime I, el buque de mayor porte y poder ofensivo de la Marina española en 1936. Cuando estalló el conflicto su estado era francamente malo, auque los sublevados le sacaron mucho partido en el Norte. Se hundió en 1937 al chocar con una mina en el Cantábrico. la factoría de la S.E.C.N. de Cartagena. De todos ellos sólo quedaban once en servicio en julio de 1936. También podemos citar la serie de nueve guarda- costas en servicio, todos ellos con nombres de lugares del protectorado marroquí («Larache», «Tetuán», «Ar- cila», «Alcázar», «Uad Martín», etc...), los remolcado- res de altura y de rada o las unidades de tren naval de los arsenales, aunque éstas no tuvieron mayor trascen- dencia y obviamos profundizar en ellas. LOS BUQUES DE LA MARINA DE GUERRA Y SU ARTILLERÍA PRINCIPAL Tras la sublevación del 18 de julio, el Gobierno de la Re- pública ordenó a la mayoría de los buques que estaban en condiciones de hacerlo partir de sus bases y dirigirse a diferentes lugares de la costa española para intentar, con su presencia y sus medios artilleros, aplacar la subleva- ción y hacer acto de presencia en nombre de la legalidad constituida. Así, el «Jaime I», los cruceros «Libertad», «Miguel de Cenantes» y «Méndez Núñez», y muchos de los destructores tipo Churruca, cumplieron las órdenes del ministro de Marina y después de petrolear y alistar a la dotación, salieron a la mar. Lo que ocurrió a partir de ese momento en la ma- yoría de ellos, tras las consignas transmitidas desde la emisora del Ministerio de Marina, desborda los límites de este libro. Sólo diremos que entre el 18 de julio de 1936 y el 30 de agosto de ese mismo año, es decir, en el transcurso de un mes y medio, fueron asesinados un total de 255 almirantes, jefes y oficiales del Cuerpo Ge- neral de la Armada en situación de activo. Según los da- tos más fiables esta cifra supuso la pérdida del 35,3% Buques de la Armada Los dos acorazados de la Marina, el «España» y el «Jaime I», junto al crucero «Libertad» en Cartagena.
108 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española — Tipo de buque Republicanos Nacionales Acorazados L Jaime 1 España (con dotación reducida y pendiente gran reparación, venta o desguace) Cruceros Libertad. Miguel de Cervantes, Méndez Núñez Almirante Cervera (en dique seco). República (en 11 situación), Canarias y Baleares (en construcción en El Ferrol) Destructores Alsedo, Lazaga, Churruca. Alcalá Galiano, Sánchez Barcáiztegui, Almirante Ferrándiz, José Luis Diez Lepanto, Almirante Valdés. Almirante Antequera,Almirante Miranda, Gravina Escaño. Jorge Juan. Ulloa, Ciscar Velasco (en gran reparación en el Arsenal de El Ferrol) (los cinco últimos, en construcción) Cañoneros Laya Dato, Cánovas del Castillo, Canalejas y Lauria Torpederos 1——————————— M — n° 3.14,17.20,21 y 22 n° 2.7.9. 16 y 19 Submarinos B-1. B-2, B-3. B-4. B-5. B-6, C-1, C-2, C-3. C-4, C-5, C-6. D-1, D-2 y D-3 (estos tres últimos en construcción) Buques Escuela - Juan Sebastián de Elcano y Galatea Buque de Salvamento de Submarinos Kanguro Transportes de Guerra Almirante Lobo Contramaestre Casado Guardacostas Tetuán, Dad Lucus, Uad Muluya y Xauen Alcázar. Arcila, Larache Uad Kert y Uad Martín Buques Hidrográficos Tofiño y Ártabro Remolcadores Ciclope, Gaditano, R-11. R-12. R-13, R-14 y R-15 Cartagenero, Ferrolano, Galicia y R-16 Minadores Júpiter,Vulcano, Marte y Neptuno (en construcción) Guardapescas Torpedista Hernández y Marinero Cante Condestable Zaragoza, Maquinista Maclas, Contramaestre Castelló, Cabo Garciolo. Fogonero Bañobre y Marinero Jarana
del total del escalafón de dicho Cuerpo General cifra que aumenta al 90% si consideramos sólo a los man- dos embarcados el 18 de julio de 1936 en los buques de la Flota. En la práctica, del total de 721 almirantes, jefes y oficiales del Cuerpo General en activo, única- mente 50 (el 6,5%) prestaron servicio al gobierno del Frente Popular. La base naval principal de Cartagena y las secunda- rias de Mahón, Prat de Llobregat y San Javier queda- ron en manos de las fuerzas leales a la República, mien- tras que las principales de El Fenol y Cádiz y las secundarias de Marín, La Graña, Ríos y Puntales que- daron en poder de los sublevados. De todos los buques de guerra existentes en esos momentos, cincuenta y uno permanecieron en el denominado bando republicano, Cañonero Laya Fue el único de su clase que quedó en poder de los gubernamentales. (Cortesía Museo Naval) La realidad era que los sublevados el 18 de julio sólo podían contar con seis buques de porte mediano: el cru- cero «Almirante Cervera», el destructor «Velasco», y los cuatro cañoneros «Dato», «Cánovas del Castillo», «Ca- nalejas» y «Launa». Tanto el acorazado «España» como el crucero «República» estaban pendientes de gran re- paración y no podían navegar en esos momentos. Los cruceros «Canarias» y «Baleares» y los minadores «Jú- piter», «Vulcano»; «Neptuno» y «Marte», estaban toda- vía en construcción; el resto de los buques eran de muy pequeño porte o nulos como navios de guerra (caso este último de los buques escuela o del transporte). Como es fácil deducir del cuadro anterior, en los primeros mo- mentos los nacionales carecían de submarinos y aco- razados, la desproporción en lo que respecta a destruc- tores era abrumadora (once trente a uno) y la desventaja
i io Armas y uniformes de la Guerra Civil Española ARTILLERÍA NAVAL MONTADA EN LOS BUQUES ESPAÑOLES EL 18 DE JULIO DE 1936 Modelo/Calibre Republicanos Nacionales Vickers-Armstrong de 305 mm 8 8 Vickers de 152.4/50 mm 16 8 Vickers de 152,4/50 mm (antiguo) 6 9 Vickers de 120/45 mm «D» 35 0 Vickers de 120/45 mm «F» 10 0 Vickers de 101,6 mmAA 7 4 Vickers de 101,6/40 mm «K» 6 15 Vickers de 101.6/50 mm «E» 20 20 Vickers de 76,2/45 mm AA 21 0 Vickers de 76,2/34 mm AA 2 0 Vickers de 76,2/50 mm Tr Sa 8 9 Elswick-Armstrong de 76,2 mm 4 5 Vickers de 47/50 mm AA 12 14 Vickers de 47 mm (para torpederos) 18 15 TOTAL 173 107 era obvia en cruceros (tres frente a uno), lo mismo que en torpederos (seis frente a cinco). La única superiori- dad en buques de pequeño porte que tenían los suble- vados respecto a los gubernamentales era en lo que con- cierne a los cañoneros (cuatro frente a uno). «Almirante Cervera» Vista desde proa. Fué el único crucero en servicio que quedó en poder de los sublevados el 18 de julio de 1936. Es, pues, evidente y notoria la desproporción con la que partían los sublevados en cuanto se refiere a me- dios de combate naval, y fue por ello que los esfuerzos en los primeros momentos se centraron, sobre todo, en obtener ayuda exterior para intentar suplir la carencia casi absoluta de potencia frente a su adversario. Escladrilbi Martinsyde Perteneciente a la aeronáutica naval. Se trataba de aparatos de caza y todos quedaron en poder de las fuerzas leales al gobierno de la República.
La Marina Española en 1936 111 La Aeronáutica Naval En julio de 1936 esta rama de Ja Armada contaba con las bases de San Javier (Murcia) y El Prat de Llobregat (Barcelona) y las estaciones navales de apoyo de Marín (Pontevedra) y Mahón (Menoría). De los 111 aparatos existentes el 18 de julio en el seno de la Aeronáutica Naval, 103 quedaron en manos del Gobierno republicano; los alzados únicamente consiguieron ocho hi- droaviones, cinco Savoia S. 62 y tres Hidroavión Dornier «Wai » de bombardeo Un aparato igual que éste fue el que utilizaron Franco, Ruíz de Alda y Rada para su famoso vuelo transoceánico en la década de los años veinte: el «Plus Ultra» (Cortesía Museo Naval} Domier «Wal». REPARTO DE AERONAVES DE LA AERONÁUTICA NAVAL EL 18 DE JULIO DE 1936 Aeronave Republicanos Nacionales Hidro Savoia S. 62 35 5 Me par «2 »» tejar te par*.*eeear *1 Ga- Avión torpedero Vickers «VildebesD> 27 0 nara! te la ArmJa par». Lnzraear «a na «ar»te!t ed litar te Arleolfir. Hidro escuela Macchi 18 10 0 <ua a» ¿apaste te 1* Marina Alreetawnta. Avión de caza Martinsyde 10 0 < Miml te Floral Frateleaa TT ¿4 lateate Hidro de bombardeo Dornier «Wal» 5 3 ’jo»i t, «• la 'loaba , teAarU Jarátete Marte! y’ . V J * , . * l // ¡ CU.4» Avión de escuela Hispano E-30 Avión de escuela Avro 504-K 7 0 Erarlato Joa< <Xrefn da Sarule<-i‘- . 2 0 ifcw.rr-1" Cae»-O ‘Hfqr.iijJa IMMJ—' teafe OJate '» Autogiro La Cierva C.30 A 2 0 jMtJrPiSñreo Maiíiok. te Valaaco Avión de escuela Hispano E-34 1 0 fteqMt* Partea Uwndo BteKOfa Xoaruía Maero Avioneta CASA III 0 »**-* Q—ax. i .f j.jm, ir Araos* -^Jultía Mártir leaJcto tel Carillo Avión de caza Hawker Osprey 1 0 Avioneta De Havilland DH 60 G-lll «Moth Major» 1 0 Avioneta De Havilland DH 83 «Fox Moth» 1 0 TOTAL 103 8 El grueso (casi el 93 por ciento) de la aviación naval quedó en manos del bando gubernamental. Hidroaviones Varios hidroaviones de la Aeronáutica Naval en la base de San Javier, Mar Menor, antes del conflicto.

La evolución de la Flota nacional reyendo que el triunfo del Alzamiento sería cuestión de días, los sublevados vieron pronto la necesidad de emprender operaciones marítimas en el Cantábrico, gran parte de cuyo lito- ral estaba en poder del adversario. Enseguida pudo hacerse a la mar el crucero «Almirante Cervera», aun- que con una dotación reducida. Se emprendió el urgente armamento del acorazado «España» -en situación de reserva-y pudo también conseguirse que en poco tiempos saliese a la mar, aunque con tan poco personal que prácticamente sólo po- día utilizar una de las torres de la artillería principal. Igualmente, en muy poco tiempo se consiguió que el «Velasco» pudiese alistarse; en este caso con su dotación original, que permaneció a las órdenes de su comandante, el capitán de corbeta Calderón. Rápidamente aumentó la eficacia de los buques de gue- rra y de los «bous» auxiliares armados, y ellos contribuyeron a la caída del norte, iniciando el blo- queo de la costa enemiga y apre- sando muchos buques con material para el enemigo. Don Francisco Moreno Fue el Almirante ¡efe de la Flota nacional. Colaboró con Franco en la represión de la revolución asturiana de 1934.
114 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española Combate naval Con el crucero «Baleares» como protagonista. (Cortesía Museo Naval) Crucero «Canarias» Abajo. Última travesía del «Cananas» en 1975. Detrás, el castillo de San Felipe, en la Ría de El Ferrol. Los cruceros «Canarias» y «Baleares» En cualquier caso, el dominio del Cantábrico era un tanto precario, pues la flota republicana era, sobre el papel, mu- cho más poderosa, y como a los nacionales les interesaba extenderlo al Estrecho y al Mediterráneo, se hacía pre- ciso armar todos los buques disponibles. Aunque se pen- saba que la guerra iba a ser muy corta, se emprendieron obras de armamento en varios de ellos, cuyos trabajos exi- gían algunos meses, comenzando por el crucero «Cana- rias», pues su estado de adelanto podría permitir un ar- mamento en plazo relativamente breve. Tras el montaje y adaptación de una de las direccio- nes de tiro terrestres de la artillería de costa, existentes en la plaza de El Ferrol, y el acoplamiento de un girós- copo de puntería, adquirido de forma un tanto ro- cambolesca en Portugal, se confió la defensa antisubmarina del «Ca- narias» a su velocidad, pues no se disponía de la insta- lación de artillería secundaria de 12 cm, v ésta no se montaría hasta meses después en Cádiz, donde se en- contraba en construcción. Para las primeras salidas se montaron provisionalmente unos viejos cañones de 101,6 mm, procedentes del «España» y algunas piezas Nordenfelt de 57 mm, que habían pertenecido a las vie- jas fragatas de «Numancia» y «Vitoria». Como la defensa antiaérea tampoco existía, se utilizó la artillería principal de 203 mm (que podía llegar a dis- parar en elevación a 70°) para tratar d e
La evolución de la i lota nacional 115 Cruceros nacionales dos cruceros tipo «Washington», en construcción por los astilleros españoles de la SE de C N. -ubicados en Ferrol-, entrarían en servicio varios meses después de iniciada la Guerra Civil española batir a los aviones enemigos. Después de tantas vicisi- tudes y finalizados los trabajos de armamento, el 13 de septiembre de 1936 se hizo por primera vez a la mar el «Canarias» para probar el funcionamiento de las insta- laciones y rellenar de petróleo. Las pruebas no fueron alentadoras. Aparecieron numerosos defectos, sobre todo en la artillería, algo que llevó a sus oficiales a du- dar de su eficacia. Los hechos se encargarían de de- mostrar todo lo contrario. El día 27 de septiembre de 1936 salían de la ría de El Ferrol con destino al sur, con las luces apagadas y con el mayor sigilo, el «Canarias» y el «Cervera». Dos días más tarde, el 29, el flamante crucero «Canarias» consi- guió un sonado éxito que marcó un antes y un después para el desarrollo de la guerra naval. El estrecho de Gi- braltar se encontraba eficazmente bloqueado por la es- cuadra republicana. Se trataba de los destructores «Gra- vina» y «Almirante Ferrándiz», y precisamente contra este último se dirigió el «Canarias». Se locó zafarrancho de combate, y cuando el buque se encontraba a veinte mil metros, se rompió el luego con los dos cañones de proa. La primera andanada erró el tiro, pero la inmediata corrección hizo que a la segunda salva el «Canarias» hi- ciera blanco en el destructor republicano, que recibió un impacto a bordo sin tiempo para reaccionar. A una velocidad de veintiocho nudos, el «Cananas» siguió haciendo fuego contra el desdichado destructor, que aún recibiría varios impactos más. En pocos mi- nutos el «Ferrándiz» estaba fuera de combate y, pese a los grandes incendios que se habían declarado a bordo, continuaba flotando. El «Canarias» suspendió el fuego y procedió a recoger a los supervivientes. Finalizada la Miscelánea Sello emitido a favor de los familiares de los caídos del crucero «Baleares». (Colección Esc rigas) Artili ería principal del crucero «Canarias» Se trataba de ocho poderosos cañones Vickers de 203 mm montados en cuatro torres pareadas a proa y a popa del buque.
116 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española Efectos procedentes del cri cero «Almirante Cervera» Muestran restos de un tubo de caldera, afectado por la explosión de diversas bombas de aviación lanzadas por aparatos republicanos, en un bombardeo que tuvo lugar el 22 de febrero de 1937. (Cortesta Museo Naval) Crucero «Canarias» Abajo. Fue el buque más longevo en la Armada Española, de los procedentes de la Guena Civil. En la imagen- de finales de los 60- se le ve atracado al muelle del Arsenal de Ferrol. operación, y tras una terrible explosión intema, el «Fe- rrándiz» pasó a engrosar la lista de los buques españo- les que reposan en el fondo del mar. La repercusión y la trascendencia de este combate en el desarrollo ulterior de la guerra fue tremendo. Aunque la diferencia de poder material entre las ma- rinas de ambos contendientes era muy importante, la entrada en servicio del «Canarias» destruyó los posi- bles restos de moral que pudiesen tener las dotaciones de la flota republicana. En vista de lo ocurrido en aguas del Estrecho, el Go- bierno republicano retiró del Cantábrico el grueso de su flota y la envió nuevamente al Mediterráneo. Rehuyó el combate con los dos cruceros, aprovechando las som- bras de la noche para conseguir el paso del Estrecho de Gibraltar. A iinales de octubre, el «Canarias» pasó el Estrecho y realizó una tounié por el Mediterráneo, lo que provocó que su halo de invencible -e incluso de ubicuo- le acom- pañara el resto de la guerra. Los buenos resultados ob- tenidos por el «Canarias» fueron determinantes puraque el Estado Mayor de la Armada diese la orden de arma- mento del otro crucero en construcción, el «Baleares», con la máxima urgencia posible. Los esfuerzos de la fac- toría ferrolana, en este caso, fueron mayores, si cabe, que en el anterior, pues hasta el 18 de julio los trabajos realizados en este buque eran de menor envergadura que los desarrollados en su gemelo, teniendo prevista su en- trada en sen icio a finales de 1937 o primeros de 1938. El 21 de septiembre, ante la inminente salida del «Ca- narias», se decidió activar el armamento del «Baleares» y la S.E.C.N. hizo un esfuerzo verdaderamente brillante,
La EVOLUCIÓN DE LA FLOTA NACIONAL 117 repitiendo en mayor escala las vicisitudes del arma- mento del «Canarias» Durante el mes de noviembre, y antes de su primera salida a la mar. se montaron en el buque dos alzas directoras procedentes de la artillería de costa así como sendos telémetros procedentes de Cá- diz. Por fin, el día 28 de diciembre de 1936 salía a la mar a efectuar sus pruebas de máquinas el segundo de los cruceros tipo Washington de la Marina española. Pero la realidad fue que el buque salió de Ferrol con serias deficiencias, ya que, entre otras cosas, le faltaban todavía las dos torres de la artillería principal de popa, además de toda la artillería secundaria de 120 mm, al igual que el «Canarias», armamento que. gradualmente, se com- pletaría en las diversas recaladas del barco a Cádiz; fi- nalmente, pudo estrenarse en combate con motivo de la conquista de Málaga, a principios del año 1937. La entrada en servicio del «Baleares» significó un considerable refuerzo para la Marina nacional que ope- raba en aguas del Estrecho y del Mediterráneo, y per- mitió un respiro para que se pudieran efectuar obras de reparación en el crucero «Cervera», que se encontraba va en muy mal estado por su constante utilización desde el principio de la campaña. En septiembre de 1937 el «Baleares» se enfrentó -en las proximidades de cabo Cherche!, en la costa de Argelia- con dos cruceros v ocho destructores enemigos, que protegían un convoy com- puesto por cuatro buques mercantes. El «Baleares» re- cibió varios impactos de la artillería de 152,4 mm de los cruceros, que le produjeron averías de menor impor- tancia, pronto reparadas en Ferrol. El convoy jamás lle- garía a su destino. En marzo de 1938, el «Baleares», el crucero más jo- ven de todos los que se enfrentaban en la Guerra Ci- vil. se iba al fondo del mar en aguas de Cabo de Palos, torpedeado en un encuentro nocturno con la escuadra enemiga. Crucero «Baleares» Primera salida a la mar del buque. Es bien visible en la chimenea una banda de color más claro que el resto del buque, dicha banda sería eliminada al llegar a Cádiz.
lis Armas y uniformes de la Guerra Ci\il Española «VüLCANO» Abajo. Poco después de la entrada en servicio del «Júpiter», la Marina nacional dispuso de una segunda unidad a la que se denominó «Vulcano». Minador «Júpiter» Arriba. derecha y centro. Fue el primero de la serie de cuatro unidades, que estuvo preparado en los astilleros ferrolanos. Se le montaron cuatro modernos cañones de origen alemán. LOS MINADORES A principios de 1937, entregado el crucero «Baleares» y en curso de armamento el mercante «Mar Cantábrico» (capturado frente a Santander con carga de material bé- lico para la República), comenzaron las obras de alista- miento de estos cuatro barcos, tropezando, como ocu- rriera ya en otras ocasiones, con numerosas dificultades derivadas de la escasez de medios, pero venciéndose tam- bién todos los obstáculos. Era necesaria la entrada en servicio de estos buques, debido, sobre todo, a la inexistencia casi absoluta de des- tructores en el bando nacional, y aunque en puridad no H ‘ > 5 tendrían capacidad para sustituirlos en todas sus mi- siones, prestarían muy buenos servicios en los teatros de operaciones navales para enfrentarse con los barcos del adversario. Entre marzo y julio de 1937 entraron en servicio dos de los minadores en construcción, el «Júpiter» y el «Vul- cano», que tuvieron ocasión de participar en la cam- paña del Cantábrico: actuaron como tales minadores en .VULCANO,
La evolución de la flota nacional i 19 Crucero «República» Se trata de una imagen tomada desde una aeronave antes de iniciarse el conflicto. El 18 de julio estaba amarrado en la bahía de Cádiz, en situación de inutilidad. En 1938 se puso en servicio con el nombre de «Navarra» todas las operaciones de esta índole que allí se des- arrollaron y que después repetirían en el Mediterráneo. El «Marte», mucho más retrasado que sus hermanos, no entraría en servicio hasta diciembre de 1938 y por último, el «Neptuno» no llegó a tiempo para participar en la Guerra Civil, pues sería entregado a la Marina en abril de 1939, una vez finalizadas las hostilidades. El crucero «República» El «República», como se le llamaba a este barco desde el año 1931, se encontraba el 18 de julio de 1936 fondeado en Cádiz, con sus calderas y máquinas completamente in- útiles. Los primeros días se utilizó como batería flotante, pues todavía montaba sus nueve cañones Vickers de 15,24 cm, que le serían desmontados para emplazarlos en ba- lerías terrestres en la costa del estrecho de Gibraltar. Tras la loma de Bilbao, en junio de 1937, se vio la posibilidad de armar este viejo crucero, y se estudió en la factoría ferrolana de la SECN un proyecto de reforma, que sería presentado en Salamanca. Una vez finalizado, éste mereció la aprobación del Estado Mayor de la Ar- mada, que ordenó el traslado a remolque -única forma en la que el barco podía desplazarse- hasta Ferrol. Esto ocurrió a finales de julio de 1937, pero ya con una nueva denominación, que había entrado en vigor un mes antes: «Navarra». Las obras de habilitación de este buque se empezaron realmente en los últimos me- ses del año 1937, iniciando el desguace de las partes de la estructura afectadas por el proyecto. El nuevo crucero montó una batería principal de seis cañones Vickers de 152,4 mm, entregados -como en otras ocasiones- por el Ejército. Para la defensa antiaérea se BUQUES DE GUERRA INCORPORADOS A LA MARINA NACIONAL DURANTE EL CONFLICTO Entrada Buque Clase servicio Armamento Canarias Crucero 16-9-1936 8 cñ. Vickers de 203 mm. 8 cñ. AA de 120 mm, 3 am. Flak de 20 mm ® Baleares Crucero 28-12-1936 8 cñ.Vickers de 203 mm. 4 cñ.AA de 120 mm. 4 cñ AA de 88 mm Flak. 3 am. Flak de 20 mm ® Navarra Crucero 15-7-1938 6 cñ. Vickers de 152.4 mm. 4 cñ AA de 88 mm Flak Júpiter Minador 27-3-1936 4 cñ. de 105 mm Flak (luego 4 Vickers de 120 mm). 4 cñ.AA de 88 mm Flak y 4 am.AA de 20 mm Scotti Vulcano Minador 2-7-1937 4 cñ.Vickers de 120/45 mm y 2 cñ.AA de 88 mm Flak • Marte Minador 20-12-1938 4 cñ Vickers de 120/45 mm * C. Sotelo Cañonero 30-5-1938 2 cñ.Vickers de 120/45 mm y 2 am.AA de 13.2 mm Breda Malaspina Hidrógrafo 10-5-1937 2 cñ. Elswick de 76.2 mm
120 Armas y uniformes de la Guerr/\ Civil Española solicitaron a Alemania cuatro cañones de 88 mm L/45. idénticos a los montados en otros buques de la Marina nacional, y a Italia otras tantas ametralladoras Scotti IF de 20 mm y 70 calibres. En julio de 1938, el «Navarra» se incorporó a la Ilota nacional y se integró en la División de Cruceros, junto al «Canarias» y al «Cervera», siniendo de revulsivo para la «cariacontecida» Marina nacional, todavía sin repo- nerse del terrible golpe sufrido tras la reciente y trágica desaparición del ciucero «Baleares». Bous del Cantábrico «Ciriza» > «Fantástico Eran buques de pesca anillados que realizaban labores de patrulla naval. Insignia del Estado Mayor La portaban los miembros de la Armada asignados al Estado Mayor del Cuartel General del Generalísimo. (Cortesía Museo Naval) Buques mercantes incorporados a la Marina nacional Los «BOUS» ARMADOS Las primeras medidas que se adoptaron en el bando .su- bievado. con el objeto de suplir la carencia de cierto t¡po de buques y la precariedad de los existentes en Ferrol \ en Cádiz, fueron encaminadas a la rápida puesta en ser- vicio los buques que habían quedado en su poder y ar- mar una serie de pequeños buques mercantes -pesque- ros, fundamentalmente- para asegurar las labores de patrulla y güeña al tráfico marítimo enemigo. Con numerosos cañones de pequeños calibres (37,47. 57 y 76 mm) y diversas ametralladoras de calibre fusil, -material presente en maestranzas y arsenales, proce- dente de buques militares dados de baja y desguazados-, IW
La evolución de la flota nacional 121 Postal patriótica Representa a un oficial de Marina \ vanos marineros en posición de finnes. Al fondo los colores de la bandera monárquica. (Colecc ton Escrigas) el mando nacional procedió a armar los barcos que, a partir de entonces, se conocerían como «bous armados», los cuales serían encuadrados en las diversas flotillas que iban a operar en los distintos teatros de operaciones que tuvo en el mar la Guerra Civil española. Se trataba de unidades muy marineras, de doscien- tas a trescientas toneladas, con motor de vapor, v ca- paces de dar una velocidad de ocho a diez nudos y aguantar fuertes temporales, tan habituales en el Can- tábrico. En esta categoría también se incluyeron los ba- caladeros, que tenían un desplazamiento de 1.200 to- neladas y condiciones marineras muy semejantes. Aunque su misión principal era la de impedir el su- ministro de materiales y paralizar el tráfico comercial en el litoral enemigo, incluyendo las labores de pesca, también se involucraron en el apoyo a las Cañón Xordenfelt Era una pieza de artillería naval de 57 mm de calibre. La montaron muchos «Bous» annados. tropas nacionales que operaban en la zona de vigilan- cia, y realizaron cometidos de toda índole, como caza- submarinos, vigilancia, exploración, patrulla, etc. La ac- tividad de armamento de todas las fuerzas auxiliares que colaboraron con los buques de guen a nacionales, tanto en el Cantábrico como en otros teatros de operaciones, hizo que se transformaran en patrulleros muchos bu- ques, de los que podríamos destacar los siguientes: De- nis, Argos, Guimerá, Tiburón, Juan Ignacio, Tritonia, Txit-Ona, Cabo Home, Ciriza, Chamorro, Sta. Urbana, Juan Mari, Tito. Fantástico, Apagador, A. Cervera, Mu- sel, Galerna, Galicia, Mercedes, Cartagenero, Castelló. Virgen de Iciar, Álava, Virgen de Begoña, Virgen del Car- men, Moncho, Henry, Hydria, Bilbao, Senra, etc. Serían habilitados como minadores, además de las instalaciones que con este objeto se dispusieron tam- bién en el destructor «Velasco», el vapor «Genoveva Fierro» y los pesqueros «Felisa Rodal» y «Ro- dal Barreno». De entre lodos los «bous» armados na- cionales podemos destacar dos de ellos, denominados «Galerna» y «Álava». Ambos eran buques pertenecientes a la PYSBE, compañía vasca fundada en 1927 y dedicada desde hacía tiempo a la pesca del bacalao.
122 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española Los bacaladeros «Galerna» y «Álava» El 15 de octubre de 1936, la flotilla de «bous» naciona- les basada en el puerto de Pasajes (Guipúzcoa) capturó a uno de los bacaladeros de la PYSBE que prestaban ser- vicio como enlaces marítimos en el norte republicano. Se trataba del denominado «Galerna», un buque constando en Escocia en 1928 con 1.204 toneladas de registro, pro- pulsión a vapor y de características muy marineras. Un mes más tarde el «Galerna» sería anillado utili- zando dos cañones Vickers de 101,6 mm y 50 calibres mod. E, que fueron emplazados en sendas plataformas situadas sobre el castillo de proa y en la sobrecubierta de popa, y otros dos Vickers de 47 mm y 50 calibres mod. 1908, a babor y estribor de la chimenea. Tras una ago- tadora campaña en el Cantábrico, el «Galerna» entró en larga reparación el 28 de agosto de 1937, situación en la que permanecería casi tres meses, después de los cua les volvería a realizar misiones de patrulla en el Canta- brico hasta el final del conflicto civil. Otro de los buques de PYSBE. el denominado «His- pania», sería capturado por los nacionales cuando és- tos entraron en Bilbao, semihundido en su ría. Tras re- flotarlo en agosto de 1937, la Marina nacional lo incorporó a sus «bous» armados con el nombre de «Álava»; le montaron dos cañones Krupp de 88 mm y dos Vickers de 47 mm y 50 calibres mod. 1908. Entró en servicio en octubre de ese mismo año y, junto al «Ga- lerna», quedó en el Cantábrico como patrullero tras la caída del frente norte, por lo que no tendría ocasión de entrar en combate en el resto de la guerra. Buque-escuela «Juan Sebastián de Elcano» Es el único buque de los que participaron en la Guerra Civil Española, que todavía hoy navega encuadrado en la Annada Española, (Ilustración Julio López Caeiroi
La EVOLUCION DE LA FLOTA NACIONAL 123 us flotillas DE dragaminas En Ferrol, Cádiz y Mallorca se organizaron sendas flo- tillas de dragaminas, para las que se utilizaron varios barcos pesqueros de casco de madera, requisados y a cu- vas dotaciones originales se militarizó y empleó en las tareas de rastreo de minas en cada una de las zonas ma- rítimas. La del Cantábrico dispuso de los buques: «Pe- dro Álvarez». «Ons», «Sálvora», «Almirante Cervera», «Nuevo Pepe Lestón», «Perla del Mar» y «Aberri Eguna». La flotilla del Estrecho, el «Castor», «Pollux», «1-2» e «1-4» (todos aparejados con rastras modelo ne- grillo). La flotilla de Baleares disponía de los barcos «Cervantes», «Calderón de la Barca», «Elisa n° 1» y «Elisa n° 2». Llave de fuego Perteneció a una pieza de artillería naval. (Cortesía Museo Naval} LOS CRECEROS AUXILIARES La necesidad de contar con barcos de gran porte, capa- ces de acoger a bordo una variedad de armamento de di- ferentes calibres, hizo que la Marina nacional requisara varios buques mercantes y los transformara en «cruce- ros auxiliares». En el transcurso de los cuatro primeros meses de guerra, la Marina nacional había conseguido armar un total de nueve barcos mercantes, que conservaron, por regla general, su propia tripulación, aumentada en el personal de marinería necesario para el manejo del ar- mamento y una pequeña guarnición de Infantería de Marina. Para el armamento de dichos buques se utilizaron di- ferentes materiales artilleros, aunque casi todos ellos eran de la casa Vickers y de calibre 120 y 101,6 mm, pro- cedentes los primeros de la Fábrica de Artillería de La Carraca, donde se construían los cañones de los des- tructores clase Churruca; y los segundos, del material recuperado del primer acorazado «España», perdido anos atrás en el cabo Tres Forcas, aunque se consiguió salvar toda su artillería. Uno de los primeros vapores armados fue el «Dó- rnine», un moderno buque de 6.900 toneladas de regis- 10 bruto, perteneciente a la compañía Transmedite- ánea, dedicada al tráfico comercial con Guinea. LAS MINAS NAVALES En 1936 la Marina española disponía de varios tipos de minas, aunque se trataba de modelos anticuados, procedentes de la Primera Guerra Mundial, fabricados en nuestro país por la Sociedad Española de Construcción Naval. Eran las minas de bastón Vickers-Elia H-I6-A, y la de antena Vickers H-5, ambas de diseño británico. Su carga era de unos 100 kilos de trilita y su eficacia fue prácticamente nula. En los primeros meses de la guerra, los nacionales emplearon en el Cantábrico al «Ve- lasco» para organizar campos de minas ofensivos en los prin- cipales puertos de la zona republicana. Vanas adquisiciones en el transcurso del conflicto dotaron a los nacionales de minas alemanas «de cuernos» tipo EME, que databan también de la Primera Guerra Mundial, aunque su modelo era mucho más avanzado que las Vickers. Los ale- manes suministraron unos 500 ejemplares a finales de 1936. Tras la caída de Bilbao, en junio de 1937, los alemanes sumi- nistrarían otras cien minas del modelo «Carbomt», denomi- nadas «de pera» por la forma de su cuerpo principal Al pa- recer, se montaron varios campos con estas minas entre Gi- jón y Avilés. aunque no consiguieron éxito alguno. Otros tipos empleados en España fueron las EMC II y EMD alemanas, del año 1924. la holandesa Vickers H-2. análoga a la anterior, y la Mótala, de patente sueca, de 1930.
124 ARMAS 1 l x| FORMES DE LA GIERRA ClVIL ESPW \ En el arsenal de La Speria < Italia > fueron armados tres buques mercantes de nombres «Ciudad de Palma» (enPríncipe Alfonso*). «Res Jaime !• y • Mallorca» El primero lubia sido construido en Italia en 19*0. tema 5.650 toneladas de registro bruto. Los otros dos eran también de ongen italiano, aunque mas antiguos > pequemos que el anterior. Urs vapores denominados «Ciudad de Va léñela». «Ciudad de Mahón* > «Ciudad de Alicante* también fueron habilitadlo como mercantes armados El pri- mero de 2 497 toneladas de re gistrn bruto lúe artillado en
La íaoi < i !<»•• t»t H I MUI I VI V l»l OJU / tu lahtii udn im fl .< iHíO'fU -Htilitih •»•«».' ./< /Mis pu»w ffaiuiti* ,•<•'. ... luida* * •/« /• »• Jtl (<•/«•< i »-•»« Fu ma Cadi/ v Fenol El secundo \ el tercer'» Je 2 lcÜ v 2**K) toneladas respes tivamente Los buques . La /ato. v -PuvhoL.de I ^|4 tonelada* de registro, eran antiguos mercantes construidos en Ita lia a tíñales del siglo XIX v fueron armados en ¡<«* pri irnms meses de l.i vontienda Los mercantes «Re\ Jaime II- \ -J J Sister». ira* *cr capturados por el crucen» -Cananas- en el Medi- terráneo en septiembre de W*7 tamban tuc ron transformados en mercantes ai tnados Ambo* n»/alxin la* tre* mil totwlada* de tevt*lro bruto peí teñe-
124 Armas y uniformes de la Glerra Civil Española Banderines Fueron ofrecidos como obsequio al crucero «Almirante Cerrera» (Cortesía Museo Naval) En el arsenal de La Spezia (Italia) fueron armados tres buques mercantes de nombres «Ciudad de Palma» (ex-«Príncipe Alfonso»), «Rey Jaime I» y «Mallorca». El primero había sido construido en Italia en 1930, tenía 5.650 toneladas de registro bruto. Los otros dos eran también de origen italiano, aunque más antiguos y pequeños que el anterior. Los vapores denominados «Ciudad de Va- lencia», «Ciudad de Mahón» y «Ciudad de Alicante» también fueron habilitados como mercantes armados. El pri- mero, de 2.497 toneladas de re- gistro bruto fue artillado en / Acorazado «España» Ahal<> Participó en la Guerra Civil en el bando nacional aunque su estado operativo no era óptimo Se hundió en el Cantábrico, tras chocar con mina, en 1937. (Ilustración: Julio López Caeiro)
La evolución de la flota NACIONAL 125 Emblema de ojal Fue fabricado iras el hundimiento del crucero «Baleares» el 6 de marzo de ¡938, para recaudar fondos para las viudas \ los huérfanos de los marinos del buque. (Colección Escrigas) Cádiz y Fenol. El segundo y el tercero, de 2.150 y 2900 toneladas respectivamente. Los buques «Lázaro» y «Puchol», de 1.514 toneladas de registro, eran antiguos mercantes construidos en Ita- lia a finales del siglo XIX, y fueron armados en los pri- meros meses de la contienda. Los mercantes «Rey Jaime II» y «J. J. Sister», tras ser capturados por el crucero «Canarias» en el Medi- terráneo en septiembre de 1937, también fue- ron transformados en mercantes ar- mados. Ambos rozaban las tres mil toneladas de registro bruto, pertene-
126 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española cían a la Transmediterránea, habían sido construidos en Italia y habían servido como buques pasión en la zona republicana en los primeros momentos de la guerra. La motonave «Mar Cantábrico», de 6.632 toneladas de registro bruto y 7.500 de carga, fue apresada por el «Canarias» en el golfo de Vizcaya, caigada de ai mámenlo y pertrechos de güeñ a con destino al norte republicano, procedente de Norteamérica y México. Debido a su ta- maño, características, y por su amplio radio de acción, el Estado Mayor de la Armada nacional pensó transfor- mar este magnífico buque de carga en crucero auxiliar. Los resultados obtenidos en la transformación este barco fueron tan buenos que más adelante -en b factoría de Sestao- se procedió a hacer la misma < ración en su gemelo, el «Mar Negro», apresado pO| |a escuadra nacional con cargamento de material de < rra para el bando republicano cuando regresaba de Ru sia. Los trabajos de conversión del buque en crucero auxiliar se llevaron a cabo de una manera más com- pleta por disponer de materiales de acero en mavor cantidad que cuando se armó el «Mar Cantábrico» en Ferrol. Torpedera alemana Fue enviada en el curso de la Guerra Civil a los alzados. La imagen sería tomada años más tarde, en la bahía de Cádiz. La bandera española que lleva pintada en el costado era la marca identificativa de los buques españoles durante la II Guerra Mundial. BUQUES MERCANTES CONVERTIDOS EN CRUCEROS AUXILIARES Ciudad de Palma 2 cñ.Vickers de 120 mm y 2 cñ.AA de 76,2 mm Ciudad de Alicante I cñ. Vickers de 120 mm. 2 cñ. Vickers de 101,6 mm, I cñ. Vickers de 47 mm y I am.AA de 13,2 mm Ciudad de Mahón 3 cñ.Vickers de 101,6 mm y I am. Flak de 20 mm Lázaro Puchol Rey Jaime II J.J. Sister Rey Jaime I Mallorca Dómine Ciudad de Valencia Mar Cantábrico Mar Negro I cñ. Vickers de 120 mm, 2 cñ.Vickers de 101,6 mm, 2 cñ. de 47 mm y I am. AA de 13,2 mm I cñ. Vickers de 120 mm, 2 cñ. Vickers de 101,6 mm, 2 cñ. de 47 mm y I am. AA de 13,2 mm 2 cñ. Vickers de 101,6 mm 2 cñ. Vickers de 101,6 mm, I cñ. Elswick de 76,2 mm y I am.de 13 mm I Armstrong de 120 mm y I Ansaldo de 76,2 mm (luego se le montó I Vickers AA de 47 mm, en sustitución de aquel) I Armstrong de 120 mm y I Ansaldo de 76 mm (luego se le montó I Vickers AA de 47 mm, en sustitución de aque) I cñ. de 120 mm, 2 cñ.Vickers de 101,6 mm, 2 cñ.Vickers de 47 mm, I am. AA de 20 mmy otra Breda de 13.2 mm 4 cñ.Vickers de 152,4 mm, 4 cñ. AA Flak de 88 mmy 4 am. Flak de 20 mm 4 cñ.Vickers de 152,4 mm.4 cñ. Armstrong de 76.2 mm AA y 3 am.Scotti de 20 mm
La evolución de la flota nacional 127 Bandera de guerra del III Reicii Procede de una falúa del acorazado «Deutschland» La Marina del Reich se vio envuelta en vanos sucesos violentos durante la conflagración española. (Cortesía Museo Naval) La ayuda exterior: Alemania e Italia Desde el comienzo del conflicto, los sublevados tuvieron las simpatías de Alemania e Italia. Aunque la mayor palle de la ayuda que estos países comenzaron a hacer llegar fue a parar al Ejército y a la Aviación, la Armada también fue receptora de algunos materiales, necesarios para in- crementar la potencia de la exigua y mal armada flota con la que contaba. Alemania remitió artillería y direcciones de tiro, casi todo el material procedía de la Primera Guerra Mundial, así como municiones y cinco lanchas torpederas de di- seño moderno y avanzado. Italia, además de artillería y direcciones de tiro anticuadas, accedió a vender a los su- blevados cuatro viejos destructores, dos buenos subma- rinos y cuatro lanchas torpederas, pequeñas y mediocres. Ayuda naval germana ei Las lanchas torpederas Tras la denota alemana en la Primera Guena Mundial, la nueva armada teutona quedó limitada a una pequeña fuerza de buques costeros con nula capacidad otensiva. Pese a ello, los astilleros alemanes desarrollaron en la dé- cada de los años veinte varías lanchas rápidas lanzator- pedos experimentales. En 1930 se construyó la primera lancha rápida antisubmarina denominada UZ(S) 16. que pronto cambiaría su denominación por Wl, v dos años más tarde por el ya definitivo S-l. Con ella dio comienzo una nueva saga, cuyas cinco primeras unidades (lanchas S-l a S-5) serían transferi- das a la Marina sublevada en el transcurso de la Gue- rra Civil española. Torpedera alemana S-l Fue entregada a la Marina nacional y bautizada «Oviedo». (Ilustración Julio López Caetro)
,28 ».M.« y uniformes de la Guerra Civil Espacióla LANCHAS TORPEDERAS ALEMANAS Y SU ARMAMENTO Lancha torpedera Armamento Observaciones S-l Oviedo I Flak de 20 mm C/30 y 2 lanzatorpedos de 533 mm 51,6 Tm S-2 Falange 1 Flak de 20 mm C/30 y 2 lanzatorpedos de 533 mm 57.6 Tm. Se quemó durante la guerra S-3 Badajoz 1 Flak de 20 mm C/30 y 2 lanzatorpedos de 533 mm 57,6 Tm S-4 Requeté 1 Flak de 20 mm C/30 y 2 lanzatorpedos de 533 mm 57,6 Tm S-5 Toledo 1 Flak de 20 mm C/30 y 2 lanzatorpedos de 533 mm 57,6 Tm TOTAL 5 Flak de 20 mm y 10 lanzatorpedos de 533 mm 57,6 Tm Lancha de apoyo al AS/88 Pollensa Armamento I Flak de 20 mm C/30 Observaciones Su misión no era ofensiva sino de apoyo El 14 de noviembre de 1936 arribaba al puerto de El Ferrol el buque mercante alemán «Ulhenfcls», entre cuya carga traía dos lanchas torpederas: la «S-2» y la «S-4», que serían bautizadas por la Marina nacional como «Falange» y «Requeté». Tres meses después, el «li- mar», buque la misma nacionalidad, descargaba en el puerto de Huelva otras tres lanchas de la misma clase, las «S-l», «S-3» y «S-5», denominadas, respectivamente, «Oviedo», «Badajoz» y «Toledo». Hay que tener en cuenta que varios meses más tarde se recibiría la lan- cha denominada «Pollensa», que fue utilizada para el servicio de la escuadrilla AS/88 de la Legión Cóndor. To- das ellas montaban de origen una ametralladora an- tiaérea de 2 cm C/30 Flak. Artillería para los buques de superficie La escuálida Ilota de los sublevados adolecía de la falta de artillería antiaérea, y las primeras peticiones vinieron enfocadas, precisamente, en ese sentido. El total de pie- zas de la especialidad enviadas a la Marina nacional tue de setenta y cinco cañones y ametralladoras, que se pue- den desglosar de la siguiente manera: • Ocho cañones antiaéreos de 10,5 cm L/45 en mon- taje C/30. • Cuatro cañones antiaéreos de 10,5 cm Ubis u Tbts Flak L/45. • Ocho cañones antiaéreos de 8,8 cm S.K.C/30 en mon- taje M.PL.C/30. • Diez cañones antiaéreos de 8,8 cm L/45 en montaje M.P.L.C/13. • Cuarenta y tres ametralladoras antiaéreas de 2 cm C/30 en montaje C/30. • Dos cañones para tiro de superficie de 8,8 cm S.K..L/45 sobre montaje M.L.C/06 (antiguas piezas na- vales procedentes de la Marina imperial germana con las que se artilló el bou «Álava»). Lancha Torpedera Izquierda. Fue una de las entregadas a la Marina nacional por el Tercer Reich. Destructor «Ceuta» Página siguiente. Italia '< K a los sublevados cuatro destructores. En la iniag1"" de ellos, bautizado en Espa» como «Ceuta»-
La evolución de la flota nacional 129 Submarino italiano Pertenecía a la clase Archimede y en España se le dio el nombre de '•General San ¡urjo» (Ilustración: Julio López Caeiro) La ayuda naval italiana i i Desde los primeros días de la sublevación, cuando estuvo claro que el Arma Submarina al completo quedó en ma- nos de los frentepopulislas, la exigua Marina de los su- blevados vio la necesidad acuciante de solicitar la cesión de algún sumergible que compensara la aplastante su- perioridad del enemigo. Tras las reticencias de Alemania y Portugal, Italia dio su aprobación a ceder la utilización a los nacionales de varios submarinos con dotación pro- pia, pero con un comandante adjunto español, que ase- soraría al comandante real del buque y que figuraría como comandante efectivo si éste tuviera que dar la cara ante buques de la Marina de Guerra de otro país. Por otro lado, y debido a la carencia casi absoluta de destructores, también se solicitaron a Italia algunas uni- dades para aliviar el enorme esfuerzo que realizaba el «Velasco», único destructor en manos de los sublevados. En este caso, las unidades navales vendidas fueron unos viejos destructores, agotados y poco efectivos, aunque, como en muchas otras ocasiones, la Marina nacional supo sacarles provecho durante la campaña. Además de artillería naval para poder armar algunas de las unidades de la flota nacional y unos pocos bous, la Regia Marina enrió cuatro pequeñas lanchas torpe- deras de dos modelos diferentes, cuyo resultado no me- rece casi ni comentarios. Submarinos italianos en el conflicto hispano En marzo de 1937 el Duce dio su aprobación a la venta de dos modernos submarinos de la clase Archimede, con destino a la Marina nacional. Prerio a la cesión, las au- toridades italianas exigieron el envío de oficiales y sub-
„ .» r.uPRRA Civil Española ,M ARMAS Y UNIFORMES DE LA GUERRA C----------- destructores italianos «Huesca» y «Teruel», junto al «Ceuta», atracados de popa en un puerto del Mediterráneo a finales de 1938. H (Cortesía Museo Naval) oficiales españoles para familiarizarse en el manejo de los buques, que zarparon del arsenal de La Spezia el 17 de abril de 1937 con rumbo a Mallorca. Los submarinos eran los denominados en la Regia Marina «Arquimede» y «To- rricelli», nombres que, una vez incorporados a la Armada nacional, se les cambiaron por «General Mola» y «General Sanjurjo». El armamento de estos buques consistía en dos cañones bivalentes OTO de 100/47 mm, dos ametralla- doras Breda de 13,2 mm mod. 1931 en la torre, en mi- sión antiaérea, seis tubos lanzatorpedos de 533 mm y dos de 450 mm. En septiembre de 1937, Italia aceptó poner a dispo- sición de la flota nacional cuatro unidades, aunque no en concepto de venta sino de una especie de arrenda- miento con tripulaciones italianas incluidas, que pasa- ron a depender del Estado Mayor de la Armada nacio- nal: vestían sus mismos uniformes, cobraban en pesetas y se sometieron a todas las leyes españolas. Los buques que Italia arrendó eran los otros dos de la clase Archi- mede, denominados «Galileo Galilei» y «Galileo Ferra- rás», y los costeros «Iride» y «Onice», ambos pertene- cientes a la clase Perla. El «Galilei» fue denominado «General Mola II», y el «Ferraris», «General Sanjurjo II»: el «Onice» fue conocido como «Aguilar Tablada», y el «Iride», «González López». Los destructores procedentes de Italia En septiembre de 1937 Italia accedía a vender a los su- blevados cuatro destructores para reforzar su escasa flota. Se trataba de dos sploratori, denominados en la Regia Ma- rina «Aquila» y «Falco», y dos contra-torpederi conocidos por «Alessandro Poerio» y «Guglielmo Pepe». Destructor «Meulla» Los destructores italianos enviados a España eran buques viejos y poco operativos, a los que la Marina nacional sacó un buen rendimiento.
La EVOLUCIÓN de LA FLOTA NACIONAL 131 Los primeros, el «Aquila» y el «Falco», formaban parte de una serie de cuatro buques encargados a los as- tilleros italianos en 1913 por la Marina rumana, que se- rían incautados por Italia en 1915, al participar en la Pri- mera Guerra Mundial a favor de la Entente, y que entrarían en servicio con la Regia Marina entre 1917 y 1920. El armamento con el que vinieron a España era cuatro cañones Canet-Schneider-Armstrong de 120/45 mod. 1918/19, en dos montajes dobles (a proa y a popa en la línea de crujía), dos cañones antiaéreos Armstrong- Ansaldo de 76,2/40 mm, cuatro tubos lanzatorpedos de 450 mm y cuatro ametralladoras Cok de 6,5 mm. Para su enmascaramiento, antes de ser enviados a Es- paña les fue montada una cuarta chimenea falsa, con objeto de que se confundieran con el destructor nacio- nal «Velasco», por lo que se les bautizó como «Velasco- Ceuta» y «Velasco-Mel i lia». Una vez en España, se les cambiaron las ametralladoras antiaéreas Breda de 13,2 mm por cuatro Rheinmetall Flak 30 de 20 mm. El 24 de noviembre de 1937, los oficiales y las tri- pulaciones españolas designadas al efecto se hicieron cargo de los destructores italianos «Alessandro Poerio» y «Guglielmo Pepe», bautizados en España como «Huesca» y «Teruel», respectivamente. Se trataba de dos viejas unidades de 864 toneladas de desplazamiento, ar- madas con cuatro piezas de 102 mm (una a proa, otra a popa, y las otras dos, una por cada banda), dos ame- tralladoras de 37 mm y otras dos de 20 mm, así como cuatro tubos lanzatorpedos de 450 mm. Su estado y ve- tustez provocaron que estas unidades no tuvieran, prác- ticamente, ningún peso específico en la contienda, su- friendo graves averías en el sistema de propulsión. Sumergible italiano «Arquímede» Fue vendido a la Marina nacional por la Regia Marina en 1937. Emblema de ojal Fabricado en Milán en 1937, representa la amistad hispano- italiana durante la Guerra Civil española
n y .wiroRMES de la guerra civil Española Las lanchas torpederas Cuatro fueron las lanchas torpederas italianas vendidas al Gobierno de Burgos en el transcurso de la Guerra Ci- vil española; todas ellas eran denominadas en Italia Mo- íoscafo Annati Siluranti «MAS». Estaban armadas con tor- pedos de 450 mm, situados en canastas laterales, y ametralladoras de 6,5 mm. Las cuatro lanchas italianas pertenecían a dos mo- delos diferentes: • «Javier Quiroga» (ex-«MAS 435») y «Cándido Pérez» (ex-«MAS 436»). Tenían un motor de 1.200 CV y habían sido construidas en Venecia por la Societá Veneciana Au- tomobili Navali (SVAN) y botadas ambas en 1931. Lle- garon las dos a Ceuta el 20 de enero de 1937, hasta donde viajaron sobre la cubierta del crucero ligero «Mu- zio Attendolo». Se destinaron inicialmente a operacio- nes contra la costa de Málaga, todavía en poder de los republicanos, y fueron transferidas a la Marina nacio- nal el 17 de marzo de 1937, tras formar al personal es- pañol destinado a ellas. La «Javier Oui- roga» se perdió el 7 de mayo de 1937, debido a la colisión con su compañera «Cándido Pérez» frente a las costas de Granada. Cromos Aniba, página actual y siguiente. Secuencia idealizada del hundimiento del crucero «Baleares». P°r el lanzamiento de torpedos desde destructores republicanos. (Colección Escrigas) Sublevación Cuadro alegórico de la< sublevación de la",a e¡ en el acorazado «Esp 19 de julio de 1936.
______La evolución de la FLOTA NACIONAL 133 • «Nápoles» (ex-«MAS 100») y «Sicilia» (ex-«MAS 223»), de unas doce toneladas y motor de 500 CV, habían sido construidas en Livomo por la firma Orlando, y bo- tadas en 1917 («MAS 100») y 1918 («MAS 223»). Estas dos últimas, de tamaño más reducido que las anteriores, llegaron a Cádiz el 15 de enero de 1937, transportadas por el vapor mercante «Emani» desde el Arsenal de La Spezia. Se destinaron, en principio, a la de- fensa del puerto de Cádiz y sus aguas próximas. Fueron entregadas al personal español el 20 de marzo del mismo año, tras la formación de éste por los italianos llegados con las lanchas. La artillería naval italiana Al igual que ocurrió con la ayuda alemana a la marina sublevada, Italia consintió enviar a los nacionales varios cañones (todos ellos antiaéreos), para así dar cobertura y mejorar la paupérrima defensa contra aeronaves, de la que adolecían los buques de los sublevados. En concreto, fueron piezas de 100/47 OTO; de 76,2/40 Armstrong; de 40/39 mm Vickers-Temi; de 37 mm Breda; de 20 mm Scotti y de 13,2 mm Breda. Lancha torpedera Se trata de una M.A.S. de las enviadas por Italia durante la Guerra Civil española. (Cortesía Museo Naval) CAÑONES NAVALES SUMINISTRADOS POR ITALIA Y EMBARCADOS EN BUQUES DE LA FLOTA NACIONAL Cañón 100/47 mm 76,2/40 mm 40/39 mm 37 mm 20/70 mm 13,2 mm Total Ejemplares 4 ¡g g 2 9 13

La Marina republicana orno ya hemos comentado, la gran mayoría de los buques de la Marina española que- daron, a partir del 18 de julio de 1936, en poder de las fuerzas leales al Go- « y «Ulloa», que entraron a formar parte de la flota re- publicana entre 1936 y 1937. armados con cañones de 120 mm como artillería principal. De la misma manera, adquirió y montó en sus biemo de la República. Es por ello que el bando republicano tuvo menos necesidad que su oponente de convertir buques mercantes en navios de guerra. El Gobierno de la República logró rematar y poner en servi- cio todos los destructores clase Churruca que el 18 de julio estaban todavía en construcción. Eran éstos los denominados «Almirante Antequera», «Gravina», «Escaño», «Ciscar», «Jorge Juan buques diverso armamento antiaé- reo del que, como les ocurría a sus oponentes, carecían de manera casi absoluta. Como veremos a conti- nuación, también en la zona frentepopulista, y sobre todo en el norte vasco, cántabro y astu- riano, se utilizaron mercantes y pes- queros armados para complementar las unidades de guena presentes en esos te- atros de operaciones. La denominada Ma- Bitácora Perteneció a un un buque de guena participante en el conflito civil. (Cortesía Museo Naval}
Destructores tipo Churruca Son los «Sánchez Barcaiztegui*, «Almirante Ferrándiz* y «José Luis Diez* en una imagen previa a la Guerra Civil. Todos los destructores de esta serie quedaron en poder de la flota gubernamental. riña de Guerra Auxiliar de Euskadi, en su escaso año de vida, mantuvo operativos, por ejemplo, nueve bous ar- mados, veintisiete dragaminas y una veintena de lanchas de diversos cometidos. En el Mediterráneo, con base en los principales puertos murcianos, levantinos y catala- nes, operaron varias flotillas de vigilancia compuestas por lanchas patrulleras de circunstancias, armadas con diversos y antiguos cañones y ametralladoras Buques de guerra incorporados a la Marina republicana Los seis destructores en construcción en Cartagena el 18 de julio de 1936 se fueron incorporando a la flota repu- blicana a medida que la factoría naval los iba entregando. El primero de ellos fue el «Almirante Miranda», cuyas obras estaban prácticamente finalizadas. Entró en servi- cio el 25 de julio y se incorporó a la flotilla de destruc- tores de Cartagena. Un mes más tarde salía a la mar el «Gravina» y tres semanas después el «Escaño». El 24 de octubre de 1936 se incorporaba a la flota republicana el «Ciscar». Los dos últimos destructores, cuyas obras es- taban mucho más retrasadas, el «Jorge Juan» y el «Ulloa», entrarían en servicio al año siguiente, el 30 de agosto y el 20 de noviembre de 1937, respectivamente. Al parecer, sólo había en Cartagena -destinados a los primeros destructores- un total de nueve cañones Vic- kers de 120 mm y 45 calibres modelo «F», circunstan- cia que obligó a desmontar uno de los cinco cañones Vic- kers modelo «D» de cada uno de los ocho destructores en servicio de la clase Churruca, para armar con todos ellos los cuatro destructores cuya entrega estaba prevista para los meses siguientes. Para completar el armamento Crucero «Libertad» Dos de los tres cruceros clase Príncipe Alfonso en servicio en la Armada Española, quedaron en manos de las tropas leales al gobierno: eran el «Libertad* y el «Miguel de Cervantes*. En la fotografía, una vista de popa del «Libertad*, buque insignia de la Flota Republicana.
La Marina republicana 137 Gorra y entorchados de almirante Pertenecieron a D. Valentín Fuentes, de la Flota Republicana (Cortesía Museo Naval) a' de los nuevos destructores se llegaron a utilizar -durante Puerto de Santa Cruz de Tenerife Ahajo. La imagen fue tomada pocas fechas antes del inicio de la sublevación. En ella podemos observar vanos submarinos, destructores y cruceros de la Armada española de aquel entonces Todos ellos serían testigos de primera linea en la Guerra Civil que se avecinaba. de 76,20 mm y 45 calibres, de las cuales la Marina re- tín breve espacio de tiempo- las piezas Vickers de 101,6 mm y 40 calibres procedentes de los destructores «Al- sedo» y «Lazaga», cuya operatividad los primeros me- ses de la guerra era bastante escasa. Los dos últimos destructores entregados a la Marina publicana disponía de trece piezas, por lo que el «Cis- car», en abril de 1937, fue dotado de un cañón similar, de 76,20 mm. pero de sólo 34 calibres (más corto y de peores prestaciones que los otros). Además de estos ca- ñones, los destructores fueron destinatarios de otro tipo republicana, fueron armados con los cañones Vickers de de armas antiaéreas en distintas fases del conflicto, y se 120 mm procedentes de sus hermanos «Churruca» y «Al- calá Galiano», ambos averiados y en dique seco en Car- tagena hasta el final de la contienda. La defensa antiaérea de estas unidades, al igual que produjeron cambios constantes de este nuevo arma- mento. Estos medios de defensa antiaérea eran, por un lado, ametralladoras de 25 y 13 mm marca Hotchkiss, adquiridas antes de la guerra, aunque montadas en los fors de 40 mm y 56 calibres y Oerlikon de 20 mm y 70 calibres, todas ellas importadas por el gobierno de la Re- pública a finales de 1938 y montada en los barcos en esas mismas fechas. mendada a un cañón Vickers en mon taje de gran án
» destructor Artillería el 18-7-1936 Artillería en enero de 1937 Artillería en enero de 1939 Sánchez Barcáiztegui 5 cñ. de 120 mm, mod «D» y 1 cñ. AA de 76,2/45 Vickers. 4 cñ. de 120 mm. mod «D». 1 cñ. AA de 76.2/45Vickers y 1 am.AA Hotchkiss de 13,2 mm. Sin datos. Almirante Ferrándiz 5 cñ. de 120 mm, mod «D» y 1 cñ. AA de 76,2/45 Vickers. Hundido Hundido. José Luis Diez 5 cñ. de 120 mm, mod «D» y 1 cñ. AA de 76,2/45 Vickers. 4 cñ. de 120 mm. mod «D», 1 cñ. AA de 76.2/45Vickers y 1 am.AA Hotchkiss de 25 mm. Internado en Gibraltar. _ 1 Lepanto 5 cñ. de 120 mm, mod «D» y 1 cñ. AA de 76.2/45 Vickers. 4 cñ. de 120 mm, mod «D». 1 cñ. AA de 76.2/45Vickers y 1 am.AA Hotchkiss de 25 mm. L___ 4 cñ. de 120 mm, 1 cñ.AA de 76,2/45Vic- kers. 1 am.AA Hotchkiss de 25 mm y 1 am. AA Oerlikon de 20 mm. Churruca 5 cñ. de 120 mm, mod «D» y 1 cñ. AA de 76,2/45 Vickers. < 4 cñ. de 120 mm, mod «D». 1 cñ. AA de 76,2/45Vickers y 1 am.AA Hotchkiss de 25 mm. Desarmado. Alcalá Galiano 5 cñ. de 120 mm, mod «D» y 1 cñ. AA de 76,2/45 Vickers. 4 cñ. de 120 mm, mod «D», 1 cñ. AA de 76,2/45Vickers y 1 am.AA Hotchkiss de 13,2 Desarmado. Almirante Valdés 5 cñ. de 120 mm, mod «D» y 1 cñ. AA de 76,2/45 Vickers. 4 cñ. de 120 mm, mod «D», 1 cñ. AA de 76,2/45Vickers y 1 am.AA Hotchkiss de 13,2 mm. 4 cñ. de 120 mm, 1 cñ. AA de 76,2/45 Vic- kers, 1 am.AAVickers-Terni de 40 mm y 2 am. Oerlikon de 20mm. Almirante Antequera 5 cñ. de 120 mm. mod «F» y 1 cñ. AA de 76.2/45 Vickers. 4 cñ. de 120 mm. mod «D», 1 cñ. AA de 76,2/45Vickers y 1 am.AA Hotchkiss de 13,2 mm. 4 cñ. de 120 mm. 1 cñ. AA de 76,2/45 Vic- kers y 2 am. AA Hotchkiss, 1 de 13,2 mm y 1 de 25 mm. Almirante Miranda 1 2 cñ. de 120 mm. mod. «D», 2 cñ. de 120 mm. Mod. «F», 1 cñ.AA de 76,2/45 y 1 am.AA Hotchkiss de 13,2 mm. 4 cñ. de 120 mm, 1 cñ. AA de 76,2/45 Vic- kers, 1 am.AA Hotchkiss de 13,2 mm y 2 am. Oerlikon de 20 mm. i Gravina 4 cñ. de 120 mm, mod «F», 1 cñ. AA de 76,2/45Vickers y 1 am.AA Hotchkiss de 13.2 mm. 4 cñ. de 120 mm. 1 cñ. AA de 76,2/45 Vic- kers y 1 am.AA Hotchkiss de 13,2 mm. Escaño 4 cñ. de 120 mm. mod «D». 1 cñ. AA de 76.2/45Vickers y 1 am.AA Hotchkiss de 13.2 mm. 4cft.de 120 mm. 1 cñ. AA de 76,2/45 Vic- kers y 1 am.AA Hotchkiss de 13,2 mm y । am. Oerlikon de 20 mm. 1 Ciscar 4 cñ. de 120 mm, mod «D» y 1 cñ. AA de 76,2/45 Vickers. Perdido. Jorge Juan | ¡ Ulloa Sin entregar. Sin datos. L ' Sin entregar. 4 cñ. de 120 mm. 1 cñ. AA de 76,2/45 Vic- kers, 1 cñ. de 40 mm y 2 am.AA Oerlikon de 20 mm.
Las Armas submarinas de la Guerra Civil El armamento más importante que llevaban muchos de los buques de menor porte -submarinos, torpederos o destructores- no era la arti- llería convencional sino las denominadas armas submarinas: torpedos, minas y cargas de profundidad. El servicio de torpedos se estableció en España a principios de la dé- cada de 1870 y desde entonces nuestra Marina dispuso de multitud de tipos y vahantes, si bien fueron los denominados «locomóviles» los más importantes y los que había en servicio al iniciarse las hostili- dades. Se trataba de armas netamente ofensivas, con una gran carga explosiva y dotadas de un motor que las desplazaba, una vez lanzadas, en dirección hacia el objetivo. Los buques torpederos construidos a la sombra del Plan de Escuadra de Ferrándiz. desde el T-1 hasta el T-22, de los que once estaban ope- rativos al iniciarse la guerra en España, estaban dotados de dos tubos de lanzar de 450 mm -uno sencillo y otro doble- preparados para disparar los torpedos Schwartzkopf A/08 mediante aire a presión. Los destructores de la clase Alsedo iban armados con dos montajes dobles de tubos lanzatorpedos, que procedían al lanzamiento por me- dio de un cartucho de pólvora, como sería ya corriente a partir de entonces en los buques torpederos de superficie. Los torpedos eran los denominados W-45. con carga explosiva de 200 kg de trilita. Aun- que tenían el mismo calibre que los anteriores Schwartzkopf A/08, lle- vaban doble carga explosiva y su velocidad era sensiblemente mayor. Los destructores clase Churruca portaban una batería de torpedos constituida por seis tubos de lanzar de calibre 533,4 mm, distribuidos en dos montajes triples. Los torpedos empleados eran los denomina- dos W-533. construidos en la fabrica de Fiume (Italia), con una carga explosiva de 250 k de trilita fundida y graduación para tres tipos de lanzamiento. Cuenta el vicealmirante García Parreño el caso más extraordinario de lanzamiento de torpedos que, tal vez. se haya dado jamás. Ocurrió durante el encuentro del «José Luis Diez» con el minador «Vulcano», cuando el primero salió de Gibraltar para entrar en el Mediterráneo, en los últimos meses de la Guerra Civil. El «Vulcano» consiguió ce- narle el paso y abordó al destructor por la amura de estribor, el «José Luis Diez», que llevaba sus tubos de lanzar orientados por el través de estribor, tomó una violenta escora hacia babor por efecto del encontronazo y, no se sabe cómo, uno de los torpedos se dis- paró» cruzó por el aire sobre la cubierta del «Vulcano» y fue a caer al agua por la otra banda, dejándose parte de la cola, con la cruz de qui- llas, contra el trancanil de estribor de minador. El destructor republi- cano fue a varar a la playa de Los Catalanes. Los cruceros «Libertad», «Miguel de Cervantes» y «Almirante Cer- vera» llevaban una batería de torpedos compuesta por doce tubos, repartidos en cuatro montajes triples, dos por cada banda, en la cu- bierta superior, en una instalación análoga a la de los destructores. Los torpedos eran los mismos, los italianos, reformados en España. W-533. Por lo que respecta a los submarinos, hemos de anotar que los seis de la serie «B» construidos en Cartagena entre 1922 y 1926 llevaban cuatro tubos de 450 mm cada uno, y los seis de la sene «C», cons- truidos también en Cartagena y de mayores dimensiones que los an- teriores, disponían de seis tubos de 533,4 mm. Muchos de los buques de guerra españoles disponían en julio de 1936 de morteros para lanzar cargas de profundidad Vickers, varade- ros para las mismas, y paravanes para sembrar campos de minas. Al internacionalizarse la contienda española, se vieron también torpe- dos italianos, rusos y alemanes, así como minas y cargas de profundi- dad de las mismas procedencias.
BUQUE Crucero Cervantes Destructor A. Valdés TOTAL Crucero Liberad Destructor J. L Diez Destructor Ulloa LAS AMETRALLADORAS ANTIAEREAS REPUBLICANAS En diciembre de 1935 se había firmado un contrato con la firma Hotchkiss para la adquisición de diez equipos dobles de ametralladoras antiaéreas de 25 mm y otros diez de 13.2 mm con sus repuestos y municiones. Este material no comenzó a estar presente en España hasta abril de 1936, fecha en que llegaron a Cartagena cuatro montajes de 25 mm y diez de I 3.2 mm con accesorios y munición El dia del alzamiento todas estas ametralladoras estaban en el arsenal de Cartagena sin montar en ningún buque, y a ellas se unió otra de 25 mm que. aunque destinada al cañonero mexicano «Durango». seria incautada por las autoridades republicanas en Valencia. El resto del pedido jamás llegaría a España Tras la sublevación, la Marina gubernamental montó estas ametralladoras en la mayoría de los buques de superficie que quedaron en su poder, como el acorazado «Jaime I». los cruceros «Libertad» y «Cervantes» o los destructores En el transcurso del conflicto sufrieron múltiples cambios de emplazamiento e incluso alguna pérdida, por hundimiento del buque que lo por- taba o por inutilización del propio arma. AMETRALLADORAS HOTCHKISS 25 mm 4 menajes dobles comprados a Francia en abril de 1936 Un monaje doble incauado al Gobierno mexicano en agosto de 1936 AMETRALLADORAS HOTCHKISS 13,2 mm 10 montajes dobles comprados a Francia en abril 1936 TOTAL: 5 montajes con 10 ametralladoras TOTAL: 10 montajes con 20 ametralladoras Como ayuda procedente del exterior, en el transcurso de la guerra la Marina republicana recibió varias ametralladoras de 40 mm. unas del modelo Bofors. moderno y eficaz en su cometido antiaeronáutico, y otras Vickers-Terni. variante italiana de una anticuada ametra- lladora inglesa en montaje naval. Los receptores de estas armas fueron los cruceros «Libertad» y «Cervantes», y los destructores «José Luis Diez». «Ulloa» y «Almirante Valdés». ARMA DE 40 mm Dos Bofors Dos Bofors Dos Vickers-Terni ___________ Una, sin especificar modelo. Lo más probable es que fuese Vickers-Terni Una Vickers-Terni Ocho cañones de 40 mm OBSERVACIONES Se desconoce el número de serie. Moñudas en toldilla y en la concha de popa N°: 673 y 674 Moñudas en toldilla y en la concha de popa A popa y en la plauforma del monuje n° 3 Procedía del Cervantes. Moñuda en crujía, a popa del cañón n° 5 N°: 97. Moñuda el 15 de septiembre en la toldilla. en el lugar que ocupaba la antiaérea de 13.2 mm Hotchkiss Es posible que hubiera alguna más moñuda en algún otro destructor, aunque no tenemos datos para confirmarlo
En fecha tan tardía como diciembre de 1938. la mayoría de los buques de la flota republicana recibieron ametralladoras Oerlikon de 20 mm. Se trataba de una magnifica ametralladora, idéntica a la que venia prestando servicio en la DECA republicana desde los prime- ros meses de la contienda, aunque en este caso sobre un afuste naval. El despliegue de estas armas en los buques republicanos viene re- cogido en el cuadro siguiente: BUQUE OERLIKON 20 mm OBSERVACIONES Crucero Cervantes Cuatro N°: 1.619. 1 620, 1 623 y 1 624 Crucero Libertad Cuatro N°: 1 621, 1.618. 1.612 y 1.614. Las dos primeras situadas a proa, por fuera del rompedor y las otras dos en el espadell. a Br y Er del montaje n° 3 Crucero Méndez Núñez Tres N°: 1.342. 1.608 y 1.609. El primero en la torre de combate, el segundo en la repisa, a popa, y el tercero en la toldilla Destructor Lepanto Una N°. 1.627. Montada en el centro, el la plataforma del cañón n° 3 Destructor A.Valdés Dos N°: 1.613 y 1.617. Sobre la plataforma del centro, entre las chimeneas, a Br y Er Destructor Ulloa Dos N° 1.610 y 1.616. Sobre la plataforma del centro, entre las chimeneas, a Br y Er Destructor Escaño Una N° 1.622 Destructor A. Antequera No disponía de este tipo de armas Destructor A Miranda Dos N°: Sobre la plataforma del centro, entre las chimeneas, a Br y Er Destructor Gravina Una N° 1.126 Destructor Sánchez Barcáiztegui Se carece de datos Destructor Jorge Juan ¡L Se carece de datos TOTAL 20 Oerlikon Se trata de un mínimo comprobado. Quizás en los destructores de los que se carece de datos hubiera montada alguna más Si recapitulamos, podemos afirmar que en el transcurso de la Guerra Civil, la República contó -al menos- con sesenta y dos ame- tralladoras antiaéreas de 20. 25 y 40 mm montadas en los buques de su flota. Destructor Todos los destructores de la clase Churruca quedaron en poder del Gobierno de la República. En la imagen el «Alcalá Galiano» (Cortesía Museo Naval)
142 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española Boi «Donostia» Pertenecía a la denominada Marina Auxiliar de Euscadi La Marina de Guerra Auxiliar de Elzkadi El 15 de octubre de 1936, el lehendakari José Antonio Aguirre organizaba una Sección de Marina, dependiente del Departamento de Defensa del Gobierno vasco, que llegó a constituir una verdadera Fuerza Naval vasca, cuya misión fundamental iba a ser la protección de la pesca y la libre navegación en aguas territoriales, así como el mantenimiento libre de obstáculos de los accesos a los dos piezas de 101,6 mm, y se dejó al «Araba» sin arti- llería alguna por el mal estado general del buque. En ese mismo mes de diciembre de 1936, y ya por mediación de la Marina vasca, se procedió al artillado de dos parejas de arrastreros: el «Goizeko-Izarra» y el «Iparreko-Izarra». Un mes más tarde, entraba en servi- cio el bou «Donostia», antiguo bou nacional «Virgen del Carmen», cuya tripulación se sublevó contra sus man- dos y se pasó a los republicanos al entrar en Bilbao. puertos vascos. El núcleo central de esta fuerza lo constituyeron cua- tro bacaladeros de PYSBE, que estaban en proceso de artillado por mediación de las Fuerzas Navales del Can- tábrico. El 30 de octubre de 1936, el Gobierno vasco in- cautó los bacaladeros «Mistral», «Vendaval», «Euzkal- Hem'a» e «Hispania». Estos buques fueron artillados en los astilleros Euskalduna, entre octubre y noviembre, En diciembre, sus tripulaciones estuvieron formadas por personal de la Jefatura de Marina de Euzkadi y sus nombres pasaron a ser, respectivamente, «Gipuzkoa», «Nabarra», «Bizcaya» y «Araba». También tuvo lugar un cambio en el artillado de estos bous: se potenció la ar- tillería de los tres primeros, a los que se les montaron Cromo Fue editado en tiempos de la República, alusivo a la Flota de Guerra española en aquellas fechas. (Colección Escribas)
La Marina republicana 143 BOUS ARTILLADOS DE LA MARINA AUXILIAR DE EUZKADI NOMBRE PYSBE ARTILLERÍA noviembre 36 ARTILLERÍA enero 37 ^OriDr'fc Gipuzkoa Mistral 1 cñ.Vickers de 101.6 mm, 1 cñ. Vickers de 76,2 mm y 2 am.AA de 8 mm 2 cñ.Vickers de 101.6 mm y 2 am.AA de 8 mm Nabarra Vendaval 1 cñ.Vickers de 101.6 mm y 2 am. AA de 8 mm 2 cñ.Vickers de 101,6 mm y 2 am.AA de 8 mm Bizkaya Euzkal-Herría 1 cñ.Vickers de 101.6 mm y 2 am. AA de 8 mm 2 cñ.Vickers de 101.6 mm y 2 am.AA de 8 mm Araba Hispania 1 cñ.Vickers de 101,6 mm y 2 am. AA de 8 mm Desartillado Goizeko-lzarra No era PYSBE 1 cñ. Vickers de 57 mm y 1 am AA calibre fusil |parreko-l zarra No era PYSBE 1 cñ.Vickers de 57 mm y 1 am AA calibre fusil Donostia No era PYSBE 1 cñ.Vickers de 76.2 mm. 1 cñ.Vickers de 47 mm y 2 am.AA calibre fusil Gaztei No era PYSBE tí Iruña No era PYSBE tí Con el fin de recoger y destruir las minas que los na- cionales sembraban en la zona vasca, se eligieron varios pesqueros, a los que, de idéntica manera que en la otra zona, se les dio el nombre de dragaminas. Fueron un total de veintisiete los navios dedicados a estos menes- teres, y aunque no se les dotó de armamento alguno, re- alizaron una labor agotadora y no exenta de peligros. La Marina Auxiliar de Euzkadi dispuso de otra vein- tena de lanchas, buques auxiliares y yates, con los que desarrolló sus misiones hasta la caída de Vizcaya en ma- nos nacionales. LOS BUQUES CIVILES DE LA FUERZAS NAVALES DEL Cantábrjco El 13 de octubre, cuando la flota republicana abandonaba definitivamente el Cantábrico, dejaba en Bilbao al des- tructor «José Luis Diez», los submarinos «C-2» y «C-5» y el torpedero n° 3, y en Santander tres hidros de la Ae- BUQUES MERCANTES INCORPORADOS A LAS FUERZAS NAVALES DEL CANTÁBRICO NOMBRE TIPO __________ ARMAMENTO Alcaudón Bou armado 2 cñ.Vickers de 47 mm y I am. calibre fusil Tiburón Bou armado I cñ. Vickers de 76,2/50, I cñ. Vickers de 57 mm y I Am. calibre fusil J. M1 Martínez Bou armado I cñ. Nordenfelt de 57mm, I cñ. Vickers de 47/50 mm y 2 Am. calibre fusil Guión presidencial Se izaba en los buques de la Marina Española cuando eran visitados por el presidente, Manuel Azaña. (Cortesía Museo Naval) San José Dragaminas Ninguno San Antonio Dragaminas Ninguno Justiniano Dragaminas Ninguno Adelina Dragaminas Ninguno V-| Lancha motora Ninguno V-8 Lancha motora Ninguno V-9 Lancha motora Ninguno Ángela Lancha motora Ninguno Mitote Lancha motora Ninguno
144 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española Bou «Nabarra» Había sido el «Vendaval» en su época de bacaladero con PYSBE. «Mistral» Abajo. Tras su incautación por el Gobierno de Euzkadi, se convirtió en el Bou armado «Gipuzkoa». En la imagen vemos a parte de su tripulación tras el combate que mantuvo con el crucero nacional «Canarias». ronáutica Naval. Pues bien, a esta agrupación que quedó al mando del capitán de corbeta Lara Dorda se le dio el nombre de Fuerzas Navales del Norte. Más tarde, cuando tomó el mando el capitán de cor- beta Monreal, pasarían a denominarse Fuerzas Navales del Cantábrico. A los buques de guerra antes indicados se unirían, en el transcurso de la campaña del norte varios buques más, entre los que podemos destacar el destructor «Cis- car» y los submarinos «B-6», «C-3», «C-4» y «C-6», así como diversos bous armados, dragaminas y lanchas. Las flotillas de vigilancia de Cataluña, Cartagena, Almería y Valencia Las denominadas «flotillas de vigilancia y delensa anti- submarina» fueron creadas en junio de 1937 y tenían como misión la protección en aguas jurisdiccionales es- pañolas de los buques mercantes que, procedentes de la zona francesa, se dirigían a la zona republicana. La de Cataluña estaba compuesta por varios bous ar- mados y ocho lanchas patrulleras, que sólo disponían de ametralladoras. Eran los barcos, los siguientes: «Ana», «Francisco», «Adela», «Río Urume», «Rafael». «Llobregat», «María», «Juan Lucena», «Alcaudón» y «V- 33-1-3». La flotilla de lanchas antisubmarinas para defender el puerto de Barcelona disponía de dos lanchas ex-fran- Bandera Nacional Vigente durante los años que duró la Segunda República. (Cortesía Museo Naval)
__La Marina republicana 145 Bandera de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Condecoración REPUBLICANA Anverso y reverso de una de las condecoraciones otorgadas durante el periodo republicano: La orden de la República. (Cortesía Museo Naval) cesas de dieciséis toneladas, denominadas «DAR-1» y «DAR-2» y de seis lanchas rápidas de origen vasco, que recibieron los nombres «K-8», «K-l 1», «K-15», «K-17», «K-19» y «Ella». Además, en Barcelona amarraba el transporte de gue- rra «Lealtad» (ex-«Darro»), dedicado al tráfico de Car- tagena, Valencia, Barcelona y Mahón, lo mismo que el vapor «Capitán Sagarra». Por otra parte, componían la flotilla de Cartagena los torpederos n° 14 y 17, las lanchas patrulleras tipo DA, n° 12, 22, 41 y 42, los guardacostas n° 24, 25, 26, 27 y 28; los pesqueros armados «Ma Teresa» y «Hermanos Llorca»; cinco lanchas antisubmarinas y once rastrea- dores de minas. La de Valencia estaba formada por los guardacostas «V-18», «V-22» y «V-23» y la de Almena por los «V-29» y «V-30». N. Klznetsov Jefe de la misión de la Marina soviética en la Guerra Civil Española. El apoyo naval soviético a la Flota REPUBLICANA La asistencia naval: los asesores La Unión soviética prestó asistencia naval al Gobierno de la República española antes, incluso, de que Madrid lo pidiera oficialmente. En la segunda mitad de agosto se inició el envío de personal técnico, en un ambiente de si- gilo, poniéndose al mando del equipo el agregado naval soviético Nicolai Kuznetsov. Pese a todos los esfuerzos que estos asesores realizaron para poner al personal a la al- tura del material naval del que disponía la Flota repu- blicana, según Daniel Kovalsky, nunca consiguieron con- vertir ese cueipo maltrecho del ejército en un arma competente. Si bien se trataba de una Flota no despre- ciable, su cueipo de oficiales era prácticamente inexis- tente, pues casi todos los mandos habían muerto asesi- nados en los primeros días de la contienda. Cámara fotográfica Empleada por la Aeronáutica Naval en los años 30 desde sus aviones.
i46 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española En el contexto de la asistencia a la Marina republi- cana. ésta requería jefes y oficiales de buques y sub- marinos, y por ello, de acuerdo con el Gobierno, se de- cidió enviar a España un grupo de seis submarinistas y varios torpedistas para designarlos comandantes de tri- pulaciones españolas y mixtas (hispano-soviéticas) en los submarinos de la clase «C». En conjunto, el grupo de asesores soviéticos en la Marina de Guerra republi- cana sumaban setenta y siete personas, que participa- ron en muchas de las operaciones y combates navales La Marina mercante soviética apoyó también el es- fuerzo bélico republicano al comprometerse con las mi- siones de transporte de material bélico desde los puer- tos de partida hasta el territorio leal. En los primeros meses de la guerra los cargueros salían de puertos soviéticos (Odessa, Feodosia, Se- bastopol...) y llegaban a puertos españoles, camufla- dos y enmascarados, con diferente pabellón y nombre supuesto. Pero cuando el blo- queo de la Flota nacional se hizo más duro, se decidió remitir los cargamen- tos militares hasta El Havre o Cherburgo y. luego, por vía férrea, cruzar Francia y llegar a ( luña. A partir de septiembre de 1937 los nacionales tensificaron sus operaciones de guerra al tráfico hu diendo varios buques republicanos sin cargameni. bélico, y por eso, desde esos momentos, a todos los hu ques mercantes que hacían la ruta se les dotaba de ar- mas en las bases navales soviéticas, que a menudr eran varias ametralladoras y piezas antiaéreas de pe- queño calibre (45 mm) y, en otros casos, cañones de superficie de 75 mm. Las lanchas rápidas rusas La Unión Soviética, suministrador principal de arma- mento para la República, remitió entre mayo y junio de 1937 cuatro modernas unidades ligeras con destino a la Marina gubernamental. Se trataba de unas magníficas lanchas torpederas de tipo G-5, desarrolladas en 1933, y que alcanzaban una velocidad superior a los 45 nudos con mar en calma, velocidad impartida por sendos motores situados a popa. Su armamento con- sistía en un montaje doble de ametralladoras calibre fusil y dos tubos lanzatorpe- dos de 533 mm. Las cuatro recibidas fueron bautizadas como LT 11,21, 31 y 41
La Marina republicana 147 Torpedera Plano de las lanchas torpederas G-5 soviéticas, remitidas a España por la URSS. La uniformidad de la marina La Marina fue. quizás, el Ejército mejor uniformado durante la Guerra Civil espa- ñola; sus uniformes fueron siempre los reglamentarios y tradicionales de la Ar- mada y las variaciones de los mismos du- rante la contienda fueron mínimas y afec- taron más a emblemas y escudos que al propio uniforme. Había uno blanco, para verano, con gue- rrera cerrada para oficiales y suboficiales, pantalón recto y zapatos también blancos. Para invierno el uniforme era azul marino, con guerrera abierta, camisa blanca, cor- bata negra y pantalón azul marino recto. Los zapatos eran negros. En verano las divisas se llevaban en palas negras, sobre los hombros, y -en principio- eran las prescritas en el reglamento de 1920. En invierno, se llevaban cosidas en la bocamanga. Éstas fueron las únicas señas de identidad que distinguieron a nacionales y republi- canos: mientras los sublevados mantuvie- ron las «cocas» sobre los galones, defi- niendo cada uno de los empleos milita- res. los republicanos las eliminaron y las sustituyeron por estrellas cosidas por en- cima de dichos galones. La marinería, al igual que sus jefes, dis- ponía de uniformes para verano e in- vierno -blancos o azules-, así como uno gris de faena para uso a bordo de los buques. Además del característico «Lepanto». como se co- noce a la gorra de la mari- nería, los uniformes lleva- ban el clásico «tafetán». ilustraciones cortesía José Mana
EL EJÉRCITO

Carros de combate y vehículos blindados en la Guerra Civil Española Desde mayo de 1931, diez de los trece ca- rros Renault FT-17, supervivientes de la campaña de Marruecos, fueron asignados a dos Regimientos de Carros de Combate creados en esa fecha; el nu 1 en Madrid y el n° 2 en Zaragoza, y los otros tres quedaron en la Escuela Cen- tral de Tiro para la celebración de cursos y realización de prácticas de los alumnos. mera vista pudiera parecer. Se trataba, en suma, de dos secciones de cinco carros cada una, dotadas de un ma- terial desgastado y obsoleto, con el perjuicio añadido de que se carecía de repuestos para su mantenimiento, as- pecto que afectó, sobre todo, a los vehículos del Regi- miento de Zaragoza, que sirvieron como (dente de pie- zas de repuesto para los de Madrid. Antes del inicio de la Guerra Civil, se fabricaron cua- tro blindados de circunstancias en el Unidades y medios blindados al COMIENZO DE LA GUERRA ClVIL La realidad de esas dos unidades llamadas de manera algo rimbombante Regimientos por el gobierno de la República, era mu- cho más humilde de lo que a pri Parque de Artillería del Regimiento de Costa n° 2, con los que esta uni- dad artillera participó en la su- blevación de ju- lio y ganó para su 123
52 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española causa la importantísima ciudad de Ferrol, su comarca y sus arsenales y astilleros. Tras la creación del Cuerpo de Seguridad y Asalto -unidad policial dotada de armamento de guerra, or- ganizada por el entonces teniente coronel Muñoz Grandes en el período republicano- fue necesario dise- ñar un vehículo blindado dotado de ametralladoras, que sirviera en las Compañías de Especialidades de las Co- mandancias en las que fue articulado el citado Cuerpo. Dicho vehículo fue fabricado por la factoría de Bilbao de la Sociedad Española de Construcción Naval, y re- cibió el nombre de Carro Blindado Bilbao modelo 1932. Debido a sus buenas prestaciones y a la facilidad p su construcción, este blindado también fue declarado r • glamentario para el Grupo de Autoametralladoras-C-. ñón del Arma de Caballería, constituido según Orden Circular de 5 de junio de 1931 y con sede en Madrid El total de vehículos de esta clase fabricados hast t julio de 1936 fue de 40. correspondiendo 28 al Cuerpo de Seguridad y Asalto (dos en cada una de las 14 Co- mandancias) y 12 al Grupo de Autoametralladoras de Caballería, que aún no había completado su plantilla Asignados a la Escuela de Automovilismo Pesado de Artillería, existían en Madrid un mínimo de cuatro canos de asalto Schneider CA-1 operativos, los cua- les se emplearon en el asalto al Cuartel de la Montaña, en el asedio al Alcázar de Toledo y en la defensa de Madrid. En Asturias, también sobrevivían los cuatro carros «Trubia», fabri- cados la década anterior, aunque su valor mi- litar era realmente nimio. La situación el 18 de julio de 1936, por lo que respecta a canos de combate y \ehicu- Ca.mió.n Blindado El ' Bilbao» era el mejor de los blindados existentes en España antes del conflicto civil Unidad Vehículos Cantidad Ciudad Bando Valor Militar Regimiento de Carros de Combate n° 1 Carros Renault FT-17 5 Madrid Rep. • Poco Regimiento de Carros de Combate n° 2 Regimiento de Infantería «Milán» n° 32 rabnr.i HATmhn Carros Renault FT-17 5 Zaragoza r Nac • Poco Carros Trubia A-4 3 Oviedo Nao • Nulo • uwi xjc iruulíi xjTUDO de Allffiimnrri1!-^ Carro Trubia A-4 1 Trubia Rep. • Nulo ^uto-ametralladoras Cañón de Caballería z* \ , - Carros «Bilbao» Mod 32 12 Aran|uez (Madrid) Rep. • Aceptable Comandancias de la Guardia de Asalto Carros «Bilbao» Mod 32 22 Madrid, Barcelona, Rep • Aceptable Comandantas de la Guardia de Asalto S EC.N. de Bilbao Valencia. Bilbao, Badajoz Carros «Bilbao» Mod 32 4 Sevilla y Zaragoza Nac. • Aceptable Escuela de Automovilismo Pesado de Artillería Kegimiento de Costa n° 2 Carros «Bilbao» Mod 32 2 Bilbao Rep. • Aceptable Carros Schneider CA-1 Blindados «Ferrol» 4-6 4 Madrid Ferrol Rep. • Nac • Poco Poco
_______________________CARR0S ” COMBOTE I ' r "" 1«» BUFADOS en LA Gl ERRA ClVIL ESPAÑOLA |53 Carro Renault Página 151. Procedentes de la guena de Marruecos, los carros franceses Renault FT-17 eran los únteos en servicio el 18 de julio de 1936. Trlbia-Naval Derecha y abajo. Una partida de estos ingenios blindados fue fabricada en Bilbao en 1937, aunque no fueron rivales para las tropas nacionales (Ilustración: Julio López Caeiro) los blindados, viene recogida en el cuadro de la página anterior. Lo cierto es que si exceptuamos los blindados «Bil- bao» -que, recordemos, no estaban diseñados específi- camente para uso militar, sino policial-, el resto del ma- terial blindado presente en España el 18 de julio de 1936 era poco menos que inservible. El desbalance, por tanto, en medios blindados, en los inicios de la guerra, era fa- vorable a las fuerzas gubernamentales, quienes tenían en sus filas 36 carros «Bilbao» frente a sólo cuatro los sublevados. La fabricación de medios blindados en la Guerra Civil Con los medios existentes entonces, la guerra que empezaba en España no llevaba camino de caracterizarse por el empleo de modernos medios blindados y acorazados, probados va con relativo éxito en la Primera Guena Mundial y desarrollados durante las dos décadas siguientes por la mayoría de países europeos y Norteamérica. LOS BLINDADOS NACIONALES El bando sublevado fue muy remiso en la fabricación de ingenios blindados, podiendo, únicamente, contabilizar los que a continuación relacionamos:
154 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española Camión blindado Derecha v página siguiente, arriba. El camión blindado Hispano-Suiza MC - 36 fue fabricado antes del conflicto. El de la imagen lleva una torre de carro de combate ruso T-26 -montada durante la guerra-. Fue capturado pol- los nacionales, que lo encuadraron en la Agrupación de Carros de combate del Ejército del Sur. Blindado Mercier Abajo. Se construyó en los primeros momentos de la guerra en Zaragoza, en los Talleres Mercier. • Una serie sobre chasis de camión, construida en Zaragoza en los primeros meses de 1936, tanto en los talleres de La Maquinista y Fundiciones del Ebro como en la fábrica Carde y Escoriaza y en los Talleres Mercier. En total una docena de vehículos que combatieron en el frente aragonés. • Otra serie de doce vehículos sobre cha- sis de camión, fabricada en Pamplona, que tomó parte en la toma de San Sebastián en el verano de 1936 y en las operaciones so- bre Bilbao nueve meses más tarde. A dife- rencia de los fabricados en Zaragoza, éstos eran malos y muy poco efectivos, militarmente hablando. • Un blindado artesanal de ruedas fabricado en Pozo- blanco, que sería capturado por los milicianos, y otros dos en Valladolid, uno de los cuales acudió con la co- lumna del general Senador al Alto del León. • Un blindado sobre chasis de tractor oruga Caterpi- llar, fabricado por Talleres Mercier de Zaragoza, armado con dos ametralladoras Hotchkiss de 7 mm. Vehículo efectista y curioso, pero poco práctico, y aunque se le llegó a denominar «tanque Aragón», no pasaba de ser un pequeño blindado sin apenas valor militar. • Un prototipo de can'o de combate de In- fantería, fabricado en Bilbao a finales de 1937. Aprovechando los talleres y la línea de pro- ducción del conocido como Can o «Trubia-Naval» -empleado en el Norte por las fuerzas vascas-, los na- cionales, tras la ocupación de Vizcaya, diseñaron y fa- bricaron un ejemplar de carro de combate que aunaia lo mejor de los tres vehículos de combate foráneos que participaban en la güeñ a: el alemán Panzer l, el italiano Fiat CV 3/35 v el soviético T-26B. Tras las preceptivas VEHÍCULOS BLINDADOSY CARROS DE COMBATE FABRICADOS POR LOS NACIONALES (1936 - 1939) Modelo Cantidad Ciudad Año Valor Militar Blindados de circunstancias 12 Zaragoza 1936 Poco Blindados de circunstancias 12 Pamplona 1936 Muy poco Blindados de circunstancias 1 Pozoblanco 1936 Muy poco Blindados de circunstancias 2 Valladolid 1936 Muy poco Blindado oruga 1 Zaragoza 1936 Poco Carro de combate 1 Bilbao 1937 Relativo Carro de combate Verdeja 1 Zaragoza 1938 Bueno TOTAL 30
pruebas, el ingenio no dio los resultados apetecidos y no se fabricaron más ejemplares. • Otro prototipo de carro fabricado en el Taller de la Agrupación de Carros de Combate, ubicado en Cariñena, a finales de 1938. Este blindado, denominado por el ape- llido de su diseñador, el entonces capitán de Artillería Ver- deja, fue construido aprovechando piezas de otros carros y vehículos disponibles en los talleres, e intentando ex- traer lo mejor de los modelos extranjeros presentes en la contienda española. El carro cumplió sobradamente con las estrictas condiciones impuestas por la comisión que lo evaluó, y tras ser revistado por el propio Franco, se or- denó la ejecución del proyecto y la fabricación de más ca- rros de preserie. Finalizó la Guerra Civil y el proyecto de carro «Verdeja» siguió adelante, aunque diversos facto- res, cuyo desarrollo sería muy prolijo detallar aquí, lo hi- cieron fracasar quince años más tarde. Tercio «María de Molina» empresa zaragozana Ebro construyó vanos blindados del estilo del mostrado en la fotografía. El personal que r°dea al vehículo pertenece al Urcio de requetés «María de Molina*. LOS BLINDADOS REPUBLICANOS Al contrario que sus oponentes, los republicanos construyeron un sinfín de blindados de todo tipo y condición desde los primeros días del conflicto; muchos de ellos meros elementos de propaganda sin ningún valor militar, empleados más para pasear las siglas del partido o sindicato por el pueblo o la ciudad donde fueron montados, que para luchar contra los sublevados. Como contrapunto a estos productos de la improvi- sación de los primeros momentos del conflicto, es de jus- ticia decir que en la zona republicana -bajo la supervi- sión de ingenieros y técnicos soviéticos- se llegaron a fabricar magníficos vehículos blindados de ruedas y de cadenas, como los denominados
156 Armas y uniformes de la Guerra Civil- Española Camión blindado Fiei.d 2 Fue fabricado por la constructora Field, de Barcelona, entre agosto \ diciembre de 1936 !A&AIX EL FE XISMEi ! ÍW PASARA 1 UNL-35 o Chevrolet modelo 1937, los cuales fueron, con mucha diferencia, los mejores de su clase y los únicos fabricados en serie durante la Guerra Civil española; tanto es así que los que lograron capturar sus enemigos en el campo de batalla fueron puestos inmediatamente en sen-icio en sus propias unidades, permaneciendo en activo en el Ejército español de la postguerra hasta bien entrados los años cincuenta. manufacturar vehículos, representado, fundamental- mente, por la Hispano Suiza; otro dedicado al ensamblaje y puesta en el mercado de vehículos, cuyos máximos ex- ponentes eran las filiales españolas de la Ford o la Gene- ral Motors, e incluso un tercero dedicado a la fabricación de material móvil para la construcción, el ferrocarril o el sector naval. Con estos condicionantes, no es raro que Ca- taluña se situase a la cabeza del ranking de fabricación de blindados durante la Güeña Civil. Blindados y carros de combate fabricados en Cataluña En 1936 existía en Cataluña una importante industria me- talúrgica, destacando un sector dedicado a
Carros de combate y vehículos blindados en la Guerra Civil Española 157 Blindado Chevrolet uod. 37 Izquierda. En la zona republicana se fabricaron los mejores vehículos blindados de la Guerra Civil. Con planos y asesores soviéticos se llegaron a construir vanas decenas de magníficos blindados, annados de cañón de 37 o 45 mm y varias ametralladoras. Blindado Hispano-Suiza Arriba, centro Aunque era un blindado construido antes de la guerra, se empleó con eficacia en el conflicto. dades milicianas, estos blindados pasaron a desempeñar papeles menos ofensivos \ terminaron ejerciendo labores de retaguardia. Según los datos contenidos en la documentación del antiguo Consejero de Finanzas de la Generalidad cata- Desde los primeros momentos de la sublevación, mul- titud de talleres catalanes comenzaron a blindar camio- nes sin un objetivo definido ni una dirección organizada. Más adelante, encuadradas en la denominada Comisión de Industrias de Güeña de la Geneialidad, muchas fá- bricas y talleres de Cataluña se dedicaron a la labor de construir una serie de vehículos blindados, que serian en- lana. Josep Tarradellas, fueron, como mínimo, un total de 159 blindados los construidos bajo los auspicios de las Industrias de Guerra de la Generalidad entre sep- tiembre de 1936 y julio de 1937, cifra a la que habría que sumar otros 33 vehículos construidos hasta sep- tiembre. A partir de septiembre de 1937, y sobre lodo en 1938, se fabricarían más blindados de varios mode- cuadrados, normalmente, en las columnas que partían en dirección al frente aragonés. Tras la formación del Ejército Popular y la consiguiente absorción de las uni- los, aunque estos, obviamente, no estaban contenidos en las cifras facilitadas por el documento aportado por Josep Tarradellas. Varios blindados republicanos Página anterior, abajo. Retirada de las tropas republicanas del G.E.R.O. por la frontera francesa. Febrero de 1939. Abajo. Bandera de Cataluña. Ametralladora risa Degtyarev Derecha. Algunos carros rusos T-26 llevaban una ametralladora antiaérea de 7,62 mm montada en la torre, en un afuste especial.
158 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española Tali er de construcción de blindados De manera artesanal se blindaron todo tipo de camiones v coches. Bandera Pertenecía a una unidad de carros de combate republicana No sería descabellado afirmar que en los casi tres años de guerra, en Cataluña se fabricaron más de 200 vehícu- los blindados de ruedas, algunos verdadera chatarra mó- vil. aunque otros tuviesen un indudable valor militar. Por lo que respecta a los carros de combate y vehí- culos blindados dotados de cadenas fabricados en te- rritorio catalán, hemos de apuntar la media docena construida en San Sadurní de Noya, en la fábrica de- nominada Maquinaria Moderna para Construcciones y Obras Públicas S.A.E. Las empresas implicadas en esta fabricación fueron: La Electricilat S.A. (tres blindados); Melcior Baltá, de Villafranca del Penedés, (un blindado); SAFA, de Blanes (un blindado); Talleres Serra de Ha- Carro Sadurní de Noya Fue fabricado por las Industrias de Guerra de Cataluña. dalona (dos blindados); Talleres Girona (29 camiones blindados de seis modelos diferentes); Constructora Field, de Barcelona, (13 blindados en cuatro series); Ma- quinista Terrestre y Marítima (22 vehículos blindados en cuatro series diferentes); Talleres Torras Herrería y Construcción (50 vehículos blindados de diversa factura y valor militar); Nuevo Vulcano. (cuatro series de blin- dados, totalizando 17 vehículos); Hispano Suiza, (40 co- ches y camiones blindados, correspondiendo casi la mi- tad de ellos al modelo H-S 3T6 (T-60), de muy buena factura y con indudable valor combativo); Maquinaria Moderna, de San Sadurní de Noya, (cuatro tractores blindados y dos canos de combate).
Carros de combate y vehículos blindados en la Guerra Civil Española i59 —---- Blindados y carros de combate fabricados en el Norte En Bilbao y Guipúzcoa se han identificado un total de 19 blindados improvisados entre julio y septiembre de 1936. Algunos incorporaban torres fijas en las que se les podía montar armamento y la mayoria fueron captura dos por los nacionales que los emplearon en la ofensiva sobre Bilbao. De la misma forma, a finales de 1936 v principios de 1937, la Sociedad Española de Construcción Naval, con sede en Seslao, fabricó dos series de blindados deno- minados «Naval-Somua» por estar construidos sobre chasis de autobuses franceses Somua. En total se lle- garon a elaborar dieciséis vehículos. En la misma época, los Talleres Echevarría, de Bilbao, llegaron a producir una docena de camiones, los cuales serían empleados por las fuerzas republicanas en el frente Norte. Quizás el provecto más ambicioso de los realizados en el norte fuera la fabricación en la S.E.C.N. de Seslao, de una familia de carros de combate, copia de un proyecto de 1935 desarrollado íntegramente en la Fábrica de Tru- bia, y que tema como base el tractor Landesa, en servi- cio en algunas unidades del Ejército español. Este nuevo carro de combate, denominado Trubia-Naval, comenzó a salir de la factoría de Sestao en marzo de 1937. fecha Bi inda dos Fiei.d 4 Construidos de numera un tamo estrambótica, estos blindados catalanes pasaron desapercibidos en la Guerra Civil española BLINDADOS Y CARROS DE COMBATE FABRICADOS EN CATALUÑA Modelo Fabricante Lugar Cantidad Valor Militar Blindados Improvisados Varios Cataluña 6 Muy poco Blindado de ruedas La Electricitat S.A. 3 Muy poco Blindado de ruedas Talleres Baltá Villafranca del Penedés 1 Muy poco Blindado de ruedas SAFA Blanes 1 Muy poco Blindado de ruedas Talleres Serra Badalona 2 Muy poco Blindado de ruedas Talleres Girona 29 Diverso Blindado de ruedas Constructora Field Barcelona 13 Poco wllliuauw Uv 1 Uv'JQJ Blindado de ruedas Maquinista Terrestre y Marítima Barcelona 22 Poco 50 Blindado de ruedas Diverso Talleres Torras Herrería y Construcción Barcelona Blindado de ruedas Astillero Nuevo Vulcano Barcelona 17 Relativo Blindado de ruedas Hispano-Suiza Barcelona 40 Relativo Poco Blindados de cadenas Maquinaria Moderna San Sadurni de Noya 4 San Sadurni de Noya 2 8 Relativo Muy poco Carro de combate Maquinaria Moderna Carro de combate Varios Calella. Manresa, Sitges, Badalona,Villafranca... TOTAL । (') Las cantidades que se reflejan son las mínimas comprobadas de las que existe evidencia gráfica documental- aunque todos los •icios apuntan a que se construyeron algunos más.
160 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española Blindados «Ferrol» Combatieron durante la güeña en la zona Non en los frentes de León y Asturias, con las tro^' nacionales, asignados a las baterías de fusileros del Regimiento de Artillería de Costa n 2 Su mascota era una centollo con los colores nacionales y la leyenda ' Adelante. ¡Viva España1.. Talleres Torras Página siguiente. abajo Dos blindados republicanos. fabricados en Barcelona por lo Talleres Torras, dependientes de las Industrias de Guerra de la Generalidad. en la que se creaba el denominado Batallón de Cairos Li- geros de Combate de Euzkadi. Estos pequeños carros de combate, cuyo poder ofen- sivo consistía habitualmente, en dos ametralladoras, participaron en la campaña de Vizcaya y en la de San- tander encuadrados en la unidad de carros de combate en cano de combate en la Fábrica de Trubia en agosto de 1936, siendo empleado contra los defensores de Oviedo en septiembre y octubre, hasta que fue captu- rado por las tropas nacionales al romper el cerco de la capital asturiana. del Ejército del Norte, y su número, probablemente, no Blindados fabricados Levante pasó de la veintena. En Asturias también se blindaron una decena de ca- miones comerciales, que se emplearon en los asaltos a los Cuarteles de Gijón, y en la defensa frente a las Co- lumnas Gallegas que avanzaban por el oeste de Oviedo. Uno de los tractores Landesa, fabricados para el Ejér- En el Levante español había dos grandes empresas me- talúrgicas: la Unión Naval de Levante y los Altos Hor- nos de Sagunto, amén de un gran número de pequeñas empresas y talleres mecánicos. Será en esta zona de Es- paña donde se llegarían a construir un mayor numero de blindados de ruedas, la mayoría de magnífica cali- cito antes de la guerra, sería transformado dad, dando lugar a este fenómeno la llegada del Go- Carro Tribia-Naval Los nacionales capturaron numerosos carros de este modelo, fabncados por la Naval de Sestao (Bilbao).
Carros de combate y 'Ehkllos blindados en la Guerra Civil Española i6, BLINDADOSY CARROS DE COMBATE FABRICADOS EN EL NORTE Modelo Fabricante Lugar Cantidad Valor Militar Blindados Improvisados Varios Bilbao-Guipúzcoa 19 Muy poco Blindados Naval-Somua S.EC.N. Sestao 16 Poco Blindados Echevarría Talleres Echevarría Bilbao 12 Poco Carro Trubia-Naval S.EC.N. Sestao 15-20 Relativo Blindados improvisados Vanos Asturias 10 Muy poco Carro Landesa Fábrica de Trubia Trubia 1 Relativo TOTAL 73-78 biemo Central republicano a Valencia, y el control de toda la industria levantina -hasta entonces en manos del denominado Comité Ejecutivo Popular-, por la Subse- cretaría de Armamentos, quien reconvirtió las instala- ciones y la maquinaria de las dos grandes empresas ci- tadas para fabricar blindados, material pesado y municiones, y las de los pequeños talleres para fabricar material ligero. La Unión Naval de Levante, más tarde denominada Fábrica n° 22, fue la empresa que construyó todos los blindados en esta zona, llegando a producir unos 250 de varias versiones y calidades. Sin duda, los vehículos más importantes de los allí fabricados fueran el deno- minado UNL-35 y el Chevrolet 1937 (también de- nominado blindado B.C.). Bajo la dirección técnica del ingeniero soviético, co- ronel Nicolai Alimov, y con la colaboración de técnicos españoles y soviéticos, se fabricó el mejor vehículo blin- dado de los empleados en el transcurso de la Guerra Ci- vil española. Para ello se emplearon chasis de camiones rusos ZIS-5, de 3 toneladas, convenientemente adapta- dos en la Fábrica n° 22 y soldados eléctricamente. Las planchas empleadas en el blindaje se construían en Sa- gunto por los Altos Hornos, donde otro ingeniero so- viético supervisaba los parámetros para su elaboración. La producción de estos blindados dio comienzo a comienzos de 1937 en Va- lencia, a un ritmo que no superaba los cinco blindados mensuales. En la primavera de 1938, debido
162 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española a los bombardeos nacionales sobre la capital del Turia, las instalaciones de la Fábrica n° 22 se trasladaron a la provincia de Alicante, y fueron montadas en los muni- cipios de Elda y Petrel, situados al oeste de la capital, donde continuó la producción de blindados hasta el mes de marzo de 1939. En total se llegaron a fabricar del orden de unos 150 vehículos, agrupados en ocho series diferentes en las que además del ZIS-5 se emplearon chasis de 1,5 Tm de Ford (mod. 79, de 1937 y mod. 817T de 1938), GAZ (AA) y Chevrolet (1938 serie T). En 1937 también se emplea- ron algunos chasis de camiones de origen británico. Los UNL-35 se emplearon en todos los frentes de la Guerra Civil excepto en el Norte, aunque, paradójica- mente, su bautismo de fuego no fuera contra los suble- vados el 18 de julio de 1936, sino en los denominados sucesos de Barcelona de mayo de 1937, apoyando a la Guardia de Asalto que llegó de Valencia para aplastar a las milicias anarquistas y del POUM. Bi indados UNL-35 Arriba y derecha. Bajo la dirección del coronel soviético Nicolai Alimov, se fabricaron en la Unión Naval de Levante, cerca de 150 blindados de este modelo, aprovechando diversos chasis Z/S, Ford, GAZ AA. Chevrolet etc... Fue el mejor y más numeroso de los blindados construidos durante la guerra española. Muchos vehículos de este modelo serían capturados por los nacionales en el transcurso de la contienda, v tras encuadrarlos en sus unidades ios emplearían contra sus antiguos propietarios con evidentes buenos resultados, lo que sería trascendental para su posterior encuadra- miento, tras el fin de las hostilidades, en el nuevo Ejér- cito español de la posguerra. También se fabricó en el mismo establecimiento el denominado Chevrolet 1937 o blindado B.C., réplica del soviético BA-6, y que al igual que ocurrió con los UNL- 35, se construyó bajo la supervisión de ingenieros ru- sos usando chasis ensamblados en la General Motors El blindado, del que se llegaron a fabricar del orden de
Carros de combate y vehículos blindados ia la Guerra c.vil Española las setenta unidades, montaba dos modelos de ton e: una Blindados en Francia Izquierda. Tras la caída de Cataluña en poder de los nacionales, muchos blindados del GERO pasaron la frontera francesa y terminaron en el país vecino. En la imagen, un gendarme custodia más de una docena de blindados Chevrolet Mod. 37y UNL-35 en suelo francés. Otros vehículos blindados pequeña, dotada de un canon Hotchkiss de 37 mm -pro- cedente de la URSS- y una ametralladora de 7.92 mm.. muy similar a la del blindado soviético BA-1, y otra de mayor tamaño que era la empleada por los blindados BA-6 y los caiTos de combate T-26 B y BT-5; probable- mente se utilizaron las que fueron retiradas de carros y vehículos destruidos durante la contienda. Es factible que se llegaran a terminar unos setenta vehículos antes de finalizar la contienda, aunque la Sec- ción de Blindados de la Subsecretaría de Armamento, En otros lugares de la Península se construyeron, con más pena que gloria, vehículos blindados de circuns- tancias. los cuales, como acabamos de ver, no fueron más que insignificantes apoyos puntuales para lev amar la mo- ral de unas milicias que se aprestaban a defender a la República. Unidades y medios blindados IMPORTADOS DURANTE LA GUERRA ClVIL La situación de clara precariedad en medios blindados organismo de quién dependía su fabricación, ofreció a la Inspección de las Fuerzas Blindadas la cifra de 275 y acorazados era tan evidente en la España de 1936 que Alemania, Italia y la Unión Soviética, los tres grandes en proceso de construcción el 31 de mayo de 1938. Vehículo soviético Un autoametralladora-cañón de origen soviético BA-6. Fueron unos magníficos vehículos blindados, dotados de una potencia de fuego a la altura de los carros de combate y una extraordinaria movilidad. (Ilustración: Julio López Caeiro)
blindados fabricados en levante Modelo Blindados UNL-I Blindados UNL-2 UNL Prototipo II UNL Goliat (Prototipos) Fabricante UNI Lugar Valencia Cantidad 5 Valor Militar Poco UNL Valencia n° 7? íUNLt Valencia 9 4 Poco Bueno Bl INDADO DE CIRCUNSTANCIAS .4/W/O.C,,ex/raorJí/Jan(,e/e/);p. de vehículo bltndado durante L Guerra Civil española Su v0¡Or militar era escaso, pese al e„lpt.io de sus constructores. Fue utilv^ por los nacionales en el Frente ¿ Aragón. Fábnca n° 22 (UNL) Valencia 2 Bueno UNL-3S Fábrica n° 22 (UNL) Valencia Unos 150 Mucho Rlmdado de ruedas Chevrolet 1937 Barcelona Unos 70 Mucho TOTAL 240 VEHÍCULOS BLINDADOS FABRICADOS EN DIVERSOS LUGARES Modelo______ Fabricante Lugar Cantidad Valor Militar Blindados improvisados Vanos en Andalucía Rioonto, Puente Genil. 14 Muy poco Aznalcóllar, Peñarroya. □nares. Úbeda. Blindados improvisados Varios en Extremadura Don Benito y Ménda (Badajoz) 3 Muy poco Blindados improvisados En Casulla la Nueva Ciudad Real Varios Muy poco Blindados improvisados Talleres deVegamediana Cistiema (León) 1 Muy poco Blindados improvisadosSociedad Comercial de Hierros Madrid 5 Muy poco TOTAL 23 suministradores de material bélico en la Guerra Civil española, decidieron desde un principio el envío de estos medios de combate para apoyar el esfuerzo bélico de los contendientes. Por lo que respecta a carros de combate, mientras Alemania e Italia remitieron a los sublevados los lige- ros Panzerkanipfwagen 1 y Fiat-Ansaldo CV. 33/35, pobres en prestaciones y tremendamente vul- nerables frente a cualquiera de las armas emple- adas en el conflicto, los soviéticos remitieron a los republicanos los carros más modernos y efectivos de sus arsenales: el T-26B y el BT-5. Y en cuestión de blindados de rue- das, frente a los ocho anticuados vehículos italianos Lancia 1Z y 1ZM, recibidos en Cádiz en diciembre de 1936, los republicanos recibieron, por lo menos, 120 blindados soviéticos BA-3, BA-6 y 1 AI. m A clue fueron descargados en Bilbao y Levante en diciembre de 1936. Es evidente, pues, que la superiori- dad absoluta en
Carros de combate > vehículos blindados en la Guerra Civil Español a iss Tanqueta italiana Izquierda, abajo v página 169 Carro de combare ligero Fiat Ansaldo L i, también denominado en su país de origen como carro veloce C l 33/35 Paso sm pena m gloria por el conflicto español, aunque sus constructores v usuarios latinos decidieron que su época había pasado La fotografía de la izquierda corresponde a uno de los ejemplares capturados por los republicanos en la batalla de <ruadalajara (Ilustración Julio López Caeiro) este tipo de medios de combate estuvo de pai te de las fuerzas republicanas, aunque éstas no supieron sacarle todo el partido necesario para que fueran realmente de- cisivos en la contienda española. Analizaremos, de manera independiente, los medios aportados por teutones y latinos, diferenciando clara- mente la filosofía de unos y otros respecto al empleo de los blindados, así como su valor militar en la contienda hispana Blindados y carros de combate importados por los SUBLEVADOS Los can os de combate alemanes A partir de octubre de 1936, harán acto de presencia en territorio español carros de combate y vehículos blindados foráneos -italianos y alemanes-, todos ellos acompañados del elemento humano necesario para entrenar a los soldados nacionales en el manejo de tales Dado lo escaso del material blindado en sen icio y su pésimo estado, en septiembre de 1936 el teniente co- ronel Walter Warlimont, Agregado Militar alemán en el Cuartel General de Franco, propuso a Berlín el en- vío urgente de carros de combate y personal especia- ingenios, tratando a la vez de reforzar y afianzar los escasos recursos disponibles, y crear las bases de una organización potente que pudiera enfrentarse al lizado para apoyar al Ejército sublevado. A partir de ese momento se pusieron en marcha los re- sortes de la burocracia ger-
.*Y>» P.V»ZERKAMpFWACEN I Derecha, abajo y página siguiente. Este fue el único modelo de carro de combate enviado por el III Reich a los sublevados durante el conflicto. Como el italiano, se trataba de un blindado ligero, mal armado y con una protección para sus sirvientes, francamente deficiente. (Ilustración: Julio López Caeiro) y un grupo de especialistas de todos los empleos para ins- truir a los españoles en las nuevas tácticas desarrolladas por los alemanes en materia de guerra acorazada. El Panzergruppe Thoma, que así se llamó al batallón alemán por el apellido de su comandante, comprendía un total de 270 hombres que formaban una plana ma- yor de mando, dos compañías de carros de combate, una compañía de transportes, una compañía de taller, una armería, una unidad antitanque y un grupo de intér- pretes, aportando un total de cuarenta y un carros del modelo Panzerkatnpfwagen ¡ Ausf.A, así como diversos camiones, vehículos, cañones contra carro, motocicle- tas, accesorios y piezas de repuesto. En julio de 1936, el Panzjer 1 Ausf. A era un carro de combate que pudiéramos denominar de circunstancias, diseñado y fabricado para formar e instruir a las dota- ciones del arma acorazada alemana en el manejo y em- pleo de las nuevas tácticas desarrolladas por los teóricos germanos. Y como carro de entrenamiento el Panzer lera muy bueno, y fue muy apreciado por los españoles en esta faceta, pero si algo se demostró en el transcurso de la gue- rra española fue que en combate real contra otros carros de combate armados de cañón, era totalmente vulnera- ble, tanto por su escasa protección como por su pobre y débil armamento, solicitando permanentemente los es- pañoles el envío de carros dotados con armas de más ca- libre, aunque el Reich nunca accedería a la entrega de es- tos ingenios. En el mes de noviembre, se recibieron en Sevilla olios 21 carros Panzerkampfwageti /, en este caso del modelo La Legión El arcabuz, la pica y1,1 ballesta constituyeron el emblema empleado i <-S < Tercio de Extranjeros.
CaRROS 1)E COMBATE y \ EHICl LOS BLINDADOS EN LA GlERRA ClVIL ESPAÑOLA 167 Ausf. B. Poco más tarde, y a través de la unidad militar alemana se recibieron otros diez carros Panzer / adicio- nales, sirviendo estos nuevos vehículos para cubrir las bajas que, inevitablemente, se estaban produciendo en la guerra española. A estos setenta y dos carros de combate que aportó la Legión Cóndor al esfuerzo de guerra nacional, se su- maron otros cincuenta más que se recibieron por me- diación de la sociedad Hispano-Marroquí de Transpor- tes (HISMA Ltda). Al finalizar la guerra, quedaban en estado operativo un total de 84 carros de combate negrillos, lo que su- pone que fueron baja definitiva durante los 29 meses que estuvieron operativos los Panzer /, 38 ingenios blinda- dos germanos, el 31% de los recibidos. Bandera Fue empleada por la Agrupación de carros de combate del Ejército nacional. Modelo Panzerkampfwagen I Panzerkampfwagen I Panzerkampfwagen I Panzerkampfwagen I Panzerkampfwagen I SECUENCIA DE LLEGADA DE LOS CARROS ALEMANES Fabricante Recibidos Cantidad Valor Militar I Krupp y Maybach Octubre 1936 41 I Krupp y Maybach Diciembre 1936 21 I Krupp y Maybach Agosto de 1937 30 I Krupp y Maybach Finales de 1937 10 I Krupp y Maybach Enero de 1939 20 122 relativo relativo relativo relativo relativo TOTAL
i68 armas y uniformes de la Guerra Civil Española Emblema Centro. Las unidades de carros del Ejército nacional -del Norte v del Sur-, emplearon como emblema una calavera con las tibias cruzadas, sobre un carro de combate, todo ello orlado con sendas hojas de laurel, enlazadas en su inferior por una cinta bicolor Carros alemanes Derecha. Los Panzer I alemanes fueron la base material de la Agrupación de Carros de Combate del Ejército del Norte. Los blindados y los carros de combate italianos Italia envió a la Guerra de España ocho blindados Lan- cia 1Z v 1ZM, que combatieron agrupados en una com- pañía de autoametralladoras de la que dispuso el Corpo di Truppe Volontari durante el conflicto. Estos blindados fueron diseñados y construidos por la casa italiana Lan- cia entre 1915 y 1917, y participaron en la Primera Gue- rra Mundial con el Regio Esserciio, por lo que al arribar a España, en diciembre de 1936, eran vehículos desfa- sados y poco eficaces, militarmente hablando. Montaban dos o tres ametralladoras Fiat-Revelli mod. 14 de 6,5 mm rros muy ligeros armados con dos ametralladoras Fiat 35 de 8 mm. y tripulados por dos hombres. Los primeros cinco ejemplares llegaron a la ciudad portuaria de Vigo en fecha tan temprana como el 16 de agosto de 1936 y fueron adscritos al Grupo de Infor- mación de Artillería n° 3, con sede en Valladolid. quien los encuadró y dotó de personal A primeros de sep- tiembre, y tras una primera fase de acoplamiento, la sec- ción de Fiat fue enviada al Frente Norte al mando del teniente de Artillería Tamariz-Martell. El 28 de septiembre llegaba a Vigo otro vapor, el «Ciltá de Bengasi», que descargó diez nuevos carros italianos, aunque en esta ocasión tres de ellos eran de variante lan- zallamas, así como nuevo 1 y durante la guerra se perdieron cinco de ellos, regre- sando a Italia los tres supervivientes. Los carros de combate que envió Mussolini a la con- tienda española fueron del modelo fabricado por la casa Fiat-Ansaldo, denominado Carro Veloce CV. 33/35, ca-
Carros de combate y vehículos blindados ex la Guerra Civil Española i69 personal técnico y repuestos. Con todo este material, y varias decenas de cañones de acompañamiento de in- fantería de 65/17, se constituyó en Cáceres el denomi- nado Ragruppamento ilalo-spagnolo di carri e artiglie- ria, encuadrado en la Legión, quien le facilitó el personal y la impedimenta necesaria para comenzar a operar en los frentes de combate. Pero a finales de 1936 se constituía el denominado Corpo di Truppe Volontarie, y en él se encuadraron to- dos los efectivos de esta nacionalidad presentes en Es- paña. El 22 de diciembre, la Primera Compañía de Ca- rros Ligeros entregaba todos los Fiat-Ansaldo CV. 33/35, integrándose su personal en las nuevas unidades que se organizaron. Pocos días antes, el 8 de diciembre, el vapor «Aniene» había desembarcado 20 carros lige- ros italianos, los cuales, junto a los nueve que todavía existían, constituyeron dos compañías. Carro lanzallamas Fiat-Ansaldo CV. 33/35 en versión lanzallamas. (Ilustración- Julio López Caeiro) En los meses de enero \ febrero de 1937 se recibie- ron otros 24 carros italianos, que sirvieron para orga- nizar otras dos compañías, las cuales, junto a las que ya operaban, constituyeron el denominado Ragruppa- niento Repparti Specializzati, que a las órdenes del co- ronel Cario Rivolta, contaba además con una compañía de autos blindados, otra de motoametralladoras, otra de lanzallamas y una batería de cañones contracarro de 47 mm. En cada compañía había una sección del Ejército nacional, compuesta por un alférez, y 25 individuos de tropa, dotada de dos camiones y dos ametralladoras. Al parecer, en marzo se recibieron otros 24 canos Fiat-Ansaldo CV. 33/35 que sirvieron para cubrir bajas v completar las compañías existentes a trece can os cada una, y en abril se completarían éstas, tras las pérdidas sufridas en Guadalajara, con otros doce carros del mismo modelo que llegaron a Sevilla.
170 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española Fiat-Ansaldo CV. 33/35 Arriba. abajo y página siguiente, abajo Los italianos habían empleado con éxito sus carros de combate ligeros CV 33/35, en la campaña de Abismia. Desgraciadamente para ellos, la Guerra de España nada tuvo que ver con la campaña africana y sus oponentes republicanos importados de la URSS- fueron muy superiores en todos los sentidos En septiembre de 1937 se recibían otros 16 Fiat-An- saldo CV. 33/35 y se constituía en el seno del CTV el de- nominado a partir de entonces, Raggruppamento Ca- rristi, con dos batallones de carros, a dos compañías al batallón mixto del Raggruppamento Carristi, Tras la Ba- talla del Ebro, la unidad de canos del CTV recibió un úl- timo envío de Italia, consistente en 32 vehículos nuevos, con los que cubrieron bajas y reforzaron los compañías cada uno, un batallón mixto en el que se encuadraba una del Raggruppamento. compañía de carros lanzallamas, una compañía de au- tos blindados y una tercera de moto-ametralladoras. Completaba la orgánica del Raggruppamento una uni- dad de zapadores, una batería antitanque de 37 mm. y una sección de la misma especialidad de 47 mm. La siguiente remesa de carros italianos, con doce uni- dades, llegó a Sevilla en abril de 1938, y con ellos se re- pusieron las pérdidas que se habían producido hasta en- tonces, añadiendo una compañía En la página siguiente recogemos en forma de cua- dro las aportaciones italianas de carros Fiat-Ansaldo CV. 33/35 en el transcurso de la Guena Civil española. En conjunto, la aportación italiana de canos de com- bate al bando nacional fue un poco mayor que la ale- mana en cuanto al número de unidades enviadas, aun- que su efectividad real fue tan pobre o quizás más que la de los ingenios germanos, pues aunque la movilidad de los Fiat-Ansaldo era algo mejor que la de los Pan- zet, ni su protección (una plancha de 13,5 mm en la parte más gruesa) ni su armamento
Emblemas italianos ios de las dos primeras filas son los signos tácticos empleados por el denominado Ragruppamento Repparti Specializzati, unidad italiana que incluía los carros de combate ligeros Fiat-Ansaldo CV.33/35 cuando se constituyó el CTV. En la fila superior, los círculos de colores correspondientes a las cuatro compañías de carros. En la fila central, los triángulos correspondientes a las tres secciones de cada compañía. Ea tercera fila incluye los signos tácticos utilizados por el Ragruppamento Camsti desde su formación en septiembre de 1937. Los números interiores corresponden al ordinal de cada carro dentr de la compañía. (Ilustración: UriARTE (dos ametralladoras Fiat 35 de 8 mm) estaban a la al- tura de las circunstancias. Sumando la aportación total de carros de combate al bando nacional en el transcurso del conflicto obtenemos la cifra de 275 ingenios, repartidos cronológicamente de la siguiente manera: 97 en 1936; 116 en 1937; 44 en 1938 y 20 en 1939. Blindados y carros de combate importados por los ingenios de esta clase empleados por sus oponentes. Pero veamos con detalle cuáles fueron las importaciones de estos materiales. Los blindados de ruedas Tres fueron los modelos de blindados de ruedas que la República recibió de su aliado soviético durante la Gue- rra Civil: el ligero FA-1 y los pesados, y casi iguales en- tre sí, BA-3 y BA-6. REPUBLICANOS Si tuviéramos que definir de alguna manera el material blindado importado por la República, tendríamos que convenir que, en general, fue de magnífica factura y calidad. Era nuevo, de primerísimo orden y con una más que aceptable potencia de fuego; suficiente, desde luego, para poner fuera de combate a cualquiera de los APORTACIONES DE CARROS ITALIANOS Modelo Fabricante Recibidos Cantidad Valor Militar CV 33/35 Fiat-Ansaldo 16 de agosto 1936 S relativo CV. 33/35 Fiat-Ansaldo 28 de septiembre 1936 10 relativo CV. 33/35 Fiat-Ansaldo 8 de diciembre 1936 20 relativo CV 33/35 Fiat-Ansaldo Enero-febrero 1937 24 relativo CV. 33/35 Fiat-Ansaldo Marzo de 1937 24 relativo CV 33/35 Fiat-Ansaldo Abril de 1937 12 relativo CV 33/35 Fiat-Ansaldo Septiembre 1937 16 relativo CV. 33/35 Fiat-Ansaldo Abril de 1938 12 relativo CV. 33/35 Fiat-Ansaldo Noviembre-dic. 1938 32 relativo TOTAL 155
172 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española Blindado soviético Derecha y abajo. Uno de los blindados ligeros soviéticos enviados a España por la URSS fue el FA-1, que no pasaba de ser un coche ligeramente armado y protegido. Muchos de estos vehículos fueron capturados por los nacionales e integrados en sus unidades blindadas. (Ilustración: Julio López Caeiro) El blindado ligero ruso FA-1 El vehículo blindado ligero FA-1 se desarrolló en la Unión Soviética en 1931, basándose en el chasis del coche G AZ- A, entrando en producción en la fábrica Izhorskiy, de Le- ningrado, entre 1932 y 1936, año este último en el que próxima a los sesenta ejemplares, pues a finales de mavo de 1938 las Fuerzas Blindadas republicanas disponían todavía de 28 vehículos de esta ciase en servicio. Te- niendo en cuenta las inevitables pérdidas por destrucción o captura, no es descabellado plantear esa cifra como sería reemplazado por el denominado BA-20. El FA-1 era, en fin, un coche ligeramente armado y protegido, que se- ría empleado por el Ejército republicano en misiones se- más probable. Los blindados BA-3 y BA-6 cundarias como enlace o vigilancia de carreteras y ca- minos. El FA-1 se empleó en distintos frentes de la guerra y los capturados por los nacionales fueron asignados, principalmente, a la Agrupación de Carros de Combate del Ejército del Sur. Aunque no hay evidencias objetivas que nos permi- tan ofrecer datos exactos de los vehículos recibi- dos en el transcurso del conflicto español, pode- mos aventurar que la cifra hubo de estar Los BA-3 y BA-6 eran blindados pesados fabricados en la planta de Izhorskiy entre 1935 y 1938, que montaban una torre idéntica a la que llevaban los carros de com- bate T-26 B dotada de un potente ca- ñón de 45 mm nio- delo 1932
Carros de combateyvbhIculos blindados en ,a guerra c Estandarte jZrecha. Anverso y reverso de fo bandera del Estandarte del jjl Batallón de Carros, perteneciente a la Bagada de Tanques republicana. Blindado Derecha, abajo. El blindado más potente de los empleados en la Guerra de España fue, sin duda, el soviético BA-6. como armamento principal, y dos ametralladoras de 7,62 mm Degtyarev DT-1932, reglamentarias entonces en la Unión Soviética. Lo cierto es que el BA-6 no era más que una versión aligerada en casi una tonelada del BA-3, en el que se había montado una suspensión re- forzada y una nueva transmisión, y aunque externa- mente eran casi idénticos, es sencillo identificarlos por llevar el BA-3 una puerta de entrada en la parte poste- rior del vehículo, puerta que sería eliminada en la ver- sión BA-6. En 1936 se recibieron cuatro BA-3 y veintiséis BA-6 y al año siguiente, aunque no se conoce con certeza la cantidad recibida, es probable que fueran, por lo menos, otros cincuenta ingenios. La potencia de fuego de este blindado de ruedas, sin lugar a dudas el mejor de los que participó en la Gue- rra Civil, era idéntica a la del carro de combate T-26 B, aunque no podemos decir lo mismo ni de su movilidad ni de su protección. Por la documentación del general Vicente Rojo sa- bemos que a finales de mayo de 1938 quedaban en ser- vicio en las Fuerzas Blindadas republicanas una cin- cuentena de vehículos de esta clase; por otra parte, según las cifras de vehículos capturados que acabamos de ci- tar, y de los probables BA-6 destruidos durante los dos años de guerra, no sería muy aventurado conjeturar que los recibidos por la República durante todo el conflicto, procedentes de la Unión Soviética, superaran los 75 ejemplares y se aproximaran al centenar.
ARMAS V pii i I iil 111III Carro de combate Los sublevados suplieron -con creces- su déficit de medios blindados y acorazados, recurriendo a la captura de blindados y carros de combate soviéticos, empleados por sus oponentes. En la imagen, un carro T-26 B recién cogido en los combates. Los carros de combate Tres fueron los modelos de carros de combate que reci- bió el bando republicano en el transcurso del conflicto español. El más numeroso, moderno y eficaz era el so- viético T-26 B Mod. 1933, copia fabricada en la URSS -bajo licencia- del británico Vickers de 6 toneladas, aun- que actualizada con la inclusión de una torre nueva, ar- mada con un cañón de 45 mm. El segundo de los carros, en número y en importan- cia, enviados por la Unión Soviética fue el modelo me- dio de 11 toneladas, Bystrochodya Tank 5 (BT-5), copia del americano Christie, que montaba una torre muy si- milar al ligero T-26 e idéntico armamento. Por último, procedentes de la URSS y Polonia, la Re- pública recibió cerca de cuarenta vetustos Renault FT- 17, la mayoría de ellos armados con un cañón de 37 mm que se incorporaron a las unidades acorazadas frente- populistas con más pena que gloria. Los carros de combate medios T-26 B El T-26 B -conocido como «Vickers» por los naciona- les-, fue el modelo de carro más característico e im- portante de la Guerra Civil Española, además de con- tar con el diseño más equilibrado de todos los empleados en ella. En 1929, una comisión soviética realizaba un estu- dio en varios países para conocer todos los adelantos \ novedades producidas en el terreno de los vehículos blin- dados y carros de combate. Precisamente, una de las em- presas que visitó la comisión fue la Vickers-Armstrong, Modelo Fabricante Recibidos Cantidad Valor Militar FA-1 Izhorskiy BA-3/BA-6 Izhorskiy Cañón y ametralladora Los carros rusos estaban armados con un cañón de 45 mm y una ametralladora coaxial de 7,62 mm, que podemos apreciar en estas dos imágenes, junto a la óptica de puntería de los mismos. 1936-37 60 aprox relativo 1936-37 75-100 mucho TOTAL 135-160
Tarros de combate 7 Renault FT-17 supervivientes de la Güeña de Marruecos. junto a los capturados a los republicanos -importados por éstos durante la r erra- constituyeron una compañía de depósito el seno de las dos agrupaciones de carros de 'combate del Ejército nacional. T-26 B Abajo. Los cairos soviéticos capturados por los nacionales y puestos en servicio en sus propias filas, fueron decorados con vistosas banderas bicolores para evitar desagradables malentendidos con los antitanques propios. (Ilustración: Julio López Caeiro) donde los militares y técnicos soviéticos pudieron ver el diseño inglés del denominado Vickers Six Ton B, blin- dado que les sorprendió gratamente y del que la URSS adquirió un ejemplar. Tras diversos estudios, se llegaron a desarr ollar dos prototipos derivados del carro inglés, aunque no dieron el resultado apetecido por el Ejército Rojo. Por ello se tomó la determinación de adquirir la licencia de fabri- cación, con lo que el primer modelo de carro soviético saldría de las factorías en 1931, disponiendo, al igual que una pieza alemana diseñada por Rheinmetall y vendida su licencia a la URSS en 1930. Aprobada por Stalin la «Operación X», de ayuda a la República española, comenzaron los envíos de arma- mento a España, pudiendo fechar la llegadíi del primer Igrek (expedición) de cairos T-26 B, el 15 de octubre de 1936, cuando el buque «Konsomol» desembarcaba en Cartagena cincuenta de estos blindados. Este material llegó junto a un centenar de mecánicos, especialistas, tri- pulantes y asesores a las órdenes del coronel Krivosheim. el británico, de dos pequeñas torres dotadas de ame- Sólo mes y medio más tarde, a finales de noviem- tralladora. La versión enviada a España era la B, en la bre, llegaron cincuenta y seis nuevos T-26 B junto a un centenar y medio de especialistas al mando del gene- ral D.G. Paxlov, procedentes de la Aca- demia de Guerra Mecanizada del Ejército Rojo, situada en Bielorrusia. que se suprimieron las dos torrecillas individuales y se montó una de mayor tamaño que albergaba un potente cañón de 45 mm, versión de
176 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española Carro de combate Arriba v abajo. Los T-26 B capturados en buen estado por los nacionales, fueron empleados por ellos contra sus antiguos usuarios. Bandera Abajo. Enseña de la Base de Alcalá de Henares, ubicación de las Brigadas Blindadas republicanas. Tanque soviético Página siguiente, arriba y aba ¡o. Las fuerzas republicanas recibieron 50 carros pesados de origen soviético, BT-5, a los que sacaron muy poco rendimiento. (Ilustración: Julio López Caeiro) el vapor «Gravelines». La cifra total de can os de este mo- En el primer trimestre de 1937 llegarían a España otros cien carros T-26 B, y en mayo cincuenta más, y hasta esa fecha, la República habría recibido un total de 256 carros de este modelo. Con los algo más del centenar y medio supervivientes y los 50 BT-5 recibidos en agosto, en octubre de ese año se llegaría a organizar la denomi- nada División de Ingenios Blindados, constituida por dos Brigadas Blindadas, un Regimiento de carros pesados y una Brigada de Infantería. Los últimos T-26 B llegados a España durante la gue- rra serían los veinticinco recibidos en marzo de 1938 en délo, según los datos aportados anteriormente, es de 281. Por último, hemos de constatar el proyecto de ad- quisición de 300 carros T-26, llevado a cabo en mayo de 1938 por el Coronel Inspector de las Fuerzas Blindadas D. Rafael Paredes, y presentado al entonces general Jefe del Estado Mayor Central, D. Vicente Rojo. Lo cierto es que en esas fechas, las Fuerzas Blinda- das de la República, contaban todavía con un centenar de T-26B a los que habría que sumar veintiocho BT-5, medio centenar de BA-6 y cerca de una treintena de FA- 1, lodo ello sin contar con los fabricados en España l NL BL/W ' 35 y Chevrolet Mod. 1937. Una importante masa de blin- dados, sin duda, aunque la República estaba ya he- rida de muerte.
---------------RR0S DE COMBATE Y vehículos blindados en la Guerra Civil Española 177 SECUENCIA DE LLEGADA DE LOST-26B Fecha 12-10-36 Krivosheim Buque Komsomol N“ de carros 50 Observaciones Al mando de 30-11-36 Pavlov Cabo Palos 37 Al mando de D G 30-11-36 Mar Caribe 19 06-03-37 Cabo Santo Tomé 60 08-03-37 Darro 40 07-05-37 Cabo Palos 50 13-03-38 Gravehnes 25 Los últimos recibidos TOTAL 281 Los carros de combate pesados BT-5 Una información recibida por el entonces coronel Vicente Rojo, fechada en Valencia el 12 de agosto de 1937, seña- laba la reciente recepción, procedentes de la Unión So- viética, de «50 tanques modelo BT-5». En dicho documento se afirma que los carros esta- rían listos para operar el día 5 de septiembre, encua- drados 48 de ellos en un Regimiento, dedicando los dos restantes a enseñanza y a talleres. El BT-5 era, en esencia, una versión soviética del ca- rro norteamericano diseñado por Christie: el T-3 mod. 1931, al cual se le había montado una torre idéntica a la del T-26 B, armada con una pieza de 45 mm mod. 1932 y una ametralladora DT de 7,62 mm. Fueron cons- truidos en la fábrica de locomotoras «Komintem», de Jarkov, v su mayor cuiiosidad con respecto al resto de los tanques en servicio en ese momento era que podía operar, in- distintamente, con las orugas y sin ellas, pudiendo pa- sar de uno a otro sistema en una media hora. Su peso superaba en una tonelada y media al del citado T-26 y aun así era más rápido que éste gracias a su motor Li- berty de 450 Hp. Fue. con toda seguridad, el mejor de todos los carros de combate utilizados en la Guerra Civil española, aun- que el pésimo empleo que de ellos hicieron los republi- canos en las operaciones en las que tomaron parle, hizo que pasaran con más pena que gloria por los teatros de operaciones españoles. Es muy sintomático que los na- cionales, habiendo capturado numerosos ejemplares en la zona de Fuentes de Ebro en octubre de 1937 así como en la Batalla del Ebro, un
178 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española Tanque Renault Izquierda y abajo. Polonia y la Unión Soviética fueron los suministradores de cairos de combate obsoletos FT-17 -de origen francés- a la República La mayoría estaban armados con cañones Puteaux de 37 mm, que manejaba el jefe de carro, quien se alojaba -de pie- en la torre cdindirica En la imagen izquierda se aprecia el interior del carro, con el cierre del cañón y los depósitos de munición. año más tarde, no los integraran en ninguna de las uni- dades de carros de su Ejército, manteniéndolos como Los Renault FI-17 El carro de combate diseñado por Louis Renault en reseña en las agrupaciones de carros de combate, y des- plena Primera Guerra Mundial, denominado Faible echando su empleo, incluso después de la contienda. En junio de 1938 el parque de estos carros en 4 manos de las Fuerzas Blindadas de la Repú- blica ascendía a veintiocho, habiendo per- dido hasta entonces casi la mitad de sus efectivos en el frente aragonés. Después de guerra, los vencedores no mantuvieron ningún BT-5 soviético en servicio. Tonnage mod. 1917, se convirtió en el ingenio blindado de cadenas por an- tonomasia en la década de los años veinte, siendo importado o cons- truido bajo licencia por numero- sos países de Europa y América, incluida España, a donde llega- ría el primer ejemplar en 1919, adquirido para su eva- luación por el Museo de Artillería.
Carros de combate y vehículos blindados en i a Guerra Civil Española 179 Lo cierto es que estos carros, in- cluso los armados con cañón de 37 mm, estaban fran- La primera partida de estos obsoletos can os de com- bate fue la que se recibió en el puerto de Alicante el 24 de noviembre de 1936, transportada por el buque «Rum- bón», y compuesta por dieciséis vehículos procedentes de Polonia. Tres meses más tarde, se recibían en el puerto de Santander otros dieciséis carros de este mismo mo- delo, procedentes de la Unión Soviética, que fueron des- embarcados del vapor «Autom». En esta ocasión, nueve de los carros estaban armados con cañón de 37 mm y siete con ametralladora, pasando a reforzar la unidad de carros del Norte. camente obsoletos y desgastados, como ocurrió con mu- cho del material militar adquirido por comisionistas y enviados del gobierno republicano, que procedía de los excedentes de los países europeos que accedieron a re- alizar las transacciones. Su participación en la contienda española, fue más bien anecdótica y en nada desniveló la balanza. Hemos de hacer notar como dato interesante, que si bien los republicanos a principios de 1937, dis- ponían de 38 ingenios blindados de este modelo (treinta y dos importados más seis españoles) frente a cinco los nacionales, un año y medio más tarde se invertirían las Carro Renault FT-17 Arriba e izquierda Los militares españoles va conocían el FT-17, pues no en vano, había estado en servicio en nuestro país desde principios de los años veinte. Los recibidos por la Republica fueron de varias versiones, como el mostrado en la imagen superior, que tiene la torre poligonal en lugar de cilindrica.
180 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española Renal lt FT-17 Izquierda. Renault FT-17 expuesto en San Sebastián, en 1938, delante del Gran Kursaal (hoy Museo Guggetiheint). CARROS IMPORTADOS POR EJERCITO POPULAR DE LA REPUBLICA Modelo T-26B Recibidos en 1936-38 Cantidad 281 Valor Militar mucho BT-5 1937 50 mucho Renault FT-17 1936-37 32 poco TOTAL 363 lomas, contabilizando los republi- canos un total de doce FT-17 en mayo de 1938 y los nacionales veintisiete carros de este modelo, la mayoría de ellos, capturados en las operaciones del frente norte. Carro T-26 B Muchos carros de cómbale T-26 B han sobrevivido a la guerra, ecorando numerosos acuartelamientos españoles hasta nuestros días, gunos de ellos -como el de la fotografía- fueron restaurados en los a/JpS leu!a J novet1^ del siglo XX, y puestos de nuevo en servicio con e f in e salvar para las futuras generaciones, parte del patrimonio mi ttar español y preservar piezas de indudable valor histórico en las mejores condiciones posibles.
Carros de combate y vehícl los blindados en la Guerra Civil Española 18i La uniformidad de los carristas Los miembros de los dos Regimientos de Carros españoles no tenían uniformidad propia, empleando el mono reglamen- tario como uniforme de trabajo; en el uniforme de paseo usa- ban una pequeña chapa metálica representando un FT-17 visto de pefil. colocada encima del bolsillo derecho de la guerrera. Los tanguistas rusos usaban el calzón oscuro o el mono caqui soviético, boina negra (en ocasiones otras prendas similares ci- viles con visera) o gorra de plato y chaquetón de cuero negro con cuello de piel, junto con botas. Quizás lo más peculiar de su equipo era el típico casco-chicho- nera de carrista, con almoadillados ho- rizontales y transversales, alguno de ellos con los auriculares radio incor- porados, que ha llegado casi hasta nuestros dias sin apenas variación y ha sido copiado, incluso por los alemanes. Los italianos de los carros CV. 33 y las autoametralladoras Lancia utili- zaban el mismo uniforme de su Ca- ballería, más un chaquetón (giubbone) de cuero negro, cruzado y con cintu- rón, y el peculiar casco modelo 35 forrado de cuero negro, con una an- cha banda de protección contra los golpes, correa barboquejo y cogo- tera; también usaban boina negra y su peculiar «bustina» (gorrillo). El calzón de montar y las polainas de cuero, con largas correas para ajus- tarlas, como las de los «bersaglieri» (tiradores) motoristas, completaban el conjunto, aunque, para instrucción y campaña lo normal es que utiliza- ran un mono azul. Los instructores de la Legión Cón- dor llevaban el peculiar uniforme de paseo de la unidad, pero con boina 8ra y el emblema de la calavera con las tibias cruzadas, el cual pasó luego a españoles e ita- lianos; los oficiales llevaban, además, el característico abrigo largo de cuero gris azulado. En campaña, y a bordo de los panzer, usaban el mono azul o caqui de instrucción espa- ñol, con gorro cuartelero del mismo origen alternando con la boina, correaje español de cuero y sus características botas de media caña. Este uniforme de instrucción y cam- paña era también el de los carristas españoles, variando el calzado y algún detalle más.

Las armas individuales y colectivas del combatiente En 1938 Franco escribió: «¿a Infantería tiene unos órganos de fuego y otros de choque; los de fuego son la ametralladora, el mortero y el fusil ametrallador, y los de choque los fusile- ros granaderos». A ellos habría que añadir los pequeños cañones de acompañamiento, cuyo cometido era ase- gurar el apoyo inmediato a las vanguardias y la lucha contra carros y contra fortificaciones ligeras, así como los lanzallamas, que eran otra arma de acompañamiento. Cerraba la panoplia de las armas de todo combatiente individual, el casco y la máscara Armamento individual Fusiles El fusil Mauser español mod. 1893 de 7 mm, coloquial- mente llamado «el chopo», era el reglamentario en 1936; se completaba con el cuchillo-bayoneta mod. 1893 o el machete mod. 1913, que era más largo, para compensar la menor longitud del mosquetón Mauser español mod. 1916 de 7 mm, al que iba fundamentalmente destinado; ambos eran intercambiables. La carabina Mauser espa- ñola mod. 1895 de 7 mm, era en realidad una tercerola aun más corta, propia de los «Cuerpos Montados». antigás, además de las pistolas y subfusiles, los cuales todavía se j estaban introduciendo en las plantillas de las unidades mi- litares y lo habían hecho ya en las de orden público, sólo tras la revolución de Asturias. Las armas de repetición tipo Mauser se caracteriza- ban por su cierre «de cerrojo», que le permitía realizar sucesivos disparos sin tener que alimentar el arma con nuevos cartuchos cada vez. La acción de ali- mentación de su depósito interno para cinco cartuchos se realizaba mediante cargadores-guía. En el interior del cerrojo Soldado italiano presentando ARMAS Página 184 arriba. Mosquetón sistema Paravicino-Carcano mod. 1881 TS y casco Mod 35. Armas españolas Página 184 abajo. Mosquetón rayado Remington mod 1874; fusil Mauser mod. 1893; carabina Mauser f,io“a 1895; mosquetón Mauser mod. 191o. cuchillo-bayoneta mod. 1893 (Cortesía: Carlos Medina Avila)
184 Armas y uniformes de la Guerra Civil española iba alojado el percutor y su muelle, y en su extremo tra- sero la aleta del seguro. El mosquetón y el fusil Mauser, con su inseparable cuchillo bayoneta, seguían siendo uti- lizados por la infantería en el combate cuerpo a cuerpo. Por lo que se refiere a la munición empleada en Es- paña, podemos hablar del cartucho de 7x57 Mauser es- pañol mod. 1893, con proyectil de punta ojival roma, también denominado bala «R», que fue sustituido en 1913 por un modelo mejorado, dotado de un proyec- til terminado en punta, denominado bala «P», cargado con pólvora progresiva. Éste era el utilizado por los fu- siles, fusiles-ametralladores y ametralladoras regla- mentarias en 1936. Había también cartuchos específi- cos para salvas, para instrucción, explosivos, perforantes, incendiario-perforantes, trazador-perfo- rantes, lanzagranadas, e incluso uno con un cohete de señales. Además de los modelos reglamentarios, diversos cuer- pos de seguridad seguían usando carabinas diversas, al- gunas derivadas de mítico Winchester calibre 44 del Far- Hesz, como las Tigre producidas en nuestro país, y otras de 9 mm largo tipo Destróyer y Bergmann, a la vez que también se almacenaban en los Parques partidas de fusi- les reglamentarios antes de la introducción del Mauser, como la tercerola mod. 1873. Se estima que al estallar la guerra, si sumáramos los existentes en las unidades de los Ejércitos (unos 180.000) y Fuerzas de Orden Público (más de 100.000, incluidos los procedentes del Somatén), más los que se guardaban en los Parques y Arsenales, existían más de 600.000 fusiles, los cuales se re- partieron casi equitativamente entre los dos ban- dos. A partir de aquel momento se desató una ca- rrera de arma- mento para con- Manáis’ seguir lodos los necesarios para armar a las unidades y a las milicias movilizadas. Por parte de los sublevados primó la producción propia en las Fábricas de Coruña y Oviedo, con casi 140.000 armas, heme a cantidades tes- timoniales del otro bando, fundamentalmente en Cata- luña; pero ambos contendientes tuvieron que buscar el aprovisionamiento exterior, en cantidades que llegarían a alcanzar los 450.000 procedentes de Alemania e Italia y los cerca de 600.000 llegados de la URSS y de otras na- ciones proveedoras de la República. Alemania pro- porcionó 207.306 mosquetones de re- petición Mauser A/*' y Gewher 98, mod. 1914 y calibre 7,92x57, usados, así como munición
Las Armas individuales y colectivas del combatiente i85 hasta un total de 261 millones de cartuchos, incluidos 4.2 millones en calibre 7x57 mm. Italia aportó 240.747 fusiles de repetición, incluidos los 105.000 utilizados por el CTV; eran fundamental- mente diversos modelos de Paravicino-Carcano (Mann- licher) en calibre 6,5x52 mm y unos 2.000 anticuados Vetterli-Vitali de calibres 11 mm y 6,5 mm. Para estas armas y para las ametralladoras de igual origen, se importaron unos 324 millones de cartuchos. Portugal aportó unos pocos fusi- les Mauser Vergheiro mod. 1904 en calibre 7,92x57 para los «Viriatos» de su Misión Militar de Observación. Al final de la guerra el millón largo de hombres de las unidades terrestres del Ejército Nacional contaba con 1.010.000 fusiles, 41.000 mosquetones y 3.000 carabinas (1.054.000 armas en total). Hasta el final de la guerra el Servicio de Recuperación nacional contabilizó la re- cuperación de 576.301 fusiles y 1. 136.260.000 cartuchos, capturados al enemigo. El Ejército Popular de la República, que llegó a en- cuadrar a unos 800.000 hombres bien armados -incluso al final de la guerra-, se equipó con una increible variedad de modelos y calibres, la inmensa mayoría de im- portación, dado que los mosquetones completos Mauser español mod. 1916 producidos en Bilbao por las In- dustrias de Güeña Guipuzcoanas (IGG) apenas sobrepasaron los 200, y los finalmente aceptados de los construidos en Barcelona/Tarrasa y Valencia/Castellón rondaron los 1.000, a lo que habría que sumar alguna carabina Mauser «Manresa». FUSILES SUBLEVADOS REPUBLICA TOTAL Iniciales 325.000 275.000 (1) 600 000 Producción nacional 137.000 2.000 139.000 Alemania 207.000 — 207.000 Italia 240.000 240.000 Via URSS — 500.000 500.000 Otros Países 50.000 50.000 Total 909.000 827.000 1.736.000 (I) El Ejército Popular utilizó más de 60 tipos de fusiles y otros tantos de machetes, frente a una decena de tipos importados y/o pro- ducidos por los nacionales, junto con 19 calibres distintos de munición de fusil -la 8a División utilizaba siete calibres distintos en julio del 38-. Hasta 388 subtipos distintos de munición de fusil clasificó el Servicio de Recuperación Nacional. Además, se daba la circuns- tancia de que. si bien la munición mejicana y la española eran intercambiables, los cartuchos de 8 mm franceses y austríacos no. lo que también ocurría con los de 6.5 mm japoneses e julianos. No hemos tenido en cuenu los del último pedido a la URSS -40.000 fusiles y 100 millones de cartuchos-, pues la mayoría quedaron retenidos en Francia entre finales de 1938 y principios del 39. o volvieron a cruzar la frontera ante el desplome del frente. La munición calibre 7x57 rnm.de fusil, fusil ametrallador y ametralladora, que existía en julio de 1936, era de unos 78 millones de car- tuchos, de los que unos 35 quedaron en zona republicana. Alemania aportó 261 millones e Italia 320, frente a, por lo menos. 862 los so- viéticos -cifra que reconoce Yuri Ribalkyn- y al menos otros 30 mejicanos -el Servicio de Recuperación Nacional recogió 1.132 millo- nes~ Es muy difícil determinar el toul de los producidos: sólo las Industrias de Guerra de Cauluña fabricaron 76 millones hasu octu- bre de 1937; la zona norte republicana llego a producir 120.000 cartuchos-día (90.000 en Vizcaya) y la Fábrica de Sevilla fabricó un promedio de 500.000 cartuchos-día. La importante Fábrica de Toledo se trasladó a Levante y Cataluña montó dos. denominadas F-7 y F-12. con maquinaria francesa.
186 ARMAS Y UNIFORMES DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA ARMAS republicanas tipo fusil importadas: M Soviéticas • Fusil Moisin-Nagant mod. 1891 y 1891/1930, de fa- bricación ruso-soviética, y fusil mod. 1891 fabricado en EE.UU. por Remington y Westinghouse, y envia- dos vía Méjico, por lo que fueron conocidos como «mexicankis» También llegó la carabina mod. 1938. Todos ellos en el calibre 7,62x54, munición que se fa- bricaría en España en grandes cantidades. En total se recibieron, al menos. 283.170. Eran muy buenas armas, a pesar del aspecto anticuado que les confe- ría su larga bayoneta «de cubo». • Fusil semiautomático Simonov AVS-36 en calibre 7,62x54 (según Ribalkyn). — Polacas • Carabina Mauser-Moisin mod. 1925, calibre 7,92x57, transformada de la rusa mod. 1891. 7 - Mauser español 1916 Mauser de diversas manufacturas (cuando no se INDICA, EN CALIBRE 7,92x57): ti Checas • El magnífico Mauser Vz-24, muy parecido al Kar 98k alemán. Se recibieron 50.000 en 1938, además de pe- queñas partidas llegadas previamente. La nación con- signataria de todas las armas checas fue Méjico. o Alemanas • Fusil Mauser Comisión Gewher mod. 1888 de varias manufacturas (Erfurt, Amberg, Spandau, Mauser, Danzing, etc.), carabina mod. 1898a y mosquetón mod. 1898K (Karabine 98k, kurz, Kar 98). Eran pro- cedentes de botín de guerra y compensaciones deri- vadas de la Primera Guerra Mundial, por lo que tu- vieron diversos orígenes. ™ Polacas • Carabina y mosquetón Mauser mod. 1929 y 1930 (co- pia de los alemanes mod. 1898). También carabinas 1898. En 1963 el Ejército español aun conservaba 24.198 en servicio. si Turcas • Fusil y mosquetón Mauser mod. 1890 (alguno en calibre 7,62). Los Mauser españoles Largo (m) Peso (kg) X.eí (m> 4 000'2 000 Fusil 1893 1.23/1,49 3.95/4.38 Mosquetón 1916 1,05/1.45 3.75/4.27 1.400 Carabina 1895 0,94 3.2 1.900
Las Armas individuales y colectivas del combatiente i87 paraguay as ¡|es mosquetones y carabinas -los últimos con el ’ cen'ojo curvado- Mauser mod. 1897/1907/1927. s Argentinas, bolivianas, uruguayas ", Fusil, mosquetón y carabina Mauser mod. 1891, ca- libre 7,65x53. Pudieron llegar vía Méjico y se conta- bilizaron 15.000 bolivianos y 7.119 uruguayos. II Belgas • Fusiles Mauser mod. 1889, calibre 7,65x53 y mod. 1889/1916, calibre 7,92x57, estos últimos eran belgas capturados y transformados por Alemania. t Chilenas • Fusil Mauser mod. 1895 y 1912 en calibre 7x57. H Mejicanas • Fusiles y mosquetones Mauser mod. 1895/1901/1910 (¿1934?) en calibre 7x57. ii Rumanas • Fusiles Mauser-Mannlicher mod. 1892 y 1893, en ca- libre 6,5x53R s Holandesas • Fusil Mauser-Mannlicher mod. 1895 en calibre 6,5x53, similar al rumano. zs Austríacas • Fusiles Manlincher mod. 1888/90 y 1895 en calibre 8x50R, carabinas mod. 1890 y 1895, y mosquetón mod. 1895 de igual calibre y cerrojo acortado. Se re- cibieron casi 62.000, sobre todo en la zona Norte, al- gunos procedentes de Polonia II Francesas • Fusil Chassepot mod. 1866 en calibre 11x59; no era de repetición. • Fusil Grass mod. 1874/80 en calibre 11x59; (anti- cuado, usaba pólvora negra y no era de repetición); mosquetón Grass mod. 1877/80 en calibre 11x59; fu- sil Grass mod. 1884 en calibre 11x59 (con depósito tubular para ocho cartuchos tipo Kropatschek); fu- sil Grass-Kropatschek mod. 1874/85 en calibre 11x59. Hubo ejemplares recalibrados a 8x50. • Fusil Lebel mod. 1886/1893 en calibre 8x50R; se ci- tan 19.930 recibidos. • Berthier 8x50R (carabina mod. 1890, mosquetón mod. 1892, fusil 1907/15 y fusil y mosquetón 1916). • Fusil MAS mod. 1936 en calibre 7,5x54, sistema Mauser. Para su evaluación en combate. CARACTERÍSTICAS DE LOS PRINCIPALES FUSILES Modelo / calibre Largo (cm) Peso (kg) X.ef. (km) Sist. de repetición. Cargador. Largo cañón FusJcar/mos. 7,92x57 Gew98/ 98a/Kar 98k 125/110/1II 4,05/3,6/3,9 2.000 Cerrojo clásico de «giro-traslación». Depósito 5 cart. Grass 11x59 mod. 1884 124 4,2 1.9 Cerrojo 8 cart. 740 mm. Lebel 1886/93 cal. 8xS0 130 4,28 2,4 Cerrojo recto. Cargador: 8. Cañón: 800 mm Berthier 8x50 car. 90, mos. 92, fus. 07. fus. 16, mos. 16 94/94/130/ 130/94 3,09/ 3 3,8/ 4,2 3,1 1/2 2.4/ 2,4/2 Mauser. Cargador: 3, 3, 3, 5,5. Largos: 450,450,800,800,460 lee-Metford 7,7mm mod. 1888 y 1894 126/101 4,7/3,4 2000Y 1,83 Cerrojo. 8/10 cartucho el Io. 6 el 2o. 767/525 Lee-Enfield 7,7mm M 95/02 SMLE 126/113 4,2/3,9 2000Y 1,83 Cerrojo. 10 Cart. Cañones de 767/640 Enfield Qi. 7,7 N°3Mkl Pac 191-4 117,5 4.35 1600Y Tipo Mauser. 5 cart Cañón: 660 mm Winchester M. 95 cal. 7.62x54 117,5 3,8 3.200 De Palanca. 5 cartuchos. 710 mm Ross Mod. 1910 / cal. 7.7x56R 128,5 4,45 I200Y 1,1 Cerrojo de corredera. 5 cart. Cañón: 765 mm Schmid-Rubm fus. mod. 1889/96, fus. y car. 96/11 I30/I3I/110 4,45/4,6/3,88 2.000/1.500 Cerrojo de corredera. 12/6/6 can Cañón: 780/780/590 6,5x50 car. mod. 1897 fusiles 1896/1905 420/790/795 3.4/3,9/4.15 2.000 Cerrojo tipo Mauser modificado. 5 can Cañón: 420/795/790 Motín Nagant cal. 7.62 M. 1891 - 91 /30. car. M. 1910 130/123/124 4,35/3,95/3,97 1500 Cerrojo. 5 can Cañón: 800/730 mm. M»nnlicher 8x50 fus. 88/90, car. 90 car. 95. mos. 95 128/100/100/100 4,573.5/3.1/3,3 1.900/2400 Cerrojo de acción lineal Seguro «de tracción» Cañón 765/495/500/480 ''«erli-Vitali cal. 10,4 mod. 1870/87 4.3 1.600 Cerrojo . 4 cartuchos Cañón: 860 mm 135 ^Hi-Mannhcher- Carcano. fus. 70/91 135 4.35 1.600 Cerrojo. 6 cartuchos Cañón: 860 mm Carahi ~ 6,5x52 Paravicino-Carcano-Mannlich. Uublni «Tigre» 129/92/92 99,5 3.85/3/3 2.9 2.000/ 1 500 1000 Cerrojo tipo Mauser. 6 cartuchos. Cañón: 780/444 Palanca tipo Winchester^ (*) Notas: alcance eficaz X ef; calibre: cal; carabina: car; cartuchos: cart; disparos por minuto: dpm, fabricada, fab. fus' mosquetón: mos; refrigerada por agua/aire: refrig. agua/aire; velocidad inicial. Vq, yardas, y.
188 Armas y uniformes de la Guerra Civil española II Italianas (además de las tomadas en Guadalajara al CTV) • Fusil Vetterli mod. 1870 en calibre 10,4x47R, no era de repetición. :: Danesas • Fusiles Krag Jórgensen mod. 1889 en calibre 8x58R (danés), mod. 1892 en calibre 7,62x59R (norteame- ricano) y mod. 1894 en calibre 6,5x55 (noruego). SB Sajonas (la mayor parte remitidas por la URSS) • Fusil inglés Lee-Metford Mk I/Mk II mod. 1888 en ca- libre 7,7x56 R (.303" British), sin aleta de seguro y un depósito de 8/10 cartuchos, respectivamente. Ca- rabina Lee-Metford mod. 1894 en calibre 7,7, • Fusil inglés Lee-Enfield mod. 1895/1914 en calibre 7,7x56 R; similar al Metford pero más pequeño. Fu- sil Lee-Enfield SMLE Mk 1 (n° 1 corto;) mod. 1902 en calibre 7,7 y otras variantes; fue fabricado en EE.UU. y en Canadá. • Enfield Pattem 14 (n° 3 Mk I) en calibre 7,7x56 R, con cerrojo tipo Mauser y alza colocada sobre el puente del cajón de los mecanismos; se construyó sólo en EE. UU. • Pattem mod. 1917 en calibre 7,62x63 (.30-06); simi- lar al anterior y fabricado por Winchester, Reming- ton y Eddystone. • Fusil Winchester mod. 1895 en calibre 7,62x54R, fa- bricado para Rusia; acción de palanca y depósito cen- tral que admitía los «peines» del Moisin-Nagant. • Fusil norteamericano Winchester mod. 1869 en ca- libre 7,62. No era de repetición. • Fusiles Colt o Remington calibre 7,62, además de al- gún Colt mod. 1863 calibre 44/40. • Fusil canadiense Ross mod. 1910 en calibre 7,7x56 R sistema Lee. D Suizas • Fusiles mod. 1899/96 y 1911 en calibre 7,54, y cara- bina 1896/11 en calibre 7,54. ® Japonesas (llegaron vía Méjico y la URSS) • Arisaka calibre 6,5x50,5 mm y transformados de 7,92x57; variantes carabina y fusil mod. 1897 (Meiji 30), y fusil mod. 1905 (Meiji 38); basados en el sis- tema Mauser; utilizaban la misma espada-bayoneta. Fusiles De arriba a abajo. Gew 98 2.- Berthier Mod 1907-15 3.- Mannlincher 88 4.- Lebel 5.- Winchester Mod. 1895 6.- Machete de fusil Ross 7.- Lee Metford F
Las Armas individuales y colectivas del combatiente 189 —---- Esta antinatural variedad de modelos y dispersión de esfuerzos, dado que se compraron a múltiples naciones o proveedores -aunque la gran mayoría procedían de la URSS-, tuvo consecuencias muy negativas, tanto en el precio que se pagó por ellos como en la calidad conse- guida, en muchos casos bajísima. al ser armas anticua- das, desgastadas y mal conservadas, además de las ex- tremas complicaciones logísticas que cabe suponer. Los fusiles Mosin sólo llegaron a España después de que los soviéticos vaciaran sus depósitos de los modelos ex- tranjeros que mantenían en reserva. Primero llegarían los anticuados Mosin mod. 1891. y después los más mo- demos 1891/30 y 1938. Como complemento de los fusiles hay que tener pre- sentes los machetes, las bayonetas, y los cuchillos-ba- yoneta. los cuales les acompañaron casi en relación uno a uno. Hubo en aquel conflicto más de 60 variedades de estas armas blancas, incluyendo espectaculares espadas- bayonetas. Pistolas SoS,VerSasLuserP08- ]0- Ber&nan M 1910. Pistolas La pistola reglamentaria en España en 1936 era la Astra 400 de 9 mm largo (Bergmann-Bayard, 9x23) mod. 1921, conocida como «puro», sucesora de la Campo Giro 1913/16 y realizada en Guernica, en los talleres «Espe- ranza y Unceta». Era de cañón fijo, con seguros de aleta, cargador y empuñadura, pesaba, vacía, 1,015 kg, su lon- gitud total era de 225 mm, y su cargador era de 8 car- tuchos. En total unas 50.000 dotaban al Ejército, la Ma- rina y los Carabineros. Las Star, en sus diferentes modelos de 1920, 1921 y 1922, en calibre de 9 mm largo, eran pistolas de cañón móvil, inspiradas en la Colt mod. 1911; pesaban un ki- logramo, su longitud era de 204 mm y el cargador te- nía igual capacidad. La Guardia Civil contaba con unas 25.000. Los revólveres Colt y similares eran armas cuya po- sesión había sido autorizada a los oficiales españoles du- rante muchos años, incluso algunos de ellos eran re- glamentarios, como el «Smith español» -fabricado por Orbea en calibre 38 corto-. Lógicamente, es imposible determinar el número y tipo de pistolas y revólvers empleadas durante la con- tienda, dada su difusión y la capacidad de producción española en ese campo. En ambos bandos se sacaron de los Parques las Campogiro mod. 1913/16 y las Berg- mann mod. 1903/08, ambas de 9 mm largo y, por su- puesto, se incautaron las existencias de todo tipo en fá-
190 Armas y uniformes de la Guerra Civil española bricas, armerías, servicios o incluso particulares. En Es- paña existían también gran número de armas de 9 mm corto (9x17) y 7,65 mm. como la Astra 300, de 9 mm Pa- rabellum (9x19), así como de 9 mm especial (9x20 o 9 mm Browning Long -BL-). además de otros calibres y marcas. Entre ellas podemos destacar la llamada «pis- tola para mancos» JO-LO-AR y la Stai «Sindicalista», típico «hieiTo» de pistolero, por su fácil ocultación. A ellas había que sumar las numerosas tipo «Ruby», en ca- libre 7,65 mm, que estaban inspiradas en las Browning FN belga Modelo 1903 y 1906, y que fueron fabricadas por muy diversas casas, teniendo muy amplia difusión también en el extranjero. Los sublevados importaron de Alemania algunos centenares de Luger P 08 y algunas Walter PPs y PPKs (en calibres 7,65 y 9 corto); el armamento individual de los miembros de la Legión Cóndor (2.573 pistolas Luger, 100 Walter y 95 Ortjies) regresó a Alemania con los voluntarios. La Jefatura del Servicio de Recupera- ción dejó constancia de la existencia, sin concretar el ori- gen, de pistolas Selbslader calibre 7,65 mod. 1925, Dreyse calibre 7,65 mod. 1923, Stevr calibre 9 mod. 1918, y también de las belgas Browning calibre 7,65 mod. 1918 y calibre 6,35. De Italia se trajeron algunas Beretta (21.442 según Rovighi y Stefani) y hay que te- ner en cuenta que la Beretta mod. 35 calibre 7,65 Brow- ning era reglamentaria en la Regia Aeronáutica, la Re- gia Marina y el Regio Essercito. Al finalizar la guerra, el Ejército nacional contaba con 36.000 pistolas de dota- ción en sus unidades, lo cual suponía solo parte de este tipo de armamento, pues muchos mandos portaban las de su propiedad. En los comienzos del conflicto, la fábrica Astra en- trego más de 14.500 «puros» Mod. 400 al Gobierno vasco v más tarde, fabricaría unas 20.300 para los nacionales. Pistolas De arriba a abajo. Pistola Tokarev TT33 seccionada. Astra 400 «Puro» y con detalle de cu £ Cantpogiro 1913-16.
UsAkmas JNDIVMws y COLECTIVAS DEL COMBATIENTE de 15.000 copias se produjeron en Alginet (Valen- con mareaje «R E.» (República Española) y en la . ’. caf 790 de Tarrasa, con mareaje «F. Ascaso». Fábrica 5rtr En Valencia capital se fabricó una versión sin seguro de empuñadura. En los Talleres del Parque Móvil de la Generalidad de Cataluña se fabricaron más de 250 pistolas Isard. ins- piradas en las Colt/Star. Asirá y Tokarev. Para la avia- ción republicana se adquirieron, entre octubre de 1937 y enero de 1939. un total de 281 pistolas FN mod. 1922 en calibre 9 y 7.65 mm. También se utilizó la FN Brow ning mod. 1903 de 9 mm BL. de martillo oculto, con funda-culatín y cargador alargado de 10 cartuchos; és- tas pudieron ser de procedencia paraguaya. Los sovié- ticos trajeron pistolas Tokarev TT33 calibre 7.62 y re- vólveres Nagant Mod. 1895. Pistolas De izquierda a derecha v de arriba a abajo. STAR Mod .4 1921. Jo-Lo-Ar Beretta M. 1931-34. Glisenti 1910. FN Cal 7,65. CARACTERÍSTICAS DE LAS PRINCIPALES PISTOLAS Modelo / Calibre Largo / Alto (mm) Peso vacia (kg) Cargador Sistema Vq (m/s) Bergmann 9«|j / Mod. 1903/08 250/ 150/45 913/ 1130 6/10 Acerrojamiento por pieza móvil Cañón fijo. 340 m/s. Campo Giro 9L Mod. 1913/16 237 / 136/5 950 1000 8 Cañón fijo y cierre móvil, por inercia) 370 m/s. Astra 400 9 L Mod. 1921 224 / 135 1015 8 Cañón fijo y cierre móvil 380 m/s Sar Mod 1920/21/22 9 L 208 / 135 1000 8 Colt/Browning: apertura por corto retroceso. Cañón móvil Isard 9 L 250 1140 8 Similar Astra 1922. 335 m/s Jo-Lo-Ar 9 L 217 1030 8 Cañón fijo y cierre por inercia Glisenti «9 P» Mod 1910 210/ 135 905 8 Cierre de acción dierecta con apertura retardada. V0:295 m/s. Serena 7.65 Mod 1935 152 / 110 570 9 Cañón fijo y bloqueo por inercia 290 m/s Luger Mod P 08 9 Para 223 850 8 Cañón fijo. Cierre articulado (leva articulada) V0 325 m/s. Steyr-Hahn 1918 Cal 9 220 1015 8 peine Cañón y cierre-corredera móviles Wllter PP 7.65.9C Mod 29 170 660 8 Cañón fijo y retroceso directo V0: 290 m/s f 7,65 Mod 1922 178/ 120 650 9 Cañón fijo y retroceso directo. Percurtor lanzado 3 ^karey TT 33 Cal 7.62x25 195 840 8 Tipo Browning.VO: 400 m/s devolver 7.62 Nagant M 1895 234 780 7 Al levantar el martdlo el tambor obturaba el cañón
,92 Armas y uniformes de la Guerra Civil española SüBFUSILES Y PISTOLAS-AMETRALLADORAS En julio de 1936, el subfusil RU-35 -por IRusta y SLi- naga, mod. 1935- estaba en pruebas en la Escuela Cen- tral de Tiro, aunque la Guardia Civil ya había adquir ido 100 de ellos -además de varios Schmeisser MP-28 fa- bricados en Bélgica-. Los diseñadores de la empresa Star (Bonifacio Echevarría S.A.), Valentín Suinaga e Isaac Irusta ya habían diseñado una carabina semiau- tomática, a la que se denominó IS-34 así como el sub- fusil SI-35, en calibre 9 mm largo. Podríamos hablar de otros como el denominado Goliat MX-35, fabricado en Eibar. La Guardia Civil adquirió al menos 1.000 pistolas-ame- tralladoras Astra (Uncela y Compañía) Mod. F de 9 mm largo, derivadas de la Mauser C-96 en calibre 7,63 mm con funda-culatín desprendible. La Guardia de Asalto había recibido 1.350 pistolas-ametralladoras Astra modelos 901 y 902 en calibre 7,63 mm, similares a las anteriores, pro- cedentes de las que la República incautó -por decreto- de las industrias armeras de Vizcaya y Guipúzcoa. Con an- terioridad a las pistolas-ametralladoras Astra, la firma Beistegui Hermanos (BH) había fabricado la «Royal», muy vendida en China, y las llamadas Modelo Militar «M.M. 31», «M.M. 34» y «Super Azul», en varios calibres, muchas de las cuales participaron en el conflicto. El Benemérito Instituto adquirió también algunas pistolas-ametrallado- ras Star AD de 9 mm del calibre 9 largo. Iniciado el conflicto, el Gobierno Vasco se apoderó de una partida de más de 1.000 pistolas-ametralladoras Astra 900 calibre 7,63 semiautomáticas, junto con 44 Mod. 903 y 150 Mod. F; también se hizo con un número indeterminado de Beistegui «M.M 31» (4a versión) y de un modelo híbrido de la «M.M. 34» y la «M.M 31», en calibres 9 mm largo y 7,63 mm. Algunas «Ruby» y «Non Plus Ultra», fabricadas por Gabilondo y Compañía de- bieron estar presentes. Y lo mismo puede decirse de la producción de subfusiles Star RU-35 y Goliat MX-1935. Al Norte republicano llegaron varios Maschinenpsitole Bergmann MP 18 I en calibre 9 mm Parabellum (52 en el buque «Iciar») -el primer subfusil efectivo de la Primera Guerra Mundial- y MP 28 II (calibres 9 mm Parabellum, Pistolas ametralladoras De aniba abajo: Pistola ametralladora STAR MD. (Gustavo Morales) Pistola ametralladora Astra MM31 con su estuche-ctdait'1 Slbfusiles Naranjero MP28 II. Goliat.
Las Armas inmv.dimlbs y colectivas del combctf^ q Parabellum y 7.63 mm Mauser; versión de en- " nlin del anterior), junto con los también alemanes tIegiK>ia calibre 9 mm Parabellum -cons- QeIvinann do inicialmente en Dinamarca-. Suomi mod. 31 en ca- lí11 1 9 mm Parabellum (410 en «Yorkbrook») finlandeses ’’ estonios Tallin mod. 23 en calibre 9 mm Browning largo. También estuvieron presentes en España el Berg- mann mod. 1920 de 7,65 mm y el suizo SIG mod. 1920 del mismo calibre (Scliweizerische Industrie Gesellschaft), una copia bajo patente del MP 18. así como algunos ejemplares del suizo Solothum Sl-100. los italianos Be- retta 1918/30 y 1938 A. y el ruso PPD mod. 34. Vía Legión Cóndor los nacionales importaron de Ale- mania. al menos, ciento cincuenta subfusiles de diver- sos modelos y otros veinte vía HISMA. Los Mozos de Escuadra, y algunos escoltas de los di- ligentes de la Generalidad, tenían algún ejemplar de sub- fusiles ERM A y Thompson mod. 1928. calibre 45 (11.43 mm); los Thompson también se emplearon luego por los guerrilleros republicanos. El Erma Maschinen Pistóle EMP 35, y su versión Voll- mer-ERMA sin manguito protector-refrigerador, estu- vieron presentes en los dos bandos. La EMP 35 tuvo ver- siones con distintos largos de cañón, todas provistas de manguito y algunas con soporte para bayoneta; la más di- fundida fue la segunda -cañón corto y sin seguro de re- tenida de cieñe una vez montada-; era el anna más sen- cilla de cuantas se utilizaron aquí, y permitía el fuego tiro a tiro y a ráfagas; su cargador iba horizontal en el costado izquierdo. Más de 50.000 fueron producidas en Alberique (Valencia) y denominadas popularmente «Naranjero», SUBFUSILES Y PISTOLAS AMETRALLADORAS Modelo/Calibre Largo (mm) Peso (kg) Cargador Sistema Royal 2* ven. / 7.63 mm 295 sin culatín 1.3 10 fijo Ametrallador Astra M.M 34 / 7.63/9 L 295/338 sinculatin 1.36 10/20/30 /40/50 Ametrallador y con selector de rafagas Astra F / 9 mm Largo 315 sin culatín 1.35 10/20 móvil Rafagas y selector de cierre abierto al final Star RU-35 / 9 mm Largo 900 3.8 vacio 10/30/40 Acción directa sobre cierre Goliat MX 1935 / 9 mm L 970 4.1 vacio 32 Acción directa sobre cierre 18 1.9 Para. Schmeisser 815 5.26 32 «de caracol» Por inercia de masas Tiro ametrallador 28 II 9 P y 7.65 P. Schmeiser 812 4 vacío 24/32 Tiro automático y semiautomatico Naranjero 9 |_ mod. 1938 606 4.2 36 Inercia de masas.Tiro a tiro y ráfagas Labora 9 L 840 4.4 20/36 Inercia de masas Tiro a tiro y rafagas mm Para 838 4.1 vacío 20/32 Cierre teléscópico.Tiro a tiro (TT) y raigas Vollmer ERMA / 9 mm P 950 4 20/32/40/50 Sin manguito refrigerador. TT y ráfaga ERMA EMP 35 / 9 mm P 892 4.16 20/32 Inercia de masas.Tiro a tiro y ráfagas S'G Mod l9M í 7.65 mm 840 4,6 50 Inercia de masas. Solo ráfagas Su^mod.3l/9mmPara T*nn,od.23.9Brown,ng Thoni[>sonmod.28AI 45 870 5.13 20/40/50/71 Acción directa de masas (inercia) 810 4.3 40 Inercia de masas Tiro a ráfagas 855 4.8 20/30/50 y 100 tambor
194 Armas y uniformes de la Guerra Cix 11 i-.spaxqi \ Del MP 28 II se produjo otra copia sin patente en la Fábrica n° 14, de Barcelona -casi 300 ejemplares- y otra de la ribera del Tuna de Valencia -en número no deter- minado-; fue conocido como «Churrera/Avispero» y tam- bién «Naranjero». La zona republicana produjo varios ejemplares más de este tipo de armamento: el famoso Labora-Fontbei - nat y los casi desconocidos Téllez -de larguísimo cañón y estructura similar al ERMA- y otro Star «Descono- cido», que incluso pudieron tener procedencia hispa- noamericana. El original Labora-Fontbernat de las Industrias de Guerra de Cataluña era un arma con dos versiones, el Labora, producido en la Fábrica n° 15 de Barcelona, y el Fonbemat -un líder anarquista muerto en el asalto a las Atarazanas de forma similar a Ascaso-, manufactu- rado en Olot. Sus mecanismos eran sencillos pero de la- boriosa fabricación; tenían un cañón provisto de anillos de refrigeración, un largo cargador de petaca colocado verticalmente bajo el tubo, con un brocal con cachas de madera que servía también de empuñadura. Se produ- jeron más de dos mil armas en varias series, con pe- queñas diferencias. Los subfusiles fueron protagonistas de múltiples ac- cidentes para sus usuarios, dado lo sencillo de sus me- canismos y la poca fiabilidad de sus seguros. Los más sonados fueron los que oficialmente costaron la vida, en otoño de 1936, al capitán López Tienda, jefe de una co- lumna republicana, y al líder anarquista Buenaventura Durruti, con un ERMA en el frente de Madrid. Subfusil Thompson M28.Algunos de ellos pertenecieron a los servicios de segundad de la Generalidad de Cataluña. Otros fueron usados por las unidades republicanas de guerrilleros. Tonelete mod. 1918, primera granada del Ejército español. Granadas de mano, botellas inflamables y CÓCTELES MOLOTOV Las granadas de mano reglamentarias en 1936 eran la ofensiva Lafitte mod. 1921, la defensiva de Tonelete mod. 1918, así como la granada de fusil llamada de Rabiza Comisión de Experiencias mod. 1913; todas ellas fabri- cadas por la Pirotecnia Militar de Sevilla y que se ha- bían usado en la Guerra del Rif. La Lafitte funcionaba a percusión al golpear contra el suelo, tras quitar la horquilla del fiador de seguridad y lanzar la, y después de que se desprendiera en vuelo el seguro, tras desenrollarse en el aire las cuatro vueltas de cinta de tela que hacían de seguro de distancia. La de Tonelete n 1 tenía el cuerpo de fundición de hierro con estrías exteriores que la dividían en cuarenta frag- mentos; en la parte superior llevaba una tapa de hoja- lata i oseada, con un rascador interno como el de lasca- jas de cerillas, y en su interior un trozo de mecha lenta en cuya punta llevaba una pequeña cerilla envuelta en algodón atado con hilo, que inmovilizaba todo el con- junto para evitar roces con el rascador; funcionaba, por lo tanto, «a tiempos». La de Rabiza, que servía de so- poi te y guía durante el lanzamiento, y de estabilizador durante el vuelo funcionaba a percusión y estaba en des- uso. También se adoptó la denominada Granada Pl fensiva de Güeña mod. 1921, con espoleta a tiempos, que no debió tener mucha difusión pero se utilizó luego en la guerra.
Las Armas individuales y colectivas del combatiente 195 Cuantifkar el número de granadas empleadas en la contienda y determinar su tipo es una tarea más que di- fícil, como corresponde a una munición consumible y que, incluso, puede producirse de manera más o menos artesanal. La variedad de modelos seguramente rondará los 200. Es llamativa la abundancia y variedad de gra- nadas artesanales de mecha, o «petardos», cargadas de pólvora -las «antitanques» estaban rellenas de cartuchos de dinamita- y en ocasiones incluso sin detonador, y cu- yos cuerpos estaban hechos bien en hojalata o bien em- pleando trozos de tubo o cuerpos de fundición prefrag- mentada, algunas, incluso adosadas a rabizas, para poder lanzarlas con fusil, o a mangos de madera. Hay que re- cordar también que, además de con rabiza, algunas se podían lanzar con fusil mediante «trombones» especia- les adaptados a su boca v cartuchos sin bala, como, efec- tivamente, así se hizo. Los nacionales siguieron fabricando la Lafitte, fun- damentalmente en la Fábrica de Artillería y Pirotecnia de Sevilla; en este conjunto sevillano se produjeron 2.306.174, con un ritmo final de 3.400 diarias. Granada SRCM Roma, uno de los tres tipos de granadas italianas usadas en España. pequeño tamaño, con forma y colorido similares. El to- tal oficial de la aportación italiana fue de 2.975.305 bom- bas de mano. Los alemanes trajeron su AZB 24 Stielhandgrenale modelo 1924 (STHG 24), y variantes anteriores, una de las clásicas granadas «de mango» con la que se conse- guían grandes alcances. Su iniciación se comenzaba des- enroscando la base del mango y tirando de una aran- déla de cerámica sujeta a una cuerda, en cuyo extremo había un rascador en contacto con la cerilla unida a la Los italianos aportaron al bando nacional las gra- nadas ofensivas OTO 35 -corta y larga-, Breda 35 y Roma SRCM, caracterizadas por tener espoletas de percu- sión instantánea y por su mecha lenta que hacía de retardo pirotécnico. En oca- siones se utilizaron como contracarro, añadiendo a su cabeza una envuelta con 225 gramos de trilita y, oca- sionalmente, atando alrededor de su carga varias gra- nadas Lafitte; también hay noticias de su utilización como minas improvisadas. A través de la Legión Cón- dor llegaron 20.200 y otras 119.800 por medio de la HISMA. Dinamitero con honda La tradición de los mineros asturianos de lanzar cartuchos de dinamita se extendió a lo largo de la Guerra.
^^Armas y un,formes pe u GvgjuayjLBSj^ou En el Ejército Popular de la República la variedad al- canzó cotas extraordinarias. Muchas fueron construidas por diversos talleres de milicias autónomas y partidos políticos durante gran parte de la guerra, otras se ma- nufacturaron en la Fábrica de Armas de Toledo hasta su traslado y un gran número en talleres movilizados de Madrid, Valencia, Zona Norte y Cataluña, unas veces co- piando modelos importados y otras mediante diseños nuevos. Muchas de ellas fueron de las denominadas «a tiempos», con retardos piro- técnicos de duración bas- tante aleatoria, lo que daba pié a accidentes e incluso, si el retardo era largo, a que el ene- migo las devol- viera, mientras que otras conta- ron con espoletas de percusión ins- tantánea, de di- seño original y distinto en cada caso, como las Autoloc, FA1 o CS, «de doble fiador» o «de chi- menea», IM (Industrias Militares), «de gorro chino» y la «Ferrobellum» en diversas variantes. Su grado de se- guridad para el soldado lanzador, sin duda, no debió ser el óptimo. También se importaron bombas de mano completas o partes de ellas, como las granadas polacas y las es- poletas francesas, completándolas y cargándolas con ex- plosivos fabricados en España; su diseño databa de la Primera Guerra Mundial y la mayoría de ellas eran de retardo. Así, muchas armas autóctonas fueron el resul- lado de la adaptación de espoletas extranjeras «de pa- lanca., generalmente funcionando -a tiempos, con ini- ctactón automática, a cuerpos de fundición de diversas foi-mas -pina, tonelete, etc-. Diversas granadas Izquierda. OTO de gran capacidad. De arriba a abajo. República o Sifón, Lajltte, Defensiva Mod. 1921 y botella incendiaria. Granadas italianas Página 197 arriba. Todos los modelos de granadas italianas. Breda y Roma en los extremos inferiores.
Las Armas individuales y colectivas del combatiente 197 Las armas denominadas «Ferrobellum» fueron fa- bricadas en industrias metálicas que contaban con el im- pulso inicial y la dirección del Partido Comunista en Ma- drid y, luego, en Levante. Hubo unas espoletas de iniciación automática v re- tardo pirotécnico, denominadas F-18 o «de mecanismo horizontal» y GT Ft-28, posiblemente construidas en Le- vante y que se montaron en diversos cuerpos de grana- das, generalmente tipo pina. Las industrias de Guerra de Cataluña también produ- jeron la Lafitte, concretamente en la fábrica Parés y Mas- sana de Barcelona, hasta que la falta de latón Ies impidió hacerlo; algunas partidas fueron cargadas con chedila. un explosivo a base de clorato potásico que demostró ser in- estable. Muchas de las capturadas por los nacionales, y otras rellenas con ese explosivo procedente de recupera- ción del enemigo, hicieron explosión espontáneamente, lo que ocurrió también en el otro bando e incluso una vez acabada la guerra. Las Industrias de Güeñ a de Cataluña. Otras espoletas francesas, de sistemas más anticua- dos. fueron las denominadas «de tapón y encendido a percusión» (modelo 1915 y 1916), cuyo funciona- miento a tiempos se conseguía, tras retirar el tapón, al golpear la cabeza de la espoleta contra algún objeto duro, con lo que se percutía la cápsula fulminante y se antes de su absorción por la Subsecretaría de Armamento del Ministerio de Defensa, entregaron más de 2.000.000 de granadas, siendo el ritmo de producción de 30.000 dia- rias. La Hispano-Suiza de Barcelona produjo tres tipos de granadas, a un ritmo de 3.000 diarias. Las espoletas más utilizadas fueron las francesas FR y FR-1 mod. 1935 y las versiones polacas de las mismas, así como la Billant, de similar aspecto, pero con la pa- lanca pasando por encima de un tapón más plano. Se emplearon en granadas muy diversas. trasmitía el luego a la mecha lenta que ardía entre cuatro y seis segundos. Las granadas originales francesas que las incorpora- ron, fueron las tipo «O», en ocasiones denominada «OF» -vffensive fusan te- mod. 1915; las «F/Fl» -de- fensiva, de fundi- ción y con Granadero republicano Lanzando una granada Castillo y cubierto con un casco español Trubia. Junto a él, detalle de una granada Castillo.
198 Armas y uniformes de la Guerra Civil española La Legión utilizaba uniformes de color gris- verde. siendo los de paseo semejantes a los del resto del Ejército pero con la guerrera abierta -cuello con solapas, incluso la tropa- y complementados con gorra «Tere- siana»; no obstante, la prenda de cabeza por excelencia era el gorrillo isabelino con borla -las divisas iban en su frente en los oficiales y en el lateral en los suboficiales-; el pantalón de montar era de color beige. La uniformidad de La Legión el cual se usaba muchas veces en el uni- forme de paseo junto con la bota alta (re- glamentaria en 1936); el calzón de los sub- oficiales y la tropa era ajustado en la pierna, abotonado por el exterior, con trabilla para pasar por debajo del calzado; la bota-alpar- gata blanca era característica en verano. El capote manta era la prenda de abrigo regla- mentaria (abierto, con forro blanco y cuello de piel para los oficiales) y la camisa abierta y remangada era el distin- tivo clásico en verano; la tropa se abrigaba con la manta, la cual, en campaña, se llevaba dispuesta en ban- dolera. El correaje era de cuero negro y se comple- taba con la característica cartera-morral. El guante blanco era muy usual en cualquier ocasión. Como curiosidad, ciertas unidades continuaban usando correajes de lona tipo Mills inglés, bous ma- rrones. e incluso se difun- dió el uso de un jersy gris (con cuello, cerrado con un cordón), prenda que se empezó a utilizar en 1931. A comienzos de 1938 se distribuyeron cazadoras de paño, pantalones bom- bachos, capotes tabardos de invierno y botas de media caña. Las unidades de carros de La Legión utilizaban la go- rra negra con el emblema de la calavera, aunque también el gorrillo legionario. La chapa con el distintivo de carros de com- bate iba en el lado derecho del pecho. Como en el caso de muchos otros Cuer- pos, los oficiales habilitados para empleos superiores, o «estampillados», llevaban una galleta negra, con las divisas del empleo ha- bilitado, en el lado izquierdo del pecho. Imágenes cortesía «Asociación Frente de Araron
Las Armas individuales y colectivas del combatiente 199 Diversas granadas Arriba. CF Citrón F. Abajo. Stielhandgranate 24. forma de pina- y las «CF», Citrón Foug, o Limón. Tam- bién se utilizó la granada Incendiatre mod. 1916. Hay noticias de que en 1937 los nacionales capturaron unas 500.000 de diversos tipos. La granada defensiva «D» era una minigranada ale- mana con forma de huevo, denominada originalmente Eierhandgrante mod. 1917, a la que se había dotado con la espoleta polaca GRN 1931, del tipo francés FR1. Era una transformación polaca, denominada Granat Zap- zecny Wz 18, de las alemanas de la Primera Guerra Mundial. Las granadas defensivas polacas «Wz Gr 33», de cuerpo similar a las de pina francesas tipo «F», lleva- ban una espoleta parecida a la FR denominada Wz 31, mecanismo inventado por el francés Bornstein, -oca- sionalmente marcada como «B 3»-, DIVERSOS MODELOS DE Granada Peso Largo(cm) (g) /ancho GRANADAS DE MANO Alcance Radio (m) Explosivo (m) Acción (g) cuya la palanca no abandonaba defi- nitivamente la granada. También se uti- lizó la granada ofensiva polaca «Wz 33», denominada «Bl», con la misma Lafitte Mod. 1921 415 12/6 40 Variable 8/10 espoleta pero con un cueipo ovoide. Un Tonelete Mod. 1918 750 9.2/6 Variable 100 50 cuerpo similar se utilizó en España, fa- Def.Mod. 1921 800 7/6 100 65 bricado por las industrias dependien- Rabiza C. E. 715 240 80 90 tes de la Subsecretaría de Armamento, Breda 35 200 9,7/5.3 30 10 60 con espoletas polacas -originales o co- Roma/S.R.C.M 199 7.8/6.25 30 10 43 pias españolas- y rusas tipo Koveshni- OTO 35 200 8.5/5.25 30 10 71 kov. Los dos modelos originales de gra- Stielhandgranate 24 510 35.6/6 35/40 12 165 nadas polacas estuvieron muy Castillo 450 10.5/6 12 200 difundidos y la espoleta se utilizó tam- Antitanque 650 /6 500 bién en las granadas defensivas cilin- Sifón/Biberón 11,5/7,5 dricas autóctonas modelo «Universal» O/O F 250 30/35 10 120 y en otras. CF (Citrón F.) 550 14,5/6.1 30/35 50 90 Se denominaba «Universal» a las Fl 660 16/6,4 35 100 60 granadas que montaban espoletas del D 400 6/4.6 35 50 32 modelo 31 polaca. La granada defen- WZ 33 polaca 600 11.2/5,7 30 100 66 siva cilindrica fue una de las más usa- B 1 polaca 275 11/5,6 30 15 120 das. Tras la guerra fue la única que se Univers. Oí polaca 328 140 siguió fabricando de forma regular Oí. espoleta B3 304 106 como «Universal B-3» de Barcelona Def. Barcelona 615 9/4.4 45 tipo ruso -junto con la «Ataque B-2»-, Def. polaca 607 66 el cuerpo era copia de una granada
200 akmasvuniformes^^^ belga v se fabricó en dos variantes. Con este cuerpo se utilizaron también espoletas Billant e incluso unas ar- tesanales de palanca y grandes dimensiones. El repon d actuado de José Tarradellas (octubre 1937). sobre las Industrias de Güeñ a de Cataluña, ade- más de las granadas «Universal» y «B-3» cita la pro- ducción de bombas de mano «de trombón, Hoffman, 6-F, Reus, antitanque, de fusil VB, de ffusil con varilla e incendiarias AM»; especialmente en la Fábrica n" 9. La granada defensiva cilindrica «de discos» era copia de una francesa que originalmente llevaba la espoleta Bi- llant. Los discos de la base permitían la suficiente obtu- ración como para que se pudiera lanzar con un fusil do- tado del correspondiente adaptador o con un mortero. La URSS proporcionó granadas defensivas de pina conocidas como «F-l» o Limonitas, similares a las an- teriores «Fl/WZ 33», pero con una espoleta Koveshni- kov claramente diferente. Su cuerpo era de fundición con cuatro hileras de cuadradillo y ocho filas; la espo- leta Koveshnikov de encendido automático y retardo pi- rotécnico, era similar a la UZRG empleada en la Se- gunda Guerra Mundial. Oficialmente fueron suministradas 500.000 bombas de mano de todo tipo. También se debieron recibir algunas granadas in- glesas tipo Mills y similares, procedentes de la Primera Guerra Mundial, pues se han hallado algunas y fueron usadas por las unidades de gue- rrilleros. De Méjico se recibieron, al me- nos, 27.000 de un tipo no co- nocido. Más de 20.000.000 de gra- j nadas utilizó el Ejército Popu- n lai de la Republica. El Servicio de Recuperación Nacional, ya | antes de agosto de 1938, había recogido 15.467.800 granadas, valoradas en casi 128 millones de pesetas. La cifra final al aca- bar la guerra, descontadas las destruidas por mal estado (unos Soldado republicano Arriba Colocándose una granada francesa tipo F en el correaje. Legionarios al asalto Uno de ellos se dispone a lanzar una granada de ¡nano Lafitte. Granada Detalle de una Lafitte con el anagrama del Tercio.
Las Armas ixd.vidvales y colectivas del combatifktf 20i diez millones) y las que se utilizaron en combate por las unidades, fue de 2.475.883, El capitán médico D. Joaquín Pastor Candela, di- rector del Hospital .Militar de Legionarios de Bilbao, es- cribió: "... yo le llamaría a esta guerra la guerra de la bomba de mano”. Además de las normales, ya en preguerra había dos tipos de granadas especiales de guerra química: la gra- nada incendiaria mod. 1916 y la de gases lacrimógenos, la cual era de dotación reglamentaria en los pelotones motorizados del Cuerpo de Seguridad y Asalto. En el bu- que «Mar Cantábrico» fueron capturadas 1.367 grana- das de gas CS (lacrimógeno), de fusil \ con rabiza, una muestra de las cuales se expuso en el Kursaal de San Se- bastián en agosto 1938. Pero éste no fue un caso aislado, en los estadillos de munición del Parque de Artillería n" 1 del Ejército del Centro, de otoño de 1937 e invierno de 1938, figuran granadas «Fumígenas de güeña tipos G.H. 30", G.Y. (R.F.), B.H.A. 90", B.H. 6', B.Y.L, B.T.H.» y unas 1.000 lacrimógenas, normales y n° 1. También hay que citar las botellas inflamables, luego denominadas «cócteles molotov», que casi puede decirse que se inventaron en el combate de Seseña, en 1936, contra los carros rusos T-26 en su primera actuación, en la castiza versión del botijo o cántaro lleno de gaso- lina, al que se daba fuego mediante granadas de mano, después de estrellarlos contra los carros. Luego se nor- malizó su fabricación y empleo. La Pasionaria Junto a un soldado en cuyo correaje van unas granaderas para las del tipo "Castilla». El 13 de mayo de 1937, el Batallón de Servicios Es- peciales de la Comandancia de Ingenieros del Ejército Popular tenia 1.003 botellas inflamables corrientes y 481 pequeñas, más 192 con cebo; y el Servicio de Recupe- ración nacional describió un modelo enemigo de gra- nada a percusión, cilindrica, unida por la base a un ci- lindro similar conteniendo líquido inflamable, y otro formado por una esfera metálica con picos en cuyo in- terior estaba el líquido inflamable v dos esferas de vi- drio, concéntricas, una con ácido y otra con clorato. Los nacionales normalizaron aquellas armas anti- tanque. inicialmente consistentes en botellas de vidrio llenas de gasolina, mediante cuatro tipos de iniciadores, consistentes en tubos de vidrio conteniendo ácidos y re- activos. Además perfeccionaron al final de la guerra las Bombas Incendiarias Antitanques (BIT) modelos 1, 11 v 111, bautizadas castizamente como «verrugas», con di- ferentes mezclas incendiarias a las que daban fuego di- versos modelos de espoletas. Eran de latón (modelo E- 2) o baquelita (E-3), de origen italiano, con funcionamiento «a percusión instantánea» y se- guro de distancia
202 Armas y uniformes de la Guerra Civil española Sables y Lanzas El uso del armamento clásico de la Caballeiía lúe muy esporádico, al haber sido relegada la acción de choque al arma blanca a su empleo contra tropas muy desmo- ralizadas, y ser sustituida por la eficacia de los fuegos de flanco y por sorpresa, dándose el caso de que la úl- tima gran carga victoriosa de la historia fue la efectuada por la Caballería nacional al final de la Batalla del Al- fambra. En todo caso aun figuraban como dotación, in- cluso para otros Institutos Montados y los escuadrones de la Guardia Civil, los sables modelos 1880 y 1895, y las espadas-sables «Puerto-Seguro» modelos 1907/18 para tropa y modelo 1908 para oficial. Las lanzas de los modelos 1842, 1861, 1884 y 1905 quedaron relegadas, casi generalmente, a actos sociales. El Ejército Popular de la República utilizó espadas y sables ingleses modelo 1796 para tropa de caballería. Armas defensivas: cascos y máscaras antigás El casco de acero se empezó a introducir con el Rcg|a. mentó de Uniformidad de 1926; un concurso que. f¡. nalmente, quedó desierto, e hizo que la Fábrica de Tru- bia realizara unas series coilas de producción: mod. 1926 sin ala, y 1.500 con ala. En 1930 (Real Orden Cir- cular n° 363, de 3 de noviembre) se aprobó definitiva- mente el casco pero sin concretarse oficialmente cual de las dos versiones, aunque al año siguiente comenzó la fabricación de 20.000 unidades de la conocida como modelo 30 con ala. la cual tenía seis remaches. Tras la Revolución de Octubre de 1934 se aprobó un nuevo mo- délo denominado M-34 «Azaña». más ligero, menos re- sistente y de líneas más suaves, pensado para la Guar- dia de Asalto. También se le conoce como «modelo 1938», dado que fue en esta fecha cuando se termino su fabricación y se distribuyó mayontariamenie. 'ii >; puede que las en otras naciones o ’t ' MÁSCARAS USADAS EN LA GUERRA Y CONSERVADAS EN EL MUSEO DE LA MARAÑOSA Ejército Nacional Españolas: CMP normal y telefónica, varios modelos de DAGSA y Blanco, e imitaciones de la N-24 alemana (CMPN-24) y SR-3 italiana. Alemanas: DRAEGER (varios modelos), N-15, N-16, N-24, y AUER (varios modelos). Italianas: L (Pirelli). LT-35. P, PC-35. RS-35 y 37. IAC, SPACIANI. Ejército Popular de la República Españolas: CMP. CCL, Euskadi, CFF, FAP, FAP-N-24 (imitación de la ARS francesa), imitaciones de la Pirelli LT-35. Belgas: SACIC, SLART.AG-15. Holandesa: Hevea 127. Francesas: varios modelos de ARS. Checas: FATRA. Inglesas: FITAN. Norman. Norteamericanas: PENNA, X-1. etc. Rusas: sólo aparece algún modelo denominado «de Protección Civil»; aportaciones soviéticas, fueran, sobre todo, modelos comprados procedentes de la Primera Guerra Mundial. Nota: Hay. ademas, varios modelos art.sanaies mas o menos Improvisados por ambos bandos.
Las Armas individuales *> COLECTIVAS DEL COMBATIENTE 203 Cascos Izquierda. Adrián (francés), Trubia (con y sin alas) Abajo, izquierda. Checo con «tetones» e italiano modelo 35, como los de los soldados de la foto de la derecha. En 1935 la Escuela Central de Tiro hizo pruebas sobre una nueva versión del casco sin ala, con una mínima vi- sera, que era más apropiado que los anteriores. Inicial- mente todos estaban pintados en color gris. Los nacionales importaron de Alemania, al menos 100.000 cascos de los modelos 1916, 1916/31 y 1935, y de Italia 264.344 de los modelos 1915/16 -similares al fran- cés- y 1933; también se utilizaron algunos cascos del mo- delo portugués «Coevo», fabricados en España y seme- jantes al español sin ala. En el otro bando se recibieron cascos franceses mod. 1935 Adrián (sin sujeciones para los emblemas usados en Francia), soviéticos mod. 1926 (10.000 cascos metálicos llegaron en el buque «Aldecoa» el 21 de junio de 1938) y numerosos checos mod. 1930. En todo caso, para cuantificar los cascos empleados, aun- que no se llegara al ideal de uno por soldado, estamos ha- blando de cifras próximas al millón y medio; en 1963 exis- tían aun 44.675 cascos «modelo español» y otros 9.656 «es- pañol sin ala», 26.376 «legionarios» y 14.122 «negrillos», 32.035 franceses y 23.335 de varios modelos. Siguiendo con las armas defensivas, la primera más- cara antigás española fue la T. P 1918, pero las utilizadas en la Guerra de África fueron las inglesas modelo Y, junto con las alemanas N-15 y similares. Tras unos primeros pro- totipos C-195 y N-24, se adoptó como reglamentaria en 1934 la CMP-33 de la Constructora de Material de Pro- tección de Barcelona, con tubo traqueal y cartucho fil- trante de gran capacidad y filtros químico, físico y mecá- nico. La máscara CMP dotó inicialmente a las Fuerzas de Asalto, al Servicio de Aviación y a algunas unidades del Ejército. Vía Legión Cóndor, se importaron de Alemania 50.092 máscaras N-24 y otras 150.000 vía HISMA; de Italia lle- garon 318.908 de los modelos LM-33 y LT-35. El capitán
204 Armas y uniformes de la Guerra Civil española La uniformidad de LOS MILICIANOS REPUBLICANOS Las milicias de los partidos y sindicatos fren- tepopulistas de ámbito nacional no busca- ron mayor uniformidad que las pocas señas de identidad de sus respectivas formaciones, lo que supuso que, inicialmente, casi la única prenda común fuera el mono de trabajo, o «buzo» -normalmente azul- y el correaje militar, y esto último en el caso de tenerse. No era raro el empleo de prendas de calle más o menos usuales, alternadas con otras militares (gorros, monos, etc); las zapatillas de esparto eran el calzado más común. Los anarquistas de la FAI (Federación Anarquista Ibérica) solian llevar pañuelos, brazaletes e incluso gorrillos con sus colores y siglas; el rojo y el negro, igual que la Falange -lo que acarreó algún trágico incidente- Similares prendas y letras llevaban los comunistas , pañuelos y brazaletes rojos, letras UHP -¡Unios, Hermanos Proletarios’-, hoz y mar- tillo y otras, aunque éstos siempre fueron más proclives a la disciplina, destacando los uniformes de preguerra que empleaban sus pioneros y sus juventudes. Lo mismo cabe decir de los troskistas del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista). Las milicia- nas usaban las mismas prendas masculinas, aunque en alguna rara fotografía se les ve mente monos caqui y sombreros tipo con falda. Un caso peculiar fueron los depor- tistas participantes en la «Olimpiada Popular», que se celebraba en Bar- celona al estallar el alzamiento, mu- chos de los cuales se incorporaron a las milicias; por su singularidad, se agruparon por na- cionalidades e ideas políticas, re- cibiendo un equipo más uniforme; la Columna «Thal- mann», de judíos alemanes, fue do- tada de prendas militares en des- uso, concreta- chambergo. lo que le dio un aspecto muy particular. Las milicias de los partidos separatistas cata- lanes y vascos fueron más uniformes en su vestuario.Ya en octubre de 1936 el Partido Nacionalista Vasco dotó a sus milicias de gu- daris. embrión de un Ejercito vasco, de pan- talones bombachos de mil rayas -se les co- nocería como «gudaris» entre los naciona- les-, camisa blanca o caqui, cazadoras de cuero o lona y boma negra; sus divisas eran las tradicionales en el Ejército Las catalanas, inicialmente, apenas si tenían alguna seña de identidad más allá de las peculiares bomas «barretinas» y brazaletes con los colores de la bandera catalana; más tarde, la Generali- dad uniformó su Ejército con calzones, ven- das, cazadoras y gorros de paño en color marrón oscuro, incluidos estos últimos, los cuales eran una mezcla de pasamontañas y bonete; otros partidos minoritarios tuvieron uniformes más definidos, pero de poca im- plantación, como sucedió en el otro bando con los albiñanistas y similares. Ilustraciones cortesía José Mana Bueno Car
Las Armas individuales > colectivas DEL COMBATIENTE 205 Máscaras Izquierda Máscara CMP despiezada. Derecha. Máscara Dagsa. de Artillería, Antonio Blanco García, diseñó la máscara Dra^er-Blanco modelo «Victoria», que fue adoptada a fi- nales de 1937 v se fabricó en Segoxia por DAGSA (Defensa .Antigás S.A); era una mezcla de la CMP y de la N-24. En Cataluña se fabricaron máscaras CMP (53.000 eran aun operativas en 1954) y Pirelli «catalana»; según la Generalidad, las Industrias de Guerra prácticamente había fabricado 200.000 antes de octubre de 1937. Otros Con numerosísimas importaciones -francesas, bel- gas, rusas, etc- v fabricaciones nacionales se fue dotando el Ejército de la República, y así el 2 de diciembre de 1937, el Ejército del Centro contaba con 116.073, aun- que éstas no llegaban para dotar a todas sus Brigadas. Los datos anteriores demuestran la clara intención de los dos contendientes de dotar a todos sus soldados con algo tan básico como el casco o el arma indi\ idual. tipos de máscaras se producían en Alicante en esta En conjunto, y como en el caso de los cubrecabezas, misma época, mientras que en Vascongadas se fabrica- ron 20.000 del modelo LT-35 italiano y estaban casi aca- badas otras tantas cuando se ocupó la zona. En Asturias la Constructora Gijonesa montó una cadena de produc- ción de un modelo semejante al CMP aunque apenas pudo llegar a la producción por la caída del frente Norte. El 22 de septiembre de 1937 el Ejército Popular adoptó como reglamentaria la máscara FATRA checa. seguramente estamos hablando de cerca de millón y medio de más- caras. El fantasma de la guerra química es- tuvo muchísimo más presente de lo que nunca se ha querido reconocer. Máscaras CMP Guardias de asalto y soldado con máscaras CMP. 41 B - J
206 Armas y uniformes de la Guerra Civil española Armamento Colectivo Ametralladoras y fusiles ametralladores Las ametralladoras reglamentarias al comienzo de la guerra eran la Hotchkiss en sus modelos 1907, 1907-09, 1907-12 y 1914-3, así como las especiales de Caballería y carros -con asa en lugar de culatín-. No obstante, aun se conservaban algunas pocas Maxim-Nordenfelt mod. 1897, Vickers-Maxim mod. 1905, Schwarzlose mod. 1907 y Colt mod. 1915. Todas ellas disparaban la mu- nición reglamentaria calibre 7x57 del fusil Mauser. Los fusiles ametralladores reglamentarios, tras la uti- lización en África de algunos Madsen y Vickers Berthier, eran los Hotchkiss tipos I (mod. 1922-1) y II (mod. 1925- II, dotado éste de bípode y una línea más moderna), ori- ginales galos en calibre 7 mm o construidos en la Fá- brica de Oviedo, y que utilizaban un cargador rígido de quince cartuchos similar al de las ametralladoras. Más tarde se adoptó, en competencia con el Ecia mod. 1927, el también español Astra-Unión mod. 1927; así mismo existía una serie corta del nacional y reglamentario Tre- póte mod. 1932. Todos ellos eran en calibre 7x57 y los de diseño nacional contaban ya con cargadores de pe- taca o «carteras», salvo el Astra. Dado que en ocasiones es difícil distinguir entre am- bas armas, algo que le sucedió a muchos encargados de reflejar documentalmente las existencias, la mejor forma de encarar el problema de sus cantidades es tra- tarlas conjuntamente. NACIONALES Fusiles Modelos Ametralladoras Ametralladores Hotchkiss iniciales 1.100 1.896 Producción nacional 3.900 5.000 De Alemania 4.000 5.000 De Italia 3.500 5.250 TOTAL 12.500 17.146 El Ejército nacional contaba al final de la guerra con 35.000 armas automáticas, de las cuales 13.000 eran ametralladoras. Su servicio de recuperación contabilizó 25.306 armas automáticas capturadas, de unos 50 modelos diferentes. El último envío a Cataluña incluía 30.000 armas automáticas, aunque pocas quedarían en España. REPUBLICANOS ’——— Fusiles Modelos Ametralladoras Ametralladores Hotchkiss iniciales 750 Producción nacional ¡i Algunas 0/7 Vía URSS 10.000 20.000 Otros países 200 500 TOTAL 10.950 21.379 Ametralladoras Las ametralladoras Hotchkiss disponibles en julio de 1936, incluidas las de la Guardia de Asalto, eran unas 1.850, a razón de 1.458 en las unidades militares de la Península y 220 en las de África, de las que unas 1.100 quedaron en el bando nacional, a las que hay que su- mar las de la Guardia Civil, las almacenadas en los par- ques de artillería, cifra difícil de aventurar pero, sin duda, baja. En total de 2.500 a 3.000 de todos los tipos, incluidas las de la Marina y Aviación, y repartidas de forma similar. Las fábricas de Oviedo y La Coruña produjeron un total de 3.916 Hotchkiss. o Alemania aportó a su aliado algo menos de 5.000 ar- mas automáticas, todas en calibre 7,92x57, entre las que, seguramente, están incluidos los fusiles ametralladores MG 13 Dreyse y MG 08/15 Maxim «negrilla ligera», ade- más de las MG 08 Maxim «negrilla pesada». Las MG 08 estaban refrigeradas por agua y alimentadas por cintas de lona de 250 proyectiles o de eslabones de metal de 50 elementos empalmables; se consideraban de segunda línea o de posición, para lo que contaban con un trípode pesado -mod. 08- y otro ligero, adaptables al tiro an- tiaéreo, además de un goniómetro de puntería. La mag- nífica ametralladora ligera Dreyse fue adoptada en 1932. la Cóndor suministró también 520 armas, algunas con trípode para tiro antiaéreo. La MG 13 armaba también a los carros Panzer 1. En 1963 aun había en servicio en España 1.372 «Dreisser» -como se les denominaba pero muchas llegaron en la posguerra. II Italia suministró 2.449 Fiat-Revelli mod. 1914 enC libre 6,5x52 mm «Carcano», así como Fiat mod. 1935 8 mm -incluso en versión para carro de combate L
Las Armas individuales y colectivas del combatiente 207 Ametralladoras te arriba abajo. Browning Mod. 1915 y 1918. n e Kursaal de San Sebastián se pudo preciar una Saint Etienne (izquierda, con _ presor de rebufo), una Browning, una a^emana y una Hotchkiss. Hotchfa itálicos y cargador de y 1.055 Saint Etienne mod. 1907 en calibre 8x50, in- cluidas las del Corpa Tmppe Volontarie\ la Saint Etienne era similar a nuestra Hotchkiss, aunque peor. También trajo el CTV algunas Schwarzlose mod. 1907/12 recali- bradas a 6,5x52 «Cancano». La cifra total, tomada de las cuentas oficiales italianas, fue de 2.449 nütragliatrici, más 1.055 Saint Etienne y 5.250 fucili nütragliatrici, con un total de 8.754. Algunas armas de 12,7 mm de avia- ción y Saint Etienne se emplearon como antiaéreas. M El Ejército Popular de la República recibió de la URSS, según los datos oficiales soviéticos, 20.486 ame- tralladoras -incluidas las de Marina y Aviación y los fu- siles ametralladores-, entre las que no se cuentan las casi 2.400 que se recibieron en 1939, pertenecientes al último envío remitido a través de Francia. Todo ello hace suponer que la cifra total de armas automáticas envia- das por Stalin fue de unas 30.000; una tercera parte se- rían ametralladoras. Las mismas fueron de una gran va- riedad de marcas y calibres: » Fabricación inglesa: • Vickers-Maxim mod. 1912, calibre 7,7 mm Mk 1 con trípode 4B, y otros modelos similares, refrigeradas por agua y con una peculiar empuñadura de brazos ha- cia abajo y con cinta de lona; también había versio- nes de las mismas refrigeradas por aire, originalmente para empleo aéreo, con cinta metálica y dotadas de trípode; todas las armas de origen aéreo tenían ver- siones con alimentación por la izquierda o por la de- recha, según su colocación original en el fuselaje. • Vickers-Maxim Clase C, calibre 7,65x53 con trípode L y LB de procedencia boliviana-uruguaya. Manufactura norteamericana: • Colt mejicanas de 7x57 mm y soviéticas de 7,62x54. • Browning (Hartfort) en calibre 7 mm, mod. 1919. re- frigerada por agua, con trípode sencillo y empuña- dura de pistolete; construida en EE.UU. El De origen alemán: • MG-08 (Maxim) calibre 7,92x57 mm (y 7,65x53 bo- liviano), con trípode similar al reglamentario en Es- paña y con el de carrillo ruso.
208 Armas y uniformes de la Guerra Civil española • Alguna Bergman calibre 7 mm y Bergmann mod. 1915, en calibre 7,92x57 refrigeradas por agua. — Procedencia austro-húngara: • Schwarzlose mod. 1907 en calibre 8x50 Mannlicher, re- frigerada por agua, con trípodes mod. 07 y mod. 07/12. k. Checolovaquia: • La misma Schwarzlose Vz-24 Cal 7,92x57. S Polacas: • Browning mod. 1917 y mod. Vz-30, en calibre 7,92 mm, con trípode terminado en círculo. M Manufactura soviética: • Palumet Maksima PM (Maxim) mod. 1910, calibre 7,62x54 mm, refrigerada por agua, con cintas de alimentación tipo canana de tela con 250 cartuchos y provista de diversos trípodes -«Sokolov», con rue- das y escudo, etc-. Fue el arma más suministrada y una de las más eficaces, con magnífica acogida entre las unidades nacionales que lograban captu- rarlas; una de las versiones utilizadas fue la cuá- druple antiaérea «Kondakov» -al menos hubo cinco compañías de seis piezas en el Grupo de Ejércitos de la Región Oriental (GERO) durante la Batalla del Ebro-. • Maxim PV-1 mod. 1926, en calibre 7,62 de avión, con trípode terrestre. Ametralladoras Arriba. Una Vickers-Maxim (izquierda) una Saint Etienne, una Vickers calibre 7,92 y una Hotchkiss, en el Kursaal de San Sebastián Centroo. Dos Hotchkiss. una de ellas II Francesas: • Hotchkiss mod. 1897 y Saint Etienne (Puteaux) M- seccionada y junto con un cargador, en el Museo de la Academia de Caballería 1907, en calibre 8 mm, similares a las utilizadas por los nacionales. En el Kursaal se exhibió una Hotch- kiss «SGDG de 6,5 mm antiaérea», caracterizada por un tubo más largo. kSiJi Grupo de milicianos Vanos milicianos «uniformados» y en actitud ciertamente poco marcial, manejando una ametralladora Hotchkiss reglamentaria.
Las Armas individuales y colectivas del combatiente 209 — —— - El Ejército Popular montó al menos una fábrica, la n° j2 (Nules-Buñol, Valencia), en la que se montaron y re- construyeron ametralladoras con piezas sueltas llegadas déla URSS, además de manufacturarse piezas de la Ma- xim MG-08 en calibre 7,92x57 y otras. Su labor dio a luz dos ametralladoras distintas, la Maxim mod. 1910 «Mixta» en calibre 7,62x54 y la MG-08 «Mixta» en cali- bre 7,92 (ruso-alemana); de esta última se conserva en el Museo Militar de Valencia, la dedicada al general Miaja durante su visita a la misma el 26 de septiembre de 1938 yen el de Montjuic (Barcelona), la dedicada a general Ma- tallana en la misma ocasión. Los planos originales de am- bas se conservan en la Fábrica de Armas de Oviedo. • La MG-08 «Mixta» en calibre 7,92x57 tenía las si- guientes peculiaridades: abrazadera en la parte final de manguito de refrigeración para sujetar el arma al carrillo; empuñaduras tipo soviético -se engarzaban en el cajón de los mecanismos «a cola de milano» desde arriba y eran algo menos voluminosas-; cajón de mecanismos similar al ruso, con orificio en la parte baja anterior-originalmente para adaptarlo al carrillo «Sokolov»-; válvula de escape del vapor de agua generado en el tubo de refrigeración distinta de las armas originales rusas y alemanas; algunas armas tenían piezas de bronce, como el brocal del meca- nismo de alimentación y la tapa frontal del manguito de refrigeración; esmerilados y tachaduras para bo- rrar mareajes anteriores. • La Maxim 1910 «Mixta» en calibre 7,62x54 R era si- milar a la anteriormente descrita pero llevaba el re- forzador de retroceso del modelo original ruso y un cerrojo similar al original. De la misma apenas si se llegaron a producir algunos pocos ejemplares. • Las PV-1 adaptadas a su empleo en tierra también debieron ser de reconstrucción, dada la escasez de ellas para armar a los aviones que se construían (I- 15, etc). Muchas de las piezas eran de la Maxim mod. 1910, como el alza. • La Maquinaria Moderna, de Manresa (Barcelona) produjo un ejemplar de ametralladora reglamenta- ria Hotchkiss, pero no prosperó su producción en se- rie ante la dificultad de la fabricación de los corres- pondientes cañones. No obstante, se fabricaron muchas piezas sueltas de este arma y de la Colt. AMETRALLADORAS TERRESTRES Modelo / calibre Largo (mm) Peso (kg) Alcance X.ef.(m) Sistema Maxim española mod. 1897 cal. 7 mm 1.100 28 (81 total) 2.000 Toma de gas. Refrigerada por agua Colt mod. 1915 cal. 7 mm 1.050 16.2 (40.7) 2.000 Gas. Refrigerada por aire. Hotchkiss mod. 1914 cal. 7 mm 1.400 24 (52,6) 2.000 Gas. Refrig. aire. «Peines» de 30 cart MG-08 cal. 7,92 Spandau 1.110 (47.5) 3.200 Gas. Refrig. agua. Cinta metálica/lona Dreyse MG-13 cal. 7,92 mm 1.450 12.4 Retroceso cañón. Cargadores 25 c. Fiat Mod 1914 cal. 6,5 mm 1.180 (39,5) + 18.8 1.000 Corto retroceso cañón. Refrig. agua Fiat Mod 1935 cal. 8 mm 1.270 (36) 2.000 Refrig. aire. Cinta de 300 cart. Schwarzlose mod. 07/12 cal. 8 mm 1.110 (39.8) 2.400 Refrig. agua, cinta de 250 S. Etienne mod. 1907/16 cal. 8 mm 1.195 25,4 (49,1) 2.500 Toma de gases. Ref. aire. Maxim mod. 1910 cal. 7,62 mm 1.110 24 (+ 60) 3.200 Retroceso de cañón y cierre. Ref. agua PV-I/Sokolov cal. 7,62 mm 16,75 2.000 Ref. aire. Browning Méjico/Polonia 7/7,92 mm 1.190 (43) 2.000 Corto retroceso cañón. Ref. agua. Maxim mod. 03 polaca cal. 7,92 1.100 (33.75) 2.900 Ref. agua. Cinta lona de 250 cart. Vickers-Maxim mod. 1912 cal. 7.7 1.155 18,1 2.700 Ref. agua. Cinta lona de 250 cart. (*) Notas: calibre: cal; disparos por minuto: dpm; granada: gr; radio de acción de la granada/proyectil. na., alcance máximo. X rnax; alcance eficaz: X ef; cartuchos: cart; refrigerada por agua/aire: refrig. agua/aire; fabricada: fab.
2io Armas y uniformes de la Guerra Civil española Fusiles ametralladores En 1936 el Ejército contaba, en total, con 2.775 fusiles ametralladores (2.247 en la Península y 528 en África), de los que el Gobierno conservó 879. A ellos habría que sumar los de la Guardia Civil, los depositados en los Par- ques, los de los Cuerpos de Seguridad, los de la Marina, y aquellos que estuviesen en proceso de fabricación/prue- bas, de forma que el total estaría en unos 3.000. Desde finales de 1937 se produjo una versión mejo- rada del Hotchkiss, denominada OC por haberse des- arrollado y fabricado entre las fábricas de Oviedo y La Coruña; el número total fue de 4.762. Q La aportación alemana fue de unos 5.000 fusiles ame- tralladores, fundamentalmente MG-08/15 y MG-13 Dreyse. Las 5.250 armas italianas, empleadas tanto por el CTV como por unidades españolas -todas ellas dola- das del poco potente cartucho de 6,5x52-, fueron los Fiat mod. 1926 (muy pocos; con trípode) y los Breda mod. 1924 o mod. C (muy pocos, con trípode, empuñadura de manillares y falso culatín). mod. 29 (similar al 30 pero con un pie telescópico en el engarce del culatín) y mod. 30 (el más usual). Eran armas muy parecidas, con igual sistema de funcionamiento y cargadores fijos al arma, aunque abisagrados, a la izquierda en el Fiat y a la de- recha en los Breda, que se alimentaban con depósitos a modo de «peines», de 20 cartuchos cada una. i Las armas de esta clase enviadas por los soviéticos fueron, en general, muy apreciadas por las fuerzas na- cionales que consiguieron capturarlas, en especial los rusos Maxim-Tokarev mod. 1917 calibre 7,62 mm, los alemanes Bergmann MG 15nA, los de fabricación po- laca Browning Vz-28, y los Madsen (Alfa) y Hotchkiss M-1925 checos (los cuatro últimos en calibre 7,92). Pero, sin duda, los mejores eran los 2.000 checos Lehky Kulomet Praga Vz-26 y Vz-30 (ZB-26 y ZB-30. prácti- camente iguales entre sí), comprados y recibidos a la vez que los famosos mosquetones Vz-24, lodos gracias a los buenos oficios de Méjico, nación a la cual iban oficialmente consignados. Asimismo llegaron, fusiles ametralladores MG-08/15 y MG-08/18, junto con DWM Parabellum mod. 1914 y mod. 1914/17, todos ve- FlSlLES AMETRALLADORES Arriba y centro. Fusil ametrallador ZB-30. , Abajo. Despiece del fusil ametrallador ZB-'Ü Página 212 arriba. Fusil ametrallador ZB-? Página 212 centro. Adaptación para enipeo como fusil ametrallador de un DI de blindado/carro Página 212 abajo. Fusil ametrallador ¿B-* junto con el DT de carro adaptado.
Las Armas individuales y colectivas del com batí ente 21 (eranos de la Primera Guerra Mundial. En conjunto, los republicanos dispusieron de algo menos de 20.000. — La lista completa de los empleados por el Ejército Popular de la República es la siguiente: • Hotchkiss mod. 1-1922 y 11-1925, Trapote y Astra- Unión españoles, calibre 7x57 • Maxim-Tokarev mod. 1917 y los tres prototipos de Maxim-Kolesnikov mod. 1925/27, calibre 7.62x54 mm y refrigerados por aire, soviéticos. • •Ruchnoi Puleniot Degtyareva Pakhottiyi» (arma au- tomática de infantería Degtyarev). Spitalni Komaritsky D.P. mod. 1928 «Napot», calibre 7,62x54. La versión para vehículos blindados, con culatín metálico exten- sible, se denominó DT Parte de su éxito se debía al cierre semirrígido, con dos aletas que, empujadas por el percutor en el momento del disparo, acerrojaban la recámara durante unos instantes, en claro antecedente a los rodillos de la MG 42 y del Cetme. • Bergmann MG 15 nA «Spandau» en calibre 7,92x57, alemanes, refrigerados por agua y otros refrigerados por aire fabricados en Erfurt. nA significa nuevo mo- delo (neu art). • Maxim MG-08/15 y MG-08/18, en calibre 7,92x57, re- frigerados por agua o por aire. • DWM «Parabellum» mod. 1914 y 1914-17, en calibre 7,92x57, alemanes, refrigerados por aire, con distin- tos manguitos y largos de cañón (diámetro 7 cm y largo 70 uno, 3 cm el calibre del tubo de refrigeración y 65,8 cm de largo de cañón el otro). Procedían de bi- planos de la Primera Guerra Mundial y DWM signi- fica Deutsche Waffen und Munitionsfabriken. • Nehuhausen mod. 1922, en calibre 7 mm, en dos ver- siones; y Furrer-Nehuhausen mod. 1927 y calibre 7 mm, con cargador lateral; suizos y poco numerosos. • Steyr-Solothum M-30 (predecesor de la MG 34), Igual que los anteriores. • Browning (BAR -Browning Automatic Rifle-) Vz-28 en calibre 7,92x57, polaco; alguno dotado de culatines de «aleta de tiburón». • Madsen (Alfa) en calibre 7,92x57, versión checa del danés mod. 1903; y armas similares en calibre 7,65x53 boliviano. Inglaterra suministró algunos ejemplares en calibre 7,7. • Lehky Kulomet Praga Vz-26 (ZB-26) en calibre 7,92x57 y Vz-30 (ZB-30). FUSILES AMETRALLADORES Modelo / calibre Largo (mm) Peso (kg) Alcance (m) Sistema Hotchkiss mod. 1 M. 1922 cal. 7 mm 1.200 13,75 2.000 Armado con cerrojo. Toma de gases Hotchkiss mod II M. 1925 cal. 7 mm 1.145 8,76 1.800 Toma de gases OC Mod. 1937 cal. 7 mm 1.232 9,265 2.000 Toma gases _ CSRG Chauchat mod. 1915- cal. 8 mm 1.143 8,850 2.000 Retroceso cañón/cierre. Tiro a tiro y ráfaga. MG 08-15/18 agua/aire cal. 7,92 mm 1.410 14.6(19.4) 1.800 Retroceso de masas (cierre) Parabellum M. I 9J4 caL 7,92 mm 1.320 9,90 2.000 Retroceso de masas (cierre) Bergmann MG-15 nA cal. 7,92 mm 1.120 12,9 2.000 Retroceso de masas (cierre) Dreyse MG-13 cal. 7,92 mm 1.460 10,9 1.800 Retroceso cañón. Breda Mod 30 cal. 6.5 mm 1230 10,63 1.500 Retroceso cañón/cierre Fiat Mod 26 cal. 6,5 mm 1.340 13,45 1.500 Retroceso cañón/cierre Maxim Tokarev cal. 7,62 mm 1.315 13.5 2.500 Corto retroceso cañón Degtyarev DP 7.62x54 Mod. 30 1.270 9.3(12) 1.500 Toma de gases. Acerrojamiento «semirrígido» ZB vz-26 cal. 7,92 mm 1.165 8.84 1.500 Toma de gases Nehuhausen mod.22 SIG KE7 cal. 7 mm 1190 8,7 2.000 Retroceso de masas (cierre). Solo ráfagas. Lewis Mkl mod. 1914 cal. 7,7 (.303) 1.289 14,5 1.700 Toma de gases. Cierre giratorio de 4 tetones.
2!2 armas y uniformes de la Guerra Ci\ il española • Hotchkiss M-1922 y M-1925, calibre 7,92x57, checos. • C.S.R.G. Chauchat-Lcbel mod. 1915 en calibre 8x50 mm francés. CSRG recuerda a sus inventores: coro- nel Chauchat, capitán Sutuer, señor Ribeyralles y fa- bricante, señor Gladiator. • Chátellerault mod. 1924/24 Cal. 7,5x54. Basado en el BAR y en el nuevo cartucho francés, este fusil ame- trallador, con capacidad de tiro a tiro y ráfagas, fue el sustituto del Chautchat. Debió llegar en pequeñas cantidades para su evaluación en combate. • Vickers-Berthier mod. 1928 en calibre 7,65x53, belga. Algunos, como el modelo 1924-25, se fabrica- ron en España por la Sociedad Española de Cons- trucción Naval (Reinosa). • Lewis 7,7x56 R de toma de gases y refrigerado por aire en, al menos, cinco versiones, con cargadores cir- culares de 47 y 97 cartuchos: el modelo 1914 para avión; el Mk 2, versión del anterior, con un rudi- mentario bípode y con manguito cilindrico y la de- finitiva y clásica versión terrestre con culatín-pistolete, manguito hasta el fi- nal del tubo y bípode con tirante También dos versiones -aviación y terrestre- del modelo 1916, con variaciones externas de los elemen- tos de refrigeración. Lewis Savage mod. 1915/18 en calibre 7,7x56 R. una versión simplificada del anterior sin el manguito de refrigeración; en versión para avión y con trípode para empleo terrestre. Bren mod. 1937 en calibre 7,7x56 R, versión bajo li- cencia del ZB-30. Bren es la contracción de Bino y Enfield. Debieron llegar unos pocos para su evalua- ción en combate. Fiat «S» mod. 1922 en calibre 6,5x52, con culatín, empuñadura de pistolete, cargador de petaca en el lateral izquierdo y bípode. Fiat mod. 1926 en calibre 6,5x52 mm, con trípode. Breda mod. C/1926, 1929 y 1930 en calibre 6,5x52. Mendoza mod. 1914, en calibre 7x57, mejicano. final de la contienda el Ejército de Tierra nació- 1 contaba con 35.000 armas automáticas, de las cua- 13.000 eran ametralladoras y 22.000 fusiles ametra- adoies. Su servicio de recuperación contabilizó 25.306 ai mas automáticas, de medio centenar de modelos, cap- ul adas en combate o en barcos apresados; un buen ejemplo de ello fueron los 5.000 fusiles ametralladores han ceses CSRG Chauchat mod. 1915, en calibre 8 mm Mué llevaba el vapor «Sylvia».
Las Armas individuales y colectivas del combatiente 213 La uniformidad de El Requeté La junta Carlista de Navarra había reclu- tado, encuadrado y entrenado, clandestina- mente, hasta 8.000 hombres, llegando a ha- cer gestiones en Italia para dotarles de ar- mamento En Andalucía su inspector fue el bilaureado general Varela. Aunque la característica del Requeté fue la boina roja, otros signos de identidad, casi siempre llevados en el bolsillo del lado izquierdo del pecho, fueron el «De- tente bala» -un «Sagrado Corazón de Jesús» sobre una bandera de España en vertical-, la cruz de San Andrés sobre fondo blanco o el distintivo del Re- rior se completaba con todo un conjunto más o menos variado de prendas militares y civiles. Sus divisas fueron flores de lis en sustitu- ción de las tradicionales estrellas, al menos en el Norte, porque el requeté andaluz utilizó barras horizontales; su color era dorado o plateado, según fue- ran de jefes o de oficiales. Normalmente, las divisas del rango militar efectivo se lle- vaban en el lado izquierdo del pecho y las de la Comu- nión Tradicionalista en el dere- queté -el águila bicéfala coronada-, y tam- bién las cazadoras grises o pardas. Lo ante- cho. Los brigadas llevaban una sardi- neta vertical dorada en el Norte (dos án- gulos en el Sur), siendo la misma verde para los sargentos y roja para los cabos (un ángulo en el Sur). Las borlas eran de hilo de oro en los jefes y de plata en los oficiales, siendo de seda blanca en los bri- gadas, verde en los sargentos, roja en los cabos, amarilla en el requeté, y morada en los capellanes. El uso único de las divisas de milicias fue prohibido muy pronto, quedando todas aquellas formaciones militarizadas, incluso en lo referente a uniformidad litares. de los distinti- vos de los em- pleos, reserván- dose las divisas propias solo como comple- mento a las m¡- Imágenes cortesía revista «Eurouniforrnes» y vía autores
214 Armas y uniformes de la Guerra Civil española La uniformidad de La Falange La prenda distintiva por antonomasia era la camisa azul, con el escudo del yugo y las flechas bordado en rojo sobre el bolsillo iz- quierdo. a ella, aunque no siempre, se aña- día el gorrillo azul o negro, con vivos rojos o blancos. Como tal prenda se demostró demasiado llamativa en combate, y en oca- siones se sustituyó por otras en las que en las que el color azul se reducía al cuello y las hombreras Las unidades falangistas y los empleos de los mandos respectivos, con indicación de las otras unidades que las componían, eran; elemento (2 escuadristas y su jefe); escuadra (3 elementos. I jefe y I subjefe); falange (3 escuadras); centuria (3 falanges, similar a compañía); bandera (3 centurias, similar a batallón); tercio (3 banderas); le- gión (3 tercios). Las divisas de «primera lí- nea» eran un lucero (estrella de 4 puntas) está acreditado que tercios y legio- nes llegaran a constituirse du- rante la guerra-; tres, dos y una fle- chas en plata, res- pectivamente, los jefes de centuria, falange y escuadra (los subjefes igual pero en rojo); es- tas divisas se lleva- ban en el bolsillo izquierdo de la ca- misa o prenda si- milar. basante de- bajo de las regla- menarias miliares en preguerra solo de plaa para el Jefe Divisionario de Mili- cias; tres, dos y un yugos en plaa. respecti- vamente, los jefes de legión, tercio y ban- dera (sus subjefes igual, pero en rojo) -no las propias. Los mandos políticos, o de re- aguardia. las poraban, a su vez. en color verde y oro (un lucero, jefe local; dos luce- ros. jefe provincial y tres luceros, jefe nacional); en el otro bolsillo los miembros del Sindicato Español Universia- rio -SEU- en ocasio- nes llevaban su emblema —un cisne de plata/blanco, con pico rojo, con un escudo ajedre- zado blanco y negro, y el yugo y las flechas sobresaliendo por detrás. Tras la unificación de la Falange y el Re- queté, se constituyó la lla- mada Falange Espa- ñola Tradiciona- lisa y de las JONS (Junas de Ofensiva Nacional Sindicalisa). La uniformi- dad de este partido único fue la camisa azul y la boma roja.
Las Armas individuales y colectivas del combatiente 215 Mortero Brixta italiano de 45 mm. (Cortesía: Museo Academia de Caballería) Mortero De Acompañamiento de Infantería Valero de 81 mm. Morteros y Lanzagranadas de Trinchera En la Primera Guerra Mundial aparecieron los llama- dos Grenaíenwerfer/Minenwerfer (lanzagranadas o lan- zaminas) y los morteros de infantería, empleándose es- tos últimos en la Guerra de África: podemos destacar los S.G.D.G. «Lafitte» T.L mod. 1925, en calibre 60 mm -en tres versiones diferentes-, así como el español «Valero» mod. 1926 en calibre 60 mm, construidos por Esperanza y Compañía (ECIA) de Guemica (Vizcaya), y cuyo nom- bre correspondía al apellido de su diseñador. En 1932 se declaró reglamentario el mortero ligero de infantería y caballería «Valero» mod. 1932, de 50 mm, y en 1934 se adquirieron 800 ejemplares para dotar a cada sección de infantería con dos de ellos; por entonces nin- gún Ejército europeo contaba con un arma similar. Le si- guió el mortero de acompañamiento de infantería «Va- lero» mod. 1933, de 81 mm, de ánima lisa, con la previsión de dotar un pelotón de dos piezas a los bata- llones, recibiéndose un total de 312 ejemplares en 1934. Aproximadamente, de los 1.700 «Valero» mod. 1932, de 50 mm existentes en España en 1936, 1.150 queda- ron con las unidades que se sublevaron y de los 300 «Va- lero» mod. 1933, de 81 mm existentes, los nacionales conservaron un total de 190. Ramón Salas afirma que el Gobierno de la República contó, inicialmente, con 698 morteros de todos los tipos, sin duda porque incluye los «Lafitte» mod. 1925 y «Valero» mod. 1926 de 60 mm. En 1963, las existencias de morteros de los modelos de anteguerra «Valero» de 50 y 81 mm, eran de 4.891 y 2.094 piezas, respectivamente. Esto nos puede dar una idea de los fabricados por los dos bandos, teniendo en cuenta que inmediatamente después de finalizada la contienda se pusieron en producción nuevos modelos. Italia suministró a los sublevados unos 1.500 en to- tal -incluidos los empleados por el CTV- de los mode- los «Brixia» mod. 35 de 45 mm (1.426 ejemplares) y «Breda» mod. 35 de 81 mm 1935 (70 piezas). Italia tam- bién aportó morteros de avancarga sistema «Tonda», de aspecto anticuado por su gran placa base y volantes de puntería; tenían un calibre de 65 mm, pesaban 32 ki- los y su alcance era de 700 m.
tes distribuidores de propaganda. Un peculiar mortero ruso fue el basado en fusiles Moisin (Ferrobellum-Moi- sin) y Winchester/Tigre, con el cañón acortado y dota- dos de bocacha, con larguísimos bípodes, que podían lanzar granadas de 45 mm similares a las del mortero italiano «Brixia»; probablemente fueron diseños locales La República contó con el magnífico mortero francés «Stokes-Brandl» mod. 1918 y 1930. de 81 mm, y su ver- sión en calibre 60 mm, que pudieran ser los mismos que reseñan los soviéticos como suministrados, también re- cibió el más anticuado «Delaunuy» mod. 1923 en calibre 75 mm de igual patente. Al menos cien morteros «Sto- kes» y veinte mil disparos fueron suministrados por Po- lonia. Se fabricaron copias mejoradas del «Valero» de 50, algunas con la denominación de morteros «CS», en la zona Centro y otras por las Industrias de Güeña de Ca- taluña, de igual calibre pero con mayor longitud de tubo. 216 Armas y uniformes de la Glerra Civil española El Ejército nacional disponía al final de la guerra de 7.600 morteros en sus unidades; el servicio de recupe- ración contabilizó un total de 6.900 capturas. La Unión Soviética aportó, oficialmente, 340 morte- ros, cifra que parece baja, aunque en ella no estén in- cluidos -por ser material de artillería-, los 293 lanza- minas «Erdhard» de 76 mm y los otros 116 de calibre superior o igual a los 152 mm, sobre todo si tenemos en cuenta la multitud Grenatenwerfer Krupp mod. 1916 y similares empleados por el Ejército Popular. De los anteriores lanzaminas alemanes se hicieron numerosas copias artesanales, algunas de factura co- munista denominadas «Ferrobellum», que lanzaban gra- nadas provistas de rabiza y con rudimentaria espoleta del tipo JSU (Juventudes Socialistas Unificadas). La Ge- neralidad produjo 280, al menos, de otro denominado LG-1 en el último trimestre de 1937 -en otros docu- mentos se le llama LG-42-; muchos de estos lanzami- nas se utilizaron también para lanzar granadas y cohe- MORTEROS Y LANZAGRANADAS Modelo I calibre Largo Peso Alcance Sistema (mm) (kg) (m) GW. mod 1916 45 con base 42 340 1 060 Espiga (cal. 24) y gr. (*) de rabiza. Tubo, cartucho y suplementos Lafitte mod. 1925. cal. 60 mm 1.300 Valero mod. 1926, cal. 60 mm 1.350 49 1060 Tubo, cartucho y suplementos Valero mod. 1932, cal. 50 mm 630 7 1.000 Tubo, cartucho y suplementos Brixia mod. 35. cal. 45 mm 860 15,5 500 Tubo, cartucho y suplementos Stokes-Brand mod. 1935. cal. 60 mm 720 17,5 1.400 Carga por la culata. Cartucho tipo fusil Valero mod. 1933. cal 81 mm 1.200 75.5 2.200 Tubo, cartucho y suplementos Stokes-Brandt mod. 30. cal. 81 mm 1.275 61.3 3.000 Tubo, cartucho y suplementos Franco, cal. 120 mm 2.000 848 6 400 Tubo, cartucho y suplementos (*) Nota: calibre: cal; disparos por minuto: dpm; granada: gr; Grenatenwefer G. W; radio de acción de la granada/proyectil: r.a. /// El mortero «Franco» no llegó a entrar en combate, pero ya estaba entregada una batería al final de la guerra. Morteros De izquierda a derecha. Morteros anticuados Delanuy francés, Lafitte, Valero de 60 y Tórrela italiano. Se conservan en el Museo de la Academia de Caballería.
Las Armas individuales y colectivas del combatiente 217 Armas de Acompañamiento «Si la Infantería posee molleros y cañones antitanque, no será necesaria la Artillería de Acompañamiento Inmediato fuera de los terrenos cubiertos y compartimentados» es- cribiría Franco en sus «Comentarios al Reglamento de las Grandes Unidades»; y en eso se estaba trabajando en julio de 1936. En España, antes de la proclamación de la República, la Sección de Infantería de la Escuela Central de Tiro (Carabanchel, Madrid) y la Academia del Arma (Toledo) contaban con, al menos, un cañón de in- tornillo cilindrico, sistema Nordenfeld. v disparaba pro- yectiles perforantes de 460 g y rompedores de 550 g, cuya velocidad inicial rondaba los 330 m/s; al menos uno de estos cañones de 37/22 participó en la defensa del al- cázar de Toledo. Desde 1926, el comandante de Artillería Antonio Ramírez Areilano, de la Fábrica de Trubia, promo- cionaba sus prototipos de cañón de 40/25 mm para acompañamiento y de carro de combate Trubia A-4. La pieza sería declarada reglamentaria en 1933, dis- fantería austríaco Skoda mod. 1917, en cali- bre 37 mm, así como con varias piezas del Canon de 37 mm Míe 1916 T.R. (tir ra- pide), sistema Puteaux, de 40 kg de peso, a los que había que sumar otros 40 kg del trípode. Tenía un cierre de poniendo en julio de 1936, de unos 60 cañones de este modelo. Morteros Arriba, de izquierda a derecha. Stokes francés de 60 mm, Stokes francés de 81 mm Mod. 29, Grenatewerfer modelo 1916, con su granada. Cañón de acompañamiento Derecha. Cañón de 37 mm Puteaux.
218 Armas y uniformes de la Guerra Civil española Debido a que el estudio de los cañones de acompa- ñamiento y antitanques lo incluimos en la parte dedi- cada al material de artillería, aquí solo apuntaremos que al comienzo de la guerra había 157 cañones de acom- pañamiento, incluidos 32 en África, de los que 56 que- daron en poder del Gobierno; en estas cifras deberían contabilizarse algunos cañones de montaña, más o me- nos anticuados, presentes en Parques e incluso Museos de Artillería, de calibres hasta 80 mm, los cuales se em- plearon, por lo menos, en los primeros meses del con- flicto civil. Los nacionales capturaron, a lo largo del conflicto, cin- cuenta y tres franceses de 37 mm, probablemente de la casa Puteaux. El servicio de recuperación también dejó constancia de la existencia de ejemplares diversos como los Skoda de 37 mm, los automáticos Semag de 20 mm sobre afustes utilizables, únicamente, en tiro terrestre, los SLA de 20 mm (Societá Anónima Italiana G. Ansaldo) mon- tados sobre un robusto y sencillo trípode, algún ca- ñón/mortero de retrocarga Skoda de 70 mm y varios Schneider mod. 1923, de 75 mm, y Saint Chamond de avancarga, del mismo modelo y calibre. El Gabinete de Armas de la Academia de Infantería ha- bía adquirido entre 19 i 8 y 1920, un fusil antitanque Mau- ser modelo 1918 en calibre 13 mm, llegando a poseer al- gún otro ejemplar de esta arma el bando republicano. Lanzallamas El primer lanzallamas español fue el «Biosca» mod. 1918, aunque muy pocos ejemplares debían quedar en 1936. Alemania suministró 59 lanzallamas portátiles Flam- menwerfer, así como 70 «de trinchera»; uno de los lan- zallamas ligeros se montó en un carro de combate Pan- zerkampfwagen I Ausf A y tres de los pesados se instalaron en camiones blindados. Con el resto del ma- terial, en otoño de 1936, se formó una compañía en El Tercio, con dos secciones ligeras y una pesada, dotadas cada una con nueve aparatos, además de material para formar otra. Los aparatos ligeros necesitaban dos sir- vientes cada uno y los pesados cuatro; la citada com- pañía no se empleó nunca como tal en combate.
Las Armas individuales y colectivas del combatiente 219 Los italianos proporcionaron el Lanciafiamnie mod. 35 «de mochila» que, modificado, se transformaba en el «modelo pesado» que armaba al can*o de combate CV 35 LF. El portátil pesaba 26 kg -con 10 de líquido in- flamable y 5 de nitrógeno impulsor- y tenía un alcance máximo de 22 m. El carro, además de una ametralla- dora, llevaba un tubo lanzallamas de 8 cm de calibre y 90 cm de largo, en lugar de la ametralladora izquierda y un remolque en el que cargaba 520 litros de mezcla incendiaria; su alcance máximo era de 70 m. Italia ex- portó un total de 531 lanzallamas ligeros y pesados, junto con 105 trajes de amianto para sus sirvientes. Muchos de los lanzallamas pasaron a integrarse en los equipos de descontaminación química, por su utili- dad para limpiar, mediante el fuego, los objetos de forma irregular impregnados de iperita y otros agresivos per- sistentes. Minas terrestres La guerra de minas, bien la clásica de galenas o túne- les, bien la de las enterradas en las vías de acceso, in- cluso de ferrocarriles, ambas activadas por mecha o co- rriente eléctrica, era de uso común desde antiguo. En la contienda que nos ocupa la güeñ a de minas de gale- ría fue realizada en los asedios, fundamentalmente en el del Alcázar de Toledo (de las tres minas que esplo- sionaron, dos estaban cargadas con cinco toneladas de dinamita), y en los frentes estabilizados, como el de la Ciudad Universitaria de Madrid En cuanto estalló el conflicto, se emplearon desde los primeros momentos las minas enterradas con pocos me- dios -muchas veces improvisados-, aunque al final de la güeña se hacía ya de forma amplia y sistemática. A me- dida que avanzaba el conflicto se fueron determinando conceptos tales como campo y masa de minas -reparto Lanzallamas Italiano Modelo 35. por alineaciones o de forma aleatoria-, filas de minas, gru- pos de minas, minas ancladas (anti-remoción), minas trampa, etc, adelantándose a la Segunda Guerra Mundial. A los campos de minas contracarro se les añadieron las minas contrapersonal, para hacerlos más eficaces. Tam- bién llegó a ser habitual su utilización delante de las po- siciones.
220 Armas y uniformes de la Guerra Civil espaxch a Minas contracarro Las minas contracarro «Romero» Z-400 se empezaion a fabricar en diciembre de 1936 en la Fundición Victoria y los Talleres Iglesias, de Madrid, siguiendo las instruccio- nes del teniente coronel Romero v de los hombres de la Compañía de Especialidades de Ingenieros de la 4*' Bri- gada Mixta. La Z-400 se construyó en un cofre de fundi- ción herméticamente cen ado, en el que se alojaban hasta 100 cartuchos de dinamita y dos detonadores conectados al tubo de cristal de la espoleta, y ésta a una batería ex- terna. Estas minas, fabricadas por el Grupo de Defensa y Fabricación de Artificios de Guerra, eran denominadas «Z» (54 kilos), «X» (77 kilos) y «H» (120 kilos), y podían ser automáticas o activadas a voluntad mediante explo- sor. En competencia con ellas, el Batallón de Destruccio- nes de Ingenieros del Ejército del Centro, normalizó y fa- bricó diez modelos de las denominadas minas eléctricas y «fogatas» -hornillos con metralla normalizados- «T». Se utilizaron también eficaces minas rusas, simila- res a la posteriormente conocida como TM-41. En otoño de 1936, el bando nacional utilizaba en el Frente Norte una mina automática terrestre de espoleta química. Durante 1937 se diseñaron y fabricaron en la Pirotecnia Militar de Sevilla las denominadas «Mon- toro» y«H-I». Eran cajas rectangulares de madera o ba- quelita, con espoleta central muy efectiva. Todas tenían un funcionamiento similar, y sólo variaba la disposición de los componentes y la envuelta de la mina. Resulta- ron muy superiores a la «B-3» italiana y más baratas y fáciles de construir que la mina «T» alemana. En la batalla de Brúñete los nacionales tuvieron ne- cesidad de contar con minas antitanque automáticas; para entonces ya se disponía de algunas minas italianas y alemanas. Posteriormente llegaron más modelos y también se fabricaron, desde noviembre de 1937, en la casa Aguirregavira y Zubia. Mina contracarro Minas Romero Z y Estrella T-2 .
Las Armas individuales y colectivas del combatiente 221 Mina Antitanque Mina H / nacional. Minas contrapersonal Además de las improvisadas desde el primer momento, pronto se perfeccionaron armas similares a las contra- carro, aunque de menor tamaño. Los sublevados usaron las italianas «B-4» y la na- cional «P-l 1»; esta última, muy sencilla de instalación, funcionamiento y manejo, consistía en una caja de ma- dera que llevaba una carga de 50 gramos de explosivo. En ocasiones se colocaban en estacas o arbustos, por en- cima del suelo, y también se desarrollaron sistemas para evitar la remoción de las minas por el enemigo, colo- cando una segunda espoleta -camuflada y anclada- que provocaba la explosión al intentar levantarla. Se emplearon espoletas de diversos orígenes, como la inglesa Mk-1. Minas contra el tráfico ferroviario. Las minas contra el tráfico ferroviario en la Guerra Ci- vil, fueron muy usadas por los guerrilleros. Inicialmente se emplearon minas improvisadas de disparo instan- táneo a presión, similares a las más sencillas de las an- titanques mencionadas, aunque hubo modelos perfec- cionados, como la soviética «TON», con envuelta de madera y una carga de tres kilos de trilita; la tradicio- nal contramedida de llevar vagones vacíos delante de la máquina las hizo pronto poco ineficaces. Luego apa- recieron las minas con dos disparadores simultáneos muy separados entre sí, que explosionaban sólo cuando las ruedas del tren los oprimían a la vez. También se emplearon disparadores retardados «Roqué», ya usados en Cuba.

Las piezas de artillería: cañones v obuses A partir del 18 de julio de 1936. las unidades de artillería del Ejercito español quedaron deslindadas tal y como mostramos a con- tinuación: • En el bando nacional quedaron diez Regimientos Li- seros, uno Pesado, uno de Montaña, dos de Costa, un Grupo de Defensa Contra Aeronaves (DCA), un Grupo de Información, las Agrupaciones de Ceuta y Melilla, los Las plantillas artilleras en 1936 sumaban, aproxima- damente. un total de 1.220 cañones y obuses de campaña, montaña, costa, antiaérea y acompañamiento de infante- ría. repartidos por todo el territorio nacional; la mayoría eran bastante modernos y casi todos de constiucción ña- cional. Además, en los parques de artillería, fábricas mi- litares. maestranzas y almacenes se guardaban todo tipo de cañones, obuses y morteros, tanto de modelos nuevos Grupos Mixtos de Tenerife, Las Palmas y Ma- llorca, la Comandancia Exenta de Asturias (un grupo de Montaña) y los Parques y Maes- tranzas de Cádiz. Sevilla, Zaragoza, Burgos, Valladolid, La Coruña y El Fe- nol, así como la Academia de Artille- ría de Segovia. • En el bando republicano permanecieron seis Regimientos Ligeros, dos Pesados, uno de Montaña, dos de Costa, el Regimiento a Caballo, un Grupo de Defensa Contra Aeronaves, dos Grupos de Información y los Parques de Ma- drid, Valencia, Cartagena y Barcelona, así como la Co- lumna de Municionamiento y los Parques de Ejército y Cuerpo de Ejército, sitos también en la capital de España. Obús de campaña Schxeider de 15,5 cm patente francesa-aunque fabricado en España-, era uno de los materiales más numerosos en las unidades y parques. en servicio (unos 300), como de otros ya dados de baja en las unidades, pero todavía en condiciones de hacer fuego y con munición disponible. Ambos bandos utilizaron todo cuanto estaba en condiciones de disparar, incluso viejos morteros de bronce.
Las cifras reales de material de artillería el 18 de ju- lio de 1936 estarían en torno a las reflejadas en el cua- dro adjunto, quizás algo menores en el bando nacional y algo mayores en el republicano. Diversa documenta- ción del Archivo General Militar de Avila detalla la can- tidad real en manos del Ejército nacional a principios de 1937, tras los primeros combates y cambios de mano. Desgraciadamente, para el bando republicano sólo hay información aproximada, motivo por el cual, para cal- cular los datos reales de la artillería de campaña gu- bernamental, extrapolamos las cifras de los nacionales y las incrementamos en similares porcentajes. Los datos anteriores nos llevan a afirmar que de las aproximadamente 1.750 piezas de artillería reglamentarias existentes, un 43 por ciento permanecieron en manos de los republicanos, mientras que un 57 por ciento quedaron en poder de los sublevados, aunque de ellas, un centenar en Canarias. Baleares y Norte de África, con lo que los por - centajes peninsulares pasan al 55 % en manos de los al- zados, frente a un 45 % en poder de los leales al gobierno del Frente Popular. PIEZAS DE ARTILLERIA REGLAMENTARIAS (Abril de 1937) PLANTILLA (18 de julio 36) Nacionales Republicanos Nacionales REALES Republicanos Obús Schneider Era la pieza pesada reglamentaria en la Artillería española en 1936. Cañón (C) 40/25 Ramírez Arellano Mod 33 <40? <30? <40? <50? C. 75/28 Schneider Mod. 1906 (Campaña) 208 144 390 Aprox 250 Emblemas regimentales Dos parches regimentales empleados antes de la guerra Obús (O) 105/11 Schneider Mod. 1919 (Montaña) 88 28 164 Aprox. 50 O. 105/22 Vickers Mod. 1922 (Campaña) 180 108 192 Aprox 100 civil. O. 155/13 Schneider Mod 1917 (Campaña) 36 24 108 Aprox. 70 C. 150/27 Krupp Mod. 1913 (Campaña) 16 16 13 12 C. 70/16 Schneider Mod. 1908 (Acompañamiento) 94 56 73 Unas 120 B A C 1 C 76,5/40 Skoda Mod. 1919 (Antiaereo) 8 8 6 10 C. 381/45 Vickers Mod. 1926 (Costa) 6 12 6 12 C 152.4/50Vickers Mod. 1923 (Costa) 20 32 20 32 C. 105/43.5 (AA) Vickers Mod. 1923 (AA Costa) 0 48 0 48 C. 150/45 Munátz-Arguelles Mod. 1903 (Cosa) 53 8 53 8 O 240/16 Ordóñez Mod. 1916 (Cosa) 12 12 12 12 TOTAL 761 526 Ajuste por los ocho meses transcursos desde julio de 1936 a abril de 1937 1.077 Aprox. 774 k' Nacionales: aproximadamente 1 100 / Republicanos: aproximadamente 800 224 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española____________ LOS MATERIALES OBSOLETOS Si bien en la mayoría de los casos el valor militar de esos materiales dejaba mucho que desear, su efecto psicológico unido a la escasa capacidad residual aun les confería una utilidad cierta, sobre todo al principio del conflicto. Por lo que respecta a la artillería de montaña y de campaña (hasta 100 mm de calibre), hemos de citar la existencia, en parques, almacenes y fortificaciones, de
La Artillería en la Guerra Civil Española 225 modelos muy antiguos, sin órgano elástico e incluso de bronce, que no tendremos en cuenta, junto con otros de- nominados de «tiro rápido» (con primitivos sistemas de freno-recuperador) que aún conservaban capacidad de combate, bien como armas de «posición» en frentes se- cudarios, bien como de acompañamiento y contracarro. También existía la llamada artillería «de sitio y plaza», a la que pertenecían todas las piezas de calibre superior a 100 rom; la mayoría de las supervivientes se utiliza- ron durante casi toda la guerra. A algunos modelos, segundo orden. Debido que en la costa la ventaja casi siempre estaba a favor de la artillería que la defendía, su labor seguía siendo de utilidad. Los sublevados pusieron en sevicio unos 145 cañones de campaña y 123 de costa, obsoletos, fuera de servicio y en diversos estados de conservación, lo que totaliza al- rededor de 270 piezas a disposición de la artillería na- cional. Por su parte, los republicanos lograron recupe- rar un mínimo de 285 cañones anticuados. como el obús de bronce de 21 cm, se les sacó un partido suficientemente aceptable, y en ambos bandos, comba- tieron toda la guerra encuadrados en la artillería divi- sionaria, de Cuerpo de Ejército o, incluso, de Ejército. Eran muchas las piezas anticuadas de artillería de costa que permanecían emplazadas en el litoral español, defendiendo plazas y bases consideradas como de Lanzaminas alemán de 7,7 cm Fue empleado por ambos bandos en la contienda civil. Cañón de montaña Schneider de 70/16mm Izquierda. Era una pieza reglamentaría, pero en 1936había Cañón de costa Arriba. Cañón de costa Ordóñez de 15 cm. Era artillería del siglo XIX y estaba fuera de servicio en 1936.
226 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española La artillería naval desembarcada Era práctica habitual en España que los cañones navales que se desembarcaban, cuando se desguazaban los buques que los artillaban, se entregaran al Ejército para su posible emplazamiento en tierra como piezas de defensa costera. Por eso muchos de los sistemas artilleros emplazados en nuestras costas tenían denominaciones correspondientes a los apellidos de ilustres diseñadores y artilleros la Armada, como García Lomas o González Rueda. En el transcurso de la Guerra esta práctica se vio acrecentada. Por otra parte, durante el conflicto también se desmontaron cañones de artillería de costa Vickers de 152,4/50 y se artillaron en buques de güeña. El bando nacional dispuso, en conjunto, de una ma- yor cantidad de cañones navales emplazados en tierra que sus oponentes. El Ejército Popular empleó en tie- rra muy pocas piezas navales, pues la mayoría de las dis- ponibles las montaron en otros buques, enviando mu- chas al Norte para anillar la denominada «Flota Auxiliar de Euzkadi». LOS ANTIAÉREOS IMPROVISADOS DEL BANDO NACIONAL La falta de medios de artillería antiaérea en el bando nacional fue paliada, al menos en parte, gracias a una improvisación, como se había hecho en los primeros tiempos de la aviación y en la Primera Guerra Mundial El que a partir de entonces sena denominado «Flit» o «Pichi» era un cañón de campaña Schneider de 75/28 mm al que se le realizaron una serie de modificaciones en el Parque de Artillería de Burgos. Allí, el capitán Del Castillo, ideó un sistema para que el cañón tuviera más posibilidades de apuntar y alcanzar a los aviones enemigos. Con perfiles comerciales construyó un armazón en el que apoyar la pieza artillera, previamente desprovista de las ruedas, y todo el bloque se montó sobre una plataforma circular horizontal la cual, provista de unos engranajes y mediante el correspondiente volante, giraba 360°. Los «Flit» tuvieron tanto éxito que su diseño fue copiado por los Parques de Ceuta y Melilla o el de Cádiz. Su empleo se generalizó como defensa antiaérea de ciudades y pueblos de cierta importancia, así como en ARTILLERÍA DE CAMPAÑA OBSOLETA Nac. Rep. C.T.r. Saint Chamond 7.5 cm Ac (Campaña) 20 6 C.T.r.Krupp 7.5 cm Acero -Ac- (Campaña) 6 8-12 C. Krupp 7.5 cm Acero ( Montaña) 4 15 C. Plasencia 12 cm Bronce -Be- (Campaña) 22 2 C.Verdes Montenegro 15 cm Be (Campaña) 4 6 C. Krupp 15 cm Ac (Campaña) 0 12 O. Mata 15 cm Be (Campaña) 12 20 Mortero (M) Mata 15 cm Be (Campaña) 8 4 O. Plasencia 21 cm Be (Campaña) 26 12-16 M Mata 21 Be (Campaña) 8 1 TOTAL CAMPAÑA | 10 86-94 Sin contar los cañones Schneider-Canet 7,5 cm mod 1900 Rf¡ Krupp 8 cm Ac Rf. mod. 1878; Plasencia 8 cm Be. mod 1883; Sotomayor 8cm Ac. mod. 1880. Krupp 9 cm Ac mod 1875; Plasencia 8 cm mod 1873 Ac de montaña. Plasencia 9 cm Be. mod 1878 y mortero Mata 9 cm Be. mod 1891 El Ejercito Popular dispuso, ade- más, de cuatro piezas de costa Max.m-Nordenfelt de 57 mm mod II emplazadas en los trenes blindados y más de 30 cañones Krupp de 9 cm y otros tantos de 8 cm. Los nacionales emplearon I4S obsoletos y los republicanos bastantes más. «Pichi» Cañón de campaña Schneiderde 7,5 cm
La Artillería ex la Guerra Civil Española 227 diversos puntos del frente donde era imposible enviar cañones de mejores prestaciones. Derribaron pocos avio- nes, pero el efecto desmoralizador en los pilotos ene- migos cuando a su alrededor explosionaban los pro- yectiles formando una barrera, era considerable. La cifra de «Pichis» transformados durante la guerra se acercó al centenar de unidades, con lo que podemos afirmar que estamos ante la pieza antiaérea pesada empleada en mayor número durante la contienda española Cañón de campaña Schneider de 7,5 c.\i La pieza Schneider, de 75/28 mm Tr. mod. 1906 era la más numerosa de las existentes en España al comenzar la guerra. ARTILLERÍA DE COSTA OBSOLETA C Nordenfelt 57 mm (57/37. Costa) Nac. 6 Rep 13 Emplazados en Cádiz, Menorca, Cartagena C. Ordóñez 15 cm (150/34, Costa) 42 36 Archipiélagos, Ceuta. Cataluña,Vacongadas CHRS de 15 cm Mod. 1878 (150/23,3. Costa) 0 16 Menorca y Cartagena C Ordóñez 21 cm (210/35,6, Costa) 8 6 Mallorca, Las Palmas. Cartagena O. Ordóñez 21 cm (210/14, Costa) 14 0 Las Palmas CHRS de 24 cm Mod. 1881 (240/21. Costa) 0 2 Cartagena CHRS de 24 cm Mod. 1884 (240/25.7. Costa) 0 3 Cartagena C. Ordóñez 24 cm (240/35.6. Costa) 10 5 Cádiz,Tenerife, Las Palmas O. Ordóñez 24 cm (240/16, Costa) 24 32 Ferrol., Cádiz,Tenerife. Mallorca, Menorca. Cartagena. Vascongadas C.Armstrong 24,6 cm (Costa) 2 0 Cádiz C. Krupp 26 cm (260/35, Costa) 4 4 Ferrol, Ceuta, Menorca. Cartagena C. Krupp 30.5 cm (305/35, Costa) 7 6 Cádiz. Ceuta. Menorca. Cartagena C.Armstrong 30.5 cm (Costa) 6 0 Cádiz. Las Palmas C. Ordóñez 30,5 cm (Costa) 0 8 Cartagena, Cataluña TOTAL COSTA 123 131 Nota Como se verá más adelante, la artillería sobre vía Férrea -AVF- utilizó material Ordóñez para tal fin.
228 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española La artillería republicana sobre FERROCARRIL Especial mención merece la denominada «Artillería sobre vía terrea». Entre abril y agosto de 1937 se montaron un total de cinco obuses de acero de 240 mm Ordóñez mod. 1916 sobre góndolas de ferrocarril MZA (uno en la zona centro y cuatro en Águilas -Murcia-), y en septiembre, varios cañones de 210 mm Ordóñez mod. 1891 sobre góndolas ferroviarias QQF Norte de 35 Tn. Fueron proyectadas por los capitanes L'Empereur y Aparicio, y se utilizaron locomotoras diesel MZA para su arrastre. El Ejército Popular proyectó crear sendos regimientos -cada uno con tres baterías de dos piezas- algo que no se llegó a ultimar. Tomaron parte en diversas operaciones, entre ellas la batalla de Teruel. Tres piezas de cada modelo sobrevivieron a la güeña y fueron utilizadas por los vencedores. Balance de la artillería en servicio en ambos bandos Los sublevados mantuvieron en su poder unos 1.000 cañones y obuses de artillería de campaña, costa y antiaérea, reglamentarios y en servicio en 1936. A éstos habría que sumar 110 cañones y obuses de campaña anticuados puestos de nuevo en servicio, junto con otros 123 antiguos cañones y obuses de costa, asi como 109 cañones navales traspasados al Ejército. En total, la masa artillera inicial de los nacionales podemos evaluarla entre 1.300 y 1.400 cañones, obuses y morteros de todos los modelos, clases y calidades. Por su parte, los republicanos mantuvieron en su poder unas 750 piezas de artillería de todos los modelos en servicio. A ellas hay que añadir unos 90 cañones y obuses de campaña y 131 piezas costeras anticuadas y fuera de servicio, además de 48 cañones navales empleados en Emblema de Artillería Fabricado en tela e hilo dorado era el escudo del Amia de Artillería, ¡ba cosido en el cuello del capote de los combatientes. Cañón Ordóñez de 21 cm Varias de estas piezas fueron montadas sobre plataformas ferroviarias QOF Norte, de 35 Tm, por los republicanos.
La Artillería en la Guerra Civil Española 229 tierra. Un total que incluye entre 1.000 y 1.050 piezas artilleras. La diferencia podría oscilar entre las 250 y las 400 pie- zas, lo que supondría entre un 25 y un 40 por ciento a fa- vor de los sublevados, pero hemos de tener en cuenta la precisión que antes hacíamos, de que una parte de sus ma- teriales estaban fuera de la Península al estallar el conflicto, y que la mayor paite de las fábrícas y demás recursos es- taban en manos republicanas. No hemos hablado de los materiales artilleros que ambos bandos lograron fabricar en parques y maes- tranzas de artillería, así como en las fábricas de Trubia, Sevilla, Reinosa o Placencia de las Armas A este respecto hay que decir que durante los ca- torce meses que la fábrica de Trubia estuvo en ma- nos de los frentepopulistas, éstos lograron construir 20 obuses de 105/11 y 155/13 >> - mm. ademas de unos pocos ca- li^ nones Je 4(i mn R.mii- ic/du Xiuduiio. Por otro lado, los nacionales, en los diecisiete meses que tuvieron en su poder la fábrica, lograron poner en producción y rematar un total de 1 17 cañones y obu- ses de 75, 105 y 155 mm. En Reinosa, durante trece meses de dominio de la factoría, los republicanos sólo finalizaron una pieza de costa de 152,4 mm Vickers, dejando otras siete más de ese mismo modelo y cali- bre a medio acabar, tarea que rematarían los nacio- nales cuando la fábrica cayó en su poder, en agosto de 1937. En Sevilla, los nacionales llegaron a fabricar a lo largo del conflicto 68 obuses de 105 mm, amén de numerosos tubos de respeto para éstas y otras piezas en servicio en su artillería. Una mayor capacitación profesional, unida a un dis- ciplinado y eficaz sistema de producción, propició que el bando sublevado llegara a fabricar en el transcurso de la Guerra del orden de las 200 piezas artilleras completas, frente a unas 30 sus oponentes. Cañón de campaña Krupp de 15 cm £sta pieza era reglamentaria en el Ejército español de preguerra, aunque su número era más bien escaso. .71 ¡
230 Armamento y uniformes de la Glerra de España 1936-1939 Las importaciones de material ARTILLERO EN EL TRANSCURSO DE LA Guerra Es realmente complejo determinar con precisión, todo el material artillero de origen extranjero que llegó a España en el transcurso de la guerra. Se trata de miles de piezas de artillería, de diversos y muy diferentes modelos, calibres y procedencias, y en muchas de las ocasiones sin datos que permitan realizar un seguimiento adecuado. Existe una mayor cantidad de información de las importaciones del bando nacional y los datos están bastante contrastados, lo que no implica que pueda haber pequeñas imprecisiones o errores en ciertos modelos. Los suministros a los gubernamentales fueron mucho más caóticos, tanto en lo que atañe a los muy variados modelos -muchos de ellos antiguos y en condiciones de uso bastante lamentables-, como en todo lo referente a la tramitación de los pedidos y su llegada; es prácticamente imposible determinar con exactitud la verdadera realidad de la aportación artillera internacional al bando gubernamental, aunque nuestras cifras sean muy aproximadas. La aportación alemana El 6 de agosto llegaron a Cádiz 20 cañones antiaéreos Flak 30 de calibre 20/65, al poco tiempo se recibía una batería dotada de cuatro piezas pesadas de 8,8 cm Flak 18. Los antiaéreos de 88/56, dotados de direcciones de tiro, eran entonces el sistema antiaéreo más moderno en servicio en Alemania. A principios de noviembre de 1936, la ayuda alemana se regularizó con la organización de la Legión Cóndor, que incluía su propia cobertura antiaérea: el llamado Flakabteilung 88. Flak 18, de 88/56 l°S cañones alemanes empleados en la Güeña de España fue el Flak 18, de 88/56 mm. ilustración: Ramiro Bujeiro) El material antiaéreo enviado a lo largo de h e. a este grupo fue de un total de 91 cañones automático. 20/65 Flak 30. 12 cañones ligeros de 3.7 cm Flak 18 y 71 cañones pesados de 8.8 cm Flak 18. Además de las complejas y precisas direcciones de tiro del modelo 36, los alemanes suministraron a la Legión Cóndor y a la Agrupación de Artillería Antiaérea nacional sendas baterías de proyectores y fonolocalizadores, aparatos ligados a los cañones y a las direcciones de tiro, cuya misión era detectar la presencia de blancos
La Artillería en la Guerra Civil Española 231 aéreos en la zona defendida por la batería antiaérea y transmitirla a las direcciones de tiro. Todo este material se fue incorporando a la unidad a lo largo de la guerra, bien para formar las baterías iniciales y posteriores, bien para cubrir bajas. Otra vía de aprovisionamiento de material de guerra Flak 14, de 75/36 Otro de los cañones alemanes más numerosos en la Guerra Civil. En este caso se trata del Flak 14. de 75/36 mm, adquirido por las autoridades españolas. germano fue la organizada por una empresa creada ad hoc, denominada Hispano Marroquí de Transportes -HISMA- que lo adquiría a las empresas de armamento alemanas, bien directamente, bien por medio de las au- toridades teutonas. Así llegaron a España, a mediados de 1938, 90 cañones 75/36 Flak 14, un producto híbrido que provenía de la adaptación del tubo y la cuna de un cañón de campaña FK 16 nA Rheinmetall, a la plata- forma de un prototipo de cañón antiaéreo de Krupp. No venían acompañados de medios modernos de dirección de tiro y sus características militares eran más bien po- PIEZAS DE ARTILLERÍA Y LANZAMINAS SUMINISTRADAS POR ALEMANIA A LOS NACIONALES Denominación Facturadas a través de: Totales Legión Cóndor HISMA/ROWAK Piezas antiaereas (procedentes de la Luftwaffe): • Cañón de 8.8 cm Flak 18 71 8 79 • Cañón de 7.5 cm Flak 14 - 90 90 • Cañón de 3.7 cm Flak 18 12 - 12 • Cañón ametrallador de 2 cm Flak 30 91 25 116 Total piezas antiaéreas 174 123 297 Piezas antitanque (procedentes del Heer): • Cañón contracarro de 3,7 cm Pak 35/36 52 250 302 Total piezas antitanque 52 250 302 Lanzaminas de trinchera (procedentes del Heer) • Lanzaminas de 7,7 cm - 80 80 Total lanzaminas de trinchera • 80 80 Piezas de campaña (procedentes del Heer): • Obús pesado de 15 cm sFH 18 4 4 • Obús ligero de 10,5 cm LeFH 18 4 4 • Cañón pesado de 10 cm K 18 4 • 4 • Cañón de 7.7 cm FK 16 4 32 36 • Cañón de 7.7 cm C 96 nA 4 100 104 Total piezas de campaña 20 132 152 Piezas de costa (procedentes de la Knegsmanne): • Cañón de 15 cm Ubts. und Tbts. K L/45 12 12 Total piezas de costa 12 12 TOTAL 246 597 843
232 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española bies. Al margen de esta operación, el General Jefe del Aire solicitó medio centenar de cañones an- tiaéreos Flak 30 y la Comandancia General de Ar- tillería, 25 más. El 21 de mayo de 1938 se reci- bían dos modernas baterías de 88/56, aunque sin direcciones de tiro. La primera recepción de cañones antitanques alemanes se produjo en octubre de 1936, junto a los primeros carros de combate Panzer- kantpfwagen l Ausf. A; se trataba de 24 del mo- delo Pak 35/36 de 37 mm; con 15 de ellos se or- ganizó una compañía en el destacamento de carros de combate y los otros nueve quedaron como material de escuela en Cubas de la Sagra embarcaban en Vigo otras 50 piezas y el 14 de abril de 1938, llegaban a Cubas los últimos 100 cañones, con lo que la cifra total de antitanques de este modelo ascen- dió a 302. Puede decirse que en aquel conflicto, y en ambos bandos, se usaron por primera vez antitanques que ha- bían sido pensados y desarrollados específicamente como tales. Su eficacia en combate fue muy elevada. El denominado lanzaminas de trinchera «Erd- hardt», de 75,6/5,2 mm y del modelo 1914, era un arma de infantería que tuvo una enorme importancia y di- fusión en la Primera Guerra Mundial, produciéndose más de 12.000 ejemplares. Era un híbrido de mortero de infantería y cañón de artillería, con ánima rayada y (Madrid), base del Giuppe Thoma (instructores del Ejér- cito de Tierra alemán en cuadrados en la Legión Cón- dor). A mediados de noviembre se recibieron otros 28 de idéntico modelo, a los que se sumarían cuatro de los nueve que habían quedado en Cubas a dispo- posibilidad de tiro tenso. En enero de 1937 llegaron a Es- paña 80 de estos lanzaminas, los cuales fueron repartidos por los depósitos de armas entre los Ejércitos del Norte \ Sur, como piezas de acompañamiento. sición de los instructores alemanes, con los que se organizarían las tres primeras compa- ñías antitanques del Ejército nacional. El siguiente envío de 100 cañones de este modelo se produjo a fi- nales de mayo de 1937, y con ellos se organizaron 10 baterías de 10 pie- zas cada una. El 20 de agosto de 1937 des- Proyectil de 88/56 mm Arriba. Fue fabricado en España en la postguerra y empleado por los cañones alemanes Flak. 18 del Ejército español. Goniómetro Abajo, izquierda. Goniómetro alemán empleado en los cañones entregados por el IIl Reich. Cañón antiaéreo alemAn Abajo, derecha. Excelente vista de un Flak 18 germano emplazado en algún lugar del frente.
La Artillería en la Guerra Civil Española 233 En esa misma fecha llegaron también 24 cañones de campaña Krupp de 77/32 modelo FK 16, con 130.000 proyectiles, que se asignaron al Ejército del Norte y un mes más tarde, se recibían otros ocho ca- ñones de campaña FK 16 junto a 100.000 proyectiles más, a los que se sumarían en enero del año siguiente, cuatro cañones más de ese mismo modelo y otros cuatro del modelo más antiguo C 96 11 A. Al fi- nalizar la guerra, la Artillería nacional disponía de 24 piezas útiles de 77/32. En diciembre de 1938 las autoridades alemanas remitieron cien piezas de 77/24 mm Krupp C. 96 nA -o 77 corto-. Estas piezas, más an- tiguas y menos eficaces que las largas, no pudieron par- ticipar en la Batalla del Ebro, pero supusieron un res- piro al muy desgastado material de calibre mediano. El coronel von Thoma, jefe del contingente terres- tre de la Legión Cóndor, propuso la formación de un «Grupo de Instrucción de Artillería» con dos de los más modernos materiales de que disponía Alemania: los denominados 15 cm schwere Feld Hattbilze sFH 18 mod. 1953 y 10,5 cm leichie Feld Haubitze leFH 18 mod. 1935. Poco antes de comenzar la Batalla del Ebro se incorporaba al grupo una ter- cera batería dotada de cañones Rhein- metall: 10,5 cm Kanone K 18 sobre afuste Krupp. Este Grupo de Instruc- ción participó también en operaciones militares de la contienda, como en la citada Batalla del Ebro. A petición de la Marina nacional, a finales de 1936 llegaron una docena de cañones Krupp de 15 cm Ubis U Tbís K L/45, piezas navales utilizadas durante la Primera Guerra Mundial en submarinos y torpederos de la Reichsmarine y como artillería de costa. Además de ser material usado, la calidad de estos cañones era bastante discreta, muy por debajo de los Vickers de 15,24 fabricados en Es- paña. Condecoración Arriba. Cruz de España con espadas. Se concedió a todos los combatientes germanos de la Legión Cóndor. Dirección de tiro antiaérea Abajo. Modernísima dirección de tiro alemana del modelo 36. Era, sin lugar a dudas, lo ultimo en la tecnología germana. *
234 Armas y un.formes de la Guerra Ovil Espasola La artillería italiana Aunque la obra de los italianos Rovighi y Steíani, edi- tada por el Ufflcio Stonco italiano, es la mejor referen- cia publicada hasta el momento, es di- fícil precisar el número definitivo de las piezas italianas presentes en la Güeñ a de España debido a las divergencias ocasionadas, sin duda, por considerar piezas nuevas lo que no eran más que repuestos (tubos, montajes, etc...). A diferencia de lo que ocuitíó con el material de origen alemán, hubo piezas de campaña italianas que se entregaron a los españoles y otras que empleó el propio cuerpo expedicionario italiano en la Guerra Civil: el denominado Corpo Truppe Volontarie (CTV). El CTV, que se estrenó en la con- quista de Málaga, tuvo una estructura que varió mucho a lo largo de la gue- rra, pasando de estar formado únicamente por volun- tarios italianos y alguna unidad regular del Regio Esér- ciío, a disponer de unidades mixtas italo-españolas. Durante toda su existencia el CTV man- tuvo una unidad tipo Regimiento de Artillería para Cuerpo É. Cartel de PROPAGANDA Arriba. Cartel italiano impreso durante la Guerra de España. Cañón antiaéreo Pieza italiana de 75 mm. montada sobre camión Ce ira no. de Ejército, y las Divisiones y Brigadas contaron con ar- tillería de campaña, antiaérea y de acompañamiento Por poner un ejemplo, el 1 de diciembre de 1938 la artillería del CTV se componía de dos raggruppanienti o agrupaciones: una de campaña y otra antiaérea. La Agrupación de Campaña «Santa Bár- bara», disponía de dos grupos de tres baterías de cañones de 105/28 mm (I y III), otros dos grupos de tres bate- rías de obuses de 149/12 mm (II v IV) y dos grupos de dos baterías de 75/27 mm; todas las baterías a seis piezas. La AgiTipación Antiaérea «18 de Julio» tenía un grupo con cuatro balerías de 75 mm CK sobre camiones Ceirano 50 CMA y otra de 75/46 mm Ansaldo; el segundo grupo disponía de tres bate- rías de cañones de 20 mm Breda, mod. 35; en total, seis grupos de cam- paña que desplegaban 16 baterías de pequeños y me- dianos calibres (96 piezas) y dos grupos antiaéreos con ocho baterías (38 cañones antiaéreos). La División de Asalto «Littorio» tenía un
La Artillería en la Guerra Civil Española 235 La uniformidad italiana A finales de diciembre de 1936 se formaron las «Banderas» ita- lianas (batallones) en España, fundamentalmente a base de vo- luntarios del partido fascista italiano integrados en la M/izio Vo- lontana per la Sicurezza Nazionale M V.S.N («camisas negras», Camiae Nere o C.C.N.N.; su distintivo era una especie de triángulo negro o ángulo/«ele» de trazo muy ancho colocado en el borde de la solapa del cue- llo), en las mismas se incluían miembros y equipos de Ejército Italiano (Regio Eserato ó R.E.I). La imcialmente denominada Miss/one Militare Italiana in Spagna (MMIS) y luego Corpo Truppe Volontaire (CTV) tuvo ligeras variaciones de uni- forme, que fueron, básicamente, los reglamentarios en Italia, se- gún se tratara de unidades integramente italianas o de instruc- tores y soldados italianos en unidades españolas. Las Banderas se agruparon, después de la conquista de Málaga, en tres Divi- siones y a ellas se unió otra del Ejército (la «Littorio»), además de parte de las unidades mixtas «Flechas Negras» y «Azules». Más tarde, muchas de estas unidades se refundirían. El uniforme de invierno inicial, de color caqui verdoso, estaba formado por una guerrera abierta, con cuatro grandes bolsillos, pantalón de montar en el caso de los oficiales y bombacho en el resto, camisa y corbata en tonos similares para los primeros y camisa cerrada con cremallera delantera para la tropa, una gran boma azul oscuro o casco modelo 1915 (tipo francés; luego se añadiría el original modelo 33). además del clásico go- rrillo «bustina» (el cual podía desplegar una visera y sendas orejeras) o el pasamontañas, complementado con botas de montar o borceguíes y vendas, caso de la tropa (con los calceti- nes por fuera y recogidos). El correaje de los oficiales era de cuero y el del resto de lona verde clara. Se completaba con un abrigo largo (capono), la mochila y la tienda de campaña mimeti- Alegoría Arriba. El régimen fascista asimiló a los combatientes talianos en España, a los antiguos legionarios romanos. Banderín Derecha. Pertenecía al 2o Regimiento de la División italiana del CTV «Flechas Negras». zada envolviendo la manta, además de la bolsa de la máscara antigás (de lona y alargada), la de costado y la bandolera/cartu- chera de los «cuerpos montados», los cuales tenían también polainas de cuero atadas con correas El de verano era color verde-arena claro y la prenda más característica era la «sahariana» de los oficiales, que fue copiada rápidamente en España: era «guerrera» cerrada pero de tejido muy ligero y con cinturón de tela. Los emblemas y distintivos de los diversos Cuerpos/Armas los llevaban en el cuello/so- lapas. Las divisas, en gran medida adaptadas a las españolas, tenían una mayor variedad que ellas, dado que los empleos del Eserato y la Mihaa eran mucho más numerosos que los españoles, pues había tenientes coroneles (primi seniorí) habilitados a coronel (cónsul), igual que comandantes (seniorí), capitanes (centurión), tenientes (/efe de manipulo) y alféreces (subjefe de manípulo) al empleo superior, llevando estrellas de plata y la categoría de «primer»; además, diversas barras hori- zontales. de oro y plata y distinto grosor, diferenciaban a una decena de empleos de suboficiales y tropa.
236 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española---------------- regimiento de artillería, una batería antitanque de 4 7 32 mm y otra antiaérea de 20 mm, además de una batería de cañones de acompañamiento de 65/17 mm en cada uno de los dos regimientos de infante- ría, más una sección de tres antiaéreos de 20 mm en cada una de las nueve planas mayores de batallón. Su regimiento de artillería disponía de un grupo de tres baterías de obuses de 100/17 mm, un grupo similar de cañones de 75/27 mm, y otro de cañones de 65/17 mm, así como una batería antiaérea de 20 mm Breda, mod. 35. Un total de doce obuses, veinticuatro cañones y seis ametralladoras antiaéreas. Las tres Divisiones de Flechas tenían un regimiento de composición casi idéntica al de la «Littorio». La única diferencia radicaba en que, en las de «Flechas Azules» y «Flechas Negras», en lugar de una batería antiaérea de 20 mm, disponían de un grupo mixto que encuadraba una batería de 20/65 mm Breda y otra de cañones antitanques de 37/42 mm. La Agrupación de Carros de Combate tenía una ba- tería de cañones de acompañamiento de 65/17 mm, una batería de cañones contracarro de 37 mm y una seccic'r de 47 mm. Además, hay que sumar las piezas entregadas por la Intendencia del CTV a las Escuelas y Academias de Artillería, en concreto 32 p¡e. zas de varios calibres y modelos, repar- tidos equitativamente entre las Acade- mias de Provisionales de Segovia Sevilla y Medina del Campo. En total, el CTV alineaba unas 450 piezas de artillería repartidas en 67 baterías de campaña y acompaña- miento (incluyendo las de enseñanza), 17 antiaéreas y cinco antitanque. Esta cifra concuerda bastante bien con un do- cumento fechado el 7 de marzo de 1939 y firmado por el coronel don Carlos Martínez de Campos, Comandante General de Artillería del Ejército del Norte, en el cual se relaciona la artille- ría del Ejército del Centro para la ruptura del frente en las últimas operaciones de la Guerra Civil: 61 baterías de que disponía el CTV en ese momento y lugar. Es ob- \ io que esta distribución final no responde a la realidad de la aportación italiana a su Cuerpo de Ejército, pues AMETRALLADORA ANTIAÉREA Se trataba de una magnífica arma antiaérea italiana de 20 mm, fabricada por Breda v empleada con profusión en España.
La Artillería en la Guerra Civil Española 237 por obra y gracia del uso y el desgaste, los accidentes, las destrucciones y las capturas del material por parte del enemigo, muchas piezas debieron ser repuestas. No seria exagerado suponer que estas ampliaciones de ma- terial supusieron entre un 30 y un 40 por ciento, inclu- yendo el material de repuesto en almacén. Esto supon- dría que por el CTV pasaron, como mínimo, entre 580 y 630 piezas de los calibres y modelos citados. La aportación de material artillero italiano al Ejército nacional fue muchísimo más numerosa que la alemana, sobre todo en cañones y obuses de campaña, de forma que tanto la artillería divisionaria como la de cuerpo de ejército y ejército, así como la denominada Reserva Ge- neral de Artillería, se nutrieron fundamentalmente de ella. Además, el Ejército nacional empleó 39 piezas pro- cedentes de la Marina italiana. Para nosotros, el total del conjunto alcanza las 902 piezas, a sumar a las 580-630 del CTV. La diferencia -in- ferior al centenar, en el peor de los casos- entre nues- tras cifras (1.482-1.532) y las del Servicio Histórico ita- liano (1.566 según los autores Rovighi y Steíani), puede tener su origen en las piezas artilleras que el CTV man- tuvo durante el conflicto como reserva, y que a nosotros nos son desconocidas. En cualquier caso, la horquilla en la que nos movemos oscila entre las 1.500 y las 1.600 piezas artilleras procedentes de Italia. En relación con la calidad de las mismas, en enero de 1939, el coronel Carlos Martínez de Campos, Co- mandante General de Artillería del Ejército del Norte es- cribió: «...El material legionario en nuestro poder se va acercando rápidamente a la edad madura y aproximan- dose, en consecuencia, a la caída vertical... creo no equi- Cañón de montaña Pieza italiana de 65 mm. En la Güeña de España fue uno de los materiales más apreciados por sus usuarios, pese a que se trataba de un cañón ciertamente anticuado y con unas prestaciones discretas. vocarme suponiendo que el material legionario en poder del CTV se halla en el mismo estado avanzado de desgaste, pudiendo esperarse de el escaso rendimiento . Al 65. 75 y 100 italiano es indispensable recurrir para mantener en auge lo presente, y si es posible, reforzarlo. Al 77 alemán conviene recurrir no sólo para reemplazar el material ac- tual, sino para crear más baterías de este tipo, ya que su rendimiento es extraordinariamente grande; ya que su es- tado de conservación (en el momento de la compra) es su- perior al de los italianos, y ya, por fin, que es material más duro que el de Italia». Los cañones de campaña alemanes enviados eran, en general, de prestaciones muy limitadas, pues se trataba de material procedente de la Primera Guerra Mundial. Esto nos puede dar la medida de cual era, en conjunto, el valor del material italiano exportado a España. "" --------- , -----................................. ‘1 Piezas terrestres italianas entregadas al Ejército Nacional C. 65/17 C. 75/27 O. 100/17 C. 105/28 O. 149/12 C. 149/35 C. 152/37 M. 260/9 O. 305/17 AA. 20/65 Total Í35 352 169 29 80 16 12 8 4 58 863
238 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española Cañón de campaña El cañón Armstrong de 12,7 cm BL fue una de las mejores piezas importadas por la República. Artillería italiana N° piezas CAA. 20/65 M.l 935 Breda 143 CAA. 40/39 Vickers-Terni 4 CCC. 47/32 Breda/OTO 30 C. 65/17 M 13 Temí 340 C. 75/13 M.I9I5 Skoda-Ansaldo 4 C.75/18 M. 1935 Ansaldo 2 C. 75/27 M.I906 Krupp-Ansaldo 334 C. 75/27 M.l 1 Deport-Terni 143 AA. 75/27 M. 15 Comis. Krupp 22 CAA. 75/46 M.l934 OTO AA 8 CAA. 76,2/40 M. 16/33 Ansaldo 20 O. 100/17 M.l4 Skoda-Terni 4 CAA. 100/47 Skoda-OTO II C. 105/28 M.l3 Schneid.-Ansaldo 83 C. 120/45 M. 18 Armstrong 2 0.149/12 M.l4 Skoda 134 C. 149/35 M. 10 Armstrong-Terni 16 C. 152/3 M.l5/6 Skoda-Terni 12 M. 260/9 M.l6 Schneid-Ansaldo 8 0.305/17 4 TOTAL comprobado 1.324 Cañón contracarro Pieza antitanque soviética de 45 mm. Era una copta recahbrada de un cañón alemán diseñado en los años treinta Material de artillería importado por la República Con la información hoy disponible es muy complicado llegar a definir, con precisión matemática, el material de artillería adquirido por el Ejército Popular de la República, va que, como bien afirma Daniel Kowalsky en su obra «La Unión Soviética v la Guerra Civil española», «...a pesar del acceso actual a los archivos rusos, la tarea de llegar a cifras concluyentes acerca de los envíos de armamento soviético a España sigue siendo problemática.» Parece lógico pensar que los primeros cañones impor- tados por los frenlepopulistas procedieran de Francia, ya que era éste el Gobierno ideológica y físicamente más pró- ximo, aunque no se ha podido confirmar claramente nin- gún detalle. El primer cargamento de armas procedente de la Unión Soviética partió del puerto de Feodosiia, en el Mar Negro, en el buque español «Campeche», y llegó a Cartagena el 4 de oc- tubre de 1936: eran seis obuses ingleses Q. F. Mk 1 de 4.5 (114,3 mm) modelo 1910 y 6.000 proyectiles. A partir de este momento el Gobierno republicano des- ató una carrera contra el reloj para adquirir en el extran- jero armas y pertrechos, desperdiciando, en gran medida, la capacidad productiva de las fábricas que estaban en su poder. Una buena parte del armamento obtenido a través de las diversas operaciones comerciales, llevadas a cabo por personas o por comisiones designadas al efecto en países hispanoamericanos o centroeuropeos (los intermediarios
La Artillería en la Guerra Civil Española 239 eran, casi siempre, redes organizadas de traficantes pro- fesionales, cuya moralidad era dudosa), no tuvo ninguna trascendencia para el desarrollo de las operaciones mi- litares, pues se trataba de armas obsoletas, usadas, des- calibradas y en condiciones de servicio bastante li- mitadas. Los materiales artilleros adquiridos, la mayor pane de ellos a través de la Unión So- viética, y en menor medida, suministrados por terceros países y por traficantes de ar- mas, formaron, junto a las piezas de arti- llería reglamentarias en poder de los repu- blicanos, un muestrario artillero ciertamente heterogéneo, con obvias di- ficultades en lo que se refiere a municio- namiento y suministro de piezas de re- puesto. En algunos casos concretos, se recibieron verdaderas reliquias del pa- sado, más propias de un museo militar Recortable de época Arriba. Cañón antiaéreo Skoda mod. 1919, de 7,65 cm. Esta pieza fue empleada por ambos bandos en el transcurso de la Guerra Civil española. que de un ejército moderno, procedentes de con- flictos previos a la Primera Guerra Mundial. De todas formas, el conjunto de material anillen> republicano, como veremos a continuación, no se po- dría calificar, en ningún caso, como de poca entidad, ni siquiera peor que el de sus adversarios. En cuanto a la evolución, según Voronov («Bajo la bandera de la España republicana»), general de brigada de Artillería y jefe de los conse- jeros soviéticos de artillería en España: «en mayo de 1937 el Ejército republicano con- taba con 451 baterías en acción (1.681 pie- zas)». La tabla comparativa de los mate- riales de artillería de campaña y antiaérea presentes en julio de 1936 y en mayo de 1937, en manos de ambos con- tendientes, ayudará a comprender que tras los primeros 10 meses de guerra, la superioridad inicial de los nacionales en piezas de artillería de campaña y antiaéreas, se vio com- pensada por la afluencia de materiales foráneos, lo que dio origen a que en ese momento la diferencia porcen- Piezas NACIONALES Julio 36 Mayo 37 Españolas 1 100 aprox 1.058 Ayuda alemana 288 Ayuda italiana 608 TOTAL REPUBLICANOS 1.954 Piezas Julio 36 Mayo 37 Españolas 800 aprox. 730 aprox. Ayuda URSS. etc. 951 1.681 TOTAL Obús de campaña Abajo. Pieza de 10,5 cm. «corto». Hasta cinco modelos distintos de obuses Krupp de 10,5 cm emplearon las fuerzas republicanas en la contienda.
tual de la artillería nacional con respecto a la republi- cana se situara en el 16 por ciento. En los dos años siguientes, los republicanos reobie- ron otras 1.440 piezas, y los nacionales, 1.550, aunque hay que matizar que 100 cañones alemanes de 77/24 y el último pedido de cañones italianos (en total unas 176 piezas) incluidas en esa cifra linal, no tuvieron tiempo de participar en el conflicto, pues se incorpoiaron a las unidades, prácticamente, con la guerra terminada. No tendremos en cuenta los cañones que entraron al final de la contienda por la frontera catalana, procedentes de la Unión Soviética, pues tuvieron que volver a traspa- sarla luego. La variedad, plasmada en 71 modelos diferentes de cañones, obuses, morteros y lanzaminas de trinchera, no fue en ningún caso ni buena ni deseable, pues el mu- nicionamiento y el mantenimiento de tal muestrario de materiales no podía ser más que difícil y complejo; al lado de materiales de primerísimo orden y absoluta- mente novedosos (como los antitanques nasos de 45 mm. los antiaéreos de esa misma nacionalidad de 76,2 mm o los automáticos Oerlikon de 20 mm), había ver- daderas piezas de museo, como los cañones de 42 líneas, mod. 1877 o los propios Perm de 155 mm, mod. 1881, e incluso materiales muv desgastados „„ Armas v vniformes de la GuerraCivil Española---------------------- Aun con lodo lo anterior, la cifra final de casi 2.500 bocas de fuego recibidas del exterior por la artillería republi- cana, no deja lugar a dudas de la entidad de los suministros. Dada la manifiesta im- posibilidad de describir, ni someramente, la to- talidad de los ma- teriales Cañón- británico Al ongé,, IIIgl¿s ^^rsde Il,i9 cn¡Q "B* Mkl. Ocho de <™onesserectbier0,lat e] Norte en¡apn de 1937. importados por el Ejército Popular, daremos una rela- ción de ellos y unos cuadros-resumen con las caracte- rísticas de los más significativos. Si hacemos una comparación entre el número de mo- delos diferentes empleados por la artillería de ambos bandos nos encontramos con los siguientes resultados: El bando nacional empleó los mismos 12 modelos re- glamentarios, 22 modelos anticuados, 15 procedentes de la Marina y 39 de los enviados por Italia y Alemania, con un total de 88 diferentes. Más de 15 modelos «recupe- rados» fueron empleados por los nacionles (Oerlikon y Semag de 20 mm, antitanque de 45 mm, varios caño- nes Schneider de 75 mm, varios obuses Krupp de 10s mm, Armstrong de 127 mm, Vickers de 119,3 mm, etc.), por lo que el total hubo de pasar, necesa idamente, del centenar. En ambos casos, un verdadero caos 1<\-' tico, tanto de municionamiento, como de paraciones del material y adquisición puestos. Obús soviético ,IKX/ 09- Pieza de fabricación rusa de <¿ más de Su parecido con el francés Schneii ti. P una confusión a la hora de identificar <
Artillería importada por la República Campaña Cañones y obuses N° Valor militar 11 C. Schneider 75 mm, mod. 1912 S <4? relativo M C Schneider-Canet 75 mm, mod. 1898/01 27 relativo — C. Schneider de 75 mm, mod. LD. 4 relativo 11 C. Schneider de 75 mm, mod. 1922 4 alto C. Krupp-Ansaldo 75 mm. mod 06 122 alto i C. Schneider-Saint Chamond 76,2/35 mm 51 relativo mi C. Putilov de 76,2 mm, mod. 02/30 79 alto = Q. Krupp de 76,5 mm 6 escaso k. C. Skoda de 76,5 mm 56 mí C. Krupp 77/24 C. 96 nA 47 alto m C.Krupp 77/32 FK 16 60 alto M C. «Mondragón» 80 mm 8 escaso m C. Schneider 80 mm 18 C. 87 mm mod. 1877/95 II escaso C. Skoda de 100 mm. mod. 14/19 4 relativo m C. Krupp de 105 mm rígido 2 escaso 11 Rezas Krupp de 105 (4 modelos) 63 relat/alto m C. Schneider de 105 mm. mod. 1913 14 alto m C. de 42 lineas (107 mm) mod. 1877 10 escaso i C.de 107 Meiji 38 (1905 modif.) 74 escaso O. Q. F. Mk 1 de 4,5 (114,3 mm) mod. 1910 159 alto m C. Vickers 4,7 in. (119,3 mm) QF «B» MkJ 8 alto m O. de 127 mm 12 escaso m C.Armstrong 127 mm (60 libras B.L) 12 alto m O. Krupp de 150 mm rígido 5 escaso i O. Acero Krupp IgSFH 13 de 15 cm 4 relativo m C. Krupp de 150 mm mod. 1892 6 escaso m C.Vickers-Terni de 150 mm mJ.r. 14 escaso O. Perm de 152 mm. mod. 1877 28 escaso “ O. Putilov de 152 mm, mod. 09 24 alto O. Schneider de 155 mm, mod. 1915 40 alto i C. Perm de 155 mm. mod. 1881 32 alto M. Schneider 220 mm, mod. 1916 Jl. alto total i .040 Navales 4 C. Schneider de 100 mm, 4 C. Schneider de 150 mm. 16 C. K.21 de 45 mm AA, 4 C. 75/50 mod. 1892 (Canet-Perm) ----------------n — j— --------------------------------------- Nota- Las banderas señalan el país desde donde se originó el envio del material G cañón. O: obús; M. mortero Acompañamiento y antitanque Valor militar C añones_ N° C. Puteaux 37 mm. mod. 16 14 Relativo m C. Rosemberg 37 mm 5 Escaso (i C. 37 mm g 250 Relativo m C. Maklen 37 mm 30 Alto C. Bofors 37 mm 28 Muy alto C. 45 mm mod. 32 138 Muy alto C. 20 mm «Semag» 8 Alto II C. 25 mm 16 Alto TOTAL 494 Trinchera Valor Lanzaminas y morteros N° militar im Lanzaminas Erdhart 76 mm 243 relativo mí Lanzaminas Erdhart 170 mm 21 relativo hb Lanzaminas Erdhart 250 mm 1 relativo mh Lanzam. Metall-Plant 152 mm 86 relativo mí Mortero Minomet 240 mm 8 relativo TOTAL 359 Antiaérea Val o r Cañones N° militar m C. Oerlikon-Semag 20 mm 210 muy alto C. Solothurn S5-100, 20 mm 4 muy alto C. Hispano-Suiza HS-404, 20 mm 18 muy alto Ib. C. Bofors 40 mm 28 muy alto C. Vickers 40 mm 4 relativo C. 57 mm 9 dudoso m C. mod. 1915,75 mm 6 escaso m C. Lender mod. 1915,76,2 mm 12 escaso C. mod. 1931,76,2 mm 64 muy alto TOTAL 355 Montaña Valor Cañones N° militar “ C. Krupp 60 mm 4 Escaso m C. Mondragón 70 mm 16 Escaso ze C. Krupp mod. 1907, 75 mm 7 Escaso z: C. Schneider mod. MPC2,75 mm 4 Escaso i C. Arisaka mod. 1898,75 mm 56 Escaso i C. Putilov mod. 1910, 76,2 mm 8 Relativo M C. Vickers 75 mm 4 Relativo m C. Krupp mod. 1913,75 mm 4 Relativo mí C. Obujov/Putilov 76,2 mm 8 Relativo TOTAL 1 1 1
242 Armas yuniformes^^ La uniformidad republicana Como hemos dicho anteriormente, al comienzo de la Guerra estaba en vigor el Reglamento de Uniform.dad de 1931. sensi- blemente igual al de 1926 Caracterizado el Ejército inicial del bando republicano por ser de milicias, se incorporaron nume- rosas prendas civiles, de forma que la prenda más usada por los republicanos, sobre todo al principio, fue el mono azul, caqui, gris o negro. Más tarde se añadieron otras militares de influen- cia franco-soviética; en este sentido, se hizo popular el chaque- tón de cuero negro, o marrón, de los rusos, la «canadiense» de los voluntarios norteamericanos, etc..., las botas altas abrocha- das por cordones y la gorra-pasamontañas forrada de piel. El capote-manta fue muy usado por ambos bandos, así como la cazadora, que se impuso a la guerrera por ser más práctica y cómoda, y lo mismo pasó con la alpargata típica valenciana y la cerrada de lona. El nuevo Ejército Popular republicano cambió las divisas y el uniforme- redujo a uno solo los grados del generalato y se esta- bleció el Cuerpo de Comisarios Políticos.También introdujo la estrella de cinco puntas roja (bolchevique), el gorrillo rojo o rojo y negro y el pañuelo rojo, y el saludo reglamentario con el puño cerrado, con o sin armas. A finales de octubre de 1936 se introdujeron las nuevas divisas de empleo, sustituyéndose las tradicionales estrellas por barras de distinto grosor y en hilo rojo, coronadas, si es que puede va- ler esa expresión aquí, por la estrella de cinco puntas roja. Está claro que la inspiración de aquel Ejército, y así se proclamó siempre, era el Ejército Rojo soviético, nacido de la revolución bolchevique. Las barras finas horizontales definían los empleos de alférez (I).teniente (2) y capitán (3).y anchas, de forma simi- lar. los de comandante, teniente coronel y coronel; el cabo lle- vaba un galón rojo y los suboficiales barras anchas verticales (Una Cl Mrgent0 y dos el brigada); los generales, además del ‘-O" , - « ítab» c¡„co pra Tmbi -to Modesto L¡ster Q b ZT de «= X"’-d...... X wi1^ ac tres puntas. Imágenes cortesía E. Valeiro
Antiaéreo soviético Cañón antiaéreo Modelo 31, de 7,62 cm. Estaba a la altura de su homólogo alemán de 8,8 cm en prestaciones y calidad. Artillería Antiaérea Conocida como De- fensa Contra Aeronaves (DCA, o Antiaeronáu- tica) en preguerra y como Defensa Especial Con- tra Aeronaves (DECA) en el Ejér- cito Popular de la República, su des- arrollo durante la contienda española alcanzó unos niveles impresionantes, empleándose prácticamente cuantas nove- dades se iban a introducir en la Segunda Guerra ¿ Mundial. En relación al luego mítico cañón alemán de 88 mm «8 con 8», fueron una auténtica novedad las eficaces di- recciones de tiro electromecánicas del modelo 36. ca- paces de hacer tiro de precisión y lograr derribos con la primera salva; la primicia del empleo de este cañón como antitanque correspondió a la primera batería es- pañola dotada de este material. Lo verdaderamente re- levante de este cañón, y de su semejante de 76.2/55 mm soviético, era su integración en el conjunto del sistema de armas: cañón, espoletas electromecánicas de preci- sión, dirección de tiro, fonolocalizador, proyectores y grupos electrógenos. Los proyectores de uso militar iban montados sobre carrillos especiales, como era el caso de los alemanes Siemens de 150 cm de diámetro, o bien instalados so- bre las cajas de camiones especiales, como los italianos Fotoeíettrici de 90 cm y los soviéticos de 152 cm mon- tados sobre camiones especiales Zis; al conjunto se le denominaba Zis-12 3-15-4A. Los fonolocalizadores alemanes fueron modelo Elas- cop, de los italianos no se ha encontrado referencia es- crita (en Italia el más difundido era el Galileo O.G. 34), y los soviéticos eran ZT-5. Las direcciones de tiro ita- lianas eran Galileo Mod. 1937 «Gamma» (para el 75/46 mm)y las rusas «Bect III» (para el 76,2/55 mm, mod 31) Se organizaban redes o «cortinas» de vigilancia y alarma, tomando como base, fundamentalmente, pues- Antiaéro Modelo 31 (Ilustración: Julio López Caeiro)
OTO Y UNIFORMES^ELA^UERRAJ^^^l LOS COHETES Los únicos cohetes reglamentarios en 1936 eran k relacionados con señales luminosas o lanzamiento de pequeños objetos (cabos de cuerda, etc). Pero lo cieno es que durante la guerra española se utilizaron, además de éstos y otros cohetes de señales e iluminación ingenios similares lanzadores de propaganda e, incluso algunos modificados artesanalmente para portar granadas o cartuchos de dinamita. Aunque casi todos ellos eran de organización similar a la de los cohetes de tos de observación enlazados telefónicamente (por ra- dio, en el caso de buques), que daban un resultado im- pensablemente bueno para nuestra mentalidad actual. Hay testimonios orales que aseguran que los alemanes emplearon por vez primera un radar de vigilancia mo- delo «Freya», desde el aeródromo de La Cenia (1938/39), aunque nuestras investigaciones en este sentido, con la documentación de archivos manejada, han resultado in- fructuosas a la hora de confirmar este extremo. feria, a los empleados en agricultura contra el pedrisco (antigranífugos) y a los utilizados en las guerras del siglo XIX, hubo algunos a los que podríamos denominar modernos, con clara vocación de armas de artillería, tanto de campaña como antiaérea. Los de iluminación, propaganda y porta-explosivos estaban dotados de rabiza estabilizadora (varilla de ma- dera de hasta dos metros), su carcasa solía ser de car- tón y tenían un alcance medio de 800 metros; los de pro- Además de los materiales pesados, se consagraron, paganda podían llevar otras tantas octavillas; se por su tremenda eficacia, los cañones automáticos (tiro utilizaron con bastante profusión por ambos bandos. a ráfagas) de 20, 37 y 40 mm, siendo los más afamados hasta el punto de que no eran de extrañar consumos de los 20/70 mm Oerlikon y los 40/60 mm Bofors, ambos empleados por el Ejército de la República. También tu- 4.000 cohetes al mes (3.800 cohetes de propaganda lanzó la 20a División nacional -Grupo de Divisiones de Avila vieron gran predicamento los montajes cuádruples de ametralladoras soviéticas Maxim de 7,62 mm, encuadrados en la DECA. y Segovia- en ANTIAÉRO LIGERO REPUBLICANO Aniba. Cañón-ametrallador antiaéreo So>iag. de 20 mm, importado por la República. Cañón naval Aja,o. Cañón naval de 7.62 cm. Vickers (Ilustración: Julio López Caeiro)
La Artillería en la Guerra Civil Española 245 febrero de 1937). Las unidades de Propaganda, que su- frieron bastantes bajas de combate, fueron objeto de es- tudios por parte de los alemanes, que los trasladaron a náutica de la zona alavesa, y la empresa Álava, de Vito- ria. El cohete poseía la particular característica de que las toberas de salida de gases, formadas por cuatro lu- la Segunda Güeña Mundial con bastante éxito, por cierto. También existió una gra- nada-cohete republicana para lanzaminas de espiga, de unos 8 cm de calibre por 37 de altura, dotada de es- bos Venturi, estaban situadas en cabeza; además de las cua- tro aletas, contaba con un li- món estabilizador automá- tico. El cohete (metálico, de 110 mm de calibre y 820 mm de longitud, unos 7 kg de polela Ferrobellum. El empleo del cohete como arma antiaérea prácti- camente fue monopolio del bando nacional. Desde los peso) se lanzaba en posiciones próximas a la vertical desde un lanzador triple; estaba dotado de una espoleta de doble efecto, a percusión y a tiempos (mediante mixto primeros meses de la guerra se emplearon cohetes más o menos normales en las zonas de Vitoria y Zaragoza, al menos, para simular con sus explosiones las de las barreras del tiro de la artillería antiaérea, más que para dañar a los aviones directamente; también hay noticias de su empleo en los «bous armados» nacionales con el mismo fin. Poco después, en Vitoria, se modificó un cohete an- tigranífugo añadiéndole una carga de cloratita para darle algún poder destructivo. El mejor de todos fue el llamado torpedo antiaéreo ALAS, ideado en septiembre de 1936 por el capitán de Artillería Félix Sacristán, Jefe del Servicio de Antiaero- que se graduaba para producir barreras a distintas alturas). El 22 de febrero de 1937 un avión Breguet XIX gubernamental fue alcanzado por un ALAS durante las ope- raciones llevadas a cabo en el sector de Es- camplero-Oviedo (As- turias), y a comienzos de noviembre estaban «Torpedo Aeri» Dos imágenes del cohete antiaéreo desarrollado a instancias de la Generalidad de Cataluña, denominado «Torpedo Aeri».
246 Armas y uniformes de la Guerra Civil Española Lanzamiento Derecha Pruebas de lanzamiento del denominado «Torpedo aen» Proyector antiaéreo Izquierda Proyector alemán Siemens, de 150 cm Se usaba para localizar, en condiciones adversas de visibilidad, los aviones enemigos desplegadas, al me- nos, siete estaciones lanzatorpedos eléctricos en el aeródromo de Lo- groño. En agosto de 1938 se hizo una demostración en Salamanca, a la que asistie- ron miembros de la Legión Cóndor, cuando ya se habían fabricado unos 150 cohetes y se estudiaba su radio control zaba era de unos 700 km/h, con un alcance vertical 4 000 m; tenía una espoleta de ojiva a percusión y otra espo- leta de culote «a tiempos de mixto», de autodestrucción También había versiones que hoy denominaríamos tie- rra-tierra y de costa. Poco más se sabe de ellos. Hubo otras acciones en este campo, aun más difusas, como la de uno de los técnicos republicanos de trenes blindados. Franz Hager. quien probó un lanzacohetes (un cañón de campaña utilizado como tal. a juzgar por la foto reproducida) montado sobre un vagón. Asimismo hay no- ticias de que la CNT desarrolló un cohete antiaéreo en mediante una emisora Marconi. Poco después se per- colaboración con el ingeniero italiano Gino Bibbi. dió su pista. El cohete ALAS tuvo su réplica en el otro bando, que construyó el denominado «Torpedo Aeri», cohete an- tiaéreo ideado por don José Belmonte, quien, el 20 de agosto de 1937, presentaba un informe al presidente de la Generalidad de Cataluña de los lanzamientos de prueba realizados en el puerto de Vallcarca (Garraf). Su cuerpo era un cilindro metálico con tres aletas de plan- cha de hierro en la cola, tenía un longitud aproximada de unos 70 cm y un calibre de 75 mm: su peso total de- bía ser de unos 10 kg, y la velocidad inicial que alcan- COHETES Cohetes de propaganda y lanzamensajes. COHETE LANZAMENSAJES NACIO\AI
La Artillería en la Guerra Civil Española 247 La última huella de los cohetes antiaéreos republi- canos es un escrito de la Subsecretaría del Ejército de Tierra del Ministerio de Defensa Nacional, del 3 de ju- nio de 1938, en Barcelona, en el que notificaba que el agregado militar francés había asistido a las experien- cias de un «cohete contra aeroplanos». También hay di- fusa constancia del interés soviético por estos ensayos, e incluso de su utilización en la defensa de núcleos ur- banos de Valencia, según el general Vicente Rojo. Cohetes «ALAS» Derecha. Sendas imágenes de cohetes desarrollados por los sublevados en Vitoria, y denominados «AlAS». La uniformidad de las Brigadas Internacionales No tuvieron una uniformidad específica conjunta, siendo la misma fruto de la nacionalidad mayoritaha de los componentes de cada Brigada, con el consi- guiente vestuario original, y de la capacidad de la In- tendencia republicana a la hora de completar la misma, la cual se fue acrecentando a lo largo de la guerra. Como ejemplos, veamos los siguientes. La primera creada fue la XI, del general Lukás, y tuvo unos rasgos muy característicos, predominando las grandes boinas negras de origen francés, los «cole- tos» (chalecos de cuero sin mangas) de origen inglés y los colores oscuros. El «Batallón de la Muerte», mandado por el italiano Malatesta y compuesto por muchos compatriotas, tenía un vestuario tipo italiano (uniforme gris verdoso con guerrera abierta y puñal al estilo de los «arditi»), completado con boinas como las anteriores. Los franceses del Batallón «Pa- rís» llevaban prácticamente todas las prendas regla- mentarias en Francia y fusiles Lebel. Los norteameri- canos e ingleses de los Batallones «Lincoln» y «Bri- tish» aportaron sus peculiaridades de origen: camisa azul, pantalones breeches y vendas, con equipo del US. Army, en el primer caso, y cazadoras de cuero y pantalones bombacho en el segundo. Imágenes cortesía revista «Eurouniformes»
248 Armamento y uniformes de la Guerra de España 1936-1939 Agradecimientos Esta obra habría resultado inviable sin la generosa y extraordinaria participación de las siguientes personas e instituciones. A ellas les estaremos eternamente agradecidos por su colaboración e interés en casi todos los apartados del libro. -Excmos Srs D. José Ramón Calparsoro Perot, D Carlos Franco González-Llanos (q e p d), D Jesús Salas Larrazábal. D José María Sánchez de Toca y D Luis Wilhelmi Castillo (q.e.p.d.). -limos Srs D Juan Álvarez Abeilhé. D Hermenegildo Franco Castañón. D Emilio Herrera Alonso y D Manuel Sánchez Castaño —Srs. D. Juan Escrigas Rodríguez. D Ruy Aballe, D. Jesús y Luis Acosta. D Manuel Alvaro. D Raúl Anas, D Jacinto Arévalo, D Juan Arráez. D. Luis Ignacio Azaola, D. José María Bueno, D Jesús Beleños, D Javier Bermúdez de Castro, D Antonio Alonso, D José Manuel Campesino, D Jorge Femández-Coppel, D An- tonio Castaño, D. Juan Luis Coello, D. Santiago Domínguez Llosá, D. José Ignacio Fernández Brea, I) Francisco Marín. D José María Mata. D Carlos Medina Avila. D. Gustavo Morales. D. José Murillo. D César O'Donnell, D Francisco Palma, D Miguel Angel Pérez Rubio, D Rafael Permuy López, D Andrés Recube- nis, D. Isaac Serrano, D. Miguel Suárez, D Javier Tonjano, D José Enrique Valeiro Nieto, Familia Queipo de Llano -Instituciones y empresas Fábrica de Armas de La Coruña, Fundación Don Rodrigo, Fundación Infante de Orleans, Armería Soldiers, Instituto de Historia y Cultura Militar, Instituto de Historia y Cultura Naval, Museo del Aire, Museo de la Guardia Civil, Museo de la Academia de Caballería. Museo de la Academia de Infantería, Museo Naval. Museo Militar de Castellón y Aula Militar Bermúdez de Castro. Polígono de Experiencias de Carabanchel, Revistas Eurouniformes, De- fensa y Guardia Civil, Subdirección General de Patrimonio Histórico-Artístico del Ministeno de Defensa Guía de siglas AGM-A: Archivo General Militar de Avila AGM-M: Archivo General Militar de Madnd AGL: Archivo de la Guerra de Liberación Alem.: Alemania AMAAEE: Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores Ame: Ametralladora Arm/A: Armario Bía: Batería Bón: Batallón Cal: Calibre Carp/C: Carpeta Cart: Cartuchos CE: Cuerpo de Ejército Cia: Compañía C ó Cñ: Cañón CGG: Cuartel General del Generalísimo CNT: Confederación Nacional de Trabajadores (sindicato anarquista) CTV: Corpo Truppe Volontarie DCA: Defensa Contra Aeronaves DECA: Defensa Especial Contra Aeronaves (republicana) DN: Documentación Nacional DR: Documentación Republicana dpm: Disparos por minuto D.O. Diario Oficial Div: División E: Ejército ECT: Escuela Central de Tiro EMC: Estado Mayor Central EPR. Ejército Popular de la República esp: Espoleta Fab: Fabricada/o FA1: Federación Anarquista Ibérica Fusam: Fusil ametrallador gr. Granada Gr: Grupo GW: Grenatenwerfer HISMA Ltda.: Compañía Hispano-Marroquí de Transportes Ita.: Italia JSU: Juventudes Socialistas Unificadas Leg/L: Legajo M: Mortero MAOC: Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas Mod: Modelo n/A: Nueva Artillería o nuevo modelo (neuer Art)
Armamento y uniformes de la Guerra de España 1936-1939 249 Ob: Obús O.C.: Orden Circular PCE: Partido Comunista de España (ortodoxo) POUM: Partido Obrero de Unificación Marxista (heterodoxo) pr Proyectil PSOE. Partido Socialista Obrero Español r.a: radio de acción de la granada/proyectil Refrig. agua/aire: Refrigerada por agua/aire R.O.: Real Orden R.O.C Real Orden Circular SIA: Servicio de Información de Artillería Se* Sección sig: Siguientes. Tn: Tonelada T.RJt.r.: tiro rápido UGT Unión General de Trabajadores (sindicato socialista) UHT ¡Unios hermanos proletanos! USM Ufficio Storico Militare VO: Velocidad inicial X. ef: Alcance eficaz X. max: Alcance máximo R. Mont.: Regimiento de Montaña R. Costa: Regimiento de Artillería de Costa Gr. Mixtos: Grupos Mixtos de Artillería Archivos y bibliografía • Archivos Archivo General Militar de Ávila Archivo General Militar de Madrid Archivo Histórico Nacional Archivo General de la Administración Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores Archivo de la Fundación Nacional Francisco Franco Archivo General de Marina Alvaro de Bazán Archivo de la Zona Marítima del Cantábrico Archivo Intermedio de la Región Militar Noroeste Archivo del Polígono de Experiencias de Carabanchel Archivo Tarradellas Biblioteca Central Militar Biblioteca de la Zona Marítima del Cantábrico Biblioteca de la Fábrica de La Marañosa Biblioteca del antiguo Parque de Artillería de Burgos Biblioteca del antiguo Parque de Artillería de El Ferrol Biblioteca del Regimiento de Artillería n° 5 • Libros Grávalos González, Luis y Calvo Pérez, José Luis, Condecoraciones mi- litares españolas. Alonso Baquer, Miguel, y Hernández Sánchez-Barba, Mario, Historia social de las Fuerzas Armadas, Alhambra, Madrid, 1986. Álvarez Arenas, Elíseo, La Marina ante el 98, Cuadernos del Instituto de Historia y Cultura Naval, Madrid. 1990. Anónimo, Apuntes para el curso de armeros artificieros, escuela de es- pecialistas, arma de avición, Tipografía la española, málaga, 1940. Aracama, Juan, y Sánchez-Moreno. Femando, Burgos, su Parque y Maestranza de Artillería, Imprenta Aldecoa, Burgos, 1989. Arévalo, Jacinto, Los trenes blindados españoles, Ediciones Trea, Gi- jón, 2003. Arias Ramos, Raúl, El apoyo militar alemán a Franco. La Legión Cón- dor en la Guerra Civil, La Esfera de los Libros. Madrid, 2003. Arteaga Fernández, Femando, Municiones de guerra, Editorial Ejér- cito, Madrid, 1944. Barceló Rubí, Bernardo, Tres siglos de armamento portátil español, Edición propia, 2002. Bamiso Barés, Pedro, El frente silencioso, Hiria Liburuak, Guipúzcoa, 2001. Blanco Rodríguez, Juan A., El Quinto Regimiento en la política del PCE. UNED. Madrid, 1993. Bueno. José María. Uniformes Militares de la Guerra Civil Española. Editorial Almena. Madrid, 1997. —. La Legión, 75 años de Uniformes Legionarios. Edición Propia. Má- laga. 1994 Cabrera, Francisco, Del Ebro a Gandesa, la batalla del Ebro, julio-no- viembre 1938,Madrid, Almena, 2002. Cardona, Gabriel, El problema militar en España, Historia 16, Madrid. 1990. Cerezo Martínez, Ricardo, Armada Española, siglo xx, (4 vols.), Edi- ciones Poniente, Madrid, 1983. Cervera Valdenama, Juan, Memorias de Guerra, Editorial Naval, Ma- drid. 1968. Chiappa, Emestino, II Corpo Truppe Volontarie italiano durante la Gue- rra Civile spagnola 1936-1939, EMI Slr., Milán, 2003. Cieña, Ricardo de la, Historia militar de España, Planeta, Barcelona, 1984. Comandante Blasco de Narro, Moderno armamento de la Infantería, pu- blicado en la Colección Bibliográfica Militar, Tomo LXXIX, marzo de 1935. Comellas, José Luis, Historia de España Moderna y Contemporánea, Editorial Rialp, Madrid, 1975. Comín Colomer, E.. El comisariado político, Editorial San Martín. Ma- drid. 1973. Coverdale, J., I(alian Intenention in the Spanish Civil War, Princeton University Press, 1975. Díaz de Villegas, José, Guerra de Liberación. Editorial AHR, Barcelona. 1957.
250 Armamento y uniformes de la Guerra de España 1936-1939 Florentiis, Guiseppe de, Historia de la Pistola, Editorial de Vecchi, Bar- celona. 1975. Gándara y Marsella, Luis de la. Moderna Técnica de Combate, Im- prenta de Cleto Vallinas, Madrid, 1922. Gánate Córdoba, J. M.. Mil días de fuego. Editorial Luis de Caralt, Bar- celona, 1972. —, La guerra de las dos Españas, Editorial Luis de Caralt. Barcelona, 1976. González y Pérez-Villamil, Emilio, Ametralladoras Hotchkiss de cam- paña. Imprenta Marqués de Santa Ana. Madrid. 1908. Grandela, José Manuel, Balas de Papel, Salvat Editores, Barcelona, 2002. Gnégori, Enrique, y del Pozo. Pedro, Uniformes del Ejército Español, Edición propia, Madrid 1988. Guamer, Vicente, Cataluña en la Guerra de España, G. del Toro Edi- tor, Madrid, 1975. Guerrero Acosta, José Manuel, El Ejército español en campaña: 1634- 1921, Editorial Almena, Madrid. 1998. Hidalgo Salazar, Ramón, La ayuda alemana a España. Editorial San Martín. Madrid, 1975. — , Granadas y morteros. Editorial San Martín, Madrid, 1975. — , The complete machine-gun, Exeter Books, New York, 1979. Howson, Gerald, Armas para España, Editorial Península, Barcelona, 2000. Kowalsky, Daniel. La Unión Soviética y la Guerra Civil española. Una revisión crítica, Crítica SL, Barcelona, 2003 Lage, Manuel, Hispano Suiza 1904-1972: hombres, empresas, moto- res y aviones, LID Editorial Empresarial, Madrid, 2003. López Nebrera, Pedro, Conferencias sobre armamento de aviación, Seíx Barral, Barcelona, 1944. — , Armamento de Aviación. Seix Barral, Barcelona, 1944. Manrique García, José María, Molina Franco, Lucas, y Moriera Pérez, Artemio, Historia de la artillería antiaérea española, Quirón Edicio- nes, Valladolid, 1998. — , y Molina Franco, Lucas, Las armas de la Guerra Civil española, La Esfera de los Libros, Madrid, 2006. — , y Molina Franco, Lucas, Antes que Sadam. Historia de las armas de destrucción masiva y la protección civil en España, Quirón Edi- ciones, Valladolid, 2003 — , y Molina Franco, Lucas, Legión Cóndor. La historia olvidada, Qui- rón Ediciones, Valladolid, 2000 — , y Molina Franco, Lucas, Los hombres de Von Thoma. El Ejército alemán en la Guerra de España, Quirón Ediciones, Valladolid, 2003. —, y Molina Franco, Lucas, Antiaéreos Improvisados en la Guerra Ci- vil Española. Galland Books, Valladolid, 2008. — , y Molina Franco, Lucas, Blindados Soviéticos en el Ejército de Franco. Galland Books, Valladolid, 2008. — , y Molina Franco, Lucas, Centinelas del Aire. El Grupo antiaéreo de la Legión Cóndor. Galland Books. Valladolid, 2008. — , y Molina Franco, Lucas, Las Armas de la República (Exposición de el Kursaal). AlcañizFresno (AF) Editores, Valladolid, 2006. Marín Gutiérrez, Francisco, y Mata Duaso, José María, Blindados de ruedas del Ejército español. Un siglo de historia, vol. I, Quirón Edi- ciones, Valladolid, 2003. — , Carros de combate y vehículos de cadenas del Ejército español. Un siglo de historia, vol. I, Quirón Ediciones, Valladolid, 2005. Mazarrasa, Javier. Blindados en España. Ia parte, Quirón Ediciones Valladolid, 1991. —, Los careos de combate en la Guerra de Quirón Ediciones, Valladolid, 1999. Esparta. 1936-1939. Vol 1 Mesa Gutiérrez, José Luis de, Los moros de la Guerra Civil. Editorial Actas, Madrid, 2004. Miranda, Justo, y Mercado, Paula, Aviones de la Güeñ a Civil española 1936-1939, Aldaba Ediciones, Madrid, 1990. Molina Franco, Lucas, El legendario cañón antiaéreo de 88 mm v su evolución en el Ejército español. Quirón Ediciones, Valladolid 1996. — , El legado de Sigfrido. La ayuda militar alemana al Ejército y la Marina nacional en la Guerra Civil española (1936-1939), AF Edito- res, Valladolid, 2005. — , Vázquez, Juan, y López, José, La costa inexpugnable. Las defensas de la Base Naval de El Ferrol-Coruña desde el siglo xvii hasta nues- tros días, Quirón Ediciones, Valladolid, 2002 Moreno de Alborán y Reyna, Femando y Salvador, La guerra silenciosa y silenciada, Edición propia, Madrid, 1998. Moriera, Artemio, e Infiesta, José Luis, La artillería en la Guerra Ci- vil. Material de origen alemán, Quirón Ediciones, Valladolid, 1996. —, La artillería en la Guerra Civil. Material de origen italiano, Quirón Ediciones, Valladolid, 1997. — , Las pistolas españolas tipo Mauser, Quirón Ediciones. Valladolid, 1997. — , La artillería en la Guerra Civil. Material Reglamentario en 1936, Quirón Ediciones, Valladolid, 1999. — , La artillería en la Guerra Civil. Material fuera de servicio incorpo- rado a la campaña, Quirón Ediciones, Valladolid, 2000 Muñoz Bolaños, Roberto, Rojo y Azul, Editorial Almena. Madrid. 2001 Musgrave, Daniel D., Germán Machineguns, Ironside International Pu- blishers, Alexandria (Virginia), 1992. Palomino, Ángel. La Guerra Civil empezó en Asturias, Planeta, Bar- celona, 1998. Pardo San Gil. Juan, Crónica de la Guerra en el Cantábrico. Las Fuer- zas Navales republicanas (1936-1939), Editorial T.xertoa, San Sebastián, 2004. Parreño, Jorge García, Las armas navales españolas, Empresa Nacio- nal Bazán de Construcciones Navales Militares, Madrid, 1982. Payne, Stanley G., Ejército y sociedad en la España liberal, Akal, Ma- drid, 1977. Pedriali, Ferdinando, Guerra di Spagna e Aviacione italiana, Societá Storica Pinerolese, Pinerolo, 1989. Peña Torrea, Francisco, El Servicio de Farmacia del Ejército Nacio- nal durante la Guerra de Liberación, Madrid, 1941. Pichené, René, Les grenades et les lance-flammes, Charles Lavaucelle et Cié, París, 1952. Roldán y Guerrero, Rafael, La farmacia y los farmacéuticos militares en la Guerra de Liberación de España, Imprenta del Patronato de Huér- fanos del Ejército, Madrid, 1953, Rovighi, A., y Stefani, F„ La participazione italiana alia guerra chile spagnola. 1936-1939, Vol. I, Ufficio Storico, Roma, 1992. Rubio Cabeza, Manuel, Diccionario de la Guerra Civil Española, Pía neta, Barcelona, 1987. Ruiz Sierra, Manuel, Así empezó todo... Memorias de un marino re publicano, AF Editores, Valladolid, 2005. Sagardía, General, Del Alto Ebro a las Fuentes del Llobregat 32 me ses de guerra de la 62 División, Editora Nacional, Madrid, 194fr Salas Larrazábal, Ramón, El Ejército Popular de la Republica, E 1 Nacional, Madrid, 1973.
Armamento y uniformes de la Guerra de España 1936-1939 251 —, Los datos exactos de la Guerra Civil, Fundación de Ediciones So- ciales (Drácena), Madrid, 1980. Salas Larrazábal, Jesús, Guerra Aérea 1936 /39, Servicio Histórico y Cultural del Ejército del Aire, Madrid, 1998-2003. —, La Guerra de España desde el Aire: dos ejércitos y sus cazas frente a frente, Ariel, Barcelona, 1969.' —, La intervención extranjera en la guerra de España, Editora Nacio- nal, Madrid, 1974. —.Guemica, Rialp, Madrid, 1987. —.Guemica. el bombardeo. Industrias Gráficas España Madrid, 1981 —, Aviones militares españoles, con José Warleta Carrillo y Carlos Pérez San Emeterio, Instituto de Historia y Cultura Aérea, Madrid, 1986. Schwartz, Femando, La intemacionalización de la guerra civil espa- ñola. Ariel, Barcelona, 1971. Semprún, José, Del Hacho al Pirineo. El Ejército Nacional en la Gue- rra de España. Editorial Actas, Madrid, 2004 Servicio de recuperación de material de guerra, Álbum, Región Cen- tro, 1942. Shores, Christopher, Las Fuerzas Aéreas en la Guerra Civil, Editorial San Martín, Madrid, 1979. Silvela, Juan (coonL), La Caballería española, Ministerio de Defensa, Madrid, 1993. Smith, W. H. B., Small arms of the World, Military Service Publishing Company, Harrisburg (Pensilvania), 1948. Sopeña Larreto, Juan. Historia del Armamento Español, Talleres Grá- ficos LyE S.A., Barcelona, 1978. Taboada Sangro, Carlos, La técnica de la batalla en España, Editorial Bibliográfica Militar, Madrid, 1941. Valdés, Aurelio (coord.). La Artillería española, Ministerio de Defensa, Madrid, 1994. Varo, Rafael, y otros. Armamento del Museo del Aire, Museo del Aire, Madrid, 1991. Vega Vigera, Enrique de la, Sevilla y la Real Fundición de Cañones, Ediciones Guadalquivir, Sevilla, 1992. Velarde Silió, Jaime, Aviones españoles desde 1910, Fundación Infante de Orleans, Madrid, 1995. Vigón, Jorge, Historia de la artillería española, Consejo Superior de In- vestigaciones Científicas (CSIC), Madrid, 1947. Villoslada Miñón, Mariano, Prontuario de Armamento, Liberta San- tarén, Valladolid, 1939. Viñas, Angel, El oro de Moscú. Alfa y Omega de un mito franquista, Editorial Grijalbo, Barcelona, 1979. —, Franco, Hitler y el estallido de la guerra civil. Alianza Editorial, Ma- drid, 2001. W. AA., La Aviación Española, Publicaciones de la Oficina de Infor- maciones del Ministerio de Estado, Madrid, 1928. —, L’Artifeicier d’Artigleria, Laboratorio Caricamento Proiettile, 2* ed., Piacenza, 1936. —, Bajo la bandera de la España republicana. Recuerdan los volunta- rios soviéticos participantes en la guerra nacional-revolucionaria en España, Editorial Progreso, Moscú, s. f. —, Germán Explosive Ordnance Bomb, Fuzes, Rockets, Land Mines, Grenades and Igniters, Department of the Arrny and the Air Forcé: TM 9-1985-2 TO 39B-1A-9, Washington, 1953. —, Historia de las Fuerzas Armadas, Editorial Palafox, Zaragoza, 1983. —, Aviones militares españoles 1911-1986, Instituto de Historia y Cul- tura Aérea, Madrid, 1986. —, Al pie de los cañones. La Artillería Española, Tabapress S.A , Ma- drid, 1994. —, Enciclopedia de la aviación militar española, Quirón Ediciones, Va- lladolid, 2000. Weeks, John, Handefeuerwaffen, Orbis Publishing Limited, Londres, 1979. Zamorano Guzmán, Juan Carlos, Historia de la Fábrica Nacional de La Marañosa, inédito, 2000. • Artículos Álvarez Laito, F. J., y Domínguez Llosá, S., «El hundimiento del aco- razado España en cabo TTCs Forras», Revista Española de Historia Mi- litar, n. 27, 28 y 29, septiembre, octubre y noviembre de 2002. Arévalo Molina, Jacinto, «Minas en la Guerra Civil Española», Me- morial de Ingenieros, n. 58, Hoyo de Manzanares, Madrid, 1998. Arteaga Fernández, Femando de, «Municiones de guerra». Editorial Ejército, Madrid, 1944. Barra, Alfonso, «Información y recuperación de material de guerra», Ejército, n. 5, Madrid, 1940. «Bombas de Aviación, 1937», Biblioteca del Polígono de Experiencias de Carabanchel, Madrid. Calvó, Juan L., «Cascos de guerra del Ejército español», Armas, n. 32. «Carnet del Instructor, granadas de mano, descripción, empleo e ins- trucción del granadero» (anónimo), editorial Gran Capitán, Madrid, 1941. Castañón, C., y Santocildes, J., «Órganos de Stalin Made in Spain», Cua- dernos de la REHM, n. 2, Quirón Ediciones, Valladolid, 2002. Cid de Diego, Miguel, «Manuales de Armamento, Granadas de Mano», Imprenta del Ministerio de Defensa Nacional, Madrid, 1937. Coello Lillo, Juan Luis, «Las pérdidas de buques de la Armada durante la Guerra Civil de 1936-39», Rev. Gral. de Marina, Tomo 216, febrero 1989. — , «El crucero Navarra», Revista Española de Historia Militar, n. 5, septiembre de 2000. — , «Las ametralladoras navales Hotchkiss en la Guerra Civil española», Revista Española de Historia Militar, n. 34, abril de 2003. «Descripción de bombas de aviación», Ejército del Aire, Madrid, 1945. «Descripción y empleo del mortero Valero de 50 mm y su granada», en la colección Carnet del Instructor, de la editorial Gran Capitán. Domínguez Llosa, Santiago, «Hace 70 años: el desastre de Annual», Defensa, n. 163, 1991. — , «El apoyo de la Armada en el Desastre de Annual. Sidi Dris y Afrau», Revisto Española de Historia Militar, n. 35, mayo 2003. «El Gobierno informa: el Ejército», Junto Interministerial Conmemo- radora de los XXV Años de Paz, Madrid, 1964. «Entrevista a Leocadio Mendiola», Aeroplano, Instituto de Historia y Cultura Aérea, Madrid, 1995. Escrigas Rodríguez, Juan, «El crucero Baleares», colección Perfiles Na- vales, Quirón Ediciones, Valladolid, 2004. Departamento de Presidencia de la Generalidad de Cataluña (1937), Folletos. Franco Bahamonde, Francisco, «Comentarios al Reglamento para el empleo táctico de las Grandes Unidades. Partes principales y análisis». Cuartel General del Generalísimo, agosto de 1938. González y Pérez-Villamil, Emilio, «El armamento actual de nuestra Infantería», Memorial de Infantería, Toledo, octubre de 1934. «Granadas de Mano», Unidad Especial de Instrucción de Sargentos de Infantería, 1944.
Armamento y uniformes de la Guerra de España 1936-1939 zsi —, Los datos exactos de la Guerra Civil, Fundación de Ediciones So- ciales (Drácena), Madrid. 1980. Salas Larrazábal, Jesús. Guerra Aérea 1936 /39, Servicio Histórico y Cultural del Ejército del Aire. Madrid. 1998-2003. —. La Guerra de España desde el Aire: dos ejércitos y sus cazas frente a frente, Ariel . Barcelona, 1969/ —. La intervención extranjera en la guerra de España. Editora Nacio- nal, Madrid. 1974. —.Guemica, Rialp, Madrid. 1987. —.Guemica. el bombardeo. Industrias Gráficas España Madrid, 1981 —, Aviones militares españoles, con José Warleta Carrillo y Carlos Pérez San Emeterio, Instituto de Historia y Cultura Aérea. Madrid. 1986. Schwartz, Femando, La intemacionalización de la guerra civil espa- ñola, Ariel, Barcelona, 1971. Semprún, José, Del Hacho al Pirineo. El Ejército Nacional en la Gue- rra de España, Editorial Actas, Madrid. 2004. Servicio de recuperación de material de guerra. Álbum, Región Cen- tro, 1942. Shores, Christopher, Las Fuerzas Aéreas en la Guerra Civil, Editorial San Martín, Madrid. 1979. Silvela, Juan (coord.), La Caballería española. Ministerio de Defensa, Madrid, 1993. Smith, W. H. B., Small arms of the World, Military Service Publishing Company, Harrisburg (Pensilvania), 1948. Sopeña Larreta, Juan, Historia del Armamento Español, Talleres Grá- ficos LyE SA.. Barcelona, 1978. Tabeada Sangro, Carlos, La técnica de la batalla en España, Editorial Bibliográfica Militar, Madrid. 1941. Valdés, Aurelio (coord.). La Artillería española, Ministerio de Defensa, Madrid, 1994. Varo. Rafael, y otros. Armamento del Museo del Aire, Museo del Aire, Madrid, 1991. Vega Vigera, Enrique de la, Sevilla y la Real Fundición de Cañones, Ediciones Guadalquivir, Sevilla, 1992. Velarde Silió, Jaime, Aviones españoles desde 1910, Fundación Infante de Orieans, Madrid, 1995. Vigón, Jorge, Historia de la artillería española. Consejo Superior de In- vestigaciones Científicas (CSIC), Madrid, 1947. Villoslada Miñón, Mariano, Prontuario de Armamento, Liberta San- tarén, Valladolid, 1939. Viñas, Ángel, El oro de Moscú. Alfa y Omega de un mito franquista, Editorial Grijalbo, Barcelona, 1979. —, Franco, Hitler y el estallido de la guerra civil, Alianza Editorial, Ma- drid, 2001. W. AA-, La Aviación Española, Publicaciones de la Oficina de Infor- maciones del Ministerio de Estado, Madrid. 1928. —, L’Artifeicier d’Artigleria, Laboratorio Caricamento Proiettile, 2a ed., Piacenza, 1936. —, Bajo la bandera de la España republicana. Recuerdan los volunta- rios soviéticos participantes en la guerra nacional-revolucionaria en España, Editorial Progreso, Moscú, s. f. —, Germán Explosive Ondnance Bomb, Fuzes, Rockets, Land Mines, Grenades and Igniters, Department of the Army and the Air Forcé: TM 9-1985-2 TO 39B-1A-9, Washington, 1953. —, Historia de las Fuerzas Annadas, Editorial Palafox, Zaragoza, 1983. , Aviones militares españoles 1911-1986, Instituto de Historia y Cul- tura Aérea. Madrid, 1986. —, Al pie de los cañones. La Artillería Española, Tabapress S.A , Ma- drid. 1994. —, Enciclopedia de la aviación militar española, Quirón Ediciones. Va- lladolid. 2000. Weeks, John, Handefeuerwaffen. Orbis Publishing Limited, Londres, 1979. Zamorano Guzmán, Juan Carlos, Historia de la Fábrica Nacional de La Marañosa, inédito. 2000. • Artículos Álvarez Laita, F. J., y Domínguez Llosá, S., «El hundimiento del aco- razado España en cabo Tres Forcas», Revista Española de Historia Mi- litar, n. 27, 28 y 29, septiembre, octubre y noviembre de 2002. Arévalo Molina, Jacinto. «Minas en la Guerra Civil Española», Me- morial de Ingenieros, n. 58, Hoyo de Manzanares, Madrid, 1998. Arteaga Fernández, Femando de, «Municiones de guerra», Editorial Ejército, Madrid, 1944. Barra, Alfonso, «Información y recuperación de material de guerra». Ejército, n. 5, Madrid, 1940. «Bombas de Aviación, 1937», Biblioteca del Polígono de Experiencias de Carabanchel, Madrid. Calvó, Juan L., «Cascos de guerra del Ejército español», Armas, n. 32. «Carnet del Instructor, granadas de mano, descripción, empleo e ins- trucción del granadero» (anónimo), editorial Gran Capitán. Madrid. 1941. Castañón, C., y Santocildes, J., «Órganos de Stalin Made in Spain», Cua- dernos de la REHM, n. 2, Quirón Ediciones, Valladolid. 2002. Cid de Diego, Miguel, «Manuales de Annamento, Granadas de Mano». Imprenta del Ministerio de Defensa Nacional, Madrid. 1937. Coello Lillo, Juan Luis, «Las pérdidas de buques de la Armada durante la Guerra Civil de 1936-39», Rev. Gral. de Marina, Tomo 216, febrero 1989. —, «El crucero Navarra», Revista Española de Historia Militar, n. 5. septiembre de 2000. —, «Las ametralladoras navales Hotchkiss en la Guerra Civil española». Revista Española de Historia Militar, n. 34, abril de 2003. «Descripción de bombas de aviación», Ejército del Aire. Madrid, 1945. «Descripción y empleo del mortero Valero de 50 mm y su granada», en la colección Carnet del Instructor, de la editorial Gran Capitán. Domínguez Llosa, Santiago, «Hace 70 años: el desastre de Annual», Defensa, n. 163, 1991. —, «El apoyo de la Armada en el Desastre de Annual. Sidi Dris y Afrau», Revista Española de Historia Militar, n. 35, mayo 2003. «El Gobierno informa: el Ejército», Junta Interministerial Conmemo- radora de los XXV Años de Paz, Madrid. 1964. «Entrevista a Leocadio Mendiola». Aeroplano. Instituto de Historia y Cultura Aérea. Madrid, 1995. Escrigas Rodríguez, Juan, «El crucero Baleares», colección Perfiles Na- vales, Quirón Ediciones, Valladolid, 2004. Departamento de Presidencia de la Generalidad de Cataluña (1937), Folletos. Franco Bahamonde. Francisco, «Comentarios al Reglamento para el empleo táctico de las Grandes Unidades. Partes principales y análisis». Cuartel General del Generalísimo, agosto de 1938. González y Pérez-Villamil, Emilio, «El armamento actual de nuestra Infantería», Memorial de Infantería, Toledo, octubre de 1934. «Granadas de Mano», Unidad Especial de Instrucción de Sargentos de Infantería, 1944.
252 Armamento y uniformes de la Guerra de España 1936-1939 Grandela Durán, José Manuel, «Los cohetes lanzamensajes y otros cu- riosos ingenios en la guerra española 1936-39», Cuadernos de Filate- lia, n. 8, Madrid, 1996. «Guía del Museo Histórico Militar de Valencia», Valencia, 2000. «Historial del Regimiento de Artillería Ligero n° 11», Archivo General Militar de Madrid (AGMM), Sección Historiales de Unidades. «Instruction de Io de janvier 1923 sur les grenades a l'usage des trou- pes», Ministére de la Guerre, París. 1935. Izquierdo Croselles, Juan, «Manual de Guerra Química», Imprenta de Memorial de Artillería, Madrid, 1931. Lanza, Francisco, «Catálogo Lanza», Falencia, 1978. Lanza Gutiérrez, José, «Granadas de mano: una solución práctica». Ejército, n. 540, Madrid, 1985. —, y otros, «Granadas de mano: especificaciones». Ejército, n. 540, 541, 542, 559, 569, 575 y 581. —, «Granadas de mano: especificaciones», Ejército, agosto de 1986. Liazur y de Utrilla, Antonio de, «Memorias del Parque», editado por el Grupo de Mantenimiento V/41, depósito legal B-37.703-97, Barcelona. Liberti, Gerardo, «Bombe a mano», Rivista Militare Fanteria, 1951. Manrique García, José María, «La defensa antiaérea de Mallorca du- rante la Guerra Civil», Revista Española de Historia Militar, n. 12, ju- nio de 2001. —, Molina Franco, Lucas, «Los radares del Programa Bar», Revista Es- pañola de Historia Militar, n. 18, diciembre 2001. —, Molina Franco, Lucas, «El Servicio de Recuperación de Artillería durante la Guerra Civil», Revista Española de Historia Militar, n. 39, junio 2003. —, Molina Franco, Lucas, «Las fichas del Servicio de Recuperación, Ia y 2a parte». Revista Española de Historia Militar, n. 41, 42, 44 y 45, de noviembre y diciembre de 2003, y febrero y marzo de 2004. —, Martínez Sevila, M., y Sánchez Renedo, S., «Cohetes y Misiles en España», Defensa, extra n. 66, Madrid, 2003. Martínez de Campos, Carlos, «Bombas lo primero», Ejército, n. 371, Madrid, 1970. —, «Memoria de la Fábrica de Artillería de Sevilla (1936-39)», Junta Facultativa de la Fábrica, Sevilla, 1939. Mena y Vieyra de Abreu, José, «Granadas de mano: España marca un hito muy alto», Ejército, n. 539, Madrid, 1984. —, «Granadas de mano: sistemas de funcionamiento», en Ejército, n. 341, 349, 353, 524, 539 553, 568, 570; y en Guión, n. 315, ambas del Estado Mayor del Ejército (EME) español. Molina Franco, Lucas, «Perfiles aeronáuticos. Heinkel He 60», Colec- ción «Perfiles Aeronáuticos», Quirón Ediciones, Valladolid, 2000. —, «Negrillos en el Cantábrico», Revista Española de Historia Militar, n. 7/8, enero-febrero 2001. —, Mortera Pérez, A., y Permuy López, R., «Tragedia en Cartagena. La odisea del buque Castillo de Peñafiel», Revista Española de Historia Militar, n. 9, marzo de 2001. —, Manrique García, José María, «La Agrupación de Infantería de Ame- tralladoras Antiaéreas», Revista Española de Historia Militar, n. 28, oc- tubre de 2002. —, «El Servicio de Recuperación de Artillería durante la Guerra Civil», Revista Española de Historia Militar, n. 39, 2003. —, Manrique García, José María, y Mortera Pérez, Artemio, «Tanques soviéticos para el Ejército nacional (1936-39)», Revista Española de His- toria Militar, n. 33, marzo de 2003. Monakov, M., y Ribalkin, Y., «Los marinos de la floto soviética y la asis- tencia a la Esparta republicana (1936-1939)», Revista de Historia Na- val, n. 41, Io trimestre, 1993. Mortera Pérez, Artemio, «Las pistolas ametralladoras españolas», Ar- mas, n. 155, 1995. —, «Los destructores Velasco-Ceuta y Velasco-Mehlla», Revista Espa- ñola de Historia Militar, n. 1. enero-febrero de 2000. —, «Armas para España... pese a Howson», Revista Española de His- toria Militar, n. 9, Valladolid, 2001. —, Molina, L.» y Permuy, R., «El Mar Cantábrico en la Armada espa- ñola. De contrabandista a crucero auxiliar», Revista Española de His- toria Militar, n. 10, Valladolid, 2001. —, «El turbio affaire del Jaron», Revista Española de Historia Militar, n. 22, Valladolid, 2002. —, y Molina, L., «Las armas de Zbrojovká Bmo en España», Revista Española de Historia Militar, n, 25, 2002. —, «1936-1939. Artillería alemana para la escuadra nacional», Soldiers Raids, n. 93, junio de 2003. —, «Los bacaladeros de PYSBE en la Guerra Civil Española», colec- ción Perfiles Navales, Quirón Ediciones, Valladolid, 2003. —, «Los submarinos clase Archimede», Revista Española de Historia Militar, n. 54, diciembre de 2004. —, «España... ¿traicionada?». Revista Española de Historia Militar, n. 51, Valladolid, 2004. —, «El armamento de los destructores tipo Churruca en la Guerra Ci- vil», Revista Española de Historia Militar, n. 57, marzo de 2005. «Morteros», Anexo VIII al «Reglamento para la instrucción de tiro con armas portátiles», Dirección General de Preparación de Campaña, EMC, Madrid, 1928. Núñez Calvo, Jesús, «El armamento de la Guardia Civil (1844-2002)», Armas, especial n. 3, Madrid, 2004. O’Donnell Torroba, César, «Las pérdidas de buques mercantes re- publicanos causadas por hidroaviones de la Legión Cóndor, du- rante la Guerra 1936-39», Revista de Historia Naval, n. 43, Ma- drid, 1993. Pardo San Gil, Juan, «La Flotilla de Cataluña (1937-1939)», Serga, n. 37, septiembre-octubre 2005. Pichené, René, «Les grenades et les lance-flammes», París, 1952. Requena Badía, Juan, «Defensa anticarro, lanzallamas, BIT», Editora Marroquí, Tetuán, 1940. Simeone, Gianfranco, «Le bombe a mano nella storia», Rivista Mili- tare, 1992. Viñas Vietti, Francisco de, «De los torpederos de vapor a los patrulle- ros clase Barceló y Lazaga. Las unidades ligeras de combate», Revista Española de Historia Militar, n. 37/38, julio-agosto 2003. • Páginas web sobre armamento www.armas-guerracivil.org/granadas.htm. Granadas de mano. www.sbhac.net/Republica/Fuerzas/Armas. Memoria de la República. groups.msn.com/armasymuniciones. Frente de Aragón. www.cascoscoleccion.com/espana/es. Cascos. www.maic.jmu.edu/ordata/Mission.asp. Bombas de aviación. www.histavia21 .net/amaviapag/PYRQTECHNIE-NAV003.htm. Bom- bas francesas. usuarios.lycos.es/mrval/index.htm. Aviación Guerra España. http://www.angelfire.com/vt/milsurp/MILITARY GUNS PHOTO GA- LLERY http://www.angelfire.com/vt/milsurp/ http://www.galeon.com/armasonline/documentos/mauser.htmlhttp://www.barranque.com/guerracivil/inicioguerra.htm. Aviación re- publicana.
* M I LI T A RIA* ARMAS I ^UNIFORMES di: la GUERRA CIVIL ESPAÑOLA TÍTULOS DE LA COLECCIÓN • ARMAS DE FUEGO • AVIACIÓN MILITAR ESPAÑOLA • BATALLAS DEL MUNDO • GRANDES BATALLAS ESPAÑOLAS • BOMBARDEROS • GUERRA CIVIL ESPAÑOLA • PRIMERA GUERRA MUNDIAL • SEGUNDA GUERRA MUNDIAL • MARINA MILITAR ESPAÑOLA • LEGIÓN CÓNDOR • ARMAS Y UNIFORMES DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA • VEHÍCULOS BLINDADOS EN ESPAÑA • DIVISIÓN AZUL 260-11